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viernes, 3 de julio de 2020

Recuerdos de un pasado (quizás algo mejor)

¿La reconocen? Seguro que la han visto cientos de veces...

Ahora que comienza el verano, por atípico que vaya a ser, te vienen a la cabeza aquellas tardes eternas en el Fluvial en que bajábamos con la fiambrera de la ensalada, la tortilla y los filetes rebozados. Aún noto el sabor de aquellos sencillos manjares, que comías en platos de plástico sentado en una toalla como si fueran lo mejor del mundo, porque lo eran (también es cierto que tener de madre a mi madre también ayuda a que la comida esté para chuparse los dedos).

Paseando estos días por la zona me sentí mayor, no por todo esto, que son preciosos recuerdos que nos llevan a una época más feliz (cuando tienes 10 años todo es sencillo y maravilloso) sino por ver lo mucho que han cambiado las cosas… y no para bien.

Les voy a poner un ejemplo que fue el que más me llamó la atención: la casa que está justo frente a la puerta del Fluvial tiene una fuente de la que todos bebíamos sin problema. Ahora no solo tiene el cartelito de “no potable”, sino que está seca, como casi todas las fuentes de Lugo (la del Museo Provincial, la de la Puerta del Carmen…). Cuando salíamos del río íbamos a beber allí y lo que con más cariño recuerdo es que los de la casa, ahora abandonada, que está al lado tenían en el alféizar de la ventana varios vasos para que los utilizásemos libremente. Ahora en vez de vasos hay rejas.

Es un fiel reflejo de lo que estamos haciendo con este mundo. Ya sé que siempre se dice que cualquier tiempo pasado fue mejor y que los recuerdos prescinden de lo malo para quedarse con lo bonito, pero es que lo era. En aquel momento a nadie se le ocurría robar esos vasos, porque estaban allí para todos. Los usabas y los enjuagabas. Hoy no durarían ni cinco minutos, y ni siquiera porque alguien los quisiera robar para usarlos en su casa, sino porque los romperían contra una pared en un acto gratuito de destrucción y maldad como los que vemos a diario en cualquier rincón.

Es una triste reflexión, pero me temo que bastante acertada: vamos a peor, y lo seguiremos haciendo mientras los valores y la responsabilidad sean poco menos que conceptos de “un pasado superado” y se confunda el culo con las témporas.


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