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jueves, 22 de septiembre de 2022

Aparcabicis en la estación de tren o un ejemplo de sarcasmo institucional

Modelo de "aparcamiento seguro" que van a instalar en la estación de trenes de Lugo, que no tiene trenes pero tendrá bicis (bueno, tampoco).
Foto: El Progreso.

Suena a cachondeo. Que se vaya a instalar un “aparcamiento seguro” para bicicletas en la estación de tren de Lugo es, posiblemente, el mayor sarcasmo que se les ha podido ocurrir. Para rematarlo podían haber dicho que sería de madera de cedro iraní o algo por el estilo.

Nuestro futuro es prometedor: vamos a poder venir a Lugo en trenes inexistentes para poder recoger nuestras bicis en esa maravillosa instalación y subir la cuesta de Castelao pedaleando con las maletas al hombro (una tienda de carritos para poner en la bici es un negocio de futuro). Si no nos morimos del asco esperando al ferrocarril que nunca llega, podremos fallecer de un infarto dándole al pedal.

La contradicción es notoria: llevan sin gastar un euro en las estaciones de tren y bus un montón de tiempo con la excusa de que como se va a hacer la famosa Intermodal sería despilfarrar el dinero… pero ahora meten esto como si fuera el descubrimiento de la rueda (de bicicleta), al mismo tiempo que siguen dando pasos hacia el mayor disparate urbanístico de la historia reciente de nuestra ciudad, y miren que tenemos una dura competencia en ese tema.

La Intermodal de Lugo es una estupidez, un calco del aeropuerto de Castellón sin aviones, una obra faraónica que no tiene mayor recorrido que el de vendernos que “modernizará el transporte” lo cual es una chorrada de tal calibre que me pasma que alguna gente siga picando con ella. Sería como decir que por tener un mejor garaje automáticamente vamos a mejorar el coche o las carreteras que tenemos para llegar a nuestra casa.

Cuarenta millones de euros de “inversión” (que podemos calificar sin miedo de despilfarro) en unas instalaciones cuyo verdadero propósito es dar un pelotazo urbanístico con la construcción de tres torres de pisos y un centro comercial, que se les ha olvidado mencionar en las muchas ruedas y notas de prensa que nuestros bienamados representantes ofrecen al mundo para cantar las alabanzas de esta barbaridad.

En plena crisis energética (y lo que te rondaré, morena, porque el invierno no se presenta precisamente muy esperanzador) se van quemar 40 millones de euros (más los incrementos habituales en obras públicas, que nos conocemos) en una carcasa absurda para una ciudad que no tiene un tren decente para ir a Coruña y ninguno directo, decente o indecente, para acudir a Vigo o Santiago. Aplaudan por favor.

A mayores, se va a empeorar el servicio de transporte de autobuses interurbanos, porque a pesar de que la Conselleira Ethel Vázquez prometió que se mantendrían en su actual ubicación, los hechos parecen desdecir sus palabras, ya que también reconoció que era una bobada ponerse con la Intermodal si no tenemos trenes, y ya ven.

Pues nada, alegría. Gastemos hermanos, que todos somos cristianos, y metamos una millonada en una instalación cuya única finalidad es no quedar mal ante la prensa (es la versión institucional del juego de la gallina, en que dos coches van a chocar de frente para ver quién se aparta primero)… y por supuesto hacer torres de pisos que tan necesarios son en una ciudad con más de 12.000 viviendas vacías (un 20% de las existentes) y un centro comercial, que también es algo que nos viene de maravilla para acabar de dar la puntilla al comercio local.

miércoles, 23 de febrero de 2022

¿Se usa el carril-bici de Lugo? Obviamente no

El carril de la discordia. Foto: La Voz de Galicia

 Hace unos días el PP de Lugo publicó un vídeo en que se “espiaba” el carril bici de la Ronda del Carmen durante 15 horas para demostrar su poco uso. Le ha faltado tiempo al Gobierno Local para aprovecharse del don que tienen en el principal partido de la oposición para poner en bandeja la respuesta facilona y cachondearse del tema aludiendo al presunto espionaje del propio partido a una de sus principales figuras en Madrid.

La respuesta del Gobierno es divertida y acertada desde el punto de vista político, pero como responsables del gasto de más de 1,5 millones de euros en una infraestructura que no usa ni el tato, es decir, del fondo del asunto, no han dicho ni mú. Eso es lo grave.

Dejando a un lado la falta de oportunidad del vídeo del PP, que personalmente me parece ilustrativo pero difícilmente justificable desde el punto de vista legal (había formas más fáciles y seguras de hacer lo mismo, como por ejemplo tirar de notario para hacer eso mismo pero sin publicar imágenes), el tema no está en cómo han demostrado que casi nadie usa ese carril, sino en si lo han demostrado y la respuesta es obvia: sí.

Dos personas en quince horas, en un día soleado y sin que caiga una gota de agua, sin que tampoco haga un calor achicharrante… demuestran que con las mejores condiciones posibles la iniciativa es un rotundo fracaso a día de hoy.

Los peatones de paseo por el carril hacen ver el poco tránsito que tiene pero, lo que es peor, observar a las bicis circulando por la calzada o la acera revela que los ciclistas no se sienten seguros utilizando esa senda porque a cualquiera que lo haya usado (yo mismo pasé por allí un día para ver cómo iba la cosa) le da un pánico atroz que alguien abra la portezuela y te chafes contra ella. Y se lo dice quien cuando vio el diseño inicialmente lo aplaudió, ya que incluso colgué un artículo en este mismo blog alabando su formato... pero oigan, yo no me dedico a eso y quienes lo hicieron deberían saber que esos problemas existen.

Una de las soluciones aparentemente más sencillas es cambiar el sentido de los carriles, algo que ya he propuesto en otro artículo. Si el ciclista va en sentido contrario al del vehículo es más fácil ver y ser visto y evitar así no sólo accidentes sino esa sensación de que estás vendido en cualquier momento. Habría que ver si encaja con las normativas de tráfico pero entiendo que estos carriles pueden organizarse a gusto del consumidor.

En todo caso cualquiera que los haya probado y tenga un mínimo sentido crítico verá que hay muchas cosas absurdas: carriles que son de un sentido, de repente de dos, otra vez de uno, que aparecen y desaparecen de la nada… y que no van por las zonas razonables por donde sí harían servicio.

Un eje norte-sur, desde la Medusa hasta la Universidad atravesando Avenida de la Coruña, casco histórico (otro día hablaremos sobre ese tema, que tiene su enjundia), Ramón Ferreiro y Avenida de Madrid sí tendría sentido y sería una forma de vertebrar la comunicación ciclista en Lugo, entre otras cosas porque desde casi el final de la avenida de la Coruña hasta la Plaza del Rey la orografía ayuda muchísimo al uso de la bici porque es casi llano.

En todo caso, el vídeo demuestra lo mismo que parece de sentido común: la obra ha sido un absurdo. Justificar su falta de uso con el pueril argumento de que “no está terminada” es una bobada que sólo deja en evidencia a quien la sostenga.

Quizá publicar un vídeo sobre el asunto no haya sido acertado, pero cuando nos señalan la luna no es necesario fijarse solamente en el dedo, sino en lo importante: el carril bici, a día de hoy, es un rotundo fracaso que nos ha costado más de 1,5 millones de euros y aumentado los problemas de aparcamiento en varias zonas de la ciudad.

jueves, 3 de febrero de 2022

¿Habría sido mejor subvencionar 7.500 bicicletas a los lucenses?

A la izquierda el proyecto de carril bici (es una infografía, quizá por eso salen ciclistas usándolo). A la derecha un grupo de usuarios (la foto no es de Lugo)

Aunque debo ser de las pocas personas que vio positivo el diseño del carril bici en la ronda del Carmen, con su extraño diseño dejando el carril entre los coches aparcados y la acera, sí es cierto que eso no implica que esté de acuerdo con dónde se ha llevado a cabo la obra, y ni siquiera con su propia existencia.

Además, una vez lo he probado, he de decirles que le veo un error de bulto en el diseño ya que en mi opinión lo lógico sería que la marcha fuera la contraria a la de los vehículos. El motivo es que cuando vas en la bici tan pegado a los coches te aterroriza la idea de que alguien abra la puerta de uno para bajarse y te lo comas. Eso se solventaría con facilidad si fueras en sentido contrario, ya que es más fácil ver al usuario y que éste te vea. 

Pero al margen de esas cuestiones, es llamativo que justo cuando se reduce la velocidad del tráfico a 30 km/h, con lo que casi cualquier ciclista puede ir a la velocidad máxima permitida, se metan a este berenjenal. Lo suyo sería hacer de toda la ciudad carriles de convivencia de tráfico y que vayan patinetes, bicis, buses y automóviles respetando esas limitaciones y no tendría que haber problema alguno.

El recorrido elegido tampoco parece muy lógico. Aseguraban que se diseñó pensando en criterios como la “rectitud”, que no es la virtud católica, sino que es entendida como la conexión en distancia y tiempo y evitar las pendientes, algo que como todo el mundo sabe no existe en la calle Santiago ni en la Volta da Viña. También aseguran que se tenía en cuenta la cohesión, lo que hace preguntarse qué ventaja tiene conectar Fonte dos Ranchos con la calle Santiago, pero no ejecutar la obra en la Avenida de la Coruña o Ramón Ferreiro. El criterio del “confort” no sé a qué se refiere si les digo la verdad, y el del “atractivo de la ruta” ya ni les cuento. Eso fue lo que anunciaron, aunque se ve que mucho no lo siguieron.

Gastarse 1,2 millones de euros en carriles bici es uno de esos dispendios que cuesta trabajo comprender. Ese mismo dinero se podría invertir en dotar a la ciudad de aparcamientos para bicis e incluso subvencionar su compra. Para que se hagan a la idea, si tomamos el precio medio de las bicicletas para el año 2020, con 1,2 millones se podría subvencionar el 50% de la compra de más de 8.000 bicicletas urbanas, 14.200 infantiles o 900 eléctricas. Eso sí ayudaría a que la gente las use.

Coste medio de las bicicletas vendidas en España en el año 2020

Supongan una línea de ayudas que subvencionase el 50% del coste de las bicicletas urbanas o infantiles o el 20% de las eléctricas (aquí se daría menos porcentaje porque son más caras). Podríamos favorecer la compra simultánea de, por ejemplo, 5.773 bicicletas urbanas, 1.420 infantiles y 453 eléctricas, un total de 7.646 unidades. Casi 8.000 lucenses se podrían pasar a la bici para hacer sus desplazamientos y no sólo esos 1,2 millones de euros revertirían en los ciudadanos directamente, sino que nos ahorraríamos los grandísimos costes de mantenimiento y los problemas de aparcamiento creados con el famoso carril-bici.

Se preguntarán ustedes: “pero si aumentas el parque de bicis en más de 7.500, ¿entonces no sería justo cuando es necesario el carril-bici?” Pues yo creo que no. Con la velocidad máxima fijada a 30, como les dije antes, nada impide que todo el mundo pueda ir por la calzada con normalidad y sería cosa de acostumbrarse. Eso sí sería una revolución.

Si yo fuera la oposición me llevaría una silla y una cámara y me sentaría a registrar cuántos usuarios tiene cada uno de los carriles en un día normal, porque francamente, dudo que haya mucha gente que vaya por la Ronda del Carmen en bici.

lunes, 17 de enero de 2022

Diez años con las marquesinas del ''rebicíclate'' abandonadas

Las estaciones del "Rebicíclate" llevan abandonadas más de 10 años... Ecología y sentido común en estado puro...

En una de esas contradicciones tan habituales en nuestra ciudad vemos cómo se gastan ingentes cantidades de dinero en los tan debatidos y debatibles carriles bici mientras permanecen pudriéndose en nuestras calles las dársenas de aquel malogrado sistema de préstamo de bicicletas, el “Rebicíclate”, que duró dos telediarios y que finalizó en diciembre de 2011.

No será porque no se hayan propuesto alternativas. Personalmente no creo que sea lógico desmontarlos, sino que lo suyo sería aprovecharlos para hacer aparcamientos públicos para bicicletas con la enorme ventaja de tener una cubierta en una ciudad en la que llueve con cierta frecuencia. Se le propuso al ayuntamiento hace ya tiempo y ni se han dignado a contestar a algo que supondría una inversión ridícula y un aprovechamiento más que razonable de estructuras que llevan una década cogiendo polvo en nuestras calles.

A veces, cuando uno habla de estas cosas, piensa que es peligroso mencionarlo porque conociendo el percal lo más probable es que si aceptan la idea saquen a concurso quitar las actuales estaciones de las bicis y poner otras nuevas con un gasto disparatado como viene siendo marca de la casa. No hace falta nada de eso, sólo poner una barra de metal donde poder atar las bicicletas o, ya puestos a pedir, unos aparcabicis que estén debajo de la cubierta.

Es sencillo, es barato, es lógico y se prestaría un servicio interesante para los usuarios de bicicleta, que a la vista de las obras realizadas últimamente se prevén como muy numerosos en la ciudad.

jueves, 15 de julio de 2021

¿Por qué algunos conductores de patinetes y bicis pueden hacer lo que les da la gana en Lugo?

El problema no son estos vehículos sino cómo se usan

El tema de las bicis y los patinetes eléctricos (y no eléctricos) levanta pasiones, para bien y para mal. Entre sus fans se utilizan argumentos más que razonables como la comodidad que suponen este tipo de vehículos sobre el coche, el poco espacio que ocupan, la facilidad para aparcarlos, la reducción de las emisiones contaminantes… los detractores por su parte no parecen tener nada contra los vehículos en sí sino contra el comportamiento de los que los usan, saltándose a la torera toda normativa de tráfico. De las molestias y problemas causadas por la construcción de carriles-bici no voy a hablar ahora ya que creo que es un debate diferente.

Dudo que alguien en su sano juicio pueda creer que tengo algo contra las bicis o los patinetes. Tengo bici y me tienta mucho lo del patinete, aunque no me lo he comprado porque me preocupa dejar de andar a pie y echar más barriga aún. Por si siguen las dudas, recuerden que en la reforma de la ordenanza de circulación de Lugo que se llevó a cabo en 2012 fue una campaña de Lugo Monumental (la primera que llevamos a cabo cuando se recuperó la asociación) la que logró que se incluyera en ese texto la posibilidad de circular por zonas peatonales con bicicletas, con determinados requisitos de velocidad, separación de los peatones y demás cuestiones de puro sentido común.

Ahora hay un lío considerable montado porque esa misma ordenanza de circulación, que el Ayuntamiento modificó en diciembre de 2020, ya quedó desfasada un mes después. La ordenanza sigue indicando, contra toda lógica, que los patinetes eléctricos no pueden circular por la calzada, mientras que (ahora sí) la administración estatal obliga a que vayan precisamente por ahí y dejen libres las aceras. Esta contradicción es la espada de Damocles de todo el que maneje un patinete eléctrico. Si va por la calzada le pueden sancionar por no cumplir la ordenanza y si va por la acera le pueden sancionar por no cumplir la normativa estatal. Obviamente la primera sanción se anula con facilidad, pero hay que hacerlo, gestionar el asunto, y pasar por el mal trago porque a pesar de que se sabía que esto sería así, no se cambió.

La ordenanza modificada en diciembre de 2020 va contra las nuevas normas de tráfico estatales

En todo caso, hay que recordar que los vehículos de toda clase, sean bicis, coches, patinetes, autobuses o camiones de gran tonelaje tienen que cumplir con las normas de tráfico. Parece de Perogrullo, pero es habitual ver a patinetes y bicis circulando en dirección prohibida por el medio y medio de la calzada “cuando no viene nadie”, lo que es probable que en algún momento cause un accidente si es que no lo ha hecho ya. En la relación de actuaciones de la policía local que se publica con llamativa asiduidad no veo sanciones a este respecto y ya les digo que pasar pasa a menudo y no es difícil localizar los sitios donde las infracciones se repiten con más frecuencia.

Lo que más me preocupa no es que una bici vaya en dirección prohibida, sino que se haga de cualquier forma. En muchas ciudades (ahora mismo pienso en Florencia) las bicicletas pueden ir por cualquier calle en dirección prohibida siempre que vayan pegadas a su margen izquierdo, con lo que es una costumbre tan arraigada que a nadie le extraña y los conductores lo tienen en cuenta. Dudo que esto se pudiera aplicar aquí porque entiendo que las normas estatales lo impiden, pero es un ejemplo de convivencia que siempre me viene a la cabeza.

Supongo que quien lea esto, si es usuario de bici o patinete, se disgustará. Si es usted de los que cumplen las normas no tiene por qué molestarse, porque no hablo de su grupo, sino de los que se saltan todo a la torera y que lo que van a lograr es que haya un movimiento contrario a estos vehículos por culpa de quienes hacen las cosas mal. Ya saben que en este país somos de extremos y lo malo es que acabarán pagando justos por pecadores.

Sean prudentes, tengan cuidado y cumplan las normas de tráfico. Por su seguridad, por la de los demás y por evitar que esto acabe mal para todos.

martes, 11 de mayo de 2021

El acierto de la nueva distribución de la Ronda del Carmen

 

La infografía presentada por Lara Méndez hace un año muestra el resultado final. Un acierto.

Creo que la distribución del tráfico en la Ronda del Carmen es un acierto. Cuando la alcaldesa de Lugo, Lara Méndez, presentó este proyecto a todos nos sonaba extraño, pero una vez visto en la práctica parece más que razonable.

Verán, para empezar los supuestos dos carriles que tenía esa vía nunca fueron reales, porque la señalización lo hacía pasar de dos a uno y vuelta a los dos cada pocos metros, por lo que realmente no valía para nada tener dos líneas de vehículos que veían metidos en constantes embudos.

Una vez llegamos a esa conclusión, queda por pensar en si la novedosa distribución del tráfico tiene sentido. Acera, carril bici, lineal de aparcamientos, carril de paso para coches y una mediana es un orden extraño, ajeno a la costumbre en esta ciudad, pero no por ello tiene que estar mal.

Pensándolo con cierta calma vemos que es una buena solución para separar al máximo al peatón (usuario más vulnerable de cualquier vía) del tráfico rodado poniendo en medio el carril bici y los coches aparcados, sirviendo también como barrera estos últimos para proteger a los ciclistas. Hasta hay unos pequeños bolardos de baja altura para dejar claro a los coches que han de aparcar fuera de ese carril, con lo que se solventa la confusión.

He leído muchas críticas sobre lo “peligrosísimo” que es aparcar entre dos carriles de circulación (el de coches y el de ciclos) porque al abrir la puerta del acompañante te puedes llevar por delante a un ciclista… Lo de abrir con cuidado mirando primero si viene alguien parece que no se les pasa por la cabeza a quienes afirman tales cosas. También habrá que acostumbrar a los ciclistas a circular con precaución, como es de sentido común, y a que hay un sentido en cada carril.

Por esa regla de tres, y aplicando ese principio, no podría aparcarse junto a la acera porque podrías golpear a un viandante al abrir la puerta, ni junto a un carril de circulación porque te podrían atropellar al bajar del coche… Eso invalidaría todos los aparcamientos del mundo salvo los que estén en batería, lo que no tiene el menor sentido.

En la Ronda de Fontiñas, por ejemplo, se aparca en ambos márgenes de la vía, con lo que en un lateral el conductor invade el carril para bajarse y en el contrario lo hace el acompañante. ¿Qué diferencia hay con lo del Carmen? Sólo una: la falta de costumbre.

El tráfico en Lugo está cambiando, en unos casos con más acierto aparente que en otros, al menos a priori. Yo mismo he visto con malos ojos el Cristo que se monta en la Ronda de la Muralla por la pésima señalización del embudo que se forma al llegar a la Puerta Santiago, y me preocupan muchísimo los cambios que van a hacer en toda esa zona (incluido Ramón Ferreiro y otras calles del entorno)… pero ojalá acierten, como titulé a un artículo de este mismo blog de no hace demasiado.

En este caso creo sinceramente que lo han hecho.


lunes, 18 de enero de 2021

Gobernar es elegir y eligen carril-bici

Presentación del carril-bici el viernes.
Foto: Web municipal de Lugo

Se dice muchas veces que gobernar es elegir, y es algo bastante creíble y razonable como para poder asumirlo como cierto. Tal y como están las cosas no me atrevo a afirmar nada más contundente. 

El pasado viernes la Alcaldesa presentó el inicio de las obras del carril-bici que se va a ejecutar en Lugo y que tiene una longitud de 14 kilómetros. Bueno, la noticia es algo maximalista (ya saben que siempre gusta decir más de lo que se hace realmente) porque ahora lo que realmente van a hacer es “arreglar” tres kilómetros que no son de “nueva construcción”, y que están en zonas ya existentes a las que se van a instalar dispositivos para conseguir habilitar “carriles segregados de tráfico” en las calles más anchas y “zonas de coexistencia” en los demás, reduciendo a 20 km/h la velocidad de los vehículos. 

No tengo muy claro el coste. Hablan de algo más de 1,2 millones de euros pero no sé si ese es el coste de las obras que hacen ahora en 3 kilómetros o los 14 del total. Supongo que es lo segundo y espero que hagan rápido las obras, porque el anuncio que hicieron en mayo de 2018 cifraba la obra en 1.043.941,11 euros y ahora, menos de tres años después, ha subido a 1.227.000 euros. Una subida de algo más del 17,5% en dos años y pico, no es moco de pavo. Si tarda un poco más se nos va el presupuesto en carriles bici. 

No tengo muy claro el tema de los carriles-bici, la verdad. Por una parte, me cuesta trabajo oponerme a ellos, ya que creo que la bici es el sistema perfecto de transporte urbano, pero por otra en ciudades como Pontevedra no existen y es un medio de locomoción muy defendido desde la administración. Parten de la base del sistema de plataforma única (todos los vehículos conviven, “domesticando” al coche para que vaya a baja velocidad) y funciona. 

En todo caso, y volviendo al principio, es llamativo el coste de este tipo de actuaciones cuando media ciudad se está cayendo en pedazos. Choca ver que se van a hacer tantos kilómetros de carril bici mientras seguimos esperando a que Duquesa de Lugo tenga el mismo número de carriles en todo su trazado, porque es un caos de cuatro carriles, dos carriles, cuatro carriles, dos carriles… desde hace lustros. Es peculiar que ese dinero se invierta en eso en lugar de, por ejemplo hacer la playa fluvial, algo que sería aprovechado probablemente por muchas más personas que el carril bici y con la gran ventaja de que sus usuarios podrían criticar a los gestores sin arriesgarse a que les expulsen (como pasa en otros lugares y sí, va por el Fluvial). No tiene mucho sentido que se meta ese millón y pico en esta actuación cuando se incumplen reiteradamente otros compromisos como abrir el nuevo auditorio o en salvar las vidas de los pobres animales que están en la perrera (nombre real de las instalaciones de la Protectora, que suena mucho más amable) y que está en situación de ilegalidad urbanística… 

Gobernar es elegir y el carril-bici es una acción positiva… ¿pero es realmente lo más urgente que tenemos sobre la mesa en Lugo? ¿Necesitamos más eso que otras cosas quizá menos lucidas pero más importantes? 

Eso lo tienen que decidir nuestros gobernantes, para eso les pagamos. Y nosotros tendremos que evaluar esas decisiones cuando toque. 

jueves, 9 de julio de 2020

Adios a los patinetes de alquiler en Lugo


Está prohibido, por el artículo 39 de la ordenanza de circulación, atar un patinete o una bici a una farola.

Dedica hoy La Voz de Galicia su portada a la retirada del servicio de patinetes eléctricos de alquiler en Lugo para “repensarlo”. El problema no es, como podríamos sospechar de entrada, que Lugo no sea una ciudad lo bastante grande como para tener este tipo de servicios de alquiler, sino que no hay una infraestructura tan básica como lugares donde anclarlos para dejarlos a disposición del siguiente usuario. Se une, la pérdida de este servicio, al fracaso del Ayuntamiento en el proyecto que tan pomposamente llamaron “Rebiciclate” y que solo dejó en Lugo un gasto enorme y unas estructuras que se están pudriendo sin que nadie haga nada, ni siquiera ponerles unas sencillas barras para que se pueda utilizar para atar bicis o patinetes.

Ese es el drama de nuestra ciudad, que se toman medidas a lo loco, se gastan ingentes cantidades de dinero público en poner en marcha un servicio y en publicitarlo (sobre todo en publicitarlo, hay que decir) y después se abandona. No hay más que ver los ejemplos mencionados o los contenedores soterrados del casco histórico que o están en un estado lamentable o directamente se han precintado.

El tema de bicis y patinetes levanta sarpullidos. No soy yo sospechoso de estar contra estos medios de transporte y de hecho la primera campaña que hice cuando me eligieron presidente de Lugo Monumental fue precisamente para que se modificase el borrador de ordenanza de circulación, que prohibía su acceso a las zonas peatonales, un disparate que afortunadamente se corrigió.

El problema es que se utiliza esa autorización para acceder pero no se cumplen los demás requisitos que pone la ordenanza: circular a una velocidad moderada, guardar separación con los peatones y no hacer maniobras que causen situaciones de peligro. Esto se obvia y nadie lo vigila, con esa vuelta a la “normalidad sin vigilancia” que rige el tráfico en nuestra ciudad. Con los patinetes pasa igual: gente circulando por dirección prohibida a toda leche, por las aceras a toda leche o por zonas peatonales a toda leche. Que el chisme ese pueda ir a 40 no significa que haya que hacerlo necesariamente…

Pero volvamos a lo de la cancelación del servicio de patinetes, que creo que es importante. Que se cierre “temporalmente” (también era “temporal” lo del Rebicíclate y ya ven) es preocupante porque este tipo de cuestiones son básicas si queremos tender a una ciudad más peatonal y más libre de coches.

Se ha empezado la casa por el tejado, cerrando el carril de la Ronda sin tomar medidas previas totalmente necesarias. No me entiendan mal, ese cierre temporalmente no solo es que tuviera sentido, es que lo propuse yo mismo, pero la situación de aquella era diferente. Los comercios y hostelería estaban cerrados, salíamos de casa a pasear en horarios determinados y hacían falta espacios amplios donde poder andar guardando mucha distancia. Hoy ya no se dan esas circunstancias y los beneficios indiscutibles de esa corte al tráfico se ven superados ampliamente por los perjuicios que se están causando, también indiscutibles.

Se hizo una propuesta que se ha ignorado olímpicamente: retirar los conos las noches del domingo al lunes y volverlos a poner a última hora del viernes. Así durante la semana no habría problema de tráfico y el fin de semana, que es cuando más podemos salir a andar, tendríamos ese carril disponible. Ni se nos ha contestado, como es habitual, y tampoco creo que mover unos cuantos conos sea tan sumamente farragoso como para no poder llevar a cabo esta solución, muy sencilla y práctica.

El área de movilidad del Ayuntamiento debería plantearse muy detenidamente estas cuestiones, con las que se está dañando muy gravemente al casco histórico. Si pretenden, como parece que es su intención, que la gente use bicicletas y patinetes como alternativa al coche me parece fantástico, pero lo primero que hay que hacer es poner aparcamientos a su disposición, porque por mucho que queramos ir en bici a los sitios si no hay donde dejarla te juegas una multa. Les recuerdo que el artículo 39 de la ordenanza de circulación prohíbe expresamente dejar estos vehículos “encadenados o atados a cualquier elemento de la vía no destinado a tal fin”.

miércoles, 27 de noviembre de 2019

El carril bici del Rato: ¿necesidad o exageración?

El carril en obras. Si se fijan en las huellas verán que el ancho es suficiente como para meter grandes máquinas de obra...
La foto la hice el día 11 de este mes, así que supongo que estará la cosa más avanzada.
Publicaba ayer una persona en el dinámico grupo “Eres de Lugo si...” de Facebook una pregunta sobre si a los usuarios no les parecía una barbaridad el carril bici que están haciendo en el paseo del Rato. Me ha animado a plasmar mi opinión, pero fíjense que cosas que aunque me parece un tema interesantísimo no tengo una opinión sólida sobre el asunto.

Verán, por una parte creo que la situación era insostenible. Las veces que he ido a pasear por allí con Ducki me han parecido intolerable tener que ir apartándose cada dos minutos porque venía algún mendrugo que creía que eso era una prueba de velocidad de la Vuelta Ciclista a España. También hay gente que va con “sentidiño” en bici, y esa no solo no molesta sino que permite una convivencia amable e incluso como los ves tan civilizados te sale de dentro echarte a un lado… pero tampoco es una solución a largo plazo.

Fui con la bici una vez. No he vuelto porque me he dado cuenta de lo molesto que resultaba para los demás y me sentía violento. Pensaba que era cosa de ir con cuidado pero no, el paseo peatonal que va junto al Rato es tan estrecho que no deja margen para la convivencia de viandantes y bicicletas.

En definitiva, creo que había que actuar y que buscar una solución a una zona que realmente es un paseo magnífico, que para ser perfecto solo necesita una conexión decente con el paseo del Miño y solventar este pequeño problema de convivencia de tráfico peatonal y ciclista.

Pero lo que no me convence es cómo han afrontado la cuestión. Han metido una autopista para bicis (supongo que pensarían que ya de hacerlo, hacerlo a lo grande) en que parece que en vez del típico carril en que caben una en cada sentido están pensando en un circuito de quads o algo así. No me convence ese tamaño, porque me parece que esta es una de esas obras que hay que hacer "sin que se note", y que el resultado ha de estar lo más integrado que se pueda en el paisaje. Quizá sea que como está en obras me parece más ancho de lo que luego será, pero a primera vista me resulta una barbaridad en lo que era un entorno tan natural.

Tampoco comparto la ubicación. Se han llevado por delante una zona verde enorme, larguísima, para meter el carril, y no solo eso sino que han tenido que nivelar el terreno con piedras y desmontes, y meter tuberías de desagüe por debajo, una obra que francamente no sé si era la más adecuada para solventar un problema relativamente sencillo.

Hubo una persona que opinaba que había que hacer el carril de bicis del otro lado del río, y ahí no estoy de acuerdo. El margen opuesto hay que mantenerlo lo más virgen que podamos, porque de lo contrario perderemos más zonas verdes.

Yo me habría planteado ensanchar un poco la carretera que sigue el Paseo en toda su extensión para que quepa un carril bici e incluso lo separaría con tocones de madera o una cerca adecuada al paisaje. Supongo que sería más económico que lo que han hecho y desde luego muchísimo menos agresivo con el entorno.

Este parque que hizo la Diputación, si mal no recuerdo, en época de Cacharro (sí, también hizo muchas cosas muy buenas) es una de las joyas paisajísticas de Lugo. Cuanto menos le toquen mejor, sobre todo por el demostrado mal gusto que nuestros próceres han demostrado en Lugo.

miércoles, 30 de mayo de 2018

El enésimo plan ''definitivo'' para las bicis

Proyecto presentado ayer. La línea naranja es la delimitación de la zona de actuación
No creo que nadie pueda considerarme sospechoso de no defender el uso de la bicicleta, sobre todo si tenemos en cuenta que en el año 2012, cuando fui nombrado presidente de Lugo Monumental por primera vez, nuestra acción inicial fue proponer un cambio en el borrador de la ordenanza de circulación que se tramitaba en aquel momento para que se permitiera su paso por el casco histórico, cosa que aquel documento vedaba y que, afortunadamente, se modificó. También influye en mi simpatía hacia los vehículos de dos ruedas la sangre, ya que mi familia tuvo durante cien años un taller de bicicletas muy conocido en la ciudad y eso, quieran que no, marca lo suyo.

Sin embargo hay que reconocer que si bien los argumentos en favor de la bici son poderosos, hay cuestiones que los ciclistas tenemos que replantearnos si queremos que el uso pacífico de este vehículo no sea rechazado por los demás. Ayer, sin ir más lejos, un chico mandó a una señora al hospital al atropellarla en una calle peatonal, y no hablamos de un chaval de 15 años cuya edad podría explicar (que no justificar) su inconsciencia sino de alguien que superaba con mucho la veintena. Reconozco que cuando me enteré del suceso sentí un cierto punto de responsabilidad por la campaña que les decía al principio, aunque pensándolo bien es una estupidez creer eso porque quien anda como un loco por una zona peatonal también lo haría aunque estuviera prohibido.

Propuesta presentada por el gobierno en 2016.
Se les olvidó, parece ser.
La alcaldesa de Lugo anunció anteayer la creación de 15 kilómetros de carril bici en la ciudad, una medida que se presume favorable a la bicicleta pero que si les soy sincero yo no tengo muy clara por varias razones. Para empezar, se contradice con la estrategia de la limitación a 30 kilómetros, ya que se supone que ésta no contemplaba la creación de un carril sino el uso de la calzada para convivencia de distintos vehículos. Por cierto, que hace un par de años anunciaban 65 kilómetros de zonas para bicicletas, no de carril bici, pero por lo que se ve la cosa no cuajó o han cambiado de idea. ¿Esta vez van a hacerlo porque se acercan las elecciones? ¿Entonces de aquella lo presentaron a lo loco?

En segundo lugar me resulta una extravagancia la estrategia de hacer carriles para bicicletas ignorando completamente la zona universitaria. Vale que hay un carril bici en la ronda de Fingoy, de escaso uso hay que decir, pero si no se insiste en ese medio de transporte en la zona donde los usuarios son más sensibles al tema, y los estudiantes lo son, malamente vamos a hacer nada metiendo los carriles en la calle Santiago, la bajada al Miño u otras zonas con unas pendientes dignas de una etapa de montaña de la Vuelta Ciclista a España.

Por último pero no menos importante, creo que es más necesario clarificar el uso de la bicicleta y ver qué alternativas tenemos observando lo que hacen otras ciudades. Por ejemplo, en Budapest, Florencia o Brujas, ciudades muy turísticas y con gran densidad de bicicletas, éstas circulan por zonas peatonales (con “sentidiño”, claro) y por cualquier vía en el sentido de la circulación… e incluso en sentido contrario en muchas de ellas. Pegándose mucho a su derecha, y con conductores conscientes de esto, es una manera fantástica de promocionar la bici, aunque tengo mis dudas de que en España el ayuntamiento pueda tomar esa decisión con el código de circulación en la mano, si bien creo que Madrid presentó algo así.

La cuestión es: ¿tiene sentido que las bicicletas se restrinjan al carril bici? ¿No es más lógico crear un uso y costumbre que valga para toda la ciudad y no para lugares específicos? Por ejemplo un debate habitual es si pueden circular las bicicletas por las aceras. La respuesta obvia es que no, hasta que piensas en un niño de 9 años rodando por la Avenida de la Coruña, entonces te lo replanteas. El carril bici podría ser una solución para este tipo de usuarios, no digo que no, pero me parece una solución muy de los 90.

No parece que Lugo sea una ciudad amable con la bici.  Foto: La Voz de Galicia
Pontevedra, la siempre ejemplar Pontevedra, no tiene carriles para bicicletas. Toda la ciudad es una gran zona 30 en que éstas comparten espacio con los coches, y tal vez esa sea la solución más sencilla y soluciona no solo ese asunto sino muchos otros como el exceso de polución, la seguridad de los peatones y, lo que es más importante, no va por parroquias sino que es una solución global.

Curiosamente donde me parecen más necesarios los carriles bici es en zonas peatonales, y no me refiero al casco histórico, donde los considero un disparate, sino en otras como el paseo del Miño, el del Rato u otros similares. Precisamente en esas zonas, donde la bici se usa más para hacer ejercicio que como medio de transporte, es donde hay más problemas entre deportistas y paseantes, porque cuando vas tranquilamente caminando lo último que te apetece es tener que andar apartándote cada dos metros para dejar pasar al Indurain de turno.

Llama la atención que se despliegue esta gran inversión en este asunto cuando sigue sin funcionar el sistema público de préstamo de bicicletas, que es una de las grandes maneras de promocionar su uso. Un día de estos les pondré una pequeña guía de viaje a Budapest, donde estuve hace poco, en que hablo de cómo funciona allí, es una maravilla. Parece que en esta ciudad empezamos la casa por el tejado, y lo que me preocupa no es eso, sino los bandazos en las decisiones.

*NOTA: He modificado el artículo porque las líneas naranjas que aparecen en el mapa no son carriles bici, sino la delimitación de la zona DUSI. Disculpen las molestias.

viernes, 9 de marzo de 2018

¿Queremos un Lugo para personas o para coches?

El coche es un depredador que tiende a monopolizar todo cuanto espacio se le da... y a pedir más, siempre más.
Hace un par de días el portavoz del PP, Antonio Ameijide, difundió un vídeo en el que denuncia las dificultades que tuvo para aparcar en la ciudad, ya que tardó dos horas en encontrar dónde estacionar su vehículo. Achaca estos problemas a la suspensión del sistema O.R.A. y a los incumplimientos del gobierno local en lo relativo a los aparcamientos disuasorios que se iban a implementar en Lugo.

Enlace al vídeo subido por el PP.
Lo primero que hay que decir es que tardar dos horas en aparcar en Lugo es mucho tardar. No les digo que no sea posible, pero fuera de los días grandes de San Froilán o Arde Lucus es… extraño. Denota muy poco conocimiento de Lugo o una intención bastante transparente de hacer una crítica al Ayuntamiento, ya que es tan sencillo como plantarte en Los Tilos, en un sitio donde no molestes, y esperar a que salga alguien. Vale que como no hay O.R.A. la gente se lo toma con pachorra, pero dos horas es mucho tiempo y malo será…

El tema de la O.R.A. en Lugo es curioso. La gente que clama por su regreso es incapaz de meter el coche en un aparcamiento de pago, pero está dispuesta a soltar sus monedas por estacionar en la vía pública, cosa que me choca notablemente. Sin embargo mi oposición a la O.R.A. no sólo es por pagar por aparcar en la calle, sino por el absurdo del plan que se nos propuso en su momento: aumentar las plazas de O.R.A. a lo bestia (no recuerdo ahora pero me suena que eran unas 7.000 plazas) y obligar a mover el coche a las dos horas porque no se permitía renovar el ticket. Es decir, que cada dos horas tienes 7.000 coches dando vueltas por la ciudad. Muy ecológico.

En cuanto al aparcamiento, la opción de los aparcamientos subterráneos produce en Lugo una alergia terrible, aunque cuando al gente va a La Coruña lo primero que hace es meterse en el de los Cantones, que cuesta un ojo de la cara. Vale que el subterráneo de Santo Domingo es una porquería y que es difícil meter el coche sin rascarlo, pero hay más. El de la calle del Teatro, por ejemplo, es amplio y cómodo, y los de Plaza de la Constitución Plaza del Ferrol no son malos y, además, son baratos. No llegan a tres céntimos por minuto en su franja más cara, y por tener el coche un día entero no pagas ni cuatro euros. El viernes de la semana pasada fui a Orense a un concierto y pagué 6,45 euros por dejar el coche cuatro horas.

En los subterráneos de las plazas de Constitución y Ferrol un día entero cuesta menos de cuatro euros...

No hay ciudad en el mundo en que aparcar en el centro sea sencillo sin pagar. Ni siquiera la siempre ejemplar Pontevedra lo pone fácil, y las bolsas de aparcamiento están a unos 10 minutos andando del casco histórico, lo cual es lógico porque las calles del centro se han reservado para el peatón, como debe ser.

La pregunta no es si hay que dejar aparcar en todas las calles, sino cómo hay que facilitar a la gente llegar al casco histórico sin tener que usar el coche. El vehículo privado está condenado a muerte en las ciudades, salvo para carga de bultos y personas que tengan difícil la movilidad como es lógico. Los coches han de reservarse para salir del casco urbano para ir a otros lugares, para la gente que trabaja fuera, o para los que viven fuera y trabajan dentro. Y ya.

En Orense me clavaron
seis euros y pico por cuatro horas...
En lo que sí estoy de acuerdo con Ameijide es en el clamoroso incumplimiento del Ayuntamiento, pero no en las bolsas de aparcamiento, que poco van a arreglar al lucense porque donde se pueden hacer es en lugares alejados del casco histórico, sino en el reiterado aplazamiento de las nuevas líneas de autobús.

Si todos tuviéramos la seguridad de que cada 15 minutos va a pasar un autobús que nos lleve de la zona de origen a la zona de destino (obsérvese que no hablo de un “puerta a puerta”, porque eso es imposible) otro gallo nos cantaba. Saber que si estás en la Medusa podrás contar con un autobús que te deje en la Ronda de la Muralla en 10 o 15 minutos y que pase cada cuarto de hora es el mejor incentivo para dejar el coche en el garaje y bajar en transporte público.

De la bicicleta y la opción pedestre ya no digo nada, porque es una evidencia. Promocionar el uso de la bici como transporte, no como deporte urbano (esto último lo veo más peliagudo) es una de las tareas pendientes que están eternamente sobre la mesa. Los itinerarios peatonales, vedando al tráfico calles enteras que conviertan la ciudad en un medioambiente seguro para el caminante es otra de las acciones básicas que siguen metidas en un cajón.

De lo que se trata aquí es de saber qué queremos. ¿Qué modelo de ciudad defendemos? ¿Una en que el vehículo privado sea sacralizado y le entreguemos todo el espacio disponible u otra en que las personas tengan amplios espacios y transportes de masas adecuados? Y bueno, cuando hablamos de “masas” recordemos que estamos en Lugo, no en Nueva York.

Madrid va a peatonalizar la Gran Vía, lo que se une a otras muchísimas calles en las que ya no se puede acceder en vehículo privado. Coruña ha cerrado al tráfico enormes áreas, Santiago hace ya décadas que es peatonal… No vayamos contracorriente, analicemos las necesidades y cubrámoslas con sistemas que funcionan. Está todo inventado, sólo es ponerse.

lunes, 23 de octubre de 2017

El día de la bicicleta: un éxito... con alguna cosilla a mejorar

Un año más hay que hablar de exitazo de participación
Foto: La Voz de Galicia

Ayer domingo tuvo lugar el día de la bicicleta organizado por el Ayuntamiento de Lugo, La Voz de Galicia y Decathlon. Un éxito de público con más de 2000 ciclistas, que no es moco de pavo, sobre todo en una ciudad tan inmovilista para ciertas cosas como es la nuestra.

Mover a semejante cantidad de gente no es sencillo, hacen falta recursos y gente en la organización y aunque es el primer año que me he apuntado a hacer el recorrido he notado algunos problemas que creo que sería más o menos sencillo subsanar. Por supuesto son apreciaciones subjetivas, como usuario, y sé que cuando organizas algo así es más difícil de lo que a primera vista parece.

A ver qué les parece, y si han participado les agradecería que me dijeran si están de acuerdo, que siempre es bueno contrastar.

Una de las paradas, un poco largas de más...
En primer lugar, en la fase de inscripción, creo que sería interesante que se habilite un formato digital, que lo de cubrir un papelito parece un poco de los 90. La consecuencia lógica de esto es que también te llegue un correo de bienvenida con información importante como la hora de salida, el lugar exacto donde llegar, recorrido, duración, instrucciones (por ejemplo, la de no subir a las aceras, que entre 2000 participantes siempre hay algún cafre que lo hacía y no es procedente) y equipamiento obligatorio o recomendable. Incluso te podrían enviar un dorsal para imprimir en casa.

Una vez llegas a la salida, me pareció que había un poco de “falta de recepción" a los participantes. La gente llega y se ve un poco desangelada, y hasta había dudas del punto exacto de salida, algo normal porque con tanta gente es difícil organizarse, pero eso se podría solucionar con el típico portalón hinchable que se instala en las carreras tipo la Lugo Monumental. 

Estaría bien darle un significado, algo tipo reivindicativo en favor del uso de la bici o algo así. Se puso en algún artículo pero habría sido interesante darle más calado. Hubo quien llevaba un cartelito pidiendo “carril bici ya”, que es una reivindicación razonable aunque quizá un poco fuera de época porque ahora hay modelos de convivencia como el de Pontevedra que funcionan bien sin el carril bici, pero bueno, eso es otro debate.

Los niños más pequeños también participaron
Foto: La Voz de Galicia
En cuanto al recorrido me pareció más que correcto. Fácil, llevadero, de una duración aceptable y sin grandes desafíos salvo la subida de Recatelo, que tampoco es para tanto. Lo que sí habría que hacer es retirar los tapones. Por ejemplo, a la llegada a Los Tilos sobraba al menos una de las filas de coches aparcados, y el más grave de todos fue el de las terrazas de la Calle de la Reina, que quizá se tendrían que haber instalado de una forma más alargada, dejando más paso (de hecho no estaría mal que siempre estuvieran de esa forma).

El ritmo me pareció demasiado lento. Había muchos niños, muchísimos, y de muy corta edad, y eso justifica la razonable decisión de ir despacio, pero tanto tanto fue excesivo, que casi te costaba mantener el equilibrio. Tal vez habría que hacer dos grupos, uno para niños de corta edad que saliera primero (a todos les gusta ir delante, así que no pasa nada) y otro que vaya a una velocidad más llevadera. 

Lo que me gustó menos es tener que hacer tantas paradas. Hicimos al menos tres: una frente a la Martínez, otra en la estación de autobuses y de nuevo en la Martínez. Se hizo algo pesado y la intención parecía agruparnos, pero al ser tanta gente era incómodo. Probablemente haciendo lo de los grupos que decíamos antes se podría arreglar mejor.

El sorteo, que no se oyó si no estabas muy cerca.
Foto: La Voz de Galicia
Tampoco sería mala cosa mejorar la megafonía, porque en el sorteo de regalos yo personalmente no me enteré de nada (mira que si me tocó una bici y no fui a por ella…). Éramos muchos y solo un pequeño bafle no llega ni para empezar. Ya puestos estaría bien una actuación musical o algo así para dar ambientillo y no solo para los ciclistas, sino para la ciudad en general. 

De hecho a lo mejor habría que intentar ser un pelín más ambiciosos y hacer alguna actividad anexa: un pequeño taller de bicis, incluso algún puesto de materiales o complementos… A la gente le encantan las fotos de recuerdo por muy visto que esté. Quizás un desplegable con algún motivo o algo por el estilo estaría bien para hacerse el selfie de turno o algo así.

Entiendo que es más fácil decirlo que hacerlo, pero quedan 364 días para la edición de 2018 y esta actividad es muy popular así que… ya saben.

No quiero terminar sin hacer una mención especial a la policía local. Muchos agentes, amables, sonrientes (con los niños a alguno se le caía la baba) y participativos. No sé si es que hacía buen día (frío pero luminoso) pero parecía que todo el mundo estaba de buen humor, y eso es muy agradable.

Quizá parezca que soy muy crítico con una actividad que resultó más que exitosa, pero ya nos vamos conociendo y lo hago con espíritu constructivo, que siempre hay margen para mejorar.

¡Nos vemos en la edición de 2018!... (si Dios quiere, como se suele decir).

viernes, 20 de octubre de 2017

Este domingo toca andar a dos ruedas: Vente al Día de la Bicicleta

Una de las exitosas concentraciones de años anteriores. Foto: La Voz de Galicia
Este domingo Lugo se va a plagar de bicicletas. La ya tradicional concentración que organizan La Voz de Galicia, Decathlon y el Ayuntamiento de Lugo tiene un atractivo notable en esta edición, ya que en lugar de hacer una absurda peregrinación a un centro comercial, del que encima después cada cual tiene que volver por sus propios medios (y ya sabemos que las comunicaciones con la zona están pensadas única y exclusivamente para vehículos a motor), el atractivo recorrido de este año es por el centro.

No hace falta inscribirse pero si lo haces entras en un sorteo de regalos, que siempre es un aliciente a ver si toca alguna cosa útil. Pueden hacerlo en La Voz de Galicia o en Decathlon hasta mañana sábado, y si no el propio día en el Ayuntamiento. La hora de "quedada" es a las 11:30 y la salida a las 12:00... ¡Ah!, ¡y el casco es obligatorio!

Se sale de la Plaza de España, y se sigue por calle Villalba, Rodríguez Mourelo (los Tilos), Doctor Portela, vuelta por el mismo sitio, Ramón Ferreiro hasta Pintor Corredoira, vuelta otra vez por Ramón Ferreiro, subida por Ángel López Pérez (por delante del Seminario), vuelta y media a la Muralla (se hace una vuelta completa y luego se repite hasta la Gasolinera Martínez), subida por Montevideo, Quiroga Ballesteros, Santo Domingo, Reina y termina otra vez en la Plaza de España.

Un recorrido de unos 6,5 kilómetros y aparentemente sencillo. Lo más puñetero va a ser la subida de la Ronda por Recatelo, pero bueno, tampoco creo que sea excesivamente atroz y es algo que se debería poder hacer sin mayor problema.

Esta concentración es una reivindicación pública y tranquila de las dos ruedas sin motor como forma de transporte en una ciudad como la nuestra en que desde casi Garabolos hasta la Plaza del Rey no hay un excesivo desnivel y se puede usar con facilidad. Otra cosa es bajar al Miño o al Rato y volver a subir, que ahí ya me hacen callar que eso es para nota, aunque en otros lares con mayores diferencias de cotas la usan y se han acostumbrado.

Meteogalicia, que suele acertar bastante, predice que el domingo por la mañana será un día muy frío y con nieblas, pero sin lluvia, así que abrigándose bien y por capas, en plan cebolla, malo será que no se pueda afrontar la climatología sin mayores contratiempos.

Otras ciudades (Coruña en la foto) tienen préstamo de bicis
¡Y hasta funciona y todo!
Es la primera vez que participo en esta concentración por el motivo que les decía al comienzo, porque me daba una pereza espantosa subir hasta Las Termas para rendir pleitesía a un tipo de comercio que personalmente me da repelús, y encima con la complicación de tener que volver a bajar después a la buena de Dios. Ya les contaré qué tal va la cosa, pero imagino que bien porque es un trayecto sencillo, pensado, imagino, para niños y para quienes, como es mi caso, no tenemos una gran costumbre de darle al pedal varios kilómetros.

Sería bueno que se aprovechen este tipo de actividades para reclamar, por ejemplo, que se tome en serio el tema de las bicicletas en Lugo instalando aparcamientos razonables (y no esos chismes que han metido en la Calle de la Reina y que son más estorbo que servicio), recuperando el Rebicíclate o al menos usando sus bases para que los demás podamos dejar la bici a resguardo los días de lluvia, o haciendo recorridos razonables y seguros para que este medio de transporte se convierta en una alternativa real, y no en una cosa para hacerse una foto el lunes y olvidarse el martes.

La bicicleta es un medio de transporte limpio, ecológico, económico y hasta sano. ¿Qué más se puede pedir?

lunes, 20 de marzo de 2017

Zonas... ¿peatonales?


Que las zonas peatonales son para los peatones parece un punto de sentido común. Ampliar su uso a las bicicletas puede tener sentido siempre y cuando se cumplan esas tres reglas de oro que los ciclos han de cumplir cuando transitan por una zona que en realidad no es la suya: prioridad absoluta del peatón, velocidad moderada y ausencia de maniobras que puedan suponer el más mínimo peligro para el viandante.

Sin embargo en este Lugo nuestro las cosas son más complejas, porque parece que lo que todos vemos no es tan obvio para nuestras fuerzas de seguridad. Por ejemplo, La Voz de Galicia del sábado traía en portada unas fotos realizadas en la Plaza de España en que un repartidor bajaba alegremente entre los críos que jugaban no tan tranquilamente, y aparcaba en medio y medio del paseo peatonal para ir a llevar un pedido a un local. Y se quedó tan ancho.

El tema de los repartidores es difícil de enfocar. Tengo amigos que en su momento hicieron esa función y te explican lo complicado que es cumplir a tiempo con las obligaciones laborales, una tarea que se convierte en imposible si se cumplen todas las normas de tráfico. Además, su mísero sueldo solamente se complementa con las escasas propinas que reciben, y que aumentan únicamente por una cuestión estadística si hacen muchos repartos.

Uno de los habituales puntos donde la zona peatonal es teórica
Pero no solamente pasa eso en el centro ni solamente con repartidores. El domingo por la mañana, aprovechando el engañoso sol (ya saben, algo para el cuello es básico a determinadas horas) me fui a tomar algo con un amigo a la terraza que han puesto junto al puente romano. En una hora y poco pasaron un mínimo de cinco motos por el viaducto, supuestamente peatonal, y no todos estaban trabajando, sino que alguno simplemente iba de paseo, y esto lo sé porque aparcó a mi lado para irse a andar por el margen del Miño.

Aquí no se trata de decir "es que los ciclistas son..." o "los moteros hacen...". Somos los mismos. Las mismas tontadas que hacemos cuando cruzamos la calle en rojo, por un sitio donde no hay paso de peatones, o cuando dejamos el coche en doble fila son las que se hacen en bicicleta o moto. No es el vehículo el culpable sino el conductor, con la diferencia de que si vas andando, bici o moto eres más vulnerable con lo que es más peligroso tener un accidente. Pero no colectivicemos que no hablamos de eso sino de un comportamiento general, ciudadano.

La tarea del Ayuntamiento en cuanto a la relajación del tráfico estableciendo en la ronda un límite de 30 kilómetros por hora me parece una buena idea, pero sumamente incompleta. Lo de tomar medidas de choque contra los excesos al volante es importantísimo, pero como ya hemos dicho varias veces no se puede hacer mediante improvisaciones ni medidas que solo buscan portadas en los periódicos y llamar la atención, aunque esto sea un efecto no necesariamente negativo.

Hacer cumplir las normas es esencial pero no todas tienen el mismo rango. Que una moto pase a toda leche por una zona peatonal ha de ser una excepción achacable únicamente a un momento puntual y que ha de ser sancionado. O en una bici, me da igual. Pero parece que aquí hasta que el curioso calendario de “tareas pendientes” marque que es el momento de sancionar eso seguirán haciendo la vista gorda mientras cualquier ciudadano sabe dónde y a qué horas hay que estar para pillar a quienes protagonizan estos comportamientos.

No es tan difícil... si se quiere, claro.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Día de comprobaciones

Ayer fue un día de comprobaciones.

Comprobé que lo que habíamos hablado ayer en el blog de los estorbos que pueden ser las bicicletas ancladas a las bases instaladas por el Ayuntamiento es una realidad. No en todas, obviamente, que alguna está bien puesta como la de la calle Obispo Basulto (a pesar de ser fea con ganas y no pegar con el entorno), pero en el caso de la calle de la Reina poner la bicicleta en la base y atascar el paso por la parte más próxima al lateral de la calle es todo uno. Confío en que lo cambien en breve.

También comprobé que cuando hace buen tiempo y el comercio hace buenas ofertas la gente acude en masa. El Street Market (lo siento no me resisto a criticar otra vez la manía de utilizar anglicismos para una cosa que se puede nombrar en castellano o en gallego sin problema alguno) fue un éxito nuevamente, aunque esta vez hay que decir que me paseé por los puestos sin ver casi nada para hombre. La ropa de mujer y de niño ocupaban el 90% de la oferta.

Y por último comprobé que el PP en Lugo sigue manteniendo un poder de convocatoria sin rival. Fui al mitin central de los populares en Lugo a invitación de Joaquín García Díez, quien lleva dos semanas saltando por toda la provincia y haciendo kilómetros como si él mismo fuera candidato en esta cita electoral. Me llamó y me animó a ir así que allá nos fuimos varios amigos y hasta mi suegra. De hecho al final nos juntamos un grupito bastante considerable de 10 personas (eso ya sería un cuarto de la afluencia que tuvo Pedro Sánchez) aunque entre los cientos de simpatizantes que había en Veterinaria era una gota en un océano.

Ya sé que no hace falta que te inviten, pero desde que me desvinculé del partido no he vuelto a estas celebraciones porque francamente me resultaban habitualmente aburridas. No fue el caso afortunadamente, y además estaba Cristina Cifuentes que me simpatiza bastante y siempre es un atractivo.

Les conté que el otro día había ido al mitin de Ciudadanos (también por invitación de Olga Louzao), y tengo que decir que probablemente la oratoria de Albert Rivera y de Inés Arrimadas supere a la de Cifuentes o incluso a la del propio Feijoo, pero no así el contenido. Me gustaron muchas cosas de las que dijeron Rivera y Arrimadas, pero no tanto el que dedicaran una buena parte de la intervención a criticar a los demás partidos. Feijoo no lo hizo para mi agradable sorpresa.

De hecho reflexionó sobre el tema, y aclaró que no estaba allí para ser negativo ni poner verdes a sus contrincantes (y eso que lo tiene fácil) sino para hablar en positivo y explicar qué quiere hacer durante cuatro años más.

Me gustó. Evidentemente en ideología comulgo bastante con Feijoo. De hecho cuando dejé el PP él fue una de las razones que me hizo pensármelo y por las que estuve quizá más tiempo del que habría aguantado sin su presencia, y ayer confirmó mis buenas impresiones sobre él.

Tengo que agradecer a Joaquín que me llamara, incluso que insistiera porque no me veía muy convencido de ir, porque fue una tarde muy agradable, más aún con las cañas que nos tomamos al salir del mitin en pandilla y que fueron uno de los mejores momentos del día.

¿Que me ha salido un artículo loando a Feijoo? Pues sí, para qué nos vamos a engañar. Estamos en campaña electoral y aunque intento evitar el tema político como la peste hay días en que uno, politólogo que es, no puede evitar meterse en el asunto.

¿Que si esto supone que volvería al PP? A día de hoy no. Muchas de las cosas que me hicieron marcharme siguen estando ahí, y desde que me fui me siento más libre para opinar. No porque nadie tuviera la osadía de decirme qué tengo que opinar, quizás porque ya sabían que conmigo eso funciona bastante mal (bueno, lo intentó alguien después de marcharme y le salió el tiro por la culata) sino porque yo mismo me autocensuraba. Lo hacemos todos, "defender los colores", aunque también hay que decir que no hace falta abandonar un partido para poder ser crítico ni mucho menos. Quizá si el tiempo retrocediera, que es una costumbre que no tiene, habría actuado de otra forma pero ahora lo hecho, hecho está.

martes, 20 de septiembre de 2016

Por fin tenemos aparcabicis (estorbando, pero los hay)

Imaginen lo que ocupan las bicis
aparcadas ahí...
Paseando por la calle me encontré ayer con dos novedades bastante sorprendentes: por un lado el inicio de las obras de consolidación del antiguo cuartel de San Fernando (que no restauración ni puesta en funcionamiento, no se me vengan arriba, solamente están intentando que no se nos caiga encima), y por otro la instalación de unos apoyos para bicicletas, a los que llaman “aparcabicis” desde el gobierno municipal.

Como de lo primero tengo poca información más allá de la evidente y me suena más a cosa de campaña que otra cuestión, me voy al segundo tema que me interesa más a corto plazo.

Lo primero que te llama la atención es la época en la que se instalan los aparcabicis. Justo después del verano. Ahora que viene el frío y la lluvia se acuerdan de poner estos estacionamientos por todo el casco histórico, supongo que con la sana intención de que los ciudadanos, bien arrebujados en sus gruesos abrigos y sus bufandas y protegidos bajo los inevitables paraguas, vean y aprecien lo mucho que se lucha por las bicicletas. En cuanto a la utilidad, ya se usarán un año de éstos.

El de Hacienda peca del mismo problema
Otra cuestión bastante peculiar es el emplazamiento y orientación de algunos de estos dispositivos. Solo vi dos, en la calle de la Reina, pero aunque me pagaran por ello me costaría trabajo decir dónde se podrían ubicar peor. Han puesto dos juegos en la parte de la Reina que está llegando a Santo Domingo de tal forma que cuando se instalen bicicletas en ellos interrumpirán el paso de los peatones tanto en la acera lateral como en la central. Como decía Paloma, la de “Aquí no hay quien viva”, “¡Que se note, Juan, que se note!”.

El otro juego de dos dispositivos está junto a Hacienda, y tiene el mismo problema, que lo han puesto de tal manera que no puede estorbar más el día que alguien tenga la idea de encadenar ahí su bici.
Una zona más lógica para instalar los "aparacabicis"
Es llamativo porque tenían zonas mucho más adecuadas para poner esto de otra manera. Por ejemplo tal y como señalaba ayer el siempre observador Alberto Lugilde (nota al margen: me resulta increíble que el PP nunca lo haya llevado en un puesto decente en la lista a las municipales), en el inicio de la calle Juan Montes, en el lateral de Hacienda, hay un espacio enorme y muerto de risa donde se podrían haber puesto los aparcamientos de diez o doce bicicletas sin estorbar absolutamente a nadie.

La ubicación de los aparcamientos de bicicletas tiene que tener al menos tres características fundamentales: estar bien situados para que sean útiles, estorbar lo menos posible y, esto ya sería para nota, adaptarse a la climatología. Vamos que no sería descabellado ponerles una pequeña marquesina como se ve en otros países en que la lluvia es menos frecuente que en Lugo.

Lo de reutilizar las bases del extinto Rebicíclate, eso que duró unos meses pero que lleva años estorbando en nuestras aceras, ya lo considero ciencia ficción. No será porque no se les haya sugerido una y otra vez, utilizando el más elemental sentido común, pero se ve que mantienen la esperanza de que si riegan bien la zona vuelvan a crecer las bicis de préstamos solas. Otra explicación no le veo.

Artículo 51 de la Ordenanza de Circulación
Ah, por cierto ya que hablamos de bicicletas por el centro, aprovechemos para recordar que en Lugo sí se puede circular por las zonas peatonales pero con “sentidiño”, es decir, respetando la prioridad absoluta e indiscutible del peatón (la bici invade SU espacio, no al contrario), conduciendo a una velocidad moderada (la ordenanza habla de 10 km/h) y evitando maniobras bruscas o temerarias. Lo dice la ordenanza de circulación del Ayuntamiento de Lugo en su artículo 51, así que no tiene discusión. Si no se fían lo pueden consultaren el texto legal.