miércoles, 6 de mayo de 2026

¿Seguro que es verdad el "yo habría ayudado"?

El tramo de Muralla donde ocurrió la desgracia y un fotograma del vídeo con la mujer intentado no caerse.

La muerte de una mujer, que se cayó de la Muralla de Lugo hace unos días, sacude conciencias y nos hace reflexionar sobre la sociedad que estamos construyendo entre todos. Sí, entre todos, no crean que por rasgarnos las vestiduras y decir “yo la habría ayudado” tenemos menos responsabilidad colectiva en esto. Habría que haber estado allí para saber qué habríamos hecho realmente.

Por si no conocen la situación, aunque lo dudo porque no se habla de nada que no sea esto y la moción de censura, fue la siguiente: circula un vídeo en que se ve que una mujer, por razones que desconocemos, está descolgada de la Muralla de Lugo intentando agarrarse como puede y que, finalmente, no consigue sujetarse y se precipita al suelo. El núcleo de la polémica surge del hecho de que se ve a un montón de gente mirando, algunos incluso riéndose y grabando con sus móviles en lugar de intentar ayudarle.

La crítica es tan sencilla como demoledora. ¿Qué clase de personas pueden estar viendo esto y cachondeándose de la situación en lugar de intentar ayudar a la buena señora? ¿Hasta qué punto nos hemos deshumanizado tanto que ni siquiera somos capaces de acercarnos y, entre un grupo, echar una mano a alguien en un apuro?

No seré yo quien defienda la inacción en esto, aunque sí he de decirles que creo que hay un problema de percepción: no creo que la gente que estaba allí se imaginase que había un riesgo de muerte. Desde la barrera todos somos Manolete, y nos gusta mucho el “yo habría…” a toro pasado. De hecho, aunque la altura no es poca (unos 3 o 4 metros diría yo) a la vista tampoco parece mortal de necesidad y de hecho si esta persona no hubiera tenido la mala suerte de voltearse al caer probablemente el tema se habría saldado con un coscorrón o una pierna rota, pero, para su desgracia, no fue así y se pegó un golpe grave por el que falleció antes de llegar al hospital.

A esa probable falta de percepción de riesgo de muerte hay que añadir que cuando hay mucha gente viendo algo como esto es menos probable que alguien ayude. Es un efecto psicológico real y medido, por contradictorio que pueda parecer. La situación se convierte en un espectáculo y todos piensan “si no se mueven todos para echar una mano es que no es para tanto”, por lo que la masa borrega en que nos hemos convertido opta por no hacer nada con un resultado trágico en este caso. Quizá si en vez de tanta gente hubiera tres o cuatro personas no estaríamos hablando de esto.

La cuestión es si eso justifica el pasotismo colectivo. En el vídeo se ven un par de meritorias personas con los brazos en alto, intentando ayudar a la mujer, pero el resto pasa de todo. Bueno, no, aún peor: se ríen. Si en vez de esta actitud se hubiera juntado toda esa gente bajo el adarve de la Muralla y hubieran levantado sus brazos habrían salvado a la mujer.

No me atrevo a decir lo que habría hecho yo, porque hay que estar en el momento y el lugar. Quiero pensar que habría reaccionado de otra forma, pero no estoy seguro. Todos vemos ocasionalmente situaciones en que piensas “mira ese, se va a matar”… y no hacemos nada.

Cuando nos adelanta un Fittipaldi en la autovía no llamamos inmediatamente a la guardia civil para denunciarlo, aunque en el fondo seamos conscientes de que a lo mejor en la siguiente curva se mata o, lo que es peor, se lleva a alguien por delante. No subimos a la Muralla a reñira a alguien si le vemos caminando por el murete (y no es infrecuente) ni tampoco avisamos inmediatamente a los socorristas si vemos a alguien acercándose a las rocas en la playa, ni denunciamos a inspección de trabajo si al pasar por delante de una obra nos fijamos en que un albañil no lleva el arnés de seguridad. Sacudimos la cabeza y pensamos “hay que estar loco”… y seguimos andando. No queremos problemas, nos gusta la comodidad de nuestras vidas y tampoco somos los policías del mundo.

No justifico la actitud de los mirones y mucho menos sus risas, pero cuando condenemos su actitud pensemos si realmente en nuestro día a día nosotros hacemos otra cosa. Quizá, si somos sinceros, no nos guste la respuesta.

martes, 5 de mayo de 2026

El acicate

Una pena que estas prisas no les entraran hace algunos años...

Tenía que haber una moción de censura cada seis meses. Es un revulsivo, un acicate, un petardo en el culo… como le quieran llamar, pero sea lo que sea es fantástico ver cómo se sacuden el pasotismo de encima cuando ven que se les escapa el sillón y el reparto de pasta.

La sensación de movimiento repentino es estupenda, y el primer efecto es lograr que de pronto haya una cascada de anuncios, inauguraciones de obras (que estén sin terminar es lo de menos), contrataciones… de proyectos estupendos y maravillosos de los que presumir el año que viene en la campaña, y con un aliciente extra para los actuales gobernantes: si el asunto en cuestión sale adelante se colgarán la medalla (“eso ya lo dejamos nosotros hecho”) y si se tuerce echarán la culpa al nuevo gobierno (“mira que quedó listo, pero esta gente no tiene ni idea de lo que hace”). Es perfecto. Nadie les puede acusar de no ser previsores... cuando les interesa, claro.

El ejemplo mayúsculo es la visita de ayer a la nueva estación de trenes sin trenes. Se dieron un paseo por allí algunas autoridades (las del "lado correcto de la historia", claro está, que a las otras no las invitaron), que es lo que se puede hacer por ahora porque cortar cintas con las máquinas por el medio queda raro. Pero no será por falta de ganas, que si pudieran lo habrían hecho.

El problema del asunto es que hay cosas que se dejan a medio hacer, o que directamente no se sabe cómo están porque se esconden bajo la puñetera caja de siete llaves que esperemos que los nuevos gestores abran, vacíen y tiren al mar. No sé ustedes, pero yo personalmente estoy harto. Setec Astronomy (si no saben de qué hablo, deberían ver la magnífica película de “Los Fisgones”).

La orden del día es presentar todo lo que se les ocurra, esté como esté y sea como sea. Hoy, por ejemplo, Jorge Bustos presenta a las 10 el “Lucus Cultural”, un prólogo a la fiesta de junio. Hasta este año consistía en una serie de actividades previas al Arde Lucus en que las asociaciones calentaban motores y hacían acciones de promoción de sus representaciones. Este año, hasta donde yo sé, no han contado con ninguna de las 19 entidades del Arde Lucus, y se reducirá a un puñado de acciones de relleno y así salir en el periódico con la consabida fotito.

Pero el fondo del asunto, la fiesta en sí, el mismísimo Arde Lucus, está por ahora en el aire. Dejar un marrón en esto es una irresponsabilidad pública, pero una táctica política cutre, de manual.

Esa fiebre de trabajo aparente que les ha entrado está muy bien calculada, hay que reconocerles el mérito. Se ciñe a anuncios de prensa y gastar en la medida de lo posible el presupuesto municipal, pero dejando la gestión para los que vienen. En el tema de Arde Lucus del que hablamos, por ejemplo, lo último que se supo fue que en una reunión que hubo el 13 de abril en que se facilitó a las Asociaciones un borrador de “convenio” al que la mayoría respondió con alegaciones, observaciones y, lo que es más importante, fundamentadas dudas sobre su legalidad. No hubo más respuesta ni contacto alguno. Silencio.

Se sigue sin saber cómo se van a concretar la colaboración de las Asociaciones en el Arde Lucus, si con ese convenio aparentemente ilegal (o que, al menos, chirría mucho), que supone ejecutar una modificación del presupuesto municipal... que no se llevó al pleno de abril. Que apanden los que entran con el lío, con el menor tiempo posible, y que se busquen la vida.

Por supuesto tampoco se sabe nada ni del programa de actos, ni de la organización de la fiesta. Supongo que no pegarán palo al agua y dejarán que se coman el marrón “los nuevos”, porque a un mes y diez días de una de las mayores fiestas de la ciudad se ve que consideran normal que todo quede cogido con alfileres. Será una del millón de cosas urgentes que le tocará encarar a Elena Candia si, como parece previsible, pasado mañana es investida alcaldesa de Lugo.

De lo que no son conscientes es de que todas las Asociaciones, que están compuestas por unos 1.000 lucenses, saben cuál es la situación, saben lo que se está haciendo y saben lo que se les ha ignorado para el Lucus Cultural de este año.

Ellos verán, pero esto, como la violencia que están generando, se les puede volver en contra con cierta facilidad.

lunes, 4 de mayo de 2026

Que cuarenta caídas no son nada

Un de las "escasas" caídas en Quiroga Ballesteros, que el gobierno local minimiza. A lo mejor era buena idea ver las fechas de las denuncias y cruzarlas con las noticias de caídas para comprobar que no todas se denuncian (por si alguien tiene dudas de algo tan obvio). Foto: El Progreso.

Que la mala pata es seña de identidad del gobierno local en este mandato es cosa sabida. La cadena de desgracias y mala suerte, en algunos casos más graves que en otros como es evidente, ha sido la tónica que marca el devenir del día a día municipal.

Pero como en muchas cosas en la vida, y sin negar la influencia de la suerte, también se pueden comprar papeletas para que ésta se decante en uno u otro sentido. Por ejemplo, baste ver el vídeo del tenso, bronco y desagradable Pleno del pasado jueves, en que el concejal de urbanismo Jorge Bustos, afirmaba categóricamente que los accidentes de la calle Quiroga Ballesteros no eran para tanto y que “sólo” hay 40 denuncias… para que al día siguiente se les escoñase otra persona y las ambulancias volvieran a ser necesarias. Lo dicho, hasta en eso les persigue la mala pata. A la persona que se escoñó, más aún, claro.

Sentarse en un Pleno a afirmar con toda firmeza que la cosa no es para tanto es buscarse un titular en poco tiempo. Ese karma del que tanto hablan los trolls y que disimula (o lo intenta, con escaso éxito) deseos de muerte para los rivales ha tardado muy poquito en pasarle la factura al concejal, que ha visto cómo la realidad desdecía en tiempo récord sus palabras. Una dura realidad, tan dura como el suelo de piedra que han puesto (mal) en todo el centro.

En algo sí tiene razón Bustos: hay pocas denuncias (y miren que se avisó). La gente es muy reacia a tramitar una queja formal por muchos motivos, que van desde la pereza hasta que les preocupe que parezca que quieren dinero, o incluso que les da vergüenza su propia caída y prefieren seguir adelante sin meter a terceros. Pero las caídas existen, ¡vaya si existen!

Hace algún tiempo se había publicado que había más de 125 partes policiales, que tampoco son reflejo absoluto de la realidad porque en muchas ocasiones tampoco se llama a la policía, pero ya es más del triple de las que aseguraba Bustos. Salvo que las trituradoras funcionen también en esto a buen ritmo, quizás en unos días sepamos la verdad.

En todo caso negar un problema o minimizarlo es una táctica peligrosa, sobre todo en un tema que no hay que ser muy espabilado para comprobar “in situ”. Si se toman un café en una de las terrazas de Quiroga Ballesteros casi les puedo garantizar que verán una caída.

¿Exageración? Bueno, he metido un “casi”, pero si les sirve de algo lo mismo me decía un equipo de la TVG que hace un año casi exacto (fue el 11 de mayo de 2025) me llamó para hacer un reportaje sobre este tema y, justo cuando me estaban entrevistando, casi se esnafra un señor en directo.

A micrófono cerrado y cámara apagada les explicaba que era el pan nuestro de cada día, a lo que respondieron con razonable incredulidad (a mí también me costaría creerlo) pero justo cuando el cámara estaba terminando la frase “hombre, no será para tanto”… se pegó un bofetón de campeonato una buena señora que no sólo dio con sus huesos en el suelo sino que se rompió un diente. Esa sí es una de las 40 denuncias porque me aseguré yo de que llamase a la policía e hiciese un parte de lesiones. Me veía venir que usarían el número de denuncias como si fueran los Santos Evangelios.

El primer paso para solventar un problema es tenerlo presente. Si lo negamos públicamente o reducimos su importancia vamos a actuar sobre ese supuesto de “no pasa nada”. El rollo “fake news”, “fango” y demás puede ser una útil táctica política, pero desde luego es un disparate desde el punto de vista ejecutivo.

Y si nos mienten o se mienten a sí mismos con esto, tan obvio, tan evidente, tan pedestre, tan del día a día… ¿cómo vamos a fiarnos en temas que no vemos en primera persona?

viernes, 1 de mayo de 2026

El Pleno más ordinario

"Democracia sí", dicen los que insultan a una concejala, le lanzan monedas y, rojos de ira, le gritan en la casa consistorial. Supongo que su concepto de "democracia" es la misma que la de los nazis.

Lo vivido en el Pleno del Ayuntamiento de ayer tuvo mucho de ordinario, pero no por su normalidad, sino por otra acepción del término: la de la grosería y la mala educación. No suelo escribir en festivo, pero lo extraordinario de la situación me ha animado a hacerlo.

En primer lugar, es llamativo el horario en que se celebró este Pleno. Por la tarde, algo muy excepcional. Se hizo, supuestamente, porque por la mañana había “actos con la Guardia Real”. En realidad, lo que hubo fue una rueda de prensa que sirvió como excusa para adaptar el Pleno a un horario que les fuera más cómodo a los manifestantes para acudir a la Plaza de España. Todo sea por la causa, que, por lo que se ve, la neutralidad de las instituciones tampoco es que sea tan importante.

Había que intentar juntar a toda la gente que se pudiera, para mostrar “la indignación del Pueblo”. Aun así, la cosa les salió regulinchi, porque (según me dice la IA a la que le he pasado las fotos) si en la manifestación de la semana pasada había unas 1.500 personas, ayer esa cifra se redujo a aproximadamente 600. La cosa se les desinfla porque “El Pueblo” se está cansando de exageraciones y barbaridades.

En todo caso los manifestantes que había frente al Ayuntamiento, que tienen todo el derecho del mundo a defender sus puestos de trabajo, los de sus amigos y familiares, las prebendas y el poder de sus partidos, me preocupan muchísimo menos que la panda de energúmenos a quienes dejaron acceder al interior del Salón de Plenos.

Los exaltados estaban encabezados por Jesús Vázquez, presidente de la polisubvencionada Federación de Vecinos Lucus Augusti (quizás ahora sabremos cuánto, porque incumplen su obligación legal de publicar esos datos), una entidad que, sin el menor rubor, ha utilizado para pedir el voto para el PSOE, literalmente. Me parece fantástico que el señor Vázquez pida el voto para quien quiera, sólo faltaría, e incluso he de aceptar que sus asociados le admitan tamaña falta neutralidad (se ve que esa sólo la usan para aceptar los cheques sin distinguir las siglas del firmante). Me parece estupendo, de verdad, que sean claros y defiendan su cortijo.

Lo que no me parece tan bien es que nadie, y menos quien se erige en representante de “El Pueblo” le grite a un concejal en un Pleno, que le tire monedas, que le insulte… y todo ello ante no muy convincentes protestas del Alcalde que se vio obligado a desalojar el salón de plenos pero que, mientras esto pasaba, reprendía duramente… a Antonio Ameijide, concejal de la oposición, porque mostraba su indignación ante el intolerable espectáculo.

El PSOE y el BNG han perdido la cabeza. Esta campaña de odio que instigan, y la espiral de violencia que están generando se les están yendo de las manos. En lugar de la protesta ordenada y argumentada, de la defensa de su labor… han optado por el insulto, la hipérbole y el disparate en sus declaraciones, azuzando a los chalados (que en todas partes hay a puñados) y publicando en sus redes montajes de una adversaria con cuernos demoníacos, porque, como todos sabemos, eso aporta sosiego al debate.

El feminismo mostrado por estos partidos es tan intermitente como su condena al transfuguismo y las mociones de censura. Para PSOE y BNG se ve que a las mujeres no se les puede acosar, faltar al respeto o siquiera incomodar (cosa que, dicha así, suena razonable)… salvo que se meta la política de por medio. Entonces se abre la veda y se obliga a dotarse de escolta a una mujer, María Reigosa, cuyo terrible crimen ha sido rebelarse contra un partido que le pretendía forzar a firmar facturas irregulares (por cierto, sigo echando de menos la actuación de oficio de la Fiscalía en esto).

Tomen nota de esto los maltratadores que se cambian de sexo para reducir sus condenas (al menos los que aún no han soltado): si aseguran que sus víctimas no eran progresistas, o mejor aún, si dicen que eran de derechas, o ya ni les cuento si relatan que simpatizaban con VOX, es posible que logren el apoyo de estos feministas de pega que defienden a las mujeres… siempre que la cosa no interfiera con sus chollos políticos, claro está. Que son feministas porque son socialistas, pero les gusta más el coche oficial que a un tonto un lápiz, y ¡ay de la mujer que se cruce en su camino!.

La moción de censura es posible, dicen ellos, porque los “carroñeros” utilizan a los muertos. Se les olvida, convenientemente, explicar que las mociones de censura eran ilegales hasta que hace unos meses el Constitucional anuló esa prohibición… por un recurso que se planteó para que el PSOE se pudiera hacer con una alcaldía en un pequeño pueblo de Cantabria llamado Arredondo.

¡Qué cosas! ¡Los adalides del lema “transfuguismo no, democracia sí” fueron los mismos que llevaron a un tribunal de “mayoría progresista” el recurso que tumbó la norma que impedía que eso pasara! ¡Las vueltas que da la vida!

Es una pena y un asco lo que vimos en el Pleno de ayer.

Estoy seguro de que los lucenses normales, esos que no le gritan “puta” a una concejala por el motivo que sea (se ve que para algunos hay motivos que justifican eso), están hartos de esta espiral de odio y rencor interesado que destilan los que ahora se verán en la oposición.

Como les decía el otro día, si hubieran dedicado la cuarta parte de la energía que están demostrando en esto a trabajar por la ciudad, otro gallo les cantaba, tanto a ellos como a nosotros.

miércoles, 29 de abril de 2026

La mayor responsabilidad

Los personajes de Aquí no hay quien viva se han convertido ya en parte de la iconografía popular

La vida está llena de responsabilidades. Los estudios, la familia, el trabajo, la hipoteca, las facturas… A mayores están aquellas en que nos metemos voluntariamente como las actividades que hacemos, asociaciones, grupos, aficiones… y ya no les cuento nada de las personas que deciden meterse en política o similares asuntos, que les ponen bajo el foco de la opinión pública y son convertidos en diana del odio de gente que no tiene más que hacer que sentarse tras un teclado, amparados por el supuesto anonimato que da un perfil troll, para vomitar su odio y su rencor.

Pero todo esto palidece ante la más terrible, la mayor, la más difícil responsabilidad que a uno le puede caer encima y que, desde ayer, me ha tocado a mí: ser presidente de tu comunidad de propietarios. Si piensan que Elena Candia tiene una tarea complicada en el próximo año, no es nada comparado con lo que me ha caído a mí.

Las series como Aquí no hay quien viva y La que se avecina (primas hermanas, por otro lado), ridiculizan la convivencia vecinal… y la retratan más que acertadamente. Como en otras ficciones tipo Torrente o las comedias de los Monty Python, la realidad ha superado ampliamente lo que hace no mucho eran desvaríos que nos hacían reír. Hoy ya no nos reímos, lamentablemente.

Mi edificio es pequeño. Somos tan sólo seis vecinos, pero cada reunión es un desafío al temple de todos nosotros, principalmente porque nos ha tocado una versión gañana (si es que es posible) de Antonio Recio.

Cuando una de las viviendas se vendió y la compró una chica muy maja que vino a saludarnos a todos, le pusimos en antecedentes para que no se asustase cuando conociera a nuestro particular Rancio. Pensó que exagerábamos… y después vio que nos quedábamos cortos. De hecho, esta misma persona, por avatares de la vida ajenos a este asunto, vendió la vivienda y las nuevas propietarias fueron advertidas por ella de la situación. Ayer, en nuestra primera reunión con “las nuevas” vieron que la cosa era escandalosamente cierta.

Pero es lo que hay. Todos somos especialitos en algún momento de nuestra vida y toca convivir como buenamente se pueda. Intentar responder con sonrisas a las provocaciones, con educación a los insultos, con argumentos a la cerrazón. Es complicado y en ocasiones hay que reconocer que no tenemos la paciencia necesaria, sobre todo si, como es el caso, te mentan a la madre en una reunión. Literalmente.

Santiago Segura optó por un policía para encabezar su sátira sobre España, pero también podía haber optado por el vecino tocahuevos que todos tenemos y cuya única virtud es que nos une a todos en su contra, así que en el fondo sí “hace piña”.

Deséenme suerte porque éste es uno de los más grandes retos a que se puede enfrentar alguien.

martes, 28 de abril de 2026

El repentino chute de energía

Abel Caballero de paseo por Quiroga Ballesteros (supongo que prestando atención para no tropezar y romperse la crisma)
Foto: Atlántico.net

Ayer les decía que no quería estar dando vueltas a esto toda la semana, pero la actualidad manda y el tema es enjundioso.

La alcaldesa de Coruña, el Alcalde de Vigo, el portavoz del PSOE en Galicia y camarada secretario general, la secretaria de organización, la portavoz nacional del BNG, dirigentes de agrupaciones locales de toda la provincia, afiliados, simpatizantes y demás familia de ambos partidos andan desfilando por Lugo volcados en una campaña sin precedentes. Les ha movilizado la moción de censura. Es una pena que no desplegasen tales recursos por algún tema de la ciudad que no les fuera directamente en la nómina, porque además de ser más constructivo habría sido más beneficioso para todos.

¿Se imaginan que el bipartito hubiera hecho un esfuerzo similar para, por ejemplo, reclamar trenes dignos para Lugo? Imaginen los alcaldes de Vigo y Coruña en la ciudad pidiendo conexiones para no tardar 4 horas en llegar a Vigo (con transbordos, claro, que no hay trenes directos). Pero no, ese escenario no es posible porque perro no come perro.

La moción ha sido un chute de energía para el bipartito, pero su motivación no es la ciudad. Su esfuerzo se ha desatado cuando ven que se les escapan los sillones de un mando que no ejercían más que para hacer chorradas como el restaurante pijo en la fábrica de la luz (ha costado unos cuantos millones de euros), el restaurante pijo en la vieja cárcel (muy recomendable, por cierto, he ido y se come muy bien) o la cafetería pija en el parque Rosalía (casi un millón de euros en un cajón de hormigón y cristal, salen caros los cafés)... Les encanta gastar millones públicos en hostelería. Es comprensible ante la escasez de bares que hay en Lugo. Era una necesidad a cubrir.

Con este desembarco de cargos y personalidades, y la repercusión en medios que está teniendo (más discreta de lo que a ellos les gustaría, pero al final mucho más amplia de lo que estamos acostumbrados), desde PSOE y BNG han hecho más por el turismo de la ciudad en estos últimos días que en los tres años anteriores, llenando Lugo de autobuses de otras partes de la geografía gallega, y promocionando las visitas de dirigentes de todo pelaje a la ciudad de las Murallas. Agrupaciones de Barreiros y Chantada (por poner ejemplos concretos) vinieron de excursión a Lugo. Maravilloso.

Además, se han sacudido de encima su parsimonia, con un ansia inauguradora nunca vista antes, y abren obras incluso antes de que se terminen para que se vea que son cosa suya, como si gastarse más de un millón de euros en una pasarela fuera una gran idea en una ciudad con tantas carencias como la nuestra. Toda suya la medalla.

También aprobarán a toda prisa contratos y pliegos, que hay que soltar las últimas migajas antes de que otros asuman las tareas de regir los destinos de la ciudad, pero curiosamente dejarán pendientes de resolución asuntos como el Arde Lucus, cuya financiación sigue sin aclararse. Total, qué prisa hay, si falta todavía un mes y pico… Es que la gente de las asociaciones son unos ansias de cuidado.

La presentación de la moción de censura ha sido un antes y un después. Elena Candia les ha insuflado una energía nunca vista (una parte de la que le sobra a ella cuando se va a dormir) pero ese arranque de hiperactividad demuestra claramente que sólo se mueven cuando les interesa algo, y ese algo me temo que no es Lugo sino sus puestos.

La moción de censura para algunos es un fin, pero puede que para la ciudad sea un comienzo. Esa es la realidad que hoy plasma magníficamente Miguel Couto (probablemente la persona que más conoce las carencias del gobierno local, ya que fue uno de los damnificados de la forma de trabajar del PSOE lucense) en un artículo de El Progreso titulado “A moción de censura non é a causa, é a consecuencia” que, obviamente, será tachado de fango por los perjudicados. Normal. Si dices eso no hacen falta añadir argumentos.

El más digno de todos los miembros del equipo de gobierno ha sido Mauricio Repetto, que ha asumido con normalidad el relevo y toma el café en la Plaza de España como siempre ha hecho sin que se le desencaje la cara. También es cierto que su caso es diferente al resto. No digo que sienta satisfacción, pero estoy convencido de que una vocecita en su cabeza dice “esto a mí no me habría pasado, porque no habría despreciado y provocado a Reigosa como hizo Miguel”. Nunca lo sabremos.

lunes, 27 de abril de 2026

La indigestión

La indigestión es muy molesta. Conviene superarla cuanto antes.

Estos días están siendo convulsos tanto literal (a los temblores de tierra me remito) como metafóricamente. No tengo intención de seguir hablando toda la semana de la anunciada y, si nada cambia, previsible moción de censura, que por interesante que sea el tema ya empieza a cansar, pero sí que es normal, creo yo, hacer una valoración de lo que ha pasado en estas últimas jornadas, con una considerable manifestación incluida.

En primer lugar, he de decirles que comprendo el shock, la rabia, el desconsuelo e incluso la sensación de impotencia que sienten cargos, asesores, afiliados, allegados, votantes, simpatizantes y periodistas afines al bipartito. Incluso personas ajenas a esos partidos que se hayan creído el discurso que están lanzando, y que es un punto de vista tan válido como cualquier otro. Es totalmente natural que tengan la sensación de que les “roban” el gobierno, igual que la tenían los del otro lado cuando veían cómo llegaba a la alcaldía quien tenía 4 concejales menos que ellos y tomaban decisiones, que nos obligan a todos, un grupo de 5 concejales de 25. Son las normas del juego tanto para los unos como para los otros, y si aceptas lo primero, aceptas lo segundo, no hay mucho más que decir sobre eso.

La manifestación que se convocó para el viernes fue mayor de lo que me esperaba en esta ciudad de pasotas que somos. No me arriesgo a avalar una cifra que, según los medios, va desde 1000 a 2500 personas. La organización habla de 6500 pero recuerden que son los que decían que al Arde Lucus venían 600.000 personas. Lo de contar no se les da bien.

También es cierto que sería triste que entre los dos partidos no consiguieran llenar la parte de arriba de la Plaza de España como hicieron. Influye, por supuesto, que muchos participantes se lo tomaron como un día de excursión a Lugo ya que en redes podíamos ver varias publicaciones de las agrupaciones de Coruña, Chantada o Barreiros que venían a “apoyar a sus camaradas”, por lo que estoy seguro de que no estaban todos los que son… pero más seguro aún de que tampoco son todos los que estaban.

El caso de Coruña tiene su chiste, porque su líder de expedición, Inés Rey, es la única alcaldesa de España condenada en firme por el Constitucional por transfuguismo. Se ve que es de los de “haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago”. También es curioso saber que la ley prohibía el transfuguismo, y que fue un recurso del PSOE el que llevó este tema al Constitucional y logró que se anulase esa disposición. Ya ven que les parece inmoral sólo cuando les toca a ellos.

A pesar de entender perfectamente el desasosiego y la rabia creo que se están pasando de frenada y que eso se les puede volver en contra porque han abandonado la cara de buenos que tan favorable resultado les daba. Acusar de delitos de corrupción, compra de voluntades, prácticas mafiosas y demás lindezas a quien lleva a cabo una maniobra perfectamente legal es de dudoso gusto e incluso me atrevería a decir que si fuera al revés lo estarían calificando como un delito de “hodio”, con investigaciones de fiscalía incluidas.

Que María Reigosa y Elena Candia particularmente estén recibiendo insultos y amenazas de todo tipo es intolerable. Se ve que la tesis de ciertos “feministas” de carnet es que a una mujer no se le puede faltar al respeto… salvo que sea por temas políticos, que entonces se le puede decir la mayor barrabasada que se te pase por la cabeza sin que seas un machista, ni siquiera una mala persona, porque estás “del lado correcto de la historia”.

El otro día quedé para tomar un café con una amiga que es concejal del PP. Cuando nos vimos tenía la cara desencajada, y no entendí el motivo hasta que me dijo que un tipo de unos 35 años (vamos, que no era un chavalito) le soltó un “estarás orgullosa, ¡puta!” que la descolocó. No es para menos. A la hija de María Reigosa la mamá de una compañera de estudios le llamó la atención por “lo que está haciendo su madre”.

¿De verdad? ¿Vamos a normalizar el acoso, el insulto y la amenaza porque es “políticamente conveniente”? ¿Les parece bien que por una decisión política haya quien puede que necesite escolta? ¿Aquí no hay condenas públicas? No, no toca.

Bien es cierto que desde que los propios líderes políticos han abierto la veda con sus barbaridades, sus acusaciones de corrupción o de compra, sus referencias a “tres ataúdes” (eso sí es usar a los muertos, literalmente hablando), y otros disparates poco podemos esperar de quienes les siguen, que ven en los discursos de los líderes socialistas y nacionalistas la guía del autoestopista galáctico y la siguen hacia el infinito.

No dejan fuera ni a las instituciones. Se supone que deben ser neutrales políticamente, al menos esa es la idea general. O lo era. Si teníamos dudas sobre la filiación de algunas como el Eixo Atlántico, basta con leer la entrevista que se publica hoy en El Progreso a su secretario, un tal Xoán Vázquez Mao, que no deja la menor duda sobre el pie del que cojean tanto él como la propia organización. Eso sí, después se queja amargamente de que los ayuntamientos regidos por el PP no quieren formar parte de la organización, como extrañado y todo.

Están creando una crispación totalmente desaforada, vertiendo un odio que, si el karma existe realmente, se les va a volver en contra, así que yo les recomendaría muchas tilas y, si ven que no llega, acudir a un especialista para digerir el trauma, y lo digo totalmente en serio. Leyendo lo que se lee, hay quien necesita ayuda. Y no poca.