| ¿Usar la IA para anunciar un concurso en que no se puede usar IA es contradictorio? Pues como gallego que soy... depende. Fotos: Anuncio del concurso y rueda de prensa posterior (foto de El Progreso). |
Les digo que se trata de una parte porque creo que este tema tiene varias vertientes. Veámoslas (hoy la cosa va para largo):
En primer lugar es llamativo que la oposición haya saltado como un resorte porque se haya optado por abrir el concurso a cualquier ciudadano de a pie. El BNG principalmente defiende la “profesionalización” de la creación artística como si fuera un dogma de fe incontestable… cuando desde el año 2016 (por poner un margen de diez años, que no son pocos) hasta 2024 todos los concursos fueron abiertos. Sólo en 2025 cayeron del caballo y la iluminación les dijo que era mejor encargar el cartel a un profesional de la ciudad. Ahora ya no vale, según ellos, ningún otro sistema, lo que choca un poco contra la apertura democrática del cartel que defendían hasta 2024.
Evidentemente hay dos opciones: o se abre a todo el que quiera presentarse (como se hizo siempre) o se encarga a un artista (que es lo que se hizo en 2025). Las dos tienen sus virtudes y sus defectos. La apertura total abre la puerta a que cualquiera pueda presentarse y eso es bueno por sí mismo, pero se puede entender que realmente “no se valora” el trabajo artístico profesional. Por la contra, hacer el encargo a una persona concreta anula la participación del público.
Si revisamos cómo se ha elegido el cartel en los últimos 10 años veremos que se contemplaron todas las opciones, lo que debería hacer entender que ninguna es perfecta, pero tampoco ninguna es mala:
- En el año 2016 había un concurso abierto y entre los participantes elegía el ganador un jurado cualificado.
- Del 2017 al 2019 también era abierto. El público votaba en Facebook o en alguna red social y elegía a los 10 mejores y entre estos un jurado declaraba el ganador.
- En 2020 se le dio la vuelta: el jurado elegía los 10 mejores y el público votaba entre los finalistas el que más les gustaba.
- Desde 2021 a 2024 se siguió con el concurso abierto, pero se prescindió de la votación popular, algo chocante en quienes se consideran los garantes de la participación democrática y el asamblearismo, eligiendo el ganador un jurado, como ocurría en 2016.
- En 2025 se privatizó, ya que se encargó directamente a un profesional con la colaboración de la Asociación Galega de Profesionais da Ilustración.
Esto hace ver que se ha pasado por todas las opciones posibles. Este año se tendía a lo que más abundó en el pasado: concurso abierto y elección del ganador por parte de un jurado cualificado.
El segundo punto de la polémica es que las bases prohíben expresamente el uso de Inteligencia Artificial para crear el cartel, pero el anuncio ha sido hecho usándola. Sí, puede parecer chocante, pero hasta cierto punto. ¿Si yo hago un concurso de cestería el cartel tiene que estar hecho en mimbre? ¿Si convoco uno de tapas tengo que anunciarlo en una loncha de bacon? Evidentemente son comparaciones que ridiculizan la conclusión, pero por Dios, que estamos hablando de un anuncio para la creación del cartel, no del propio cartel. Rebajando la comparativa a algo menos extremo es como si hacemos un concurso de caligrafía y los carteles hay que hacerlos a mano.
Decir que no se puede usar la IA como herramienta es poner puertas al campo. Mi hermana estudió arquitectura en los 90 y había profesores que le exigían hacer los planos a mano, cuando ya existían herramientas informáticas para hacer lo mismo pero mejor. No es comprensible intentar parar esos avances, ya que de ser así seguiríamos haciendo los exámenes con pluma de ave y tintero porque los bolígrafos son una creación de Satanás.
Que el Ayuntamiento use la IA para un anuncio de un concurso en que se prohíbe la IA no es una contradicción. Una herramienta ya casi ordinaria para un anuncio no tiene nada que ver con que el producto final haya de ser una creación artística original. La diferencia es bastante evidente, salvo que se quiera hacer sangre.
Sí veo en esto una cosa que no me ha gustado y creo que ha cometido un error el concejal de Cultura, Javier Vázquez: ha descargado la culpa en un funcionario, que fue el que hizo el anuncio. Mal. El responsable es él, y no se puede escudar detrás de ningún trabajador público ya que el mérito de los éxitos también se lo lleva él. Nunca un cargo público se puede esconder tras un trabajador, salvo que hablemos de un delito o algo así que haya hecho el funcionario, por supuesto.
Dejo para el final lo más llamativo de la polémica: la Escuela Superior de Arte y Diseño Ramón Falcón se ha desmarcado del tema y ha hecho público un comunicado en que dice literalmente que “en desconformidad con el proceder llevado a cabo para la elección del diseño del cartel de las fiestas patronales de San Froilán 2026, no formará parte del jurado responsable de la selección de este”. No tendría nada de llamativo si no fuera porque su director es Ramón Cabarcos, concejal del gobierno de Elena Candia y, de hecho, uno de sus pilares más sólidos.
Pues qué quieren que les diga, a mí me encanta eso.
Que un concejal dirija una escuela y que esa escuela acuerde discrepar de una decisión del gobierno del que forma parte ese concejal es un grandísimo ejemplo de dos cosas: de la compartimentación (el Ramón concejal y el Ramón director) y de Democracia, en mayúsculas.
Pensar que Elena Candia ha de imponer el criterio a Cabarcos porque es “su” concejal y que éste, a su vez, ha de imponerlo a la Escuela porque es “su” escuela es una visión torpe y dictatorial de las instituciones. A mí me parece sanísimo que pueda haber diferentes posturas y que eso no signifique “rupturas” o “crisis” sino, simplemente, coherencia.
Que la Escuela se desmarque de la decisión siendo el centro que es tiene cierta lógica, aunque suena un poco a resistencia numantina mientras hablemos únicamente del anuncio del cartel y no del cartel en sí mismo. Es como los zapateros artesanales resistiéndose a los mocasines fabricados en serie: claro que tienen su razón y que lo manual es lo manual, pero es difícil resistirse a la evolución del mundo en ciertos aspectos.
Entiendo que la extensión lógica de ese argumento es "¿y entonces por qué no permitimos carteles hechos con IA?", y sería una pregunta lícita pero engañosa. ¿Qué es lo que buscamos concretamente? ¿El "mejor" cartel o uno que reúna ciertos valores como la creatividad o la implicación artística del autor? Si la respuesta es lo primero entonces sí, deberíamos permitir la IA y asumir que es posible que llegue a hacer mejores cosas que nosotros mismos (igual que una impresora tiene mejor letra que un ser humano) pero si creemos que no es el fin último, la restricción es totalmente razonable.
Quizá, para evitar líos, en el futuro el anuncio para la creación del cartel haya de hacerse simplemente con una foto del ferial. O sin foto.