lunes, 29 de agosto de 2016

¿Cómo puede ser más fácil hacer una devolución a Amazon que votar por correo?

Chorén recogiendo el premio en nombre de la plantilla
Foto: La Voz de Galicia
Hace un par de días tuve que acudir a la oficina de Correos de la calle San Pedro, donde casi siempre hay colas pero donde siempre tratan a la gente con una exquisitez y amabilidad dignas de mención. No en vano recibieron hace tres años el premio a la mejor oficina de Correos de toda España, siendo de aquella su director una gran persona (con la que no estoy de acuerdo en nada, pero al que aprecio y respeto): Xosé Chorén.

Fui a hacer dos gestiones. La primera una devolución a Amazon de un producto que no resultó como esperaba (eso me pasa por pedir algunas cosas por Internet) y la segunda solicitar el voto por correo. Lo sorprendente es lo sencillo que resulta lo primero y lo complejo que es lo segundo.

Vaya por delante que estoy totalmente convencido de que es fundamental garantizar la veracidad y el secreto del voto, eso nadie lo puede poner en duda. El sistema está pensado para evitar en la medida de lo posible los “pucherazos” pero… ¿de verdad tiene que ser tan incómodo y tan complicado?

Lo que hay que rellenar, en la primera tanda, para votar
Desde hace años todos tenemos en el DNI un microchip que a mí, a día de hoy, sólo me ha servido para que la cartera me pite en los arcos de seguridad. Tanta certificación digital, tanto gastar cuartos en sistemas informáticos complejísimos y modernísimos y cuando quieres pedir el voto por correo tienes que acudir a la oficina por lo menos dos veces y cubrir un montón de papeles a mano, como en los 80.

Amazon, sin embargo, te soluciona todo en dos clics de ratón. Entras en la web, dices que quieres devolver un producto y te imprime en el momento las etiquetas para el sobre y lo que tienes que meter dentro del mismo. Te lleva unos segundos y no hay que coger un bolígrafo para nada. Una vez en Correos, escanean el código de barras de la etiqueta y te imprimen ellos el acuse de recibo, en que salen tus datos. Tú ni te molestas en pegar un sello. La comparación es bastante sangrante.

Partiendo de la base de que el Estado tiene más datos de nosotros que nadie, y de que la idea es facilitar a la gente sus gestiones, ¿no sería lógico hacer algo similar a lo que las empresas privadas llevan aplicando años? No tiene sentido que Amazon o el Banco de Sabadell nos faciliten más las cosas que la Administración.

No hace falta sacrificar ni la seguridad ni la garantía de veracidad se trata simplemente de mejorar la tramitación para el ciudadano.

Imaginen por ejemplo que ustedes van a Correos con su DNI electrónico y allí lo meten en una especie de cajero automático. Seleccionan “voto por correo” y le salen los formularios ya cubiertos para que los firme y los presente. No es tan complicado y seguiríamos presentando ante el funcionario el original del carnet para poder sellar el tema, como ahora, para que no haya problemas con la identificación. Incluso podríamos imprimir los documentos en casa y llevarlos ya listos.

Lo de votar directamente desde casa por ahora no lo veo tan claro. Todo lo que está informatizado me suena a posible tongo, supongo que porque tengo prejuicios y puede que un poco justificados, visto que hasta el dueño de Facebook pone un esparadrapo en su cámara. Siendo esto así no creo que las redes sean tan seguras como nos quieren hacer creer.

Pero hay términos medios. Ni es necesario que se tenga que hacer por Internet y a escondidas, ni hace falta contratar a monjes copistas medievales para rellenar formularios como si estuviéramos en el siglo XIX. El sistema de Amazon funciona perfectamente y es extrapolable al voto por correo.

Por cierto, si quieren pedir el voto por correo el plazo termina el 15 de septiembre. Recibes en casa las papeletas de votación y las instrucciones entre el 5 y el 18 de septiembre y envías el voto hasta el día 21 de septiembre. Si tienen previsto salir de su casa o ven que existe la posibilidad ya saben, pidan el voto y no dejen de opinar en las elecciones del 25 de septiembre, que si uno no participa luego no se puede quejar. O no debe.

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