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martes, 5 de febrero de 2013

Mejor no meneallo

Enfrentarse todos los días a una página en blanco no es tarea fácil. Hay días que uno está más perezoso que otros y lo normal es que eso se refleje en lo que escribes. Les voy a desvelar un secreto… aunque parezca muy disciplinado a la hora de darle a la tecla no siempre me acuerdo de los temas que durante el resto del día me vienen a la cabeza, así que tiro de agenda y voy apuntando las cosas que se me ocurren para ponerlas aquí al día siguiente o cuando cuadre. Cuando veo que no hay temas de interés o que me tienen aburrido (léase la política nacional) tiro de listado y saco artículos de ahí. Hoy es uno de esos días. 

La política es entretenida, es una de mis pasiones, pero como últimamente estamos centrándonos en la de nivel nacional y esa me aburre mortalmente (lo mío es Lugo y lo relativo a Lugo, sólo hay que ver el título del blog) pues como que voy a pasar de darle más vueltas a lo mismo. Así que tirando de agenda les voy a hablar de algo que no tiene nada que ver con lo que he hablado los últimos días. Les voy a hablar de Star Wars. Sí, es un buen cambio de tocata, lo sé, pero así es más divertido. 

El otro día (no recuerdo exactamente cuándo, hará una semana escasa) pusieron en la tele “El retorno del Jedi”, la última de las tres películas que se hicieron en los años 70/80 (esta es de 1983) sobre la historia de Darth Vader y sus amigos y enemigos. Luego, más recientemente, se hicieron otras tres películas pero esas son dignas del más absoluto desprecio, con lo que no hablaré de ellas. 

Estaba viendo (otra vez) esta película, a pesar de que lo mío es más Star Trek, cuando empecé a ver cosas que no me cuadraban. Salían naves que no había visto nunca, las explosiones brillaban de una forma extraña, ciertas imágenes no me sonaban de nada… ¡¡porque han cambiado la película!! Han metido ordenador hasta en la sopa y han modificado notablemente muchas de las cosas que salían en la original. 

¡Si hasta nos han cambiado a Yoda, que en la original era una marioneta o algo así por un Yoda digital, que no pega ni con cola!. E incluso han cambiado al bueno de Darth Vader, lo cual tiene que ser una marranada para el actor, que se pasó tres películas detrás de una máscara para salir sólo un par de minutos al final como fantasma y van y lo quitan para meter al niñato que hace el papel en las nuevas tres películas.

Los que somos fans de la ciencia ficción, incluida la que ya peina canas, asumimos las limitaciones que la tecnología tenía en hace 40 años para poder mostrarnos lo que la imaginación del escritor, el director, o quien demonios fuera tenía en mente. Es parte del encanto de estas cosas, el que se hicieran con los medios de entonces y que no se redujera todo a que los actores dijeran sus frases ante un fondo verde al que después se añadirían un montón de cositas que nunca han existido, ni siquiera en cartón-piedra. 

Ver los escenarios cutres de Star Trek, los monstruos de goma, los trajes “espaciales”, las armas “energéticas” y esas cosas es parte del encanto de estas cosas. Hoy día vale que se hace todo mucho más creíble, más vistoso y más dolby sorrund envolvente con 3d, pero son cosas diferentes. El intentar coger una película clásica, y encima tan conocida, y querer darle una vuelta de tuerca para, imagino, vender unos cuantos miles o millones de copias comercialmente será una cosa muy rentable, pero es como desenterrar un cadáver para hacerle un lifting y que luzca mejor en la tumba. Hay cosas que no se deben tocar. 

Otra cosa es si hablamos de los “montajes del director”, que suelen ser versiones de una película a la que se añade metraje que, por razones normalmente de tiempo, se cortaron en la versión original. No se añade nada digital, sólo se meten unos minutos que nunca se deberían haber eliminado. Estoy pensando, por ejemplo en la versión del director de “Amadeus”, una de las más grandes obras de arte que ha dado el cine para mi gusto. 

Lo digital no siempre mejora las cosas. Hay otra cosa que me pone del hígado y que es el tema de las voces. Imagino que será por pasar del estéreo al home cinema 5.1 o lo que cuernos sea, pero me mata comprar un DVD con una película que me gusta y encontrarme que la han vuelto a doblar. Cuando uno tiene metida en la cabeza la voz de un personaje es muy complicado que te la cambien, y además a mi los doblajes que se hacen ahora me suenan fatal incluso en películas nuevas. 

¿Que no vale el doblaje viejo para aprovechar bien las cosas nuevecillas? Pues pongan dos pistas, como si fueran dos idiomas, en plan “doblaje clásico” y “nuevo doblaje”, pero no me estropeen lo que ya conocía hombre, que me hacen la puñeta. 

Tal vez la tecnología sea buena, no lo niego, pero hay cosas que es mejor no “meneallas”.

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