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martes, 14 de junio de 2011

Los indignados se retiran a los cuarteles de invierno

Se pasa del “contigo pan y cebolla” a “las penas con pan son menos”, pero de pan va el tema. A uno de los acampados en la Puerta del Sol por lo visto le han tocado en la primitiva casi un millón y medio de euros. Según las primeras declaraciones del muchacho, quiere montar una empresa. ¡Tócate los pies! Es decir, que después de pasarse un mes solucionando su problema de vivienda con una tienda de campaña en pleno centro de Madrid, gritando y protestando contra bancos, empresarios, políticos y el malvado Capital, ahora el bueno del chico se nos lanza a la aventura empresarial, con lo que imaginamos que sus compañeros le habrán dado un capón… o un currículum, a saber.

260520111990 En Lugo los “indignados” han decidido levantar el chiringuito entre hoy y mañana. El Imperio Romano ha ganado esta guerra en Lugo más de mil años después de su desaparición. Imagino que algo tendrá que ver el Arde Lucus con la retirada de las tropas indignadas, porque sería como mínimo raro ver tiendas de campaña tipo Quechua en medio del Lugo de hace 2000 años. Hasta el más básico sentido de la estética rechinaría frente a tamaña aberración histórica. Bueno, que conste que tenemos nuestro sentido arácnido de las incongruencias temporales un poco oxidado, porque nos parece normal que en el mercado romano vendan chismes de plástico, espadas medievales o artesanías made in China. No digo que China no hiciera artesanía en la época, pero dudo que la vendieran en Roma y más aún que fuera a pilas.

Lo que me ha sorprendido del campamento es lo organizados que están para estar desorganizados. Es decir, se supone que no se trata de un movimiento piramidal, y que defienden la independencia de pensamiento de cada cual (mira tú, que al final van a ser liberales y todo), pero deciden en plan asamblea recoger los bártulos y todos se marchan. Es decir, que ni uno disiente y, de hacerlo, acata la decisión mayoritaria y se va para su casa. Entonces, ¿por qué no acatan todos la decisión mayoritaria de que no se acampe nunca en la Plaza de España? Porque en una democracia la voluntad del pueblo se traduce en leyes de obligado cumplimiento.

Junto a los sindicatos, los partidos políticos, determinadas minorías étnicas y los equipos de fútbol en general, tenemos una nueva vaca sagrada, un nuevo colectivo que no tiene por qué cumplir las normas que nos atan al resto de los mortales. Si deciden levantarse, pues bien, pero si hubieran decidido quedarse, como han hecho en alguna otra ciudad, a ver quién es el gallito que los echa porra en mano, ya que con un “saluda” del Alcalde no se van a largar.

La gran pregunta es, ¿y ahora qué? Los indignados se retiran a los cuarteles de invierno. Ya pasó todo y toca hacer balance. Han conseguido salir en los medios y que medio mundo hable de que nuestra población está cabreada (si fuera cosa del PP saldría Alfredo a decir que hacen un flaco favor a la imagen de España en el mundo, pero con éstos no se mete), pero poco más. El sol seguirá saliendo por el Este y los partidos haciendo listas electorales cerradas. No habrá limitación de mandatos y los bancos seguirán usando nuestros impuestos para tapar sus vergüenzas y negarnos créditos. El mundo seguirá girando “nello spazio senza fine” y en unas semanas nos habremos olvidado de esto como de Fukushima, las revueltas Árabes, la guerra contra Libia, la muerte de Bin Ladden  y de tantas cosas que han pasado porque vendrá otra crisis u otra barbaridad a tapar lo de ahora.

Espero que haya sido una semilla de algo más grande, porque si el tema se limita a lo que hemos visto, es quedarse a medias.

1 comentario:

  1. El problema no es que los indignados tengan patente de corso para reclamar derechos basicos que nuestra constitución establece. El problema es que los que cobran por hacer las leyes no las cumplen, y si yo quiero votar a algún político decente, pero en su partido meten en el lote a unos cuantos corrúptos, o cojo el lote o no voto.

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