| Los principales problemas de Lugo son similares a otras ciudades comparables, pero no en los mismos porcentajes. |
Dejando a un lado la parte política del barómetro de Sondaxe que La Voz de Galicia publicó este fin de semana (que cada uno la lee como le interesa), es llamativo que el mayor problema para los lucenses sea la movilidad.
Las penosas conexiones de Lugo con el exterior, reducidas al autobús porque el tren es ya residual por mucha estación que hagan, y los grandísimos problemas creados en el interior de la ciudad con las caóticas obras y peatonalizaciones sin reflexión que se han hecho hacen que este tema desplace en nuestra ciudad a otras preocupaciones como la vivienda que queda, por los pelos en segundo lugar, aunque con una categorización del tema peculiar porque meten por separado "transporte público", "tráfico, circulación y aparcamientos" y "calles, aceras y carreteras". Si sumamos esos conceptos nos da un escandaloso 33,3%
La conexión política es tan obvia como contradictoria. Resulta que nos preocupa enormemente la movilidad, pero el único partido que subía en porcentaje de intención de voto a la hora de hacer la encuesta (justo cuando se produjo la moción de censura) es el BNG, que es el que llevaba ese tema en el bipartito. En Lugo somos peculiares, no me digan que no.
Vale que sus competencias hacia el exterior son nulas y su influencia inexistente, pero en lo que es la ciudad sí han enfocado la movilidad de una forma difícil de entender, entorpeciendo el tráfico particular sin mejorar el público.
Sí, ya sé, “los números de los buses urbanos han mejorado”. Si Einstein estuviera aquí les podría explicar mejor que yo la importancia de entender que el punto de vista del observador hace que las conclusiones varíen, pero como no está se lo intentaré exponer yo.
Hay que diferenciar entre estar “menos mal” y estar “bien” o incluso “mejor”. Por ejemplo, las conexiones de Lugo por tren son desastrosas. Se nos vende como una gran mejora cambiar de horario un convoy, que no les digo que esté mal, pero es el chocolate del loro. La ciudad ha perdido conexiones desde el 2018 (como ha reconocido el propio Ministerio) y ya ni les cuento si comparamos con los años 80, que manda carallo. De ir en tren a las demás ciudades de Galicia ya no hablamos tampoco.
Con el cambio del horario del tren a Madrid ¿estamos “mejor” o estamos “menos mal”? Parece obvio que sería lo segundo, porque “mejor” implica que primero estabas “bien”, y no es el caso. De hecho esa modificación le ha hecho la puñeta a quienes usaban ese tren para ir a trabajar y ahora o se pegan el madrugón de su vida (todos los días) o cogen el coche. Un éxito relativo diría yo, basado más en la obsesión de ir a Madrid, como si esto fuera El Escorial y nuestro futuro dependiera de eso.
Con el autobús urbano pasa exactamente igual. Que aumente un porcentaje de usuarios es una buena noticia, claro que sí, pero el propio plan de movilidad del Ayuntamiento de Lugo (hecho por el bipartito) reconoce el fracaso de la movilidad pública en la ciudad. El aumento del uso del autobús como método de desplazamiento es una cifra interesante si se considera aisladamente (frente a 1.711.925 en 2022 se pasó a 2.219.312 en 2024) pero no si se lee que el propio estudio establece que no se alcanza un uso que se pueda considerar eficiente.
También se critica en el PMUS la organización del autobús urbano, ya que se aprecia que las líneas no son complementarias, y se resiente la efectividad. Hace una valoración negativa de la explicación del sistema a los usuarios y de la inexistencia de información en tiempo real de las líneas (aquello que el BNG hace unos años decía que estaba tirado y que hoy sigue sin funcionar).
Si un documento encargado y pagado por el gobierno bipartito reconoce esto, ¿no creen que realmente tenemos un problema? Pues se ve que sí, porque la encuesta de Sondaxe recoge precisamente eso, que es el principal problema de Lugo.