lunes, 12 de agosto de 2019

Las (inútiles) ventanas arqueológicas de Lugo

Las ventanas arqueológicas de Lugo no permiten ver nada... ¿alguien ha calculado cuánto se ha gastado en hacerlas y sus continuas reformas que no han logrado absolutamente nada?

Con lluvia la condensación las llena de agua, con sequía se ven opacas, con luz no se ve nada y a oscuras tampoco. Las ventanas arqueológicas son un absoluto y rotundo fracaso en Lugo y desde que se pusieron hace más de una década sólo han generado gastos, molestias y no han cumplido jamás su función.

Las más grandes, que son la del acueducto romano que está frente a la Diputación y la de la “piscina” romana junto a la Catedral (lo de “piscina” lo pongo entrecomillado porque no me creo que sea tal cosa) son las más salvables porque de vez en cuando se ve algo. Sobre todo la segunda, la de la Plaza Santa María, es la que más habitualmente merece el nombre de ventana arqueológica, ya que es la mejor iluminada, la que no suele parecer un jardín botánico y la que deja ver algo con claridad. El resto hay que reformarlas o, llegado el caso extremo, taparlas porque no sirven para nada salvo para decepcionar a turistas que llegan y se encuentran con un cristal opaco o una selva subterránea que no les permite ver gran cosa.

El cristal que hay en las de Doctor Castro, sin ir más lejos, tiene una trama que evita resbalones… pero que evita también que se vea lo que hay debajo y hace que pierdan toda utilidad. La de la Ruanova, la que está junto a la puerta de la Muralla, es un caso extremo porque además tiene un ventilador funcionando que vuelve loco al más pintado con un zumbido continuado que no tiene la más mínima lógica y que me recuerda a las bombas de achique del MIHL, las que están sacando agua continuamente porque la obra está mal diseñada. Así se hacen las cosas en este Lugo que presume de “modernidad” mientras comete disparates insostenibles.

Me pregunto si no sería más lógico hacer una ventana elevada, es decir, que en lugar de estar a ras de suelo fuera una estructura más alta, con un cristal transparente de verdad e inclinado para evitar la acumulación de agua. Sería un “estorbo” porque no se podría pisar como ahora, pero al menos cumpliría una auténtica función cultural y arqueológica que las actuales no cubren casi nunca (por no decir nunca). Con esa estructura se podría poner una iluminación adecuada, se vería claramente lo que está abajo e incluso se podría hacer de forma que se proteja del sol, porque si les soy sincero no tengo muy claro que sea bueno tener mosaicos de veinte siglos alegremente expuestos a la luz solar continuada. Habría que ver eso.

En fin, que tras muchos años de esperar a que se solucione ese asunto veo que nadie se molesta en poner sobre la mesa las claras deficiencias de estas ventanas. ¿A qué esperamos para trabajar en estos temas?


En sus peores momentos, estas ventanas son jardines subterráneos.

En las mejores condiciones tampoco se ve nada...


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