lunes, 27 de abril de 2026

La indigestión

La indigestión es muy molesta. Conviene superarla cuanto antes.

Estos días están siendo convulsos tanto literal (a los temblores de tierra me remito) como metafóricamente. No tengo intención de seguir hablando toda la semana de la anunciada y, si nada cambia, previsible moción de censura, que por interesante que sea el tema ya empieza a cansar, pero sí que es normal, creo yo, hacer una valoración de lo que ha pasado en estas últimas jornadas, con una considerable manifestación incluida.

En primer lugar, he de decirles que comprendo el shock, la rabia, el desconsuelo e incluso la sensación de impotencia que sienten cargos, asesores, afiliados, allegados, votantes, simpatizantes y periodistas afines al bipartito. Incluso personas ajenas a esos partidos que se hayan creído el discurso que están lanzando, y que es un punto de vista tan válido como cualquier otro. Es totalmente natural que tengan la sensación de que les “roban” el gobierno, igual que la tenían los del otro lado cuando veían cómo llegaba a la alcaldía quien tenía 4 concejales menos que ellos y tomaban decisiones, que nos obligan a todos, un grupo de 5 concejales de 25. Son las normas del juego tanto para los unos como para los otros, y si aceptas lo primero, aceptas lo segundo, no hay mucho más que decir sobre eso.

La manifestación que se convocó para el viernes fue mayor de lo que me esperaba en esta ciudad de pasotas que somos. No me arriesgo a avalar una cifra que, según los medios, va desde 1000 a 2500 personas. La organización habla de 6500 pero recuerden que son los que decían que al Arde Lucus venían 600.000 personas. Lo de contar no se les da bien.

También es cierto que sería triste que entre los dos partidos no consiguieran llenar la parte de arriba de la Plaza de España como hicieron. Influye, por supuesto, que muchos participantes se lo tomaron como un día de excursión a Lugo ya que en redes podíamos ver varias publicaciones de las agrupaciones de Coruña, Chantada o Barreiros que venían a “apoyar a sus camaradas”, por lo que estoy seguro de que no estaban todos los que son… pero más seguro aún de que tampoco son todos los que estaban.

El caso de Coruña tiene su chiste, porque su líder de expedición, Inés Rey, es la única alcaldesa de España condenada en firme por el Constitucional por transfuguismo. Se ve que es de los de “haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago”. También es curioso saber que la ley prohibía el transfuguismo, y que fue un recurso del PSOE el que llevó este tema al Constitucional y logró que se anulase esa disposición. Ya ven que les parece inmoral sólo cuando les toca a ellos.

A pesar de entender perfectamente el desasosiego y la rabia creo que se están pasando de frenada y que eso se les puede volver en contra porque han abandonado la cara de buenos que tan favorable resultado les daba. Acusar de delitos de corrupción, compra de voluntades, prácticas mafiosas y demás lindezas a quien lleva a cabo una maniobra perfectamente legal es de dudoso gusto e incluso me atrevería a decir que si fuera al revés lo estarían calificando como un delito de “hodio”, con investigaciones de fiscalía incluidas.

Que María Reigosa y Elena Candia particularmente estén recibiendo insultos y amenazas de todo tipo es intolerable. Se ve que la tesis de ciertos “feministas” de carnet es que a una mujer no se le puede faltar al respeto… salvo que sea por temas políticos, que entonces se le puede decir la mayor barrabasada que se te pase por la cabeza sin que seas un machista, ni siquiera una mala persona, porque estás “del lado correcto de la historia”.

El otro día quedé para tomar un café con una amiga que es concejal del PP. Cuando nos vimos tenía la cara desencajada, y no entendí el motivo hasta que me dijo que un tipo de unos 35 años (vamos, que no era un chavalito) le soltó un “estarás orgullosa, ¡puta!” que la descolocó. No es para menos. A la hija de María Reigosa la mamá de una compañera de estudios le llamó la atención por “lo que está haciendo su madre”.

¿De verdad? ¿Vamos a normalizar el acoso, el insulto y la amenaza porque es “políticamente conveniente”? ¿Les parece bien que por una decisión política haya quien puede que necesite escolta? ¿Aquí no hay condenas públicas? No, no toca.

Bien es cierto que desde que los propios líderes políticos han abierto la veda con sus barbaridades, sus acusaciones de corrupción o de compra, sus referencias a “tres ataúdes” (eso sí es usar a los muertos, literalmente hablando), y otros disparates poco podemos esperar de quienes les siguen, que ven en los discursos de los líderes socialistas y nacionalistas la guía del autoestopista galáctico y la siguen hacia el infinito.

No dejan fuera ni a las instituciones. Se supone que deben ser neutrales políticamente, al menos esa es la idea general. O lo era. Si teníamos dudas sobre la filiación de algunas como el Eixo Atlántico, basta con leer la entrevista que se publica hoy en El Progreso a su secretario, un tal Xoán Vázquez Mao, que no deja la menor duda sobre el pie del que cojean tanto él como la propia organización. Eso sí, después se queja amargamente de que los ayuntamientos regidos por el PP no quieren formar parte de la organización, como extrañado y todo.

Están creando una crispación totalmente desaforada, vertiendo un odio que, si el karma existe realmente, se les va a volver en contra, así que yo les recomendaría muchas tilas y, si ven que no llega, acudir a un especialista para digerir el trauma, y lo digo totalmente en serio. Leyendo lo que se lee, hay quien necesita ayuda. Y no poca.

viernes, 24 de abril de 2026

Muchas gracias, profesor.

Imagen del último artículo publicado en El Progreso por Jorge Vivero

Como les decía el otro día, estuve unos días de vacaciones y presté una atención tangencial a la actualidad, aunque bien es cierto que era jugosa y me distrajo más de lo que pretendía. Sin embargo, hubo una noticia que quise comentar con ustedes, mis queridos lectores, y se me pasó completamente a mi vuelta, lo que es imperdonable dada la importancia de la misma: el fallecimiento de Jorge de Vivero.

Fue mi profesor de literatura en el Ojos Grandes (más conocido como “el femenino”) y recuerdo de él que era de esos maestros que te apetecía escuchar, que es mucho decir en la preadolescencia en que nos enfrentábamos al madrugón. Nos hablaba como a adultos, cosa que se agradecía enormemente, y cumplía una función que debería ser fundamental en la enseñanza: nos animaba a leer.

Pero más allá de los habituales “clásicos”, que para un chaval de 15 años son un coñazo, nos recomendaba libros más ligeros, asumibles a nuestra edad, y disfrutaba con nosotros comentándolos en clase.

Como profesor sólo hay algo negativo que achacarle: ¡qué frío pasábamos en sus clases! En cuanto llegaba abría de par en par la ventana y nos decía que hay que acostumbrarse a las bajas temperaturas para evitar resfriados. No sé, nunca vi eso claro y menos en un piso alto de Lugo a tempranas horas de un mes de enero. Cuando tocaba literatura, tocaba llevar ropa de mucho abrigo.

Pasados los años lo reencontré como columnista en El Progreso y autor de libros de viajes magníficos que me dan una envidia terrible, porque reflejan unas aventuras rollo road-movie que es un lujo poder hacer, y que encima te paguen por ello. De esos trabajos que son más un placer que otra cosa.

En la última presentación de un libro suyo a la que asistí me hizo el honor de recordarme y dedicarme el ejemplar que, aunque es algo que no suelo hacer (sólo pido firma de libros si la obra me gusta de verdad o si conozco al escritor) guardaré con mucho cariño en mi biblioteca.

Su última columna en El Progreso hizo lo que tan bien se le daba: enseñarnos. Nos dejó como colaboración de despedida una lección, y es que la voz del pato es el parpeo (ni me sonaba el término).

Se despidió con una frase que, lamentablemente se quedará como una promesa que no podrá cumplir: “Bueno, pues la próxima semana, como decían nuestros admirados Tip y Coll, hablaremos (mal) del Gobierno”.

Echaré de menos sus breves columnas, condensación de reflexiones y apuntes sobre el día a día que, como siempre hizo en clase, nos hacían pensar o, al menos, detenernos un momento a respirar y sonreír.

Muchas gracias, profesor.

jueves, 23 de abril de 2026

Hermana, yo sí te creo

María Reigosa, la clave de todo. Curiosamente quienes dicen que las mujeres jamás mienten en las denuncian (salvo las de sus compañeros de partido, claro) aquí cambian de criterio y la están poniendo a caldo e incluso amenazando.

Ayer, charlando hasta altas horas con un lector, éste me preguntaba por mi opinión sobre la moción de censura que, ahora sí, se presentó oficialmente en el Ayuntamiento de Lugo. Es evidente que el tema es el más comentado, debatido, gritado e histerizado en la ciudad (y gran parte de los límites exteriores del municipio) en estos momentos, así que vamos a ello.

Empecemos por el principio. ¿Me gusta una moción de censura apoyada en una tránsfuga? La respuesta corta es no, claro que no me gusta. A nadie le puede gustar. Estoy seguro de que ni a las propias protagonistas principales, Elena Candia y María Reigosa, les hace la menor gracia y por eso se lo pensaron tanto. ¿Eso quiere decir que estoy en contra de que se haya presentado? Pues no, y paso a explicarles los motivos. Conste que son los motivos de mi postura, no los de nadie más, así que no busquen motivaciones maquiavélicas.

Aclaremos en primer lugar la diferencia filosófica que tanto se lee estos días en redes entre “legalidad” y “moralidad”. ¿Algo puede ser legal pero inmoral? Por supuesto. Lo vemos todos los días y es tan habitual que no me voy a molestar ni en poner ejemplos, seguro que ustedes piensan en algunos. Legal y moral no es lo mismo.

Es obvio que el transfuguismo es legal (curiosamente, lo que son las cosas, gracias a un recurso que el PSOE presentó contra la norma que lo impedía, y que ganó en el Constitucional) igual que también lo es la moción de censura, una herramienta perfectamente válida y democrática regulada por los legisladores. En eso no hay la menor duda. La pregunta es si una moción de censura es inmoral, y el subtema es si un tránsfuga puede hacerlo por causas morales. Pues, soy gallego, depende.

Depende de cómo se ha llegado hasta ahí, porque evidentemente no es lo mismo que una persona deje un partido y se vaya a otro por convicción o porque le han colocado a su sobrinita en una empresa pública o regalado un Mercedes. Lo primero claro que es aceptable, por eso está regulado, lo segundo es un delito.

Llegamos entonces al nudo gordiano de todo esto. En el caso de Lugo, ¿María Reigosa dejó el PSOE y se embarca en la moción de censura con el PP porque le han comprado o por convicción? Personalmente no tengo ni el menor indicio de lo primero (el “escándalo” de la plaza en la Xunta se les ha desinflado al ver que dicho puesto se creó hace un año cuando la autonomía ganó competencias sobre ese tema), pero sí de lo segundo. Del hartazgo de una persona con firmes convicciones, preparación y más personalidad que todos sus excompañeros juntos.

Las claves las pueden leer en la entrevista que le hizo La Voz de Galicia y que ese periódico publicó hace unos días.

En primer lugar, está el hecho de que el Pleno es un mero adorno para el gobierno bipartito de Lugo. Aunque se apruebe algo por mayoría del Pleno, incluso por unanimidad, no ejecutan los acuerdos que no les gustan por lo que realmente esa democracia de la que tanto alardean realmente no tiene reflejo en la realidad. Les importa un carajo lo que digan los representantes de los lucenses, hacen lo que les viene en gana porque, salvo cuestiones muy puntuales, la ley de grandes ciudades le da unos poderes enormes a la Junta de Gobierno. María veía que, aunque se aprobase algo en Pleno no valía para nada, así que eso le hizo dar un paso más. Aquí tienen otro debate sobre la prevalencia de la legalidad sobre la moralidad, si quieren lo hablamos otro día con más detalle.

Pero lo que lo que me parece gravísimo y decisivo es este párrafo de la entrevista (la negrilla la he puesto yo):

Quisieron hacerme firmar pliegos que no cumplían con la legalidad, de hecho hay informes de Intervención que alertaban de contratos que llevaban muchos años caducados. El gobierno local está normalizando una situación cuando los propios servicios que fiscalizan advierten de irregularidades constitutivas de responsabilidad civil o penal, con las que nadie debería estar de acuerdo. En este contexto le dije al alcalde que me diese 15 días para regularizarlo todo y pedir que lo revisaran y corrigieran. Sin embargo, se reunió conmigo en mi despacho para, básicamente, obligarme a firmar, a lo cual me negué. Y a mediodía me llamó para decirme que cogiera un día de vacaciones y que ya se encargaban ellos. Había muchas facturas sin explicación alguna, y en un ayuntamiento hace falta fiscalizar.

Eso no es grave, es gravísimo. Yo diría que incluso delictivo. Presionar a alguien para cometer una ilegalidad es, por definición, una ilegalidad. Vale que es una cuestión normal en el bipartito, donde hasta el Alcalde deja de vez en cuando su puesto para no firmar cosas del BNG para que éstos laven sus propios trapos sucios, pero oiga, sólo esto justificaría, en mi opinión, no sólo una moción de censura sino una investigación de Fiscalía, pero “¿De quién depende la Fiscalía? Pues eso”.

El BNG y el PSOE llevan días desgañitándose hablando de “comprar”, “corrupción”, “ilegalidad”, “penas de cárcel” … Es comprensible su histeria, pero no tanto que desde organizaciones que se suponen con cierta responsabilidad se acuse de delitos sin la menor prueba, más allá de que no conciben que alguien no les apoye en todo cuanto hacen.

Están diciendo cosas muy gordas. “Carroñeros”, que “acceden por la muerte de tres personas”… Estas cosas son demasiado fuertes para no tenerlas en cuenta. La única persona que, literalmente, accedió a la alcaldía de Lugo por un fallecimiento fue el actual titular del puesto, Miguel Fernández, al que habían obligado a renunciar anteriormente. No era ni la opción B de su propio partido y desde que llegó al cargo anduvo a bofetadas con sus propios concejales. Pero no olviden que la responsable de todo esto es la huida Lara Méndez, que se parapeta en el Parlamento de Galicia y que si se hubiera quedado en el puesto habría evitado esta situación, hasta puede que se hubiera evitado alguna desgracia.

Otro argumento que usan es que se quiere “ganar en los despachos lo que se perdió en las urnas”. A ver, criaturas, el PP tiene 4 concejales más que el PSOE y 7 más que el BNG. Quienes gestionaron un gobierno en los despachos, a puerta cerrada y sin la menor transparencia, fueron PSOE y BNG. Volvemos a lo de antes, es perfectamente legal, pero ¿es moral? ¿No se está manipulando la voluntad de las urnas repartiéndose el botín? Tal vez no, es opinable, pero lo que es obvio es que si se avala que el bipartito ganó las elecciones en el Pleno, que es donde cuentan los votos, también ha de avalarse que Candia gane en el mismo lugar. Es lo que hay. O estamos a setas o estamos a Rolex.

Yo creo firmemente en la legalidad y moralidad de los gobiernos de coalición… pero creo que lo segundo sólo siempre y cuando se presenten juntos a las elecciones y tengan un programa público (por ejemplo cuando Podemos e Izquierda Unida hicieron eso, me pareció fantástico). Lo que no me gustan son las componendas post-electorales. No creo que los votantes del PSOE tengan que tragarse darle poder a un nacionalismo que va contra las mismas bases del socialismo (que, por definición, es internacionalista) y sus banderitas ilegales, igual que me parece intolerable que VOX entre en gobiernos del PP. Pero una vez más lo que vale para unos ha de valer para otros.

Tal vez habría que cambiar el sistema, pero mientras tengamos el que tenemos hay que comérselo y las reglas están ahí para todos, da igual que sea Noia que Lugo, el Gobierno de Extremadura que el de España… El Estado de Derecho es la única posibilidad real de convivencia y las leyes se cambian si no están bien. Pero mientras no se toquen, es lo que hay.

Yo creo a María Reigosa y hasta ahora no he tenido ningún indicio de que haya mentido en nada. Creo que se ha hartado y que ha hecho esto por pura convicción moral.

Hermana, yo sí te creo. No porque seas mujer, sino porque veo tu trayectoria y es coherente. Y mientras nadie me demuestre lo contrario, seguiré creyéndote.

miércoles, 22 de abril de 2026

No les puedo dejar solos

Se marcha uno unos días de vacaciones y a la vuelta, la que me tienen liada. A poco me voy con un alcalde y vuelvo con otra persona al frente de la Corporación. Esto aún puede dar mucho de sí, o mucho de no, así que ya veremos, vamos con tranquilidad e iremos comentando las cosas según vayan saliendo.

Lo que sí veo es a la gente histérica. Ya no digo nerviosa, sino fuera de sus casillas. Salidas de tono, insultos, acusaciones tremendas (incluso diría que delictivas en muchos casos), odio, rabia…

Comprendo que hay varios tipos de personas implicadas y que muchas usan ese vertedero en que se ha convertido el Internet de los anónimos para vaciar el costal de bilis y rencor que llevan dentro, pero es una pena que los argumentos y el debate racional se vean empañados por la casquería y el terrible hedor del odio indisimulado. Mi paciencia en estas cosas hace tiempo que se agotó y mi lista de bloqueos es larga como un brazo de un jugador del Breogán, porque me encanta el debate pero no tolero el insulto.

Hay quienes se juegan sus habas en esto, literalmente hablando. No sólo quienes trabajan directamente en o para el Gobierno Local (asesores y demás, así como sus familiares cercanos) sino quienes ven peligrar las subvenciones que tanto les gustan y salen como hidras de siete cabezas a defender lo suyo porque a nadie le agrada ver adelgazar su cartera. Por supuesto hay la versión inversa, los que aspiran a cubrir los huecos que otros dejan, y que tal vez lo logren. Es ley de vida. Citando al señor Spock, “la naturaleza aborrece el vacío”.

También hay quienes adoptan una postura puramente ideológica, en un sentido o en otro porque creen en lo que dicen. Por supuesto hay matices. Uno puede ser una persona muy convencida de sus ideas y al mismo tiempo alguien con un mínimo de educación (una cosa no está reñida con la otra necesariamente), o también engrosar las filas de quienes no tienen ni puñetera idea de lo que defiende su partido (que no siempre es lo mismo que dice defender su partido) y se deja arrastrar por un hooliganismo terrorífico que hace que los insultos sean su único medio de rebuznar sus sandeces. Estos generalmente son más fáciles de identificar porque suelen usar perfiles falsos con nombres llamativos, que obviamente no corresponden al que pone su DNI, y esconden su veneno tras fotos de paisajes o animalitos porque les daría vergüenza que sus conocidos lean las barbaridades que escriben.

Por último, nos encontramos con la gente que no tiene ideas preconcebidas. Bueno, creo que esa no existe, me refiero a quienes no viven la política como si fuera la sal de la tierra y que contemplan esta situación con una mezcla de sorpresa, curiosidad y pasotismo. Esa gente es la que decide las elecciones, porque frente a los extremos más polarizados queda una gran masa más central (me refiero al aspecto político, no a otras consideraciones).

Todo lo que está pasando está demostrando la calidad de cada uno. Amenazas, insultos y groserías no deben ser tolerados. Puedo comprender la rabia y el nerviosismo, pero no aceptar por ello las faltas de respeto. Recuerden que sus redes sociales son para ustedes, y que no tienen por qué abrir la que sea y encontrarse con groserías, incluso aunque no estén dirigidas a ustedes. Bloqueen, es sanísimo para la mente y el espíritu no tener que aguantar bobadas.

Me temo que esta situación será un filtro para eliminar a mucha gente de la que tenemos en redes sociales como ocurrió con la Pandemia. Si leen cosas que no les gustan me permito darles un consejo: valoren la gravedad de lo leído, y si les parece que es de un mal gusto intolerable bloqueen a quien lo ha escrito. Si simplemente es un patinazo, una segunda oportunidad no está de más (todos cometemos errores, yo el primero).

Vienen días intensitos.

martes, 14 de abril de 2026

Moción de censura

 

A pesar de que las posibles protagonistas, Elena Candia y María Reigosa, han negado que estén negociando una moción de censura en Lugo parece que no se habla de otra cosa. Sobre todo por quienes aseguran estar en contra, y que se debaten entre acusarlas de traidoras y manipuladoras si la llevan a cabo, o de tildarlas de cobardes si no lo hacen, intentando cubrir ambos flancos por si las moscas. Por otra parte, muchas personas que desean ver a Elena al frente del Ayuntamiento hacen cálculos de si sería algo bueno o malo de cara a las elecciones de 2027 porque el margen para demostrar que se pueden cambiar las cosas no es demasiado amplio.

Quizás el problema es, precisamente, que nadie - y me incluyo a mí mismo - ha analizado el tema desde la propia naturaleza y fin que motiva una moción de censura: ¿es apropiada para terminar con una mala gestión de un gobierno? Sí, esa es su función. ¿Está sufriendo Lugo esa mala gestión?... la respuesta parece obvia, a la vista de cómo se hacen las cosas y de la situación de crisis perpetua que viven nuestros gestores. No hablo de las desgracias personales, que eso es otro tema (del que, además, Candia no se ha aprovechado jamás, lo que la honra), sino de la permanente excepcionalidad de un equipo en que casi ni se hablan unos con otros, asociados con gente a la que desprecian en privado por mucho que canten el cumbayá en público.

¿Qué puede justificar más una moción de censura que la pésima marcha de nuestro pobre Lugo, donde los asuntos se abordan de una manera pésima (como la triste gestión de la Plaza de Abastos), cuando no conscientemente provocadora (ahora pienso en el Arde Lucus)? ¿Qué tiene que pasar para que sea “razonable” acudir a esa figura? Desde hace años en esta ciudad cuando hay problemas se gestionan mal, y cuando no los hay, se crean.

El cambio ha de llegar de una manera ordenada y tranquila, claro que sí. Pero, por otro lado, es muy complicado pedir que la ciudad siga sufriendo más de un año de calvario hasta junio del 2027 si hay una posibilidad de que las cosas cambien ya mismo. 

Cuando se dice, como hizo la diputada y exalcaldesa Lara Méndez, que es entrar en la alcaldía por la puerta trasera se deja a un lado que así accedió al gobierno de España el actual presidente, Pedro Sánchez, que el PSOE la aplicó en casos como el de Noia (se ve que allí sí era “legítimo”), o que la propia Lara no fue candidata en su primer mandato y ni siquiera era la opción B de su partido para gobernar Lugo cuando sacrificaron injustamente a Orozco por unas acusaciones que quedaron en nada. Preferían a Santín para el puesto, pero la ley les obligó a ponerla a ella, que aspiraba a presidenta de la diputación. Hay muchas puertas traseras, pero si son legítimas, lo son, todas o ninguna, mientras lo recoja así la legislación. Y si creen que no es el caso, pueden cambiar la ley electoral cuando estimen oportuno.

La acusación de que un partido político quiera alcanza el poder “a cualquier precio” también es llamativa. El PSOE lleva años pagando el precio de aplicar políticas nacionalistas y poner en edificios municipales banderas ilegales por motivos ajenos a su programa, y el BNG traga con cuanta iniciativa le plantee su socio porque no le queda otra si quiere seguir pisando moqueta. Echan pestes unos de otros, pero se aguantan porque no tienen más remedio. En la oposición hace mucho frío, y más aún cuando llevas años calentándote con los tuyos al sol de los presupuestos municipales.

Acusar a un partido político por querer gobernar una ciudad es algo tan obvio que se convierte en una bobada. De hecho, su obligación es intentar hacerlo siempre que sea por medios legítimos, y, repito, la moción de censura lo es. Los argumentos en contra de esta herramienta son siempre los mismos, igual que los que se usan en su favor, sólo depende de quién sea el beneficiario. La cuestión es si hay una situación real que la justifique, y en Lugo parece obvio que sí la hay.

María Reigosa tiene la llave del cambio a día de hoy. Sigo dudando mucho que la use, pero también pienso que si lo hace no sería algo inmoral. Su representatividad sería la de los votantes socialistas que llevan tres años ojipláticos viendo cómo se hacen las cosas en la ciudad. La de quienes no comparten que se arranquen árboles por capricho, se vote contra sanear calles, se pongan suelos que se rompen a las pocas semanas, se cierren sin explicación las mal llamadas Caldas o se use la fábrica de la luz para irse de vinos en vez de para playa fluvial. Esa gente, que votó al PSOE en 2023 y que está decepcionada, también puede tener en ella su representación, incluso su esperanza.

Es innegable que lo que se haga, en uno u otro sentido, tendrá repercusiones importantes e inciertas en las elecciones del 2027, pero si dejamos a un lado las tácticas y las estrategias y pensamos sólo en Lugo… quizá tampoco sería tan terrible que esta agonía termine cuanto antes.

lunes, 13 de abril de 2026

El referendo

El referendo que propone el BNG me parece estupendo. Es una pena que lo pidan a los demás pero no lo practiquen en sus áreas.

Propone el BNG que la Xunta convoque un referendo para decidir el futuro de la estación de autobuses. Se ve que la decisión tomada el pasado marzo por el Pleno del Ayuntamiento de Lugo, que representa a los ciudadanos, no les gustó y pretenden ganar en las calles lo que ven que se les tuerce en los foros de debate. Es una opción, por supuesto, pero es llamativo que se plantee ahora, y más teniendo en cuenta el discreto resultado de su campaña de firmas, que lleva un mes colgada han recogido poco más de 800.

Al repentino interés que les ha entrado ahora por las zonas verdes, un interés que no tuvo el gobierno local del que forman parte cuando empedraron todo el casco histórico con esas terribles losas que se rompen día sí y día también, se une ahora una furia evangelizadora sobre las virtudes de las decisiones asamblearias. Cuando conviene, claro está.

¿Por qué el BNG pide a la Xunta esa consulta, pero no las hace en los gobiernos en que participa? ¿Qué les parefe si convocan un referendo popular para decidir si los lucenses apoyamos que la vieja fábrica de la luz se dedique a un surrealista museo del vino en lugar de a la ansiada playa fluvial? ¿Qué tal si consultan si queremos triplicar el carril bici como recoge el absurdo plan de movilidad? ¿Por qué no se abren a ideas para el viejo cuartel de San Fernando si, como parece, el interés real por el museo es escaso? ¿Y si preguntamos si los concejales deberían dejar de cobrar sueldos o los grupos no tener asignaciones? Será por temas a consultar…

La democracia es estupenda. Las consultas depende. A veces se confunde opinión con conocimiento, y por elitista que suene, ni todas las opiniones son respetables (por ejemplo las de los nazis no creo que lo sean) ni todos los planteamientos son realizables.

Luis Latorre Real
Politólogo

Artículo publicado en La Voz de Galicia del 11 de Abril de 2026

viernes, 10 de abril de 2026

La protectora presenta (¡al fin!) el proyecto de ejecución de la reforma

Los trabajadores, directiva y voluntarios hacen lo que pueden, pero no es fácil trabajar así.

Hace unas semanas escribía un artículo en que avisaba de que si no había avances respecto a la Protectora de Lugo yo mismo, a título particular, me dirigiría a Fiscalía para poner una denuncia por la que considero una actitud criminal por parte de las autoridades que tienen la competencia y la responsabilidad sobre el cuidado de los animales abandonados.

Hubo lectores que me escribieron para respaldar la denuncia (bueno, al menos para estudiarla conmigo, claro, que no van a firmar a ciegas) y quisiera pedirles una disculpa en este mismo blog porque desde aquella no tuvieron noticias de este tema, y quiero explicarles el motivo: me dieron ciertas explicaciones y me anunciaron unas actuaciones que harían avanzar la reforma de las instalaciones y las subvenciones pendientes… pero me pidieron encarecidamente que no lo divulgase (aunque no entiendo bien el secretismo, tan de Lugo). En todo caso, aunque no comparto que esas cosas no se puedan saber, como la información no era mía no me sentía con la libertad de difundirla hasta ahora.

Sobre esto, hay casualidades que mosquean. Al poco de publicar el artículo del que hablaba, una persona vinculada al Ayuntamiento escribió explicando que la Protectora estaba pendiente de cobrar la subvención de 2024 porque les faltaba documentación y que no habían presentado la de 2025, por lo que no se había tramitado. Otras fuentes me cuentan que “casualmente” se le envió un requerimiento a la Protectora el mismo día en que me escribían eso, para así justificar esa circunstancia, para tener una excusa. Pero en cualquier caso, parece ser que eso ya se desbloqueó y, en consecuencia, también la ayuda de 2025 (que dependía de la del año anterior por temas contables).

Pero lo más importante de todo no es esto, sino que esta semana la Protectora registró por fin el proyecto de ejecución de la reforma de las instalaciones que tiene en Muxa. Ese es el objetivo más importante a corto y medio plazo que hay sobre la mesa.

La financiación está apalabrada, aunque no asegurada porque estas cosas no se las cree uno hasta que le hacen el ingreso en el banco, y se supone que la reforma se pagará a partes iguales entre el Ayuntamiento de Lugo (de quien es la competencia en este tema), la Diputación Provincial (propietaria del terreno donde están las instalaciones) y la Xunta de Galicia. El Ayuntamiento y la Xunta ya tienen el dinero en los presupuestos y supongo que la Diputación también, aunque eso no lo puedo asegurar porque no los he visto.

Este tema lleva meses en la cuerda floja. Hablando con una persona de la Protectora hace unas semanas les transmitía mi preocupación por los plazos del proyecto. Desde que se concede licencia con el anteproyecto hasta que se presenta el proyecto de ejecución de la obra hay un plazo de presentación que si no se cumple da al traste con todo. Ese plazo vencía ahora, en abril. Esta persona me decía que no me preocupase, que el ayuntamiento le había dicho que aunque se incumpliera no pasaría nada… como para fiarse con los antecedentes que tenemos.

Hay algún motivo para que el Gobierno Local de Lugo quiera torpedear el proyecto de la Protectora. Lo intentaron por activa y por pasiva. Primero decían que era ilegal hacer la reforma donde está actualmente y se querían llevar la Protectora al viejo matadero. Después reconocieron que sí, que era legal hacerlo pero votaron en contra en el Pleno. Luego anunciaron que denegarían la licencia… aunque después se vieron obligados a concederla y sacaron una nota de prensa presumiendo (lo que es sarcasmo puro). Han retrasado todo lo que pudieron cada acción sobre este asunto. Eso sí, en campaña se hacían fotos con perritos porque somos súper sensibles, tía.

Es difícil tener fe en los anuncios. Este recorte es del año 2008 y anunciaban que las instalaciones estarían reformadas en 2009. Han pasado casi 20 años y sigue igual, o peor.


Ni siquiera he visto que planteen el convenio a cuatro bandas que es necesario para la financiación, y lo lógico sería que el Alcalde, que es quien tiene la responsabilidad sobre esto, liderase el tema. No lo ha hecho. ¿Por qué? ¿Qué interés tienen en joder a los pobres animales?

La explicación más probable es Elena Candia.

Todos los que conocemos la tramitación que ha tenido este asunto sabemos que ella ha sido la que ha impulsado, insistido y amadrinado el proyecto desde el minuto cero, y el Gobierno Local también lo sabe, y le aterra que los votantes perciban un triunfo de Candia. Si se completa con éxito, será un logro de Elena, que incluso desde la oposición ha conseguido que esto se lleve a cabo después de décadas de espera. Afortunadamente parece que será así, y es lo mejor para Lugo y, sobre todo, para los pobres animales que malviven en la Protectora.

La administración es desesperantemente lenta, y a la Protectora se le ha pegado un poco esa forma de actuar. Sólo la arrolladora energía de Elena ha logrado espabilarlos y que esto tenga, por fin, actuaciones firmes y reales de futuro. Me consta que le ha costado esfuerzos vencer el inmovilismo de quienes atienden tantas situaciones terribles en el día a día que apenas les quedan fuerzas para ver otras cuestiones. Es comprensible, pero no es bueno.

Pero por fin se ha presentado el proyecto. Ahora toca empezar las obras, salvo que el Ayuntamiento se invente alguna piedra que poner en el camino, pero espero que por fin tiren la toalla y depongan su actitud entorpecedora y permitan que otros les solucionen un problema que, por competencias y por ley, es suyo. Y, como sociedad, nuestro.