martes, 28 de julio de 2026

La Milagrosa y Barrio Feijoo (por fin) tienen un plan de rehabilitación

Una de las muchísimas casas de la zona de La Milagrosa y Barrio Feijoo que, rehabilitadas, sería una maravilla para vivir. ¡Quién la pillara!

El barrio de la Milagrosa es mi barrio. Viví allí de pequeño, en el 115 de la calle entonces llamada 18 de Julio (ahora Camino Real). Teníamos de vecinos a un sastre cuyo nombre no recuerdo ahora mismo, pero sí el de su hija, Mónica, que era compañera de juegos, también a Agustina, que tenía una pescadería en la Plaza de Abastos y ejercía de abuela postiza para mi hermana y para mí, y en nuestra calle estaban los taxis de Dablanca y un pequeño colmado de barrio al que íbamos a buscar las botellas de gaseosa y el pan. Son recuerdos sueltos, casi fugaces, porque nos cambiamos de zona cuando yo tenía 4 años aproximadamente.

Vivo de nuevo en la Milagrosa desde que en 2005 me mudé a este barrio que, para mí, es una de las mejores zonas de Lugo. Estoy encantado aquí porque tiene de todo y ahora vivirá una nueva juventud gracias a la tramitación, por fin, del Área de Rehabilitación Integral de Milagrosa y Barrio Feijoo, algo que se anunció durante años y más años pero que, otra casualidad de esas a las que ya nos estamos acostumbrando, ha cristalizado con la firma de Elena Candia como alcaldesa.

Como era de esperar, la oposición ha salido a decir que eso ya lo tenían ellos listo. Tan listo lo tenían que llevan anunciándolo desde al menos el 2015. Siete veces han salido a la prensa a decir “ahora sí que sí”, pero fue no. Incluso una de las veces llegaron a presentar “algo” pero, vaya por dios, fuera de plazo. Hay que ver la cantidad de cosas que estaban listas para sacar adelante, ¿no creen?

Me consta que Paula Alvarellos le puso mucho interés a este tema, pero no logró, en su breve paso por la Alcaldía, poder presentarlo. Ya lo he dicho muchas veces en este blog pero no sobra una más: Paula habría hecho un grandísimo trabajo si hubiera tenido más tiempo y las manos más libres, pero heredó un equipo que no era el suyo, un pacto que la ataba demasiado y, por desgracia, un tiempo muy corto que aprovechó todo lo que pudo.

Nadie dice que el equipo de Elena Candia haya sacado esto adelante desde cero. Sí estoy convencido de que el bueno de Ramón Cabarcos, trabajador incansable y persona seria y rigurosa donde las haya, ha tenido que darle una vuelta completa al tema porque donde hubo muchos anuncios habitualmente había poco trabajo de fondo. Probablemente hubiera cosas aprovechables, pero mucho, muchísimo por hacer para que esto saliera adelante.

Para Lugo es bueno. La Milagrosa pasó de ser un barrio que quedaba “fuera de la ciudad” (mis abuelos se fueron a vivir en los años 60 a la calle Concepción Arenal y la gente les preguntaba por qué “se marchaban de Lugo”) a ser la extensión natural del casco histórico. El peso económico y de comunicación de la Avenida de la Coruña se completa con un barrio agradable, de edificios no muy altos, aunque muy degradados en una importante mayoría.

Faltan ascensores, tejados y revisión de fachadas para que los vecinos se puedan animar a vivir en esta zona, y este plan ayudará a que esto sea una realidad.

No tengo la menor duda de que La Milagrosa y el Barrio Feijoo, donde puedes tener una casita de planta baja o con una altura sin tener que aguantar comunidades de vecinos, se van a poner de moda en breve. Comer, rascar y rehabilitar, todo es empezar.

Francamente, lo sorprendente es lo muchísimo que ha tardado esto en llegar. Aunque Lugo no tiene el nivel de presión sobre la vivienda que sufren otras poblaciones, sí es cierto que hace falta poner en valor muchas que tenemos abandonadas.

Rehabilitar es una de las claves más importantes. No tiene sentido extender la ciudad a lo tonto con la cantidad de gastos que eso genera, cuando tienes miles de viviendas vacías porque están en mal estado.

Yo he tenido dos viviendas desde que me independicé. Las dos las compré en un estado muy malo (la primera) o regular (la segunda) y las rehabilité con un resultado extraordinario. Bien es cierto que hoy día cuesta mucho encontrar quien te haga la obra, porque las cosas están regular, pero ¿qué no cuesta mucho hoy día?

Les animo a ver la Milagrosa y la zona de Barrio Feijoo con otros ojos porque merecen la pena, y mucho.

lunes, 27 de julio de 2026

Buscando a Carmen


Carmen L.R. Desaparecida el pasado martes 21 de julio. Se le vio por última vez en la calle Divina Pastora.

La muerte es algo inevitable. Es, en gran parte, lo que nos define. Saber que algún día no estaremos aquí hace que debiéramos ser conscientes de la importancia de unas cosas sobre otras y nos ayuda a recapacitar sobre el desmesurado peso que le damos a asuntos que, realmente, no tienen la menor trascendencia. Muchas veces la muerte llega, como escribió San Pablo, “como ladrón en la noche”, es decir, por sorpresa, sin avisar. Un accidente, un infarto repentino, una enfermedad que estaba oculta… somos más frágiles de lo que nos gusta admitir, aunque nuestro subconsciente insista en recordárnoslo de vez en cuando, como hoy, en que tuve una horrible pesadilla.

Hice mi primer testamento hace ya bastantes años porque, aunque no tengo ningún interés en que sea algo práctico a corto plazo (eso espero) me pareció que era importante que si pasaba algo imprevisto las personas que dejo detrás tuvieran los menores quebraderos de cabeza posibles. Los papeles suelen resolver muchísimos más problemas de los que crean y, de hecho, también es una de las razones que siempre esgrimo para defender la importancia de casarse. No porque vayas a morir mañana, sino porque te puedes morir mañana, debes preparar ciertas cosas porque de lo contrario acarreas una serie de trámites burocráticos perfectamente prescindibles.

Pero hay una situación que es, si me apuran, peor que la muerte: la desaparición.

Estos días vemos que una chica de 24 años, Carmen L. R., falta desde el día 21 de este mes. Mide 1,65 metros, complexión delgada, media melena de color negro y los ojos azules. Se le vio por última vez en la calle Divina Pastora, en la Milagrosa, vistiendo su uniforme de trabajo de Carrefour, si bien su teléfono quedó fijo durante varios días en el entorno del Río Miño, por lo que las búsquedas se están focalizando en esa zona.

La desaparición es una situación que, por fuerza, tiene que ser terrible para el entorno de la persona que falta. No se sabe qué ha pasado, si estará bien o no (ojalá que sí) y si ha sido voluntaria o por alguna circunstancia externa. Imaginen el calvario de la familia y amigos, que no tienen la menor idea de qué ha pasado.

En este momento sólo podemos intentar no especular. Montarse teorías, a cada cual más forzada, sólo hace que la angustia aumente y lo que necesitamos es ayuda.

Se han organizado batidas para buscar a Carmen en la zona donde se localizó la señal de su teléfono y estos días iré editando este artículo para incluir aquellas de las que me entere por si ustedes se quieren animar a colaborar.

Hace ya un año que falta Isaura, la señora que desapareció en la Avenida de la Coruña, y no sabemos nada de ella. Me resisto a retirar el cartel de su caso porque hay que seguir manteniendo la esperanza.

Ojalá ambos casos se resuelvan favorablemente.


ACTUALIZACIÓN

Me dicen que HOY día 27 de Julio a las 16:00 horas se retoma la batida. El punto de encuentro es el aparcamiento que está junto a Carrefour (pasando el hipermercado, a la izquierda).



viernes, 24 de julio de 2026

Tabaco y terrazas, una combinación complicada

Tabaco y terrazas, una combinación difícil que próximamente estará prohibida

La política, lamentablemente, en ocasiones convierte en hábito decir una cosa y hacer la contraria. No me entiendan mal, no creo que se trate siempre de que haya intención de mentir necesariamente, sino que nuestros gestores consideran que los ciudadanos somos niños que no podemos asumir las, a veces, duras realidades con que se enfrenta el responsable.

Un ejemplo lo tenemos con el asunto del tabaco. Se trata de una sustancia dañina, cancerígena, molesta... y de la que la administración obtiene unos disparatados beneficios de los enormes impuestos que cobra. Hablamos de unos 7.300 millones de euros al año - que yo hay días que no los gano - y que van creciendo cada ejercicio porque, si bien el consumo cae, el tipo impositivo sube y en torno al 80% del precio de la cajetilla va a parar a las arcas del Estado.

Prohibir el tabaco sería como una especie de nueva “ley seca”, y es posible que diera como resultado el nacimiento de una nueva mafia que suministrase a los adictos a la nicotina su dosis… y el Estado perdería unos multimillonarios beneficios, que probablemente es lo que más les interesa, ya sin hablar de cerrar una industria que da de comer a mucha gente.

Pero claro, frente a esa realidad económica está el discurso de que el tabaco es malo, malísimo, y que hay que prohibirlo en casi todas partes para proteger a terceros. Nada que objetar en eso, porque frente a la libertad del fumador está la de los que no fuman (no fumamos, debería decir). Por mucho que se hable de que hay una convivencia ejemplar entre fumadores y no fumadores en espacios compartidos, esto no es cierto.

Hay fumadores educados que se levantan para echar el cigarrillo sin molestar a nadie (a los que la prohibición no les afectaría porque ya lo hacen) y otros que pasan de todo y te echan el humo sin el menor rubor, y mejor no les digas nada porque encima te vienen con el “está permitido, si le molesta cámbiese de mesa”. Habitualmente esa convivencia se basa en que el fumador pasivo se jode y se calla o sí, se cambia de mesa como si la responsabilidad fuera suya.

El fumador debería ser más consciente de que el humo molesta. No se trata de poner en duda su libertad de fumar, que yo apoyo (con ciertas reticencias, eso sí) sino de la de los demás de no respirar su humo. Si afectas a terceros ya no hablamos de ti, o al menos no solamente de ti.

En cuanto a que la hostelería se enfrenta a la ruina si se prohíbe fumar en terrazas, es una sandez como un piano. También decían algunos eso cuando se prohibió fumar en interiores, y no fue así. De hecho es probable que les evitase demandas, ya que si yo no soy fumador y en mi entorno laboral respiro tabaco, como tenga un problema con eso a ver qué juez me niega una indemnización y, aunque a muchos les sorprenda, los camareros son personas y todo.

Lo que supone un problema real es si se permite (como en su día pasaba) fumar en unos locales y no en otros. Ahí sí hay una competencia problemática, casi desleal. De hecho, la norma de “tú sí, tú no” duró unos meses y las costosas reformas que hicieron muchos locales no les valió para nada.

Aquí se plantea prohibir el tabaco en todas las terrazas. Puede que sea una medida un poco exagerada pero tampoco le veo mucha alternativa. Si se da a elegir a los locales todos admitirán tabaco… ¿o no? Habría que probar a ver qué pasa… Cada vez hay más gente que no fuma...

El punto débil de todo esto, desde el punto de vista del empresario, lo veo en cargar al hostelero con la responsabilidad de vigilar y, en su caso, prohibir al cliente fumar. Eso es una fuente de conflictos importante y lo lógico sería que sean las fuerzas públicas las que sancionen al incumplidor, sobre todo cuando se está saltando la norma en un lugar tan obvio como la calle, a la vista de todos.

Probablemente si la gente fuera más educada y tuviera más cuidado a la hora de fumar no habríamos llegado hasta aquí. No se trata ni de ser unos talibanes del antitabaquismo ni de escudarse en “está permitido”. De hecho, creo que ni siquiera la mayoría de los fumadores han generado este problema. Los que conozco son gente normal que evitan que el humo le vaya al vecino, pero todos sabemos que, por desgracia, hay muchos de los otros.

Échenle la culpa a esos.

jueves, 23 de julio de 2026

Méritos compartidos

Apertura del quiosco como punto de información turística, algo que se hizo muy cerquita de la ubicación provisional de la estatua de Paula Alvarellos

El otro día cometí una injusticia y es algo que no me gusta. Verán, hay temas que me interesan más que otros (eso nos pasa a todos) y con los que soy algo machacón. Entre ellos estaba el de los quioscos de la Plaza de España o el del pabellón de la OJE, que sigo sin comprender por qué está ahí abandonado desde hace cuarenta años, un plazo más que suficiente para buscar una salida a ese asunto.

La enorme ilusión que me hizo ver el quiosco de la Plaza de España limpio, pintado y, sobre todo, abierto, me impulsó a dar el mérito a Elena Candia porque es lo que transmiten los tiempos, pero, y ahí es donde está la injusticia cometida, se transmitía que en estos dos meses que lleva en la Alcaldía logró algo que en once años no se había conseguido. Es una verdad a medias, que no deja de ser una forma de mentir y eso está feo.

Los procedimientos administrativos raramente son tan rápidos como para lograr que un bien, en este caso los quioscos, pase del abandono a la apertura en dos semanas si no hay una base anterior, y aquí la había.

Desde Lugo Monumental, la asociación que tengo el honor de presidir, pusimos sobre la mesa este tema (entre otros) a todos los alcaldes de lo que va de siglo. Desde Orozco a Elena, pasando por Lara, Paula y Miguel, les hablamos de la importancia del quiosco y unos baños públicos accesibles, y tal y como escribí el otro día (porque eso pensaba) el mérito de su apertura era exclusivamente de Elena, y eso no es cierto.

¿A quién le debemos el inicio del proceso? A Paula Alvarellos. Fue ella la que inició el procedimiento para subastar los quioscos para hacer frente a las deudas que la empresa concecionaria, Kioscos de Galicia S.L., tenía con el Ayuntamiento. De esto me enteré porque me lo dijo un lector, al que agradezco enormemente su información. La subasta se celebró en mayo de este mismo año, quedó desierta y el quiosco se adjudicó al propio Ayuntamiento.

¿Qué habría pasado si la empresa hubiera abonado su deuda? Que podría haber reclamado la titularidad del quiosco, aunque metiéndose en un lío considerable (tanto a la empresa como al ayuntamiento) por los otros dos que están almacenados en Frigsa.

Es obvio que el pliego de condiciones cuando se les concedió poner los quioscos estaba muy mal redactado, algo habitual en Lugo, donde se les olvidan cosas tan importantes como meter la reversión automática de esas cosas si se incumplen las condiciones.

El procedimiento para que el quiosco pudiera ser recuperado lo empezó, pues, nuestra querida y malograda alcaldesa Paula Alvarellos, alguien que estoy seguro que habría hecho un gran trabajo si no hubiera estado atada por un pacto que le quitaba una importante parte del control del Ayuntamiento y si, lo peor de todo, un infarto no nos la hubiera arrebatado antes de tiempo.

Esto no quiere decir que no tenga mérito Elena, por supuesto. Que la subasta se cerrase el 18 de mayo y a las pocas semanas se abriera el quiosco como punto de información turística es una de las acciones que la definen: la energía arrolladora y una visión práctica que a Lugo le hacía mucha falta.

Elena escuchó la propuesta que se le hizo desde Lugo Monumental y la ejecutó en un tiempo récord, como está haciendo con todo. Si no estuviera ella al frente del Ayuntamiento me juego la cabeza a que tardarían meses y más meses en hacer algo con esa estructura... suponiendo que se le diera uso porque lo más probable es que la arrancasen de allí para llevársela a Frigsa como hicieron con las otras dos, así que entiendan este artículo como lo que es: al César lo que es del César y a Elena y Paula lo que es de Elena y Paula.

martes, 21 de julio de 2026

Una reforma hecha con sentido común

A la izquierda el anterior ascensor, que jamás se usó, y a la derecha el estado actual de la obra.
Una muy buena reforma, con sentido común.

Tras tanto hablar de fútbol (quién me lo iba a decir a mí…) volvemos a la normalidad y al día a día que es, en realidad, nuestra vida real.

Lugo, esta ciudad tranquila donde nunca pasa nada (hasta que pasa), es un lugar en que se hacen obras que no sirven para nada y que, de hecho, hay instalaciones que se retiran sin que jamás lleguen a encenderse, y no hay la menor consecuencia para nadie.

Durante estos meses se está acometiendo una reforma del edificio sindical de la Ronda de la Muralla. Se ha trasladado a la Inspección de Trabajo, que ocupaba una planta del edificio y que ahora está en el de Correos, y se ha modificado la que era una entrada bastante cutre a la sede de los sindicatos.

Ahí es donde me llama la atención que se ha quitado un pequeño elevador que había en la parte izquierda de la fachada para salvar el desnivel de las escaleras… y que nunca llegó a encenderse. De hecho, no estaba siquiera conectado a la red eléctrica, con lo que malamente iba a funcionar. Su único uso fue el de papelera y basurero.

Lo que se ha hecho ahora es más sostenible y de sentido común: una rampa. Entiendo que es más cómodo para la persona que va en silla de ruedas que haya un pequeño ascensor como el que había, eso no lo dudo, pero también es obvio que es mejor que haya una rampa siempre disponible que un chisme que jamás se ha encendido. Incluso en el supuesto de que se llegase a conectar, siendo como son estas cosas en muchos casos, me veo venir un rosario de averías y de “fuera de funcionamiento” que no solventaría el problema. La rampa sí.

Soy consciente de que me estoy quedando con un detalle pequeño de una reforma mucho más importante. La ejecuta el Gobierno de España y está cifrada en 1,5 millones de euros, enfocando el grueso de la reforma a la eficiencia energética, que es algo que hoy día no se reduce a bajar la factura de la luz sino a intentar no depender tanto de las fuentes de energía, que cada vez son más problemáticas.

Si toda la obra en ese edificio se hace con el mismo sentido común que lo de la rampa, estoy seguro que será una buena actuación, porque francamente, lo que habría que ver es quien fue el espabilado que hizo la anterior y que dejó el único punto de accesibilidad de esa fachada sin uso durante tantos y tantos años.

lunes, 20 de julio de 2026

Impresionante llenazo en la plaza de Santa María

Llenazo absoluto en Santa María

La noche ha sido corta y no ha llegado a nada. La resaca me da que va a ser algo más larga, y no por beber, que no es lo mío, sino por la intensidad de la noche de ayer.

Si la pantalla gigante de Lugo Monumental fue un exitazo el martes, lo de ayer ya no sé cómo calificarlo. Miren que hubo gente en la final de la Eurocopa hace dos años… pues todavía más ayer. Me parece que la expresión de “no cabía un alfiler” se podía utilizar casi literalmente, porque aunque caber cabía, si se tirase uno en medio de la plaza fijo que se pinchaba a alguien.

Les voy a ser sincero, yo hasta lo pasé mal. Había tantísima gente que no vi ni un minuto del partido (lo que, en mi caso, tampoco es un drama porque no me gusta el fútbol) y sólo estaba pendiente de que no pasara nada malo porque las multitudes ya sabemos cómo son. Desde el chaval al que tuvimos que avisar reiteradamente para que se bajase de un cuadro eléctrico, al que encima golpeaba el muy melón, hasta los varios soponcios que hubo por el calor y algún elemento más. Nada grave por suerte, pero el susto no te lo quita nadie.

Pero todo mereció la pena. El rugido de alegría, la euforia compartida, el magnífico ambiente… han sido recompensa más que suficiente de todo el trabajo y sinsabores que estas cosas siempre llevan aparejadas. España es campeona del mundo y muchas personas pudieron disfrutar de esa celebración juntos en la Plaza de Santa María gracias a la asociación Lugo Monumental, que tengo el gran honor el presidir, y a los locales patrocinadores que son los que financiaron la pantalla.

El punto negativo fue, una vez más, la barbaridad de basura que quedó en la plaza y que, aunque recogimos con la ayuda de varias personas que allí estaban y a las que no sé cómo agradecerles su gesto y su amabilidad, daba una imagen terrible que se evitó con la colaboración de quienes entienden que el mundo no es un estercolero. Sé que es muy difícil que en una celebración como esta la gente se comporte con civismo, pero qué quieren que les diga, a uno le quitan las ganas de volver a poner la pantalla.

Mención negativa aparte merece alguna de las personas (concretamente un grupo de chicas que estaban allí) que no sólo no ayudaron a recoger, sino que, despectivamente, dijeron algo como “que lo recojan ellos que bastante les pagan”. Pues querida mía, ni un céntimo. Quienes estábamos allí recogiendo fuimos voluntarios a los que se nos caía la cara de vergüenza por dejar así la plaza. La mayoría de las personas que nos ayudaron ni siquiera eran de la organización sino gente que tenía más conciencia que vosotras. En cambio, flaco favor le habéis hecho vosotras a iniciativas como esta con vuestro poco civismo.

Todas las personas que nos ayudaron merecen un caluroso aplauso, sin ninguna duda. No tenían por qué remangarse y ponerse a recoger desperdicios, pero lo hicieron. Esa gente hace que al menos pienses que hay alguien que hace que esto merezca la pena. Entre esas personas estaba Elena Candia. No se puso los guantes para recoger basura por hacerse una foto, de hecho, no se la hizo nadie que yo sepa, pero se los calzó y se puso a recoger bolsas, botellas y latas como los demás. Cuando llegaron los de Ecolugo (a los que también hay que agradecerles su puntualidad y buena disposición) se quedaron boquiabiertos al reconocer a la primera edil recogiendo basura, y no es para menos.

Otro agradecimiento que tengo que hacer es a la Policía, tanto local como, sobre todo, a la nacional que estuvo allí al pie del cañón, atenta a todo y que intervino en algunas pequeñas cuestiones que, según me dijeron, no fueron de importancia pero que sin ellos podrían haberlo sido: alcohol y fútbol es mala combinación. No sólo fueron muy profesionales, sino además amables y no saben lo que tranquilizaba tenerlos allí. ¡Gracias!

No puedo tampoco menos que dar las gracias a Chiqui, de Escóitame Produccións, la empresa que puso la pantalla y que una vez más ha demostrado su buen hacer y al que agradezco enormemente su disponibilidad y profesionalidad. Con gente así las cosas salen bien siempre.

Por último, a Quique, Andrea y, cómo no, a Marcos, por estar siempre ahí y ser el pilar en que se apoyan estas iniciativas de las que a mí me toca ser la cara visible, pero en las que hay un enorme esfuerzo colectivo.

¡Gracias a todos!

viernes, 17 de julio de 2026

El domingo vuelve la pantalla gigante a la Plaza de Santa María

No se lo pierdan. Hasta a mí, que me gusta lo justo el deporte, me parece que el ambiente es digno de ser vivido.

Volvemos a hablar de la artificial polémica creada por Cheché Real, presidente de la Asociación de Hostelería de Lugo y, también, de Galicia respecto a la pantalla gigante que instaló Lugo Monumental, la entidad que tengo el honor de presidir, el pasado martes y que volverá a ponerse el domingo para la final del Mundial de Fútbol.

El motivo de darles la tabarra otra vez con el asunto es que Cheché vuelve a la carga acusando a Lugo Monumental de “contraprogramar” a la hostelería al poner la pantalla nuevamente. Alguien debería facilitarle un diccionario para que pueda comprobar que está usando mal el término. Esa palabra se usa cuando alguien cambia una previsión anunciada para hacer la competencia a otra y Lugo Monumental no ha cambiado nada, ha mantenido su hábito de poner la pantalla como lleva haciendo desde hace más de una década en diferentes eventos deportivos.

También debería buscar el término “prevaricación”, porque es lo que está pidiendo que hagan los ayuntamientos. Si la ordenanza de una localidad prohíbe la instalación de televisores en las terrazas (algo sorprendentemente habitual) la petición que ha hecho desde su asociación a los municipios es, directamente, una ilegalidad.

No me entiendan mal, estoy totalmente de acuerdo con que se pongan pantallas en todas partes: en terrazas, en plazas, en locales de asociaciones de vecinos, en jardines y hasta proyectores enfocados a monumentos. Cuantas más opciones tenga la gente de ver el partido del domingo, más libertad tendrán para elegir dónde lo quieren disfrutar. Incluso también hay la opción de no verlo. Cada uno que haga lo que le venga en gana.

Si yo fuera más visceral (me llega de carallo a veces, tampoco les voy a engañar) probablemente me liaría la manta a la cabeza y les escribiría a todos los ayuntamientos advirtiéndoles de que si desde la alcaldía autorizan algo que la ordenanza prohíbe pueden tener un gravísimo problema, sobre todo si ocurre cualquier cosa. Pero ¿qué necesidad tengo yo de meterme en ese jardín? Eso que apanden el autorizante y el que lo pidió.

Como era previsible Cheché no ha cargado contra las pantallas que se ponen por toda Galicia, ni por las que se instalarán en la provincia de Lugo. Es más, me juego el pescuezo a que tampoco atacará las que se pongan en la ciudad, si es que hay más. Sólo la nuestra es objeto de sus críticas y sus quejas…

En el fondo hasta se lo tengo que agradecer. Gracias al circo que ha montado, y en que le ha salido el tiro por la culata, no sólo hemos recabado un apoyo mayor aún (para la pantalla del domingo hay más locales patrocinadores que para la del martes) sino que nos ha dado semejante publicidad que no necesitamos ni siquiera mandar nada para que todo el mundo sepa que Lugo Monumental pondrá, este domingo, una pantalla gigante para ver de forma gratuita la final del Mundial 2026 entre España y Argentina.

Así que, como es de bien nacidos ser agradecidos ¡Gracias Cheché!