miércoles, 19 de junio de 2024

Lo que más nos une

El Senatus Lucus Agusti en el Arde Lucus de 2024

El Arde Lucus es, sin la menor duda, una de las dos referencias fundamentales del calendario festivo de la ciudad de Lugo. Con una antigüedad de poco más de dos décadas la fiesta de recreación fue declarada de interés turístico autonómico, nacional e internacional y ha alcanzado el increíble logro de mirarse de tú a tú con las patronales de San Froilán, que se remontan oficialmente a 1.754, y se basan en ferias medievales todavía más antiguas.

La pregunta que hay que hacerse es: ¿cuál es el secreto del éxito del Arde Lucus y por qué es una buena idea venir a Lugo esos días? Afortunadamente ambas cuestiones son fáciles de responder porque se contestan con el mismo argumento: la implicación de toda la ciudad.

Desde aquellos días en que un grupo de hosteleros del casco histórico de la ciudad tuvo la ocurrencia de sacar unas barras a la calle y vestirse de romanos para promocionar la Muralla como Patrimonio de la Humanidad, una iniciativa modesta pero que tuvo una respuesta que nadie vio venir, el Arde Lucus no dejó de crecer exponencialmente. 

El atractivo de un pasado glorioso, del que heredamos la Muralla, nuestro principal monumento, el magnetismo de las corazas y los escudos, el brillo de cascos y espadas, incluso la lucha ideológica semioculta de nacionalistas reivindicadores del pasado castreño… la suma de todo esto supuso una conjunción perfecta para que por un motivo u otro la ciudadanía se implicase en la celebración de una fiesta que no ha dejado de ir a más. El apoyo decidido del Ayuntamiento, tanto económico como personal, fue el complemento necesario para que esas ganas que teníamos de presumir de Lugo se pudiera concretar, y así hemos llegado hasta aquí.

Más de mil lucenses se han unido en 19 asociaciones que recrean aspectos diferentes de un Lucus Augusti que mezcla la recreación con ese espíritu festivo tan gallego. Ahí está el motivo por el que todo va bien y por el que merece la pena venir a conocer esta celebración: la gente.

Todos a una, año tras año, hacemos retumbar los tambores y por un par de días nos convertimos en patricios, plebe, castreños o incluso senadores, presumiendo de nuestro pasado y, sobre todo, de lo que más nos une: Lugo.

Artículo publicado en el Especial de Arde Lucus de La Voz de Galicia del 12 de Junio de 2024

martes, 18 de junio de 2024

El Arde Lucus ¿debe crecer... o mejorar?

El desfile central del Arde Lucus visto desde la Muralla

Termina otro Arde Lucus y es el momento de las valoraciones, en las que no soy objetivo (bueno, nadie lo es) así que les hablaré de cómo lo vi yo.

Las predicciones de mal tiempo no ayudaron a que la gente viniese a Lugo y me consta que hubo anulaciones de reservas por las amenazas de lluvia. Sin embargo la cosa no fue así y salvo chubascos ocasionales (un poquito más intensos a ratos el domingo) el clima se comportó bien y respetó los principales eventos de la fiesta, lo que animó a los lucenses y a las personas de las cercanías a venirse al centro y disfrutar de la fiesta.

En el desfile principal, el del sábado, mi percepción es que hubo más gente que nunca. Estaba lleno hasta la bandera, salvo el tramo entre la puerta de Montevideo y la Miñá, que como es el final del trayecto no suele haber casi nadie. El resto, petado. Gente en varias filas en prácticamente todo el recorrido y en la Mosquera y San Pedro abarrotado.

Sin embargo sí tuve la impresión de que hubo menos gente por la calle durante el resto de las fiestas. No había las aglomeraciones de otras ocasiones en las horas en que anduvimos por ahí, aunque esto tiene también su lado positivo: se andaba mejor. Tampoco se llenó el circo como en otras ocasiones pero sí me pareció ver más gente en varios eventos, como en la actuación de nuestro Senado.

El Ayuntamiento ha cifrado los asistentes en 200.000, muy lejos del disparate absurdo que otros años ofrecían hablando de 600.000 visitantes, lo es materialmente imposible y además una bobada. Incluso la cifra de 200.000 habría que ver a qué se refiere: si cuenta a los propios lucenses y contabiliza tres veces a una misma persona que va a tres eventos, entonces sí, puede ser cierta, pero es un dato irrelevante porque no nos dice nada. Tampoco creo que sea fácil dar un número, por lo que yo intentaría evitar hacerlo para no caer en el ridículo.

Nuestra fiesta guarda un equilibro más que razonable entre la recreación y la diversión. Pongo de ejemplo a mis compañeros, al Senado, en que participamos en los actos de recreación como puedan ser la fundación de la ciudad u otros eventos, pero también llevamos a cabo una divertida sesión que no tiene nada de histórica pero que divierte y engancha al público. No escucharán ustedes los debates de Cicerón, Catilina o Catón el Viejo, pero sí juicios a vestales por hacer un concurso de misses o referencias a la anunciada subida de impuestos del Ayuntamiento de Lugo y el retraso en la apertura del Auditorio.

El Arde Lucus ha cumplido todos sus objetivos como fiesta. En poco más de 20 años se ha convertido en una referencia en Galicia y ha obtenido los reconocimientos de interés turístico autonómico, nacional e internacional, subiendo como la espuma en un tiempo récord.

Ahora quizá sea el momento de parar, sentarse, respirar y reflexionar. ¿Debe tender a crecer... o a mejorar? Personalmente opino que lo segundo. Es tiempo de pensar un poco en el futuro de la fiesta y hacia dónde queremos que vaya.

Entre todos hemos logrado evitar que se convierta en el macro botellón que son otras citas supuestamente históricas y, aunque sí es cierto que la parte festiva genera ruidos y algunos beben y se pasan de la raya (como en cualquier cita y aglomeración), se controla con razonable éxito evitando esa decadencia.

Pero hay que ir más allá. Mejorar los campamentos, las vestimentas, las decoraciones y los eventos. Aumentar la calidad supone normalmente una mayor inversión, y es difícil cuando el Ayuntamiento ha reducido el presupuesto del Arde Lucus prácticamente en un tercio, pero hay que intentarlo porque mucha de la estructura ya está hecha y es más que aprovechable.

No hay que irse muy lejos. Hay campamentos que unen diversión con recreación e información al público y son un buen ejemplo de la orientación que, creo yo, debería tener el Arde Lucus. Ese es el camino y tal vez deberíamos contar más con la colaboración de la universidad, historiadores y demás que, si bien ya han colaborado, podrían tener un papel más relevante.

En todo caso, la de este año ha sido una fiesta magnífica y no puedo terminar sin agradecer a mis compañeros del Senatus Lucus Augusti su siempre constante compañerismo, amistad, diversión y lealtad absoluta. Es un orgullo estar entre vosotros.

¡Larga vida al Senatus Lucus Augusti!

¡Viva el Arde Lucus!

¡Viva Lucus Augusti!

¡¡Viva Lugo!!

jueves, 13 de junio de 2024

San Marcos podría volver a ser peatonal hoy mismo... si quisieran

Con sacar de ahí esas pilas de losas podría usarse el carril derecho como subida y el izquierdo como bajada... como sucederá cuando termine la "peatonalización".
 

Que una calle deje de ser peatonal por motivo de unas obras es comprensible. Que dicha excepción se prolongue más allá de lo estrictamente necesario ya no lo es tanto.

La calle San Marcos, al igual que Rúanova, han sufrido durante meses un tráfico que no deberían haber soportado si las obras del casco histórico se hubieran planificado de otra manera, con calma y estudios que evitasen no sólo su gran deterioro sino un grave perjuicio para los locales de dichas vías.

Sin embargo, en lugar de ahondar en esa cuestión, lo que hay que preguntarse es por qué siguen pasando vehículos por San Marcos, cuando a día de hoy es perfectamente factible liberar esa calle de tráfico, al menos temporalmente. Teniendo en cuenta la celebración del Arde Lucus y que en esa vía hay un importante asentamiento de una asociación de recreación, parecería lógico recuperar la peatonalidad de la calle. Y además hay alternativas que hacen esto perfectamente posible.

Desde la Asociación Lugo Monumental, que tengo el honor de presidir, hemos hecho una propuesta concreta que mi bola de cristal me indica que no van a seguir. Ya veremos.

Actualmente San Marcos se usa para acceder al aparcamiento y la zona de Plaza del Ferrol y para salir de Santo Domingo. Sin embargo, ambos trayectos tienen alternativas que evitarían pasar por San Marcos. Curiosamente esas alternativas coinciden con lo que el Ayuntamiento va a dejar como trazados definitivos una vez terminada la mal llamada peatonalización dela zona.

En el caso de dar salida a Santo Domingo es tan sencillo como establecer una doble dirección en calle Teatro. Hace ya semanas que no se trabaja en esa calle puesto que el lado de subida está terminado y el de bajada aún no se acometerá. Mientras esto último no se lleve a cabo, es perfectamente posible hacer que Teatro sea de doble dirección por lo que los vehículos de Santo Domingo podrían salir por esa calle.

En cuanto a los accesos a Plaza del Ferrol se propone lo que será definitivo: entrada por Montevideo y Bolaño Rivadeneira y salida por Plaza Ferrol (por delante del Centro de Salud y la Puerta Falsa) para desembocar en San Fernando.

Con esta sencilla solución se podría recuperar un espacio peatonal al menos mientras los trabajos no avancen, y de hecho esto liberaría también de la mayor parte del tráfico a las calles Bolaño Rivadeneira, San Froilán y ese entorno.

Si no se hace es porque no se quiere. A saber los motivos.

miércoles, 12 de junio de 2024

El lotero de Lamas de Prado es, a día de hoy, inocente

El lotero ante los medios el día de autos. Foto: El Progreso
 

Si algo le gusta al común de los mortales es un buen cotilleo. Si el rumor es dañino o perjudicial, resulta más atractivo porque se le suma el componente morboso de lo que los alemanes llaman “Schadenfreude”, el disfrute por el mal ajeno. Es uno de los aspectos más tristes y desagradables de la naturaleza humana. Nos interesa más un rumor de que alguien ha hecho algo malo o perverso que el que le otorga un jugoso premio de la lotería o una noticia favorable.

Hoy nos hemos desayunado con la noticia que trae en portada El Progreso, de que han detenido a Guillermo Rodríguez, el lotero que se suponía que había sufrido un atraco en su administración, y al que la policía acusa por su presunta implicación en los hechos junto a otras personas.

Ahora vendrán los “ya lo decía yo” y los “a mí ya me olía mal”, confundiendo la detención de estas personas con una sentencia de culpabilidad. No les digo que sea inocente, que no lo sé, si no que por ahora no es culpable.

La legislación, afortunadamente, tiene como principio general la presunción de inocencia a pesar de que la pena de telediario, es decir, la condena por parte de una opinión pública ávida de sangre y de morbo, no te la quite nadie. Si mañana no se demuestra la culpabilidad de los detenidos dará igual, mucha gente creerá que sí lo es porque si hay algo difícil de demostrar en este mundo es la inocencia.

Quizá piensen ustedes que Guillermo es amigo mío y que por eso lo defiendo. No es el caso. Lo conozco, sí, y durante varios años le he encargado lotería, pero no tengo relación personal con él más allá de los contactos necesarios para ese tema.

Ese conocimiento que tengo de él, por poco profundo que sea, me permite opinar un poco sobre lo que demostró de su carácter conmigo, y tener también una postura sobre ciertas cosas que se dijeron, y se volverán a decir, de su forma de actuar en algunas situaciones.

Una de los indicios por los que mucha gente lo condenó por adelantado fue que había dejado la reja entreabierta y no había cerrado la puerta de acceso a la parte trasera de la administración, descuidos que son tan difíciles de creer que pueden parecer indicios de complicidad. Comprendo que pueda resultar raro, pero les diré que por mi experiencia personal puede tratarse perfectamente del comportamiento de una persona extremadamente confiada, incluso demasiado.

Sobre eso les puedo decir que sin conocerme absolutamente de nada cuando le encargué lotería en gran cantidad me entregó cantidades relevantes de décimos (hablamos de entre 10.000 y 12.000 euros aproximadamente) sin haber realizado todavía la transferencia para el pago ni hacerme firmar ningún tipo de recibí.

A mí me choca, porque en esas cosas intento ser precavido y hasta para jugar a la lotería con los compañeros de trabajo hacemos una fotocopia del décimo que firma el que lo custodia, pero oigan, cada uno es como es.

Con todo esto no estoy abogando contra la culpabilidad de Guillermo, que no tengo ni idea, sino por su presunción de inocencia, que no es lo mismo. A día de hoy es inocente, y si no se consigue probar lo contrario, seguirá siendo inocente. Para mí, si no hay una condena siempre será inocente.

Y ojalá lo sea.

martes, 11 de junio de 2024

¿Por qué se aplicaron las normas con más dureza en las fiestas de O Castiñeiro?

Feriantes desmontando atracciones. Foto: La Voz de Galicia
 

La polémica de las fiestas de O Castiñeiro es una de esas extrañas ocasiones en que ambas partes tienen algo de razón, si bien creo que en este caso hay que darle más peso a la postura del Ayuntamiento que a la de la comisión organizadora de las fiestas. Sí, sé que les extrañará pero al César lo que es del César.

Verán, el fondo del asunto es un poco distinto de lo que se ve a simple vista. Parece que hablamos de una cuestión meramente burocrática pero no es así. En los últimos tiempos distintas organizaciones vecinales e incluso particulares por libre han puesto el foco sobre el asunto de las fiestas y los ruidos generados por éstas, así que se están esmerando en revisar los expedientes de las concesiones de permisos con lupa. Están en su derecho, por supuesto, ya que como es natural las normas están para cumplirlas.

Esto hace que la administración tenga un celo más acusado a la hora de revisar las solicitudes y que, en cuestiones que antes se pasaban haciendo una interpretación generosa de la norma, hoy se concreten con mayor nivel de exigencia.

Recientemente me pasó lo mismo que a los vecinos de O Castiñeiro cuando pusimos la pantalla gigante, y eso que era para un partido que acababa a las 11 y no una fiesta que termina de madrugada. Se nos pidieron documentos que antes se englobaban en otros y no pasaba nada, porque la aplicación de la normativa es en ocasiones subjetiva y ahora se están aplicando un criterio más restrictivo. Ambas posturas caben dentro de la ley, por supuesto, pero ya saben cómo es esto, uno trata de protegerse de denuncias, ya sea el particular o el propio Ayuntamiento.

He de decir que la colaboración del Ayuntamiento en nuestro caso fue absoluta, y he de destacar la siempre constructiva actitud de la Tenencia de Alcaldía y de Rubén Arroxo en particular. Como íbamos con tiempo pudimos reconducir la solicitud y completar los documentos que se nos pedían, pero hay que tener en cuenta que las certificaciones técnicas fueron lo primero que metimos con la solicitud original así que tuvieron tiempo sobrado para revisar ese punto.

En O Castiñeiro, por lo que dice la prensa, se pasaron los certificados de las atracciones con poco tiempo y no pudieron revisarlos, por lo que sólo autorizaron los que pudieron comprobar.

Es comprensible el cabreo de la organización y los vecinos de la zona, por supuesto que sí. Pensar que ha habido un exceso de celo es el principio de una percepción de conspiración contra el barrio que, si les soy sincero, no creo que exista. Es, más bien, la respuesta a esa oleada de denuncias que se ha producido en los últimos tiempos y una reacción bastante natural: cogérsela con papel de fumar, como se dice vulgarmente.

Pero ahora piensen en el otro punto de vista, el del responsable de firmar la autorización. Si lo hace sin que se haya revisado toda la documentación y pasa cualquier cosa (un accidente en una atracción o algo así). Se le cae el pelo y los mismos que ahora le critican harían lo mismo por falta de rigor.

Gobernar es decidir, y no es fácil. A veces se acierta y a veces no, pero en esta ocasión creo que aunque la Comisión tenga parte de razón en que "siempre se hizo así y no pasó nada", las cosas cambian y la presión vecinal ha originado este endurecimiento.

Sed lex, dura lex.

lunes, 10 de junio de 2024

El populismo que nos viene


Al igual que en las elecciones autonómicas hablábamos de la sorpresa de la entrada en el Parlamento de Galicia de Democracia Orensana, hoy tenemos que hablar de "Se acabó la fiesta", que no es una versión de la canción de Paloma San Basilio sino una agrupación política de la que jamás había escuchado hablar y que ha logrado nada menos que tres eurodiputados.

El partido no tiene programa electoral ni trayectoria conocida, y está creado en torno a un líder, un tal Luis Pérez (alias Alvise) que no acabó la carrera de Ciencias Políticas pero hizo carrera en UPyD y después en Ciudadanos. Tras no entrar en Vox a pesar de haberse acercado, montó su propia plataforma digital y ahí lo tienen, con tres eurodiputados.

Esto es lo que se nos viene encima. Echaremos de menos el bipartidismo porque lo que nos toca ahora es un fraccionamiento inconcebible de las siglas, y veremos a partidos que salieron de la nada y montaron sus chiringuitos usando argumentos como acabar con la vieja política o renovar el sistema clamando contra este señor, que usa exactamente las mismas frases y soflamas. El populismo se ha basado siempre en un diagnóstico más o menos acertado de los problemas aunque donde entraña peligro es en las soluciones o recetas que proclama.

Lo más sorprendente del fenómeno "Se acabó la fiesta" es que gente como yo, que está más o menos atenta a la política (aunque reconozco estar contagiado de ese hartazgo que todo el mundo tiene salvo para lo que a Lugo se refiere, que eso no me cansa) no hubiera oído hablar de esa agrupación hasta esta mañana. Ni puñetera idea, oigan.

Pues se ve que el mozo difunde su mensaje a través de redes sociales y un grupo de Telegram, herramientas que escapan a todo control incluso de veracidad de sus contenidos. Cualquier chalado (no hablo de este hombre, que no sé ni de qué habla, es una referencia genérica) puede tener cientos de miles de seguidores y decir las mayores barbaridades sin que haya consecuencia alguna porque su público no pide rigor, sino espectáculo.

Ahí está la clave de todo. "No es un misterio en si es política o historia, lo que tienes que saber es que todo es espectáculo". Es parte de la letra de Springtime for Hitler, el número culminante de la obra de Mel Brooks "los Productores", en que una parodia de Hitler nos revela lo que era un chiste en los 80 y hoy es una triste realidad: da igual lo que se diga, lo que importa es que la gente se entretenga porque no es consciente de las consecuencias de lo que elige.

Hay que reconocer que esto no es exclusivo de estos tiempos. Este país llevó a Ruíz Mateos a la Eurocámara para protegerlo de la "persecución" del Gobierno, y mandamos al Chiqui Chiqui a Eurovisión como una especie de gamberrada colectiva, pero quizá se nos está yendo la mano con todo esto y puede que sea hora de intentar volver a meter el genio en su botella, aunque históricamente esto se ha demostrado harto complicado.

Si creían que sólo los de izquierdas caían en el populismo con Podemos y Sumar y no les había llegado con Vox para ver que la derecha hace aguas de la misma manera, no se preocupen que poco a poco irán viendo que esto sólo acaba de empezar por todos lados. Los partidos mayoritarios tampoco ayudan, con sus "cambios de opinión" y la sensación de que todo vale para obtener el poder, ya sea aprobando una amnistía que antes decían que era imposible o pactando con un populista local para mantener una diputación en Orense. Un pacto de Estado para revertir todo este desastre sería lo propio, pero claro, eso es ciencia ficción.

No soy optimista. El futuro pinta negro porque descansará cada vez más en las manos, y los votos, de generaciones cuya máxima aspiración es ser tiktoker o youtuber, que es lo mismo que cuando en nuestra época se quería ser astronauta o futbolista pero sudando menos. Estamos empezando a vislumbrar lo que las progresivas reformas educativas, basadas en el "tú tranquilo que mientras seas feliz los conocimientos son lo de menos" nos van a traer, y no parece que sea lo mejor del mundo.

Montesquieu nos pille confesados.