miércoles, 11 de marzo de 2026

El (sano) debate sobre la estación de autobuses

Las propuestas de BNG (a la izquierda) y Lugo Monumental (a la derecha) se parecen en algunos aspectos, como primar las zonas verdes. La diferencia principal es el coste económico y que sea posible hacer cada uno de ellos. En el primer caso es complicado pensar en hacer nada subterráneo en una zona de alto potencial arqueológico, y en el segundo sólo hay que rehabilitar lo que ya existe.

El BNG ha iniciado una campaña en Change.org para recoger firmas para el que llaman “gran parque central” que proponen donde está la estación de autobuses. Se ve que con las de papel no les ha ido muy bien así que abren una nueva vía para recabar apoyos con la gran ventaja de que ahí puede firmar cualquiera, sea o no de Lugo, sea o no una persona real. Yo mismo utilicé algunas veces plataformas de ese tipo, pero dejé de acudir a ellas al ver lo fácil que es manipularlas y encontrarte con firmas del Pato Donald o del Káiser Guillermo.

No deja de ser contradictorio que un partido que se dice “da terra” y esas cosas, acuda a una empresa estadounidense como Change.org, que hace caja en millones de euros con las inquietudes sociales de los ciudadanos, pero oigan, como dijo Pablo Iglesias (el bueno no, el otro) hay que “abrazar las contradicciones” si se quiere seguir en el Show Business en que se ha convertido la política.

El problema de fondo del tema es que la propuesta del BNG es un disparate. Quizá por eso no logran recoger ni las firmas de sus votantes.

Disfrazar de ecológicas poniendo árboles (que a todos nos gustan) ideas peregrinas como proponer gastarse una millonada en un nuevo aparcamiento subterráneo con los otros semivacíos salvo en Arde Lucus o San Froilán, o proyectar un túnel soterrado en una zona de altísimo potencial arqueológico… ¿qué puede salir mal?

La política local debería ser el último refugio del sentido común, de los proyectos prácticos y de la búsqueda del bien de la ciudad. Derribar un edificio en perfecto estado para hacer un jardín más o menos pretencioso que, casualmente, daría un valor añadido a las enormes torres de viviendas que están justo al lado (si lo propusiera el PP los mismos portavoces del BNG verían oscuros intereses), no parece lo más ecológico del mundo. Nos dicen que reciclemos folios, pero tiran inmuebles como si tal cosa y proponen un subterráneo que no hay por dónde cogerlo porque el que ya hay allí no se llena casi nunca. No hay demanda, porque lo que necesitamos son aparcamientos gratuitos, de los otros sobran.

La estación de autobuses es un edificio sólido, en muy buen estado, que con un repaso estético daría mucho juego durante muchísimos años. Tiene una ubicación privilegiada y una estructura versátil que permitiría usar ese espacio para múltiples actividades económicas, culturales y sociales. Tirar por tirar es una barbaridad, igual que lo fue construir por construir un edificio que, por muy ecológico que le llamen, si no sirve para nada es una chaladura y un despilfarro.

En cuanto a la viabilidad, es evidente que es mucho más sencillo rehabilitar lo que ya existe y ajardinar el resto que ponerse a excavar a lo loco en una zona que, insisto, tiene una altísima potencialidad arqueológica, lo que supondría un disparatado coste y unos plazos eternos.

Lo más curioso de todo es que las dos propuestas guardan ciertas semejanzas: ambas mantienen una parada para buses interurbanos (al menos se ha logrado que se apearan del burro en ese tema, que antes era poco menos que herejía) y apuestan por poner más verde en la zona, cosa que a mí también me gusta.

Quizá la repentina querencia del partido cogobernante en Lugo por los jardines venga de los remordimientos que les han entrado por el desastre que han perpetrado en el casco histórico. “Un xardín aos pes da Muralla” es un mantra muy bonito, que a todos nos suena muy bien (al menos hasta que vemos y razonamos el proyecto entero) pero si lo hubieran aplicado en vez de ejecutar la petrificación del centro y la tala indiscriminada de árboles de la zona, otro gallo nos hubiera cantado.

Incluso Adega, organización ecologista y poco sospechosa de ser ajena a las simpatías del BNG, se pronunció a favor de mantener la estación como un principio de pura ecología. La cantidad enorme de residuos y las emisiones que causaría una obra como la que propone el Bloque, para tener como resultado una zona con plantas “de aquella manera”, con una placa de hormigón debajo, no parece lo más verde del mundo.

Presume el BNG de haber recogido “más de mil firmas” para su idea. Es más o menos un 10% de sus votantes, tampoco sé si yo presumiría mucho del “éxito”. Y más si entramos a comparar.

Lo que son las cosas. Desde Lugo Monumental, la entidad que tengo el honor de presidir, y que ni tiene los recursos ni el poder de un partido político en el gobierno como el BNG, recogimos hace ya casi 10 años cerca de 1.700 firmas en papel, y eso sin carpas ni montar chiringuitos en plena calle de la Reina. Tampoco se pedían al asalto a los que pasaban por allí. Simplemente se pusieron en los locales que quisieron participar las hojas de firma y era la gente la que acudía a respaldar el mantenimiento de la actual estación de autobuses por su comodidad y privilegiada ubicación. Ni puñetero caso nos hicieron.

Quizás el debate que habrá en el Pleno municipal sobre el futuro de la estación de autobuses preocupa al Bloque, y quizá tengan motivos para estar preocupados. Porque incluso sus socios de gobierno parece que se empiezan a inclinar por mantener el edificio, aunque busquen una de sus originales ideas para no dar la razón a otra gente (sí, a Lugo Monumental). Esas ideas tan luminosas que siguen la tradición de las de las Caldas, el carril bici, el centro de energías del Ceao que las consumía en vez de generarlas, el edificio de madera sin uso, el Museo Interactivo que está desactivado, o el centro dedicado al vino en un sitio al que hay que ir en coche. De esas ideas hablamos.

Es curioso cómo funcionan algunas cabezas. Pero al menos hay debate y eso siempre es bueno.

De hecho, como proponente de la otra alternativa, me gustaría trasladar al BNG una idea: si les apetece convocar un debate público entre ambas posturas sólo díganme sitio y hora. Allí estaré.

martes, 10 de marzo de 2026

El Plan de Movilidad y cómo les va a afectar (prepárense...)

El carril bici actual (línea verde) y el proyectado (líneas de puntos).
Fuente: página 51 del PMUS de Lugo

Ríos de tinta han corrido en Lugo por los dichosos carriles bici y, ahora, serán más por el llamado PMUS (Plan de Movilidad Urbana Sostenible) que, si la población llega a conocer en detalle, se echará las manos a la cabeza porque creo que todavía no son conscientes de lo que pone en ese documento, y no sólo en lo de los carriles bici.

El PP de Elena Candia, que trabaja a toda máquina (con el siempre eficiente Ramón Cabarcos al timón de este asunto), está haciendo una intensísima campaña de información por los barrios para que la gente conozca el PMUS, ya que hasta el día 18 de marzo (el miércoles de la semana próxima) está abierto el plazo para presentar alegaciones. Por cierto, ese plazo de alegaciones se abrió por una reclamación del grupo popular ante el TSXG porque el gobierno pretendía aprobar el documento sin ese paso, por la puerta de atrás, a pesar de ser un tema crítico para el futuro de la ciudad.

El propio Rubén Arroxo tuvo que salir al paso del tema del carril bici para decir que mientras él sea concejal no se ejecutarán carriles bicis segregados, es decir, esos que suponen crear un nuevo carril, sacrificando habitualmente una fila entera de aparcamientos.

El problema de las declaraciones de Rubén es que son incongruentes. Sentarse en la junta de gobierno que encargó y presuntamente diseñó el PMUS (en realidad lo privatizaron, como casi todo), aprobarlo inicialmente, pretender aprobarlo definitivamente sin pasar por el Pleno… para decir que no se va a cumplir es un contrasentido. Si el propio gobierno (o parte de él) cree que ese carril no debería estar ahí, lo normal sería hacerse una auto-enmienda y modificarlo para que no figure, porque si está es para algo.

Pero más allá del muy polémico plan que aumenta los carriles bici de los 12,2 kilómetros actuales a los 47,4 (es decir, casi multiplica por cuatro su extensión), el PMUS tiene muchas más disposiciones polémicas y que probablemente la ciudadanía aún no conoce.

En primer lugar, está el límite de plazas de aparcamiento para ustedes. Cuando se construya un nuevo inmueble sólo podrá haber una plaza de aparcamiento por vivienda. Nada de tener dos coches, o de poner más plazas para poder alquilar o vender las que sobren para que, por ejemplo, los que trabajen en la zona puedan tener dónde dejar su coche. Para mayor fantasía, el plan recomienda que las plazas de garaje estén en otro edificio… Vamos hacia atrás.

También plantea “supermanzanas”, que son, para que nos entendamos, bloques de manzanas de la ciudad en que se permite la circulación alrededor, pero se dificulta en el interior.

Por supuesto, se plantea dificultar la circulación con más peatonalizaciones y convirtiendo avenidas como la de La Coruña en unidireccional (de salida, para mayor INRI). 

¿A qué se debe todo esto?

La filosofía del plan es sencilla: dificultar el uso del coche para que la gente opte por no usarlo.

El objetivo del plan es que en el año 2030 se reduzca el uso de los vehículos privados al 50% y en el 2050 se supriman. Suena muy bonito, pero choca con la realidad en una ciudad con una orografía complicada en su eje lateral (es decir, desde el Puente Romano hasta Fontiñas) y una población que no es precisamente joven… salvo que nos volvamos a los coches de caballos (los de verdad, esos que relinchan).

Nada de educación ni de convencernos, se impone esa dificultad para obligarnos a dejar el coche en casa… salvo que vayamos a los centros comerciales, por supuesto, que ahí dejan manga ancha y les construyen enormes avenidas de cuatro carriles y esas cosas. El plan en eso parece transparente, quizá demasiado: acabar con la economía de los pequeños comercios para redirigirlos a las grandes superficies.

¿Qué alternativas hay?

El fracaso de las medidas que ha habido hasta ahora es evidente. La peatonalización de la Ronda frente a la Mosquera lo que ha logrado es aumentar el tráfico en otras zonas como Ramón Ferreiro o la calle Dinán, y la del centro ha convertido García Abad en un infierno. La gente no deja el coche, sólo da más vueltas y, presumiblemente, contamina más, aunque en otros lugares.

Quizás en lugar de empezar a dar palos por coger el coche habría que, primero, dar alternativas. Por ejemplo, con la edificación de grandes bolsas de aparcamiento en altura como la que se propuso desde Lugo Monumental (esa gente tan maja) en la calle Castelao, o mejorando de verdad el bus urbano para que la gente lo use.

El tema del autobús es un buen síntoma. Por mucha campaña que se haga de que va de fábula, en su página 21 el PMUS reconoce que sólo el 5% de los lucenses usa el transporte público. Para que se hagan a la idea en Madrid supone el 40% de los desplazamientos. Parece que algo no se está haciendo bien en ese campo.

Si quieren consultar el PMUS, que está en exposición pública, pueden intentar buscarlo en la web municipal. Yo no he sido capaz de encontrarlo ahí, pero les ofrezco aquí un enlace para su descarga.

Léanlo y opinen por sí mismos.

lunes, 9 de marzo de 2026

Jubilación viene de júbilo... aunque no para todos

Forges, siempre Forges.

Mañana (es decir, hoy cuando lean esto) será lunes y, al igual que Garfield, a muchos se nos hacen cuesta arriba. A mí me pasa algo curioso y es que normalmente llevo peor los martes, porque ya tuve que madrugar para ir al trabajo el día anterior y aún queda casi toda la semana por delante. Después la cosa va cambiando. Los miércoles ya estás a medio camino y los jueves tocas con la punta de los dedos el fin de semana que, por suerte, comienza el viernes a mediodía para los que tenemos la fortuna de tener horario continuo de mañana.

Hace poco me encontré por la calle con un hostelero de los de toda la vida que cerró su local hace unos años. “¿Qué tal, cómo vas?” le pregunté, imaginando una respuesta optimista y llena de alegría por su tiempo libre… “Fatal”, me contestó, “no me acostumbro”. A él le obligaron a jubilarse porque si no aún estaría tras el mostrador. Hay gente para todo.

El sábado fuimos a comer al Manuel Manuel, otro local histórico que en poco más de un mes echará el cierre por jubilación de su propietario, y tampoco lo vi con una alegría desbordante ni haciendo una cuenta atrás como sí llevó a cabo mi madre, que cerró lo antes que pudo porque estaba deseando disfrutar de su tiempo, aunque ella siempre fue diferente a sus compañeros de profesión porque ya antes valoraba más disfrutar de la vida que encerrarse en el negocio.

Tengo compañeros de trabajo que piden la prórroga en su puesto al llegar los 65 años, y no porque necesiten una inyección económica o les mejore la futura pensión, sino por el miedo a no saber qué hacer con tanto tiempo libre. Me cuesta muchísimo trabajo entenderlo, la verdad.

La jubilación no es lo que era. Antes suponía el paso previo a la muerte, como si fuera una especie de preparación para lo inevitable y aparcar a las personas que hasta ese momento llevaban vidas plenas y productivas dándolos por amortizados. Pero las cosas han cambiado.

La libertad de tener todo el tiempo por delante, la ausencia de obligaciones laborales y la innegable mejora media de la salud de las personas que entran en la edad del "júbilo" son factores que hacen que se haya producido un cambio mental fundamental. Con 65 años en los 80 eras un anciano y te vestías y comportabas como tal. Hoy son los nuevos 50.

Desde 1950 en España la esperanza de vida ha pasado de poco más de 60 años de media a superar los 80. Son 20 años más y, lo que es más importante, con mejor calidad de salud, movilidad y demás. También ha aumentado el número de persona que alcanzan las tres cifras.

Todo ese tiempo es libertad y jamás he entendido a quienes prefieren seguir madrugando y fichando para ir a trabajar por voluntad propia. Otra cosa es que haya obligaciones económicas o responsabilidades que cumplir, pero no hablamos de eso, sino de quienes quieren seguir trabajando porque tienen miedo a la alternativa.

Pues no se lo tengan. Si ven que se les hace demasiado tanto tiempo libre ayuden en alguna causa noble que conozcan (hay muchas organizaciones benéficas que seguro que agradecerán su colaboración y experiencia), e innumerables opciones para ocupar los días. En todo caso, todo es voluntario y esa es la clave, porque también se corre el riesgo de sobrecargarse. Cada vez que me encuentro con Julio Giz lo veo más apurado que cuando trabajaba, porque la tentación de tirar de quienes “total, si tienes tiempo que estás jubilado y no tienes nada que hacer” es peligrosa… y abundante.

Mis abuelos maternos se jubilaron en cuanto pudieron e hicieron bien porque él, lamentablemente, no disfrutó demasiado porque falleció pocos años más tarde. Mi abuela Emilia, sin embargo, vivió hasta los 96 años y disfrutó cada día con una voluntad de hierro, viajando, acudiendo a espectáculos, a su queridísimo Breogán y a todo cuanto se le ponía por delante. Veo que con mi madre ha sido hereditario. Espero que la cosa siga siendo genética.

viernes, 6 de marzo de 2026

El futuro se ha de decidir ahora

La privilegiada ubicación de la estación de autobuses supone una gran ventaja para cualquier uso que se le quiera dar al edificio y el espacio.

Gestionar una organización compleja como un ayuntamiento o una comunidad autónoma es un trabajo duro. Aunque la mayoría de la población piensa que es muy sencillo y que se reduce a tomar grandes decisiones y optar por las posibilidades que dan los muchos asesores y personal a disposición de la cabeza del tema, la realidad es mucho más pedestre.

El día a día se come los grandes temas, y probablemente por eso a estos últimos se les presta menos atención de la que requieren porque se pasan el día apagando incendios o respondiendo a cuestiones menores, que aunque no ocupen titulares son también importantes. Es más, para el ciudadano medio en ocasiones son las principales.

Pero ese fenómeno de que los árboles no dejen ver el bosque tiene un efecto muy perverso sobre el futuro. Reflexionar acerca de lo que ocurrirá con zonas enteras de la ciudad es vital, y cuando se toma una gran decisión como puede ser la construcción de una estación intermodal, hay que tener en cuenta que no sólo repercute en el barrio de la estación, sino en otro lugar vital que es la actual estación de autobuses.

Por eso Lugo Monumental, la asociación que tengo el honor de presidir, ha pedido a los tres grupos municipales del Ayuntamiento que lleven al Pleno el futuro de la Estación de Autobuses, para que entre todos puedan decidir qué va a pasar con este edificio y su entorno.

Nosotros lo tenemos clarísimo. La Asociación presentó una propuesta concreta para mantener una parada de bus interurbano (como ocurre en otras ciudades como Coruña) y el edificio, al que se le darían usos culturales, de promoción económica, de apoyo a las empresas del casco histórico con un centro logístico, y otros perfectamente compatibles dado el gran tamaño del inmueble. Se dedicaría parte de las actuales dársenas para las actividades relacionadas, y el resto se convertiría en una zona verde, que paliaría así en parte la sensación de ausencia de jardines que hay entre la población.

Pero más allá de la propuesta de Lugo Monumental que, como comprenderán, me parece la más acertada de las que se han bajarado hasta ahora, lo fundamental es aclarar el futuro. 

El peor escenario posible sería el traslado de las líneas a las nuevas dotaciones sin saber qué hacer con las viejas, que serían clausuradas y abandonadas en pleno centro, creándose un problema que ya se ha vivido con otros inmuebles de la ciudad y que en lugares como Vigo ha generado una situación muy problemática. Además, como todo el mundo sabe, el deterioro de un edificio vacío es mucho mayor que el de los que tienen actividad, y por eso es necesario conocer el futuro de la estación.

La Xunta de Galicia recibió en su momento la propuesta de Lugo Monumental y la valoró positivamente, quedando pendiente saber la postura del Ayuntamiento de Lugo, que es quien en su día cedió los terrenos a Obras Públicas para la estación. Para eso se pide, precisamente, que se aclaren y que, decidan lo que decidan, lo hagan pronto para que en los meses que restan se puedan tramitar convenios, proyectos y permisos y, cuando se abra la intermodal, no perder un minuto en poner a funcionar lo que se haga en la actual estación.


jueves, 5 de marzo de 2026

Una publicación ilegal para denunciar una ilegalidad

La noticia municipal original no tiene el teléfono tachado, eso lo hice yo. 
 

Siempre me sorprende que el Ayuntamiento publique en su web la relación de actuaciones de la Policía Local. Sobre todo porque en ocasiones se dan datos de infracciones o de personas que no son difíciles de descifrar y podría vulnerarse su derecho a la intimidad, al honor o lo que recoge la Ley Orgánica de Protección de Datos.

Pero ayer se cruzó una línea.

Hay una noticia en que hablan de la intervención contra un peligrosísimo delincuente que vendía dos periquitos, lo que causó gran revuelo en el barrio y hacía que los papás tapasen los ojos a sus hijos para que no vieran tamaña agresión a la sensibilidad y el buen gusto. Supongo que el criminal habrá sido detenido, encadenado, encerrado y próximamente pasará al juzgado donde lo condenarán, como mínimo, a prisión permanente revisable.

Pero el detalle de la fotografía con que ilustran esa intervención de riesgo es la de la jaula con los dos periquitos, el precio (50 euros, no sabemos si la pareja o la unidad)… y el teléfono móvil del vendedor.

¿Es esto publicidad encubierta? ¿No están cayendo en el mismo delito que dicen perseguir y darle a esta persona difusión de la venta de sus pájaros? ¿Qué pasa con la protección de datos personales cuando la propia policía y el ayuntamiento publican alegremente en su página web el teléfono móvil de una persona?

En la captura de pantalla que ilustra esta entrada pueden ver un cuadrado rojo que tapa el teléfono. Lo he puesto yo. En la foto original de la web municipal no está (al menos hasta que yo publique este artículo y alguien del Ayuntamiento lo lea y corrijan el disparate), y se lee perfectamente el teléfono. Bueno perfectamente no, pero no hace falta contratar a Alan Turing para saber el número al que llamar.

No pretendo justificar a la persona que puso a la venta los pajaritos. Es ilegal y, aunque él no lo sepa, la ignorancia no exime del cumplimiento. Pero me pregunto por qué han dado tanta cancha a esta noticia y sin embargo vemos que otras cosas se ignoran…

En todo caso, tengo mis dudas de que incumplir la normativa sobre protección de datos sea lo más oportuno para una administración pública.

miércoles, 4 de marzo de 2026

La playa fluvial: un cuarto de siglo para llegar a donde estábamos al principio

Desde el área de Los Robles hasta el caneiro, la zona que se perfila para la playa fluvial pública de Lugo
Foto: La Voz de Galicia

Según la definición atribuida normalmente al marxismo, la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados. Me refiero al marxismo de Groucho, claro, no al de Carlos.

Eso es lo que durante años ha pasado en Lugo, donde podríamos añadir que se han buscado problemas que no existían ignorando otros que sí son reales, palpables, pero que tienen la aburrida característica de no ser deslumbrantes.

Es mucho más chuli cortar la cinta de unas bañeras colectivas rimbombante y falsamente denominadas “Caldas” que tapar baches o poner aceras. Lo primero genera titulares y grandes expectativas, lo segundo “sólo” salva las ruedas de los coches de los lucenses o protege a los peatones de ser atropellados. Cosillas menores.

Esto hace que para algunas personas la política se haya convertido en una absurda carrera de originalidades e iniciativas “pioneras”, sin pensar que si los demás no lo han hecho, en ocasiones puede ser porque sea una bobada, no porque no puedan o no se les haya ocurrido. Ahora parece que en algunos aspectos se intenta volver a meter el genio en la botella, lo que suele ser un trabajo arduo.

Este es el caso de la puñetera playa fluvial pública de Lugo. Esa instalación que cualquier municipio de cuatro vecinos tiene pero de la que una capital de provincia como la nuestra, bañada por el principal río de Galicia, carece.

Tras absurdas ideas como poner un tablón en septiembre y cortar la cinta como si fuera la botadura de un transatlántico, o de marear la perdiz buscando sitios “originales y pioneros” donde plantar las toallas de los sufridos ciudadanos, parece que por fin, tras un cuarto de siglo de promesas y proyectos ridículos el Ayuntamiento de Lugo ha entrado en razón y, al menos por el momento propone hacer la instalación donde el sentido común y la tradición lo han dicho desde siempre.

Usar el tramo que va desde el caneiro que aparentemente es propiedad del Club Fluvial (no lo es) hasta los Robles, que son instalaciones aparentemente privadas (no lo son), para que podamos refrescarnos en verano es algo que muchos lucenses llevamos diciendo desde siempre. Les ha costado caer del guindo, pero ahora presentan ese plan como si hubieran descubierto que la Tierra no es plana.

Toda la zona que va desde las Illas, el chapuzo, el caneiro… es donde los lucenses tradicionalmente se bañaban, y donde ahora los geniales dirigentes planifican el futuro acceso al río. No sé cómo van a desdecirse de las declaraciones que hace un par de años hacía Lara Méndez, en que decía que hacer la playa fluvial ahí era una "ocurrencia" y una "cortina de humo" (y de ocurrencias y cortinas de humo la exalcaldesa sabe muchísimo), pero ya saben que los cambios de opinión están a la orden del día.

Eso sí, hemos perdido la magnífica oportunidad de usar la vieja fábrica de la luz, que será un centro para degustar vino (en fin…) y que podría haber albergado una cafetería, vestuarios, duchas y hasta un gimnasio para dar servicio a la playa fluvial. Es otro de esos proyectos que hereda Miguel de sus colegas de partido y que no puede deshacer, aunque algo me dice que le encantaría librarse de esa losa.

No sé si les dará tiempo a hacer la playa para este año, porque ya sabemos que la administración es sorprendentemente rápida cuando quiere y sorprendentemente lenta cuando la necesitamos, pero seguro que para mayo del 2027 está lista. ¿Si pienso que es porque hay elecciones municipales en ese mes? ¡No, por favor! ¿Cómo vamos a ser tan desconfiados y buscar que reparar una carencia autoimpuesta sea por interés electoral? ¡Líbreme el señor!

martes, 3 de marzo de 2026

Una rampa a precio de apartamento (no exagero)

100.860,00 € es el coste de esta rampa. Más de 4.200 euros el metro cuadrado.

Los precios que la administración paga para algunas cosas son muy llamativos, y no se corresponden con el mundo real, lo que probablemente sea lo que nos lleva a todos a pensar que en cada obra, cada licitación, cada movimiento de la pesada y lenta maquinaria pública hay detrás mordidas o intereses ilegítimos.

Sólo eso explica que una puñetera rampa, proyectada para sustituir la que está en el lateral de la Plaza de Abastos (entre ese edificio y el de Caixa Galicia, al fondo de Santo Domingo) cueste más de 100.000 euros. 100.860,00 € para ser exactos.

Si tenemos en cuenta que las medidas son aproximadamente de 16 x 1,5 metros, sale el metro cuadrado de rampa a 4.202,50 €. Les ruego detengan la lectura y asuman la cifra.

El precio medio de una vivienda nueva en Lugo está entre los 950,00 € metro cuadrado en el Sagrado Corazón y, como máximo, los 1.728 € metro cuadrado en el casco histórico (según el informe de Idealista referido a febrero de 2026). Es decir, que esta pequeña rampa costaría lo mismo que un piso de algo menos de 60 metros cuadrados, nuevo y en pleno centro.

Valoración de Idelista.com

¿Cómo se calculan esos disparatados precios? Con un “estudio técnico” que va detallando los costes de cada punto y da una suma total, a la que se añaden unos “costes generales” genéricos del 13% y un beneficio industrial que, teóricamente, es del 6%, cosa que, a la vista de las cifras mareantes que figuran en todo, no se cree nadie.

Para que se hagan una idea, el coste de la estructura metálica que detallan para este proyecto es de 29.139,43 €, las “defensas y mobiliario” son 13.575,37 € y los suelos y pavimentos 10.356,07 €. Todos estos precios son sin IVA ni esos añadidos de los que hablábamos antes, así que añadan eso y les quedarán, respectivamente, unos supuestos costes de 41.957,87 €, 19.547,18 € y 14.911,71 €. Insisto, por una rampa de 24 metros cuadrados…


Verán, es comprensible que haya precios altos para que la administración se garantice el suministro del servicio, pero todo tiene un límite. Que una rampa cueste lo mismo que un apartamento en el centro es excesivo. Esperemos que al menos no se rompa en unos pocos meses como la carísima y absurda reforma que hicieron en el todo el casco histórico.

Ojalá en Lugo nos gobernase la izquierda, que no busca el beneficio empresarial ni dar contratos a precios totalmente disparatados. ¡Ah, no, espera!...