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martes, 24 de julio de 2018

Una pasarela para la Volta da Viña


Entiendo yo que la pasarela debería salvar este tramo, y cruzar hasta el mirador que hay al otro lado. No parece complicado.

Creo que no hay apenas excepciones en una regla básica de la política: a todos los gobernantes les gusta dejar su huella allá por donde pasan y eso explica que se centren más en las obras mastodónticas que en las pequeñas cosas del día a día. Claro que no he dicho de los buenos gobernantes, que se caracterizan por estar a todo.

En Lugo, por ejemplo, llevamos tiempo oyendo hablar del EDUSI, una de esas siglas tan chulas que suenan muy bien para una campaña electoral pero que a día de hoy no ha supuesto que se mueva ni una piedra en la ciudad. Teóricamente se hablaba de que esa “estrategia” (otro palabro de esos tan de moda hoy día) se centraría en conectar la ciudad con el entorno del Miño y no sé ustedes pero por ahora yo solo he visto el borrador de la pasarela hortera, la de las columnas dóricas y de dudosa legalidad a la vista de algún informe que la considera innecesaria.

Pero a lo que íbamos, aunque los grandes planes del EDUSI salgan adelante, cosa que no verán nuestros ojos en este mandato (supongo que están esperando a que pase el verano para empezar a volvernos locos con maquetas y planos, que a partir de septiembre estamos ya en plena precampaña electoral de las municipales) se dejan de lado cuestiones que por cuatro perras podrían solventar problemas de conexión de partes de la ciudad con el entorno del río. Una de las más clamorosas es la del Parque de Marcos Cela. Ahora que toca buen tiempo (o eso se supone que debería pasar) se nota todavía más la falta de accesos decentes al entorno del Miño y este es sin duda de los más sencillos.

Ya desde al menos el año 2003 la conexión de esta zona verde con el río se hace a través de la llamada “Volta da Viña”, pero con la peculiaridad de que la escalera que se contruyó en su día y que da directamente a una carretera bastante transitada se valló porque no era plan que la gente fuera atropellada mientras bajaba por allí. Más de quince años después la situación no solo no ha avanzado, sino que la desidia, esa vieja amiga de Lugo, se ha encargado de que este punto esté olvidado de la mano de Dios y que acumule porquería en los escalones, cada vez más irregulares y desgastados por el uso, incorrecto pero constante, de los transeúntes.

Desde hace al menos 15 años esto está así,
sin solventar este peligroso acceso que simplemente "se cierra" de aquella manera.

Me pregunto por qué no se hace una pasarela que salve ese desnivel, que pase por encima de la carretera y llegue al mirador de la Volta da Viña. Incluso, siendo más ambiciosos, hasta se podría plantear que uno que salte directamente la Nacional VI pero eso supongo que es más farragoso por ser una vía de otro nivel.

La pasarela solventaría el acceso a la zona del puente romano y todos los vecinos de la zona de Magoy podrían bajar cómodamente a través del parque y disfutarlo, que por cierto es precioso (aunque está un poquito dejado, por no variar).

Ni siquiera hace falta que se vayan a algo demasiado grandioso. Una modesta y sencilla pasarela de madera, que se integre con el entorno natural y que simplemente sea un pequeño paso para evitar que te lamine un coche, no parece mucho pedir.

El parque de Marcos Cela, un hermoso lugar que necesita un repasito.

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