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viernes, 24 de abril de 2015

El artículo número 1.000

Hoy llegamos a los 1.000 artículos, que se dice pronto. Ha habido de todo, incluso imagino que habré incurrido en contradicciones porque nadie es perfecto y a veces evolucionas y cambias de idea en ciertos asuntos, pero creo haber sido siempre bastante coherente, lo que también tiene el riesgo de repetirse, de lo que soy consciente.

Al principio me costaba un poco encontrar un tema al día sobre el que hablar. Hoy me pasa lo contrario, se me amontona el chollo y muchas veces se me despistan cosas que no puedo tratar en su momento y luego pierden sentido o actualidad y se me hace raro recuperarlas.

Hace unos días hacía un homenaje a los amigos de Galicia Digital por haber publicado 300 artículos de este blog en su web. Hoy quiero hacer un nuevo reconocimiento pero un poco más genérico: a todos ustedes, los que pacientemente me leen.

Cuando escribes un blog te gusta que te sigan, obviamente, pero no pensé que la cosa fuera a ir tan bien. Estamos sobre las 150.000 visitas (contando las de Galicia Digital las superamos ampliamente, de hecho debe andar la cosa por las 175.000), que no es ninguna coña, y si hacen una sencilla división verán que es una media de 150 visitas diarias. Si tenemos en cuenta que los primeros artículos los veía muy poca gente, la curva es ascendente, y ahora está sobre las 250 o 300 visitas diarias por post, que es muchísimo más de lo que me habría imaginado jamás. Se lo agradezco de veras.

Desde que tengo el blog, bueno, ya de antes, desde que tengo teléfono con cámara, soy un maniático de fotografiar todo lo que me llama la atención (que es bastante, así tengo 235 Gb en más de 110.000 fotos, incluyendo las de las vacaciones claro) y lo hago porque pienso siempre en ustedes, en compartir esas cosas que se le vienen a uno a la cabeza cuando pasea por Lugo o por otras zonas, y ve las cosas que ve.

No les negaré que hay una importante dosis de narcisismo en tener un blog. Ya lo hemos comentado alguna vez. Pensar que tienes algo que contar, un punto de vista que dar, que puede ser valioso para alguien no deja de ser un ejercicio de autoreafirmación. Y haber alcanzado 150.000 visitas (insisto, contando las que reciben los artículos en Galicia Digital) ayuda a seguir, a sentir que alguien te escucha, incluso aunque no estén de acuerdo porque una de las cosas que me gustaría es que mis parrafadas ayuden a pensar incluso contra lo que yo argumento.

Empecé con el blog a los pocos meses de dejar el Ayuntamiento de Lugo, donde tuve la etapa laboral más emocionante y satisfactoria de mi vida de la mano de Joaquín García Díez. Esta bitácora me ayudó a superar una etapa complicada en que volvía a un trabajo bastante poco creativo después de dejar uno que me encantaba, y descubrí que me gustaba soltar ideas, algunas de las cuales me consta que se han aprovechado bien en ámbitos lucenses, y me alegro de ello, para eso las doy.

Alguna vez me han preguntado por la publicidad en “Historias desde Lugo”. Tenía alguna de Google, y no descarto volver a ponerla algún día, pero por ahora la he quitado porque no me ha generado ni un euro y la verdad, si escribo esto a diario es más como terapia que como intento de beneficiarme económicamente. Como mucho me gustaría poder llegar a un punto en que no me costara nada mantener el dominio, pero tampoco es importante porque es algo barato. Sólo mantengo un anuncio, el de Galicia Digital, por una mera cuestión de cortesía y de intentar, desde la modestia de esta página, promocionar a quienes dedican su actividad a la puesta en valor de nuestra tierra.

Hemos pasado muchas cosas juntos, ustedes mis fieles lectores y yo. Incluso hubo un momento en que tiré la toalla desanimado por ataques personales de quienes no saben lo que es la libertad de expresión, y usan un prisma peculiar en que sólo es válida si supone un aplauso constante hacia ellos. Gracias a ustedes, que me escribieron, me animaron y me apoyaron en un importante número, recuperé la ilusión de volver al tajo. Hasta cuando murió mi abuela Emilia, compartir aquellas cinco breves historias suyas con el ciberespacio me ayudó a superarlo, a seguir.

Esas cosas son las que me hacen escribir todos los días, y que me lean, que comenten, que critiquen mis posturas me gusta y ahí ha ayudado mucho Facebook, donde se suelen comentar más los temas que en los propios comentarios del blog.

Así que vamos a por los próximos 1.000 y, de corazón, muchas gracias a todos y anímense a comentar los artículos si les apetece. Sus opiniones son bienvenidas, incluso aunque no estemos de acuerdo. Quizás sobre todo si no estamos de acuerdo.

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