| La plaza de España llena en la concentración de ayer |
El programa se cumplió, para bien y para mal, en la manifestación de ayer. Empezando por el final, la “contramanifestación” logró su objetivo: que en la prensa de hoy salga que hubo incidentes. Es evidente que era su intención.
Es curioso que las redes se han llenado de insultos contra las concentraciones por defender al país. Algo que en cualquier nación del mundo es normal en esta España nuestra parece que es de “fachas”, y se acepta que haya personas increpando e intentando provocar una reacción con un megáfono al lado.
Aquí sólo hay tres posibilidades: o no comunicaron la concentración a la subdelegación (cosa que la convierte en ilegal), o la comunicaron y se les prohibió (de nuevo la haría ilegal) o la comunicaron y no se les prohibió a pesar de la obvia intencionalidad de provocar un conflicto. En todo caso en España las concentraciones no precisan autorización pero sí comunicación y la autoridad (en este caso la subdelegación del Gobierno) debe impedirlas si considera que pueden crear un conflicto. Aquí era obvio. Mantener la paz no creo que fuera su objetivo.
En todo caso las persona que reaccionaron gritando a los “contramanifestantes” cometieron, en mi opinión, un error. Entiendo que es muy cansino ser siempre los responsables, los calmados y los adultos, soportar que estén dándote la turra e insultándote y tú te tengas que mantener impasible, sin mover un dedo… pero es lo que toca. Las fotos de los cortes de manga y la gente roja de ira gritando de uno y otro lado es negativa y radicaliza a los radicales… pero también a los que no lo son.
Por lo demás todo fue bien. Me sorprendió favorablemente que aunque, como me temía, hubo quienes corearon la consigna de “Pedro Sánchez, hijo de puta”, no tuvieron éxito y en un suspiro se apagó la frase.
El manifiesto lo leyó Ramón Carballo, con todo el gobierno local y destacados representantes del PP y de Vox, pero ante un público variopinto en que pude saludar a conocidos socialistas lucenses, lo que me sorprendió favorablemente. El discurso fue prudente, sin estridencias ni ataques al gobierno, enfocado en la defensa de los vecinos ceutíes y reconociendo y felicitando la actuación de los servicios que están lidiando con esta situación. Muchos aplausos cuando se mencionaba la unidad de España, la indiscutible soberanía del país en Ceuta o el apoyo a la sociedad ceutí.
¿Cuánta gente hubo? Vayan ustedes a saber, porque esto siempre es un caos numérico. Yo les diría que había unas 3.000 personas más o menos, pero a ojo de buen cubero. Siendo Lugo no es un dato menor, pero las concentraciones siempre son difíciles de cuantificar y a veces los números son interesados. Por ejemplo, la Delegación del Gobierno en Madrid cifra la concentración en la capital de España en 50.000 personas. Si damos por buena la cifra y vemos las fotos de la gente que había, ¿son conscientes de lo que suponen 70.000 en Ceuta, cifra oficial reconocida por el Gobierno? Es peor mentir porque la consecuencia lógica es más dañina.
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