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lunes, 26 de diciembre de 2016

Malas noticias para la música

El concierto de Noemi
El otro día hablábamos de música para que se animasen a venir a ver a la gran Noemi Mazoy en la Catedral. No nos decepcionó (la verdad es que nunca lo ha hecho) y asombró a quienes era la primera vez que la escuchaban. Es cierto que el entorno ayudaba, y oír esas escalas y esa potencia en un lugar como la Catedral, con su acústica y su solemnidad, impresiona. 

Hoy, sin embargo, el tema no es ese porque lamentablemente el mundo de la música se ha entristecido. 

No recuerdo cuándo fue exactamente, pero hace muchos años vinieron a Lugo los Coros del Ejército Ruso. Fue un espectáculo impresionante, que recuerdo vivamente a pesar de que ha pasado un montón de tiempo y yo era muy joven. Para que se hagan a la idea el concierto fue en el pabellón municipal (el “pabellón viejo”), así que echen cuentas. 

Como bien recordaba el archivo musical humano, Paco Nieto, terminaron aquel concierto cantando el himno gallego, que puso los pelos de punta a todos los que allí estábamos. Incluso conservo por algún lado un alfiler de corbata con el logotipo que usaban de aquella y que era un jinete a caballo con una corchea sobreimpresa. 

Unos 60 componentes de este magnífico coro han muerto en el accidente de un avión ruso que se hundió en Mar Negro, entre ellos Vladislav Golikov, que se hizo particularmente famoso en España por haber cantado una jota aragonesa que fue viral en Internet. Ya saben, esa fama puntual que disfrutó individualmente pero que no tiene comparación con la popularidad internacional de la que gozaron los Coros desde hace años. 

La música rusa no se distingue precisamente por ser alegre. Sentida, solemne, incluso grandiosa como su himno (les recomiendo escuchar la versión del vídeo adjunto en el minuto 57:21), pero no invita a la sonrisa. Hoy menos todavía. 

Verán que hoy será portada de muchos periódicos, sobre todo teniendo en cuenta que ayer, día de Navidad, no había prensa. Pero pasado mañana se habrán olvidado. No son futbolistas, ni estrellas de la televisión. Son militares que asombraban a muchos con sus voces y su música, pero eso vende lo justo. 

Los militares cantantes se dirigían nada menos que a una base siria. Eso da bastante en que pensar, aunque nadie ha hablado por ahora de terrorismo. Conociendo un poco cómo se las gastan en ese país, si la investigación finalmente señala hacia una bomba, me juego algo a que nunca lo reconocerán. Hay cosas que van más allá de la dictadura y que permanecen en el extraño ADN de una cultura que es vecina pero ajena en muchas cosas. 

No es que los coros tuvieran mucha relación con Lugo, más allá de haber venido por aquí a deleitarnos con su música, pero lo he lamentado por ellos y por un mundo que valora más las patadas a un balón que el arte en un escenario. Cuestión de gustos, supongo.

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