Tenía intención de hacer una reflexión sobre el “bloqueo” que el antiguo bipartito asegura que hay en el Ayuntamiento de Lugo para el pago de facturas, y para eso pretendía ver los datos de años anteriores, echando un vistazo a la cuenta general de los ejercicios cerrados y a las liquidaciones anuales. El problema es que estos datos no están disponibles.
En la mal llamada web de transparencia del Ayuntamiento de Lugo, que es de todo menos transparente, los últimos datos son de 2020 (sólo están colgadas las liquidaciones de 2019 y 2020) y 2019 (sólo se puede ver la Cuenta General en la web de 2018 y 2019). Así difícilmente podemos hacer una comparativa sin irnos a recortes de prensa.
En el año 2022, según esa fuente (la prensa) en el año 2022 el Ayuntamiento pagó 20,6 millones de euros con reparos de legalidad de 191 facturas, y a mediados de septiembre tenían pendientes de pago 1.612 facturas. A día de hoy la oposición se escandaliza por 542 facturas. Por cierto, es curioso que hablen de 542 proveedores, parece ser que no diferencian que puede haber más de una del mismo, lo que es mucho más que probable.
En cuanto a la rapidez, el gobierno bipartito presumía el año pasado de que había reducido los tiempos de pago de las facturas, bajando de 20 días a 8,6 el plazo de pago. Sacaban pecho de que en junio del año pasado pagaban en 4,32 días frente a los 32 del 2024. Lo que no explicaban es que el dato se refiere al tiempo que media entre que la factura es fiscalizada hasta que se paga, no desde que el proveedor presenta la factura ni desde que se realiza el servicio. Es decir, que no se mide la agilidad del pago sino simplemente de la tesorería, y lo difícil de entender es que antes tardasen más de un mes. En ese caso (desde la presentación de la factura al pago) también se redujo pasando de 87 días a 53, lo que es un buen dato, nadie lo discute, y pasan a cumplir la ley, cosa que antes no hacían porque el máximo legal son 60 días que se pasaban por el forro. Presumían, pues, de cumplir las normas. No se consuela el que no quiere.
¿Dónde está, entonces, el problema ahora? ¿Por qué se está tardando? Pues parece que se debe a que antes los reparos de legalidad se levantaban con mucha alegría (incluso los alcaldes dejaban su puesto unas horas periódicamente para que los socios de gobierno firmasen sus facturas y se comiesen ellos sus marrones) y ahora están revisando las facturas antes de pagarlas, para ver por qué presentan problemas. No es un asunto menor, y de hecho fue una de las claves que llevaron a María Reigosa a dar el paso que cristalizó en la moción de censura de mayo.
Cuando María llegó a la concejalía se encontró una pila de facturas pendientes de pago y recibió la orden (categórica, todo hay que decirlo) de firmarlas, a lo que se negó sin revisar primero de qué eran y por qué había problemas para pagarlas. Ahí empezaron los problemas, porque quiso hacer las cosas con criterio. Claro, si hubiera firmado el plazo habría sido menor pero lo suyo es saber lo que firmas, y en eso, digo yo, tenía toda la razón… En ese momento estamos ahora, en el de que el nuevo gobierno está viendo a qué corresponde cada factura y por qué los servicios económicos municipales dicen que no están correctas, y eso lleva tiempo.
En todo este tema el asunto que más me llama la atención es que el concejal Jorge Bustos ponga de ejemplo el pago de las facturas de Arde Lucus a las asociaciones, donde se ha levantado el reparo de legalidad y se ha pagado con más celeridad (de hecho, está llegando el dinero justo estos días). Quizá se deba a que ahí la causa del reparo era evidente y la situación es idéntica para la mayoría de las asociaciones, si no todas. Pero lo chocante es que mencione ese tema teniendo todavía pendiente el asunto del caballo de metal que él contrató ilegalmente y del que no se supo más.
Dudo que el artista haya presentado la factura del trabajo, pero en caso de hacerlo parece razonable que si hay una ilegalidad tan grave como haberla contratado verbalmente, la factura esté pendiente de pago.
De hecho, tantos nervios sobre el asunto quizá puedan responder a la preocupación de “a ver qué se van a encontrar si las miran con lupa”, porque las cosas se hacían como se hacían…
Veremos en qué termina todo esto, pero si algo es irónico es acusar al gobierno de Candia de parálisis, cuando se han movido más en tres meses que sus antecesores en lustros.