El Arde Lucus del año 2027 será entre los días 17 y 20 de junio. La decisión se tomó en una reunión que hubo este lunes y donde por primera vez, que yo sepa, se dio a elegir en votación a las asociaciones participantes en la fiesta. Hasta ahora, al menos en los años en que yo mismo he estado implicado en la directiva de una asociación del Arde, nunca se había consultado y el gobierno local anunciaba unilateralmente la fecha y si no te gusta, te fastidias.
Evidentemente habrá gente a la que le vaya mejor o peor. Por ejemplo, es probable que coincida otra vez con el Son do Camiño, porque los fines de semana de junio son justitos y no hay mucho donde elegir. La decisión se tomó teniendo en cuenta varios factores:
El curso escolar termina el 21 de junio, con lo que el fin de semana anterior es más que probable que los niños tengan exámenes así que no parece lo más adecuado meter la fiesta en esa época. El siguiente fin de semana, si los coles ya están cerrados, se vería comprometido uno de los números más atractivos del Arde: el desfile de colegios.
Nos quedaría entonces el primer y el tercer fin de semana. El primero es la Ofrenda del Reino de Galicia, una tradición que en Lugo tiene muchísima importancia histórica y que, por mucho que sea un acto relativamente puntual, no tiene mucho sentido mezclar con las togas y los tambores.
Esto reducía las opciones a una, aunque la votación estuvo bastante reñida y hubo que desempatar, pero finalmente se hizo y salió el que les decía al principio.
La reunión también sirvió para hablar de más asuntos: financiación de las asociaciones y sistema de gestión de este tema, la reubicación de los trastos que tenemos almacenados en un local que está a estrenar y que es una pena dedicar a eso, las citas que tenemos por delante este año y el próximo para promocionar la fiesta… y la creación de un Consejo Municipal del Arde Lucus, una propuesta estupenda de Damián y Elena Candia que permitirá regularizar todo lo relacionado con la fiesta.
Verán, hasta ahora todo se hace de forma un poco (bastante) chapucera. No hay sistematización de nada, ni protocolos ni reglamentos de ningún aspecto de la fiesta. De hecho, ni siquiera está claro cómo se entra a formar parte de la misma o no, y un Consejo Municipal resolvería todas estas cuestiones en lugar de dejarlas, como hasta ahora, a capricho del funcionario el político de turno.
A mí me sorprendió enormemente, por ejemplo, saber que a algunas asociaciones que nos visitan durante el Arde Lucus se les pagaron gastos disparatados y se les alojó en el Gran Hotel mientras a otras se les metió en un pabellón sin duchas. ¿Quién tomó esas decisiones? ¿Quién comete semejante diferenciación entre unos y otros sin más criterio que “porque sí”?
No hay la menor transparencia. El bipartito, en mi opinión en un intento de crear mal ambiente entre las asociaciones del Arde Lucus, como uno de sus últimos actos publicó lo que cobra cada entidad de subvención. No pasó nada. Lo raro, de hecho, es que no se supiera hasta entonces porque en años anteriores no lo sabíamos. La transparencia nunca es mala (bueno, salvo secretos industriales y esas cosas, nos entendemos).
Esto ha cambiado. Ahora no sólo las asociaciones serán informadas sino que podrán opinar, proponer, y en determinados casos incluso decidir, y sobre todo habrá un canal formal que cree un procedimiento que diga cómo se entra o, si es el caso, cómo se sale de la organización de la fiesta. Como debe ser.
No me atrevo a decir que todas las asociaciones están contentas, que la última vez que escribí eso me riñeron algunos, pero desde luego el ambiente de las reuniones es otro. Incluso la gente más beligerante o que estaba más enfadada relajó enormemente el tono y las formas, y se llegó a conclusiones constructivas.
Lo más triste es que la gente está sorprendida de que se les pregunten las cosas de su propia fiesta. Llegará el día en que habrá desacuerdos, por supuesto, pero si se ponen sobre la mesa con normalidad y se decide la conclusión entre todos… ¿qué puede salir mal?