martes, 18 de marzo de 2014

Ahora le toca a las placas

En la historia de la política moderna hay dos corrientes principales, que en el fondo no son la conservadora y la progresista, sino la liberal y la intervencionista. Uno puede combinar todo esto como le venga en gana, aunque lo normal es que cuanto más extremo es el pensamiento de una persona más se vaya al intervencionismo, a la regulación, a poner los presuntos intereses comunes por encima de las libertades individuales.

En este Lugo nuestro vemos que se sigue la moda de la sobrerregulación y la intervención de lo público sobre todos y cada uno de los aspectos de nuestras vidas. Si los Parlamentos, tanto autonómicos como nacionales, han entrado en la espiral de legislar hasta el aire que respiramos los ayuntamientos no van a ser menos.

La última noticia sobre este asunto es que en Lugo se pretenden regular las placas profesionales que se ponen en los edificios, esas que rezan “abogado en el 2º derecha” o “médico en el entresuelo B”. Obviamente no sólo se trata de regular, sino de cobrar una tasa. Pero no se lo pierdan que lo más grande del tema es que, por lo visto, la tasa hay que pagarla cada tres años, con lo que se convierte en una fuente de ingresos, que es de lo que realmente estamos hablando.

Por supuesto esta medida también afectará a las placas ya existentes. La obsesión de Orozco por controlar todo se lleva por delante un principio jurídico tan fundamental como es el de la irretroactividad de las normas y la seguridad jurídica. Supongo que es donde se nota que ciertas personas no han tenido ni un negocio ni una actividad profesional en su vida. Eso sí, defienden mucho otras bases del derecho como la presunción de inocencia, pero parece que es por su propio interés.

Uno de los más grandes problemas a la hora de montar un negocio es la burocracia. Pues esto es un ladrillo más en el muro de la irresponsabilidad administrativa. ¿De verdad creen ustedes que es razonable que todos los despachos y entes que tienen placas en las puertas estén pendientes de renovar cada tres años la renovación del cartelito? ¿Les parece lógico?

Se regularon los modelos de sillas para las terrazas, aprobando una normativa (que, por cierto, no se cumple) en que se obligaba a instalar un modelo de silla concreto que sólo fabricaba un señor de Sanxenxo. Se regularon los toldos para que todos fueran del mismo color. Se regulan las fachadas para eliminar la madera (esto es lo que más me cuesta tragar). Se regulan los carteles para eliminar la inmensa mayoría. Se regula ahora para ver las placas de las puertas… Se ahogan la creatividad, la libertad, y los usos y costumbres de toda la vida, porque hasta donde yo sé nadie se ha quejado jamás de las placas de las puertas de los despachos.

A lo mejor a ustedes no les afecta personalmente, pero recuerden lo que escribió un pastor luterano, Martin Niemöller, sobre lo que pasaba con los nazis:
Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista,
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata,
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista,
Cuando vinieron a llevarse a los judíos, no protesté, porque yo no era judío,
Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar.

1 comentario:

  1. Ya puestos, que dejen circular sólo un modelo de coche y color. ¿Han visto en los semáforos esa diversidad de colores, tamaños y formas de los coches? ¿No estaría mejor todos iguales, mismo modelo y color? Yo optaría por un color piedra, para que puedan circular por la ronda de la Muralla sin desentonar. Y que conste que no tengo un concesionario de coches CarStone!

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