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lunes, 13 de agosto de 2012

Sindicato de ladrones

No es broma, hay una campaña en Internet para boicotear a Mercadona hasta que retire la denuncia contra el Sindicato Andaluz de Trabajadores, esos simpáticos sindicalistas que robaron varios carros llenos hasta arriba. Hasta ahora cuando hablábamos de sindicatos de ladrones era una metáfora. Ya no.
Siguiendo el método socrático, me gustaría hacer al señor ese de las barbas que cobra una fortuna como Diputado (de la que, que sepamos, no suelta un duro para “los pobres” a los que dice apoyar) una serie de preguntas. Entre ellas estarían las siguientes:
  • Si Mercadona no puede denunciar el robo en sus establecimientos ¿qué debería hacer? ¿abrir sus puertas y, previa presentación de la declaración de la renta, permitir a todo el mundo asaltar sus estanterías? Y cuando quiebre la empresa, ¿qué pasará con los trabajadores de Mercadona?
  • Aplicando su principio básico, si un pobre se queda sin folios, ¿puede asaltar la sede de su sindicato para coger los paquetes que le de la gana? Si se diera el caso ¿presentarían denuncia?
  • Si contesta que sí a lo de los folios (que son baratos) ¿qué pasa si necesita un ordenador? ¿o un coche? ¿o un despacho donde montar una actividad para salir de pobre? ¿Podría “okupar” los medios del sindicato, o la casa del señor de las barbas que sale en la tele con el puño en alto y el bolsillo repleto?
  • Todo esto, ¿es extensivo a Izquierda Unida, el partido por el que el señor de las barbas es Diputado?
Estamos en un momento harto complicado. Hay que recordar a la población que situaciones como éstas fueron las que aprovecharon ciertos personajes del pasado para encumbrarse en el poder con discursos facilones y populistas: Hitler y Mussolini son los ejemplos más claros de fascistas que ganaron en las urnas apoyados por un pueblo embobado por sus discursos “antisistema” que lo único que hicieron fue que su “sistema” devorase a la ciudadanía y los arrastrase a los peores años de la historia.
Es inconcebible que nos venga este tío a dar ejemplo asaltando supermercados, seguido por una corte de inconscientes cuyo principio básico es “si tú tienes y yo no me tienes que dar de lo tuyo”. Pues mire, depende de cómo se haya ganado lo suyo porque si ha sido con esfuerzo e inteligencia bien merecido lo tiene y ya bastante hace con dar la mitad todos los meses en forma de impuestos.
Lo que más me indigna es que encima estos tipos pretenden quedar como los salvapatrias que apoyan al pobre pueblo oprimido. ¿Qué proponen entonces? ¿El fin de la propiedad privada? ¿La estatalización de todo? Con lo bien que funcionó eso allí donde se aplicó... Rusia, Cuba, China... son grandes ejemplos de un sistema que se diferencia en el absolutismo medieval en que los jefes no se dicen nombrados por Dios, sino por el Partido, que más temible porque sus sacerdotes llevan pistolas.
Antes de apoyar un discurso simplista piensen bien en las consecuencias de lo que apoyan. Y si no pregunten a un alemán o a un italiano qué tal les fue haciendo lo contrario.

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