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viernes, 29 de enero de 2016

Falta rematar para que cuente el gol

Sin pistas, una absurda pero buena
película sobre Holmes con
Michael Caine y Ben Kingsley
Al igual que Sherlock Holmes, todos los grupos de la oposición se pasan el día buscando pistas de los errores, pifias y desaguisados que cometen los gobiernos para poder sacarles los colores y avergonzarlos ante la ciudadanía. En el caso de Lugo, la pista encontrada por Ciudadanos es literal, además de helada. 

El asunto viene de la pista de hielo instalada en la llamada plaza inútil, que es la que está al principio de Ramón Ferreiro. El “divertimento” se puso allí aparentemente sin permiso alguno, ni contrato de ningún tipo y todo se hizo tarde, mal y a rastras. Hubo una actuación ante la policía local, que se personó en la instalación y comprobó que no había documentación alguna que autorizase el chiringuito y puso la correspondiente denuncia. Ese mismo día, según he entendido, fue cuando se hizo en registro la solicitud de la instalación. La pista de hielo se montó el día 27 de noviembre, pero hasta el 10 de diciembre no hay propuesta de gasto en el Ayuntamiento, lo cual es como cerrar el corral desde que se han escapado las gallinas (versión galaica del refrán hípico).


Al resto de los mortales se les exige que hagan la solicitud previamente, y que hasta que se les conceda no puedan poner un tornillo en vía pública, lo cual es lo lógico. Pregunten a los de las casetas del pulpo, sin ir más lejos, cómo se las gastan los de la cosa pública cuando se saltan el más mínimo trámite. Quizás porque no tienen madrinazgo en el Ayuntamiento.

Aparentemente la pista de hielo tampoco tiene seguro de responsabilidad civil, cosa que hay que tener, además de por puro sentido común, por imperativo legal. Una persona que tuvo un accidente en la instalación lo reclamó y se ve que no había tal seguro. 

Foto promocional de la pista de hielo de Lugo en la web de la empresa
www.invernalia.com
A título de curiosidad, hay que mencionar que en otras localidades la entrada es más barata que en Lugo. Por ejemplo en Ribadeo los cincuenta minutos (patines incluidos) que en Lugo cuestan 8,00 euros allí solamente se facturan a 6,00 euros. En Betanzos y As Pontes a 7,00 euros, y en Coruña y Valladolid cuestan los mismos 8 euros que en nuestra ciudad pero ofrecen una opción más barata, que es a 5,50 euros (6 sin límite de tiempo) si llevas tus propios patines. Se ve que por ahí negocian mejor.


Este cúmulo de chapuzas, incongruencias, irregularidades y demás fue denunciado públicamente por el grupo de Ciudadanos, con Olga Louzao a la cabeza, pero hay que decir que se quedaron a medias. Sugieren en un comunicado público que “no es nuestro lugar juzgar si aquí hay responsabilidad penal o no, no queremos judicializar la vida política aunque el ministerio fiscal puede muy bien manifestar interés de oficio sobre cualquier tipo de irregularidad pero definitivamente es nuestra obligación señalar cualquier tipo de irregularidad que sí conlleve una responsabilidad política que asumir”. Esto, que parece una de esas frases-trabalenguas de Rajoy, viene a decir que ellos no dicen que haya irregularidades aunque las estén denunciando y que no van a denunciar ante fiscalía aunque fiscalía debería actuar.

Olga Louzao, portavoz de Ciudadanos en Lugo
Foto de La Voz de Galicia
Pues no. Mal hecho. Si realmente piensas que hay una cuestión que puede suponer un delito no solo es una opción, sino que es una obligación como representante de los lucenses el ir a Fiscalía y presentar un escrito explicando la situación y diciendo que si ese ministerio aprecia indicios de delito deberá actuar. Se lo han dicho, pero a través de un comunicado colgado en Facebook y remitido a los medios de comunicación, y eso es una actuación en la que falta valentía, por decirlo suavemente.

Me cae bien Olga, y creo que está haciendo el trabajo que puede con los medios y el personal de que dispone, que es escaso para tarea tan ingente. Pero si para una vez que pilla al gobierno en un renuncio deja pasar la ocasión por “no judicializar” le estará dando una doble victoria, en este caso a Carmen Basadre: por un lado está aceptando que la cosa no es para tanto, y por otro entra en esa complicidad tan poco edificante de hacer la vista gorda o dejar el tema para una mera nota de prensa.

No es el camino. Si se ha hecho mal, se denuncia. Si no se ha hecho mal, uno ha de callarse. Pero el término medio, en este caso, no es lo más aconsejable. Falta rematar.

jueves, 28 de enero de 2016

Sentir los colores de la ciudad

La información de La Voz de Galicia de que ninguno de los cinco representantes de Lugo en Fitur era un profesional del sector turístico hace que nos planteemos si nuestro Ayuntamiento sabe a dónde va. La argumentación ofrecida por la concejala Carmen Basadre no ayuda, ya que sus razones se pueden resumir en “como los técnicos los llevaba la Xunta, para qué molestarse”. 

Presentación de Lugo en FITUR - Foto de La Voz de Galicia
Eso podría valer como razón para no enviar a nadie, pero dos coches oficiales pagados por todos nosotros llevaron a cinco ocupantes a Madrid. La excursión para aplaudir a Pedro Sánchez y pasearse por la capital nos la podían haber ahorrado porque no en qué ha beneficiado a nuestra ciudad y su promoción.

Que vaya la alcaldesa es más que razonable, y también la concejala del área de turismo. Incluso si necesitan llevar alguien que les abra las puertas podemos tragarlo. Pero los otros dos puestos parecería lógico que fueran ocupados por personal de la oficina de turismo o algún técnico del ramo, por aquello de poder contestar a las preguntas con algo más que vaguedades y lugares comunes.

No olvidemos que Fitur es una feria profesional y que los representantes de las agencias mayoristas se llevan una impresión más favorable de un trabajo bien hecho que de una constelación de supuestas estrellas políticas locales. Las empresas que van a Fitur buscan ganar dinero. Un “cazatalentos” de las grandes agencias está al acecho de una oferta interesante que le ayude en ese fin y Lugo ha de acudir a la feria con algo más serio que un vídeo, por bonito que éste sea (que lo era). Hay que llevar una oferta completa, con packs de estancias, actividades, manutención y transporte, y presentado por quien sepa hablar con los profesionales en su mismo lenguaje.
Artículo publicado en La Voz del
27 de enero de 2016

Esta excursión nos ha salido muy cara, y no por el coste de los dos coches y las dietas de los cinco cargos políticos, sino por la oportunidad perdida. Los plúmbeos discursos, llenos de cifras que todos suponemos infladas no hacen sino espantar a los posibles interesados. Por si fuera poco se echó de menos un mínimo entusiasmo por Lugo, y las palabritas de circunstancias contrastaron con los “¡Viva Vigo!” que a voz en grito lograron una ovación para Abel Caballero en su apasionada presentación de la ciudad olívica.

Que parezca que sientes los colores de tu ciudad ayuda a venderla a terceros. Y si realmente la sientes como tu ciudad ya ni les cuento.

miércoles, 27 de enero de 2016

Un ataque absurdo al mercadillo de Frigsa

Hay cosas incomprensibles que se cuecen a fuego lento hasta que un día explotan. Una de ellas es la del tema del mercadillo de Frigsa.
Los "jardines" que presuntamente se defienden.
Foto de Miguel Angel Barrul Jiménez publicada en
el grupo de Facebook "Eres de Lugo si..."

Resulta que tanto el viernes pasado como ayer, la policía local acudió a dicho mercado a hacer cumplir a rajatabla la ordenanza municipal que lo regula, y que no permite instalar furgonetas ni puestos sobre las zonas verdes del recinto. Esto, que parece totalmente lógico, no lo es tanto cuando vemos a qué se refieren por “zonas verdes”. Cualquiera que lea la expresión entiende que están defendiendo los jardines colgantes de Babilonia, pero no, hablamos de una explanada donde la hierba retrocede ante el asfalto notablemente.

En cualquier caso, hay algo que sigue siendo chocante. Si el Ayuntamiento decidió hace millones de años que se instalara el mercadillo en esa zona, ¿no sería lo normal adecuar la zona al uso? Es decir, que si lo normal en todos los mercadillos del planeta (y he visto unos cuantos, créanme, que es algo que me gusta) siguen el esquema de vehículo/vendedor/puesto/zona de paso para la clientela, ¿qué tiene de malo permitir que se instalen con cierta comodidad para todos?

No olvidemos que el vehículo no solo sirve de comodísimo almacén de la mercancía, que también, sino de probador y de anclaje de todo el chiringuito, y más en una ciudad como Lugo donde la lluvia no nos resulta completamente ajena.

El Ayuntamiento de Lugo, curiosamente, permitía que cientos de vendedores de mercancías ilegales se instalaran en San Froilán en la mediana de Ramón Ferreiro, sobre las zonas verdes que hay entre los árboles (que, ahí sí, estaban cuidadas), aparcando sus furgones en zona azul sin multa alguna, y vendiendo falsificaciones a la cara de todo el mundo. Tuvo que ser una denuncia firmada por un servidor la que acabara con aquello. Allí parece ser que no había nada que rascar y el entonces alcalde decía aquello de que no se pueden poner “puertas al campo”. Pues parece que sí se pudo.

Manteros en Frigsa. Como no tenían furgoneta no hubo
problema... Foto del gran Pepe Álvez
Frigsa necesita control, sí. En eso estamos todos de acuerdo. Pero no para impedir la normal actividad de las personas que honradamente van a hacer su trabajo. El control ha de ser de las mercancías que están en venta, de los permisos y de los correspondientes impuestos y tasas. Curiosamente estos días de tanta presencia policial sí se permitía la actividad de venta de manteros, porque se ve que iban a controlar otra cosa. Mientras tanto, impedir la normal actividad de quienes hacen su trabajo correctamente y venir a decirles que no pueden meter las furgonetas como llevan haciendo toda la vida es un ataque no solo gratuito sino absurdo.

“Es que lo dice la ordenanza”, dirán. Pues las ordenanzas se modifican. Lo que no tiene sentido es que tras décadas haciendo caso omiso de un artículo que es una estupidez ahora se aplique con toda vehemencia para dar la sensación de que se hace algo.

Tampoco deja de llamar la atención que la alcaldía haya negado cualquier intervención en el caso. “Es cosa de la Policía Local”, dicen, lo cual resulta chocante porque da la impresión de que la Policía Local, dependiente no solo del Ayuntamiento sino directamente de la alcaldesa (a menos que hayan cambiado la estructura), va por libre y no informa a los que supuestamente los dirigen de una campaña novedosa y que se sabe que va a levantar ampollas entre vendedores y clientes.

Los mercadillos son una gran cosa. De hecho en su momento propuse que los lunes y jueves se hiciera otro mercadillo en los sótanos de la plaza de abastos para completar una actividad diaria en ese lugar, y así incrementar el atractivo de los puestos permanentes. También es cierto que a mí me gustan mucho, por razones que desconozco porque no suelo acabar comprando nada, pero me encanta pasear entre ellos.

Defendámoslos. Pongan el recinto en condiciones para su actividad principal, la que lo llena de gente dos veces a la semana, y ayuden a que se cumplan las normativas como debe de ser, pero las que tienen sentido. Las otras cámbienlas inmediatamente.

martes, 26 de enero de 2016

Lugo instalado en el “dolce far niente”


Decir que Lugo está hecho unos zorros puede parecer exagerado, pero no está demasiado alejado de la realidad. El gobierno local está pero está poco, más interesado en ir en pandilla a Fitur a aplaudir a Pedro Sánchez que a hacer las cosas para las que les pagamos generosamente. Los líos heredados de Orozco siguen ahí, inasequibles al desaliento y agazapados esperando montar un cristo monumental en el momento más inesperado.

Lara Méndez no empezó con mal pie. Perecía que iba a conjurar los fantasmas del pasado cuando sacó adelante sorprendente y rápidamente la paralización de la ORA. Algunos quisimos ver un rayo de esperanza en esa medida, como si todos los desaguisados que estábamos viendo en los últimos años fueran a tomar el camino de la redención, pero no.

Seguimos igual, si no peor. Los concursos que estaban caducados y las empresas que estaban trabajando sin contrato siguen caducados y trabajando sin contrato respectivamente. A eso hay que añadir que las obras discutibles que se hacían se siguen haciendo, sin mover una coma en los proyectos, y que no hay nada nuevo bajo el sol, ninguna idea ni iniciativa que se pueda achacar al ya no tan novedoso equipo de gobierno, salvo cosas como la pista de hielo que probablemente acabará en el juzgado por la enorme cantidad de irregularidades que se cometieron.

También seguimos bastante igual en la oposición, donde el grupo mayoritario, que debería estar sacando oro de la mina que se le ha abierto con todos los líos que hay montados, anda perdido en sus propios ombligos. Probablemente tenga mucho que ver su jefe de filas, aparentemente en retirada y que solamente parece mantenerse esperando a ofrecer el puesto de portavoz municipal como moneda de cambio para seguir siendo diputado autonómico, donde se vive muy bien y se cobra mejor. El resto tampoco es que brillen demasiado con sus tareas de investigación y control al Gobierno.

Sí se ve una mayor actividad por parte de Lugonovo, si bien quizás pueda deberse a que los medios le hacen más caso por el morbo de ver que uno de los grupos responsables de la parálisis que vive la ciudad (la alcaldesa es alcaldesa gracias a ellos) tira piedras contra el tejado que ayudó a construir.

Por su parte, el BNG hace algo parecido a Lugonovo, haciendo propuestas a las que nadie en el Gobierno hace el más mínimo caso, y es que ya se sabe que si es de bien nacidos ser agradecidos, en política eso es de una inocencia que se acerca peligrosamente a la estulticia.

Nos quedan dos grupos, y empezaremos por el unipersonal, Izquierda Unida, escondida tras unas siglas que en este momento no recuerdo con seguridad pero que creo que son ACE. Carlos Portomeñe, que también empezó con bastantes energías y titulares, está tan desaparecido en combate como los demás.

Por último, Ciudadanos, con Olga Louzao a la cabeza, hace un trabajo razonable de control pero rezuma desbordamiento por todas partes. Están a lo que están, pero son solamente tres personas (dos concejales y un asesor) y no dan para tanto. Han acertado con lo de la pista de hielo, y si siguen la ídem quizás puedan acabar trincando a la concejala que incluso el propio Gobierno vería con buenos ojos que cayera en desgracia para sacársela de encima, si bien ha demostrado ser una superviviente nata.

Lugo está quieto, a la espera de un milagro, de la próxima campaña electoral o de sabe Dios lo qué. Más fondos europeos quizás.

El Gobierno parece estar aburrido de gobernar, como si hubieran hecho algo digno de mención en estos meses, y la oposición le sigue de cerca en esa desidia tan propia de las ciudades pequeñas como la nuestra, que los italianos han expresado con la gracia que solo ellos tienen para retratar la realidad más triste con elegancia: el “dolce far niente”.

Y lo peor es que no tiene visos de cambiar en próximas fechas.

lunes, 25 de enero de 2016

La jugada maestra de Rajoy... y sus peligros

El viernes Rajoy nos pilló con el pie cambiado a todos. Durante el fin de semana la mitad del periodismo y el total del politiqueo del país están intentando calcular las consecuencias de la renuncia “por ahora” del presidente en funciones a intentar seguir siéndolo durante cuatro años más.

Le ha chafado el espectáculo a Pablo Iglesias, que pretendía ser el centro de todas las miradas con su propuesta/órdago/trágala dirigido al PSOE, que está buscando con una linterna un principio que todavía no hayan roto en estas escasas semanas, pero ya sabemos que la política hace extraños compañeros de cama. Sin embargo la actualidad es cruel, y ni siquiera el reparto de cargos puesto sobre la mesa por Iglesias ha conseguido contrarrestar el golpe de efecto de Rajoy, el presunto inmovilista.

La jugada de Rajoy ha sido maestra. Se echa a un lado pero sin dejar la carrera, y cede el turno a Pedro Sánchez, al que ha dejado totalmente descolocado y afrontando una realidad a la que no le apetecía nada encarar: “¿No dices que puedes conseguir los apoyos?, pues hala, a ello”.

La maniobra no está exenta de riesgo, pero es un riesgo bastante menor para el propio Presidente. Si le sale rana y PSOE pacta con Podemos y meten en la ecuación a la sopa de letras de IU y los independentistas, saldrá un gobierno con unas patas muy cortas y que probablemente acabe en elecciones generales antes de un año, dos a lo sumo. Además la tensión interna en el PSOE y el desgaste de pactar con Podemos, un partido al que la gente “de centro” rechaza por extremista, haría que algunos votantes socialistas se pusieran la pinza en la nariz y optasen por una opción más “moderada” pero con un discurso nacional como puede ser el propio PP o incluso Ciudadanos, un partido con el que Rajoy podría sentarse a pactar con tranquilidad.

Obviamente el supuesto pacto PSOE-Podemos supondría una fractura interna en las filas socialistas de difícil, si no imposible, reparación. Ya hay voces críticas que afirman en público que sería no solo un suicidio sino una traición a las propias raíces fundacionales socialistas, y esto se debe no solo a la percepción de que Podemos tendría mucho más que ganar que el PSOE en el supuesto pacto, sino también a la necesidad de entregarse a los nacionalismos rupturistas con los que en teoría deben tener menos que ver que con la propia derecha.

Sentarse a negociar y cerrar un acuerdo que puede entregar el Ministerio del Interior a un señor cuyo teléfono móvil está a nombre de un presunto líder iraní es como mínimo llamativo. Que ese gobierno se apoye en gente que quiere acabar con la unidad del país tampoco deja de ser algo para replantearse todo el asunto.

Sánchez, a pesar de todo esto, parece dispuesto a liarse la manta a la cabeza y cumplir su aspiración personal de llegar a la Moncloa a cualquier precio, incluso sacrificando en medio a su propio partido. Lejos quedan allá esos discursos de que jamás pactaría con “populistas”, olvidados en el mismo cubo de basura que los de Iglesias en que juraba y perjuraba que jamás formaría parte de un gobierno que no presidiera. Ya saben, cosas que se dicen pero que tras las elecciones matizan u olvidan, quizás para no ser de esos “imbéciles” con principios.

Rajoy ha conseguido con su maniobra desplazar el centro de atención lejos de su persona, lo cual es una pirueta solo apta para artistas muy entrenados. Toda la presión que estaba sufriendo la ha trasladado a Pedro Sánchez, que estaba muy tranquilo dando por sentado que el primero en esmorrarse sería el Presidente, y que luego iría él a intentarlo. Ese esquema tenía la ventaja de que si lo conseguía se coronaba Presidente, y si no lo conseguía no pasaba nada porque era “lo lógico” por no ser la fuerza más votada. Pero tanto forzaron la máquina que se les ha calado en mitad de la cuesta arriba y ahora tienen que bajarse a empujar.

Lo próximo que puede pasar es que el Rey no consiga encontrar a nadie con apoyos suficientes para que se le proponga para Presidente, porque la cosa no es sencilla, y en ese caso deberá hacer lo que le parezca oportuno porque curiosamente, en lo que mis conocimientos de derecho constitucional alcanzan, es la decisión para la que más libertad se le da en el texto fundamental.

El Rey tiene un papelón complicado. Si Sánchez no acepta el desafío, se puede encontrar con que también “renuncie” y entonces nos veo con un gobierno formado por jefes de servicio y auxiliares administrativos para ir tirando. Como en Italia en tiempos.

De todas formas hay que decir que no sé hasta qué punto se puede “renunciar” a la nominación. La Constitución no dice en ningún lado que el candidato tenga que aceptar serlo, sino que el Rey propondrá a alguien y que eso se vota en el Congreso. Y punto. No encuentro en qué se ha apoyado Rajoy para renunciar a la nominación, pero es un precedente peligroso porque tampoco hay ningún sitio donde diga que esta situación tiene fecha de caducidad.

La Constitución da un plazo de dos meses desde la primera sesión de investidura. Si no se logra nombrar un presidente en ese plazo se disuelven las cámaras y hay nuevas elecciones. Pero si nadie acepta ser designado candidato no hay plazo alguno, lo cual es como mínimo llamativo. Podemos estar así eternamente.

Veremos cómo va la cosa, pero desde luego ahora toca el momento del trabajo para Pedro Sánchez. Si realmente es capaz de cumplir lo que ha dicho, que puede lograr suficientes votos, que lo haga. Y si no… Si no habrá que votar otra vez y ver si se aclara algo el panorama o seguimos así “sine die”.

viernes, 22 de enero de 2016

¿En qué gastan el supuesto superávit? En pagar las facturas de la luz, no.

Así que el Ayuntamiento de Lugo, que presume de superávit día sí día también debe más de un millón de euros a las compañías eléctricas y por eso nos andan cortando la luz, ora en la piscina, ora en el MIHL… ¿Nadie más ve una contradicción? Si sobra el dinero ¿por qué hay esas deudas millonarias?

Por supuesto les ha faltado tiempo para cargar contra las malvadas empresa eléctricas, que solamente buscan su beneficio (lo de “empresas” parece que no lo habían pillado antes) y no el bien del pueblo, que se logra regalando la electricidad y no cobrando las facturas. Lo malo del tema es que a nosotros los impuestos nos los cobran puntualmente. No nos han rebajado la parte proporcional del recibo de la luz que está impagado, ni de las demás facturas pendientes. Con lo que quien se “beneficia” del impago no somos los contribuyentes sino la administración local, que, insisto, presume de que le sobra el dinero.

Lo de las administraciones con presupuesto de más es llamativo. Por ejemplo, si es así, ¿cómo se come que no cancelen las deudas pendientes? ¿Por qué seguimos pagando créditos bancarios si hay pasta para dejar de hacerlo?

Lugo ha despilfarrado muchísimos millones. La construcción del discutible y discutido MIHL, un edificio que si estuviera en otro sitio podría funcionar, pero construyeron donde Cristo perdió el gorro, y que nos costó unos 11 millones de euros largos (más el mantenimiento, que es de órdago), o la de la cafetería del parque, que ya he mencionado en varias ocasiones pero que me pasma que nadie vea rara, con un coste de más de 700.000 euros (cuando una casita con pretensiones te la haces sobradamente por mucho menos de la mitad). Del millón gastado en el parque de energías que no ha generado energías, o de las reiteradas rehabilitaciones de la antigua fábrica de la luz, que no fabrica luz, ya ni hablamos. 

A la derecha pueden ver el edificio
de la Cárcel sin el añadido de tres alturas
La última tontería fue el mantenimiento del edificio de la antigua policía local, un añadido que tapa el original de la cárcel modelo y que no debería estar ahí y que para mayor fantasía se ha completado con una cafetería que le añade una altura, con lo que si se adivinaba algo de la cárcel ahora ya está más tapadita, para que no coja frío.

Otro de los despilfarros fue la escuela municipal de música. No es que me parezca mala idea, ya que se creó para hacer cantera para la banda municipal, pero es que lo que me cuesta entender es por qué no se hizo un convenio con el Conservatorio de Música, que lo tenemos ahí muerto de risa y que podía ser un sitio perfecto para no tener que gastar un dineral público en reiterar algo que ya existía.

Y mientras tanto cosas tan sencillas y obvias como poner parques infantiles en el centro (solo hay uno), una playa fluvial para disfrute de todos los lucenses, arreglar el pabellón municipal de los deportes o pintar las calles como dios manda, que en algunas los carriles se adivinan más que verse, se dejan de lado.

Ahora están preparando los presupuestos. A ver qué recogen. Quizás el pago de las facturas, quizás el fin de la deuda del Ayuntamiento, o quizás reflejen que todos esos anuncios de que sobra el dinero son falsos.

miércoles, 20 de enero de 2016

La crítica interna en los partidos

Dicen los telediarios que Podemos ha perdido cinco escaños, porque uno de los núcleos con los que se había presentado a las elecciones (el valenciano me parece) se “independiza” y como no tiene grupo propio tampoco quiere entrar en el “principal” así que se van al mixto. Esto hace que de 69 diputados bajen a 64.

En Galicia, por su parte, tienen montado un lío bastante considerable, con ceses y renuncias así como críticas bastante encendidas por parte de grupos de base, que piden dimisiones y cambios en la cúpula de la agrupación autonómica.

Pues les envidio. No los problemas, evidentemente, pero sí que sus bases sean tan activas y den la cara, hablen, protesten, piensen y salgan a decir las cosas a la cara. Es una novedad en el panorama político nacional.

Los partidos, al menos en lo que yo conozco, se basan en el silencio cómplice de una parte importante de los afiliados, que aunque no estén de acuerdo con las líneas marcadas por la dirección suelen tener un cierto respeto, vamos a llamarlo así, a decir en voz alta que no comparten el criterio. A los que tienen la valentía de hablar en las reuniones, cuyo formato ya está pensado para que los monólogos de los líderes se vean lo menos interrumpidos posible por los de a pie, se les tacha de “pesaditos”, “tocahuevos” o lindezas semejantes, cuando no de “traidores” como me ocurrió a mí hace ya algún tiempo por decir algo que, curiosamente, luego también dijo Alberto Núñez Feijoo.

Es habitual en mí la comparación entre las simpatías hacia un partido político y el seguidismo con un equipo de fútbol. Suelen tener mucho más en común de lo que parece, porque si bien cualquiera de los dos “hinchas” pueden darte razones que más o menos justifican su amor por los colores en cuestión (aunque a veces en política esas razones son totalmente contrarias a la filosofía del propio partido), se les complica más el asunto si tienen que reconocer errores del colectivo, al menos en público.

Las ovaciones cerradas cuando habla el Presidente, de lo que sea, son muy habituales en una España bastante borrega, que busca desesperadamente un pastor que le guíe y le permita pensar lo menos posible, que cansa mucho.

En esa búsqueda del líder absoluto, aquel que hace todo lo que “el Pueblo” desea pero sin tener que molestarlo preguntándole o haciéndole participar, hay desengaños, pero cuesta mucho, muchísimo, que esos desengaños calen en los fieles.

Empezaba diciendo que me gusta mucho que las bases de Podemos hablen alto y claro de lo que no comparten con sus jefes, pero también tengo que decir que se aprecia claramente ese seguidismo atroz del que les hablaba con muchos simpatizantes de esta formación, como ocurre con las demás.

Si los titulares de prensa que dicen que el gobierno de Irán está financiando a Podemos se refirieran al PP, no me quiero imaginar las manifestaciones y las barbaridades que podríamos leer por ahí. No es el caso, se hacen comparaciones en plan “y tú más” (aunque es difícil superar lo de la teocracia asesina, la verdad) y se obvia que el propio Pablo Iglesias reconociera en público que hay que “cabalgar las contradicciones” porque de lo contrario serían los únicos “imbéciles” que no se aprovechan.

Que si quiere contratar un aumento de los “megas” en el móvil Pablo Iglesias tenga que llamar a la compañía y decir que es Mahmmoud Alizadeh Azimi (persona titular de su teléfono móvil privado) es, como mínimo, raro. Pero eso no se dice desde las bases ni los fans de Podemos, sino desde la prensa que ahora se va a convertir en “la mala” cuando fue quien creó a la agrupación a gran escala.

Las críticas que se hacen, con razón, a los afiliados y militantes de los partidos tradicionales en cuanto a inmovilismo y falta de crítica interna empiezan a ser aplicables a los seguidores de la nueva casta. Los dejes y maneras de “tú cállate” que se achacaban, con razón nuevamente, a esos partidos de la “vieja política” empiezan a vislumbrarse en los que apoyan a las nuevas corrientes, y eso es para preocuparse.

Porque yo jamás he sido de Podemos, y está en las antípodas de mi ideología un partido neocomunista como ese, pero puedo respetar ideas diferentes. Lo que me cuesta más es tragarme que, encima de querer aplicar políticas soviéticas, no exista esa crítica que era su mayor valor.

Disfruten lo votado.

martes, 19 de enero de 2016

El próximo Gobierno

El artículo 99 de la Constitución recoge uno de los escasísimos poderes que se reservan al Rey, ya que parece estar abierto a cierta discrecionalidad por su parte.

Dice en su punto 1 que “previa consulta con los representantes designados” por los grupos parlamentarios “propondrá” un candidato a la Presidencia del Gobierno, pero no dice que tenga que ser el del grupo más votado o siquiera que tenga que ser un diputado ya que, aunque poca gente parece conocer esto, el Presidente del Gobierno no tiene por qué ser miembro de ninguna de las cámaras. El de la Xunta, sin embargo, tiene que ser obligatoriamente diputado autonómico, lo que no deja de ser curioso.
Felipe VI frente al papelón que le toca

Pero a lo que íbamos, el papelón que le toca ahora a Felipe VI no es ninguna tontería. Proponer a Rajoy a sabiendas de que no va a conseguir la mayoría necesaria es una forma como otra cualquiera de hacer el indio, y sugerir a Sánchez puede hacer más daño a la Monarquía que Urdangarín. Más que nada porque se apoyaría en gente que quiere acabar tanto con la Corona como con la unidad de España, y eso, como Rey, supongo que no le hará una gracia excesiva.

El reloj empieza a correr desde que haya un primer debate de investidura. Si Felipe VI propone a Rajoy, por ejemplo, y el debate es el lunes día 25 de enero, habrá hasta el 25 de marzo para elegir un Presidente. Si no se consigue el propio Rey puede disolver las Cortes y convocar elecciones a través del Presidente del Congreso, pero sería una tristeza llegar a eso.

Los españoles han hablado en las urnas, y han dicho claramente que no se deciden claramente por nadie. El batacazo del PP, moderado por los batacazos ajenos (si el PSOE hubiera mantenido el tipo o subido ligeramente la caída de Rajoy habría cantado más) hace que el “diálogo”, ese mantra que repiten los que pierden las elecciones para lograr arrimar el ascua a su sardina en la medida de lo posible, sea tan necesario como inexistente. Parece que están todos enrocados en sus posturas, pero a estas alturas ya sabemos que eso son solamente espejismos y que la realidad la conocen únicamente en los despachos en que deciden nuestro futuro.

Cuestiones innegociables como la salida de Orozco o la de Artur Mas se demostraron más flexibles de lo que parecía. La retirada del Gobierno de Cataluña de la acusación particular en los casos contra los actos vandálicos de personas del entorno de la CUP, ahora socios del Gobierno (“manda huevos” citando las inmortales palabras de Federico Trillo), tampoco parecía algo razonable pero lo han pactado. Y así vaya usted a saber qué más cosas que no nos dicen porque esas reuniones se hacen a puerta cerrada y sin luz ni taquígrafos.
A día de hoy
el más probable próximo presidente del Gobierno

Está todo en el aire, pero es muchísimo más probable un gobierno de Pedro Sánchez coaligado con Podemos y apoyado por los independentistas que cualquier otra combinación. Simplemente porque no hay ninguna otra posibilidad porque el PSOE no se va a abstener para permitir a Rajoy gobernar… a menos que sea otra de esas líneas rojas que ni son tan líneas ni son tan rojas.

Esto no ha hecho más que empezar. 


Artículo 99 de la Constitución Española de 1978:
  1. Después de cada renovación del Congreso de los Diputados, y en los demás supuestos constitucionales en que así proceda, el Rey, previa consulta con los representantes designados por los grupos políticos con representación parlamentaria, y a través del Presidente del Congreso, propondrá un candidato a la Presidencia del Gobierno.
  2. El candidato propuesto conforme a lo previsto en el apartado anterior expondrá ante el Congreso de los Diputados el programa político del Gobierno que pretenda formar y solicitará la confianza de la Cámara.
  3. Si el Congreso de los Diputados, por el voto de la mayoría absoluta de sus miembros, otorgare su confianza a dicho candidato, el Rey le nombrará Presidente. De no alcanzarse dicha mayoría, se someterá la misma propuesta a nueva votación cuarenta y ocho horas después de la anterior, y la confianza se entenderá otorgada si obtuviere la mayoría simple.
  4. Si efectuadas las citadas votaciones no se otorgase la confianza para la investidura, se tramitarán sucesivas propuestas en la forma prevista en los apartados anteriores.
  5. Si transcurrido el plazo de dos meses, a partir de la primera votación de investidura, ningún candidato hubiere obtenido la confianza del Congreso, el Rey disolverá ambas Cámaras y convocará nuevas elecciones con el refrendo del Presidente del Congreso.

lunes, 18 de enero de 2016

Tren vs Autobús desde Lugo a Madrid


Alvia en Lugo - Foto: La Voz de Galicia
Renfe anuncia que el viaje entre Lugo y Madrid se recortará otros 26 minutos. Por supuesto se debe a mejoras en el recorrido del Alvia antes de llegar a Galicia, concretamente en la zona de Zamora, porque una vez traspasas el límite de Castilla el rápido convoy pasa a ser poco más que un tren de los que funcionaban a vapor.

Entre Lugo y Puebla de Sanabria, primera parada en Castilla y para un trayecto de 202 kilómetros en coche, el Alvia invierte 3:24 horas (sale de Lugo a las 10:57 y llega a Puebla a las 14:21). Sin embargo para hacer el resto del trayecto, que son 354 kilómetros también en coche, tarda únicamente 6 minutos más (de las 14:22 a las 17:52). Aunque soy bastante zote en matemáticas, me parece que la media no llega a 60 Km/h en Galicia y pasa a 101 en Castilla, contando paradas y demás incidencias. Cuando entre en vigor la reducción de tiempos hará ese mismo recorrido en 3:04 horas, así que la media de Castilla aumentará a 115 km/h, casi el doble que aquí.

Parte del problema es que para hacer la comparación he tomado los kilómetros que se hacen por carretera, y el tren da un rodeo porque pasa por Orense tras visitar Sarria y Monforte, con lo que la distancia en Galicia sube a los 260 kilómetros más o menos. Aun así, la media subiría a los 76 kilómetros por hora únicamente frente a los 115 del resto del trayecto.

Sí, ya sabemos que la orografía es muy complicada, y todas esas cosas pero al usuario eso le da igual. Lo único que ve, y lo digo por experiencia, es cómo los anchos campos de Castilla pasan a toda velocidad por delante de la ventanilla mientras en Galicia te puedes parar a contar los árboles al paso que vas.

El recorrido total en el Alvia entre Lugo y Madrid quedará en las 6:29 minutos, con un horario un poco raro, porque sales a las 10:57 y llegas a las 17:52, con lo que te parte la mañana y también la tarde. Debería salir antes o llegar más tarde, pero justo te impide hacer cualquier gestión en Lugo y también hace que no aproveches la tarde en Madrid, con lo que no es que sea precisamente la mejor opción del universo. Eso sí, es barato, porque no llega a 27 euros.

ALSA Lugo-Madrid - Foto: ALSA
El autobús, por su parte, ronda entre los 39 y los 54 euros, y tarda más o menos que el tren dependiendo del horario que cojas. Hay uno a las 12 de la noche que tarda 6:20 horas, pero el de las 7:10 de la mañana tarda solo 5:50 horas. De todas formas hay que tener cuidado porque hay uno que tarda 7:15 horas. Cada uno utiliza un tiempo diferente para hacer el recorrido, lo cual es llamativo la verdad.

La gran ventaja del autobús es que hay ¡¡8!! horarios diferentes frente a los dos que ofrece Renfe, lo que permite al usuario adaptar mucho mejor el viaje a sus necesidades y no al revés. Por su parte el tren ofrece precio y comodidad, ya que no tiene nada que ver un asiento de tren y el lujo que supone en cuanto a espacio, poder levantarte, que haya una cafetería…

El tren empieza a ser competencia seria para el autobús, y probablemente en cuanto mejoren un poco la zona de Galicia le podrá ganar por goleada, pero para eso aún falta tiempo, mucho mucho tiempo.

No deja de ser llamativo que si vas en coche a León (2 horas) llegues a Madrid en otras dos en el AVE. Cuatro horas de recorrido, tardas menos que en el coche a Madrid. Curioso.

viernes, 15 de enero de 2016

¿Fraude en el Senado?

La “cortesía parlamentaria” ha hecho que el PSOE le “preste” dos senadores a ERC y otros dos a Democracia i Llibertat para que puedan tener grupo propio en el Senado. Uno de los “cedidos” es el lucense Ricardo Varela. Como no están las cosas lo bastante revueltas en el PSOE de Lugo, ahora resulta que no está muy claro a qué grupo pertenece el único senador socialista de la provincia. No deja de ser llamativo pero como algo anecdótico… o casi.

El “casi” se debe al lío que hay montado con los grupos parlamentarios de Podemos, si tiene que hacer uno solo o puede romperse en cuatro como pretendían algunas de sus “marcas”, como la gallega En Marea.

El reglamento del Congreso es bastante claro al respecto, y viene a decir que no. Antes sí se permitía, pero cuando el propio PSOE hizo sus maniobras con sus delegaciones de País Vasco y Cataluña se vio que la cosa podía ser peligrosa y decidieron que un partido político solo pueda tener un grupo parlamentario, por simplificar, supongo. Esto lleva funcionando desde principios de los años ochenta.

Todo eso está muy bien, y personalmente me parece de sentido común que un partido tenga un único grupo, porque si no sería la casa de tócame Roque y nos costaría un ojo de la cara mantener a la barbaridad de grupos que podrían surgir. Además, los plenos serían interminables y la gestión inasumible. Pero entonces no parece comprensible que en Senado hagan trampas.

Sí, son trampas. Eso de “prestarse senadores” suena a tráfico de personas. Si el reglamento del Senado dice que para formar grupo hacen falta 10 senadores, ¿qué es eso de que un grupo con ocho, más dos “prestados”, formen grupo? ¿Entonces por qué Podemos no puede “prestar” diputados a IU o a AGE (o como se llamen) para formar grupo parlamentario? O cumplimos las reglas o las cambiamos, pero eso de estirarlas cuando nos conviene no lo veo nada claro.

Dice la Real Academia que un fraude es un “acto tendente a eludir una disposición legal en perjuicio del Estado o de terceros”. Obviamente si un reglamento dice que hacen falta 10 senadores y dos grupos se constituyen con ocho “de verdad” y dos “prestados”, entra en lo primero. El gasto que esto supone para las arcas del Estado, que aumenta notablemente de tener grupo a no tenerlo, cumple con el segundo requisito. Vamos, un fraude en toda regla.

Llamar “cortesía” a una forma de esquivar una disposición legal en una cámara cuando en otra se busca el cumplimiento a rajatabla del reglamento, no me parece lo más razonable. Los que hacen las normas, que curiosamente en este caso son los mismos que las tienen que cumplir, pueden alterarlas si no están conformes, pero parece más cómodo “soslayarlas”.

A lo mejor lo de que la ley está para cumplirla también es un mero eslogan publicitario. Vayan ustedes a saber.

jueves, 14 de enero de 2016

Una imagen vale más de mil votos

Igual que la corbata es un símbolo para mucha gente mientras vale como prenda que meramente protege el cuello para otras personas, hay diferentes distintivos alternativos que reflejan lo que uno pretende transmitir.

El contraste deseado
La vestimenta de Pablo Iglesias, por ejemplo, con su eterna camisa sin corbata y su vaquero, es un uniforme como otro cualquiera, pero quiere transmitir una sensación de normalidad con un perfil con el que el ciudadano de a pie (más de camisa que de corbata) pueda identificarse. La cosa no es quitar hierro a la importancia de la vestimenta sino todo lo contrario, usarla como una herramienta de comunicación, lo que Iglesias ha hecho con acierto para el público al que se dirige. Y tras él, otros líderes como los de las mareas, que han seguido su estela también con éxito más que razonable. 

Indumentaria sencilla y única condecoración
Esto, por supuesto, ya estaba inventado. La sencillez calculada es algo que ya hacían en el pasado algunos líderes, entre los que destaca Hitler por su habilidad en el manejo de esos temas. Era habitual verlo rodeado de militares cargados de medallas y distintivos propios de su rango mientras él vestía un sencillo uniforme o incluso un traje civil con una única medalla: la cruz de hierro de la primera guerra mundial. También utilizaba esa estrategia en sus encuentros con Mussolini, que era más dado a la ostentación. Obviamente no comparo a Iglesias con Hitler como ideología, sino como habilidad para el manejo de la imagen, cosa en la que sí se parece bastante.

Es algo que funciona, porque esa sencillez aparente lo que logra es transmitir una imagen de humildad, de “normalidad”, que en determinadas épocas es más apreciada, sobre todo cuando el ciudadano medio lo está pasando mal o tiene una sensación de crisis, aunque no la sufra en sus carnes. Contrasta enormemente con la opulencia y el boato de ciertas instituciones, e incluso con esas molduras barrocas decoradas con pan de oro que tanto caracterizan a los edificios públicos en este país.

Sin embargo todo tiene un límite. La línea que separa la estrategia de comunicación de la payasada es realmente difusa y muchas personas aprecian una cosa o la otra en función de sus propias simpatías. Ayer puede que ese límite se cruzara con el bebé de Bescansa, la diputada compostelana de familia bien (los de la farmacia del mismo nombre), que ha entrado en el Congreso de la mano de Podemos.
La foto buscada. Foto: La Voz de Galicia

La diputada logró lo que buscaba, ser el centro de todas las miradas y reclamar para sí una atención mediática que en estos temas es tan sumamente previsible que se convierte en manejable. Siguiendo el principio de Oscar Wilde de que “es mejor que hablen mal de ti a que no hablen en absoluto”, ha optado por utilizar a su hijo en un foro en que era lo más procedente y se ha comido muchos minutos de telediario así como tertulias, periódicos e incluso blogs modestos como el presente.

Francamente, un bebé en el Congreso no pinta nada. Me parece muy bien todo lo de la conciliación, pero esto no va por ahí. En el Congreso de los Diputados hay una enorme guardería que está preparada para atender a bebés y niños de corta edad, a donde los llevan todas sus señorías y el personal del Congreso, salvo Bescansa, que quería la foto. Eso sí, después “exigió” que se pixelara la cara del crío. “Lo llevo a donde sé que me van a hacer más fotos que a los leones de la puerta, pero que no se le vea la cara”.

¿Que por qué estoy tan convencido de que era todo fachada? Porque el otro día, en la toma de credenciales como Diputada, también lo llevó y lo tuvo con ella… hasta que le hicieron las fotos, momento en que se lo pasó a una acompañante.

Tengo que reconocer que me parece repugnante usar así a un bebé y me recuerda a aquellas personas que llevaban un niño para pedir por la calle y lo pinchaban con un alfiler para que llorase, que así sacaban más limosnas. Aquí al menos por ahora lo del alfiler no parece que se haya usado, pero esperen al debate de Presupuestos y a ver qué pasa.

miércoles, 13 de enero de 2016

Ni huelga, ni manifestación, ni concentración: aparcamiento

A veces hay cosas que parecen tan obvias que es sorprendente que nadie caiga en ellas, o peor aún, que todo el mundo de por sentado lo contrario. Por ejemplo, cuando nos referimos a la protesta que AgroMuralla mantiene en la ciudad de Lugo la mayoría la denominan “huelga”, “manifestación” o “concentración”. Todos esos términos son equivocados.

Una huelga es un cese en la actividad laboral, que en este caso no se ha producido porque tal y como nos indican reiteradamente los protagonistas, se han limitado a aparcar sus máquinas en la ronda y se han ido a sus casas a hacer sus tareas. Decía Giovanni Guareschi en sus inolvidables libros de “Don Camilo” que ese es el drama del mundo rural, que los animales no permiten hacer huelgas como en las fábricas porque si no se ordeñan y se les da de comer revientan.

Tampoco es una manifestación ni una concentración, ya que hasta donde el sentido común alcanza, para que se produzca uno de esos dos fenómenos tiene que haber seres humanos incluidos en la fórmula, cosa que aquí no se da. Por todo esto, alegar un supuesto derecho constitucional referido a tractores es como mínimo llamativo.

Hay jurisprudencia del Tribunal Supremo que indica que es lícito que en una manifestación se incluya maquinaria como forma de dar visibilidad a la protesta, pero éste no es el caso porque los tractores no son un complemento sino la única presencia, y hasta donde yo sé no existe derecho alguno para las máquinas. Al menos hasta el momento.

En la pasada concentración los ganaderos tuvieron el buen sentido y la nobleza de quedarse a hacer noche en sus vehículos. Las concentraciones a altas horas de la noche frente a la Xunta fueron épicas y demostraron que realmente era un esfuerzo personal el que hacían, proporcional al que se exigía al resto de la población y quizás uno de los factores por los que los demás fuimos más comprensivos.

Pero ahora no se ha procedido igualmente. Se han estacionado los tractores y se han marchado a sus casas. Incluso alguna de las personas más activas en redes sociales de esta protesta (aunque vaya usted a saber porque en Facebook hay mucho perfil falso) reconocía públicamente que no les hacían falta las máquinas hasta marzo o abril y que tenían otros para renovar en caso de necesidad. 
 
No se trata, por lo tanto, de una huelga, una manifestación ni una concentración. No se puede aplicar normativa alguna sobre derechos a la protesta porque falta un elemento fundamental: el subjetivo, las personas, los ciudadanos que están protestando supuestamente. Ahí no hay nadie y lo único que tenemos son dos largas hileras de tractores mal aparcados… y en zona urbana la competencia sobre esa materia es del Ayuntamiento de Lugo.

martes, 12 de enero de 2016

Cuando la tele emite esto, mal vamos

La sociedad que llevamos ya una temporadita derribando está llegando a extremos insospechados, y no solo no respeta nada sino que se enorgullece de no hacerlo, más que con aquellos límites que se autoimpone pero que dudo que se mantengan durante mucho tiempo. La televisión, reflejo del camino que estamos siguiendo colectivamente, cada día nos intenta sorprender con nuevos programas que ponen a prueba nuestra capacidad para el asombro y si bien esto no tiene nada de malo en espacios como “tú sí que vales” o “el programa de los record” por decir algo, lugares donde los interesados demuestran sus habilidades a veces aparentemente sobrehumanas, viendo otros programas dan ganas de comprarse una finca en medio del monte y atrincherarse antes de que todo esto se vaya a tomar por saco y nos tomen por cómplices.


Como no podía ser menos
es una adaptación de una idea americana
Verbigracia, ayer por la noche estrenaron una nueva temporada de un programa llamado “casados a primera vista”. No lo había visto nunca pero la cosa va de dos personas que se conocen delante del altar donde los van a casar. Así, como suena. No se han visto jamás y son tres “expertos” los que los unen en base a una supuesta compatibilidad que no sé de dónde sacan.

Nunca he sido de ese tipo de programas, y creo que aguanté unos 20 minutos de la primera edición de Gran Hermano, que me pareció una soberana estupidez, si bien una parte importante de la sociedad ha elevado a la talla de figuras públicas a los participantes de semejante chorrada. Otras ideas como “operación triunfo” tenían al menos un componente de talento que se mezclaba con esa absurda curiosidad por ver a la gente comiendo espagueti, pero bueno, es lo que hay, la versión cutre de cuando la Preysler abre su casa a ¡Hola! Incluso tenemos una figura, llamada “los tronistas” que son los concursantes de “mujeres, hombres y viceversa”, un programa que parece una subasta de carne porque solo van tíos cachas y chicas jamonas a buscar “citas”. Entiendan ustedes lo que quieran.

Mónica Ceide, la lucense...
Sin embargo, a pesar de rechazar este tipo de espectáculos, ayer reconozco que me comí el programa entero por el aquel de que había una señora de nuestra ciudad. La buena mujer, para mayor fantasía, por lo que se ve es la coordinadora de Vox en Lugo, un partido que supuestamente es conservador e incluso carca aunque no tanto como imaginábamos, digo yo, porque o no saben fichar a la gente o sus convicciones son un poquito menos serias de lo que pensábamos.

El espectáculo fue lamentable. Ambos concursantes (porque es lo que son) reúnen a sus familiares y amigos y les sueltan que se casan en dos días y que no conocen a su pareja. En Lugo al menos hicieron publicidad al Dot+ (si no han tomado bocatas allí no saben lo que se pierden, están buenísimos). Los amigos normalmente reaccionan con cierta guasa y las madres con incredulidad, rayana en la decepción. Lo de “pero qué habré hecho mal” se les viene a los labios aunque consiguen reprimirlo a duras penas, imagino que porque hay una cámara de televisión delante.

Tras la “noticia”, se van todos a Cancún a la boda. Allí nos muestras unas imágenes de lo “ilusionados y nerviosos” que se ponen los memos mientras se preparan para “el día más feliz de su vida”, y todos esos lugares comunes que dan tan bien en cámara… en teoría al menos, porque sonaban más falsos que una moneda de 2,64 euros. Llega el gran momento y van al altar, donde las familias se miran con cierto recelo y los novios se repasan de arriba abajo en el momento en que aparecen en escena. La carne es la carne.

Pero si les digo la verdad lo que es el desarrollo del programa me importa un cuerno, lo que me ha molestado es que se tomen a chirigota algo tan significativo como el matrimonio. Reflejan una desesperación por “casarse” que hace que sea irrelevante con quién se casan, lo cual incluye una serie de mensajes no solo tristes sino además peligrosos: Si te quedas solterón eres menos; Lo importante es trincar a alguien, no la persona con la que vas a compartir tu vida (hasta que el más que probable divorcio solucione esta estupidez); El matrimonio no es algo serio, sino una forma de salir en la tele, viajar a Cancún por el morro y recibir regalitos…

Particularmente me ofende (aunque hoy está mal visto ofenderse por algo y hay que tragar con todo para ser "moderno", ya lo sé) porque a algunos se nos permite casarnos desde hace relativamente poco tiempo, con lo que le damos más importancia al hecho en sí, y francamente tengo que reconocer que me molesta se frivolice con este tema. Mi boda fue, para mi sorpresa, uno de los días más emocionantes que recuerdo y les prometo que no contaba con ello porque pensaba que eso era uno de tantos lugares comunes que luego no son verdad. Sí lo fue. Rodeados de la familia y los amigos más queridos, supuso legalizar y oficializar una realidad, pero también compartir algo muy personal.

Lo del programa de ayer fue todo lo contrario. Un canto a la desesperación, al “lo que importa es la foto”. Una puta vergüenza, y perdonen pero no soy capaz de rebajar el calificativo.

La tele es espectáculo, y como tal la mayoría de las cosas que enseñan son exageraciones o directamente falsedades. Buscan el morbo y la feria ambulante pero aquí se han pasado. Otros programas son más sutiles y afirman buscar “citas”, y hubo uno que no recuerdo el nombre pero en que seleccionaban una pareja para una chica entre varios pretendientes, a los que la protagonista iba eliminando semana tras semana. Al menos tenía el sentido de que se conocían durante un tiempo, aunque al final siempre se quedaban con el cachas.

Me sorprende que no haya más contestación pública a lo de este programa. Si hicieran un concurso en que alguien se acuesta con un desconocido habría más gente que se rasgue las vestiduras pero esto es mucho peor, porque lo del sexo en el matrimonio se da por descontado y encima hay más carga detrás. Dejarse subastar así es algo humillante y vergonzoso pero la tele lo convierte en un reality y nos quedamos tan anchos.

Bueno no sigo que creo que ya le he dado bastante importancia al tema. Francamente porque creo que la tiene. ¿Qué será lo siguiente? Mejor no dar ideas descabelladas porque ya ven que se cumplen.

La culpa la tenemos las audiencias. Yo tendré mi parte de responsabilidad por haber visto el programa de ayer, no se lo niego, pero que este tipo de espectáculos reúnan a millones de personas día tras día es para hacérselo mirar. Que se paguen 3.000 euros diarios a un tío que lo más que ha hecho en su vida es mentir y hacerse el importante, mientras se discute que un Diputado del Congreso cobre un sueldo razonable para quien, en definitiva, es miembro del “consejo de administración de España” refleja hasta qué punto hemos trastocado nuestras escalas de valores.

Así nos va, y lo que nos queda. Para echarse a temblar.

lunes, 11 de enero de 2016

¿A dónde nos llevan?

Nos acercamos vertiginosamente a sabe Dios qué abismos. Cataluña se encamina hacia una rebeldía en toda regla y el resto del país está sumido en el desconcierto de no saber quién nos va a gobernar los próximos cuatro años o siquiera si tendremos un gobierno o habrá que volver a las urnas.

La situación no es ninguna broma, e incluso quienes pensábamos “bah, no va a pasar nada” estamos empezando a pensar que sí puede pasar algo porque los personalismos, las bravatas y el continuo goteo de noticias inconcebibles hace pocos años están haciendo que el panorama cambie y no a mejor, precisamente.

No se trata de una cabalgata de reyes magos, ni de tonterías de ese calibre. Ahora de lo que estamos hablando es del futuro de nuestro país como tal y de los tiempos que se avecinan en que por lograr alcanzar la presidencia de un gobierno algunos pueden llegar a pactar incluso la ruptura de todo el chiringuito.

La ciudadanía está harta, y hay un nivel de pasotismo tan absoluto que parece que cualquier cambio va a llevarnos a praderas más verdes. Tras años de corrupción, chanchullos varios, amiguismos y colegueos todo cambio parece bienvenido y los gestos de los nuevos gobernantes de ciudades y otros estamentos son vistos como el no va más de la modernidad por unos y del desprecio a la tradición por otros. Sin embargo todo eso es irrelevante para el tema que nos ocupa.

Lo verdaderamente preocupante es que, como en cualquier buen espectáculo de magia, mientras nos distraen con la vestimenta de los reyes magos, con la mano que les queda libre agitan los cimientos de este país y hacen realidad aquel presagio de que algunos quieren romper España.

Sí, algunos quieren romper España, es un hecho incontestable a día de hoy. Hace unos años se veía venir y en lugar de ofrecer a los independentistas (no a los que viven de eso, sino a las personas convencidas del tema) una alternativa seria, de pertenencia a un país donde las cosas se hacen bien, se les ha puesto entre la espada y la pared con nuestros Bárcenas, Pantojas y rufianes varios. La verdad es que poco se ha hecho por animar a ser español a quien se lo está pensando.

Por otra parte, la torpeza y el buenismo de algún gobierno, como aquel de Zapatero que juró que aprobaría cualquier estatut que saliera del parlamento de Cataluña (cosa que luego no se hizo pero por lo que fue) lo único que logró es alimentar un fuego ya de por sí crecidito.

Y la gran solución es convertir España en un Estado Federal. Se habrán quedado calvos pensando. ¿De verdad creen que eso soluciona algo? ¿Romper la unidad de la nación va a lograr que los catalanes tengan más ganas de quedarse? ¿O simplemente es una forma de que nominalmente sigan en el país aunque en realidad vayan por libre? Porque para eso mejor dejamos las cosas como están.

Ahora toca tener frialdad y mano firme, cumplir y sobre todo hacer cumplir la ley y la Constitución, y no caer en la tentación de que el cambio de cromos incluya la unidad de España. Sí, Pedro Sánchez, va por usted aunque dudo que me lea.

viernes, 8 de enero de 2016

Rajoy y Mas, Mas y Rajoy

El bombardeo constante a que nos tienen sometidos con el tema de Cataluña y su incapacidad para formar gobierno puede hacer que alguno esté piando de más y que pueda llevar un chasco en no mucho tiempo.
Mas y la CUP cuando se querían. Foto: ElDiario.es

Por un lado tenemos a Artur Mas, el presidente en funciones de la Generalitat que afirma contradictoriamente que lo importante no son las personas sino las políticas y el “proyecto soberanista” pero que se agarra con uñas y dientes a la poltrona y está dispuesto a abocar a Cataluña a unas nuevas elecciones solo por quedarse de jefe contra viento y marea.

Por otro está la CUP de las narices, esa agrupación de “antisistemas” que hasta que pisaron moqueta se llamaban despectivamente “perroflautas” pero que ahora como pueden mandar son tratados con más respeto por todo el mundo. De hecho el propio Mas imagino que los tendrá en sus pensamientos mucho más de lo que se imaginaba. A ellos y a sus antepasados más inmediatos. La CUP hace lo mismo pero al revés: también le importa más que nada el proceso pero se ha visto en una situación imposible en que su “jamás votaremos a Mas” y su “jamás descarrilaremos el proceso” los ha puesto en el brete de traicionar una de sus dos promesas estrella. Ha sido la segunda.

Pero quien más me preocupa de todo este sainete, si les soy sincero, no es nadie que tenga nada que ver con Cataluña directamente, principalmente porque lo que hagan o dejen de hacer allí me interesa más como “divertimento” que como algo que me influya en persona. La postura que más me quita el sueño es la de Rajoy.

Se está columpiando peligrosamente en el abismo de la contradicción. Está declarando día sí día también que Mas es un egocéntrico y que por su culpa habrá nuevas elecciones, porque pone en primer lugar su propia permanencia y luego los demás intereses “del Pueblo”, ese dichoso “Pueblo” cuya supuesta voz ha justificado históricamente las mayores atrocidades. Está ahí ahí con la voz de Dios, que también debe hablar raro porque se usa para cosas tremendas.

Pero a lo que iba, que me desvío. Mas es malo malísimo por querer quedarse, en eso estamos todos razonablemente de acuerdo… Pero quizás Rajoy no debería hablar tan alto porque no creo que tarde mucho en verse en un trance similar.

Supongamos, que es mucho suponer, que Podemos se tira al monte y empieza a pedir cosas inasumibles para el PSOE. Imaginemos, que no es tanto imaginar, que Ciudadanos pone encima de la mesa ese conejo que han sacado del sombrero de un Gobierno de coalición formado en torno a una persona que no esté en ninguno de los partidos. Pensemos, que puede ser posible, que el PP se vea en el brete de encabezar un gobierno pero con una persona que no sea Rajoy, quien por su parte ya ha avanzado que si vuelve a haber elecciones se volverá a presentar… ¿Qué pasaría? ¿No veríamos un nuevo “o yo o el caos”?

El poder tiene algo que atrae enormemente a algunos, porque son capaces de dar las mayores piruetas dialécticas y morales para aferrarse a él incluso haciendo lo que antes condenaban.

En Lugo sabemos mucho de eso, con la tragicomedia de la Diputación que nos tiene como nos tiene, con un gobierno más minoritario que el de Elena Candia (son los mismos, pero al menos ella no tenía dos presidencias como ahora) y todo se explica únicamente por las ansias de poder y de sueldo de los protagonistas.

Rajoy está jugando con fuego, porque si mañana se quiere aferrar al sillón no debería criticar tanto a quienes lo hacen hoy. Aunque lo suyo sería que si se ve en el brete coja la puerta y se marche a su casa, pero eso no parece que sea una posibilidad realista.

jueves, 7 de enero de 2016

A buenas horas vienen con amenazas vacías

Hay que reconocer que este Lugo nuestro es raro de narices. Resulta que las autoridades competentes (por decir algo) están mirando al tendido mientras la ciudad es un caos de tráfico gracias a la protesta de los ganaderos, que con bastante mala leche han decidido mantener bloqueados dos carriles de la ronda en la zona donde más estorban mientras, como no les llegan las máquinas, han liberado hace tiempo otras que tienen menos presión de tráfico. Y lo hacen bajo la atónita mirada de la ciudadanía, que los sufre en silencio cual si fueran hemorroides.

Y quien sale a la palestra a dar un “ultimátum” y un “plazo límite de 48 horas” son la Federación de Comercio y otras organizaciones empresariales. ¡Pásmate! No sabía yo que las asociaciones tenían ese poder absoluto de dar plazos y fechas límite a otras entidades privadas. ¡Ah, es que no lo tienen! No sé qué pretenden con esa amenaza, pero a menos que tengan el valor de denunciar a las autoridades por permitir un tema tan perjudicial (y sabemos que son bastante reacios a denunciar a quienes les mantienen el chiringuito a base de subvenciones, como ya se demostró en otras ocasiones), será una coacción vacía.

Realmente es todo muy sorprendente. La Federación de Comercio saca los tanques a la calle desde que ha terminado la guerra. Ya ha acabado la campaña de Navidad, en la que se limitaron a protestar más o menos por la forma de hacer las cosas los tractoristas, pero ahí quedó todo. El “límite” lo marcan desde que ya ha pasado la fecha de reyes, es decir, desde que la campaña más importante del año para el comercio ha pasado y les han hecho todo el daño posible. Ahora vienen las rebajas, sí, que también tienen gran afluencia de público, pero como me decía un representante del sector textil “de las rebajas no se vive”.

Por su parte el Ayuntamiento, que es quien tiene las competencias sobre tráfico en la zona urbana, ahora resulta que se ha dado cuenta de la tractorada perjudica a la ciudadanía. Muy espabilados no han estado con este asunto, y parece que han tenido que venir los Reyes Magos a explicarles que no dan pie con bola. ¿Y cuál es su reacción? Repetir continuamente “Pío pío, que yo no he sido” y que la culpa es de la subdelegación del gobierno que es quien ha autorizado esto.

Pero lo que se calla el Ayuntamiento es que la subdelegación no tiene capacidad para autorizar o prohibir una manifestación o una concentración salvo que existan problemas de seguridad. Lo dice la ley, que es protectora del que protesta. Sin embargo el Ayuntamiento sí es competente para sancionar a quienes estacionan alegremente sus vehículos, sean tractores o bicicletas, que obstaculicen el tráfico.

Sobre este tema de los límites del derecho de manifestación hay una sentencia muy aclaratoria del Tribunal Constitucional que dice lo siguiente:
“Para que los poderes públicos puedan incidir en el derecho de reunión, restringiéndolo, modificando las circunstancias de su ejercicio, o prohibiéndolo, es preciso que existan razones fundadas, lo que implica una exigencia de motivación de la resolución correspondiente en la que se aporten las razones que han llevado a la autoridad gubernativa a concluir que el ejercicio del derecho fundamental de reunión producirá una alteración del orden público o la desproporcionada perturbación de otros bienes o derechos protegidos por nuestra Constitución. Pero para ello no basta con que existan dudas sobre si el derecho de reunión pudiera producir efectos negativos, debiendo presidir toda actuación limitativa del mismo el principio o criterio de favorecimiento del derecho de reunión…” (STC 96/2010, de 5 de noviembre).
Es decir, que se puede hacer pero con mucho cuidado, lo que es lógico en un estado de derecho. Por cierto, todo aquel rollo de que la “ley mordaza” iba a evitar que la gente se manifestara ya ven que es tan cierto como los billetes de cuatro euros.

Por último, decir que hace unos meses Lugo recibió con paciencia, comprensión y apoyo a los ganaderos que protestaban pero había sensibles diferencias, como por ejemplo que de aquella sí estaban en los tractores y tenían un mérito del que ahora carecen, ya que se han limitado a aparcar en la ronda e irse a sus casas cómodamente en una época en que no se necesita tanto la maquinaria pesada en el campo.

Deberían reflexionar sobre el unánime grito de todos los sectores de la ciudadanía que claman por la normalización de la situación aunque mi instinto me dice que ya saben que están metiendo la pata pero no saben cómo salir del problema sin que parezca que “dan el brazo a torcer”. Vamos, un “sostenella y no enmendalla” en toda regla con el que lo único que están consiguiendo es cabrear a la población y llenar los centros comerciales contra los que dicen luchar. Los señores de Carrefour y Las Termas estarán encantados con la tractorada...

martes, 5 de enero de 2016

El caos de tráfico que habrá hoy


La que se va a liar hoy en el tráfico de la ciudad va a ser épica. No hace falta la bola de cristal de la bruja Lola para prever que cuatro factores se combinarán para que el caos esté casi asegurado: la climatología, excusa que pone medio Lugo para ir de Ramón Ferreiro a la Plaza del Rey en coche, la tractorada, que reclama una sensibilidad que no muestra con los demás, la cabalgata de reyes, que amenaza con ser más ridícula aún que cuando la multaron… y por encima de todo el ayuntamiento, que ni está ni se le espera, con esa desidia que parece haberse instalado desde que entró nuestra alcaldesa. Iba a poner “nueva” pero ya no lo es tanto.

Analicemos las cuatro variantes: 

Coches hasta por las aceras
Lo de que en Lugo se coge el coche con demasiada facilidad es un hecho indiscutible. La peatonalización hizo que algunos empezáramos a caer del guindo (yo el primero) y a intentar dejar de usar el coche para todo, dejándolo únicamente para cuando tienes que ir cargado o tu destino está un más lejos de los 200 metros que aquí parecen justificar bajar al garaje. La mayoría de las veces se usa el coche para cosas que terminaríamos mucho antes si las hiciéramos andando. Entre que bajas a por él, lo sacas del garaje, vas al sitio, te comes el marrón del atasco de turno y aparcas (si tienes suerte) a pie ya estarías de camino de vuelta.

Por supuesto no tenemos un servicio de transporte público que ayude a que esto mejore, porque si Einstein decía que “Dios no juega a los dados” con el universo, parece que los autobuses de Lugo sí lo hacen con sus horarios. Telelugo podría montar un concurso de televisión: “¿Ha pasado ya el autobús?” porque la nuestra debe de ser la única ciudad del planeta en donde los buses no solamente a veces pasan con retraso, sino que en ocasiones se adelantan con lo que la emoción está garantizada. Eso sí, explícaselo al jefe si llegas tarde por eso.

Nuestro segundo factor es el de la tractorada. Esa causa justa que está consiguiendo lo que nadie se imaginaba (salvo los que les avisamos): que la ciudadanía se le estén empezando a hinchar las narices porque ya estamos hartos de ser los que pagamos el pato de toda cuanta protesta hay, y que las grandes superficies (contra las que los ganaderos dicen actuar) estén llenas a rebosar de la gente que no quiere ir al centro para evitarse el atasco.

Los ganaderos reclaman sensibilidad, pero no demuestran la más mínima. Se les pidió (y lo sé porque se lo pedí yo) que al menos durante la campaña de Navidad del comercio redujeran su presencia a una única fila de tractores, pero la respuesta fue que no. Así que nos encontramos con que en zonas donde no habría tanto problema, como la que está entre Montevideo y la Puerta de Santiago no hay tractores, pero que entre San Pedro y San Fernando haya dos filas. Por joder, supongo, que otra explicación no tiene.

Lugo está tomado por el asalto, y hay perjudicados y beneficiados. Entre los primeros los comerciantes del centro, que ven cómo la gente huye de la zona que en condiciones normales debería ser la más transitada en estas fiestas, y la ciudadanía en general que sufre unos atascos dignos de la M30. En cuanto a los beneficiados, las grandes superficies que reciben con los brazos abiertos a las personas que los ganaderos les están enviando plantando sus tractores mientras ellos duermen cómodamente en sus casas y hacen su trabajo mientras dificultan la vida de los demás.
La carroza real de este año...

Pero hoy se suma una tercera cuestión: hoy vienen los Reyes Magos. Magos tendrán que ser para no hacer el recorrido en menos del doble de lo habitual, porque el caos de circulación va a ser tal que no sé si podrán atravesarlo por mucho camello que traigan. Bueno, eso si no cristaliza el brillante plan de hacerlos cruzar la ciudad en un autobús urbano porque va a llover presumiblemente, y llevarlos al Pabellón Municipal de los Deportes en lugar de al Ayuntamiento, como toda la vida.

Será que los niños de ahora no son impermeables como éramos antes, porque yo recuerdo cabalgatas en que llovía y, paraguas en mano, hacíamos la cola igual para pedir el juguete de turno. Ya puestos, podían llevar la cabalgata a la feria de exposiciones y hacerla a cubierto, que allí caben las carrozas. Sería ridículo, pero no mucho más que lo que nos proponen.

Y todo esto aderezado por la incompetencia de nuestro cuarto factor: nuestros brillantes gobernantes. La subdelegación del Gobierno y el Ayuntamiento se pasan la pelota ante la atónita ciudadanía sobre quién ha autorizado o no la tractorada. Es curioso porque hace escasas fechas todos presumían de demócratas por permitirla pero ahora que los vientos cambian y parece que hay amenaza de tormenta quieren poner lo suyo a cubierto.

Lo que no parecen entender es que nadie dice que había que prohibir la protesta, sino ordenarla. Si se hubieran puesto los tractores en una fila, y se hubieran dejado dos carriles de tránsito no habría pasado nada. Si esto se hubiera completado con un policía municipal en cada cruce vital para ordenar el tráfico ya ni les cuento, pero yo en todos estos días no he visto ni el primero.

El Ayuntamiento asegura que está poniendo todos los medios para evitar las consecuencias. Pues mucho éxito no han tenido. Me gustaría que alguien de la oposición, si ven que les apetece ejercer como tal, les preguntara qué medidas concretas han tomado durante todo este tiempo para ver qué entienden por “todos los medios”.

Han puesto unas líneas de autobús gratuitas, pero la publicidad de las mismas se redujo a una pírrica rueda de prensa. Nada que ver con el despliegue de medios que se hace cuando quieren anunciar alguna de sus “grandes ideas”, como las exposiciones de patatas o algún concierto alternativo.

Total, solo está en juego la supervivencia del comercio local. Ni que fuera para tanto…