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viernes, 27 de junio de 2014

Me perdí la manifa

Ayer me encontré con algún amigo que iba a la manifestación para pedir los servicios del HULA. Si les soy sincero me tentó muchísimo ir, porque como saben soy uno de los defensores de estas reivindicaciones por varios motivos, entre los que destacaría el del sentido común. Parece que no tiene ni el más mínimo sentido posicionarse contra tener en Lugo una serie de posibilidades de curación que, esperemos que no, nos pueden hacer falta a cualquiera el día menos pensado.

¿Y entonces por qué no fuiste? Se preguntarán. Bueno, personalmente tengo varios motivos, y el fundamental de todos ellos es que no me apetece colaborar en algo que se está convirtiendo en una guerra personal contra un partido político a pasos agigantados. Ver hoy en fotos a destacados políticos saliendo en primer plano, y partidos con sus pancartas apoya esta percepción. Tampoco es baladí el haber recibido “recados” de carácter poco adecuado por parte de alguno de los organizadores, en que se me insultaba, lo cual no anima a salir a la calle.

Puede parecer una disculpa o una motivación poco sostenible para no asistir a la vista de lo importante que es la reclamación. Quizás lo sea, no soy objetivo cuando valoro mis propias motivaciones, pero es la que yo considero la verdad. Esto me recuerda cada día más al Nunca Máis o al No a la guerra, dos causas contra las que nadie en su sano juicio puede estar pero que fueron utilizadas políticamente de una forma totalmente descarada. Nos han hecho desconfiar.

Esta sociedad que tenemos, y que día a día construimos entre todos, tiene muchas cosas sobre las que reflexionar. Politizar absolutamente todo no es lo más adecuado, principalmente porque es un arma de doble filo.

Si nos hacen poner en tela de juicio una reclamación lícita y justa por su utilización contra un partido político es que algo está fallando, y la mala leche que se transmite y el odio visceral que supura descaradamente alguno de los promotores del tema no ayuda a que parezca una cosa tranquila y "ciudadana" en el mejor sentido del término.

Yo las reclamaciones se las hago a la administración, no a la política, y aquí eso no pasa. Tiene guasa ver sujetando las pancartas a algunos que estuvieron gobernando en la Xunta y que dejaron el hospital a medio terminar, y sin previsión de los servicios que ahora dicen que son básicos. Me recuerda mucho al Museo de la Romanización que afirman que es necesario pero hacia el que no dieron ni un solo paso estando en el gobierno.

En fin, que ya ven, estoy en una postura incomodísima: creo en la reivindicación pero no en las motivaciones de sus promotores, y me resisto a ser un peón en su partida de ajedrez a pesar de que en este caso quiero que ganen las negras. ¡Qué complicado!

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