| Carmen Uz. Foto: El Progreso |
Conociendo al público imagino que habrá dos posturas diferenciadas: la primera, la bienintencionada y a la que me quiero sumar, es la de felicitar a Carmen Uz y desearle lo mejor. La otra es la de los críticos que ven una compra de voluntades o algo oscuro. Me parece incomprensible este segundo punto de vista.
Incluso para aquellos que consideran que Carmen no era imparcial en El Progreso también debería ser ésta una buena noticia, ya que se compromete con una institución concreta y deja de ser parte del periódico lucense, con lo que los que la consideraban parcial “se libran de ella”.
Pero el fondo del asunto es si un buen profesional puede ser contratado en una institución o si debe mantener su independencia. Yo apuesto por lo primero si queremos acabar con la tendencia a meter en los puestos de confianza a personas de perfil político alto pero de poca capacidad profesional.
Siempre estamos hablando de que en la política tienen que entrar personas competentes. Si hubieran puesto de jefe de prensa al cuñado de la presidenta o al jefe de zona de nosédónde de su partido político a los que ahora critican el fichaje de Carmen les habría parecido mal también. Habrían dicho, con razón, que hay que contar con personas preparadas y eso es exactamente lo que acaba de hacer Carmela López, la Presidenta de la Diputación, al contratar a una persona con un conocimiento profundo e innegable de la política local como es Carmen Uz.
Igual que Elena Candia cuenta con una periodista experimentada como Paula Pereira para llevar el tema de prensa, Carmela López apuesta por alguien cuya trayectoria es totalmente indiscutible desde el punto de vista profesional, no veo qué crítica se puede hacer a eso.
En cuanto a la propia Carmen Uz me parece que da un paso valiente. No sólo por la fecha, que es un componente importante porque en nueve meses hay elecciones y, aparentemente, lo normal sería que el bipartito pierda la Diputación, sino por pasar de observadora y comentarista a partícipe. Es algo que no todo el mundo haría pero que es muy bonito: poder estar ahí e intentar corregir lo que ves equivocado, o ser parte de un equipo en el que crees y confías es algo fantástico e ilusionante para lo que hay que echarle una alta dosis audacia. Yo mismo no lo hice cuando pude, aunque no por falta de ganas o de valor sino porque no era el momento al tener compromisos irrenunciables de otro tipo y, aunque no me arrepiento, sí es cierto que me hace ver estas cosas con una nunca disimulada envidia.
En resumen, Carmen, te deseo lo mejor en este puesto y te felicito por tu coraje y a Carmela López por contar contigo. Es un acierto.