martes, 16 de julio de 2019

Pues empezamos bien con Cultura

Def con Dos, el grupo cuyo vocalista fue condenado por el Supremo por un delito de enaltecimiento del terrorismo y humillación a las víctimas, en el cartel del San Froilán
Les juro que pensaba ir en positivo, pero poco ha tardado el BNG en liarla con cuestiones ideológicas chirriantes. Menos de un mes en sus cargos y su primera medida relevante en el ámbito cultural ha sido contratar para este San Froilán a un grupo, Def con Dos, cuyo líder ha sido condenado por enaltecimiento del terrorismo y humillación a las víctimas de ETA y los GRAPO, ahí es nada.

Vamos por partes. Maite Ferreiro, la concejala de cultura, ha jugado la carta de la defensa de la libertad de expresión, y pocas personas encontrarán ustedes más favorables a la sacralización de ese derecho que yo. De hecho la condena de ese señor me parece un disparate porque decir ciertas cosas lo hace a uno un imbécil pero no un delincuente. Sin embargo, el Tribunal Supremo opina de forma diferente y como nos pongamos a tomarnos las sentencias como nos venga en gana, mal vamos. Lo que no puede uno es esgrimir la justicia cuando le conviene y, cuando no, decir que no hay que tener en cuenta las sentencias.

La pregunta que hay que hacerse, sin embargo, no va de si un Ayuntamiento puede o debe contratar a un grupo marcado por una condena penal de este calibre, ese es otro debate. La pregunta que está detrás de todo esto es si la cacareada libertad de expresión que se arguye es real o un simple artificio para justificar que, en el fondo, se considera que hay “delincuentes buenos” y “delincuentes malos”, o que existen incluso “asesinos buenos” y “asesinos malos” ya que en el realidad se justifica a quien se ríe de Ortega Lara, un tío cuyo gran crimen que merece el escarnio fue ser secuestrado por ETA durante 532 días.

No es cierto que se defienda la libertad de expresión, sino que se avala la de una cierta ideología, una postura concreta, una visión en que se ve lícito cachondearse de víctimas de actos terroristas pero no de otros delitos.

¿Estaría dispuesta la concejala de cultura, no ya a contratar sino simplemente a ceder un espacio público municipal a la Fundación Francisco Franco para una conferencia? ¿Le parecería correcto traer a las fiestas patronales a un condenado por humillar a la víctima de la Manada o a cualquier otra de una agresión sexual? Si la respuesta es negativa, ¿considera la concejala que es más justificable matar a una persona o encerrarla casi dos años en un zulo que violarla? Incluso sin entrar en cuestiones delictivas, ¿permitiría a Hazte Oír aparcar su autobús en una plaza pública para difundir su mensaje?

Si defendemos la libertad de expresión hay que hacerlo tanto con lo que nos gusta como con lo que nos asquea porque de lo contrario no es cierto que sostengamos ese principio, es que lo prostituimos según nos convenga para acercar el ascua a nuestra sardina.

Han entrado en un terreno resbaladizo del que huyeron con habilidad durante la campaña electoral y que espero que no frecuenten porque es preocupante la manía de tildar a los demás de fascistas mientras no se defiende la libertad de expresión sino “una” libertad de expresión. De hecho, me pregunto si su concepto me cubre a mí también por criticar la postura del BNG en estas primeras actuaciones al frente de la concejalía de Cultura o con esto ya soy “de la extrema derecha”, que es la etiqueta que se pone a todo el que no dice amén a los postulados de los grupos de izquierda.

3 comentarios:

  1. Luis, ¿podrías poner las letras por las que fue condenado?

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  2. Abre paraguas, que en breves caerán las etiquetas de ''fascista'' y ''votante de VOX'' por los defensores de la ''libertad de expresión'', la cual es arbitraria a más no poder dependiendo de la situación.

    En fin, totalmente de acuerdo, gran artículo.

    Gracias.

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  3. César Strawberry fue condenado por twitts. Aquí se pueden ver: https://www.eldiario.es/politica/Supremo-condena-Cesar-Strawberry-carcel_0_603339986.html

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