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jueves, 5 de septiembre de 2013

Discriminación deportiva

Parto de mi profunda ignorancia sobre los mundos deportivos, y más aún de los relativos al tenis, donde lo poco que sé es que hay un tal Rafa Nadal que gana muchas cosas, y que al trofeo más popular le llaman “la ensaladera”. Con estos mimbres mal cesto vamos a hacer si me pongo a hablar de tenis pero es que cuando hay temas de Lugo, me lanzo en picado.

Pongo lo anterior como venda antes que la herida, porque quizás lo que les voy a contar hoy es habitual, tiene explicación o simplemente es uso y costumbre, pero llamativo, lo que se dice llamativo, sí es. Vamos al tema.

Se celebra en Lugo el IX torneo nacional de tenis, que termina hoy, organizado en el Club Fluvial. El patrocinio de este torneo cuenta con importantes marcas y la colaboración de entidades entre las que está el ayuntamiento de Lugo como única administración participante. Una cosa fantástica para promocionar la ciudad y esas cosas, salvo por el lío de los premios.

Verán, el cartel anunciador recoge que el primer premio a la categoría masculina es de 1.400 euros y un trofeo, seguido de un segundo premio de 700 € + trofeo, 350 € a los semifinalistas, 175 € a los que lleguen a cuartos de final y 43,75 € a los que lo hagan a octavos. Todo muy bien hasta que ves que la campeona de la categoría femenina recibirá 150 € y trofeo y la finalista 75 € y trofeo. Fin de los premios femeninos. No me he comido ningún cero. Sumando a mí me salen unos 3.000 euros en premios a la categoría masculina y 225 a la femenina. No sé, me parece ligeramente desequilibrado.

Vuelvo a insistir en mi ignorancia sobre el tema, pero les diré que me parece llamativa la forma de repartir los premios. Supongo que habrá más tradición en el tenis masculino, pero con esos usos y costumbres eso seguirá así por los siglos de los siglos.

No nos pongamos tampoco locos contra el fluvial. Hay una liga de fútbol masculina que recibe subvenciones multimillonarias, tanto las directas (las que salen en el BOE) como indirectas (las deudas que les perdonan, los líos con Hacienda que no se persiguen…). La liga femenina es algo tangencial, y me imagino que si hacemos cuentas en general, en casi cualquier categoría el deporte masculino está muchísimo mejor pagado que el femenino. En números globales (que no tengo) apostaría lo que quieran a que la proporción es escandalosa.

Me cuesta mucho trabajo entender por qué los equipos no pueden ser mixtos. Nos rasgamos las vestiduras cuando nos dicen que se subvencionan colegios segregados, pero nos parece normal que los Juegos Olímpicos hagan una carrera para hombres y otra para mujeres.

Lo de que haya dos categorías es un poco insultante. Es como “hala, moninas, os vamos a organizar una carrerita para vosotras que si no no ganáis nada”. Puede que sea cierto, pero también puede que no. Que el campeón del mundo de algo no pueda ser campeona a menos que corra en una categoría exclusiva me recuerda sospechosamente a los deportes organizados en ligas infantiles, y perdonen la comparación, pero es la que me sale. Como si no dieran la talla.

Imaginen que la competición de los 100 metros lisos tuviera una categoría por razas porque los más rápidos “siempre son negros”. A Hitler no se le ocurrió, pero si no seguramente habría hecho un razonamiento parecido para no tener que tragar el sapo de que Jesse Owens ganara a los súper atletas de raza aria.

Owens batió el record del mundo en 1936 haciendo los 100 metros en 10.4 segundos. La mujer más rápida del mundo los hace en 10.75, pero quizás si se permitiera a las mujeres competir en igualdad con los hombres en todas las categorías otro gallo nos cantaría. Les saldrían más patrocinadores, se lo podrían tomar más en serio y quizás nos encontraríamos con que pueden mejorar esas marcas.

La discriminación positiva es discriminación a fin de cuentas, y suena a paternalismo. No me gusta.

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