viernes, 29 de julio de 2022

Hoy a las 20:30 vuelve el ''Milagro'' de San Vicente, en que manó vino la fuente

El "Milagro" de San Vicente en 1969 (foto del Archivo Histórico Provincial) y en 2019

Tras un parón de casi tres años, vuelve el “Milagro” de San Vicente, en que manó vino la fuente.

Quiso la casualidad que en 2019, nuestro último año “normal”, se celebrasen los 50 años de esta curiosa tradición, y que por ese motivo tuviera lugar en San Froilán una segunda edición especial del “Milagro”.


La primera vez que la fuente manó vino fue en el San Froilán de 1969. A iniciativa de Ezequiel García Rodríguez, recaudador de impuestos, se llevó a cabo la idea, aunque el sistema era totalmente distinto. Se echaba el vino en el enganche de esta fuente, que estaba en aquel momento en los jardines del Obispado. Se volvió a realizar este acto, de forma irregular, en los años ochenta y en los noventa, en que hubo tres ediciones seguidas de 1992 a 1994. Sin embargo es difícil mantener las cosas en el tiempo. A pesar de haberse celebrado relativamente pocas veces el imaginario colectivo mantuvo la idea, probablemente por su llamativa estética.

El "Milagro" en 1969 en una preciosa foto del Archivo Histórico Provincial

Fue en el año 2014 cuando desde Lugo Monumental se recuperó esta tradición (tras dos años de intentonas fallidas, todo hay que decirlo) y desde aquella el evento se repite cada 29 de julio, día de Santa Marta, patrona de la hostelería. Tras seis años continuados vinieron dos de parón obligado por la pandemia, pero en esta etapa de recuperación de tradiciones volveremos a disfrutar de una celebración peculiar que tanto gusta a locales y visitantes.

Por supuesto se ha cambiado el sistema a lo largo del tiempo. Si en su origen el vino corría por las cañerías de la fuente, actualmente se utilizan tubos alimentarios y un sistema de circuito cerrado que hace que el vino no entre nunca en contacto con la propia fuente por motivos de seguridad del monumento y, por supuesto, de salubridad e higiene.

El "Milagro" en su edición de 2019

El patrocinio de Viliga (Vinos y Licores Gallegos) hará posible una vez más este acto, y por ello queremos agradecerles su desinteresada colaboración, que hará que se repartan un par de miles de vasos de vino gratuitamente a los asistentes. También la participación del Ayuntamiento de Lugo a través de Alcaldía permitirá disfrutar de una actuación en directo que amenizará la velada, y no es esa su única colaboración, ya que también nos permiten usar la propia fuente y suministran parte de la intendencia (vallas, contendedores...). Cultura por su parte nos ha echado una mano fundamental con el tema de la energía para hacer funcionar el sistema.

Como Lugo Monumental es una asociación modesta en lo económico, y no estamos para dispendios, aprovechamos el acto para entregar los reconocimientos de la Asociación, que son uno en homenaje a toda una vida dedicada a la hostelería, que será entregado póstumamente a Doña Amparo del Río, de la Confitería Conde, otro al comercio singular que recae en La Sucursal, y un tercero, como Socio de Honor, también póstumamente a José Piñeiro del Restaurante Tosar, que lamentablemente también nos dejó hace pocos meses y que fue uno de los más activos y participativos socios de Lugo Monumental.

Hoy viernes 29 a partir de las 20:30 no se lo pierdan, no todos los días uno puede asistir a un “milagro” programado en que las fuentes echan vino.


El cartel de este año, diseñado por Lucía Barrios


jueves, 28 de julio de 2022

Las notas de prensa de la Policía Local como estudio sociológico

Las notas de prensa de la Policía Local como estudio sociológico 

Una de las cosas más entretenidas de la web municipal es el habitual “comunicado de prensa de Policía Local de Lugo”, que es como una especie de diario de cotilleos pero en lenguaje oficial, que siempre es más divertido porque tiene su guasa ver cómo denominan a ciertas cuestiones. No me entiendan mal, me parece que es una buena forma de hacer ver el trabajo que realizan, pero lo malo es que también ser revela el que no se hace.

Por ejemplo, llama poderosamente la atención que durante este mes de julio se hayan llevado a cabo actuaciones de inspección en locales de hostelería en gran parte de la ciudad, levantándose actas por infracciones de todo tipo (desde los que tienen música sin licencia para ello hasta los que han instalado máquinas “comecartos” sin tener autorización, pasando por las violaciones de horarios, caducidad de extintores, excesos de aforos…) pero que quienes han presentado quejas o denuncias contra locales de sus zonas vean que no todos salen en esos comunicados. ¿Quizá no haya ido la patrulla o es que no se ha levantado acta por algún motivo? ¿Tal vez es que sí ha habido propuesta de sanción pero no queda bien en la nota de prensa?

Por otro lado es peliagudo el tema de identificar a los infractores. Se habla de locales en la calle de la Cruz (cosa que después suelen recoger los medios, si es en el casco histórico) y de otras como la calle Tui… el problema es que seguro que con la primera dudan ustedes del local del que hablan y en la segunda se les ha venido uno a la cabeza. Incluso aunque estén equivocados, que todo puede ser, porque en la calle Tui hay más de un local aunque a veces no lo parezca.

La transparencia es algo muy importante, aunque incluso quienes somos adalides de su valor creamos que ha de tener ciertos límites, y más aún si se trata de procesos sancionadores. Como buenos españoles somos muy de colgar sambenitos a las personas y los locales, y basta que alguien cometa un error para que le quede eso como imagen eternamente, cosa que no comparto. También hay que buscar un equilibrio porque tampoco se trata de  ocultar a quien reiterada y gravemente delinque o da la brasa a sus convecinos con música a todo trapo o ruidos callejeros a altas horas.

El gran problema de esto es que normalmente al reincidente le importa un pepino el qué dirán. Quien día tras día provoca el insomnio de sus vecinos (algo que yo sufrí cuando vivía en casa de mis padres por un local de la zona, y que es una maldición como cualquier otra) normalmente lo hace porque le da igual hacerlo. Es como el carterista reincidente, el violador reincidente o el conductor borracho reincidente. Al que reincide le importa un bledo que le señalen, ya sea por carácter o incluso por enfermedad, que también los hay.

En todo caso, les recomiendo que si entran en la web municipal no dejen de visitar las notas de prensa de la Policía Local, con las que al menos han logrado revertir hasta cierto punto la cantinela de que “no hacen nada”. Queda mucho por hacer (por ejemplo, no he visto nunca una nota que hable de sanciones a quienes no recogen las deposiciones de sus perros en la Muralla o en cualquier otro lugar) pero todo se andará.

Aprovecho para felicitar a la Policía Local por su buena comunicación y desearles lo mejor. Trabajan para todos nosotros y eso hay que valorarlo siempre.

miércoles, 27 de julio de 2022

El tiempo perdido en el Garañón (y otros muchos asuntos)

Desde 2009 llevamos dando vueltas al Garañón y, a pesar de las sentencias, ahí sigue

Hacer de la necesidad virtud es el primer mandato de cualquier políticos que se precie. Es irrelevante si los argumentos contradicen posturas anteriores, si se lleva la contraria a lo que se sostuvo durante años, si las declaraciones son totalmente opuestas a lo que se dijo en los juzgados o los periódicos... lo importante es salir de cada atolladero a corto plazo porque el ciudadano (el votante, a estos efectos) tiene la memoria de un pez. Un pez que se haya golpeado la cabeza contra una roca, probablemente.

A menos de un año de las elecciones municipales toca hacerse la foto frente al Garañón anunciando su derribo. Es algo relativamente frecuente, que ya hizo la alcaldesa, Lara Méndez, en varias ocasiones, como en febrero de 2017, cuando anunció que reservaba una partida de 300.000 euros para demoler “cuanto antes” las torres que había autorizado el gobierno de su antecesor, López Orozco. Se ve que no entendemos igual el término “cuanto antes”, porque más de cinco años después las torres siguen en pie.

Con esa facilidad para incrementar las cifras a lo loco (no hay más que recordar el increíble incremento de las obras "necesarias" en el nuevo Auditorio) se nos dice ahora que se triplica el coste y que se reserva casi un millón de euros para el derribo de las torres, ilegalizadas por varias sentencias judiciales - curiosamente ninguna de las cuales menciona el antiguo plan general al que Orozco siempre achacó las torres y que, lo que son las cosas, es el único documento que no se anuló en los juzgados - y a pesar de que el Gobierno local intentó por todos los medios mantenerlas ahí. Presentarse ahora como los adalides de su caída no deja de ser una contradicción más, una pirueta que, estoy seguro, colará como cuela casi todo en este santo país.

La historia es curiosa cuando uno se fija un poco en ella. Incluso sin fijarse demasiado hay cosas que chirrían. En julio del año 2015, es decir, hace una década exactamente, el gobierno municipal decía que estaba “pendiente” de la resolución del TSXG sobre la demolición del Garañón. En enero de 2017, cuando el TSXG falló que eran ilegales tanto las licencias de construcción del edificio como la urbanización de la parcela, se anunciaba que estudiarían recurrir ante el Supremo. Muchas ganas de tirar el edificio no se veían.

Pero toca cambiar de criterio, ya que la realidad es tozuda y los edificios no sólo se amparan en una licencia ilegal, basada en un sospechosísimo convenio firmado un festivo, 31 de diciembre, con el ayuntamiento cerrado y prescindiendo de toda vergüenza porque al día siguiente entraba en vigor una nueva normativa autonómica que reducía la edificación notablemente, sino que encima ahora nos cuentan que ni siquiera se cumplió la licencia dada, algo en que se ve que se han fijado doce años después de comenzar la polémica por este asunto. Mucho no lo habían mirado.

Todos estamos deseando ver desaparecer el Garañón, y el día que caiga es más que probable que la gente olvide de dónde salió todo esto y que aplauda a los mismos responsables de ese disparate que, sea como sea, nos va a costar una buena cantidad de dinero público, incluso aunque se lograra esquivar la posible indemnización multimillonaria al promotor, algo harto discutible y que ya veremos dónde acaba.

Lugo tiene la capacidad innata de estancarse en los mismos temas una y otra vez durante décadas. Mientras otras ciudades avanzan, nosotros seguimos dando vueltas en círculos persiguiéndonos la cola e incluso aunque se consigan algunas supuestas metas (la construcción del nuevo Auditorio, por ejemplo) se buscan los medios de que los temas sigan sin conclusión real (ahí lo tenemos, cogiendo polvo).

Algún día nos daremos cuenta de la de tiempo que hemos perdido.

martes, 26 de julio de 2022

Aguas verdes y copias de estatuas

En estos tiempos de escasez de agua hay medidas que es lógico tomar, como por ejemplo apagar las fuentes públicas ornamentales para reducir el despilfarro de agua. Es algo que el Ayuntamiento de Lugo ha llevado a cabo y es digno de aplauso.

Se les ha olvidado, sin embargo, apagar la fuente de la matrona (la que tiene los leones al pie) frente a los juzgados, en la Plaza de Avilés, y ofrece un aspecto horrendo con el agua totalmente verde, lo que se une a que la copia de la matrona está ya muy oxidada lo que hace dudar de la calidad del material empleado en la imitación.

Porque supongo que lo recordarán, pero tanto la estatua que corona la fuente como los leones que la adornan al pie son copias. Los leones originales, que estuvieron mucho tiempo flanqueando las escaleras de la Plaza de España, están ahora en el MIHL cogiendo polvo (literalmente hablando, la última vez que fui a verlos tenían telarañas) y la matrona… no tengo muy claro dónde está.

La última noticia que hubo sobre ella la publicó El Progreso y era que estaba en los almacenes de una empresa de fundición de Lugo que ya cerró, y que llevaba allí seis años abandonada. De eso han pasado ocho años más así que hace ya 14 años que no tenemos noticia de esa estatua.

¿Dónde está nuestra matrona?



viernes, 22 de julio de 2022

Hay que dar una vuelta al modelo de las casetas del San Froilán

Si algo identifica el San Froilán son las barracas y el pulpo. De hecho es habitual que en la cartelería haya referencia a ambas cosas y raro es el diseño que no incluye al menos un tentáculo por algún lado. Este año con poner uno llega, porque sólo ha habido un postor para montar las tradicionales casetas de la fiesta… y a ver si no renuncia, que no sería de extrañar.

El problema que está afrontando la hostelería (como muchos otros sectores, por supuesto, pero ahora hablamos de éste) no es menor, y estamos empezando a ver las consecuencias, que probablemente no van a ir a mejor. Cuando para 2023 el Ayuntamiento empiece a restringir las terrazas veremos bofetadas para conseguir tomar un café al aire libre porque, como suele pasar en estas cosas, estoy dispuesto a apostar dinero a que pasarán de la total permisividad a la restricción abusiva, y si no, al tiempo.

Pero volvamos al tema de las casetas. Como saben, el precio de las raciones del pulpo está tasado por el Ayuntamiento, que lo mantiene en los 12 euros por ración, haciendo oídos sordos a la espiral inflacionista. Para que se hagan a la idea es lo que costaba en 2016, y no hace falta ser un genio para entender que los costes no son los mismos. Entre 2016 y 2018 subió un 50% y desde aquella la evolución ha sido la que ha sido.

Esto, sumado a muchas otras cuestiones problemáticas como es el incremento del coste de los materiales (lo que disuade a quien quiera animarse a ensamblar una caseta por primera vez), la escasez de mano de obra para todo lo que es el montaje de la instalación y, por supuesto, el grave problema que hay para encontrar personal, es lo que explica que sólo se haya presentado una empresa al concurso para servir el pulpo en las fiestas.

Como este país es como es, estoy seguro de que hay quien se alegra de esto. Les hablaba el otro día de una palabra alemana que describe la alegría por la desgracia ajena: “schadenfreude”, que no deja de ser un reflejo de esa envidia que es tan propia de los españoles. Hay quien siente un vergonzoso disfrute porque al vecino le vaya mal, y, por la contra, un sufrimiento porque a otro le vaya bien, que jamás he podido comprender. Y más si no son conscientes de que el hecho de que haya menos casetas perjudica a las fiestas patronales de Lugo.

Que haya únicamente una de cuatro casetas implica menores ingresos para las arcas públicas. Las grandes sumas que pagan por instalarse se destinan a financiar las fiestas, así que lo de que no se monten las cuatro casetas va a ir a nuestro bolsillo porque los conciertos y demás gastos se pagarán igual, y si no hay ingresos de otro sitio la pasta saldrá de la buchaca pública, que es la nuestra aunque a veces nos hagamos los locos.

Obviamente lo de reducir el gasto en las fiestas si hay una bajada en la recaudación ni se les pasa por la cabeza, y menos aún en el último San Froilán antes de las elecciones municipales en que todo tiene que ser “lo más de lo más”. Equilibrar las cuentas no es una de las especialidades de nuestras administraciones, y aunque en tiempos las fiestas patronales apenas le costaban nada al Ayuntamiento porque se financiaban casi al 100% con los ingresos de barracas, casetas… y las entradas a los conciertos, hoy es impensable. Al que proponga cobrar por ir a ver a los artistas supongo que lo colgarían de un balcón en la Plaza de España para dar ejemplo a los demás que disientan de la nueva religión del “gratis total” que, sin embargo, nos sale carísima.

Personalmente siempre he pensado que las casetas del pulpo tendrían que ser libres tanto en tamaño como en precio y disposición (cumpliendo las normativas, claro está). No comprendo por qué en todas partes se pueden poner unas lonas con bancos corridos (que, por cierto, hasta tienen más encanto para una feria) y aquí se obliga a montar auténticos restaurantes provisionales con unos costes que no sólo han ido dificultando paulatinamente la participación sino que, como vemos, la ha convertido en inviable.

Lo suyo sería que puedan montarse las casetas que quieran, pagando sus metros cuadrados como los demás feriantes, y que cada uno tenga su estilo, sus materiales… y sus precios. Ah, y por supuesto que estén los días de las fiestas en lugar de mangarse ahí mes y pico, otra cosa que nunca he podido comprender.

Seguramente es el momento de dar una vuelta al modelo de las casetas del San Froilán, pero no hace falta ser adivino para prever que no se hará ningún cambio. Y si no hay casetas, pues no las hay. Con echar la culpa a los hosteleros tenemos hecho el discurso público, y colará.

jueves, 21 de julio de 2022

Hay untamiento de Lugo

Reguera, Liñares y Tutor, los tres condenados por amañar el contrato de la ORA

 La corrupción en España es algo tan habitual que incluso socialmente la disculpamos hablando de “picaresca”, como si fuera algo menor y casi un juego de niños en que lo importante es que no se pueda demostrar. Aunque te pillen no hay siquiera más consecuencia pública que una multa (normalmente desproporcionadamente baja) y salir en los periódicos dos o tres días antes de que la cosa quede en el olvido y te tengan que tratar de usted, porque no sea que haya un delito de odio, que es lo próximo que nos tocará por llamar “cabrones” a los asesinos de ETA al paso que vamos. Eso sí, homenajes que no falten que eso no ofende a nadie.

Pero me desvío del tema. Entiendo que ahora que hay condena y que el propio protagonista ha reconocido los hechos ya podemos llamar “chorizo” a Liñares sin que se entienda violada la presunción de inocencia. Que fuera la mano derecha de Orozco, el todopoderoso concejal que hacía y deshacía a su antojo con la complicidad de funcionarios municipales, y que su partido lo “castigase” dándole la Presidencia de la Confederación Hidrográfica ya es para analizar en otro capítulo.

Pero lo preocupante es la sentencia. Liñares ha sido condenado a un año y cuatro meses de prisión (es decir, que no pisará una celda porque si no llega a los dos años no entra) y una multa terrible de… 6.000 euros. Teniendo en cuenta que se reconoció que había cobrado 3.500 euros mensuales por la adjudicación fraudulenta del servicio de la O.R.A. en Lugo no sé, a mí me parece que la multa no es demasiado disuasoria para el futuro. En mes y pico sale a cuenta.

La O.R.A. funcionó en Lugo desde 2009 a 2015, es decir seis años. No hace falta ser matemático para echar cuentas y llegar a la conclusión de que a razón de 3.500 euros mensuales la broma suma 252.000 euros en sobornos. Aunque sólo le pagasen la mitad, porque a lo mejor la cosa no duró tanto como les gustaría, serían 126.000. Incluso aunque sólo llegase a cobrar un 10% son 25.200 euros. Vamos, que en todo caso sale rentable ser un corrupto y un chorizo.

El mensaje social es terrible: roba que malo será que no te salga rentable. Como la Carioca, el caso de las multas, y todos los demás que en Lugo se han saldado con condenas ridículas o directamente con escandalosas absoluciones. Al menos se ve que Pilar de Lara tenía razón en algo... 

miércoles, 20 de julio de 2022

Doce años sin playa fluvial

El recién reinaugurado Club fluvial de Friol... fotos: La Voz de Galicia.

En el año 2010 el entonces alcalde, señor Orozco, y el presidente de la Diputación, señor Besteiro, anunciaban la buena nueva: firmaban un convenio para que Lugo tuviese playa fluvial entre otras maravillas. Han pasado 12 años y seguimos a la espera, ¡quién se lo iba a imaginar!

Que no íbamos a tener playa este año era bastante previsible. Incluso aunque se lograsen instalar las bateas fluviales esas que nos quieren endosar como sucedáneo de una verdadera zona de baño en condiciones, seguiríamos siendo el hazmerreír de los muchos pueblos pequeñitos de nuestra provincia que, con unos recursos infinitamente más reducidos que los de la capital, disfrutan desde hace años de instalaciones envidiables.

No hay más que ver el ejemplo de Friol, un municipio vecino en que se acaba de inaugurar la remodelación de sus instalaciones, con unas piscinas junto al río y una cafetería que, si les soy sincero, me hace ponerme verde de envidia. Envidia de la mala además, de la que te hace bajar santos y pensar en qué manos está nuestro Lugo del alma.

Tras infinidad de promesas electorales y anuncios propagandísticos seguimos como estábamos pero con menos dinero en el banco, porque mi instinto me dice que los que vendieron las bateas nos las van a hacer comer, y por ellos como si las ponemos en el Rato. Total, en el inicio del Plan General proponían ese regato como ubicación para una escuela de piragüismo (es en serio… bueno, en serio que lo ponía quiero decir) así que bien podría ponerse una playa fluvial.

La culpa, por supuesto, es de la Xunta de Galicia, de quién si no. La mano negra de los poderosos que quieren que la ciudadanía no tenga una playa fluvial digna y gratuita para que se sigan asociando al Club Fluvial es quien tuerce todos los planes. Y si no, siempre podemos culpar al chachachá, eslogan que hasta tiene una canción.

El problema del informe de la administración autonómica es que está basado en criterios medioambientales y de seguridad, dos mantras que son muy difíciles de rebatir sin quedar fatal con la población, sobre todo cuando llevas años presumiendo de ser un ayuntamiento “green Vancouver” que hace casitas de madera (aunque no sepan para qué se van a usar) y proyecta barrios ecológicos súper divinos de la muerte (cargándose un humedal, pero bueno, tampoco hay que ser picajosos con esas cosillas).

Lo de mirar las notificaciones con calma, leer los informes que te mandan en 2019 para evitar problemas y buscar una ubicación adecuada en los ocho kilómetros de río que tiene Lugo (que ya son) mejor lo dejamos para mañana. A pesar de que nos quedemos un año más sin playa fluvial, siguiendo las enseñanzas de Escarlata O’Hara… ¡mañana será otro día!


17 de diciembre de 2010...



10 de mayo de 2011...


3 de abril de 2014...


9 de junio de 2016...


Enero de 2021...


Diciembre de 2021...