lunes, 29 de septiembre de 2014

No se aparta a cornadas a una mosca cojonera

Mas ha logrado algo al menos: que no se hable de otra cosa. Si les soy sincero me tiene un poquito harto, tanto el tema como la forma de encararlo que se ve por ahí. Se lee cada cosa que venga Dios y lo vea. Desde absurdos llamamientos a “suspender la autonomía” (lo cual, por mucho que les digan, no está previsto en la Constitución) hasta la mayor barrabasada de todas que he leído y que es aplicar el código penal.

El otro día escribía que no tengo yo tan clara la inconstitucionalidad de la consulta si Mas plantea bien el tema. Algún iletrado pensó que estaba apoyando la misma, lo cual es totalmente ridículo. También puedo defender la presunción de inocencia de Orozco y eso no me convierte en su votante, como creo que es público y notorio. Si es que no distinguimos y así nos va.

Lo de la supuesta “suspensión” acogiéndose al artículo 155 no es tal y como mucha gente imagina. Da la impresión de que es poco menos que meter tanques en Cataluña, apresar a Mas y su gobierno y meterlos en la trena mientras se “restablece el orden democrático”. Para nada. Lo único que podría pasar, en el peor de los casos, es que se fuerce al gobierno catalán a cumplir la legalidad, pero usando medios ordinarios. Sin tanques ni falta que hacen. El único escenario en el que se contemplarían detenciones o cosas similares sería si incumplen una sentencia del constitucional, por poner un ejemplo. No se puede luchar contra la ilegalidad cometiendo atropellos, porque entonces vamos a ver quién la tiene más larga y no se trata de eso.

En cuanto a la salvajada de aplicar el código penal, argumentándolo en que éste prevé atentados contra la unidad de España, cuando se lee un artículo hay que leerlo entero, y empieza diciendo “Son reos del delito de rebelión los que se alzaren violenta y públicamente…”, con lo que la cuestión catalana queda fuera de esta previsión.

Hay veces en que hay que reaccionar con tranquilidad, porque si te pones nervioso estás dando una victoria al adversario. Que el Estado ponga las cosas en su sitio cuando un tema se sale de madre tendría que ser tan evidente, tan ordinario y tan previsible que casi ni fuera noticia. Es lo que más le haría la puñeta a la campaña publicitaria (porque es eso, y no otra cosa, no se engañen) que están llevando a cabo Mas y compañía.

Entrar en el juego de la propaganda es un error, o al menos lo es cuando se utilizan las mismas tácticas pero en sentido contrario. El camino, creo yo, tendría que ser otro: un leve movimiento de una mano como cuando espantas una mosca. Haces el movimiento, pero sin dejar de leer la novela. Eso es el Estado de Derecho.

Cuando un toro tiene un pájaro picoteándole de forma molesta no se pone como un loco, simplemente hace un gesto perezoso y lo aparta. Tampoco le deja seguir dándole la lata, pero despliega una fuerza proporcional, no intenta cornearlo. Este es el mismo caso. No hay una manada de hienas atacando la constitución, sino una mosca cojonera.

Entendámonos: el recurso me parece lo mínimo y claro que hay que luchar contra este absurdo, pero no nos pongamos nerviosos que no vamos a ganar nada, ni España en su conjunto ni Cataluña en concreto.

Muy bien recurrir, con tranquilidad, sin aspavientos y sin volverse locos. Todo lo que supongan llamadas al ejército, a las armas o al código penal es una barbaridad.

Convertir en mártires de la causa o amenazar con medidas extremas sólo radicalizará aún más las posturas y no parece que eso sea recomendable.

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