miércoles, 14 de marzo de 2012

Coherencia periodística

cabeceras La coherencia es un objetivo, no un hecho. Es imposible ser coherente al 100%, ya que nadie, por sabio y organizado que sea, es siempre lineal en sus opiniones y manifestaciones. En este mismo blog, por ejemplo, imagino que a lo largo de las más de 300 entradas que ya acumula, incurro en ocasiones en contradicciones, aunque intento por todos los medios ser razonablemente coherente. Por supuesto, no creo en la inmutabilidad de las opiniones, ya que éstas, además de en principios éticos o racionales más o menos estables, se basan también en las condiciones externas. No es lo mismo opinar sobre la dimisión de un imputado si éste dice que en ese caso hay que dimitir que si simplemente tenemos en cuenta el principio de la presunción de inocencia, por ejemplo.

Con todo esto, lo que intento decir es que no se puede tirar la piedra contra la coherencia de nadie sin el peligro evidente de que a uno le saquen los colores con la propia falta en el mismo sentido, pero aún así, me voy a atrever a atacar el populismo y el recurso facilón que veo últimamente en algunos sectores, particularmente en la prensa.

Hace no muchos años había una tendencia de la prensa a ser lo más aséptica posible. Ellos daban la noticia y el público, al que se supone maduro, responsable y estudiado (¡ains!) era el que interpretaba lo que le daba la gana. De aquella incluso se leían las noticias enteras entre otras cosas porque todo el mundo tenía más tiempo y no estábamos inmersos en esta cultura del titular y el sms informativo.

En mi opinión fue José María Carrascal, aquel que hablaba “al filo de la medianoche”, el que inauguró el comentario personal en los informativos, en plan americano. Pero el señor Carrascal tenía mucha elegancia con este tema, y separaba tajantemente sus opiniones personales de la parte informativa, de hecho era una sección dentro del informativo. Ahora no, ahora cuando ves las noticias ya te imaginas lo que te van a decir si pones una cadena o la otra y en lugar de “informativos” deberían llamarse “adoctrinativos”, palabra cuyo uso cedo gratuita y desinteresadamente a la Sociedad. Generoso que es uno.

Los hay que son mucho más sesgados que otros. La Sexta o Intereconomía, por ejemplo, vienen a ser como la Cadena Ser y la COPE de la televisión, o como Público y La Razón… No pongo más ejemplos que ustedes ya saben quién está en cada sitio. Ya sabes que si ves una noticia sobre la próxima huelga genera, por ejemplo, para el informativo de la Sexta va a ser una huelga muy seguida (sean cuales sean las cifras), plenamente justificada y ejemplo de la lucha de los trabajadores por la defensa de sus derechos. Para Intereconomía, por el contrario, será una huelga injustificada, planteada por unos sindicatos que estuvieron callados durante los 7 largos años de Zapatero, minoritariamente seguida (sean cuales sean las cifras, insisto) y que concentrará a los mayores bárbaros desde que cayó el Imperio Romano. “Tanto ten Xan como Pericán”, como se dice por aquí.

muxiaCuando uno se sorprende más es cuando ve diarios aparentemente apolíticos (se sabe que un periódico es apolítico cuando todos los partidos lo acusan de favorecer a su enemigo) caer en el comentario facilón y el chascarrillo simple. No voy a poner nombres que no creo que sea necesario, pero me sorprende enormemente que quien defiende a capa y espada ahorrar en gastos superfluos defienda ahora la construcción de un Parador Nacional en Muxía como si fuera una razón de Estado. A Muxía le vendrá de maravilla, pero la cuestión es cómo se paga eso.

No soy sospechoso de no creer en los Paradores. De hecho siempre he defendido que el Hospital de San José en Lugo es un sitio estupendo para un Parador, que la nuestra es de la pocas capitales históricas que no tienen uno, y creo que por ubicación, tamaño, jardines, características e incluso estética es un sitio perfecto para ese tipo de instalación. Sin embargo es obvio que con la que está cayendo no parece lo más oportuno gastarse unos cuantos (bastantes) millones de euros en ponerse a hacer hoteles públicos. Si quieren que lo saquen a concurso para explotación privada, pero no me parece lógico tirar de fondos públicos para eso en este momento.

El Parador de Muxía era una promesa derivada del Prestige. Se hundió el barco, manchó todo y se prometió eso entre otras cosas. Luego vino Zapatero y se fue al tacho todo el proyecto, alargándolo eternamente desde el 2004 hasta hoy, y eso que entre 2004 y 2008 había dinero a espuertas para pagar cuanta tontería se les ocurría a los gerifaltes. Hoy, quienes permanecieron callados durante dos legislaturas braman contra el aplazamiento del proyecto hasta tiempos mejores. Supongo que si se hiciera gritarían contra el despilfarro, pero sería menos llamativo que pedir de rodillas un despilfarro.

De verdad, que tengo la impresión de que aún hay un montón de gente que no acaba de ser consciente de la situación en que estamos. Me gustaría saber qué opinarían estos paladines de la transparencia de la publicación de las cuentas de gastos en publicidad de la administraciones. Si estamos a ahorrar, estamos a ahorrar.

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