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viernes, 30 de enero de 2015

¿Qué sabrán de turismo en Santiago de Compostela?

Santiago de Compostela ha presentado en FITUR unas gafas de realidad aumentada con las que los turistas podrán “ver” la construcción de la Catedral poniéndoselas frente a la misma, y otra serie de cosas que serían imposibles de observar de otra manera.

Pero ¿qué sabrán en Santiago? En Lugo sí sabemos atraer turistas con grandes campañas nacionales como la huelga de basuras que hubo en verano (gran publicidad, según el Alcalde), o las visitas guiadas al cementerio, que tienen tal demanda que hay que repetirlas cada varios meses dada la afluencia de turistas. Los hoteles no dan abasto.

Las cifras de turismo son llamativas en la provincia de Lugo. Aumenta el número de visitantes en la provincia pero baja en la ciudad, según presentó el otro día la delegada de la Xunta, Raquel Arias, lo cual parece desdecir lo de la gran campaña de la basura, pero ¿qué sabrá Raquel de eso? Sólo trabaja en la administración que puso en marcha las grandes campañas del Xacobeo, tan criticadas en su día por no servir para nada y gracias a las cuales Galicia está en el mapa.

El turismo, queridos amigos, se atrae de muchas maneras. La más sencilla de todas es haciendo grandes y multimillonarias campañas que Lugo no puede permitirse. Sin embargo que sea la forma más fácil no quiere decir que sea la única, y quizás ni siquiera la mejor. Hay muchas maneras de fomentar las visitas a la ciudad, como hemos hablado en infinidad de ocasiones en este foro.

Un autobús bien preparado, o un furgón adornado con gusto, paseando en círculos concéntricos por las ciudades de nuestro entorno haría mucho más por las visitas a la ciudad que muchas campañas más costosas.

Cosas sencillas, como pedir al Ministerio de Fomento que la Muralla Romana de Lugo, Patrimonio de la Humanidad, esté señalizada en la Autovía que pasa por nuestro municipio, también podría ayudar.

Siempre se me olvida que las políticas de turismo de Lugo son más “políticas” que “de turismo”, y que están enfocadas a captar votos. Y los turistas no votan.

Así nos luce el pelo. 

jueves, 29 de enero de 2015

Plataformas inestables

Cuanto más explica la prensa sobre las autodenominadas “plataformas ciudadanas” (como si el resto de opciones lo formaran champiñones a la plancha) menos me entero. Les juro que no es broma que ahora mismo ni aunque me maten sé decirles si Compromiso Por Galicia, por poner un ejemplo, está en Gañemos Lugo, Veciños por Lugo, Somos Lugo, Lugo en Común o Lugo, Lugo, Lugo, que es la que falta por salir.

Ayer hubo una reunión de una de las plataformas, creo que Gañemos, convocada por una parte de sus miembros al margen de otra parte. Para que nos entendamos es como si yo, que soy socio del Círculo de las Artes, me junto con unos cuantos más y convoco una “asamblea” en la que decido que nos vamos a fusionar con el Club Fluvial. Obviamente la cosa tiene la misma validez que si firmamos la orden de derribo de la Muralla, pero como curiosidad no deja de ser llamativa.

Estabilidad, ese objetivo inalcanzable para muchos
Algo parecido entiendo yo que pasó ayer. Unos cincuenta miembros de una plataforma que se suponía que nacía para “sumar” decidieron “restar” y unirse a otra plataforma, lo que son muy libres de hacer pero quizás sin tanta carga de bombo. Con darse de baja en una y de alta en otra, miren que no era sencillo.

Por su parte Izquierda Unida, haciendo gala más del “izquierda” que del “unida” decidió que nones, que no se iba a Lugo en Común porque estaban los de Compromiso y que esos son de derechas, por lo visto. Yo, desde mi derecha, casi les diría que se confunden, pero bueno allá ellos, como todo será cuestión de puntos de vista.

Mi pregunta ante todo este barullo es la siguiente: ¿se imaginan que todos estos rollos en lugar de pasar ahora pasaran al día siguiente de las elecciones? ¿Y que hubieran ganado? ¿Qué pasaría en el ayuntamiento durante los próximos cuatro años?

Porque al final aunque insisto en que como divertimento no está nada mal, estamos hablando de cosas muy serias: del gobierno de nuestra ciudad durante los próximos cuatro años, y parece que aquí lo único que importa es el baile de nombres y de qué grupúsculo tiene más peso en el conjunto y de entender la unidad como adhesión a los planteamientos propios.

Lugo, la gran olvidada en esta
campaña por las "plataformas ciudadanas"
Lo más triste de todo esto es que en lo que va de campaña, que ya va, no hay ni una puñetera propuesta sobre la mesa por parte de las “plataformas”. No sabemos si toda esta gente, además de querer ser Califa en lugar del Califa, quiere aumentar la peatonalización o reducirla, mandar un autobús con publicidad de Lugo o mantener las visitas al cementerio, hacer una estación intermodal o un parque acuático… porque nadie dice ni una palabra de Lugo. Y si creen que “eso no es lo importante ahora” están muy equivocados. Mucho.

Si así pretenden enfrentarse a los partidos tradicionales van de cráneo, porque precisamente si algo queremos todos es un gobierno estable, normal, que haga su trabajo y se deje de liortas y de caralladas. Precisamente el punto débil de Orozco es ese, que estos años ha estado más pendiente de los asuntos de la Plaza de Avilés que de los de la Plaza de España y esas cosas pasan factura.

Resumiendo, ahora tenemos dos opciones realistas: o que gobierne Orozco nuevamente en minoría (creo que ni él en sus sueños más descabellados piensa que vaya a subir en votos o concejales, más bien al revés), apoyado en las múltiples micro-listas y plataformas que se demuestran como grupos de cabreados, o que Jaime saque mayoría absoluta y tengamos cuatro años de tranquilidad. Lo de la absoluta es necesario porque si no la saca sabemos que quienes hoy denuncian las prácticas de Orozco le apoyarán en la investidura, como es habitual, y justificarán su voto diciendo que no pueden permitir que gobierne “la derecha”.

Supongo que a muchos les podrá extrañar ese párrafo, porque suena como si apoyara a Jaime. Pues qué quieren que les diga, es que creo que no queda otra.

No se trata de dar bandazos, y quienes me leen asiduamente puede que recuerden que en un artículo bastante duro dije que yo no le iba a votar. Errare humanum est, así que aunque ahora no voy a decir lo contrario porque queda mucho camino hasta las municipales (y me da cosa meter la pata otra vez diciendo lo que voy a hacer o no dentro de unos meses), sí que les digo que ya no soy tan tajante en semejante afirmación. De hecho casi me inclino por lo contrario visto el panorama, si bien queda mucho partido por jugar y aún tienen que entrar en escena nuevas opciones como UPyD o Ciudadanos si al final se presentan.

Miren, hay mucha gente como yo enfadada con el PP en general y con Jaime en concreto por el tema del HULA, pero francamente les diré que tampoco podemos condenar a la ciudad a cuatro años más de Orozco, encima de un Orozco inestable (políticamente, no se me asusten), por culpa de un error por grande que éste sea.

Así que veremos cómo se va cociendo la cosa. A ver qué se habla en estos meses que quedan y qué pasa con los temas que hay sobre la mesa, y luego cada uno que vote lo que le parezca oportuno, pero recuerden que es importante usar la cabeza.

miércoles, 28 de enero de 2015

Cacharro, inocente

¿Y ahora qué? Una vez que Francisco Cacharro Pardo, la temida bestia negra para la izquierda en Lugo, el “hacedor” y “deshacedor” de todo lo bueno y malo que pasó en esta ciudad e incluso en la provincia durante décadas, ha salido limpio de polvo y paja porque la fiscalía retira, tras una década larga de señalarle con el dedo, toda acusación… ¿qué pasa ahora?

¿Quién le devuelve a este hombre los años de oprobio? Si hay algo que en el mundo no se puede comprar es el tiempo, y es precisamente lo que se le ha robado, y en cantidades ingentes, además de la honorabilidad y el buen nombre.

Nunca he tratado este tema por una razón muy sencilla: empecé con este blog en 2010 (¡cómo pasa el tiempo!) y de aquella el tema ya estaba más que manido, y no hubo grandes novedades por el camino así que digamos que nunca surgió. Sin embargo, los que me leen habitualmente saben que me habría limitado a indicar la presunción de inocencia que creo que es el más sagrado de los principios de un Estado de Derecho.

No voy a negar el autoritarismo de Cacharro, que dirigió con puño de hierro el PP de Lugo y, por lo tanto, un importante número de administraciones, pero cuidado, eso no es delito. Se podrá decir que es poco democrático, que es un tic dictatorial o lo que les apetezca, pero, insisto, no es delito. Nunca nadie le acusó en un juzgado de nada semejante, y qué quieren que les diga, viendo cómo funcionan los partidos a día de hoy creo que la libertad ni fue nunca ni es hoy una característica que adorne ninguna agrupación política.

El gran pecado de Cacharro, en mi opinión, fue cargarse la candidatura de Joaquín García Díez al ayuntamiento, en un momento además en que si se llega a presentar habría obtenido indiscutiblemente una victoria aplastante. Casi les diría que alguno habría dejado votos a deber.

Pero no, nada podía ensombrecer a Don Francisco y se cargó a Joaquín, dando origen por la puerta lateral al fenómeno Orozco que aún sufrimos a día de hoy y condenando a la ciudad a las políticas de “gasta pero no aproveches” que tenemos desde aquel momento.

Sin embargo Cacharro tuvo grandes virtudes (hablo en pasado porque me refiero a su figura pública, que en privado no tengo el placer). Fue a quien se le metió en los cuernos traer a Lugo un campus universitario y al que debemos principalmente que aquí haya facultades y universitarios, cosa que a la ciudad de viene de perlas. Tampoco es discutible que muchas de las grandes obras de la provincia (vías de comunicación, rehabilitaciones, puesta en valor de patrimonio…) fueron cosas que hizo muy bien.

Y como personaje público tenía sus ruedas de prensa atestadas de periodistas que en lugar de intentar escurrir el bulto casi se peleaban por ir, porque sus “capítulos de maldades” (las bautizó él así, a mí no me miren) daban muchísimo juego y como es un tío inteligente y gracioso lo pasaban como enanos.

Todos los grandes tienen luces y sombras. Fraga, por ejemplo, es recordado por muchos con gran cariño pero además de una mente prodigiosa también era un hombre autoritario, y aunque no es algo deseable tampoco es que sea un pecado mortal si sabes dónde están los límites de tu autoridad.

Cacharro está libre de toda acusación. Es inocente. Alguien le debe una disculpa. De hecho casi todos, y por lo que a mí me pueda tocar, ésta es la mía.

martes, 27 de enero de 2015

O "el Pueblo" es muy rico o éstos no son de "el Pueblo"

¿Pactaría Pablo Iglesias con el PP? Lo digo porque como sus “hermanos” griegos acaban de firmar un pacto de gobierno con la derecha antieuropea vaya usted a saber lo que pueden hacer aquí. “No es lo mismo” nos dirán. Pues no, tienen razón. Sería más como pactar con la Falange que con el PP. Si al final hasta escucharemos a Pablemos diciendo lo de “España no es Grecia”, que ya sería para tirarse por el suelo en el colmo del oportunismo político, que nadie les niega y con razón.

Sin embargo el talón de Aquiles de Podemos no son Grecia ni sus pactos, sino el pasado económico de sus líderes.

Esa gente que pretende presentarse como adalides del dichoso “Pueblo” (lo siento, nunca he creído en esa voz unitaria de “la calle” que “dice” lo que el que usa ese término quiere decir) está demostrando que es muy española en ciertas cosas, como lo de intentar cobrar sin pegar palo al agua, pero mucho menos en otras cosas. Por ejemplo no creo yo que haya muchos currantes que cobren un millón de euros de gobiernos extranjeros por “asesorarles” sobre algo.

Lo de las asesorías, y lo digo yo que he sido asesor en el ayuntamiento de Lugo, tiene mucho que rascar. Obviamente no es comparable un puesto en una administración local, que se llama “asesor” pero realmente viene a ser una secretaría en toda regla, con un servicio prestado a un gobierno cobrando un millón de euros, o un millón y medio, que aún está por ver.

Eso es lo que despega a Podemos de la gente.

Se nos han presentado como uno más de nosotros, de los curritos, pero vemos que montan empresas que en dos meses, y sin empleados, facturan cientos de miles de euros, cosa que no es habitual entre “el Pueblo”.

También resulta que se contratan unos a otros desde administraciones públicas, que viene a ser lo mismo por lo que Correa está entre rejas, y si bien no hay pago de comisiones en metálico es obvio que el trabajo para la formación política podría considerarse con facilidad como un pago en especie.

“Podemos” se está convirtiendo en el “Trinquemos” del que acusaban a los demás, y aunque esto pueda parecer un “y tú más” en toda regla les prometo que no van por ahí los tiros. No se trata de decir que éstos son peores que aquellos, pero tampoco que son mejores, son iguales.

Personalmente siempre he pensado que la legislación de este país con la corrupción es muy blandita por partes. Cuando uno está imputado, que no es nada jurídicamente, ya le escupen por la calle, pero curiosamente cuando lo condenan la sentencia o el cumplimiento de la pena suele ser de chiste. Vemos que Bárcenas, con no sé cuántos millones de euros en el banco (más los que no se sepa que tiene) sale con una fianza de 200.000 euros, mientras que al españolito medio se le queda cara de gilipollas por ser honrado cuando le están demostrando que aquí hay que robar, pero a lo grande, como los Pujol que aún no han pisado una celda que yo sepa.

Obviamente en lo de Monedero no hay delito aparentemente, como mucho "irregularidades administrativas", como lo de cobrar ese pastón mientras se asegura que se está trabajando en exclusiva para la universidad, pero no hablo de eso. Hablo de lo que es la estética de presentarse como uno más y acumular millones.

En fin, que si uno gana un millón y medio de euros por “asesorar” a Venezuela hay dos cosas que no puede decir: la primera es que no está financiado por un gobierno extranjero y la segunda es que es “uno más del Pueblo”. Porque si “el Pueblo” ganara eso seríamos Dubai.

lunes, 26 de enero de 2015

Fuego y sentido común

Cuando el sentido común indica una cosa claramente es raro que esté equivocado. Hay excepciones, claro, ya que parece obvio que el Sol gira alrededor de la Tierra y resulta que no, que es al revés, pero ahí es porque nos movemos con una lógica imperfecta que, elevada al rango de dogma de fe, lucha contra las conclusiones científicas que acaban demostrándose como una especie de lógica superior en lo que se refiere a fenómenos de ese tipo.

Nos cuenta un interesante artículo de Carmen Uz en El Progreso del domingo que los bomberos en la provincia de Lugo son un desbarajuste. No por falta de profesionalidad ni de medios, sino porque están mal organizados. El ejemplo de que en caso de que ocurra algo en el Picato han de desplazarse unidades desde Chantada, cuando está a diez minutos de Lugo (y por una carretera bastante mejor) es lo bastante gráfico como para no ahondar en ese debate mucho más, aunque si lo necesitan este reportaje también les cuenta que Rábade, localidad situada a unos pocos kilómetros de Lugo, está atendida por los bomberos de Vilalba, a media hora.

No es un tema menor porque, como bien analiza el artículo, se contradice el espíritu de ayuda que ha de regir en estos cuerpos con la burocracia que delimita estrictamente unas áreas donde, salvo caso de fuerza mayor o catástrofe que requiera más unidades de las disponibles en una de ellas, no pueden poner un pie los de los parques colindantes.

Esto es nuevo, ya que hay una norma del 98 firmada por Joaquín García Díez, nuestro alcalde favorito (sí, uso el plural mayestático si no les parece bien que meta a alguien más en el saco), en que se especifica que las emergencias de ayuntamientos cercanos también han de atenderse. Noble espíritu solidario que tiene un pequeño riesgo: que mientras los bomberos de Lugo están en Rábade atendiendo una emergencia en la capital surja otra y pase algo gordo porque los “locales” están ocupados donde no deberían estar.

Obviamente no es un tema menor, pero el enfoque correcto parece pasar por racionalizar las distancias entre los parques de bomberos y las áreas de influencia, medidas más en tiempos que en distancias (no es lo mismo 30 kilómetros desde Chantada que desde Lugo, con las curvas que tiene esa carretera por zonas) y con una proporcionalidad de medios adecuada a la población atendida. Evidentemente si un parque de bomberos ha de tener una influencia de un radio de 25 kilómetros tampoco es igual que residan en esa área 100.000 personas que 2.000. Es de cajón.

Pero el único cajón que se tiene en cuenta desde algunas administraciones es ese en el que se meten los proyectos e ideas que no se pueden vender bien en campaña electoral.

Mientras tanto, recemos para que no pase nada gordo. Mira tú.

viernes, 23 de enero de 2015

Por sus señales los conoceréis

Es curiosa la forma de interpretar el derecho que tienen algunos, que no sé cómo lo hacen pero diga lo que diga la norma ellos leen lo que quieren leer.

En este caso les hablo de la tontería de conflicto que se está montando con las señales de tráfico en Lugo, que como estamos en campaña electoral y no hay que pactar con el Bloque el Gobierno asegura que pondrá en los idiomas “cooficiales” (forma extravagante de decir que estarán en castellano y gallego) mientras que su socio intermitente, el BNG, exige que se cumpla la ordenanza sobre normalización lingüística (que también manda carallo – término que empleo en homenaje a este asunto) que refleja que las señales han de estar en gallego.

El PSOE en esto no tiene gran cosa que aportar, dado que en los habituales casos en los que tiene que rendir pleitesía a sus socios de quita y pon (por ejemplo en la Diputación a día de hoy, en el Bipartito de la Xunta o en los gobiernos de “coalición” encabezados por el propio Orozco) entiendo que en lugar de traje usan chándal, dada la facilidad con la que logran bajarse los pantalones. Que venga a decirnos que defienden la pluralidad quienes aprobaron que la Plaza de España, que todo dios sigue llamando Plaza de España, se pase a llamar “praza maior” es de chiste. Han sido cómplices necesarios de unas medidas adoptadas por quienes sienten escozor por una Nación que les ha dado la libertad de escupirle en la cara día sí y día también.

En el tema ridículo de las señales, patina el BNG en un asuntillo: la tal ordenanza del gallego es de 2012, mientras que en 2013 entró en vigor la nueva ordenanza municipal de tráfico, que en su artículo 69, idioma de las señales, dice claramente que las indicaciones de éstas se expresarán “en los idiomas oficiales de la Comunidad Autónoma de Galicia”, es decir, en los dos. Un abogado bueno, e incluso uno mediocre, les podrá explicar que una norma posterior deroga una anterior, así que prevalece la más reciente en caso de conflicto.

Con lo cual en breve veremos que las señales de Vado permanente pondrán eso además de “pasaxe permanente” o, por lo visto “vao permanente”, para que luego digan que el gallego no nos lo cambian cuando les sale de las narices. Habrá que ver qué “palabro” se inventan para cambiar lo de “permanente” porque les escuece notablemente usar palabras que pueda comprender con facilidad un castellanoparlamente que ignore el gallego.

Es decir que legalmente no tiene razón el BNG. Moralmente mucho menos, pero eso ya es su pecado original, porque en mi modesta opinión un grupo que nace para hacer la puñeta a la gente en lugar de defender sus ideas nace muerto por falta de comprender lo que realmente es la democracia. Y cuando digo eso es porque no sólo defienden el gallego, tarea noble y digna, sino que atacan el castellano, que ya no es ni tan noble ni tan digno porque el mismo derecho hay a usar una lengua que la otra.

La imposición del gallego, esa asignatura pendiente según el Bloque allá donde no gobierna, porque donde gobierna ya se encargan ellos de aprobarla con nota, es inaceptable desde cualquier punto de vista de quien se haya leído por encima cualquier definición de democracia. Esa manía por decir que lo suyo es innegociable y lo de los demás es una agresión me parece repugnante, y me causa exactamente el mismo rechazo que una imposición del castellano que terminó hace cuarenta años pero que sigue siendo el argumento de algunos para buscarse los garbanzos. Eso sí es herencia recibida y lo demás músicas celestiales.

Orozco ha sido cómplice de estas mamonadas, como en su día lo fue, quién lo iba a decir, el propio Don Manuel Fraga, que pensó que financiando generosamente al nacionalismo lo iba a comprar y lo único que logró fue alimentar a un monstruo que amenaza con devorarnos.

Los pactos en urbanismo y de presupuestos siempre han tenido la contrapartida envenenada de ceder terreno a un nacionalismo atroz que en Lugo es aún más irreal que en otros sitios porque aquí jamás ha habido problemas de convivencia idiomática hasta que llegó la política y lo pudrió todo.

Las señales se pondrán en las dos lenguas. Inconcebible que a alguien le pueda molestar. Entendería que el Bloque saltara como una hidra si fueran sólo en castellano pero no es el caso, y pretender que sólo estén en gallego es tanto como negar a una parte importante de la población el mismo derecho que exigen, y nadie les discute, a ellos: poder hacer su vida en la lengua que les apetezca.

jueves, 22 de enero de 2015

La coherencia se demuestra así

Empiezo diciéndoles que hoy no voy a ser objetivo (como si lo fuera algún día, aunque lo intento… es más, como si alguien lo fuera). Luis Lamas es una persona que me cae realmente bien y lo considero alguien inteligente, listo (que no es lo mismo), resolutivo, competente, honrado y encima te partes cuando te tomas una caña con él.

Supongo que puede sorprender tal defensa de quien ayer anunció su dimisión por un caso de “corrupción” según el PSOE, que por cierto, los tiene bien puestos para hablar en la tierra de Liñares de corrupción ajena, y de veras que no es un “y tú más”, sino una reflexión.

Empecemos por el principio. Por si no saben de qué va el tema, el CETAL, del que es tesorero Luis Lamas, le adjudicó un contrato al despacho de abogados del que también es socio pero del que está desvinculado porque no ejerce desde hace un lustro. Aclaremos que Luis es tesorero del CETAL porque no le queda otra (al ser presidente de Sogama una cosa va con la otra) y que aparentemente es un cargo poco ejecutivo a pesar del nombre, y por supuesto no remunerado.

Luis reconoce un error por no haber estado atento. Lo es, claro. Al estar en excedencia en el despacho y no seguir el día a día se le coló esto. Dicho sea de paso que el suyo es uno de los bufetes más importantes de la ciudad, con lo que creo que nadie duda de lo razonable de la adjudicación como tal.

Supongo que muchos pensarán “sí hombre, que no cuela”, pero yo pienso lo contrario por lo siguiente: hace un par de años le hice a Luis una consulta (de esas que los caraduras ocasionales hacemos a los profesionales liberales, sin minuta de por medio) sobre cómo enfocar un asunto legal que quería plantear en fiscalía. Su respuesta fue ponerme en contacto con uno de los compañeros de su despacho porque él estaba fuera de todo ese mundillo al estar en excedencia y comerle todo su tiempo gestionar Sogama. Nunca más se supo, por su parte, de ese asunto porque imagino que se le olvidó al colgar el teléfono, como es lógico. Eso es estar al margen.

Pues bien, aun estando dentro de la legalidad Luis ha reconocido que no estamos hablando de eso sino de política, y que políticamente es un error. Lo de la mujer de César ya saben… y ha dimitido.

En una ciudad donde la Diputación la preside el que como concejal de urbanismo firmó la barbaridad del Garañón y el Ayuntamiento lo encabeza el gran amigo y jefe del confeso corrupto Liñares tiene maldita la gracia que por una carallada como esta, que ni siquiera es ilegal, un tío competente deje un cargo.

Pero precisamente por ser él como es, por tener vergüenza torera, por ser coherente y moral ha preferido salir con la cabeza alta antes de que este tema se convierta en el centro de la política autonómica.

Obviamente habrá quien confunda honor con culpabilidad, y los mismos que si se aferrara al cargo dirían que es "inaceptable" y que tendría que dimitir ahora se verán obligados a recurrir al "algo haría" para justificar sus ataques. Pero dudo que Luis piense en esa gente, sino en lo que su coherencia le dicta, que es lo realmente importante y lo que te permite dormir bien por las noches.

Ojalá cundiera el ejemplo, pero hay pocas personas así.

En lo que pueda valer, Luis, te ofrezco un aplauso y un reconocimiento desde este pequeño rincón de Internet.


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Corrección: No suelo hacerlas pero cuando me indican un error se hace la corrección oportuna y ya está. Luis no es tesorero del Cetal por ser presidente de SOGAMA. Son dos cosas distintas. Pensaba que una conllevaba la otra pero no. El marrón de ser tesorero del Cetal es el siguiente: eres responsable bajo firma de una caja con muchos millones de euros... pero no cobras nada. ¿Quieren ustedes el cargo? Creo que se aceptan sugerencias.

miércoles, 21 de enero de 2015

No hay puerta con tantas cerraduras

El panorama político de Lugo se complica y más que mapa parece puzle.

El puzle lucense, un peligro creciente
La tradicional atomización de la izquierda, más en boga que nunca, rompe un supuesto bloque unitario en infinidad de añicos que supondrán una dispersión de voto inasumible para quienes aseguran que quieren alcanzar la alcaldía, y que cifran sus esperanzas a “ser llave”. No hay puerta con tantas cerraduras como llaves parece que pretenden existir.


A las habituales siglas de PP, PSOE y BNG se suman ahora Izquierda Unida, los otros del Bloque que nunca recuerdo cómo se llaman (los de Beiras, vamos), los terceros del Bloque que creo que montaron otro chiringuito tipo “Somos Lugo” o algo así, Podemos (en marca blanca, cual supermercado), Veciños por Lugo, los del PP cabreados con Jaime, es decir Foro Lugo Independiente (FLI), Unión Progreso y Democracia (alias “el partido de Rosa Díez”), y parece que ahora se suma a la sopa de letras una candidatura de Ciudadanos que se intenta gestar en Lugo como capital de provincia.

Pasamos de tres a once candidaturas “de las que se habla”, sacando a otras agrupaciones que son más propias de comicios nacionales que de locales (Falange, partido animalista, escaños en blanco, partido ecologista…) así que dudo que se metan en este carajal. Once opciones de voto que supondrán probablemente un reparto de papeletas que puede dar como resultado un sudoku de concejales que sabe dios cómo se va a organizar para gobernar esta ciudad.

Atomización
La izquierda, como decía antes, suele ser más proclive a presentarse en grupitos, mientras que la derecha se concentraba en el PP, lo que le daba unos resultados fantásticos porque el reparto de concejales por votos premia precisamente eso, la unión del voto en detrimento de los grupos pequeños. Esto, que puede parecer injusto, facilita la gobernabilidad y siendo realistas en algún sitio hay que poner la línea porque de lo contrario la tarea sería imposible.

Pero ahora las cosas están cambiando. Al PP también le sale competencia por su lado. No se trata de grupos específicamente de derechas pero como son elecciones municipales eso a la gente le importa un pimiento. En las locales se vota a las personas no a las siglas (salvo que estés muy convencido) y eso se demuestra cuando ves los porcentajes de voto, que se desvían claramente en estas elecciones de las autonómicas o las nacionales.

Que antiguos militantes, conocidos en “la casa” se monten sus propios grupos (caso de FLI) o se vayan a otras listas (UPyD o, previsiblemente, Ciudadanos) es para preocupar a quienes ponen todos los huevos en la cesta de “yo concentro votos y el resto los va a dispersar”. Pues va a ser que no.

Sobre el caso de UPyD tengo más información de la que puedo darles por ahora, porque cuando se confían a uno no es plan de soltar lastre en Internet, pero que hay gente que era del PP, conocida y querida en la militancia de base (sin un puesto en ningún sitio jamás) que va a dar un sustillo ya se lo puedo garantizar.

Y aún no sabemos nada de Ciudadanos, que también rasca votos por el mismo lado.

Esto podría ser divertido si no fuera porque nos jugamos los próximos cuatro años de Lugo. Casi nada. Maldita la gracia que me hace ver el Ayuntamiento convertido en el Parlamento Italiano.

martes, 20 de enero de 2015

Cuando la corrupción es normal es que algo va mal

¿Qué es la corrupción? ¿Y tú me lo preguntas? Corrupción somos todos, como hacienda, pero al revés.

Corrupción es cuando pides una factura sin IVA, o cuando la aceptas si te la dan. Corrupción es cuando ves que en algún sitio ponen percebes de sabe Dios dónde diciendo que son gallegos (aprovechando que el común de los mortales no los distingue ni que les muerdan). Corrupción es cuando miras para otro lado mientras ves cómo el médico de la privada te dice que “estas pruebas te las hago en la consulta de la seguridad social y así no te cuestan nada”… Todo eso es corrupción, no sólo la de Bárcenas o Pujol.

En este país somos muy dados a utilizar las malas actitudes ajenas para justificar las propias. Nos rasgamos las vestiduras y decimos que “cómo va a exigirme un corrupto que yo sea limpio” sin darnos cuenta de que también funciona al revés, y que se nos puede decir que “cómo vas a exigir limpieza si tú haces lo mismo en la escala que puedes”.

Nos cuesta mucho trabajo ponernos en los zapatos ajenos depende de para qué. Todos critican, por ejemplo, a los malvados empresarios que explotan al trabajador, pero esos que tan alto hablan, si tienen una persona que les haga las tareas de casa, le niegan el contrato o la indemnización por despido porque “no es lo mismo”. No es lo mismo porque lo pagan ellos, claro.

Creo que ahí está el talón de Aquiles de todos los planes “anticorrupción”, que empiezan demasiado por arriba, aunque también hay que contemplar eso.

El caldo de cultivo de todas estas cosas es cuando se consiente que las mismas personas que por la mañana toman decisiones “objetivas” como “técnicos” (siempre me hace mucha gracia ese término porque se justifica cualquier cosa si viene “avalada por los técnicos”), por la tarde hagan los informes que el mismo señor presenta en la misma administración.

Desde abogados de la Administración que tienen despacho por las tardes para hacerse recursos a sí mismos, hasta funcionarios de urbanismo que tienen inmobiliarias o, como el caso que puse antes, médicos que dividen sus esfuerzos entre las horas que dedican por la mañana a operar dos pacientes en ocho horas y por las tardes en operar otros seis en cinco horas. También hay casos de policías que tienen pubs y que se dedican a multar a los coches mal estacionados en donde se ubican los negocios de la competencia.

Puedo comprender la libertad de cada cual de trabajar por las tardes para completar su sueldo si lo necesita, que cada uno sabe las suyas, pero me cuesta más entender que se permita que trabajen en lo mismo que por las mañanas o que se retroalimenten de alguna manera. Vamos, lo que vienen siendo las incompatibilidades de toda la vida.

Eso es corrupción. Ni más ni menos. Evidentemente no son los 3.000 millones de euros de Pujol (siempre me parece que la cifra es ciencia-ficción, pero no, es esa supuestamente) pero es lo que hace que comience a girar la rueda.

Por 90.000 euros supuestamente un funcionario del Ayuntamiento iba a “arreglar” los problemas urbanísticos de la parcela donde está la antigua Valentino. El presunto “conseguidor” se los pedía al interesado como abogado. Con un par. Y a nadie le extraña.

Así nos luce el pelo.

lunes, 19 de enero de 2015

¿Los estudios ridículos también son "educación"?

Si hoy se siente usted tristón no se preocupe, es lo normal según una de esas investigaciones que hacen pensar a uno seriamente si las universidades están a lo que hay que estar. Por lo visto hoy es el “blue Monday”, es decir, el lunes triste (no azul, como se traduce a veces este término).

Se ve que es terrible la combinación de haber terminado las fiestas ya hace un par de semanas, más el mal tiempo característico de esta época (este año han acertado de pleno porque se acabaron esos días limpios y azules aunque fríos que ayudaban a salir a la calle), unido a que empieza una de las primeras semanas sin días festivos y que aún falta para final de mes.

Este tipo de cosas, como los estudios de física o matemáticas sobre si corriendo te mojas menos cuando llueve (aunque aumente la probabilidad de resbalón y caída libre) los financiamos habitualmente con nuestros impuestos, ya que suelen ser los profesores universitarios, autodenominados en ocasiones “investigadores” porque queda más pijo, los que eligen en qué desperdician su tiempo, y más hoy día que está todo inventado y que las ciencias sociales tienen que demostrar que también pueden sacar estudios molones.

La ciencia de la obviedad se reduce a demostrar con complejos tochos de papel, que se gastaría mejor en otros asuntos, lo que el sentido común ya nos indica con darle una pensada. Y en cualquier caso aunque la lógica no acierte siempre, tampoco es que el tema merezca mayor reflexión porque tampoco es que sea algo demasiado importante.

Este asunto, que pude parecer trivial, quizás no lo es tanto si nos paramos a pensar en aquella máxima que siempre nos dicen sobre que no se puede recortar “en sanidad ni educación”. ¿De verdad creen ustedes que es más importante estudiar esta chorrada que, por ejemplo, bachear carreteras? ¿Acaso que el Estado, que viene a ser el nombre que le damos a veces a nuestros impuestos, ha de financiar cualquier tontería que se le presente si viene en forma de estudio universitario? Pues ya ven, se ve que sí.

Piensen en estas cosas, en las barbaridades que pagamos sin darnos cuenta, antes de decir que la educación es intocable. Quizás lo que ha de ser es revisable porque se tira mucho, muchísimo dinero.

viernes, 16 de enero de 2015

Ojalá exista un infierno

Hay días en que me considero una mala persona y hoy es uno de ellos.
Si hay algo espantoso en apariencia es el alegrarse de la muerte de alguien, y no puedo evitar sentir regocijo por la desaparición del terrorista Bolinaga. Y aún les digo más, soy peor persona porque mi satisfacción es menor por saber que se ha reído 856 días de todos nosotros, uno por uno, tras su excarcelación, aquel lejano 12 de septiembre de 2012, por un “fallecimiento inminente” que ha tardado más de dos años en suceder.

Hay monstruos en el mundo que sobran. Si les pongo ejemplos como Hitler o los terroristas que cometieron sus atentados en el 11S, el 11M o más recientemente en París creo que la discusión es difícil de sostener en mi contra. A pesar de que alguno me venga con que “todas las vidas son iguales”, como me dijeron hace poco en una tertulia de la SER (cosa del tertuliano, no de la cadena de radio que no tiene culpa de las tonterías que podamos decir algunos).

Para mí obviamente no lo son, porque no le deseo la muerte a nadie más que a quien la causa indiscriminadamente para obtener unos objetivos políticos, o en nombre de un dios que, si existe, espero que tenga reservado el peor de los castigos para esta gente.

856 días son muchos días. Muchísimos. 856 amaneceres más de los que vieron las víctimas de las que no se apiadó este cabrón. 856 desayunos, comidas y cenas que no pudieron compartir con sus familias. 856 “buenos días” que no pudieron dar a sus compañeros de trabajo, a sus hijos o a sus parejas. 856 días en que se ha demostrado que los familiares de sus víctimas son más personas que él, porque si a otros les pasara eso probablemente este señor no habría durado tanto en la calle, aunque luego los condenaran por lo que sea. Llámenle asesinato o justicia, como ustedes consideren.

La pena de muerte es otro tema. Muchos tenemos nuestras dudas, ya sea porque estamos en contra pero tenemos argumentos para apoyarla o estamos a favor con dudas sobre alguno de sus extremos. Yo soy de este último grupo, mal que me pese reconocer una vez más mi maldad.

Yo sí apoyaría la justicia de la pena de muerte para cierta gente sin la cual el mundo sería un lugar mejor, y mi única duda es el problema de lo definitivo de la medida. ¿Qué pasa si te equivocas? Porque hasta con pruebas y confesión incluida puede haber errores, que ya ha pasado, y ahí sí que no hay indemnización que valga.

Ahora bien, sacando ese problema, que es lo bastante grande como para no aplicar la pena de muerte, no tengo ni el más mínimo problema moral en sacarnos de encima a gente que se dedica a poner bombas, a matar indiscriminadamente con una escopeta desde una ventana, o a violar niños para luego asesinarlos. En este último caso puede que incluso aunque no los asesine.

Si la prisión fuera un lugar en el que se pagaran las penas aún podría replanteármelo, pero lo que nos cuentan es muy diferente. Que para mantener una “paz” interna hay cierta flexibilidad con muchas cosas que nos sorprenderían. Que en lugar de trabajar dentro de la prisión para ganarse su pan se toma como una especie de “residencia de vacaciones”. "¡Qué barbaridad!" dirá alguno, "si no tienen libertad para salir"... hombre es que sólo faltaba. Es una cárcel no Marina D'Or.

Ya sé que es muy duro lo que estoy escribiendo hoy, soy plenamente consciente, pero hay 856 razones que me indignan en este momento y que me hacen pensar así. Los 856 días de “inminencia” de la muerte de un asesino que no eran tan inminentes.

No puedo evitar pensar en lo que habrían dado las personas que perdieron a sus allegados a manos de este tío por tener una fracción de ese tiempo con ellos. Pero no ha podido ser porque él no contempló “razones humanitarias”. Simplemente apretó el gatillo. Y ha estado dos años y cuatro meses cachondeándose de todos.

Ojalá exista un infierno. Llevan 856 días esperando por él.

jueves, 15 de enero de 2015

Teresa Romero: ni santa ni demonio

El ser humano se supone que se distingue de los animales por aquello de razonar, aunque en algunos casos es bien cierto que dicho criterio es de difícil aplicación.

Estos días leemos en redes sociales las reacciones más variopintas a la confesión de Teresa Romero de que mintió cuando aseguró que le había dicho a la médico de cabecera que había estado tratando a un paciente con Ébola el día que acudió a su consulta porque se encontraba mal. El mismo día que a continuación se fue a hacer la cera, comportamiento poco acorde con lo que no sólo indica el sentido común si estás mal en esas circunstancias, sino con lo que por lógica le habría dicho la doctora que la atendió si supiera sus antecedentes profesionales (que imagino que sería algo así como: ¡traigan una burbuja de plástico ahora mismo!).

El tema de la buena de la enfermera nos costó a muchos algunos disgustos, e incluso la condena social más grave de las redes: “¡te borro del Facebook!” que es como la hoguera de la Santa Inquisición pero en versión digital. Yo, personalmente, he tenido dos bajas por este asunto, que supongo que no volverán a ser altas porque la gente es muy reacia a reconocer sus errores.

Pero el tema de la señora Romero va a dar aún sus vueltas. De convertirse en presunta mártir, enterrada antes de tiempo por quienes decían apoyarla (su supervivencia, por mal que quede decirlo, supuso un duro golpe para los argumentarios de mucha gente que la usó como ariete contra un gobierno que les cae mal), ha pasado a ser una caricatura nacional. En vez de ser una mujer que hacía su trabajo y que se contagió por la incompetencia de las administraciones ahora parece que sólo es una cochina mentirosa que se ofreció voluntaria porque pagaban bien.

Pues no es eso, señores, no es eso. Teresa Romero pasó por un trago que no le deseo a mi peor enemigo. Puso en riesgo su salud para atender a unos enfermos que yo no me atrevería a tocar ni con el palo de una escoba, y se presentó voluntaria para ello.

¿Que hizo mal cuando dijo que había advertido a la doctora de su inmediato pasado laboral? Claro que sí, pero si les soy sincero me parece un pecado venial que ha corregido ahora, imagino que por la demanda que le ha puesto la otra parte. No me malinterpreten, no defiendo la mentira y mucho menos con las consecuencias que podría tener para el prestigio profesional de la doctora quien, por cierto, ha reaccionado con una exquisita elegancia al poner la demanda y no ir por los platós a hinchar sus bolsillos... y retirar esa demanda tras la confesión, lo que demuestra que su interés no era económico sino de mera dignidad. Lo que digo es que habría que verse en la situación para ver cómo reaccionaría cada uno ante el acoso de la prensa y el seguimiento minuto a minuto de todo el puñetero país.

Teresa Romero nunca fue un ángel, pero tampoco es Satanás. Es una persona, como todos, con sus virtudes y sus flaquezas.

¿Que ha intentado sacar pasta de la muerte de su perro? Sí. ¿Que ha mentido para quedar bien con la opinión pública? Sí. ¿Que ha puesto en jaque a un Gobierno con una serie de actos discutibles? Sí. Pero aun así no creo que merezca ser lapidada en la plaza mayor como ahora parece que defenderán quienes antes querían canonizarla. Supongo que hoy nadie dudará del “error humano” en el contagio, posibilidad que si tenías la osadía de mencionar hace unos meses, te condenaba casi al paredón.

Y ahora me pregunto yo… ¿qué habría pasado si hubiera muerto? Es decir, ¿qué pasaría si su mentira no hubiera sido desdicha por ella misma? Pues habría supuesto un gravísimo perjuicio profesional para la doctora que la atendió sin posibilidad de remisión porque las tablas de ouija dan muy mal en cámara.

Hoy en día la verdad ha salido a la luz, pero ha tardado. Podría no haber salido si no hubiera habido la gran suerte para todos, sobre todo para ella, de la supervivencia de Teresa Romero.

¿Entienden ahora por qué hay que ser tan prudente con estas cosas?

miércoles, 14 de enero de 2015

Vuelve el debate: Seguridad y libertad

Ya sea un atropello en plena zona peatonal o una serie de sucesos (atentado, tiroteos…) que dejan 14 muertos en Francia, el debate se abre una vez más para confrontar libertad y seguridad. No es un tema menor.

Desde el 11S todos tenemos que pasar controles en los aeropuertos mucho más duros que antes del atentado contra las torres gemelas, y se abrió la veda para autorizar cosas que antes de aquello se habrían condenado inmediatamente: la “ley patriótica” de Bush, Guantánamo, vigilancia, espionaje, inteligencia y contrainteligencia… cosas que evidentemente atentan contra la intimidad de las personas.

Pero esa violación se justifica en aras a la seguridad, y quizás tenga su razón de ser. O quizás no. Ese es precisamente el debate.

La pregunta más peligrosa que nos podemos hacer en este asunto es la siguiente “si no haces nada malo, ¿qué tienes que temer?”. Nada, en principio claro que nada, pero no se trata sólo de eso, ya que la aparente inocencia de esa pregunta también justificaría que nos pusieran a todos un chip subcutáneo con GPS incorporado (aunque ya lo llevemos voluntariamente en forma de teléfono móvil).

Es para echarse a temblar que se haga realidad el “gran hermano” popularizado por un ridículo programa de televisión pero creado en la novela 1984: un Estado controlador que lo sepa absolutamente todo de sus ciudadanos… y sin embargo no nos preocupa tanto que nuestros datos más íntimos y personales estén almacenados en los servidores de dos grandes empresas: Google y Facebook lo saben todo sobre nosotros. Todo.

Pensar que hoy en día se puede ser anónimo es ridículo, sobre todo si estás en el “mundo moderno” y usas Internet habitualmente. No creo que tarde demasiado en imponerse una moda en la que se renuncie a la comunicación del ciberespacio o se restrinja a lo mínimo necesario, y francamente me parecería bien, pero aún no ha llegado.

Lo que intento decir, quizás por un camino más tortuoso de lo que debiera, es que no sé por qué nos preocupa tantísimo que el Estado tenga nuestros datos si ya los tienen empresas privadas, de cuyas intenciones uno se puede fiar lo mismo o menos que de quienes se entiende que velan por nuestra seguridad.

Pues esa es la cuestión, que es un tema peliagudo.

Ahora se tiran de los pelos un montón de personas porque no hay cámaras en la plaza del Campo, pero curiosamente otro chisme tecnológico, el GPS, sitúa a un camión de Urbaser en la plaza en la franja horaria del atropello. Si al final estamos cogidos por todas partes, así que quizás, sólo quizás, habría que rendirse a la evidencia y entender que en la vía pública sí puede haber cámaras controladas por las fuerzas de seguridad.

¿Que es una rendición de las libertades ante la seguridad? Sí, no se lo puedo discutir, pero francamente, tal y como están las cosas quizás no quede más remedio. Siempre que seamos conscientes de que es una medida que está para lo que está y no se enfoquen las cámaras hacia el interior de las viviendas para ver a las parejas en su intimidad, como ya pasó en Lugo con una cámara en la zona de San Pedro hace años.

martes, 13 de enero de 2015

Cuidado con los espejismos

Resulta curioso ver que las opciones “nuevas” tienen tics muy “viejos”. El primero de todos es esa extraña costumbre de ofenderse cuando le pones en duda el más mínimo punto de sus actitudes, frases, eslóganes, ideas o personas. Te saltan a la yugular como si fueras el responsable de la peste negra en la Edad Media o las plagas de Egipto, sin que hayas hecho nada más que preguntar inocentemente, o no tan inocentemente, por algún concepto que ves confuso.

Suelen tener, asimismo, una especie de “patente de corso” por la que se les permite hacer campaña en donde los demás tienen que medir muy mucho lo que dicen, y si te excedes elogiando a alguien que, por ejemplo, hizo grandes cosas cuando fue alcalde te llaman la atención porque no son minutos publicitarios. Sin embargo a estos nuevos mesías se les admite colocar sus mensajes, machacones y repetitivos, metidos con calzador en temas que no tienen absolutamente nada que ver.

El discurso de este nuevo populismo es más o menos idéntico, ya sea el famoso Podemos, como cualquier otra plataforma “ciudadana” que surge de la nada como por arte de magia. Algo así como lo que sigue:
“Somos una plataforma de ciudadanos como tú, que no nos hemos dedicado a la política pero que queremos cambiar las cosas. Un grupo de personas que lo único que deseamos es alejar de las instituciones a los que las manejan bajo la dirección de los bancos y las grandes multinacionales, los intereses de los de siempre, de las clases dominantes que aprovechan incluso la crisis para oprimir y explotar a los trabajadores que no han creado esta situación pero que la están pagando.
No somos ni de izquierdas ni de derechas, somos personas que queremos aplicar medidas de sentido común alejadas de viejos debates estériles de partido y que acercaremos el gobierno al Pueblo”.
Supongo que les puede sonar, pero si se fijan el gran problema de todo esto es que no he escrito ni una palabra sobre lo que pretendería hacer ese supuesto grupo de “ciudadanos”. Esto puede avalar desde una política ultraliberal hasta un comunismo “revisited”, porque no sabemos si quien dice eso pretende hacer peatonal una calle, impulsar el turismo con campañas en ciudades cercanas o en Londres, o seguir con la política de hacer edificios a lo loco dejando abandonados otros en pleno casco histórico. Ni idea.

Decía Julio Anguita, con gran criterio, que los pactos no han de darse por sentados, y que lo importante es la coincidencia práctica, lo que plasmó en su famosa expresión “programa, programa, programa”. Aquí brilla por su ausencia, y los únicos que han detectado esa incompatibilidad a la hora de unirse a las demás fuerzas “progresistas” (me encanta el término, es como muy guay) es el BNG, que ya ha anunciado su candidatura fuera de cualquier plataforma “ciudadana”, porque para asamblearios ya están ellos.

El resto piden unidad, pero no deja de parecer que lo que se busca es construir una nueva alternativa de poder. Mientras se acusa a los demás de repartirse los sillones, no hay nada que nos haga sospechar que no es más de lo mismo, mientras sí vamos teniendo indicios en forma de presuntas actividades como las adjudicaciones sospechosas, contratos universitarios a colegas de partido, pagos en dinero negro o movimientos de nombres ciertamente oscuros.

Cuidado con los espejismos, porque pueden quedar bonitos en el horizonte, pero si tienes sed no podrás beber más que arena. Y eso mata.

lunes, 12 de enero de 2015

Un acierto de Besteiro, un dilema de Castiñeira

¡Y sin bola de cristal! A lo mejor es que Besteiro leyó mi artículo y le gustó la idea de no volver a presentarse a la Presidencia de la Diputación de Lugo. Como dicen los americanos en las películas: “recuerden que lo leyeron primero en www.desdelugo.es” (permítanme un poco de autobombo). El 22 de septiembre fue la fecha, y ya ven que a pesar de que la mayoría decía que era imposible… ahí lo tienen. Debería pedir una columna de analista político en algún medio de comunicación jejeje.

Pero a lo que vamos, Besteiro, en mi opinión, ha acertado. Les decía hace unos meses que tenía tres opciones y desarrollaba más la tercera, que es la que yo habría elegido y la que él ve más razonable: renunciar a la Diputación y centrarse en la política autonómica.

No hay nada como quedarse en la calle unos meses para que la gente vea que no estás ahí acumulando cargos o necesitado de pasar de uno a otro con la famosa puerta giratoria, aunque esa expresión se suele usar para hablar de otros movimientos curriculares que ahora no vienen al caso.

Desde luego, lo que no era serio es presentarse a presidir una institución durante unos meses para presentarte al cabo de nada a otra diferente. Eso sí, deja un poco en entredicho lo de las primarias en el PSOE porque parece dar por sentado, igual que su jefe Pedro Sánchez, que será un mero trámite en su carrera a la presidencia de la Xunta en el primer caso y del Gobierno en el segundo. Queda un poco feo, ¿no creen?

Pero a pesar de ese pequeño detalle, el actual líder del PSOE gallego ha dado un golpe importante de efecto, creo yo, y por lo mismo quien ha perdido una excelente oportunidad de hacer algo similar ha sido Jaime Castiñeira, que para intentar alejar el fantasma de ser el paladín de la Xunta en Lugo (papel tremendamente digno, siempre que no te presentes a la alcaldía de una ciudad) sólo tenía una opción: renunciar a su escaño en el Hórreo.

Si lo hace a partir de este momento parecerá que va a remolque del aún Presidente de la Diputación de Lugo y si no lo hace seguirá sufriendo con su sambenito de poner los intereses de su partido, o del gobierno autonómico al que sostiene como diputado, por encima de los de la ciudad cuando hay conflictos, que los hay.

El votante es egoísta, por malo que sea decirlo públicamente, y mete la papeleta pensando en lo que cree que es mejor para él y sus intereses… y hace bien, es su obligación. Y si no lo hace es que no sabe votar, para qué nos vamos a engañar, que el voto es secreto y sólo tu conciencia sabe qué papeleta coges a la hora de meterte en la cabina.

Si damos por cierto este axioma entenderemos con facilidad que todo el que elige a un alcalde lo hace pensando en que éste defienda los intereses de su ciudad, porque para ser escudero de otras causas hay foros diferentes a los que ser elegido, como el Parlamento de Galicia, el Congreso de los Diputados o el Senado. Esto no tiene mucha discusión, entiendo yo.

Por lo tanto, el doblete aparentemente inocente de concejal y diputado se convierte en una fantástica arma de los contrincantes contra quien será, presumiblemente, candidato y diputado.

Dice la Biblia, con bastante sentidiño, que “nadie puede servir a dos amos, pues odiará a uno y amará al otro; será leal a uno y despreciará al otro”. Es un mensaje que entra con facilidad porque está lleno de sentido común. Pues siguiendo esa máxima, nadie quiere arriesgarse a que a su Alcalde le dé por servir a otro amo que no sea la ciudad.

Jaime tiene una última oportunidad, aunque el tiempo se agota y en mi opinión ya tendría que haberlo hecho, de renunciar a ser diputado en Santiago para defender su dedicación a Lugo: el día de su nombramiento oficial como candidato, no sea que renuncie a una cosa y le den la patada en la otra. Aun así Besteiro ha tenido el coraje de arriesgarse precisamente a eso, aunque todos sabemos que es un peligro menor ya que es el jefe y si no gana las primarias siempre puede meterse de rondón como diputado “raso”, que tampoco es mal chollo.

La otra opción es que, si prefiere ser diputado, deje la carrera a la alcaldía y se presente otra persona. En cualquier caso es inaceptable el doblete y si lo mantiene le costará, sin duda, las elecciones, lo que no quiere decir que no hacerlo le garantice una victoria que no tiene precisamente sencilla.

viernes, 9 de enero de 2015

Cinco murallas azules


¡Qué tristeza! Escuchar a Carmen Posadas, que ganó el premio Planeta, que fue presentadora de televisión, que es escritora de bastante éxito… que no había oído hablar de la Muralla Romana de Lugo en su vida es una pena. Y lo dijo ayer, en el MIHL, invitada por el Ayuntamiento a las “catas literarias”, a la cara del Alcalde y de nuestra excelsa concejala de cultura, Carmen Basadre. No entiendo cómo no se pusieron colorados.

Si alguien necesita más pruebas de que nuestra Muralla está promocionada de pena, que avise, porque francamente, creo que ya no hay mucho más que hablar. No porque no la conozca una señora, sino porque no la conoce una señora con mundo, con interés en el patrimonio y que se mueve más que una lambada.

No estamos hablando de que nunca hubiera subido a la Muralla, o que no supiera que estaba completa, o que ignorase que era romana… es que no sabía de su existencia, nada, niente, nothing, rien, ingenting, nichts. Vergonzoso como mínimo y escandaloso en realidad.

Y después nos dicen que el turismo es el gran futuro de Lugo cosa que, por cierto, me atrevo a poner en duda tanto por lo factible como por lo deseable. No sé si a ustedes les apetece mucho llenar nuestras calles de gente con pintas raras y cámara de fotos (hasta un notario de Valladolid se viste “de turista” para viajar, no me pregunten por qué) y anular la tranquilidad y el buen vivir de nuestro Lugo. A mí me tira poco el tema a pesar de que estoy muy vinculado a la hotelería.

Ahora lo aclaro: el tema del turismo es un atractivo enorme desde el punto de vista económico, y estoy totalmente de acuerdo en que hay que promocionar más Lugo, pero tampoco se trata de convertir esto en el parque temático que se ha hecho con Mérida o Santiago de Compostela, que prácticamente han perdido su esencia de ciudades “normales” para convertirse en una especie de Disneylandia con tiendas de recuerdos fabricados en China, todos iguales.

Si me preguntan les diría que yo intentaría atraer otro tipo de turismo, menos de alpargata y más de calidad, exceptuando por supuesto a los peregrinos que creo que son un interesantísimo flujo de público para la ciudad y que tienen la sana costumbre de regresar a donde han estado cómodos, ya sin mochila.

En cualquier caso, entiendo que mi postura sobre el turismo puede ser discutible, pero lo que no lo es tanto es el fracaso en política turística de nuestro ayuntamiento. Y si no pregunten a Carmen Posadas, que de haber tenido noticia de Lugo quizás habría escrito “Cinco Murallas Azules”. A saber.

jueves, 8 de enero de 2015

¿Cómo pretenden que reaccionemos a algo así?

Ser racional, templado y moderado cuando tres hijos de puta en nombre de su dios entran en la redacción de una revista humorística y se cargan a doce personas es muy complicado. Vaya, creo que yo ya he sido políticamente incorrecto, pero en días como hoy hasta el más tranquilo pone en duda sus convicciones contra la pena de muerte, si es que las tiene.

El gran delito de las víctimas fue ir a trabajar a una redacción en la que osaron publicar caricaturas de Mahoma o de cuestiones religiosas musulmanas. Y les condenaron a muerte, sin juicio ni ley, sólo en nombre de un Alá que, si realmente existe, espero que esté encabronado porque no le entienden lo que dice.

Como liberal respecto a la religión defiendo dos cosas: la libertad de cada uno de creer lo que le venga en gana y la libertad de cada uno de no creer en lo que no le apetezca.

Ambos derechos suelen tener relaciones complicadas, porque los religiosos tienen la machacona costumbre de querer hacer que los demás se comporten de acuerdo a “sus” normas, mientras que los ateos suelen hacer campañas absurdas para “despertar” a los que creen en algo y traerlos a “la realidad”. ¡Qué difícil!

Evidentemente nadie, salvo Willy Toledo por supuesto, puede justificar lo de ayer. Lo malo es que ese “nadie” exceptúa a demasiada gente además de a Willy Toledo. Todo occidente, salvo Willy Toledo (no sé si lo había mencionado) está horrorizado, pero me temo que en otros lugares del mundo estarán dando palmas con las orejas porque han castigado a unos “herejes”.

Todas las religiones fueron satirizadas.
Sólo unos locos reaccionaron matando.
Las portadas del famoso Charlie Hebdo son de dudoso gusto, pero aunque han atacado con graves blasfemias a la Iglesia Católica la reacción de los más fanáticos se limitó a protestar o, como mucho, ir a los juzgados, pero no a coger una metralleta y lanzarse a asesinar gente.

Pero no se equivoquen, esto no es un problema de religión por mucho que lo pueda parecer, sino de Historia. De la Historia que ha avanzado unos cuantos siglos en una parte del mundo mientras que se ha estancado en otras.

En nombre de otro dios también se asesinaba gente en nuestras ciudades, en las mismas calles que hoy pisamos los modernos europeos que nos asustamos con este tema, salvo uno que ya he mencionado. Y lo mismo con prácticamente todas las religiones del mundo, que por mucho que pregonen la paz y la hermandad tienen la curiosa costumbre de acabar con gente torturada y asesinada de las formas más variopintas, que en eso el ser humano es más creativo que en cualquier arte clásica.

¿Estoy diciendo que es comparable? Sí. Es perfectamente comparable lo que pasaba en la Europa medieval con la mentalidad de otras áreas del mundo hoy día. Y eso a corto plazo se ataja con medidas de seguridad, controles en los aeropuertos y agencias de inteligencia, pero a largo plazo sólo se podrá solventar definitivamente haciendo que ciertos países avancen en la Historia hasta alcanzar ese punto en que la religión se convierte en algo íntimo y personal y no en una lucha social. En España casi casi estamos llegando.

Personalmente me importa un cuerno que mi vecino vaya a misa los domingos, o se ponga de cara a la Meca nosecuantas veces al día. Por mí como si se tatúa la biblia en la espalda (sí, iba a poner otra cosa). Pero siempre que lo haga como un acto de fe personal y que se ciña a su propia casa. Fuera de ahí no tengo por qué aguantar las neuras de nadie ni nadie las mías (oiga, si está leyendo esto es porque usted quiere así que no me venga por ahí).

No creo que sea lógico combatir la religión, ninguna religión, porque todas tienen sus pros y sus contras y entran en la esfera de lo estrictamente personal… hasta que se salen de ahí y entonces ya se trata de un problema político, entendido como algo del conjunto de la ciudadanía.

Mucha gente está deseando atacar a los islamistas y les están dando motivos. Me parece tan acertado o equivocado como cuando la gente condena a la Iglesia porque salgan curas pederastas. Igual de ridículo o igual de razonable, porque si bien es cierto que hay una sospechosa resistencia por parte de la Iglesia a la hora de denunciar los temas de curas que entendieron mal lo de “dejar que los niños se acerquen a mí” (al menos hasta que llegó el Papa Francisco) también lo es que las mezquitas tienen la dudosa virtud de convertirse en sedes del terrorismo con una facilidad pasmosa.

Si alguien interpreta en estas líneas la más mínima tibieza a la hora de condenar estas cosas es que no me he explicado bien o que me ha leído mal. Lo que intento decirles es que quienes matan en nombre de Alá lo habrían hecho hace 500 años en nombre de Dios, así que el problema no está en el titular del grito sino en la época en que nos movemos. Eso sí, tan hijos de puta son los de ayer como los de la Inquisición.

Mientras tanto, este tipo de cosas no hacen más que aumentar la brecha que nos separa y cuantos más muertos haya más insalvable será el muro, y siempre habrá quien pretenda derribarlo usando tanques. Y quien lo aplauda. Y quienes no sepamos cómo decirles que no lo hagan porque nos van a contestar con argumentos tan poderosos como los doce muertos de ayer, que sólo publicaron una viñetas.

¿Cómo pretenden que reaccionemos a algo así? Las tripas nos piden venganza, cortar toda relación con países musulmanes, ahogarlos económicamente incluso aunque sepamos que caerán inocentes porque ese es el camino de que sus propios pueblos se rebelen contra la locura... pero el cerebro nos dice que eso no suele funcionar y que lo único que se hace es generar más locos. ¡Qué complicado!

Lo que sí tiene que quedar claro es que los que defendemos las libertades individuales lucharemos contra las imposiciones vengan de donde vengan. Si eso implica luchar contra el islamismo, lo haremos, y no entiendan que es por atacar una religión, sino por defender los derechos que tantos siglos de avance nos han reconocido. No hay vuelta atrás, y si no les gusta que se queden en sus lugares de origen.

miércoles, 7 de enero de 2015

Una peatonalización más teórica que real

La víspera de reyes atropellaron mortalmente a un anciano en la plaza del Campo. Es un sitio raro para ser atropellado, y más a las ocho y media de la mañana. El conductor, para mayor fantasía, se dio a la fuga, lo que francamente hace sospechar de su inocencia en el asunto, porque aunque fuera accidental es muy grave no socorrer a la víctima y salir por pies.

Esta foto es algo antigua pero la situación persiste
Por definición, la característica que define a una zona peatonal es que esté vedada al tráfico de vehículos. Parece una obviedad, pero las obviedades sólo son tales fuera de Lugo, que aquí hay que explicarlo todo.

Hay matices y excepciones, como en casi todo en esta vida. Por ejemplo, yo personalmente considero que las bicicletas se asemejan más a un peatón que a un coche, y entiendo que es lógico que, a una velocidad moderada, se les deje circular por zonas peatonales. Hay quien opina lo contrario y es un tema que se podría debatir con tranquilidad. También es de sentido común que el que tiene un garaje pueda entrar y salir libremente con su vehículo de su casa, sin limitación alguna más que la de la velocidad.

Pero el asunto más espinoso es sin duda el de la carga y descarga de mercancías. Es muy fácil decir que hay que poner un horario limitado hasta las 10 de la mañana, por ejemplo, y que el resto del tiempo no pueden pasar coches, pero más difícil de ejecutar porque además de recibir productos hay que servirlos. Entender que un restaurante, por ejemplo, no puede repartir comidas en un vehículo por su horario es bastante discutible, aunque hay que buscar un equilibrio que hoy en Lugo no existe.


Esta foto es mucho más reciente. Obsérvese el parking en zona peatonal...
En este momento hay vehículos circulando por donde les da la gana, en cualquier dirección, a cualquier hora, y auténticos aparcamientos a cualquier hora prácticamente en plazas como la de Campo Castillo, Plaza del Campo o frente a la Subdelegación del Gobierno. Son zonas donde normalmente los vehículos de reparto estacionan durante el tiempo que les apetece, e incluso en calles tan estrechas y supuestamente peatonales como la Rúanova hay atascos. Tampoco ayuda esa costumbre muy lucense de que la policía patrulle las calles peatonales y estrechas del centro en coche, dando ejemplo... y si alguien piensa que hablo contra la policía y sus patrullas es que no nos entendemos.

Lo lógico, en mi modesto entender, sería que el Ayuntamiento reuniese a las partes interesadas: empresarios de la zona, transportistas, proveedores… y juntos se buscaran soluciones, lo cual comenzaría por llamar a las demás ciudades y ver qué hacen ellos, que está todo inventado. Dudo que lo que funciona en Santiago de Compostela no pueda funcionar en Lugo por ejemplo.

Un planteamiento inicial sería el de poner un horario restringido de acceso a las zonas peatonales y, fuera de ese horario, establecer unas dársenas de carga y descarga en puntos estratégicos desde las que fuera sencillo acceder al centro con carros de mano. Y por supuesto limitando la velocidad de los vehículos que entren bajo pena de fuerte sanción.

Supongo que el atropello hará que la reacción de la administración sea ponerse dura con este tema y hacer cumplir todo a rajatabla, porque aquí lo que gustan son las “campañas ejemplarizantes” o, lo que es lo mismo, cerrar la cuadra desde que se ha escapado el caballo. No se trata de eso, sino de usar el más elemental sentido común.

Por cierto, que al que pueda pensar que esto va contra los intereses de los empresarios del centro, nada más lejos. El éxito del casco histórico radica, precisamente, en su peatonalización a pesar de la gran resistencia que hubo originalmente cuando la llevó a cabo el Alcalde Joaquín García Díez. Como no la cuidemos, vamos de cráneo.