miércoles, 17 de abril de 2019

Miércoles de Semana Santa by Forges


martes, 16 de abril de 2019

Martes de Semana Santa by Forges


viernes, 12 de abril de 2019

¿Estaban al día los catamaranes de la Diputación en la campaña de 2018?

Uno de los catamaranes de la Diputación que circuló sin tener la documentación en regla ante la CHMS.
Foto: El Progreso
El artículo de hoy es largo, pero creo que no se puede tomar este tema a la ligera y despacharlo con cuatro ideas, así que les ruego paciencia.


La polémica de los Catamaranes de la Diputación está servida. En uno de los últimos plenos, el diputado Juan Carlos Armesto afirmó que los barcos dependientes del organismo provincial habían navegado sin los permisos y seguros pertinentes, lo que generó una amenaza de demanda por parte de Eduardo Vidal, el diputado encargado del asunto, quien aseguró que a menos que se retractase lo llevaría al juzgado por calumnias, cosa que hizo confiando en que la lentitud de la justicia no permita que esto se aclare antes de las elecciones de mayo y en que la costumbre de exagerar que tiene la oposición le dé parte de razón.

Estas cosas están casi siempre sujetas a la interpretación de Su Señoría, que puede tener agarraderas para que haya causa. Como les decía, la tendencia de la oposición a todo gobierno de exagerar el lenguaje con que describen los problemas para que parezca que poco menos que los barcos se iban a hundir en cuanto les pusiera el pie encima un pasajero algo entrado en carnes hace que es probable que haya una retractación parcial, que se venderá como un paso atrás… aunque tampoco estoy convencido de que la Diputación tenga mucho interés en airear realmente este asunto porque Armesto tenía razón en parte.

Es un tema complejo así que vamos por partes, como suelo hacer en estos casos.

¿Tenían los catamaranes los permisos en vigor en la campaña de 2018?

No. Les explico el por qué de tan tajante afirmación:

Los catamaranes de la Diputación navegan por los ríos competencia de la Confederación Hidrográfica Miño Sil (CHMS), así que necesitan permiso de ésta para poder transitar por sus aguas. Entre agosto de 2015 y mayo de 2016 la Confederación dio autorizaciones a los 5 barcos de la Diputación, y dichos documentos estaban vigentes hasta el día 31 de diciembre de 2018. Esto parece solventar este tema y apoyar que estaba todo como debía… pero las cosas no son siempre tan sencillas.

En febrero de 2018 la CHMS notifica a la Diputación un cambio en la documentación necesaria para navegar por las aguas de su competencia, indicando explícitamente que “a partir de la presente notificación, para poder llevar a cabo el ejercicio de la navegación y flotación en las cuencas de esta Confederación Hidrográfica, deberá de presentar el modelo de Declaración Responsable”. Esto anula pues el permiso anterior y lo condiciona, en román paladino, a presentar ese nuevo documento, la declaración responsable, para poder navegar en 2018, y a adjuntar una serie de anexos.

Como la Diputación no se molestó en contestar a esa carta (a pesar de que la notificación implique que sin presentar la documentación los catamaranes no podrían navegar), la Confederación reiteró el requerimiento a mediados de marzo y el Servicio de Turismo de la Diputación (a la segunda va la vencida en este caso) contesta a esos escritos a primeros de abril, remitiendo las cinco famosas Declaraciones Responsables (una por barco). Sin embargo no presentan toda la documentación, que les es requerida por parte de la CHMS pocos días más tarde (por cierto, en todo este tema la CHMS ha demostrado una rapidez asombrosa en el mundo administrativo). La Diputación contesta al requerimiento diez días más tarde, pero tampoco está completa su repuesta. Falta un documento fundamental: los certificados de navegabilidad.

¿Qué son esos certificados? Es la versión para barcos de la ITV, un documento que certifica que se han revisado y que cumplen con la normativa vigente para poder ser utilizados. Llama la atención que no la tuviesen pasada ya, por lo que podemos deducir que si la Confederación no hubiera exigido ese documento nadie se habría acordado de pasar la revisión a los barcos.

Es interesante hacer notar también que la campaña de los catamaranes de 2018 comenzó el día 24 de marzo, es decir, que documentalmente vemos que la Confederación había requerido a la Diputación las declaraciones responsables, y que solo se remitieron a principios de abril (e incompletas, como ya dijimos). Esto, por sí mismo, ya hace que Armesto tenga razón cuando dice que no estaban los permisos en regla, ya que según la propia CHMS no se podían haber validado dichos permisos según su propio requerimiento inicial.

Ahora es donde viene lo gordo. A finales de abril la CHMS vuelve a requerir a la Diputación cinco veces (una por barco) para que presente el Certificado de navegabilidad (las conocidas como ITBs). Se les contesta a mediados de mayo que se ha “iniciado el expediente de contratación para la adjudicación de las inspecciones reglamentarias” y que se les remitirá a la mayor brevedad (¿no les suena a ustedes a “ya os lo mandaremos un día de estos”?). Eso quiere decir que en mayo, dos meses después de iniciada la campaña, no se habían pasado las inspecciones ya que ni siquiera se habían contratado.

De hecho hay inspecciones que no se pasaron hasta primeros de agosto, y la Diputación no obtuvo las ITBs hasta principios de septiembre, terminando ya la campaña de los catamaranes. Sin ese certificado la CHMS no pudo considerar válidas las declaraciones responsables, así que Armesto dijo la verdad cuando afirmó que los barcos no estaban en regla.

Hasta el mes de septiembre no se envía a la CHMS la contestación a su requerimiento de mayo, generándose otra petición por parte de la Confederación en que piden que se aclare la vigencia de los seguros. Eso sí estaba bien, ya que hubo una confusión por parte de la Diputación en la documentación y al ser el pago semestral se embrolló con su periodo de vigencia.

En noviembre de 2018 la CHMS remite a la Diputación las tasas que hay que pagar para obtener los permisos de navegación de ese año, y se aprueba el gasto de dichas tasas a finales de diciembre de ese año, con lo que, en todo caso, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que la documentación no pudo estar completa antes de que se abonasen las correspondientes tasas.

De los cinco barcos (Pelegrín I, Pelegrín II, Pelegrín III, Mencía y Cañón del Sil) la Confederación no pudo considerar los permisos otorgados antes de diciembre de 2018, y ni siquiera de todos ellos, ya que el 7 de diciembre se consideró desistida la petición relativa al Pelegrín III y el 15 de enero de 2019 se archivó el expediente del Pelegrín I, del que hablaremos más tarde.


¿Tenían seguro vigente los catamaranes para la campaña de 2018?

Sí. Ahí es donde ha metido la pata Armesto, aunque su error es fácilmente disculpable. Los catamaranes tenían en vigor los seguros correspondientes, pero la propia Declaración Responsable enviada por la Diputación a la CHMS (de hecho la enviaron varias veces en fechas diferentes) decía que el seguro caducaba en pleno verano. Se equivocaron, esa fecha era la del vencimiento de los pagos, pero si el propio Eduardo Vidal firmó el documento con el error es llamativo que salte como una hidra cuando Armesto utiliza la propia declaración del que se supone responsable del tinglado.

El problema con los seguros es que habría que ver si a pesar de estar al día en pagos se harían cargo de los daños e indemnizaciones de unos barcos que no habían pasado la ITB y que no tenían permiso de la CHMS para navegar. Ese tema es grave.

Probablemente en caso de que hubiera un accidente o un siniestro de cualquier naturaleza la compañía se negaría a pagar, dependiendo de las circunstancias. Ya sabemos que para contratar seguros todo son facilidades, pero que para abonar facturas se pone la proa (¡qué bien traído!).

Si uno circula con un coche sin pasar la ITV y sin permiso de circulación y causa un accidente, la compañía le va a poner todo tipo de problemas para pagar. Seguramente, según tengo entendido (pero esto no es seguro que sea así), sí se harían cargo de los daños a terceros, pero nada impide que luego le reclamen al usuario los importes, sobre todo si el accidente lo ha provocado una avería mecánica que se habría detectado al pasar la Inspección Técnica de rigor. Si ya no tiene permiso para circular, ni les cuento.

El peculiar caso del Pelegrín I: La Diputación se lo quiere llevar de Lugo. 

El Pelegrín I es el catamarán que funcionó una temporada en Lugo. Se suponía que su ruta iba entre “las islas” y la aceña del Rey Chiquito, pero tras una farragosa tramitación administrativa, que como todos sabemos no sirvió para nada porque en 2018 no circuló en nuestro tramo de río, la Diputación comunicó a la CHMS el traslado de ese barco al embalse de Os Peares. Eso hizo que se archivase el expediente relativo al tramo del Miño en Lugo.

Ese traslado nunca se hizo. El barco sigue en medio y medio del río Miño a la altura de la escuela de piragüismo de nuestro municipio, con un lateral medio sumergido y abandonado a su suerte para mayor gloria de la Diputación Provincial de Lugo.

¿Qué pasó con ese catamarán? No lo tengo muy claro. Supongo que a la habitual desidia pública por la buena gestión de los bienes pagados con dinero de todos se une que el chapucero tablón de horarios y la pobre publicidad hundieron la afluencia de público.

El Pelegrín I a su suerte en medio del Miño en el Municipio de Lugo... a pesar de que la Diputación afirmaba que se trasladaría a Os Peares y no tiene permiso para estar ahí en este momento.

Conclusiones:

Los catamaranes de la Diputación no tenían todos los permisos necesarios en regla durante la campaña de 2018 (presentaron los documentos pero no estuvieron completos al menos hasta diciembre de ese año, y alguno de los expedientes incluso se archivó). El seguro estaba abonado, pero teniendo en cuenta las carencias de las declaraciones responsables presentadas no sería de extrañar que hubiera problemas a la hora de reclamar a las compañías posibles daños…

Mañana comienza la campaña de 2019 y en lugar de aprender de la campaña pasada y hacer los deberes con tiempo, presentaron las declaraciones responsables de este año ante la CHMS el jueves de la semana pasada, con lo que si han vuelto a meter la pata y no tienen completo el expediente volverán a caer en los mismos errores, si bien es más difícil que las cosas estén tan mal hechas, porque por ejemplo la ITB entiendo que es para varios años, así que eso queda cubierto.

Estos expedientes son tan sumamente chapuceros que me parece inconcebible que se atrevan a sacar pecho y amenazar a los demás con demandas judiciales. Ellos verán, pero van a hacer el ridículo, si bien les dará igual siempre que se sepa después del 26 de mayo.

Este tema está lleno de mentiras, de manipulación, de rasgado de vestiduras y de princesas heridas en su honor que esconden la realidad: la tramitación ha sido chapucera y deficiente y menos mal que no pasó nada, porque la revisión de los barcos detectó deficiencias que luego se solventaron, pero que estuvieron sin arreglar con los barcos navegando.

Si la verdad es que no pasan más cosas malas porque hay suerte que si no... 60.000 usuarios y las cosas llevadas así... 

jueves, 11 de abril de 2019

El Lugo ruinoso campa a sus anchas

Estas vallas ya no están. Las quitaron hace unos días, al igual que en otra casa de la calle, sin que se aprecie mejora alguna que justifique su retirada. Quizás el motivo es que vienen las elecciones.

Ahora está así. No parece que el estado sea muy fiable, pero si pasa cualquier cosa habrá que ver por qué se quitó el vallado.
Es complicado valorar algunas cosas. Por ejemplo, hace unos días el Ayuntamiento retiró las vallas de protección de dos casas en la Ruanova, aunque a la vista ambas están en el mismo estado en que estaban. De hecho una de ellas tiene unos hierros colgando que no sé el riesgo que tienen de caer al suelo (no soy ingeniero así que no puedo aseverar nada), pero con esa especie de “protección ante la duda” que parece haber en los últimos años es sorprendente que se quitasen. No son las peores de Lugo, ni mucho menos, aunque sí están en una zona muy transitada, lo que hace que si cae algo sea más probable que pille a alguien debajo.

Los hierrajos esos no dan precisamente sensación de tranquilidad. No veo qué se ha mejorado para retirar las vallas.

Durante este último mandato no veo que se haya hecho absolutamente nada para evitar la degradación y el feismo de Lugo en el tema de las casas en aparente u obvia ruina. Bueno, tampoco se hizo nada en los anteriores, pero ahora que estamos a unas semanas de elegir a los nuevos representantes públicos hay que hacer balance de lo que se hizo en este último periodo.

Un esqueleto junto a una casa en ruinas, ya son parte de nuestro paisaje desde el Patrimonio de la Humanidad.
Foto: La Voz de Galicia

A la cabeza se nos vienen a todos las casas en ruinas de la Ronda de la Muralla, tanto las que están en la esquina de Nicomedes Pastor Díaz como las que vemos desde el tramo entre la Mosquera y la puerta de San Pedro, o la de la calle Montevideo con Ruanova, o el Pazo de Doña Urraca (este caso más sangrante por ser una propiedad pública, concretamente de la Xunta de Galicia que la tiene ahí, criando helechos, en vez de intervenir en ella de una vez)… podríamos seguir haciendo un largo, larguísimo listado que afecta a toda la ciudad.

La de años que lleva esta casa así... Yo ya casi no la recuerdo completa.
Foto: El Progreso
Hay muchas herramientas que un municipio puede utilizar para evitar estas situaciones, sobre todo en los casos sangrantes en que hay riesgo de que un desprendimiento afecte a los viandantes. La casa de la Ronda con Pastor Díaz, por ejemplo, afecta notablemente a los peatones, que tienen que soslayar una zona vallada por el propio Ayuntamiento, que por cierto anula de esta forma un par de plazas de aparcamiento para discapacitados. Esa especie de “ocupación de vía pública por el morro” lleva ahí años, y más años seguirá.

Desde la multa coercitiva hasta la ejecución subsidiaria, la administración puede proteger a sus ciudadanos de estas barbaridades, y sin tirar del talonario común de todos, ya que en el caso de esta última medida, que consiste en que el Ayuntamiento ejecuta las obras necesarias y luego pasa la factura al propietario incumplidor, se recupera lo invertido. Pero hay que hacerlo.

No sé si recuerdan la campaña electoral de 1999, la que dio la entrada en la alcaldía a Orozco. En aquella ocasión fue clave el estado ruinoso de una casa en la Plaza del Campo, la que hoy es oficina de turismo municipal y centro de interpretación de la Muralla (siempre me ha llamado la atención que no esté en uno de los edificios adosados al monumento, que sería lo lógico). Pues ya ven, hoy podrían repetir a la inversa dicha campaña con muchos más ejemplos, pero claro, la pereza del Gobierno también afecta a buena parte de la oposición, que parece convencida de que con dos maquetas y tres frases ingeniosas van a lograr el favor del público.

Andar por la calle en Lugo tiene sus peligros. Entre las baldosas móviles, que hay que ir esquivando como si estuvieras en un campo de minas para no dar con tus huesos en el suelo o, como mínimo, llegar a casa con los pantalones empapados, y las casas ruinosas que te pueden hacer un agujero en el cráneo, lo más básico se convierte en opcional.

Y mientras tanto, en los plenos, se pasan el rato hablando de cosas que no tienen nada que ver con Lugo. Luego nos quejamos.

miércoles, 10 de abril de 2019

Lo bueno y lo malo de la reformada plaza de la Milagrosa

Para mi gusto demasiado cemento, demasiada losa, mucha escasez de verde y de columpios.
La peatonalización y reforma de la Plaza de la Milagrosa es una acción que, en mi opinión, va en la dirección correcta. Probablemente sea la única actuación propia de la que podemos hablar en los cuatro años de gobierno de Lara Méndez, lo cual no es que sea un balance para tirar bombas, pero vamos a centrarnos en el tema por partes:

1.- La peatonalización y el tráfico:

En primer lugar hay que decir que lo más importante de todo, que es la peatonalización de la plaza, me parece un grandísimo acierto. Llevo años diciendo que la peatonalización es algo que tiene que llevarse más allá de las Murallas, que es una política que humaniza y recupera espacios para la gente en todas partes y que lo lógico es que sea una tendencia en la que hay que profundizar. En eso han dado en la diana, sin duda alguna.

El problema es que han dejado la reorganización del tráfico para después, volteando el orden lógico. Lo normal, creo yo, es primero cambiar el sentido de las calles que se vayan a readaptar, señalizarlo, aislar la zona a peatonalizar del tráfico y después hacer las obras. Han hecho al contrario, con esa forma chapucera y cortoplacista de actuar que nos tiene donde nos tiene. No hay más que ver el cartel que tenían, en que anunciaban alegremente que el tráfico estaba cortado “provisionalmente” por obras. Si vas a peatonalizar, no es “provisional”.

Por si eso fuera poco, son muy conocidos los trastornos que se crearon para los usuarios de la línea 5 de autobús, que se encontraron un buen día con que su habitual parada ya no existía sin más información que un “búscate la vida”. Se entiende que una obra ha de tener una planificación global, que permita anunciar en las paradas afectadas algo como “a partir del día xx esta parada será suprimida por la peatonalización de la Plaza de la Milagrosa. Será sustituida por la situada en tal sitio”. Quizá sea mucho pedir.


2.- La estética:

Desde hace ya unos años en Lugo se está implantando una forma de hacer obras que se aleja muchísimo de mis criterios, aunque reconozco que eso es cuestión de gustos obviamente. La plaza inútil, la de San Marcos, o Cantiño, Augas Férreas, la rocalla de detrás de San Fernando y ahora la Milagrosa son espacios duros, sin apenas verde, y sin uso aparente. No hay una pequeña cancha de nada, unos columpios o una zona que se pueda aprovechar apara gran cosa, salvo para poner escenarios en las contadas ocasiones en que se celebran fiestas.

Al menos aquí han puesto bancos en abundancia, lo que se agradece porque en otros lugares escasean, y no por falta de espacio sino por razones que se me escapan. También se agradece que haya algún arbol, si bien creo que no compensan la falta de césped.

Destaca también, en cuanto al tema de imagen, el cajón viejo que se dejó en medio de la acera, que supongo que es de cuadros eléctricos o algo por el estilo. Es como cuando tienes la casa recogida y limpia y dejas tirado el pijama en medio de la sala, que destaca más aún. No entiendo muy bien que no lo hayan reubicado (que sería lo suyo) o, en caso de dificultad técnica para eso, al menos “disimulado”, con una cubierta de madera o algo así.




3.- Lo que echamos de menos:

¿Dónde está el kiosco? Vale que llevaba años cerrado, pero se suponía que era algo “provisional” (me da que como el desvío del tráfico). ¿Qué han hecho con él? ¿Lo han tirado a la basura o piensan volver a ponerlo? Y de ser el caso ¿dónde lo van a ubicar? Porque les recuerdo que además de vender prensa y chucherías contaba con baños públicos, los únicos de la zona, así que no estaría de más que volviera a su lugar, y a poder ser en funcionamiento.

¿Dónde está el acueducto? Acertaron con las baldosas negras, que destacan en medio de la plaza aunque les falta un cartelito que indique que es el lugar donde, debajo, hay restos del acueducto romano. Es extraño que con la obsesión que tienen con las “ventanas arqueológicas” hayan decidido enterrar esos restos en lugar de darle al barrio una prestancia y una dimensión histórica que recibiría con un elemento de esa categoría en su principal plaza. No sé el estado en que está (no he visto imágenes) pero dudo mucho que esté peor que otras cosas que se enseñan como si fueran la Gioconda.

Esas losas negras marcan el lugar por donde hay restos del acueducto. ¿Por qué no hay una ventana arqueológica?

¿Dónde están los juegos infantiles? Había pocos, pero había, junto a la puerta de la Iglesia. Un pequeño parque infantil que daba vidilla a la plaza y que se echa de menos porque es una de las pocas zonas en donde se ven bastantes chavales por la calle.

Conclusión:

La peatonalización es un gran acierto, pero no tanto ni cómo se ha ejecutado la obra ni cómo se han desatendido los detalles. Confío en que esta plaza, de uno de los principales barrios de Lugo, recupere su esplendor a partir de ahora. Una frutería, una librería y una pastelería son tres víctimas que cayeron durante las obras de peatonalización (no sé si por causa de dichas obras o simplemente coincidió que les dieron la puntilla). Tal vez regresen otras actividades a esos locales, está por ver, pero seguro que para el barrio en su conjunto esta obra marcará una diferencia, y será positiva.

martes, 9 de abril de 2019

La Xunta y el Ayuntamiento se lían a bofetadas por las obras pendientes


A pocos días del comienzo oficial de una campaña electoral que llevamos viviendo durante años, la Xunta y el Ayuntamiento se lían a bofetadas sobre las obras que la administración autonómica tiene pendientes en Lugo. El delegado de la Xunta en Lugo, José Manuel Balseiro, no se anda con rodeos y achaca el retraso a la falta de concesión de licencias por parte del Ayuntamiento, y ve una clara intención política en esa desidia porque “estamos en periodo electoral y no les interesa que estas obras comiencen con agilidad”. Por su parte, el Ayuntamiento responde que está haciendo “el ridículo” y que quienes están pendientes de informes y de papeleos son ellos, porque se les ha requerido.

Este tipo de discusiones absurdas se podría terminar si ponen papeles encima de la mesa. Si la admistración sabe de algo es de generar tanta documentación para la reparación de un lavadero público como la que haría falta para levantar la Pirámide de Keops, así que todo queda registrado, plasmado y documentado sobradamente como para que puedan demostrar cada cual sus razones.

El Ayuntamiento reconoce, por ejemplo en el caso del colegio del Sagrado Corazón, que sí es cierto que lo tienen ellos paralizado porque “están adjudicando” la dotación de servicios, pero en los demás casos aseguran que los expedientes presentados no están completos y que lo requirieron a la Xunta. Si yo fuera ellos sacaría a la luz la fecha de solicitud de la licencia y la del requerimiento, a ver cuánto tiempo ha pasado y a quién tenemos que echar la culpa del retraso. Papeles cantan.

La hemeroteca no es muy favorable a la postura municipal. Recuerdo a bote pronto la que liaron cuando afirmaban tajantemente que la Xunta no había pedido permiso para la demolición del antiguo Xeral y les pusieron en las narices el documento registrado de que sí se había hecho. Luego supimos que el servicio municipal donde estaba el expediente se lo “escondía” a otros por las guerras internas que hay entre personal del Ayuntamiento. Lo mismo ocurrió con la petición de un juzgado de lo social para Lugo, que desde el Gobierno central aseguraban que no se había reclamado por parte de la administración autonómica y de nuevo un papel registrado les dejó en mal lugar, porque sí se había pedido…

Tampoco es que el argumento de que el Ayuntamiento es lento sea descabellado. Cualquiera que haya pedido una licencia, ya sea para pintar una pared como para edificar una nave industrial, conoce la parsimonia con la que se toma la administración local estos temas. Meses y más meses en tramitar algo que en otros municipios lleva semanas, enzarzándose en largas y farragosas tramitaciones de nunca acabar, son la marca de la casa. Les pasa con sus propias obras, como para no hacerlo con las ajenas.

En cualquier caso, lo que sí está claro es que en Lugo hay un déficit de actuaciones que nadie parece estar muy interesado en solventar, porque no les va tan mal haciéndolo así. Los votantes seguimos apoyando a los partidos que utilizan las instituciones como armas arrojadizas, y que en lugar de buscar soluciones buscan excusas para dejar las cosas en plano eternamente, y eso explica que sigamos dando vueltas en círculos siempre sobre los mismos temas desde hace, como mínimo, veinte años.

En nuestra mano está parte de la solución.

lunes, 8 de abril de 2019

Los (lamentablemente abandonados) jardines de la Diputación de Lugo

El penoso estado de los jardines de la Diputación, que fueron un símbolo de la apertura con la llegada de Besteiro y hoy lo son de abandono, desidia y falta de trabajo.
La política, sobre todo la local, a veces está más atenta a los símbolos que a los fondos. No lo digo como algo positivo, pero sí como algo comprensible, ya que para la mayoría de los mortales es imposible seguir la pista a los farragosos documentos públicos que realmente reflejan las realidades como pueden ser los presupuestos o, más importante todavía, los documentos que siguen al ejecución de los mismos.

Una de las personas más conscientes de esta realidad durante su mandato fue el exalcalde José López Orozco, que hizo símbolos con varios temas-fetiche, aunque después no sirvieron para gran cosa. Se me vienen a la cabeza el Plan Estratégico, el Plan de Movilidad o el MIHL, tres monstruosidades que fueron clave en algunos de sus mandatos pero que a día de hoy solo han servido, lamentablemente, para enterrar dinero público.

Como alumno aventajado, José Ramón Gómez Besteiro hizo cosas similares cuando entró en la Diputación, y, por ejemplo, se puso manos a la obra para “abrir” los espacios antes vedados a la ciudadanía y así reformó (en unión con el Ayuntamiento) la antigua Calle San Marcos, hoy convertida en discutible plaza y (en solitario) los jardines de la parte trasera de la Diputación.

Jardines de la Diputación antes de la llegada de Besteiro a la Presidencia.
De todo lo mencionado, la única cuestión con la que estoy plenamente de acuerdo es esta última. La apertura de los jardines fue un éxito indiscutible, que convirtió una zona reservada a cuatro gatos (nadie podía pasear por allí) en un espacio público en pleno centro, muy agradable y bien diseñado, si bien reconozco que me gustan más los jardines con árboles y césped, sin tanta carallada, pero es una cuestión de gustos. Lo que hay que valorar fue su apertura al público y en eso no hay crítica alguna que hacer, fue un acierto de Besteiro.

Los jardines de la Diputación en su época, cada vez más lejana, de máximo esplendor.
El problema es que las cosas no solo hay que hacerlas, sino que también es necesario mantenerlas. Ver las fotos de los jardines en el año 2003, en la inauguración de su apertura en 2011 y hoy en día es comprobar la evolución y posterior involución de un espacio que debería ser la joya de la corona de los jardines provinciales.

Menos de ocho años después de su apertura, los jardines de la Diputación dan una imagen terrible, de abandono, de descuido, de chapuza.

Las plantas han desaparecido en muchas de las extensiones y quedan a la vista esas lonas negras que se ponen (creo) para evitar la proliferación de malas hierbas, dando la imagen de un vertedero de plásticos agrícolas. Los árboles siguen ahí, pero también tienen la base pelada y de nuevo la estética es cualquier cosa menos apropiada. También están a la vista los tubos de riego, porque ha desaparecido todo lo demás en muchas zonas, y la verdad es que el conjunto es desolador.

Esta situación no es nueva, se lleva denunciando desde hace, al menos, tres o cuatro años, pero no se le pone remedio.

Habrá quien piense que la culpa es de los perros (ya sabemos que tienen la culpa de todo lo que pasa en Lugo) ya que se permite el acceso con mascotas a los jardines, pero dudo muchísimo que sean una influencia tan terrible, principalmente porque donde suelen jugar es, precisamente, en el único trozo de césped “libre” que hay, y que casualmente es la parte del jardín que mejor se conserva, así que a otro perro con ese hueso (no me negarán que no está bien traída la frase).

La política de símbolos es peligrosa, porque precisamente esos iconos, esas obras fetiche, son las que se pueden volver en contra de uno si demuestran que solo se han preocupado de la foto inicial y no del mantenimiento. El MIHL vacío, la biblioteca de la Piringalla en esqueleto desde hace lustros, la Plaza de Abastos sin terminar, el Garañón en pie, la playa fluvial que ni está ni se le espera… Hay tantos “fetiches” que es difícil tenerlos todos al día, pero es más difícil aún no tener ninguno, y aquí es lo que pasa.

viernes, 5 de abril de 2019

Matar por amor

Ángel Hernández y María José Carrasco
El calvario de Ángel Hernández no empieza ahora, sino que comenzó hace treinta años cuando su mujer, María José Carrasco, fue diagnosticada de esclerosis múltiple. No me puedo imaginar lo que ha pasado esta pareja, la sensación de impotencia ante una enfermedad que fue apagando poco a poco a la mujer con la que convivió durante décadas y que era su esposa. Para ella, verse cada día peor que el anterior, sabiendo que solo le quedaba por delante un largo, larguísimo camino de sufrimiento tuvo que ser algo espantoso que le hizo desear, y por fin obtener, la muerte. Para él no voy a decir que fuera peor, pero no sé qué pensar, soy totalmente incapaz de ponerme en esa situación sin que me salten las lágrimas, literalmente.

Tomar juntos una decisión tan terrible, a la que han llegado tras décadas de dolor, ha de ser sin duda traumático e infernal, y encima la legalidad contempla esto como una especie de asesinato, casi como si un hijo de puta llega a su casa borracho y cose a su mujer a puñaladas.

El debate de la eutanasia es una de esas discusiones bizantinas que tanto nos gustan a los españoles y que soy totalmente incapaz de entender, sobre todo porque en nuestro país está funcionando a pleno rendimiento de forma legal… pero solo para los animales. Se les otorga, por lo tanto, un trato piadoso e indoloro a perros, gatos, caballos y hámsters pero se les niega a personas que solo tienen dos opciones: vivir entre sufrimientos insoportables o sedados sin poder hacer otra cosa que respirar, a veces incluso con asistencia.

También existe otra eutanasia, más oculta y totalmente ilegal, que se practica todos los días en muchos de los centros médicos de nuestra geografía. Los médicos toman decisiones movidos por su compasión y su humanidad, decisiones que deberían tener un respaldo legal y un procedimiento garantista que vele por lo más importante de todo: la protección de la seguridad y la voluntad del interesado: el paciente.

Me resulta imposible entender a los contrarios a la eutanasia ¿Qué clase de protección de la vida es obligar a la gente a seguir sufriendo sin esperanza de remisión? ¿Cómo puede alguien comparar esto sin haber vivido lo que es ver a alguien a quien quieres encerrado en su propia cárcel sin indulto posible? Si la cuestión va por motivos religiosos, ¿tan cruel consideran a su Dios que permite que alguien esté pasando por ese trago para, finalmente, morir igualmente?

Comprendo que el problema de toda esta cuestión es la exageración, y la frivolización de un tema que debe ser el más serio de todos. Obviamente no hablamos de que cuando uno tenga un mal día y diga “te dan ganas de dejar de vivir” le puedas pegar un tiro. La eutanasia es otra cosa, es una forma sensible y humana de terminar la vida, y si quieren poner para ello un procedimiento complejo me parece fantástico. Por ejemplo, entiendo que todos y cada uno de los casos que se planteen deban estar supervisados por un juez, que velará por el interés único y exclusivo del paciente y sus deseos.

Que sea necesario un consentimiento expreso, con una serie de condiciones que conviertan la eutanasia en algo excepcional me parece la única vía posible. No podemos convertir la muerte de una persona en algo tan trivial como para que, rellenando un formulario, se pueda acabar con su vida, es obvio.

Pero, volviendo al caso de María José y Ángel, hay que decir que tiene que haber otro camino porque llega un momento en que no se trata de vivir bien, sino de morir bien.

Me compadezco de María José y de todo lo que ha pasado con su enfermedad, y me compadezco igualmente de Ángel. Si me pongo en su sitio yo no sé si tendría la valentía de hacer lo que ha hecho por amor.

jueves, 4 de abril de 2019

Ramón Carballo quiere saltar el Miño

La propuesta de Carballo ampliaría espectacularmente el recorrido en una zona extraordinariamente atractiva
Como estos días está tan presente el tema del aprovechamiento del Miño y el tema de la concesión de la Confederación Hidrográfica al Fluvial o a Forus, además de no poder olvidar la espada de Damocles de los 3 millones de euros que a lo mejor tenemos que pagar de nuestro dinero público a una empresa por la adjudicación que se le dio de la antigua Fábrica de la Luz, viene muy bien la propuesta que presentó ayer Ramón Carballo, candidato del PP a la alcaldía.

Lo primero que tengo que decir es que las campañas deberían ser así: de propuestas, de ideas, proyectos y en positivo. Estoy harto de esa política de destrucción mútua que tanto se practica y en que los aspirantes solo hablan mal del Gobierno y el Gobierno mal de los aspirantes. Es ridículo, porque lo que se demuestra es más odio al rival que propuestas de futuro.

Como saben los habituales lectores, hay dos grupos que destacan en el tema de propuestas: el primero es el BNG, con Rubén Arroxo al frente, que en mi opinión es el grupo que más propuestas hace de futuro. Le sigue de cerca Ciudadanos, en que el equipo de Olga Louzao ha puesto sobre la mesa interesantes propuestas como la de un Colegio en San Fernando (yo mismo la apoyaba aunque, a pesar de considerar que es una magnífica opción, he cambiado de parecer y creo que es mejor apostar por el Museo de la Romanización por una cuestión de unidad ciudadana) o la reducción de carriles de la Ronda de la Muralla y la Avenida de la Coruña. Ese es el espíritu, al que ahora se suma Carballo y en que confío en que los demás vayan entrando.

Pero a lo que iba, la propuesta de Ramón es, en resumen, cruzar el río. Hacer un paseo peatonal, una ruta, que complete el magnífico Parque del Miño que fue una de las grandes obras de Joaquín García Díez, y que permita ir por una orilla y volver por la otra cerrando un circuito de 21 kilómetros. La idea propuesta tiene, a mayores, una ventaja muy grande en mi opinión: de ese lado no está la Nacional VI así que auguro que de hacerse sería una ruta preferible a la actual, en que el ruido de los cercanos coches es bastante molesto.

Decir que Lugo vive de espaldas al Miño es una obviedad, y decir que no se ha hecho nada significativo para cambiar eso desde los años 90 es otra, pero a veces hay que recordar las obviedades.

Carballo propone comenzar el paseo en el Campo da Festa del barrio de A Ponte (hasta ahí ya se llega con facilidad desde el Puente Romano) y continuarlo hasta la desembocadura del Río Chamoso, en el margen con el ayuntamiento de O Corgo. Ahí hay una isla (la de Burneiros) en medio del río a la que ya se llega con una pasarela, y la cosa sería hacer otra para cruzar al otro margen. Eso completaría un magnífico “anillo verde”.

Además, propone en el encuentro entre el Río Miño y el Rato crear una zona de servicio. Me refiero a unos vestuarios, duchas, zona de lavado de bicicletas y cosas por el estiilo, algo tan obvio y tan útil que es sorprendente que no exista.

Como no podía ser menos en mí, le veo un par de carencias a esta propuesta (milagrosamente no le veo pegas, me parece que está bien planteada), ya que no toca dos aspectos fundamentales para este asunto: el acceso al paseo desde la ciudad y la playa fluvial. Quizá porque el proyecto es tan grande que no se quiere diluir con otras propuestas, he echado de menos que aclaren cómo quieren alcanzar el paseo desde la ciudad (superar la NVI es siempre peliagudo) y que nos expliquen si consideran que alguno de esos tramos sería apropiado para la playa fluvial pública, suponiendo que piensen en llevarla a cabo.

También me preocupa un poco el tema de saltar el río "urbanísticamente". De todos es conocido que hay un interés desmedido en círculos del mundo del ladrillo en "abrir" el otro margen a la construcción. Creo que es un error. Lugo es enorme y hay mucho terreno para donde crecer sin cargarnos una parte que podría ser el espacio natural lucense de referencia. El atractivo proyecto de Carballo solo habla de la ruta peatonal, para bicicletas y para paseos, confío en que las actuales normas de protección impidan que vaya más allá de eso.

En cualquier caso da gusto poder hablar de propuestas, de ideas, de proyectos para Lugo y de cosas en positivo. Ojalá dure de aquí a las elecciones y todos los grupos entren en esa dinámica. La guerra atómica en política es igual que en el mundo real: solo destruye.

miércoles, 3 de abril de 2019

El acuerdo fantasma (y falso) de Martínez y UPyD

La foto puede ser auténtica, pero el resto no. Ni Agustín Gallego es parte de UPyD ni UPyD se integra con Martínez

Ayer sorprendía una información difundida por varios medios (yo lo vi en la web de la COPE) según la que Manuel Martínez les confirmaba que había llegado a un acuerdo “con el responsable de UpyD en Lugo, Agustín Gallego, para incorporar a personas de ese partido en la candidatura de las municipales y para estudiar la incorporación de opciones programáticas de cara a los comicios locales”.

Lo primero que me sorprendió es que UPyD se integrase en la lista de Martínez. No pegan ni con cola, y de haberse mezclado con otro grupo no creo que fuera el de Martínez. Probablemente se hubieran fusionado con Ciudadanos, pero no quisieron, y siempre he admirado esa entereza ante el desastre que tuvo el partido que encabezó visiblemente Rosa Díez y al que debemos una importante lucha contra la corrupción, por la que recibió un injusto castigo en las urnas.

Pero a lo que íbamos, lo segundo que me chirriaba en la noticia es que, hasta donde yo sabía, Agustín Gallego había dejado UPyD tras su innegable varapalo (fue el partido menos votado en 2015, y hasta les ganaron los de Foro Lugo, que ya es triste) y se había metido en otro partido, uno llamado Vía Centrum. De hecho en las elecciones autonómicas de 2016, Agustín fue en la candidatura de una cosa rara llamada “Cidadáns-Centrum” (nada que ver con Ciudadanos) aunque no le dieron mucho protagonismo y lo relegaron a segundo suplente. Visto el trompazo que se llevó en Lugo no me extraña.

Así que ver a Martínez afirmando tajantemente que UPyD se integra en su partido era, como mínimo, discutible, ya que la persona con la que se da la mano tiene bastante poco que ver con dicha agrupación. Para mayor fantasía, a última hora de la tarde UPyD emitió un comunicado en que desmentía tajantemente dicha integración, y confirmaba que Agustín Gallego no tiene relación con ese partido desde hace al menos tres años.

El desmentido de UPyD
La tremenda falta de seriedad que desprende todo este sainete deja bastante en entredicho la capacidad del señor Martínez para gestionar nada. Si no sabía que Agustín no podía hablar por un partido que abandonó hace tres años, es que no se entera de nada y si lo sabía, es que mintió deliberadamente.

En cualquier caso, todo esto suena a un intento de recibir votos de donde sea y a cualquier precio con el objetivo de lograr un diputado en San Marcos y ser llave. Al menos en eso no nos han engañado, lo ha mostrado desde siempre.

Esta campaña va a ser la más sucia y rastrera que se haya visto en los últimos tiempos, y esto acaba de empezar.

martes, 2 de abril de 2019

Se va la concejala que me hizo llorar


Mari Teijeiro es concejala del Ayuntamiento de Lugo, pero antes que eso es amiga, incansable trabajadora y persona empática y sensible como pocas he visto en el mundo de la política. No soy objetivo con ella, para nada, ni lo intento por muchos motivos: porque nos conocemos desde la adolescencia, porque ha sido la única mujer que me ha regalado un ramo de flores y porque es la persona que nos casó, y muy bien casados. La nuestra fue la primera boda oficiada por Mari Teijeiro, y lo hizo tan bien que nos hizo reír y llorar a todos creando para nosotros uno de los recuerdos más bonitos de mi vida, así que no esperen que haga otra cosa que cantar sus alabanzas.

Dice la prensa de hoy que Mari deja la política local, y se va a dedicar a su profesión. Conociéndola estoy seguro de que para ella será un paso en la dirección adecuada porque le va a reportar muchísimas más satisfacciones ayudar a la gente desde su propio proyecto que seguir enfrentándose a la sinrazón de la política, en que una buena idea se tumba por la peregrina razón de que la propone el adversario, y a veces el partido contrario. Ella eso lo ha visto y sufrido unas cuantas veces. Es una persona de cuya fidelidad a las siglas no se puede dudar, que pasó por tragos muy amargos que superó con su permanente sonrisa y su infalible amabilidad, y ahí sigue.

Desde el punto de vista político, es llamativo que las dos personas a las que Ramón Carballo puso al frente de la organización local del partido, Quique Rozas y Mari Teijeiro, se marchen. Decía entonces Carballo que ambos “destacan por ser dos personas con una amplia dedicación e trayectoria dentro del partido", pero también "por poseer un extenso conocimiento de la política y de la vida municipal" (cita de El Progreso). Ese bagaje es el que se deja escapar.

Veremos quiénes acompañan a Carballo en su intento de conquista de la alcaldía, pero van a tener muy complicado sustituir a dos personas que han trabajado mucho por sus vecinos.

lunes, 1 de abril de 2019

Publicidad engañosa

La carpa. Como pueden ver no tiene ninguna referencia de partido político salvo el color rojo, que también se usa como "institucional" del Ayuntamiento de Lugo y de la Diputación.
Estamos acostumbrados a que las campañas electorales sean un cúmulo de engaños. A las valoraciones exageradas de los logros de los gobernantes o los balances excesivamente negativos de la oposición se unen esas promesas que no se piensan cumplir. Pero lo de ayer es nuevo. 

El domingo en la Plaza de la Soledad se instaló una carpa en que se daba a conocer una campaña cuyo lema es “Orgullosos de ser de Lugo”, un precioso eslogan que, como era de esperar, me atrajo inmediatamente. En la carpa estaba Sonsoles López, la diputada provincial, y me sugirió hacerme una foto con mi perro sujetando un cartel que ponía “orgulloso de los animales”. Allá me fui. Encima me regalaron un material promocional: un paraguas, una bolsa, un monedero y una camiseta. Hasta ahí bien. 

En el material promocional también se puede apreciar que no hay más que el eslogan de la campaña.

El problema es que cuando estaba llegando a casa me puse a mirar el papelito que habían incluido y en una esquina en pequeñito veo una leyenda: “socialistas de Lugo”. No era una campaña institucional sino una campaña política. 

Me sorprende que escondan tanto el logo del partido, como si les diera vergüenza. Ni en la carpa ni en ningún sitio del material promocional se ve nada relacionado con el PSOE ni avisan de lo que es antes de hacerte la foto. Me pregunto si más gente fue engañada como yo para posar cartel en ristre. 

Cuando ocurren estas cosas es cuando recuerdas que te preocupaba que se usen colores, tipografías y combinaciones estéticas en el Ayuntamiento que son casi idénticas a los del partido que lo gobierna. Si además piensas en que el Ayuntamiento y la Diputación pagaron un concierto a 200 metros de la carpa de su partido te preguntas si son solo casualidades o algo más. Nadie podrá pensar que estoy contra actividades en el casco histórico, pero sí de que se usen para atraer público a donde celebran actos de partido.

Ni se me pasó por la cabeza que el tema fuera político. La única referencia es ese discreto logo que está en la parte inferior derecha, en un papel que me metieron en la bolsa cuando me iba.