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miércoles, 31 de agosto de 2011

Las noticias de verano: dando ideas peligrosas

La única noticia de enjundia que tenemos hoy para desayunar es la reforma de la Constitución, que me parece que al ciudadano medio le importa lo mismo que a Rhett Butler las palabra de Escarlata (“francamente, querida, me importa un bledo” por si alguien no lo recuerda, que lo dudo). Así, los telediarios no tienen con qué rellenar su cada vez más larga duración, lo que explica que le dediquen 5 minutos o más de un espacio de ámbito nacional a tonterías más o menos relevantes que van desde la tomatina esa de Buñol donde despilfarran varias toneladas de comida tirándosela unos a otros, hasta el caso del “francotirador” de Zamora, que tiene en vilo a la fuerzas de seguridad del Estado porque dispara perdigones a la gente que pasa por la calle. Lo que en mi no tan lejana infancia se solucionaba con un bofetón al grito de “que le vas a sacar un ojo a alguien” ahora se eleva a la categoría de suceso nacional, comparable a la muerte de soldados en Afganistán o los efectos del huracán de moda, el Irene, en minutaje de noticiarios.

Pero hay un efecto colateral de las noticias de relleno de los telediarios: la publicidad que se da a algunas cosas. Hace unas semanas era el tema del “balconing“, estúpido nombre, imaginativo como el que más, con el que se denomina a la acción de saltar desde el balcón (¿pillan la sutileza del nombre?) del hotel a la piscina, con el correspondiente chapuzón adrenalínico o el descalabro si el tontaina calcula mal la distancia. Ahora toca el “Choking game”. Por Dios, ¿quién pone nombres a estas cosas? Esto va de que la gente se asfixia, voluntariamente al parecer, para lograr efectos alucinógenos que, si calculan como el bobo que se descalabra saltando del balcón, pueden acarrear daños cerebrales y la muerte.

Lo más divertido es la promoción que se hace de todo esto. Incluso en la noticia de hoy, la de la asfixia, alertaban sobre la “gran publicidad que se da a estas prácticas en  Internet”… “y en este telediario” tendrían que añadir. Me imagino que hay millones de personas, entre las que me cuento, a quienes nunca se nos habría ocurrido pedir a alguien que nos asfixiara. Llámenlo instinto de conservación o que no nos aburrimos tanto como otros, no sé. Pero al ver en el telediario lo chupi lerendi que lo pasan los niños que se ahorcan a lo tonto, a lo mejor a alguno se le pasa por la cabeza probar. O saltar a la piscina desde un cuarto piso. Ahí, dando ideas.

censura La censura no es una buena cosa, pero cortarse un poco a la hora de dar las noticias tal vez sea buena idea. “Es que es noticia” es un argumento la mar de sonoro pero muy peligroso, porque hay cosas que es mejor que se conozcan lo menos posible. Sé que suena raro en un liberal decir esto, y admito cierta contradicción con mis principios, pero no pido tampoco que haya un señor del Gobierno cortando metraje de los telediarios, ni que pongan rombos en los telediarios, sino un poco de “sentidiño”, del de toda la vida.

Los medios de comunicación, a los que tanto les gusta pedir autocrítica a los políticos, banqueros, jubilados, funcionarios, padres, hijos, y espíritus santos, deberían empezar por barrer su propia casa y ver qué es lo que emiten o publican. Ya no se trata tanto de si es algo que les parezca interesante, sino del efecto que pueden causar. A mi me sigue pareciendo que no puede haber tantas personas a las que se les ocurra ponerse a dar tiros desde los tejados en el mundo si no ven que alguien alcanza una forma de gloria al hacerlo. Ahí les propongo una idea: dar la noticia pero no dar datos del bárbaro, con lo que le quitan su afán de protagonismo y la masacre pierde le encanto de la inmortalidad. Llamen a todos “Juan Nadie” y así no habrá más imitadores que quieran superar a su ídolo, sólo quedarán los locos “normales”.

martes, 30 de agosto de 2011

Vuelven “os do non”

El BNG ha dado ayer respuesta a la oferta de diálogo del PP para diversos temas de interés autonómico: “No”. Esa ha sido su respuesta. Escueta, concreta y directa. “No”. Vuelven “os do non”, ese histórico término popularizado por Manuel Fraga (no me atrevo a decir “acuñado” por si otra persona tiene derecho a cobrar los royalties).

no ¿En qué se basan para adoptar una postura tan negativa frente a todo? Hay dos corrientes ideológicas internacionales que estudian los movimientos del BNG desde diferentes prismas. Es broma, sólo perdemos el tiempo con el Bloque los de aquí. Pero sí que creo que hay dos puntos de vista: el teórico y el real. El teórico es que, como PP y PSOE han pactado la reforma constitucional que, presuntamente, podrá fijar un techo de gasto de las administraciones el BNG se ofende porque, dicen, se limita la autonomía de las Comunidades. El real es que hay elecciones en tres meses.

Digo que es el real porque no me creo el argumento que dan para romper el diálogo con el partido al que los gallegos han votado en masa. No tiene sentido ninguno que se vinculen temas como la lucha contra el paro, la tan necesaria reforma de la TVG, la ley del área metropolitana de Vigo… a lo de la reforma constitucional. Eso sí, como disculpa vale perfectamente, pero si no fuera esto sería otra cosa. Las campañas son así.

Lo curioso del caso es que siguen metiéndose en la cama con el PSOE, la parte contratante de la segunda parte (obsérvese el sutil homenaje a Groucho Marx) de la reforma constitucional. Con esos no se enfadan, o al menos no se enfadan tanto. No veo a Bao diciéndole a Orozco que o presiona a los líderes nacionales (jajaja, perdón, me da la risa sólo de escribirlo) o rompe el pacto en el Ayuntamiento de Lugo. Lo mismo con la Diputación, esa en que están el PSOE y el BNG, dos partidos que dicen querer cargárselas.

Una cosa son los principios y otra manejar el presupuesto. ¿Alguien cree realmente que si el bipartito siguiera calentando los sillones oficiales los nacionalistas se habrían subido al carro del “no” y roto el pacto con los socialistas por la reforma constitucional? Por favor, seamos serios.

Aquí no se trata de lo que piensan, sino de lo que pueden trincar. Atrás quedan aquellos tiempos en que el BNG era una fuerza en que uno podía depositar la esperanza de que fueran “diferentes”. Es un partido político, que nadie se engañe, y el fin último de un partido político es gobernar. El esquema se sostiene en que teóricamente para ello han de agradar al pueblo, pero ya ven, parece que no es necesario, sólo hace falta conseguir tener los diputados/concejales/senadores clave para poder secuestrar al Gobierno y chantajearlo. “O te mandamos por correo una dirección general cada semana hasta que nos des lo que pedimos”. Y encima lo defienden públicamente y se llaman demócratas. ¡Qué país!

lunes, 29 de agosto de 2011

La Constitución mejor me la dejan tranquilita

Bueno, aquí estamos de nuevo tras una corta semana de vacaciones. Empezaremos la nueva temporada con un tema de máxima actualidad: la reforma de la Constitución, contra la que me tengo que situar, ya lo digo de entrada (contra la reforma, no contra la Constitución).

ce Haciendo un poco de historia veremos que nuestra norma fundamental sólo ha sido reformada en una ocasión desde su aprobación en 1.978. La gran alteración que tuvo fue añadirle dos palabras “y pasivo” a uno de sus artículos que reconocía la posibilidad de que algunos extranjeros pudieran ejercer el derecho al sufragio "activo”, es decir, votar. Lo del “y pasivo”, que implica que también puedan ser elegidos, se debió a la Unión Europea, que exigía que todos los ciudadanos de la Unión puedan ser tanto electores como elegibles en los Estados miembros.

Ahora nos vuelven a hablar de retocar la mal llamada Carta Magna. Digo mal llamada porque una Carta Magna, como su nombre indica, es promulgada por un rey soberano para otorgar derechos a sus súbditos, mientras que una Constitución la aprueba el pueblo para, entre otras cosas, organizarse y limitar los poderes del sistema.

El motivo del retoque es limitar el techo de gasto de las administraciones, y obligarles con la más alta de las normas a no endeudarse más allá de un límite. Noble fin, absurdo procedimiento. Me parece fantástica la idea de constitucionalizar el principio básico de que la administración no se puede endeudar eternamente, y evitar el absurdo en el que estamos cayendo por el que se emite deuda para pagar intereses de la anterior. Es como si un particular pidiera un crédito para pagar los intereses de su hipoteca, un círculo vicioso que acabará en desastre sí o sí. Entonces, si apoyo la idea, ¿por qué estoy en contra de la reforma? Muy sencillo, porque no va a servir absolutamente para nada.

Veamos, la idea es la siguiente: se mete este nuevo tema en la Constitución para evitar que un partido mayoritario, es decir PP o PSOE, que gane sin mayoría absoluta se pueda ver forzado por los nacionalistas a eliminar ese techo de gasto. Imagínense que Ciu gobierna en Cataluña, como pasa realmente, o el PNV en el País Vasco, lo que pasó hasta hace dos días, y que Rajoy o Rubalcaba ganan las elecciones y se quedan a poco de la absoluta. Si esos partidos nacionalistas quieren tener dinero querrían endeudar más a sus Comunidades Autónomas y podrían forzar al gobierno en minoría a eliminar ese techo a cambio de, por ejemplo, aprobar los Presupuestos Generales del Estado. Si la norma tiene rango de Constitución eso no podría pasar, ya que hace falta una mayoría que sólo la unión de PP y PSOE puede lograr hoy día.

En principio la idea parece fantástica, y no habría más que decir, pero hay un “pero”. Lo que se va a meter en la Constitución es que “por ley” se podrá fijar un techo de gasto. Eso quiere decir que no se pone un máximo al endeudamiento en la Constitución, sino que se remite esa cifra a una ley… y como ya habrán adivinado esa ley puede ser objeto del chantaje del que antes hablábamos. Si un partido minoritario tiene la llave del gobierno puede pedir que el techo de gasto en vez del 10% sea del 2.000% y listo, en la práctica desaparecería el problema para ellos.

Por eso no estoy de acuerdo con la reforma, porque no servirá absolutamente para nada. Sólo es una declaración de intenciones, sujeta a los vaivenes de la política de barrio en lugar de blindar un porcentaje razonable en una norma inalcanzable para los habituales chantajistas de nuestro escenario público. Para eso, sería igual que aprobaran una ley sobre el tema, que tendría el mismo efecto y sería igual de fácil de comprar a cambio de los votos necesarios para aferrarse a la poltrona a quien le toque.

De no arreglar nada, la Constitución mejor me la dejan tranquilita, que de abrir ese melón hay muchas cosas que reformar en ese texto como la sucesión en la Corona, las funciones de cada administración, o la elección del Tribunal Constitucional para que no sea un mero reflejo político del Congreso.

En este blog he defendido que tal vez sea hora, ya no de una reforma, sino de redactar una nueva Constitución. Pero siempre que ese esfuerzo sirva para algo, no para ser una componenda más para quedar bien con todo el mundo lo que, como todos sabemos, al final hace que no se arregle nada.

lunes, 22 de agosto de 2011

Super 8

Hoy vamos a ponernos en plan crítico de cine. Es lo que tiene este blog, que según cómo me levante va la cosa de un tema o de otro. No me digan que así no es más interesante. De todas formas, la cosa no es sólo cine, ya verán.

El sábado fui a ver Super 8, la última película que ha producido Steven Spielberg y que dirigió J.J.Abrams, el creador de Perdidos, Fringe y la última de Star Trek… todas ellas obras maestras (ejem). La película va, en resumen y sin destripar demasiado el tema, de unos chavales que están grabando su propia película para un concurso y presencian un accidente de un tren militar. Hasta aquí puedo leer (a ver, el trailer ya estropea más la película que esto, así que no he dicho nada).

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Lo mejor de la película es que ha sido como volver a ver una cosa entre E.T. y los Goonies. Aunque en varias entrevistas Spielberg decía que la película era más de Abrams que suya, la mano del primero se nota muchísimo. Para empezar la ambientación es en los 80, la época de Regreso al Futuro, o la ya mencionada E.T.

Pero que más me gustó fueron los protagonistas. Me revuelve el estómago cada una de esas películas en que salen niños que o parecen idiotas o super genios que se comportan como adultos de 10 años. En esta no, son críos como éramos nosotros: maduros para unas cosas, infantiles para otras, lejos de la hiper protección que ahora tienen los niños pero con una disciplina mucho mayor de la de hoy en día. Es decir, que salen en la película niños normales a los que no te dan ganas de meter un bofetón cada vez que abren la boca.

Aunque sólo sea para eso, para ver una infancia más o menos normal, o más parecida a la que tuvimos nosotros, recomiendo ver la película. Eso sí, de pequeño no vi ningún accidente de tren y mucho menos… casi se me escapa.

viernes, 19 de agosto de 2011

Debate sobre el estado de la Administración

El debate de las Diputaciones no es nada nuevo, aunque se ha puesto de moda porque la crisis hace que se intente recortar por todas partes, y desde luego los órganos provinciales es obvio que se perciben como algo superfluo en el mejor de los casos.

En este país nuestro no hay debate que se haga con rigor y seriedad. Uno toma partido alegremente por una opción sin analizar las cosas con un poco de frialdad, y luego pasa lo que pasa, que nos encontramos con contradicciones o intentamos apoyar con hechos nuestras teorías. Decía Conan Doyle, a través de su archiconocido detective Sherlock Holmes que es un craso error hacer teorías sin examinar los hechos, ya que se tiende a deformar estos últimos para justificar la idea preconcebida.

Vamos a dar un pequeño repaso a las dos principales teorías, descartando ya la de que hay que mantener las Diputaciones como están, que es no lo sostiene hoy nadie. La primera es la de su desaparición, ahorrándonos los millones que cuesta mantenerlas, y la absorción de competencias por parte de Autonomías y Ayuntamientos, fusionando estos últimos si son pequeños para que puedan ser de un tamaño que les permita ejercer esas competencias. En aquellos casos en que no se pueda, por lo que sea, fusionar municipios se trataría de mancomunar servicios (es decir, hacer una especie de asociaciones de municipios para organizar los servicios). Este enfoque, defendido por Pepe Blanco (lo cual ya es un punto en contra de entrada) es el más simplista de los dos, ya que se basa en dos percepciones: que las Diputaciones son oscuros agujeros de dinero y que no sirven para nada, y su solución es cargárselas sin más. ¿Dónde está el error? en mi opinión en tres puntos:

  1. Confunde el mal funcionamiento de la institución con la institución en sí misma. Que una cosa no esté bien organizada no quiere decir que tenga que desaparecer.
  2. La fusión de municipios no soluciona nada. Pongamos el caso de Galicia, donde los municipios ya son muy grandes en extensión, pero con una población muy dispersa. Si fusionamos, por ejemplo, tres municipios ya grandes tendremos uno gigantesco con la población desperdigada, con lo que no hay una mejora en la relación población/servicios.
  3. Mancomunar servicios de ayuntamientos pequeños es una tontería. Es más lógico que la Diputación se encargue de prestar esos servicios. ¿Porqué? porque si mancomunamos ayuntamientos pequeños, y por tanto, de escasos medios, lo que hacemos es que se agrupen los “pobres”. Si por el contrario la Diputación presta el servicio se redistribuye la riqueza, y los ayuntamientos “ricos”, a través de la Diputación, tendrían que colaborar con los “pobres”.

La segunda teoría, que es la que yo apoyo, es la de que hay que mantener las Diputaciones pero en un sistema administrativo reformado al completo. Hay que hacer un debate sobre el estado de la Administración, porque no hay que modificar las Diputaciones, hay que modificar el sistema entero. No tiene sentido tener un montón de administraciones superpuestas haciendo todas lo mismo. ¿Qué es lo que hay que cambiar? pues como mínimo lo siguiente (hoy tengo el día esquemático, va por puntos la cosa):

  • Asignar cada competencia a una única administración. No puede ser que haya competencias en servicios sociales en todas las capas, o en cultura o en lo que sea. Destinar recursos de todo el mundo a lo mismo es absurdo, porque se falsean las necesidades y las aportaciones. Que haya guarderías, bibliotecas, oficinas de empleo, museos o centros de día municipales, provinciales, autonómicos y estatales es absurdo. Una sola administración por competencia.
  • Enlazado con lo anterior, prohibir el ejercicio de competencias impropias. El Ayuntamiento de Lugo, por ejemplo, presume de haber gastado mil millones de pesetas (6 millones de euros) en empleo, cuando no tiene competencias en ello. Ese dinero debería haberlo gastado en lo que tiene asignado, que está como está.
  • Aclarar y en su caso modificar el sistema de elección del gobierno de las Diputaciones. Si se considera que es una especie de asociación de municipios, que es lo que es ahora, el sistema actual es válido: se elige por los concejales de la provincia. Pero no por partidos judiciales, sino por ayuntamientos. Un ayuntamiento, un voto.
  • Poner techos de gasto a todas las administraciones y prohibir el endeudamiento, al menos con la alegría que hay ahora, de ayuntamientos, diputaciones, autonomías y del propio Estado. No es sostenible un sistema que cada vez debe más y más dinero y que paga intereses emitiendo más deuda pública.
  • Aunque creo firmemente en la independencia local, poner límites a ciertas cosas como creación de entes privados, sueldos, número de funcionarios…y cuando digo funcionarios me refiero tanto a los “odiados asesores” como a funcionarios “de carrera”. No es lógico que un Ayuntamiento decida cuántos funcionarios necesita sin límite. No hablo de asignar un número exacto, sino de poner límites máximos.

Son pinceladas, pero creo que por ahí han de ir los tiros. En cuanto a las Diputaciones, no creo que sea mala su existencia sino su funcionamiento. Si se utilizaran como “asociación de municipios” ayudando a los más débiles a ejercer sus competencias, creo que serían muy positivas.

jueves, 18 de agosto de 2011

“Palo-dines” de la democracia

Las organizaciones que ayer se liaron a palos con los peregrinos que vinieron a ver al Papa, piden hoy que la fiscalía esté atenta al discurso de Benedicto XVI por si hubiera algún “delito” en el mismo. Supongo que se refieren a que si no condena el Franquismo, acepta el aborto, la eutanasia, el divorcio y unas cuantas cosas más, se sentirán heridos en su “yo” interno y creerán que eso vulnera la legalidad, con lo que podría ser entretenido ver al ciudadano Ratzinger ingresar en una cárcel española como colofón a su viaje. Yo, a estas alturas, ya no descarto nada.

Es una vergüenza que esta gente se atreva a abrir la boca después de la que liaron ayer. Si fuera cualquier otro colectivo hoy estarían marginados socialmente, ya que amedrentar, amenazar e incluso atacar físicamente tanto a quienes se reúnen pacíficamente para celebrar su fe como a la policía que estaba allí para garantizar este derecho, son causas suficientes como para declararlos “personas non gratas” en un país más o menos civilizado.

Nuestra España es tan maniquea que ayer algunas personas me escribieron para denunciar mi “catolicismo fascista”. O me explico muchísimo peor de lo que yo pensaba o algunos no saben leer más allá de lo que quieren leer. Creo que dejé bastante claro, e insisto hoy en ello, que mi postura frente a la religión es irrelevante en este tema. Defiendo la concentración católica como demócrata, y como tal, y defensor de la libertad, me parece una aberración que ayer pasara lo que pasó con esos grupos de izquierdas tan “tolerantes y respetuosos con la diferencia”.

_sol4_42198378 No faltaron, por supuesto, banderas de la República y del Arco Iris. Flaco favor le están haciendo a dos causas que no creo que tengan mucho que ver con liarse a pedradas con la policía. No sé si son conscientes de que la tercera ley de Newton funciona también en lo social: “toda acción provoca una reacción igual y contraria”. Es decir, que con su desmedida acción contra los católicos lo único que van a conseguir es recuperar la figura del mártir, tan útil en muchas ocasiones para evangelizar por el mundo.

Estos “palo-dines” de la democracia (inteligente juego de palabras con los mamporros que dieron ayer), esta gente a la que tanto se le llena la boca pidiendo respeto, usan el argumento de que “son tolerantes con quien es tolerante”. Pero cuidado, aquí el tema está en quién decide el umbral de tolerancia. Por ejemplo, despliegan sus simpatías por regímenes dictatoriales “progres” tipo Fidel Castro o el del poncho (lo siento, no recuerdo el nombre y  me da pereza buscarlo en Google), el derecho de los musulmanes (súper demócratas ellos, faltaría más) a rezar en medio de la calle y de prohibir todo aquello que no les parece guay. Por cierto, Evo Morales es el del poncho, ahora me salió.

Como liberal que me considero, me escuecen mucho las prohibiciones, restricciones y desmanes del poder político. Sin embargo, creo que además de los imbéciles que se liaron a palos con manifestantes y policías hay que otorgar su parte de culpa a la Delegación del Gobierno y al Ministerio del Interior por no ejercer sus funciones de mantenimiento del orden. O por incompetentes o por memos, me vale cualquiera de los dos argumentos: si se imaginaban, como todos los demás mortales y como los informes municipales advertían, que una coincidencia espacio-temporal de los manifestantes de ambas corrientes acabaría como acabó, son unos incompetentes o, lo que es peor, unos cobardes, por autorizar la contra-marcha. Si no se les pasó por la cabeza tal posibilidad es que son más tontos que Abundio, que vendió el coche para comprar gasolina.

Si no estás de acuerdo con la visita del Papa me parece fantástico que des tu opinión, incluso que te manifiestes contra el gasto público que supone. La opinión es libre. Ahora bien, las opiniones sustentadas en garrotes recuerdan a las más negras páginas de la Historia de la Humanidad. Estoy pensando, como siempre que salen estas cosas, en las organizaciones fascistas de Mussolini o de los nazis. Funcionaban exactamente igual.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Libertad bidireccional

logo_jmj_madrid_2011 Hay que ver la que puede liar un señor mayor. Viene el Papa a España y tiene movilizado a todo el país, tanto a los que apoyan su visita, van a ella o hacen negocio vendiendo rosarios como a los que, indignados ellos, desde que se levantan hasta que se acuestan están todo el día dándole vueltas al tema. Es curioso ver que la gente “progre”, que normalmente cuelga en Facebook (van dos día seguidos que hablo del Facebook, parece que me paguen) fotos de sus vacaciones en paraísos exóticos o sus “findes” en las estaciones de esquí, se está movilizando para torpedear la visita del Papa a España. Tiene el mérito el señor Papa, que allá a donde va levanta pasiones, por lo que veo. Con Juan Pablo II no se armaban estos circos. Es más, todo este revuelo ha conseguido que si pones en Google “Madrid 2011” sólo te salgan cosas de la visita.

Tengo que reconocer que a mi la visita del Papa me resbala bastante. No estoy de acuerdo con la mayoría de las cosas que dice la Santa Iglesia Católica Apostólica y Romana, que creo que hace muchísimo que perdió el norte. La Biblia se ha convertido en un arma arrojadiza contra todo aquello a lo que la Iglesia tiene miedo, usando a veces el argumento de “es que lo dice la Biblia” y otros, cuando les interesa, el de “es que no hay que tomárselo literalmente, es una metáfora” o “hay que tener en cuenta la época en que se escribió”. Las tradiciones, muchas muy bonitas y otras no tanto, se han convertido en un abismo que separa cada vez más a la Iglesia de una Sociedad más abierta, tolerante y libre de lo que era hace no demasiados años.

Pero me estoy desviando del tema y no me pretendo poner teológico. A lo que voy es a que la Iglesia no me cae bien, lo reconozco, y la imagen del Papa no ayuda. Ya he tratado el tema de la relación Iglesia-Estado en otro artículo del blog, que hablaba de la visita anterior del Papa a Santiago y Barcelona. Pero que a mi no me guste la Iglesia no quiere decir que me parezca mal que venga su representante a España. Si quiere venir, bienvenido sea, aunque yo no voy a ir a verlo.

Ya, ya lo sé, no hace falta que me digan nada. “Es que cuesta mucho dinero”. Es cierto, cuesta un pastón de dinero público a pesar de que la organización se autofinancie. Hay que pagar la policía (aunque nunca he entendido que se compute este gasto en este tipo de cosas, ¿si no viniera el Papa no les pagarían el sueldo?), los descuentos del metro, y todas las demás actuaciones que no son gratis. Pero si se gasta dinero para lo mismo en, por ejemplo, la manifestación del orgullo gay, un concierto de U2 o la protestas del 15-M, ¿alguien puede sostener que este acto no merece un trato similar? El gasto aumenta porque en vez de 100.000 personas se calcula que vendrán más de 1.000.000, y claro, eso cuesta más.

Mi defensa férrea de la visita del Papa no es como católico, ni como fiel, que no lo soy, ni siquiera como persona espiritual. Es una defensa como demócrata, como persona que piensa firmemente que la libertad ha de englobar tanto a lo que me gusta como lo que no, con unos límites claro. No defiendo, por ejemplo, que se reciba con honores de Estado a genocidas (lo que se ha hecho), con quienes creo que, como mínimo, hay que cortar relaciones diplomáticas, aunque tengan petróleo en sus dictaduras.

Dijo Orwell que "si la libertad significa algo, será, sobre todo, el derecho a decirle a la gente aquello que no quiere oír". La libertad es bidireccional, no funciona únicamente de izquierda a derecha, o de liberal a conservador. También va al revés. Disfrutar de la libertad implica pagar un peaje, que es el de que tendrás que soportar escuchar gritar a alguien contra lo que tú has defendido toda tu vida, y tendrás que respetarlo y aplaudir, no lo que dice, sino que pueda decirlo.

En España ya no es que exista un doble rasero, es que da la impresión de que tengamos el dudoso honor de ser el único país del planeta que tiene un rasero por habitante. Si nos ponemos a debatir quién tiene derecho a ser escuchado y quién no, vamos de cráneo.

martes, 16 de agosto de 2011

Hay que quitarse la mordaza

Ya estamos en campaña, eso está claro. La verdad es que ya llevamos en campaña continua una larga temporada. El otro día, en uno de estos debates del Facebook tan profundos que hay últimamente, una persona me puso la siguiente lindeza “Los del PP seguro que quereis un atentado, os alegraría”. Tócate los pies. Así, sin anestesia ni nada. Evidentemente, con esa frase (literal, incluso copio la falta de tildes) para mí se zanjó la discusión y procedí a no meter más baza que para decirle que se había pasado siete pueblos y eliminarlo de mi lista de “amigos”. Quien te dice esa barbaridad no puede considerarse amigo, entiendo yo.

Esta anécdota es el reflejo de una realidad que, por dura que sea, está ahí: la izquierda puede decir las burradas más grandes del universo que, no sólo nadie se lo va a afear sino que habrá mucha gente que se lo crea y lo aplauda. Cuando el idiota de Pedro Almodóvar dijo que el PP había estado a punto de dar un golpe de Estado nadie abrió la boca para decirle que era un imbécil, como mínimo. Cuando las manifestaciones del “no a la guerra” llamaban asesinos a la mitad del país (según ellos todos los dirigentes, votantes y simpatizantes del PP tenían ansias de sangre) tampoco se rasgó nadie las vestiduras…

No sólo ocurre con el PP. También, por ejemplo, con la Iglesia y el Papa. Hay algunas frases que se ponen en el Facebook de los del “yo no voy” y esas cosas que no sólo son irrespetuosas e insultantes, sino que rayan la incitación al delito o, al menos, caen dentro de la incitación al odio. Muchas de esas frases recuerdan peligrosamente a la propaganda nazi contra los judíos en los años 30. De veras, no exagero. Pero es la Iglesia, que se aguante. No podemos decir que todos los del PSOE son unos asesinos aunque haya hasta un secretario de Estado condenado por lo de los GAL, pero podemos hacer gracietas con que los curas son todos unos pederastas y no pasa nada. Cuidado, yo estoy en contra de las dos cosas, como de todas las generalizaciones simplona del estilo de “todos los … son iguales” (cambien … por lo que quieran, lo más de moda es “políticos” pero vale para cualquier colectivo).

Lo más peculiar es que esta campaña de veneno la lanza quien se dice abanderado de las libertades, el respeto y la tolerancia. Si eres un colectivo de maltratadas, gays, intelectuales (de izquierdas, claro, los de derechas son pensadores fascistas), artistas o cualquier otra bolsa de votos del PSOE o IU puedes decir las mayores salvajadas sin miedo a tener consecuencia alguna. Se te aplaudirá aunque ataques a tu propio colectivo, en el que puede haber, cómo no, votantes del PP que no deseen matar a nadie, ni que ETA ponga una bomba, ni que los bancos, malvados ellos, se hagan con los ahorros de los pobres pensionistas.

mingote Este esquema ha conseguido que la España que vota al PSOE se trague que la derecha es la culpable de sus males. Incluso gran parte de la derecha se lo ha creído, para mi pasmo. Pues tiene mérito, la derecha. Sin gobernar en 8 años ha conseguido recortar las pensiones, reducir la atención médica en varias Comunidades Autónomas, aumentar el paro otra vez al 20%… bueno, ya saben el relatorio, no se lo voy a volver a contar. La mayor reducción del Estado de Bienestar en este país la firma el PSOE pero la culpa es del malvado sector financiero y, por tanto, del PP.

Seamos serios. La crisis mundial a la que tanto le gusta a ZP achacar la crisis española se ha cobrado menos víctimas en el resto del planeta que en España, con las posibles excepciones de Grecia y Portugal (aunque esto es discutible). Mientras los países serios ponían en marcha sus medidas para afrontar los problemas, aquí repartían 400 euros por voto, dinero a mansalva a los ayuntamientos para hacer piscinas y campos de golf, y se abría la caja de Pandora con una alegría nunca vista.

Sólo me gustaría preguntar algo que creo que ya he preguntado en otras ocasiones. ¿Se imaginan lo que pasaría si todo esto hubiera pasado con el PP? Estaría toda España en la calle y, desde luego, no habría aguantado tanto un Gobierno incapaz como el que tenemos. Pero aquí volvemos al principio: la izquierda española, con el argumento de “es que perdí la Guerra Civil y nos machacaron” sigue dando penita y teniendo patente de corso para hacer y decir lo que le venga en gana. Por falso, retorcido o malintencionado que sea. Hay que asumir, amigos míos, dos verdades dolorosas: la primera es que en las guerras se mata gente y que las posguerras no son mucho mejores, la segunda es que, digan ustedes lo que digan, el PP no es heredero del Franquismo (nota: el PP sí ha condenado el Franquismo en el Parlamento, a pesar de que siempre se dice que nunca lo ha hecho; busca en Google si no me crees).

Si es usted del PP, votante o simpatizante, sólo un pequeño consejo: salga del armario, defienda sus ideas y no se avergüence de ser liberal, conservador o lo que sea. Es más, aunque sea de otro partido, o de ninguno, si se siente cohibido de decir su opinión porque no es la mayoritaria, haga lo mismo: hable. Hay que quitarse la mordaza. Ya está bien de que nos digan lo que tenemos que pensar para ser “políticamente correctos”. En una Democracia lo bonito es el intercambio de ideas, y éste sólo se puede dar si todos hablan con libertad. Si una de las partes está acomplejada y obligada a guardar silencio para que no le llamen fascista por cosas que no sólo no son fascistas sino todo lo contario (aunque en esta incultísima España se piense lo que no es) entonces sólo podrá hablar la otra y convertir su palabra en ley. Así se les da el poder de decidir no sólo los temas, sino los argumentos que son “tolerables” y los que no, y pasa lo que pasa, que se considera tolerable decirle a alguien que desea un atentado. Siempre que lo digan ellos, claro.

viernes, 12 de agosto de 2011

Rap en la ruanova

Hace unos días, saliendo de vinos con dos amigas, me quedé mirando un rato a unos chicos que promocionaban una conocida empresa de móviles (vamos, Movistar para entendernos). Repartían unos folletos con una nueva tarifa o algo así, la verdad es que al folleto poco caso le hice, lo que debería hacer reflexionar a esta gente sobre sus campañas. Pero vamos al grano, la cuestión es que para llamar la atención tenían una especie de carrito de la compra adaptado con unos bafles, en el que ponían a toda pastilla música hip-hop, funky, rap o algo así y bailaban en la calle.

Gorra ladeada, sudadera, deportivas, rollo chandalero, bailes de esos en que se tiran por el suelo y giran como peonzas… Vamos, que uno ya no sabe si está en los vinos de Lugo o en Harlem, ¡oigh! Incluso, micro en mano, improvisaban una cosa rollo rapero “a que molo” con ripios que ni Mecano en sus tiempos más simplones. La gente, que los miraba como si fueran marcianos, poco caso les hacía y de hecho llegó un momento en que dijeron “bueno, como pasáis de nosotros nos vamos a otro lado” y levantaron el tenderete. Pues con Dios, hijos míos, que aquí estabais molestando.

¿A quién demonios se le ocurre mandar una cosa así a la ruanova un viernes a la nueve de la noche? Eso podría colar, es un decir, en la zona de Clérigos a las dos de la mañana, pero no cuando la gente está intentando mantener una charla tomando unas cañas. La globalización es un asco para estas cosas. A ver, no digo que Movistar se tenga que promocionar con gaiteiros o con trajes de faralaes, pero hombre, algo que a poder ser no haga el ridículo probablemente tenga más éxito comercial. Lo de que hablen de ti aunque sea mal no creo que funcione en estas cosas. De hecho, con esta payasada han aumentado mi rechazo hacia esa compañía, a pesar de ya sentía una profunda repugnancia hacia Movistar por uno de esos problemas en que nos toman por idiotas, que todos tenemos con nuestras compañías de móvil y que me hizo cambiarme a otra que también me toma por idiota.

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Lo preocupante es que para ser moderno como el que más hay que vestirse como si acabaras de salir de un instituto americano de los que salen en la películas, preferiblemente de Disney. Tienes que ponerte una camiseta de un equipo de rugby (cosa curiosa porque en España ni siquiera entendemos las normas de ese juego), una gorra que, contra las leyes de la física, se separa un palmo de tu cabeza (de veras, no sé cómo las sujetan, ¿llevarán horquillas?), y un pantalón que tiene el tiro por las rodillas. Hace unos años probablemente podrías ganar algún premio en Carnaval con las pintas que la gente “guay” lleva ahora, sobre todo los del arco de 15 a 25 años. Después ya normalizan un poco.

Telefónica, que tenía un nombre castizo y muy de aquí, se llama ahora Movistar. Vale que aquí asociábamos Telefónica con algo caro y casi tenebroso, baste recordar la parodia de Martes y Trece de “Telefónica, siempre jodiendo”, pero hombre, podían buscar un nombre que no parezca de una empresa con sede en Yankilandia.

Estoy un poco cansado de esas imitaciones cutres de todo cuanto sale en el cine. Un rapero será muy guay, pero cuando el rapero es de aquí y se pone a hacer una cosa tan ajena a mi me da más risa o pena que otra cosa. No sé, no me pega ni con cola. En fin, que tengo el día nacionalista, qué le vamos a hacer. Si se quieren promocionar de verdad, que pongan a un tío dando pinchos de jamón y juro leerme su folleto enterito.

jueves, 11 de agosto de 2011

“Kaleborrokeishon”

Siempre he sido admirador confeso del pueblo británico. Les envidio, sin paliativos, muchos de sus usos y costumbres, tradiciones y la serenidad con que se han enfrentado históricamente al desastre: sin la resistencia numantina de la “pérfida Albión”, Europa probablemente hoy se llamaría Germania y todos hablaríamos alemán fluido; han inventado cosas tan útiles para el mundo como la máquina de vapor y la democracia; nos han dado el idioma que, por mediación de los Estados Unidos, se ha convertido en el vehículo de comunicación del mundo civilizado… Y ya ven la que tienen liada.

Cuando uno ve las imágenes de los disturbios, las cerca de mil detenciones, los incendios y los saqueos que se dan en el marchoso Londres, no puede menos que echarse a temblar, sobre todo cuando sale en el telediario una mema diciendo que “hacemos esto para demostrar que lo podemos hacer” y se constata que algunos de los asaltantes tienen tan sólo 9 años de edad. 9 años, sí, lo he escrito bien. Sin ir más lejos ayer un chaval de 11 años se declaraba culpable en un tribunal británico de pertenecer a una de las bandas que estaban montando el Cristo.

arde londres Ha salido el señor David (deivid) Cameron a condenar con fuerza esta noche de los cristales rotos a la inglesa, y, con un par de huevos, a echar una parte importante de la culpa a los papás de los críos que andan por ahí en plan “kaleborrokeishon”. Pues ole por el señor Cameron. Evidentemente, uno puede decir lo que quiera sobre la crisis, la pérdida de autoridad de la policía, la desesperación de una generación sin futuro y todas esas cosas, pero si un crío de 9 años anda por la calle encapuchado rompiendo escaparates para mangar la Playstation que no le quisieron comprar sus padres, es obvio que el Estado ahí poco tiene que ver. La pregunta es: ¿qué coño hace ese crío en la calle a esas horas bate en mano? ¿Dónde están sus padres? ¿De veras alguien piensa que este niño rompe el escaparate como protesta y no para agenciarse algo?

Imagínense ahora la situación en España. De veras, no es broma. Los titulares serían algo como “Disturbios en Leganés arrasan cuatro comercios”; “Detenidos tres menores de 9 años que participaban en el asalto de Leganés”; “Zapatero propone una vía de diálogo con los menores de España para acordar el fin de la violencia”; “Esperanza Aguirre pide mano dura para los niños vandálicos”; “Uno de los menores, hijo del Ministro de Justicia”, “Creada una comisión de estudio de las causas del conflicto”, “Zapatero se reúne con UNICEF para diagnosticar las causas mientras Leganés sigue ardiendo”, “IU condena la actuación de los bomberos en Leganés por apagar la llama de la libertad de expresión”, “El Parlamento acuerda, tres años después de los hechos, condenar la violencia de Leganés”…

Desde luego ningún líder político, salvo tal vez Esperanza Aguirre, se atrevería a decir lo que ha dicho David Cameron, aunque todos lo pensaríamos. En este momento en que “papá Estado” tiene que apandar con la culpa de todos los males, es impopular y políticamente incorrecto decirle a la gente que la sociedad no la crean las administraciones, o al menos no ellas solas. En el colegio te pueden dar cultura, pero la educación la recibes en tu casa.

A la vista de todo esto, lo único que nos queda es darnos con un canto en los dientes porque aquí lo más que ha pasado en la protestas es el robo de una gorra a un guardia civil, al menos por ahora. La cosa es que en España lo malo lo copiamos a toda leche, a ver si también imitamos la valentía de sus líderes.

miércoles, 10 de agosto de 2011

Cuando se usa la lengua como arma

No soy muy dado a ser políticamente correcto, así que cuando se tratan temas espinosos tiendo a pisar el callo a algunas personas que no están de acuerdo conmigo, entre otras cosas porque digo lo que pienso sin poner paños calientes. Vayan por adelantado mis disculpas a quien se pueda sentir ofendido, porque hoy voy a hablar del gallego y es probable que haya poca gente de acuerdo con mi punto de vista.

El equilibrio lingüístico es difícil y, sobre todo, caro. Muy caro. Hoy vienen en el periódico dos noticias sobre esto: el primero es la metedura de pata de la concejala de cultura del Ayuntamiento de La Coruña, del PP, que dijo que las fiestas organizadas en años anteriores eran “demasiado gallegas” y que también hay que meter en el programa cosas para los de fuera. Me parece una sandez decir eso si se refería a la fiestas de María Pita, en que hay hasta corridas de toros, encuentros de habaneras y un concierto de David Bisbal.

La otra noticia que viene hoy es la del Alcalde de Lugo en funciones, el señor Bao, que dice que el PP es una “brigada de demolición” del gallego y que el Ayuntamiento “respeta los derechos de todos”. El tema viene por una denuncia que ayer sacaron los populares sobre una persona que pidió que los escritos que le enviase el Ayuntamiento fueran en castellano y no lo consigue, a pesar de estar en su derecho. Vamos, que Bao, por ser suave, falta a la verdad cuando dice que respetan a todos. Respetan lo que les parece digno de respetarse. ¿Tanto les costaría emitir los recibos del agua con el texto en bilingüe como hacen incluso en Cataluña, donde no son sospechosos de no defender su lengua?

Lo primero que he de decir, es que creo que el tema del idioma en Galicia, más allá de su importancia real y su trascendencia en la vida de todos los que aquí vivimos, se ha convertido en un arma arrojadiza y una seña de identidad nacionalista. El BNG lo considera como algo suyo, que comparte con el PSOE a regañadientes. El PP, por su parte, aunque ha sido el mayor defensor del gallego durante los últimos 35 años en esta tierra, es atacado por unos y otros por “perseguir” a la lengua gallega simplemente por no atacar al castellano. Digo que ha sido el mayor defensor porque fueron los gobiernos del PP, en la etapa de Fraga, los que le dieron un impulso mayor al gallego tanto institucional como cultural y educativamente.

El Estatuto de Autonomía de Galicia dice que “el gallego es la lengua propia de Galicia”, y ahí se armó el belén. Lo que hace una palabra, hay que ver. Una cosa “propia” puede ser tanto algo que es de la propiedad como algo característico o básico. El BNG, el PSOE, y un sector amplio del PP piensan que el Estatuto lo que hace es fijar el gallego como la lengua “habitual” o “identitaria” de Galicia. Yo personalmente no estoy de acuerdo con esta interpretación, ya que “propio” también es “natural de”, y creo que se referían a eso cuando escribieron esas palabras, aunque quizás con la doble intención de abrir la puerta a la que están liando ahora. De hecho el Estatuto originalmente decía que los gallegos tenemos el “deber” de conocer la lengua gallega, pero eso lo tumbó el Constitucional. Eso sí, en la Constitución sí dice que los españoles tenemos el derecho y el deber de conocer el castellano.

El problema de fondo con el gallego es que el BNG ha introducido sibilinamente el concepto de que defender el uso normal del castellano en Galicia es atacar al gallego. Cuando un colectivo ya sea el PP o Galicia Bilingüe, piden que se respeten los derechos de los castellanohablantes, salen como hienas a decir que se ataca al gallego. Nada más lejos de la realidad, igual que cuando se defiende el uso del gallego no se está atacando al castellano.

Pero lo grande es que los nacionalistas sí reconocen atacar al castellano y a nadie le importa. Eso sí es políticamente correcto. El PSOE, por cálculo electoral, se ha hecho cómplice de este argumento intentando convertirse en un nuevo PSC, que es la rama del PSOE en Cataluña (de hecho, legalmente, es otro partido y no forma parte del PSOE), más catalanista en ocasiones que CiU. Han abierto este melón que ahora va a ser muy difícil cerrar, porque recuperar la paz social que hubo siempre en esta tierra sobre el idioma, que se rompió cuando el bipartito llegó a la Xunta, será muy complicado.

Los nacionalistas defienden su derecho a vivir su vida en gallego. Estoy de acuerdo con ellos, pero tampoco es que el castellano les vaya a dar un sarpullido si lo ven en un cartel por la calle. Entiendo que hay que defender el derecho a vivir la vida de cada uno como quiera, y si alguien quiere vivir su vida en castellano en Galicia tiene el mismo derecho. Y tampoco le va a dar arcadas ver un cartel en gallego. El mismo derecho tienen ambos, no más ni menos porque el gallego sea la lengua “propia” de Galicia. Hablar en castellano no es ser menos gallego, y ni el BNG ni nadie tiene patente de corso para dar carnets de gallego “de pura cepa”.

Que conste que la postura del BNG, aunque la creo equivocada, al menos parece tener la virtud de ser sincera. Lo del PSOE es otro tema, porque, por ejemplo, llevo muchos años en tertulias de radio debatiendo con ellos, que por supuesto siempre intervienen en gallego, y sin ninguna excepción en cuanto se cierran los micrófonos hablan en castellano. Todos. Para mucha gente lo del gallego es una pose, nada más.

images Cuando se usa la lengua como arma, es que algo va mal. El gallego no se pude imponer. La reacción es precisamente la actual, en que se ve más gallego “institucional” pero cada vez se habla menos, y la gente joven lo abandona. ¿Por qué? probablemente por dos motivos: el primero es que no le ven utilidad de Piedrafita para afuera y estamos en un mundo donde lo que no tiene utilidad se quema. El segundo es porque se les impone, y es sabido que a esas edades uno rechaza lo que le quieren meter a calzador.

Defender el gallego no es obligar a poner los carteles de los comercios en gallego, ni crear desigualdades inversas a las que había en tiempos de Franco. En nuestra tierra siempre ha habido una convivencia y una naturalidad que ahora nos están quitando a base de normativas, porque cuando a uno le obligan a algo tiende a rebelarse.

Por ejemplo, a mi después de leer las tonterías que dijo Bao me dan ganas de pedir el recibo del agua en castellano. Y no sólo por joder, que también, sino por defender una postura, la de que todos tenemos derecho a elegir en qué idioma queremos vivir.

martes, 9 de agosto de 2011

Mi ordenador te desea un muy feliz cumpleaños

La informática es maravillosa, sobre todo cuando funciona bien. Nos facilita la vida en general, aunque a los que trabajamos en temas administrativos nos la complica casi tanto como nos ayuda, porque si antes te pedían dos papeles para un expediente ahora te exigen cincuenta con la excusa de que “es que es muy fácil conseguirlos, que todo va por ordenador”.

Pero, siempre tiene que haber un “pero”, no soy partidario de utilizar la informática para ciertas cosas. No estoy pidiendo volver a los manguitos, el papel calca y la Underwood, sólo faltaría, pero hay cosas en que la frialdad del ordenador no casa con el supuesto fin de las intenciones. Un ejemplo claro son las felicitaciones de cumpleaños o de Navidad. Ahora resulta que hay programitas para pc y móviles que te permiten configurarlos de forma que si les pones un listado de personas y sus cumpleaños te envían automáticamente un sms, email o entrada de facebook deseando mejor al susodicho en “su día”.

Pasando por alto la horterada de “su día”, como si sólo cumpliera años esa persona ese día y el resto del año te pudieras olvidar de quien sea, no acabo de entender que una cosa tan personal se pueda automatizar, sistematizar, informatizar y enfriar de tal manera.

postales Una persona con la que yo trabajaba hace años, y que por su cargo recibía cientos de postales navideñas odiaba las postales hechas mecánicamente. Siempre decía, con razón, “ah, mira, la secretaria de fulano de tal me desea Feliz Navidad”. Entiendo que molestarse en coger las postales y escribir unas pocas palabras a mano con la firma correspondiente es lo mínimo que se puede hacer. Tomarte unos segundos para pensar en la persona a la que le envías la postal y que sepa que, al menos, te acordaste un momento de ella es algo tan absolutamente básico que sorprende la cantidad de veces que no se hace.

Es un síntoma de lo que estamos haciendo con nuestro mundo, con nuestra sociedad, el fin de la humanización como tal: hemos ido reduciendo el número de letras y sustituido las cartas manuscritas por los emails, los emails por los mensajes del facebook y los mensajes del facebook por los sms. Bueno, esto último algo menos porque sale más caro, a menos que tengas el Whatsapp (¡si no sabes de qué te hablo es que eres un antiguo!). Pero al menos hasta ahora tenías que molestarte en escribir unas palabrejas. Ya ni eso, ahora lo hace un programita por ti.

Para eso, francamente, casi prefiero no recibir el mensajito. Eso de que tu ordenador me felicite las fiestas me da un poco de grima.

lunes, 8 de agosto de 2011

Legalidad intermitente

Vale que el verano es una época en que la noticias escasean y que siempre estamos dando vueltas a lo mismo. Visto los temas de que hablamos (la crisis, la crisis y a veces se menciona lo de la crisis) casi sería mejor que no hubiera ni ese tema, y que siguiéramos con la tradición de abrir los telediarios con las plagas de medusas y los encierros de Villaconejos del Carajal. Pero aún así, a pesar de que no hay muchos temas, por desgracia este año los pocos que tenemos dan para darle vueltas y más vueltas.

La Puerta del Sol ha sido tomada nuevamente. En el día de hoy, cautiva y desarmada la policía nacional, han alcanzado las tropas del 15-M sus últimos objetivos militares. Este nuevo colectivo, que se toma por el pito del sereno las normas que les apetece, ha tomado sus nobles fines (no discuto que tengan razón en muchas cosas) y los ha puesto por bandera para acampar donde les da la gana.

060820112119El problema, sin embargo, no es de ellos. Si por mí fuera, yo también acampaba en la Puerta del Sol, que los hostales están carísimos y más en una zona céntrica como esa. La cuestión es que a mi no me dejan y a ellos sí. O no. O sí otra vez, depende de si el ministro de turno ha desayunado zumo de naranja del dulce o del ácido. Esa es la parte que no comprendo.

Si se les permitió acampar la primera vez, quizás porque faltaban 7 días para las elecciones y echar a manifestante porra en mano queda fatal en la tele, ¿por qué no ahora? ¿A qué viene que a Zapatero le haya dado un ataque de legalidad de repente y cierre la Puerta del Sol como si fuera el patio de su casa, que no es particular (la Moncloa es de todos)?

Yo no defiendo que se permita la acampada libre, sea cual sea el motivo. Las manifestaciones sí, la concentraciones también, el infiernillo y los w.c. portátiles no. Me parecería lógico, por ejemplo, que hubiera una especie de manifestación continua en Sol, que se turnaran y siempre hubiera alguien allí protestando. Sólo faltaría que se nos negara el derecho a la pataleta, que es lo que nos queda cuando los malvados mercados y el atontado gobierno nos dirigen hacia el abismo como si fuéramos lemmings. Pero eso es una cosa y otra muy diferente tomarse el mundo por montera y armar en donde les dé la gana un campamento de refugiados. Quien dice en Sol dice en la Plaza de España, donde nos han vuelto a poner unos plásticos roñosos y nadie se atreve a decirles nada, no vaya a ser que nos llamen fachas.

Las normas hay que cumplirlas, incluso por aquellos que dicen tener fines nobles y pacíficos. Eso sí, las autoridades son quienes han de velar por ese respeto, y no podemos estar sujetos al capricho de quien dirige las fuerzas de seguridad del Estado.

Sólo queda una pregunta por plantar. Viendo a la policía cargar contra los del 15-M, y a todo el mundo callado, ¿se imaginan lo que habría pasado si la policía hubiera hecho lo mismo cuando gobernaba Aznar? Estaríamos hablando, como mínimo, de crímenes contra la humanidad. Pero claro, a Zapatero por impopular que sea no le vamos a llamar facha, sólo faltaba. Ni siquiera cuando demuestra gobernar a capricho, con una especie de legalidad intermitente (ahora sí, ahora no) que es el mayor signo de los fascismos.

jueves, 4 de agosto de 2011

El precio de la sombra

Ya había tratado el tema de las terrazas en otro artículo del blog, pero hay cosas que dan para más de un día. Hablando con Antonio, del Café Bar Centro, una institución que lleva ahí más de 100 años (el café, no Antonio) y que ha visto pasar de todo, le pregunté si había visto las terrazas que han instalado en la Calle/Plaza de San Marcos. Resulta que no sólo las ha visto, sino que les han dicho que obligatoriamente tienen que poner las terrazas como esas.

020820112112 En el otro artículo quedamos en que los toldos de todo Lugo tendrían que ser iguales, porque a nuestros paletísimos dirigentes se les ha metido en los cuernos que la uniformidad marxista es lo mejor para la ciudad. Lo grande del asunto es que ahora no sólo exigen que tengan el mismo color, sino que volvemos a las andadas y se obliga a comprar el mismo modelo de paraguas/sombrilla a las cafeterías del centro. Todas iguales, del mismo fabricante. Se va a forrar el tío. Tal vez no sea el único que saca tajada, alguien tendría que investigarlo, porque por si fuera poco el aberrante principio de la igualdad a golpe de pito, encima las sombrillas de las narices son carísimas. Unos 4.000 € cada una. Por dar sombra, que tampoco es que sea algo tan complicado.

Una estimación así por encima hace ver que una cafetería como el Centro se tendrá que gastar aproximadamente 25 millones de pesetas de las de antes (150.000 eurazos) en renovar la terraza. En plena crisis no me parece muy normal que les obliguen a sustituir un mobiliario que está en perfectas condiciones y que no hace mucho que ya les obligaron a comprar. Vale que a lo mejor no sería el que yo pondría puede ser, pero de ahí a chantajear a los hosteleros para que Lugo sea una pesadilla modernista…

Al Alcalde le encanta la hostelería, lo veo obsesionado con el tema. Cada poco obliga a los hosteleros a hacer algo o les echa broncas, o les dice cómo llevar sus negocios. Pues mire, hay un montón de locales vacíos en Lugo para que abra usted su propio bar, y así vemos lo bien que lo hace. A lo mejor luego ve que no es tan sencillo.

Volviendo al tema, me gustaría mucho que alguien del Ayuntamiento me explicara porqué se obliga a los empresarios a hacer esos desembolsos tan bestiales cuando el propio Ayuntamiento no cumple sus normas. Los cables de las fachadas se tendrían que haber retirado hace años y siguen ahí; los edificios municipales no cumplen el PEPRI, y aquí no pasa nada. Eso sí, al particular se le machaca porque hay que vender sombrillas para evitar la crisis, al menos para algunos. Ya no se pide a la Administración que ayude, pero al menos que no estorbe.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Aparcas como un gilipollas

Hay una Ley de Murphy que reza: “no sabrá lo que es insultar hasta que aprenda a conducir”. Con las leyes de Murphy pasa como con los monólogos del club de la comedia, que hacen gracia porque son situaciones o comportamientos que a todos o nos han pasado o nos han contado. Pues hoy vamos a hablar del aparcamiento, esa ciencia oculta para gran parte de la población.

Un amigo mío, cuyo nombre no desvelaré porque es diputado y puede que luego se hable de esto en otros foros (no doy más pistas), tiene por sana costumbre la de considerar el primer principio de la conducción la seguridad y el segundo el no estorbar la circulación. Además de esto, roza la manía a la hora de aparcar para no dar la lata a los demás vehículos. Ya me gustaría que todo el mundo tuviera esas manías, pero no es así y es frecuente ver coches tocando la narices al prójimo.

aparcas

Hay una web, incluso, que promociona unos papelitos que te puedes descargar gratuitamente (Internet sigue sorprendiendo a todos por las cosas gratis que ofrece) para llevar en el coche y dejar en el parabrisas de los atontados que en vez de aparcar dejan caer el coche donde Dios les da a entender. En un alarde de servicio público, propio de este blog, les pongo la imagen del papelito en cuestión y, si pinchan, se pueden bajar el cartelito, imprimirlo y crear escuela, que buena falta hace.

El papelito, llamativo como él solo, tiene el detalle de poner al final “Aparcar es complicado en nuestras calles, hay muchos coches, pocos sitios y los parkings son caros. Tú has aparcado como un gilipollas, pero no te ofendas, todos lo hemos hecho alguna vez”. No sé si lo ponen para quitar hierro al asunto o para poder justificarte si el gilipollas en cuestión te pilla poniendo el papel y resulta que mide 2x2 metros y tiene malas pulgas. Siempre puedes recurrir al “es irónico hombre, no te mosquees”.

Entiendo que en el papel faltan opciones, como “los pasos de peatones son para peatones”, “las luces de emergencia no son señales de parking” y similares, pero par eso ya está el apartado de “otros” que uno puede cubrir si tiene tiempo y ganas.

Esta Sociedad que tenemos la creamos entre todos. La circulación del tráfico en nuestras ciudades, incluso en una pequeña como Lugo, es ridículamente caótica, sobre todo por la cantidad de coches que circulan sin tener en cuenta el principio de no dar el coñazo. Personalmente a mí me ha pasado tener que estar esperando a que, en medio de una calle de un único carril, el conductor del coche de delante termine una conversación con un peatón para poder pasar, y no oses dar un toque de claxon porque encima tienen más que decir. “¿Qué pasa, tienes mucha prisa?”.

Iniciativas como “aparcas como un gilipollas” pueden ayudar a concienciar desde la ironía. Lo malo es como se lo pongas a quien no tenga sentido del humor y te metas en un berenjenal, que hoy todos los coches llevan herramientas para cambiar la rueda y se puede liar parda.

martes, 2 de agosto de 2011

Cerrando la puerta (del Sol) a cal y canto

Hoy han cerrado la Puerta del Sol. Así, por las bravas. La cosa es que estaba convocada una reunión de los del 15M en la plaza que sirvió de camping público, también por las bravas, para las ocho de la tarde de hoy.

La autoridad, por llamarla de alguna manera, del Delegado del Gobierno y actuando en nombre de la ley y el orden decidió que la mejor forma de disuadir a los chavales de ir con su Quechua a instalarse frente al oso y el madroño era cerrar a cal y canto la plaza. Ni el metro para hoy en la Puerta del Sol ni dejan a ningún tipo con pinta sospechosa y mochila entrar en ese espacio, hasta hoy público.

Analicemos aquí dos cosas: la primera es cómo puede ser que un gobierno “progre” decida que chavales jóvenes son “sospechosos” para entrar en una plaza de tránsito, insisto, hasta hoy público.

La segunda es hasta qué punto es lógico que se haya mirado hacia otro lado antes de las elecciones del 22 de mayo cuando las concentraciones eran igual de ilegales que hoy, y en cambio esta tarde les haya dado por sacar los tanques, metafóricamente hablando (son camiones policiales, por cierto, yo cuento al menos 25, y les falta el cañón o lo que sea el chisme que tienen arriba para ser tanques).

Sol

Son los bandazos a que nos tienen acostumbrados: hoy te dejo que te instales por la cara y mañana te pongo un cordón policial que no sólo te va a fastidiar tus aviesas intenciones de protestar pacíficamente, sino que va a hacer que los ciudadanos que no tienen nada que ver con el tema tenga que dar un rodeo para no verse sometidos a sabe Dios qué tipo de vigilancia.

Quienes lean este blog sabrán que no estoy ni mucho menos a favor de que cualquiera se meta a acampar en nuestras plazas públicas, pero si tengo que elegir entre eso y que se impida a cualquier ciudadano acceder a un espacio común les diré que prefiero la barra libre. Y si alguien pone la tienda de campaña donde no debe, que le casquen la multa correspondiente.

De verdad, imagínense si Aznar hace esto para evitar las concentraciones contra la guerra de Irak o el Nunca Máis. Estaríamos en La Haya con denuncias por quién sabe qué.

lunes, 1 de agosto de 2011

Otro 20 de noviembre jubiloso para España

Pues ya puestos podían hacerlo festivo. Es la segunda vez que el 20 de noviembre se convierte en fecha de júbilo nacional. La primera fue cuando murió Franco, la segunda será este año cuando por fin nos quitemos a Zapatero de encima. Si lo que pretendía es que nadie relacionase ambos sucesos, haber elegido otra fecha, que anda que no hay domingos en el año para que justo haga coincidir las elecciones con ese día.

Evidentemente, no es lo único que ha pasado un 20 de noviembre: murieron Primo de Rivera y Tolstoi, nació Jorge Negrete, empezaron en 1945 los juicios de Nuremberg contra los nazis, y terminan las guerras napoleónicas en 1815. Pero nadie piensa en todo eso, todos nos acordamos de la muerte de Franco, y más cuando Zapatero ha demostrado en varias ocasiones que es un tema que le obsesiona y que ha reabierto él consciente e irresponsablemente. Para odiar tanto a Franco, ha conseguido que sus nombres se relacionen como Zipi y Zape, Mortadelo y Filemón, terremoto y Fukushima.

Pensar que faltan aún 4 meses de ZP, que se anunció como un champú anticaspa y ha resultado ser un ácido corrosivo, es lo único malo de la noticia, pero es comprensible que quien lleva ocho años resucitando la guerra civil no se haya resistido a hacer un último saludo en el escenario.

Zapatero se va como llegó, con una sonrisa que se ha convertido en una mueca y que ya no engaña a casi nadie. Digo "casi” porque aún queda mucho tonto por el mundo. Parece que no le llegó bien el mensaje claro de los españoles aquella fatídica noche de marzo de 2004, expresada por un chico de la multitud con su “no nos falles”. Sobre esa frase le preguntaron en Tengo una pregunta para usted en 2007 y contestó esto: “El 'no nos falle' siempre lo he interpretado como que hubiera un presidente que les dijera la verdad, que no les engañara y que, en la medida de lo posible, cumpliera su palabra”. Además de que se eleva a sí mismo a la categoría de Usted (originalmente era “no nos falles” y él lo pasa a “no nos falle”), el tiempo hace que nos haya fallado. Nos ha mentido, reiterada, descarada y manifiestamente.

PlenoEmpleo Cuando anunció que convocaba elecciones tuvo la cara dura de decir que hacía semanas que lo había decidido, con lo que es evidente que todas esas veces que durante ese tiempo dijo que no habría elecciones anticipadas nos mentía a la cara. Es decir, que nos ha tomado el pelo por enésima vez tras decir que no había crisis y todos esos rollos. Hasta en la campaña su eslogan fue insultantemente falso: por el ¡¡¡pleno empleo!!!

El PSOE, que se autodenomina “progresista”, es el partido que más nos hace estar pendientes del retrovisor. No pretenderán que nos olvidemos de sus “motivos para creer”, de su machacona insistencia con el tema del franquismo y la guerra civil. Hasta su “nuevo” candidato nos hace estar todo el rato recordando el GAL, FILESA, el “los españoles merecemos un gobierno que no nos mienta” y esas cosas. El tema no es que lo saque yo, es que si pones de candidato a quien fue portavoz del Gobierno de los GAL lo raro sería no mencionarlo. Si el PP pusiera de candidato a Aceves estaríamos todo el rato hablando del 11M, y me parecería lógico incluso.

ZapateroyRubalcabaRubalcaba viene ahora de novedoso, de gran descubrimiento. No sé lo cómo puede ser tal cosa un tipo que lleva en los gobiernos del PSOE desde la noche de los tiempos, que sobrevivió al mismísimo Felipe González y que se aupó a lo más alto a costa de sus antes compañeros, que dio la cara del PSOE en los tiempos más negros del socialismo, con secretarios de Estado metidos entre rejas, y que necesita desesperadamente desmarcarse del presidente peor valorado de la historia de España al que ha servido hasta ayer mismo como superministro y vicepresidente.

Zapatero se va, por fin, y nos deja como herencia cinco millones de personas en el paro, una situación que roza la quiebra absoluta y a Rubalcaba como el gran renovador. Lo que se viene a llamar una herencia envenenada en toda regla.