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lunes, 22 de septiembre de 2014

El dilema de Besteiro, o un análisis de futuribles

Para muchas personas la noticia de que Orozco se vuelve a presentar es buena o mala, pero dudo que tenga tanta trascendencia para alguien ajeno al propio candidato como la que supone para el actual Presidente de la Diputación, José Ramón Gómez Besteiro. Esto se debe a su situación particular, que es, en este momento, un campo de minas.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que Besteiro es, además del mandamás de la diputación, el secretario general de los socialistas gallegos. Esto quiere decir que hay una probabilidad del 99% de que sea el candidato a la Presidencia de la Xunta de Galicia, ya que lo de las primarias en el PSOE se hace cuando interesa. Por ejemplo Orozco va de candidato sin primarias a pesar de que presumen de ellas cuando les sacan el tema. Recordemos las declaraciones del propio Besteiro que decía que "El PSOE va a afrontar unas primarias y eso no lo pueden decir otros partidos, en un proceso democrático y transparente". Se ve que esa “democracia” y la “transparencia” es de vaivén, y sólo para las ocasiones, como los comedores en las casas de los 70.

Bien, una vez hemos establecido como base que será casi con total seguridad el candidato a la Xunta, o eso pretende, hemos de recordar también que para ser Presidente de la Diputación de nuevo ha de ser antes concejal, como es actualmente en la corporación de Orozco. Ahí está su problema.

Tiene dos opciones para optar a repetir como Presidente de la Diputación, suponiendo que el PSOE mantenga su pacto con el BNG y que el PP no saque absoluta en los ayuntamientos de la provincia:

Opción 1.- Ir de número 2 en la candidatura de Orozco, como hizo el mandato en curso. Su problema es que en estos cuatro años Orozco se ha enfrentado a múltiples imputaciones, alguna de las cuales se mantiene, y si bien Besteiro no ha dicho lo de “nosotros no llevamos imputados en nuestras listas” hasta donde yo sé, no es precisamente lo mismo aceptar que alguien en esa situación se presente en su provincia que ir de segundo de a bordo. Es avalar con su propia persona a un imputado y enlazar su futuro a lo que pueda pasar en el juzgado. Realmente arriesgado para quien quiere presidir la Xunta. Una condena a Orozco supondría el fin de su carrera para vencer a Feijoo.

Opción 2.- Presentarse en otro ayuntamiento de la provincia, con el frágil argumento de “dar protagonismo a la Mariña” o “a la Galicia interior, la gran olvidada”. Besteiro es bueno dando discursos de ese tipo así que es una opción, pero a estas alturas es difícil que cuele que su interés es diferente a alejarse de Orozco, al que dejaría a los pies de los caballos. Un argumento demagógico difícil de vender hasta para Besteiro.

Pero hay una tercera opción. Personalmente creo que Besteiro tiene oportunidad de hacer una jugada maestra: renunciar a la Diputación y no presentarse a su presidencia. Supondría perder el gran altavoz público que le supone dirigir una institución y, por otro lado, un sueldo asegurado bastante jugoso. Sin embargo tiene varias ventajas que le podrían compensar:
  1. Cuenta con el sueldo que le pagará (imagino) el partido socialista como Secretario General, con lo que no se tendría que preocupar de otra cosa y se dedicaría a jornada completa a poner orden en su casa.
  2. Sería un paso para dejar de parecer un señor feudal encerrado en su castillo, dando un paso hacia la “regionalización” de su figura. Vincularse a una diputación es un mensaje peligroso para las otras tres provincias si pretendes presidir la autonomía.
  3. Podría venderlo como una renuncia “por responsabilidad”. Si las elecciones autonómicas son a mediados de 2016, es decir, un año después de las municipales, no parecería muy lógico presentarse a la diputación para después marcharse y dejar a un desconocido como sustituto. Probablemente Santín.
Creo que es un análisis bastante desapasionado de la situación a la que se enfrenta, y es una decisión que no es fácil, porque si hace lo que yo considero más acertado se arriesga a dar un salto al vacío sin que haya una red debajo... Bueno, es un decir. En cualquier caso desde 2016 a 2020, que es tiempo, tendría asegurado un sueldo como diputado autonómico, pero aunque para muchos eso es un buen premio de consolación puede parecer una pobre compensación para quien pretende picar más alto… mucho más alto.

Desde luego queda feo presentarte a presidir la Diputación cuando todo el mundo sabe, porque tú lo has dicho, que tu objetivo es otro, es presidir la Xunta. ¿Es utilizar la Diputación como peldaño? Vale que es una institución poco apreciada, pero no tanto como para ser puente de nadie.

Y ustedes ¿qué opinan?

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