Comienzo, una vez más y como es habitual cuando trato estos temas, recordándoles que este blog es mío. Ni de asociaciones a las que pueda pertenecer (o incluso presidir) ni de nadie que no sea exclusivamente yo y lo que se refleja son mis puntos de vista, sin representar a terceros ni hablar por nadie salvo yo mismo. Aclarado esto, entremos en materia.
El tema que a todos nos traía de cabeza era el de la financiación de las actividades. Les hago un rápido resumen: desde siempre el Ayuntamiento contrata a las asociaciones del Arde Lucus para llevar a cabo diversas actuaciones y actividades en la fiesta. Este año el anterior equipo de gobierno decidió cambiar el sistema y en vez de contratos otorgar subvenciones. El problema de esa idea es que la ley de subvenciones prohíbe expresamente camuflar como tales lo que son materias de contrato, y es bastante evidente que lo que las asociaciones hacen es prestar un servicio al Ayuntamiento (ya que es éste el organizador en exclusiva del Arde Lucus, tal y como se quedaron roncos de repetir el año pasado, y quien nos dice lo que hemos de hacer) y por lo tanto muchos entendemos que esas ayudas no se ajustarían a la legalidad. En todo caso es discutible y, a pocas semanas de empezarse con la fiestas, no parece el momento de entrar en debates filosóficos, por lo que varias asociaciones indicaron que si se optaba por esa vía no acudirían al Arde Lucus.
El nuevo sistema fue rebatido por todas las asociaciones y se presentaron alegaciones al borrador de convenio que se facilitó, pidiendo que se volviese al contrato este año, pero se ignoraron olímpicamente dichas alegaciones y se siguió adelante, incluso cuando ya sabían que dejaban las funciones de gobierno, lo que fue visto por algunos como un intento de saboteo para los que entraban después.
Hay que reconocer que Elena logró sorprendernos a todos, hasta a mí. Nos explicó que el anterior alcalde Miguel Fernández firmó un decreto para aprobar las subvenciones nominativas (el sistema que rechazamos), cosa que ya conocíamos... pero lo que no sabíamos es que se les dijo que eso estaba estaba consensuado con las asociaciones. Nada más lejos de la realidad. Bueno, miento, había un consenso absoluto... en contra.
Ayer se conjuró ese fantasma. Con una transparencia y sinceridad a la que no estamos habituados, Elena nos explicó que el servicio de Intervención no ve con buenos ojos el sistema de contratos que había hasta ahora, pero que a cinco semanas del Arde Lucus el nuevo gobierno entiende que no hay margen para ponerse a debatir sobre el sexo de los ángeles así que van a recuperar esa vía para quienes no quieran el sistema de subvenciones (es decir, todos) y en septiembre, con calma, ver otras opciones para el 2027. El suspiro de alivio aún resuena ahora.
Quizás alguien pueda querer ver que la subvención interesa más a las asociaciones que el contrato porque es más fácil de tramitar y hay menos que justificar, y tienen toda la razón. Pero no crean que, al menos la mayor parte de las asociaciones, "ganan" dinero con el Arde Lucus. Ni de lejos. La fiesta nos cuesta dinero, y es lógico que sea así porque es una afición que nadie nos obliga a desarrollar, pero el quid de la cuestión es si prestamos un servicio a la ciudad y al ayuntamiento (parece difícil de rebatir) que merezca una colaboración municipal. Esto tampoco parece muy discutible, aunque tal vez sí matizable, y a eso está todo el mundo abierto.
Pero no todo fue la cuestión económica, que francamente era la principal preocupación pero no la única. También se habló de las actividades de la fiesta de este año, y ahí les tocó sorprenderse a la alcaldesa y los dos concejales que la acompañaban, porque pensaban (aún queda inocencia en el mundo) que el programa estaba consensuado con las asociaciones. Nones. Ni este año ni ninguno de los anteriores, lo que explica alguna bobada que se hizo como meter hadas y cosas así en una fiesta de recreación histórica.
Para superar ese nuevo obstáculo se acordó convocar una reunión esta misma semana con representantes de las asociaciones para ver qué hay previsto en firme, qué opciones se pueden llevar a cabo y qué ideas o mejoras proponen las entidades para este Arde Lucus...
En resumen, ha habido algo que se echaba muchísimo de menos: diálogo.
Elena no es tonta y sabe perfectamente que el Arde Lucus depende de las Asociaciones. De hecho, éstas podrían hacer el Arde sin el Ayuntamiento, pero no a la inversa. Lo que sorprende un poco es la soberbia, las malas formas y el “ordeno y mando” que sufríamos de los anteriores gestores, pero quizá cuando uno está tanto tiempo al timón del barco olvida quién trabaja para quién, y resulta que ellos, los gestores municipales, trabajan para nosotros y no a la inversa.
Evidentemente en este momento Candia y su equipo quiere hacer bien las cosas y quedar bien, pero eso no es una crítica, es justo lo contrario. Ya era hora de que alguien se molestase en preguntarnos las cosas en lugar de imponerlas, ya era hora de que alguien tenga interés en hacerlo bien.
Al salir de la reunión la gente estaba aliviada, sonriente y de buen humor. Aún diría más: optimista. Hacía mucho que no había ese ambiente. Sabemos que queda poco tiempo y que es un desafío, y que si tuviéramos más margen podríamos hacer algo de más relumbrón para el 25º aniversario de la fiesta, pero miren, eso es sólo un número. Si se recuperan las ganas y la ilusión sí será el mejor aniversario posible.
Lo de ayer fue un muy buen comienzo.