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martes, 4 de agosto de 2026

Las facturas pendientes del Ayuntamiento de Lugo

 

Tenía intención de hacer una reflexión sobre el “bloqueo” que el antiguo bipartito asegura que hay en el Ayuntamiento de Lugo para el pago de facturas, y para eso pretendía ver los datos de años anteriores, echando un vistazo a la cuenta general de los ejercicios cerrados y a las liquidaciones anuales. El problema es que estos datos no están disponibles.

En la mal llamada web de transparencia del Ayuntamiento de Lugo, que es de todo menos transparente, los últimos datos son de 2020 (sólo están colgadas las liquidaciones de 2019 y 2020) y 2019 (sólo se puede ver la Cuenta General en la web de 2018 y 2019). Así difícilmente podemos hacer una comparativa sin irnos a recortes de prensa.

En el año 2022, según esa fuente (la prensa) en el año 2022 el Ayuntamiento pagó 20,6 millones de euros con reparos de legalidad de 191 facturas, y a mediados de septiembre tenían pendientes de pago 1.612 facturas. A día de hoy la oposición se escandaliza por 542 facturas. Por cierto, es curioso que hablen de 542 proveedores, parece ser que no diferencian que puede haber más de una del mismo, lo que es mucho más que probable.

En cuanto a la rapidez, el gobierno bipartito presumía el año pasado de que había reducido los tiempos de pago de las facturas, bajando de 20 días a 8,6 el plazo de pago. Sacaban pecho de que en junio del año pasado pagaban en 4,32 días frente a los 32 del 2024. Lo que no explicaban es que el dato se refiere al tiempo que media entre que la factura es fiscalizada hasta que se paga, no desde que el proveedor presenta la factura ni desde que se realiza el servicio. Es decir, que no se mide la agilidad del pago sino simplemente de la tesorería, y lo difícil de entender es que antes tardasen más de un mes. En ese caso (desde la presentación de la factura al pago) también se redujo pasando de 87 días a 53, lo que es un buen dato, nadie lo discute, y pasan a cumplir la ley, cosa que antes no hacían porque el máximo legal son 60 días que se pasaban por el forro. Presumían, pues, de cumplir las normas. No se consuela el que no quiere.

¿Dónde está, entonces, el problema ahora? ¿Por qué se está tardando? Pues parece que se debe a que antes los reparos de legalidad se levantaban con mucha alegría (incluso los alcaldes dejaban su puesto unas horas periódicamente para que los socios de gobierno firmasen sus facturas y se comiesen ellos sus marrones) y ahora están revisando las facturas antes de pagarlas, para ver por qué presentan problemas. No es un asunto menor, y de hecho fue una de las claves que llevaron a María Reigosa a dar el paso que cristalizó en la moción de censura de mayo.

Cuando María llegó a la concejalía se encontró una pila de facturas pendientes de pago y recibió la orden (categórica, todo hay que decirlo) de firmarlas, a lo que se negó sin revisar primero de qué eran y por qué había problemas para pagarlas. Ahí empezaron los problemas, porque quiso hacer las cosas con criterio. Claro, si hubiera firmado el plazo habría sido menor pero lo suyo es saber lo que firmas, y en eso, digo yo, tenía toda la razón… En ese momento estamos ahora, en el de que el nuevo gobierno está viendo a qué corresponde cada factura y por qué los servicios económicos municipales dicen que no están correctas, y eso lleva tiempo.

En todo este tema el asunto que más me llama la atención es que el concejal Jorge Bustos ponga de ejemplo el pago de las facturas de Arde Lucus a las asociaciones, donde se ha levantado el reparo de legalidad y se ha pagado con más celeridad (de hecho, está llegando el dinero justo estos días). Quizá se deba a que ahí la causa del reparo era evidente y la situación es idéntica para la mayoría de las asociaciones, si no todas. Pero lo chocante es que mencione ese tema teniendo todavía pendiente el asunto del caballo de metal que él contrató ilegalmente y del que no se supo más.

Dudo que el artista haya presentado la factura del trabajo, pero en caso de hacerlo parece razonable que si hay una ilegalidad tan grave como haberla contratado verbalmente, la factura esté pendiente de pago.

De hecho, tantos nervios sobre el asunto quizá puedan responder a la preocupación de “a ver qué se van a encontrar si las miran con lupa”, porque las cosas se hacían como se hacían…

Veremos en qué termina todo esto, pero si algo es irónico es acusar al gobierno de Candia de parálisis, cuando se han movido más en tres meses que sus antecesores en lustros.


miércoles, 8 de abril de 2026

Las cinco preguntas que debería contestar cualquier propuesta para la estación de autobuses

Las dársenas de la estación, con unos carteles muy "vintage" que  yo, personalmente, conservaría.
Foto: El Progreso
 

El intenso debate sobre el futuro uso de la actual estación de autobuses es algo poco frecuente en Lugo. Es sanísimo que haya propuestas, ideas y argumentos, y si les soy sincero estoy orgullosísimo de que haya sido Lugo Monumental, la asociación que tengo el honor de presidir, la que haya empezado con esto. El diálogo, el debate, las propuestas, siempre son buenas incluso aunque no se esté de acuerdo con unas u otras.

Las propuestas que se plantean son de todo tipo: tirando el edificio, sin tirarlo, haciendo excavación, sin hacerla, poniendo zonas verdes, sin ponerlas… hay tantas soluciones como opiniones, que es algo que varía muchísimo en función de los puntos de vista de cada cual y la profundidad con la que se aborde el tema.

Los puntos de partida también cambian según las querencias de quien construye su propuesta, aunque en algunos casos creo que se adolece de dos pecados capitales: no hacer una reflexión sino una ocurrencia y no contemplar la zona en su conjunto, algo muy de Lugo, donde se ponen parches a las localizaciones sin ver la ciudad como un todo.

En mi opinión el resultado ha de ser fruto de un diálogo en que hay que plantearse una serie de cuestiones básicas, fundamentales, que creo que son las siguientes:

1.- ¿Queremos que los buses sigan teniendo una parada en ese espacio?

Es la primera de las preguntas, porque en función de la respuesta varía enormemente la configuración de la zona. Si se desea que las líneas interurbanas puedan seguir parando, aunque sea brevemente, para dejar y recoger viajeros es de sentido común que no podemos prescindir de un espacio para ese menester. Tampoco se podría eliminar el tráfico de la zona, aunque esto tampoco sería posible porque el aparcamiento subterráneo de la Plaza de la Constitución lo impediría.

La propuesta presentada por Lugo Monumental coincide con la del BNG en que sí, es necesario mantener una parada de buses ahí, frente a quienes opinan que con la Intermodal sería suficiente (parece que desconocen que muchos buses ya hacen otras paradas, como en Fonte dos Ranchos por ejemplo, y eso se debe a que la mayoría de los que opinan – y por desgracia muchos de los que deciden – no han usado un bus en su vida).

2.- ¿Necesitamos ampliar el aparcamiento subterráneo?

También es una cuestión fundamental. Quienes abogan por que ese parking crezca parecen obviar que el actual nunca se llena (bueno, quizás en Arde Lucus o San Froilán, aunque ni siquiera en esas fechas está a tope todo el día sino en momentos puntuales) y que el casco histórico no necesita más plazas de aparcamiento de pago, sino gratuitas.

Aquí es donde creo que una vez más se nota que no hay visión de conjunto. Hay otras zonas donde hacer un enorme aparcamiento en altura que sería poco agresivo estéticamente, con un mantenimiento mucho menor, un coste de construcción infinitamente más bajo que el de un subterráneo, con menos problemas derivados de los restos arqueológicos, con gran número de plazas, y que solventaría varios problemas al mismo tiempo si se ubica entre la Ronda, Miguel de Cervantes y Castelao. Esa estructura podría suponer no sólo la solución al problema de aparcamiento del casco histórico sino el de conexión de la Intermodal con el centro.

3.- ¿Tiramos el edificio?

Es el tercer pilar de cualquier propuesta: mantener el inmueble o derribarlo. Quienes piensan que hay que tirarlo lo consideran viejo, feo, inútil y “poco moderno”… lo mismo que en su día se decía de la Muralla.

Derribar un edificio en una ubicación envidiable, con un tamaño considerable y una estructura en buen estado es un disparate económico, social y, sobre todo, ecológico. Con la de usos que se le podría dar (estos días han salido muchísimos, desde culturales a residencia de mayores, espacio para actividades juveniles, económicas, comerciales…) parece absurdo demolerlo.

4.- ¿Queremos zonas verdes?

La querencia por el verde es bastante general, creo yo, aunque alguna de las propuestas parece apostar por esto para compensar lo que se ha hecho en el casco histórico, donde han convertido una oportunidad en un páramo de piedras rotas y cemento.

Pero a veces lo más verde no es poner un jardín, sino mantener un inmueble cuya demolición supondría generar toneladas y más toneladas de residuos inútiles y una huella de CO2 importante, ya que estas obras son muy contaminantes.

Además, las dársenas ocupan un gran espacio que se podría ajardinar, además de la propia cubierta del edificio para abrirla a un público que muchas veces no es consciente de lo que tenemos ahí.

5.- ¿Qué usos necesitamos?

Es el otro gran debate. La propuesta de Sánchez-Montaña, por ejemplo, nos ha parecido preciosa a muchísimas personas, si bien supone repetir lo que ya existe en la Vieja Cárcel. ¿Tenemos necesidad de más espacios culturales medio vacíos como el MIHL o los Auditorios? ¿Tanta presión tienen esos locales, con agendas repletas y listas de espera? Me temo que no es el caso. De hecho, las fotos de los actos culturales en Lugo no suelen mostrar el público, porque salvo casos puntuales, es desolador. El amigo Carlos ha puesto un público en sus (magníficas) infografías que no sé si se correspondería con la realidad.

También se han mencionado usos deportivos, lo que de nuevo obvia la existencia del viejo pabellón de la OJE en pleno casco histórico y que lleva cerrado casi medio siglo. Quizá lo que sería razonable es que los esfuerzos vayan encaminados a una visión de conjunto, recuperando ese pabellón y usando el terreno de la estación para otros menesteres.

En cuanto a las propuestas alternativas que creo que sí podrían tener más sentido una sería la de una gran residencia pública para personas mayores, que al estar en pleno centro les daría una maravillosa libertad de movimientos. No me parece ninguna locura, más bien al revés, es un planteamiento muy interesante. Quizá, si el Museo de la Romanización no sale adelante o se cambia su propuesta de ubicación (a lo mejor el desierto MIHL no es mal lugar para ese Museo) tampoco sería mal sitio San Fernando para ese centro de mayores.


Creo que, en resumen, estas son las cinco preguntas que tenemos que hacernos. Si responden lo que opinan a cada una, la propuesta les sale sola.

martes, 13 de enero de 2026

Apostemos por lo nuestro, también en la mesa

Los tractores han vuelto a la Ronda de la Muralla para protestar por lo que consideran una injusticia... y creo que tienen razón.

Los tractores han vuelto a la Ronda de la Muralla y, aunque ayer la cortaron durante unas horas, ahora están aparcados ocupando un carril y dejando otro libre, por lo que más que de un impedimento podemos hablar de una molestia.

No comparto las manifestaciones que hacen la puñeta al resto, pero qué quieren que les diga, en ocasiones incluso sin estar de acuerdo con las formas no me queda otra que admitir que tienen razón en el fondo del asunto, y éste es uno de esos casos. Veamos por qué.

Los manifestantes protestan del acuerdo que la Unión Europea ha alcanzado con Mercosur por la que se facilita la llegada de productos de países del sur del continente americano a nuestra tierra. Como liberal no tendría nada que decir sobre eso… pero el problema no es tan sencillo porque es jugar con las cartas marcadas.

La Unión Europea tiene unas normativas leoninas para, en teoría, protegernos a los consumidores. Limitaciones sanitarias sobre pesticidas, abonos, formas y sistemas de librarse de plagas y muchas otras cosas… además de impuestos, normativas laborales, una burocracia que hace que cualquier autónomo necesite una oficina que ni El Corte Inglés… y abrimos la puerta a que entren productos que se saltan todo esto a la torera porque en sus países de origen no hay tales limitaciones o, de haberlas, son muchísimo más laxas o no hay controles efectivos.

Eso es hacer trampa.

Nos dicen los grandes líderes, tan sabios ellos desde sus bien pagados (con nuestros impuestos) despachos que no pasa nada porque habrá análisis de los productos que lleguen al mercado europeo para comprobar que todo está bien. Si eso es así, ¿por qué no se hace ese mismo análisis a los productos locales y se evitan los demás controles? ¿“Por la seguridad del consumidor”? ¿Acaso esa seguridad no es igual de importante con los productos que vienen de vaya usted a saber dónde?

El mundo es global, claro que sí, y es difícil frenar el libre intercambio de mercancías. De hecho es algo positivo pero, insisto, siempre que se juegue con las mismas normas, y aquí no está pasando eso.

En una provincia como la nuestra, eminentemente agraria por mucho que nos hablen de desarrollo industrial y otras quimeras, nos jugamos muchísimo con este tema. La ruina del campo no es sólo la quiebra de vecinos nuestros, de personas que madrugan todos los días para poner en nuestras mesas alimentos de calidad, que ya sería intolerable. Es la nuestra porque esto es una rueda y si les va mal a ellos no tardará en irnos mal a todos.

Nuestra industria es el campo, y en vez de mimarlo se le putea de forma clamorosa. Establecen para ellos unas exigencias casi imposibles que les incrementan enormemente los costes de producción y se les obliga de esta forma a subir los precios (dentro de lo que les dejan las grandes distribuidoras, claro)… y al mismo tiempo se les introduce ahora una competencia desleal de quienes hacen lo que les viene en gana y venden muy por debajo a pesar de traer los tomates de casa de Cristo.

Así funciona el mundo ahora. Avasallando, con injusticias, a quienes parece que están animando a tirar la toalla y dejar que nuestros campos se queden desiertos. Después nos quejamos de que los incendios no sé qué, y los jabalíes no sé cuánto, de lo caro que es comprar fruta o de la barbaridad que supone desayunar con leche de aquí.

Puede que al consumidor final le dé igual comprar fruta que viene de Brasil si se ahorra unos céntimos a corto plazo, pero pueden estar seguros de que todo esto no está pensado por el bien de los hogares de aquí, para aligerar la carga de la cesta de la compra. Está pensado para que los grandes distribuidores se forren a costa de aplicar una medida a la que España ha votado a favor al igual que, sorprendentemente, la Italia de Meloni que tras oponerse dio el brazo a torcer.

Sólo Francia, Austria, Hungría, irlanda y Polonia se han opuesto al acuerdo, pero sus votos no llegan para paralizar este acuerdo que, por mucha reciprocidad que tenga, sigue por la senda de convertir Europa en un mero cliente de lo más importante: la alimentación.

Ayer les hablaba de la importancia de apostar por lo nuestro en el comercio. Pues en esto… igual.

miércoles, 22 de octubre de 2025

Despilfarrando, que es gerundio


Lugo es una ciudad rica. Tanto que se puede permitir tirar más de un cuarto de millón de euros a la basura sin preocuparse de que eso impida seguir quemando dinero como si no hubiera un mañana.

En noviembre del año 2019 el gobierno local adjudicó a El Corte Inglés un contrato de 253.745 euros para instalar un sistema de control de acceso del tráfico rodado al casco histórico.

Sin embargo, ese sistema jamás llegó a funcionar. Se instaló, pero ni se llegó a encender porque “tan sólo” tres años después se les ocurrió la idea de la “peatonalización total” que no es tal pero que siguen vendiendo como si lo fuera y se ve que el sistema que habían contratado no era adaptable a la nueva situación así que esos 253.745 € se gastaron sin que haya habido el menor uso de los mismos.

Ahora se van a gastar otro millón de euros en un sistema diferente, que hasta donde sabemos no aprovecha nada del anterior que se va a la basura sin haberse puesto a funcionar. ¿Qué más da? El dinero público no es de nadie y se puede despilfarrar sin freno.

No es la única vez que pasa eso en nuestra ciudad. Siempre les pongo de ejemplo el centro de generación de energías del Ceao, ese que costó un millón de euros y que hubo que desmantelar porque consumía más energía de la que producía, y no pasó nada porque aquí nadie asume responsabilidades. También tenemos dos grandes turbinas que costaron 700.000 euros, muertas del asco en un almacén en O Corgo donde pagamos 1.400 euros mensuales de alquiler desde hace años y que no se podrán usar jamás porque el gobierno dejó caducar la licencia para generar electricidad en la fábrica de la luz.

Pues oigan, un millón de aquí, otro de allá, al final juntas dinero… 

viernes, 7 de junio de 2024

Sin distribución no hay negocios y sin negocios... no hay barrio


En este mundo en que estamos, en que cada vez es mayor la impaciencia y tras tardar siete meses en decidirte a cambiar de móvil lo quieres para esta misma tarde, el papel de la mensajería y los transportes es básico. En realidad, siempre lo ha sido, pero no éramos tan conscientes.

En Lugo las nuevas medidas aprobadas por el Gobierno Local, sin ningún tipo de debate, consulta o participación de nadie, están entorpeciendo enormemente el trabajo de los distribuidores de todo tipo y lo más grave es que se parte de una equiparación entre todos los subsectores del reparto, lo que es un grave error. 

La unanimidad entre todos los profesionales del sector es absoluta. Tanto los repartidores de bebidas a hostelería como los que distribuyen gasóleo a comunidades o los autónomos del mundo de la paquetería coinciden en lo mismo: están convirtiendo el casco histórico en una isla a la que cada vez es más complicado atender profesionalmente.

Verán, aquí no se trata de estar contra la peatonalización. Los que la apoyamos sin duda alguna entendemos también que un barrio no puede sobrevivir sin una correcta organización de los suministros. Así se ganan las guerras y se impulsan los barrios.

Vamos por partes porque el tema tiene miga:


¿Qué cambios ha habido?

Se ha limitado el peso de los vehículos utilizados a un máximo de 5.500 kg en todo el casco histórico, que se reducen a 3.500 kg en las zonas recientemente repavimentadas, previendo extender ese límite a todo el centro. Si tenemos en cuenta que un palé de botellas pesa en torno a los 1.000 o 1.100 kg, y el propio peso del vehículo, se estaría obligando a los transportistas a cargar únicamente un máximo de dos palés por viaje.

Eso supone un dramático aumento de costes en la distribución, cuyos márgenes son ya muy ajustados, ya que se obliga a utilizar varios vehículos de tamaño más reducido para hacer la labor que hasta ahora hacía un único vehículo de más tonelaje.

Sin embargo, además de ese problema de aumento de costes, hay otro todavía de mayor calado, y es que hay vehículos que son difícilmente sustituibles por otros más pequeños, como los que repostan los tanques de cerveza y cuyo peso supera ampliamente las 15 toneladas.

Es curiosa la contradicción que supone aumentar el número de vehículos en unas tareas de “peatonalización”. Actualmente acceden a la zona una media de 18 camiones de gran tamaño por semana, que se multiplicarían por tres o cuatro si se obliga a reducir su carga, lo que también implica mayor tráfico, algo chocante en un plan que persigue la reducción de emisiones.


La distribución de gasoil

Un vehículo que sirve gasoil para calefacciones de comunidades de propietarios suele tener un peso mínimo de unos 10.000 kilos. Eliminar el uso de estos camiones crearía de nuevo una situación paradójica puesto que se aumentaría el tráfico en la zona y, por ende, las emisiones.

Además, hay que tener en cuenta que la distribución de gasoil tiene todavía un horario más reducido para ejercer su labor, ya que sólo se les permite acceder al casco histórico de 7:30 a 8:30 de la mañana, por lo que no es operativo que hagan varios viajes para hacer una carga de un depósito de gran capacidad.


Los problemas de la paquetería:

Por una parte, el sector de paquetería ha visto reducidas las zonas de carga y descarga que tenía habilitadas por el casco histórico. Han desaparecido los puntos en que podían parar y repartir paquetería y que estaban en Santo Domingo, Plaza del Ferrol, Quiroga Ballesteros (junto al colegio) o Montevideo. Esto implica que a día de hoy no sepan dónde pueden parar sus vehículos para realizar sus entregas urgentes.

El trabajo de la paquetería es, de por sí, complejo. Para que un autónomo de este sector pueda tener una actividad rentable ha de entregar en torno a 150 paquetes diarios, dados los reducidos márgenes, y cualquier alteración imprevista en la ruta les supone una alteración que les puede hacer perder las entregas del día.

Por otro lado, el horario establecido para la paquetería es el mismo que el del resto de la distribución, lo que no es razonable. El horario, que comienza a las 7 de la mañana, no es viable para este tipo de repartos, ya que no pueden ir a domicilios particulares a esas horas y la inmensa mayoría de los establecimientos, tanto comerciales como de cualquier otro sector, están cerrados a tan temprana hora. En la práctica el reparto se inicia en torno a las 8:30 o 9 de la mañana lo que supone una reducción del horario disponible para hacer su trabajo. 

Los trabajadores de este sector están viendo imposibilitada su labor, y se sienten muy presionados por las limitaciones municipales ya que en lugar de atender a hacer su labor están bajo la espada de Damocles de que una sanción por trabajar les suponga un quebranto económico que haga inviable el reparto en el casco histórico.

Hay que recordar que la paquetería surte a los particulares, pero también a los negocios del casco histórico y en ambos sentidos: reciben mercancías que ofertan a los lucenses, pero también envían productos fuera de la ciudad. Incluso hay casos como los de los laboratorios de análisis clínicos y farmacias en que el reparto ha de ser eficiente por motivos que sobrepasan lo económico.

La unánime queja de todos los transportistas, sea cual sea su sector y su ámbito de trabajo, debería suponer una reflexión al Gobierno Municipal de cómo se está afrontando esta situación.

Sin embargo la reacción municipal ha sido la de mentir. Han dicho que reducen el peso de los vehículos a 3.500 kg por seguridad, ya que los subterráneos no resisten más peso. En primer lugar es curioso que se den cuenta cuarenta años después de su construcción sin que haya pasado nada, y en segundo… los propios proyectos del Ayuntamiento hablan de que soportan una carga mínima de 7.500 kg sin problema y que habrá que hacer estudios para aumentar dicho límite porque seguramente no habrá problema.


¿Cómo se puede solucionar esto?

Desde Lugo Monumental, la asociación que tengo el honor de presidir, hemos hecho propuestas concretas, y si les soy sincero incluso para algunos puntos tenemos más detallado el tema, pero a grandes rasgos son las siguientes:

  1. Abrir un proceso de diálogo con todos los agentes implicados, en que se tengan en cuenta las necesidades de los diferentes tipos de distribución y sus casuísticas, problemas y posibles soluciones.
  2. Para poder analizar soluciones a largo plazo es necesario facilitar de inmediato a todos los agentes interesados en estos asuntos el borrador de la futura Ordenanza de Bajas Emisiones, un documento que fue entregado por la empresa redactora hace más de un año al Gobierno sin que éste lo haya mostrado a los interesados.
  3. En tanto no se resuelva a largo plazo el problema, suspender o, al menos, matizar las limitaciones decretadas y se establezcan itinerarios provisionales para los vehículos de mayor peso para que puedan hacer su trabajo.
  4. Revisar los proyectos que se están ejecutando para instalar pavimentos que resistan el paso de vehículos de alta capacidad que, si bien no serán habituales en zonas peatonales, sí deberán poder acceder ocasionalmente sin que eso suponga romper las calles.
  5. Establecer de inmediato zonas de carga y descarga para la paquetería y revisar sus horarios de acceso para que sea viable su trabajo.

Sin distribución no hay negocios y sin negocios, no hay barrio.


miércoles, 5 de junio de 2024

El Ayuntamiento de Lugo tendrá que aplicar recortes

 

Al hilo de lo que hablábamos ayer, sobre la subida de impuestos municipales y tasas que se nos viene, abundamos en las palabras del interventor municipal, que indica que la recaudación prevista no es suficiente y que hay que llevar a cabo políticas de contención del gasto. Vamos, que PSOE y BNG van a tener que aplicar aquello que decía Rajoy de que "No somos ricos y no podemos vivir por encima de nuestras posibilidades".

En Lugo llevamos años dilapidando millones como si fueran caramelos, y lo que es más grave es que se gastaron en tonterías que no valen absolutamente para nada, como el justificadamente criticado carril bici, o los ejemplos de que hablábamos ayer de las Caldas o el edificio de madera sin uso.

Mientras tanto, nuestras calles se llenan cada vez más de baches y se proyectan otros disparates como el centro de enología en la fábrica de la luz o trasladar la Protectora a una parcela más pequeña e inadecuada que la que tienen actualmente. Seguimos para bingo.

Muchos millones se han ido también en las obras del casco histórico, unas actuaciones que nadie había pedido y que han traído problemas, accidentes y ya veremos qué futuro a la zona, ya que insisten en poner suelos que se rompen al paso de los vehículos que, sí o sí, tendrán que pasar tarde o temprano por ciertas zonas. A eso hay que sumar lo que costará arreglar las calles que han destrozado durante las obras (entre otras cosas por cabezonería y no querer poner una rotonda en San Fernando como se pidió desde el principio) y las reparaciones de las losas que se vayan rompiendo durante los próximos años, que no serán pocas.

El interventor municipal no es un cargo político, sino un funcionario de habilitación nacional, es decir, que aprueba oposiciones a nivel estatal y después elige destino así que no depende del Ayuntamiento por lo que tiene mayor capacidad de ser independiente. Que este funcionario diga que la situación económica es preocupante es algo importante, porque es una alerta objetiva y argumentada de que pintan bastos.

¿Seguirán adelante con los planes para seguir tirando el dinero que se consigue de la Unión Europea? Es lo más probable, porque contra toda lógica los ciudadanos no castigan el despilfarro y se dejan llevar por la demagogia y el relumbrón instantáneo. Así nos va.

miércoles, 9 de noviembre de 2022

La lección magistral de Carmen Lence

La lección magistral de Carmen Lence fue eso, magistral.
Foto: El Progreso

Ayer me invitaron al acto de inauguración del curso académico de la UNED, un evento en que tuve el placer de saludar a alguno de los graduados como José Romay, que estoy seguro de que llegará muy lejos porque es una persona con una cabeza increíblemente bien amueblada.

La conferencia inaugural estuvo a cargo de Carmen Lence, que bajo el título “El futuro es incierto, por eso debes crearlo”, nos hizo un esperanzador relato de las circunstancias que le llevaron a encabezar el grupo empresarial de su familia.

Todos damos por sentado que las grandes empresas sobreviven prácticamente solas, pero no podemos olvidar que lo que a criterios lucenses es una firma enorme en el proceloso mundo de las aguas internacionales es un pez mediano en el mejor de los casos o pequeño en el más realista. Competir con grandes conglomerados no es ninguna broma, y Leche Río y el Grupo Lence van saliendo adelante a pesar de los baches que tuvieron que superar.

El primero fue la desaparición de Jesús Lence, el creador de la firma, que la hizo surgir de la nada. Nos contaba ayer su hija Carmen que entró en el negocio de los lácteos de casualidad. Tenía gasolineras y por una deuda “heredó” tres camiones cisterna, y ahí empezó todo, siendo hoy la sexta empresa de comercialización de leche UHT de España y con un volumen de 281 millones de litros de leche al año.

Esas cifras mareantes son las que nos hacen pensar que “está todo hecho”, pero esa es justo la visión que suele hacer que las empresas se vayan al tacho, dar por sentado que no hay nada que hacer. En este caso no fue así, ya que justo tras la desaparición del patrón, Carmen se enfrentó a duras pruebas.

El jefe de compras se pasó a la competencia y perdieron 100.000 litros diarios de recogida, a lo que se unió una maniobra del grupo Día que le hizo tomar duras decisiones, y la salida de su hermana de la empresa, dejándola sola al frente del grupo. Para mayor fantasía, Carmen vivía en Boston en aquel entonces, por lo que se tuvo que trasladar a Lugo de forma inmediata dejando a su marido y sus hijos al otro lado del Atlántico, lo que la aisló todavía más.

Sin embargo salió adelante, con una energía heredada de su padre y que hizo que superase esos obstáculos consciente de que la noche es más oscura justo antes de amanecer… y entonces llegó la pandemia.

Pasaron de no poder atender la demanda al inicio de la crisis, ya que había clientes que pasaron de pedir un camión a veinte (recuerden el acopio que hacía mucha gente ante el miedo generado) a una bajada espectacular por el cierre de la hostelería. La situación personal de Carmen Lence se complicó, ya que su familia seguía en Estados Unidos… pero ahora no podía viajar a verlos.

De nuevo salió adelante, y a principios de 2021 las cosas fueron mejorando… y entonces llegaron la guerra y la inflación.

La tercera crisis de la empresa en los tres años que Carmen Lence lleva sus riendas supuso medidas arriesgadas, como subir el precio de la leche, lo que hizo que algún gran grupo de distribución amenazase con retirar sus marcas de los lineales. La respuesta fue tan osada como efectiva: “No es que retiréis nada, es que si no aceptáis el precio quienes no os servimos somos nosotros”.

Hoy día el Grupo Lence sigue a flote, saneado y creciendo. Su objetivo es entrar en el “Top 3” de las empresas distribuidoras lácteas de España (hoy está entre las 6 primeras) y mantener el negocio en Lugo, lo que es de mucho interés para todos.

El 40% de la leche que se consume en España es gallega, pero sólo el 16% se transforma en Galicia, lo que supone una pérdida económica terrible para nuestra tierra. Eso es lo que intentan revertir.

De toda esta historia hay que aprender varias lecciones, que Carmen Lence resumió en tres puntos:

  1. Tener las metas claras. La suya es entrar en ese “top 3” de las empresas españolas y mantener el negocio en Lugo.
  2. Saber por qué las quieres alcanzar. Su motivación es mantener esa riqueza en Lugo e incrementarla.
  3. Aceptar las dificultades y fracasos como una forma de aprendizaje. En este punto dijo la frase que más me gustó de toda la charla: que tenemos que dejar de estar siempre “marinándonos en la queja” y asumir nuestras responsabilidades y retos, incluso aunque vengan del exterior.

Realmente fue una lección magistral en el mejor de los sentidos, salpicada de sentimientos y retos personales que Carmen Lence superó y, con ella, su grupo, algo que a Lugo le viene de perlas.

martes, 18 de octubre de 2022

Un precio razonable para las terrazas

Una terraza del casco histórico, que ahora pagará una tasa razonable.
Foto: La Voz de Galicia

El Gobierno local acaba de anunciar una nueva ordenanza de tasas de ocupación de vía pública que supone una victoria del sentido común y de la negociación. Es la culminación de un largo proceso que se inició en el año 2013, cuando Lugo Monumental denunció que nuestra ciudad tenía las tasas de terraza más caras de Galicia, y ahora pasa a ser la tercera más barata, siendo Vigo la más baja de todas con 5,34 euros en la calle Príncipe, y Coruña con 25 en María Pita. Nuestra ciudad cobrará 30,84 euros por metro cuadrado de terrazas en primera categoría, es decir, en zonas como la Plaza de España.

Hay que decir que el estudio económico en que se basa esta ordenanza está muchísimo mejor redactado que los anteriores, que no sólo eran fruto de lo que parecía una obsesión personal (de alguien afortunadamente hoy ya sin responsabilidades públicas) sino una chapuza técnica tal y como se demostró por las dos sentencias que tumbaron dos de las tres últimas ordenanzas aprobadas. No se imaginan ustedes hasta qué punto la muy competente y admirable jefa de servicio de economía del Ayuntamiento de Lugo tuvo que trabajar para rehacer todo aquello, ya que incluso se habían contado mal los metros cuadrados de las zonas de la ciudad.

Bien está lo que bien acaba, y tras una lucha de casi diez años, la hostelería del centro de Lugo pasa de pagar los 59 euros por metro que llegó a tener que soportar (más de diez veces lo que paga Vigo a día de hoy) a una tasa que, aún siendo alta en comparación con Vigo o Coruña, es razonable y soportable.

Siempre nos centramos en el casco histórico, pero también hay que decir que estas tasas se reducen una barbaridad para otras zonas de la ciudad… y además se grava como primera categoría cosas que realmente no lo son, lo que es el único fallo que le veo al tema.

Por ejemplo, que en la Plaza de España se pague esa cifra tiene lógica, pero que se pague lo mismo en la calle Amor Meilán no tiene la menor lógica, sobre todo cuando en zonas como por ejemplo Augas Férreas solamente les cuesta 9,48 € el metro. En zonas como Ángelo Colocci la tasa es de únicamente 2,74 euros el metro, un precio simbólico, y en áreas rurales ya ni les cuento, porque pagan 1,40 euros por metro lo que, en la práctica, supone no abonar apenas nada por ocupar la vía pública algo que, a la vista de la rentabilidad que tienen en esas zonas, tiene su lógica.

Sin embargo, aunque tiene sus fallos, es una buena ordenanza para las terrazas del casco histórico. Me gustaría felicitar a la Alcaldesa, Lara Méndez, y también a Paula Alvarellos, la concejala con la que mantuvimos las reuniones que lograron llegar a un entendimiento, por su sensibilidad con la hostelería en general y con la del casco histórico en particular.

Es difícil sentarse a razonar con calma con quien te ha tumbado las ordenanzas anteriores en el juzgado en dos ocasiones, pero lo han hecho y eso les honra. Podrían haber intentado “vengarse”, pero han tenido la generosidad y la sensibilidad de debatir argumentos jurídicos y técnicos con apertura de mente e incluso diría que la valentía de apoyar a un sector no siempre comprendido pero sí muy utilizado por la población.

No olviden que las terrazas son un negocio, pero también un servicio público. A todos nos gusta estar tomando un café al aire libre y disfrutando de nuestra ciudad, y como siempre me gusta recalcar cuando hablamos de hostelería, no olviden que ellos trabajan para que los demás disfrutemos.

En resumen, es una muy buena ordenanza. Felicidades.

martes, 28 de junio de 2022

Los motivos por los que Lugo se llenará de turistas este verano


Tengo la más que firme sensación de que este año será un buen año para el turismo en Galicia y en Lugo. El sentido común apoya esta afirmación, ya que hay motivos más que sobrados para pensar que esto será así por varias razones.

Por un lado, la pandemia está todavía entre nosotros y a nadie le apetece irse a un país cuyo sistema sanitario no sea fiable. Esto descarta para la mayoría de los ciudadanos las escapadas a lugares menos desarrollados, donde tener COVID puede traducirse en un ingreso en un hospital que vayan ustedes a saber cómo te tiene.

Por otra parte, la invasión de Rusia contra Ucrania tampoco hace muy atractivo irse al este, y aunque pueda parecer exagerada, creo que hay una sensación de inseguridad que no sólo atañe a esos dos países sino a todo su entorno. La percepción de volatilidad internacional hace aconsejable irse lo más cerca posible.

Eso nos deja como opción más prudente quedarse en Occidente, y más concretamente en la Europa de la Unión. Tampoco están los combustibles como para andar cogiendo el coche unos miles de kilómetros a lo tonto, por lo que, aunque nuestros vecinos sí vengan a España (la proporción entre salarios y coste de gasolina para ellos no es la misma que aquí) es más improbable que nosotros hagamos el camino inverso.

Además, mucha gente sigue mirando de lado a los destinos más masificados. Es lo que tienen las pandemias, que te hacen desconfiar de las aglomeraciones de gente que viene de cuarenta sitios diferentes, aunque visto lo visto en las fiestas tampoco es que esto sea un dogma seguido por todos ni mucho menos. Esto inclina más la balanza al norte que al sur, lo que también se ve favorecido por la ola de calor prematura que se vivió y que hará que parte de la población huya de destinos asfixiantes.

Por último, el año Jacobeo prorrogado por el Papa, que hace que en este 2022 Galicia también sea un destino principal en España, nos traerá gente a nuestra comunidad lo que, sumado a todo lo anterior, hace que Lugo también se vea beneficiado.

Por todos estos motivos estoy convencido de que esta campaña de verano será fantástica en nuestra ciudad. Verán que entre ellos no se menciona la promoción hecha por nuestras administraciones, ya que es nula o totalmente anecdótica.

El tirón turístico de la zona será aprovechado de forma totalmente accidental y por una simple cuestión de números, pero desde luego nuestra ciudad no se beneficiará como podría porque, como siempre, no han movido un dedo, más allá de ir a FITUR a hacerse la foto para la prensa local y poco más.

Aun así, estoy seguro que será un buen verano en lo económico para nuestra ciudad. Buena falta nos hace.

miércoles, 27 de abril de 2022

El debate de las tapas gratis, un callejón sin (aparente) salida

Tapas - Foto www.chovi.com

¿Consideran ustedes que por comprar unos zapatos la tienda tendría que tener la obligación de regalar unas zapatillas? ¿Creen que por adquirir un abrigo el comercio debería tener la obligación de regalar un jersey? Si la respuesta a esas dos preguntas es “sí”, quizá sería mejor que no siga leyendo. Si la respuesta es “no”, entonces ¿Por qué a tanta gente le parece normal que la hostelería tenga que regalar parte de su trabajo obligatoriamente?

Este tema, recurrente desde hace algún tiempo, lo acaba de poner sobre la mesa el Alcalde de Granada, que ha tomado la decisión de dejar de promocionar las tapas gratis como un atractivo de su ciudad. La Voz de Galicia se hizo eco del tema y habló con varios hosteleros y representantes del gremio, entre los que me incluyeron como Presidente de Lugo Monumental, y de ahí saltó incluso a La Sexta, cadena que envió a Taziana Díaz a hacer un reportaje sobre el asunto a nuestra ciudad, y también me llamó para hablar del tema… y se lio, claro.

La postura por parte de la hostelería es tan unánime a la hora de opinar como a la hora de no llevar a cabo el cambio que todos desean, por lo que es casi imposible que se cambie el sistema. “Todo el mundo va a lo suyo menos yo, que voy a lo mío” es la marca de un sector poco unido y que a veces parece más preocupado de lo que hace el vecino que de lo propio.

En todo caso, he leído algunas críticas que comprendo (a nadie le gusta que le quiten lo “gratis”), pero me gustaría exponerles un punto de vista que soy perfectamente consciente de que no es popular pero que sí pienso que es razonable, y que incluso comprenden perfectamente quienes lo critican.

En primer lugar, a nadie le hace gracia que le cobren por algo que ahora parece ser gratis. Eso cae de cajón y es el origen de todas las críticas que he leído. Decir que “es una tradición” avalaría cualquier cosa, desde la esclavitud a los sacrificios rituales para aplacar la ira de los dioses o las hogueras de Torquemada. Es decir, que una tradición que viene de los años 80 (tampoco es que sea milenaria), por sí misma, tampoco no es que sea un argumento de peso.

Además, antes de entrar en el debate, hay que establecer sus términos, porque leo cosas que no tienen nada que ver con la propuesta que se plantea. Aquí nadie habla de quitar las tapas y ya está. La idea sería la siguiente: rebajar los precios de las consumiciones y con ellas ofrecer de forma gratuita un pincho sencillo, que es lo que se hizo toda la vida (empanada, embutido, queso…) y a mayores ofrecer tapas con un coste que variaría en función de su elaboración, y que iría aproximadamente desde un euro hasta los dos o tres, como se hace en el exitoso concurso de tapas. Es lo que se hace en el País Vasco, y funciona muy bien.

La ventaja para el público es que se rebajaría la consumición y, por lo tanto, quien no quiera tapa no la paga... pero obviamente esto no se hace para eso sino para que el trabajo del hostelero se refleje en el ticket, aquí no se trata de engañar a nadie ni de disfrazar el debate.

Me gustaría que entiendan que la tapa tiene un importante coste para el local. Más allá de la materia prima, que también, supone tener en cocina a alguien durante más horas (en caso de locales que ya dan raciones o comidas) o sólo para eso (si son bares de otro tipo). Esto implica que regalar el trabajo de esa persona y la materia prima empleada suponga un coste importante para el local, y no están los tiempos para eso.

El incremento del precio de la luz (y todo lo demás) repercute notablemente en la hostelería ya que las máquinas de los locales del sector gastan muchísima energía: neveras, congeladores, cafeteras… todo es eléctrico y con consumos grandes porque las neveras, por ejemplo, se están abriendo y cerrando todo el rato. No hace falta ser frigorista para entender lo que eso repercute en el consumo.

En cuanto al tema de valorar las cosas, en Lugo siempre nos hablan de cobrar para subir a la Muralla para “poner en valor” nuestro principal monumento, y ya se hace para visitar la Catedral. Incluso se hizo en los museos municipales, una práctica que se abandonó por insostenible. Siempre me mostré en contra de todo ello por una sencilla razón: ya pagamos todo eso con nuestros impuestos y no me parece razonable ese “repago”. Pero esto es diferente, porque el tema de las tapas a la hostelería lucense lo paga el sector, y se les ha ido de las manos completamente.

De dar un pincho o una tapa sencilla hemos pasado a tener una carta de opciones que obliga a un despliegue de medios que antes era difícil de sostener pero que hoy se convierte en un quebradero de cabeza de casi imposible superación.

Evidentemente nadie propone que se dejen de dar tapas en el centro unilateralmene, no estamos tan locos. Eso sería meter un gol en propia puerta y nos llevaría otra vez a los 90, con la apertura de los locales de Aceña de Olga y la guerra de las tapas que allí inauguraron, y a la que se apuntaron rápidamente otros barrios (La Milagrosa o Fontiñas). Eso hizo que se vaciaran los locales del casco histórico, aunque curiosamente a día de hoy son los que sobrevivieron mientras que la inmensa mayoría de los que empezaron con este tema están cerrados.

Para poder llevar a cabo esa reforma se tendría que tratar de una decisión conjunta de toda la hostelería de Lugo… algo muy improbable porque es muy tentador ser “el único que sigue dando tapas” y, por lo tanto, el que llena.

La conclusión de todo esto es que es un debate estéril. Tengo la certeza de que no se va alcanzar la unanimidad necesaria para que se llevase a cabo ese cambio, lo que hace que cualquiera se pregunte… “¿y entonces, para qué lo propones?”... Pues porque me lo han preguntado y cuando me preguntan contesto lo que creo que es justo y razonable. Yo ya no tengo relación directa con un negocio de hostelería, y precisamente por ello, porque ahora soy cliente, creo que no se me puede acusar de velar por mi propio interés.

Si se llevase a cabo estoy seguro de que no pasaría nada. Igual que ocurrió con el cobro de las bolsas en los supermercados, por el que todos se echaron las manos a la cabeza, pero que ahora está ya normalizado y no se ha caído la industria ni mucho menos.

¿Es impopular? Por supuesto que sí, porque ahora paga el de al lado y eso nos encanta. Todos hablamos de conciliación, de valorar el trabajo, de la sostenibilidad, de la dignidad de las profesiones… siempre y cuando les toque a otros cargar con las facturas. Si esos principios implican que nos suban diez céntimos el café o la caña (mientras nos duplican la gasolina y ahí tragamos como borregos) o que se nos plantee pagar por lo que consumimos (un principio que debería ser lo razonable) entonces saltamos como si nos mentaran a los muertos. Es esa duplicidad entre lo que sabemos que debe ser y lo que nos interesa que sea…

Así que no se preocupen, dudo mucho que este tema cambie a corto o medio plazo. Si por el camino cierran unos cuantos locales… ¡pues que se jodan!, ¡ya abrirán otros!... Mientras a mí me sigan cebando a tapas gratis… ¿qué más me da?

lunes, 20 de diciembre de 2021

Lugo: El gran despilfarro

Ni los sueños más locos de los 80 habrían previsto algo así

Hay una película de los 80 titulada en España “El gran despilfarro” en que un hombre corriente cuya vida no tiene mucho éxito recibe una herencia multimillonaria vinculada a una condición: ha de gastar 30 millones de dólares en un mes sin que al final de dicho tiempo pueda tener nada en su posesión. Si lo logra recibirá otros 300 millones de dólares. La intención del testador era que su fortuna no fuera malgastada y, según recuerdo, decía algo así como que conseguiría que al protagonista le diera asco malgastar dinero.

Nuestros próceres parece que siguen ese guion pero con una diferencia notable: cuando despilfarran nuestros fondos públicos no acaban sus mandatos dejándonos sin nada, que sería incluso algo deseable visto lo visto, sino que nos cargan con hipotecas y herencias terribles que tendremos que sostener por los siglos de los siglos. Ahí tienen, sin ir más lejos, el MIHL, el nuevo auditorio (que lleva entregado y únicamente lleno de aire desde hace ya tiempo), el edificio de madera sin uso previsto, la vieja cárcel (infrautilizada y cuya cafetería abandonada es un canto a la inutilidad administrativa)… y por el mismo camino van los flamantes carriles bici sin bicis, la pasarela que nace en una isleta de una carretera nacional, o las bañeras colectivas con agua del grifo caldeada al aire libre. Disparates que se perpetran mientras nuestro patrimonio histórico se cae a pedazos, literalmente en el caso del cuartel de San Fernando, o vemos cómo inmuebles que tendrían un estupendo uso llevan décadas enmoheciéndose como le ocurre al pabellón de la OJE, en pleno corazón del casco histórico.

No sólo no parecemos conscientes de esto, sino que vamos a más. La cosa funciona electoralmente y cortar cintas, aunque sea de cosas que jamás han respondido a las expectativas creadas (¿recuerdan los miles de puestos de trabajo del CETAL que, oh sorpresa, quedaron en un puñado de colegas?) sigue captando el voto de una población que, contra toda lógica, mantiene la fe y la esperanza en quienes llevan décadas tomándonos el pelo. Probablemente también influye que la alternativa no despierta la menor ilusión en el votante, que aplica la máxima de “virgencita, virgencita, que me quede como estoy”, lo que es terrible.

Ahora toca otra vez la Intermodal. El nuevo juguete político en que nuestras instituciones se han puesto de acuerdo para dar un pelotazo urbanístico de primer orden mientras nos distraen del hecho de que los trenes de Lugo no sólo no han mejorado sino que vamos a peor ya que ahora ni siquiera hay tren a Santiago (antes tardaba tres horas y pico, así que tampoco es que lo notemos mucho). Y así todo.

La Intermodal es la sátira máxima de una ciudad que no va a ver pasar un AVE jamás pero que sigue comprando discursos absurdos en que nos vienen a decir que si te construyes un garaje de mármol automáticamente se aparcará allí un Rolls o un Ferrari. Y la gente se lo cree.

Si sólo fuera tirar dinero público, como ya estamos acostumbrados podríamos tragar, total una más… pero es que no olvidemos que esa barbaridad de obra supone la destrucción de uno de los pocos servicios públicos cómodos que quedan en la ciudad: la estación de autobuses.

Esta estación da servicio a jubilados, funcionarios y estudiantes. No sólo a los que van a Santiago en el Freire a falta de otra opción, sino de los que vienen a diario al instituto o de las personas mayores que acuden a la Plaza de Abastos o a hacer gestiones en un transporte razonablemente cómodo y que les deja en un sitio fantástico, desde el que llaneando se llega a casi toda la ciudad.

Pero da igual. Los razonamientos se sacrifican en el altar de esa supuesta “modernidad” en una Intermodal sin trenes, en una estación absurda que será el próximo Gran Despilfarro de Lugo.


viernes, 5 de noviembre de 2021

Tractoradas: Así, sí

La tractorada de ayer estuvo muy bien organizada. Felicidades.
Foto: La Voz de Galicia

Voy a ser breve que el tema hoy es sencillo: cuando uno se equivoca pues se equivoca y hay que decirlo. Ayer les explicaba por qué no veía útiles las tractoradas… pensando en que se repetiría el desmadre del 2015 que fastidió a la ciudadanía durante bastante tiempo, pero esta vez ha sido totalmente diferente.

Los empresarios de la ganadería que se manifestaron ayer lo hicieron de forma ordenada, pacífica, y haciendo el menor daño posible a la ciudadanía de a pie, que de esta forma estamos más dispuestos a solidarizarnos con ellos. A ver, como les decía ayer nadie (o casi nadie) duda que tienen razón y que no es posible mantener esta situación eternamente, pero de hacer las cosas de una forma a hacerlas de otra la diferencia es que te granjeas o no las simpatías del público.

Toca por lo tanto felicitar a la organización y a los participantes en la manifestación y, sin lugar a dudas, ponernos todos a disposición de sus reivindicaciones en lo que podamos echar una mano. Estoy absolutamente convencido de que tendrán mejor acogida en esta ocasión de la que tuvieron en 2015 en que, aunque les asistía la razón igual que ahora, hicieron rehenes a unos ciudadanos que no sólo no tienen culpa de nada sino que tampoco pueden solventarles la papeleta.

Quizás ahora tocaría convocar una nueva protesta invitando a la ciudadanía en general a apoyarles, y a todos nos tocaría entender que sin el campo no somos nada, ni metafórica ni literalmente, sobre todo en una pequeña capital de provincias como es Lugo.

viernes, 30 de julio de 2021

Homenaje a las familias de A Tasca y Calzados Doval

Ayer tendría que haberse celebrado el Milagro de San Vicente, pero a causa de la situación que vivimos por segundo año se suspendió. La prudencia manda.

Sin embargo, sí se mantuvo la entrega de los reconocimientos de la Asociación a varios compañeros. El acto de entrega tuvo lugar ayer por la tarde, a las 19:30 horas en la Plaza del Campo, frente a nuestra querida fuente de San Vicente, en que se homenajeó a Luis y Maruchi en nombre de la familia de A Tasca, por toda una vida dedicada a la hostelería.

También, por primera vez, se entregó un premio a toda una vida dedicada al comercio, que se inauguró con la familia de Calzados Doval, si bien por solicitud de los interesados su entrega se desarrolló en un acto privado.

Como es habitual se trató de un acto muy sencillo y de corta duración, en el que una vez más nos acompañó la alcaldesa, Lara Méndez, a quien agradezco particularmente su deferencia.

A TASCA

Luis y Maruchi, Maruchi y Luis, han sido durante décadas una referencia indiscutible de la Calle de la Cruz en particular y de la ciudad en general. Su buen hacer tras la barra y los fogones convirtieron A Tasca, un local que la familia de Luis ya llevaba desde hacía décadas, en parada obligatoria en cualquier ruta de los vinos.

Luis comenzó a trabajar en el local de sus padres (que siguen entre nosotros y han disfrutado viendo cómo su legado mejoraba día tras día) a los 14 años, y Maruchi se incorporó en los años 80 tras casarse con él. Uña y carne, compañeros de vida y de negocio, han ocupado un espacio fundamental en nuestras vidas y nuestros corazones.

Los tiempos fueron cambiando durante las más de siete décadas de A Tasca, pero perduró la calidad y el buen servicio, la piedra angular de cualquier negocio que quiera perdurar. La exquisita elaboración de tapas únicas e inolvidables, como el pincho moruno o la ensaladilla de Maruchi, se complementaba con la fantástica atención de Luis y los demás compañeros del local.

Lugo Monumental quiere agradecerles no sólo su buen hacer profesional, sino que han estado siempre entre los colaboradores más activos de esta Asociación. No ha habido iniciativa en que A Tasca no estuviera en primera línea, ni actividad en que no se pudiera contar con ellos. Han sido un faro de amistad y de unión para la zona y estamos seguros de que ahora disfrutarán junto a su familia de una merecedísima jubilación.


Calzados Doval

Nada menos que 81 años fue lo que se mantuvo Calzados Doval, de la mano de la familia del mismo nombre. Abierta en 1939 por Braulio Doval, tras su fallecimiento en 1980 se hizo cargo del negocio su hijo, que mantiene el mismo nombre, Braulio Doval.

Durante estas más de ocho décadas Calzados Doval ha sido un referente no sólo del casco histórico, sino de la ciudad de Lugo y su provincia. Calidad, variedad y una casi obsesiva preocupación por satisfacer a sus clientes han sido la marca de la casa y la explicación de cómo ha podido superar tiempos difíciles para la economía que otras entidades no pudieron resistir.

La fidelidad al buen producto y la atención esmerada de la mano de la familia Doval y sus incombustibles trabajadoras Mari Méndez y Otilia Trigo, han llenado de buenos recuerdos a todos los lucenses que pasaron por el establecimiento, que ocupaba un edificio entero de la calle Conde Pallares lo que, en una ciudad del tamaño de Lugo podría haber parecido excesivo pero que probablemente supuso la clave de su éxito.

Calzados Doval cerró por jubilación, y por eso desde Lugo Monumental queremos hacerle un homenaje a estos excepcionales compañeros, colaboradores en toda cuanta iniciativa se ha desarrollado desde la Asociación y en el casco histórico. Una saga que atesora conocimientos y recuerdos de tantos años de buena profesión y que, además, son unas magníficas personas, lo que es muchísimo más importante.

Con nuestra querida familia Doval, queremos iniciar el reconocimiento a toda una vida dedicada al buen comercio, y no podíamos haber comenzado mejor, con el aplauso a una saga que hizo de Lugo lo que es.

jueves, 22 de julio de 2021

El retorno económico de la Muralla de Lugo (Ponencia del XV Curso de Primavera de la USC titulado ''Andar, caminar, marchar...'')

Portada de la publicación digital que recoge las actas del curso


En abril del año 2019 tuve el privilegio de participar en el XV Curso de Primavera de la USC, organizado por los profesores Felipe Arias y Max-Jean Zins bajo el título "Andar, caminar, marchar...". Fue una experiencia emocionante para mí, y como testimonio de la misma se han recogido en una publicación digital las actas con las ponencias de dicho curso, entre la que tengo el orgullo de que figure la mía.

Fue una aportación bastante dura con las administraciones (¡chopechaaaa!) en que quise trasladar la dura realidad de que la Muralla aporta menos al tejido empresarial de la ciudad que al contrario. Les dejo a continuación el texto y a ver qué opinan.

Me van a permitir, antes de proceder a incluir la ponencia, agradecer a la Universidad de Santiago de Compostela, a la Facultad de Humanidades y, particularmente, a los profesores Felipe Arias y Max Zins la oportunidad de participar en este curso y exponer un punto de vista diferente a lo probablemente esperado. ¡Gracias!

Pueden descargar el documento completo con las intervenciones de los ponentes en este enlace: DESCARGA ACTAS.

El retorno económico de la Muralla de Lugo

1.- La dificultad de establecer un marco de referencia.

La primera cuestión a abordar para tratar este tipo de asuntos, ciertamente difíciles de cuantificar siguiendo criterios objetivos, es el establecimiento de parámetros y marcos de referencia.

Hemos de comenzar por definir el concepto de “retorno económico”. Si entendemos el beneficio generado por la Muralla a la ciudad como tal, hay que valorar los ingresos que produce, tanto directos como indirectos.

Entre los primeros, consideraríamos los generados por entradas, rodajes, tasas… todo ello inexistente a día de hoy y difícilmente viable en el futuro, ya que la propia integración urbana de la Muralla en la vida cotidiana de los lucenses hace muy compleja su explotación económica. Por su parte, los ingresos indirectos serían los generados por los visitantes que vienen a verla y que repercutirían en las empresas locales.

Por otro lado, se suele ligar el retorno del turismo exclusivamente a la actividad hostelera, si bien revierte en todos los sectores económicos, entre los que cabe destacar el comercio, un elemento muy difícil de medir.

Sería injusto, por otro lado, basar nuestro análisis únicamente en la aportación que la Muralla hace a la hostelería sin tener en cuenta el balance final, en que habría que contabilizar también la reversión que la hostelería tiene en la propia Muralla.

Es innegable que, a día de hoy en Lugo genera más atractivo la propia hostelería que la Muralla, una afirmación dura pero fácil de contrastar si atendemos a la afluencia de fiestas patronales (San Froilán) y otras de nueva creación (Arde Lucus), fruto esta última de una idea iniciada por varios hosteleros del casco histórico que el Ayuntamiento tuvo la inteligencia de liderar, o la repercusión de eslóganes como “…y para comer, Lugo” creado en los años sesenta por Don Alfredo Sánchez Carro, frente a la escasez de visitantes que acuden a actos relacionados con la Muralla como puedan ser los organizados cada aniversario de su declaración como Patrimonio de la Humanidad o el desconocimiento general que hay incluso de su existencia.

Centrándonos en el retorno económico de la Muralla a la economía local, y aún dando por buena una mayor incidencia en restauración y hoteles como punto de partida, seguimos enfrentándonos a problemas, ya que no es sencillo cuantificar los ingresos en términos concretos y objetivos.

Si hay visitantes, ¿cómo podemos saber si vienen a Lugo por la Muralla o por otra causa? Y en su caso, ¿los ingresos que generan son a beneficio exclusivo de Lugo? Esto último es discutible, si tenemos en cuenta casos como el de las guías oficiales de turismo, que son uno de los sectores que parecerían directamente beneficiados. Es muy habitual que muchas de las excursiones que pasan por nuestra ciudad vengan con sus propios guías turísticos desde Santiago o Coruña, con lo que la repercusión económica de estos visitantes, que pasan apenas unas horas en la ciudad, es prácticamente nula.

Pero en definitiva, ¿de cuántos turistas hablamos? Es otra cuestión muy compleja dada la falta de credibilidad de los datos facilitados por las administraciones. Las cifras oficiales del Ayuntamiento de Lugo sobre los visitantes al Arde Lucus 2015 hablaban de 600.000 personas en tres días, lo que no resiste el más mínimo análisis crítico. La capacidad hotelera (incluso tomando la de toda la provincia), la imposible ubicación de los vehículos que supuestamente trasladaron a esas personas, la falta de recursos de restauración para atenderlos… hace incompatible esa cifra con la realidad. Baste como ejemplo que la Xunta calculó ese mismo número de turistas para toda Galicia en el mes de Septiembre de ese año 2015.

¿Cómo obtenemos pues cifras fiables? La hostelería lucense sufre vaivenes ligados tanto al turismo como a la actividad económica de la ciudad. No hay estadísticas de cada local que indiquen si su clientela es foránea o propia salvo, lógicamente, en los hoteles, que por su naturaleza se nutren de visitantes si bien no podemos conocer cuántos de ellos son turistas y cuántos se alojan por motivos profesionales vinculados a la actividad económica ordinaria de la ciudad. Con todas esas precauciones, y dado que son los únicos datos realmente objetivos, utilizaremos como base la evolución hotelera.

Por lo tanto, a la hora de hablar de datos objetivos utilizaremos únicamente las estadísticas de empleo y de afiliación a la seguridad social de trabajadores del sector servicios y la evolución del número de hoteles existentes en la ciudad.

 

Fuente: www.ige.eu – Instituto Galego de Estatística - Xunta de Galicia




Fuente: www.ige.eu – Instituto Galego de Estatística - Xunta de Galicia


Fuente: www.ige.eu – Instituto Galego de Estatística - Xunta de Galicia

2.- Patrimonio de la Humanidad: ¿la gran ventaja?

Se da por sentado, como axioma incontestable, que la declaración de la Muralla como Patrimonio de la Humanidad supuso un antes y un después en la repercusión del principal monumento lucense en el mundo del turismo. Sin embargo, no todas las ciudades con patrimonios contemplan su impacto con el mismo optimismo.

La declaración genera una serie de obligaciones relativas a cuidado, mantenimiento y demás aspectos, que a efectos de este estudio, al ser asumidos por la administración titular (la Xunta de Galicia) no tienen una repercusión negativa en la ciudad.

Sin embargo sí ha tenido costes prácticos, por obligaciones derivadas sobre el supuesto impacto de proyectos urbanos en la Muralla, tal y como se dio a conocer al ser obligado el Ayuntamiento a renunciar a uno de los más ambiciosos y esperados proyectos, con la malograda construcción de un auditorio en antiguo Cuartel de San Fernando.

Las ventajas de la Declaración como patrimonio de la Humanidad son, por tanto, inmateriales (promoción, orgullo, amor propio…) y materiales, con el supuesto aumento del número de visitantes, pero la falta de campañas orientadas al turismo por parte de las administraciones, que parecen vincular sus esfuerzos al consumo interno (recordemos que los turistas no votan en la ciudad), con lo que no se produce el deseado despegue en el número de visitas.


3.- La conclusión es una dura realidad: Lugo se queda descolgado.

Las estadísticas no apoyan la teoría de que la Muralla genera el excepcional retorno que debiera tras su declaración como Patrimonio de la Humanidad. ¿A qué podemos achacar ese fracaso colectivo en su explotación?

Como se ha indicado, no existe una política coherente y profesional de promoción de la Muralla de Lugo como marca propia y atractivo turístico, una obligación compartida por la Xunta de Galicia, titular del monumento pero cuya obligación quizá se puede entender cumplida con la promoción de Galicia en su conjunto, y por el Ayuntamiento de Lugo, principal interesado en la difusión de los atractivos locales.

No hay profesionales del turismo al frente de las áreas administrativas competentes, lo que genera absurdos como que las citas más importantes del mundo del turismo (FITUR) se enfoquen con una óptica meramente política y localista, que busca la difusión de la acción en la ciudad en lugar de los fines lógicos de promoción profesional. La foto en la prensa local es más importante que la acción en sí.

Tampoco hay conciencia empresarial de los beneficios que podría generar la Muralla. Apenas hay comercio de recuerdos o de actividad económica vinculada al monumento, lo que choca con su importancia histórica y cultural.


Una posible Solución:

La creación de un Patronato, dirigido por personal no político, sino profesional del turismo, nutrido con fondos públicos y privados pero con una gestión gerencial que permita la vinculación de su futuro a resultados cuantificables parece ser la forma más lógica de abordar esta cuestión.

La construcción de un espíritu común de difusión, promoción, explotación y repercusión económica de la Muralla de Lugo en el tejido empresarial local es una tarea compleja en una ciudad que no se caracteriza por su dinamismo emprendedor.

Sin embargo, entre todos podemos hacerlo mucho, muchísimo mejor.

miércoles, 9 de junio de 2021

El Bono Impulso de la Diputación: 30 euros para tus compras en Lugo

 

Cabecera de la web de la Diputación con el Bono Impulso. He incluido ahí el enlace directo a la solicitud del bono por si les resulta más cómodo
(NOTA: Desde Chrome y Explorer funciona, desde Firefox y versiones móviles da errores, prueben a entrar directamente en la web de la Diputación: http://www.deputacionlugo.gal)

Una de las costumbres más extravagantes de nuestra sacrosanta administración es la de anunciar planes de ayuda a lo grande y después poner toda cuanta zancadilla se les pasa por la cabeza para que los usuarios tengan más que complicado acceder a esas subvenciones.

Partiendo de la experiencia en algunas de las anteriores, como las del bono turístico de la Xunta o las ayudas del Ayuntamiento de Lugo, en que las respectivas sedes se colapsaron porque no eran capaces de absorber las solicitudes de conexión de los usuarios, y llegando al mal hábito de esconder los formularios en una maraña de enlaces donde es difícil llegar al destino, las administraciones ponen una larga lista de impedimentos. Por si esto fuera poco, en muchas ocasiones te piden documentación que NO podrían exigir ya que la Ley de Procedimiento Administrativo dice que no hay que presentar ningún documento emitido por ninguna otra administración pública, un artículo que se viola a diario.

Los Bonos Impulso de la Diputación de Lugo han pecado de lo mismo. Son bonos de 30 euros que puedes gastar en compras de más de 60, lo que en la práctica supone un descuento de hasta el 50%. Es una gran cosa porque se subvenciona una parte pero también se reactiva la aportación de la gente con lo que en realidad se duplica el presupuesto consignado.

El problema es que durante los primeros días cuando accedías al enlace te salía una página de error que sólo resolvieron el día 3 (supuestamente el plazo se había abierto el día 1 pero no había forma de solicitar nada). Una vez subsanado el problema te dirigían a donde no es, algo que se también se modificó después para evitar que metieses la solicitud en el registro general.

Ahora ya está todo solucionado, afortunadamente, y por eso pueden ustedes pedir ese bono sin mayores complicaciones. El procedimiento es sencillo: hay que tener firma digital o darse de alta con usuario y contraseña (lo primero siempre es más cómodo) para poder llegar a registrar la solicitud. El enlace directo al formulario es el siguiente:

https://sede.deputacionlugo.org/oficina-lugo/tramites/altaSolicitud.do?id=8629&block=BONO_IMPULSO_1097&blockType=AREAS_SEDE

(NOTA: Desde Chrome y Explorer funciona, desde Firefox y versiones móviles da errores, prueben a entrar directamente en la web de la Diputación: http://www.deputacionlugo.gal)

Una vez dentro no puede ser más sencillo: se cubren los datos básicos (la mayor parte de ellos ya se rellenan solos al entrar con la firma) y se presenta sin más complicación. Esta parte la han hecho muy bien.

Se han solicitado 3.000 bonos, lo que realmente es chocante porque lo suyo sería que estuvieran ya agotados. Me imagino que es por los problemas iniciales pero, como les decía, ya están resueltos.

Ah, por cierto, recuerden que toda subvención tributa así que, salvo que haya algún mínimo o excepción que desconozco, esos 30 euros tendrán que ser incluidos en el IRPF del año próximo. No se les olvide que después hay problemas.

No quiero terminar esto sin felicitar a la Diputación por la labor de la persona que atiende el teléfono de ayuda para estos bonos (el 982 260 204, por si les queda alguna duda). Es una chica a la que no conozco pero que realmente me ha impresionado muchísimo. En pocas ocasiones me he encontrado con alguien tan amable, tan eficiente y tan resolutivo en una administración pública. He llamado algunas veces en diferentes fases del procedimiento y no sólo me ha resuelto las dudas con prontitud sino que además lo ha hecho con simpatía. Un 10, así da gusto. En lo que pueda valer, mis felicitaciones y agradecimiento.

miércoles, 21 de abril de 2021

La web municipal colapsó (aunque el Gobierno lo niegue)

Captura de pantalla del colapso que el Gobierno local niega...

Que los sistemas electrónicos y digitales fallen es una posibilidad real y que hay que intentar evitar. Que se nieguen esos fallos es intolerable. Que se perjudique a los usuarios por ese motivo es inadmisible.

El otro día les hablaba de los bonos turísticos de la Xunta y de los muchos problemas que hubo para poder acceder a ellos. Ayer pasó exactamente lo mismo con la sede electrónica municipal pero por un tema mucho más serio: las ayudas a las empresas locales por la crisis del COVID-19.

Lo de los bonos turísticos no deja de ser un “divertimento”, una cuestión más o menos accesoria, mientras que en el caso de las ayudas a las empresas algunas se juegan esa gota que colma el vaso, ese grano de arena que puede suponer su continuidad o su cierre.

La administración obliga a las empresas a utilizar medios electrónicos, lo cual está muy bien pensado porque se supone que todos tienen que saber usarlos… el problema es el “se supone”. Pero incluso sin entrar en eso, si la propia página en la que tienes que presentar la solicitud colapsa en cuanto hay una avalancha de solicitudes (cosa esperable en determinados casos) la cuestión ya no es tan sencilla.

Estas ayudas se conceden por orden de entrada en el registro, pero si éste funciona ora sí, ora no, ¿qué justicia hay en que reciba la ayuda una empresa que “coló” a las 10:30 mientras otra estuvo desde las 9 a las 12 sin poder presentar la solicitud?

Los problemas de la sede electrónica municipal de Lugo son ya conocidos por todos, y se basan en la cabezonería de querer tener “su” chiringuito en lugar de usar la plataforma estatal, que funciona de maravilla y casi nunca tiene incidencias.

Iba a escribir que “confiemos en que solventen este problema para quienes se han quedado fuera de las ayudas por un error de la administración”, pero es imposible. Si anulan el procedimiento sería injusto para los que pudieron presentar la solicitud, y si abren la mano para quienes tuvieran problemas… ¿cómo se demuestra eso? Se colarían todas las entidades que quisieran alegando que lo intentaron y no pudieron…

Lo que sabemos es que esto nace con mal pie, y que encima lo niegan, lo que es más grave. Mentir no es la mejor solución a estas meteduras de pata, sólo agravan la situación.

viernes, 18 de diciembre de 2020

Los lucenses merecemos un Gobierno que no nos mienta

 

Los lucenses merecemos un Gobierno que no nos mienta. Podemos afirmar esto parafraseando a Alfredo Pérez Rubalcaba, un histórico socialista que el día 13 de marzo de 2004 sentenció una de esas máximas que merecen estar grabadas con letras de oro en la entrada de las instituciones públicas.

Soy plenamente consciente de que la subida de las tasas de terraza es bien vista por algunas personas que, con esa mala leche que nos gastamos cuando a quien le suben los costes es a otro, aplauden el incremento porque “son muy bajas”. Lo piensan aunque Vigo cobra 5,34, Coruña 25 y Santiago 27 euros por lo que en Lugo ahora cuesta 19,32 y se va a subir a 40,32 euros. Pero hoy no les voy a hablar de lo disparatado de la subida, ya que es opinable, sino de cómo se ha justificado esa medida. Mintiendo y reiterando la mentira.

Dice el Gobierno municipal que “por ley” están obligados a subir esas tasas y que hay “tres sentencias” que le condenan a ello. Es falso. Sin paliativos, es mentira.

Para empezar, la ley ni siquiera obliga a que se cobre la ocupación de vía pública. Es una decisión del Ayuntamiento, que puede no fijar una tasa y, aunque regule dónde se pueden y dónde no se pueden poner terrazas, tiene libertad de no cobrar ni un céntimo por su instalación. Lo que no puede es cobrar lo que le venga en gana, como hizo durante muchísimos años, en que los hosteleros lucenses pagaban las tasas más caras de Galicia.

Una vez aclarado esto, también hay que explicar la diferencia entre una tasa y un impuesto. La tasa grava el coste de un servicio nada más. Es decir, que una terraza gane mucho dinero o poco no puede afectar a la tasa, porque eso donde se paga es en los impuestos. Esto da al traste con la falaz argumentación de “pagan poco y ganan mucho”, un prejuicio de discusión verdulera bastante impropia de un Gobierno.

En cuanto a las famosas “sentencias”, es cierto que han perdido un pleito en el juzgado contencioso administrativo por un tema de un vado, y que no sólo se ha anulado la liquidación que reclamaba esa persona sino que el juzgado ha elevado una cuestión de ilegalidad al TSXG, pero ni se ha resuelto todavía ese litigio que, previsiblemente, anulará la ordenanza 153 (que es la que regula vados) ni en caso de que se llegue a ese punto esto afectaría a la ordenanza 152 que es la que estamos debatiendo.

Es decir, que ninguna sentencia pone en duda la actual ordenanza fiscal que regula el cobro por las terrazas y decir lo contrario es, sencillamente, mentir.

¿Por qué se cuenta esta milonga? Sencillo, porque se quiere quedar bien con todos a cualquier precio. Se quiere subir lo que paga el hostelero por instalar su terraza, pero sin cabrearlos, así que se les cuenta que en realidad “yo no quería, es que me obliga el juzgado”. Sólo que eso es falso.

Por si esto fuera poco, la subida la basan en un “estudio de costes” que no hay por dónde cogerlo porque aplica coeficientes artificiales para convertir los poco más de tres euros que el propio estudio fija como precio real del suelo en los más de 40 que quieren cobrar. A mayores, se producen situaciones absurdas como que se suban más las tasas a las zonas menos ventajosas o que calles de menor categoría paguen otras de mayor categoría lo que, a un gobierno “progresista”, tendría que sacarles los colores.

Si quieren subir las tasas de terraza están en su derecho a hacerlo, para eso son el Gobierno, pero no de cualquier manera, ni arbitrariamente, ni, por supuesto, engañando a los interesados. Recuerden al señor Rubalcaba y apliquen su máxima: “Los lucenses merecemos un Gobierno que no nos mienta”. Asuman su decisión que, estoy seguro, habrá quien les aplauda porque ya sabemos que “tienen que pagar más” es un mantra que cuela… siempre que se aplique al de al lado, claro.