miércoles, 8 de abril de 2026

Las cinco preguntas que debería contestar cualquier propuesta para la estación de autobuses

Las dársenas de la estación, con unos carteles muy "vintage" que  yo, personalmente, conservaría.
Foto: El Progreso
 

El intenso debate sobre el futuro uso de la actual estación de autobuses es algo poco frecuente en Lugo. Es sanísimo que haya propuestas, ideas y argumentos, y si les soy sincero estoy orgullosísimo de que haya sido Lugo Monumental, la asociación que tengo el honor de presidir, la que haya empezado con esto. El diálogo, el debate, las propuestas, siempre son buenas incluso aunque no se esté de acuerdo con unas u otras.

Las propuestas que se plantean son de todo tipo: tirando el edificio, sin tirarlo, haciendo excavación, sin hacerla, poniendo zonas verdes, sin ponerlas… hay tantas soluciones como opiniones, que es algo que varía muchísimo en función de los puntos de vista de cada cual y la profundidad con la que se aborde el tema.

Los puntos de partida también cambian según las querencias de quien construye su propuesta, aunque en algunos casos creo que se adolece de dos pecados capitales: no hacer una reflexión sino una ocurrencia y no contemplar la zona en su conjunto, algo muy de Lugo, donde se ponen parches a las localizaciones sin ver la ciudad como un todo.

En mi opinión el resultado ha de ser fruto de un diálogo en que hay que plantearse una serie de cuestiones básicas, fundamentales, que creo que son las siguientes:

1.- ¿Queremos que los buses sigan teniendo una parada en ese espacio?

Es la primera de las preguntas, porque en función de la respuesta varía enormemente la configuración de la zona. Si se desea que las líneas interurbanas puedan seguir parando, aunque sea brevemente, para dejar y recoger viajeros es de sentido común que no podemos prescindir de un espacio para ese menester. Tampoco se podría eliminar el tráfico de la zona, aunque esto tampoco sería posible porque el aparcamiento subterráneo de la Plaza de la Constitución lo impediría.

La propuesta presentada por Lugo Monumental coincide con la del BNG en que sí, es necesario mantener una parada de buses ahí, frente a quienes opinan que con la Intermodal sería suficiente (parece que desconocen que muchos buses ya hacen otras paradas, como en Fonte dos Ranchos por ejemplo, y eso se debe a que la mayoría de los que opinan – y por desgracia muchos de los que deciden – no han usado un bus en su vida).

2.- ¿Necesitamos ampliar el aparcamiento subterráneo?

También es una cuestión fundamental. Quienes abogan por que ese parking crezca parecen obviar que el actual nunca se llena (bueno, quizás en Arde Lucus o San Froilán, aunque ni siquiera en esas fechas está a tope todo el día sino en momentos puntuales) y que el casco histórico no necesita más plazas de aparcamiento de pago, sino gratuitas.

Aquí es donde creo que una vez más se nota que no hay visión de conjunto. Hay otras zonas donde hacer un enorme aparcamiento en altura que sería poco agresivo estéticamente, con un mantenimiento mucho menor, un coste de construcción infinitamente más bajo que el de un subterráneo, con menos problemas derivados de los restos arqueológicos, con gran número de plazas, y que solventaría varios problemas al mismo tiempo si se ubica entre la Ronda, Miguel de Cervantes y Castelao. Esa estructura podría suponer no sólo la solución al problema de aparcamiento del casco histórico sino el de conexión de la Intermodal con el centro.

3.- ¿Tiramos el edificio?

Es el tercer pilar de cualquier propuesta: mantener el inmueble o derribarlo. Quienes piensan que hay que tirarlo lo consideran viejo, feo, inútil y “poco moderno”… lo mismo que en su día se decía de la Muralla.

Derribar un edificio en una ubicación envidiable, con un tamaño considerable y una estructura en buen estado es un disparate económico, social y, sobre todo, ecológico. Con la de usos que se le podría dar (estos días han salido muchísimos, desde culturales a residencia de mayores, espacio para actividades juveniles, económicas, comerciales…) parece absurdo demolerlo.

4.- ¿Queremos zonas verdes?

La querencia por el verde es bastante general, creo yo, aunque alguna de las propuestas parece apostar por esto para compensar lo que se ha hecho en el casco histórico, donde han convertido una oportunidad en un páramo de piedras rotas y cemento.

Pero a veces lo más verde no es poner un jardín, sino mantener un inmueble cuya demolición supondría generar toneladas y más toneladas de residuos inútiles y una huella de CO2 importante, ya que estas obras son muy contaminantes.

Además, las dársenas ocupan un gran espacio que se podría ajardinar, además de la propia cubierta del edificio para abrirla a un público que muchas veces no es consciente de lo que tenemos ahí.

5.- ¿Qué usos necesitamos?

Es el otro gran debate. La propuesta de Sánchez-Montaña, por ejemplo, nos ha parecido preciosa a muchísimas personas, si bien supone repetir lo que ya existe en la Vieja Cárcel. ¿Tenemos necesidad de más espacios culturales medio vacíos como el MIHL o los Auditorios? ¿Tanta presión tienen esos locales, con agendas repletas y listas de espera? Me temo que no es el caso. De hecho, las fotos de los actos culturales en Lugo no suelen mostrar el público, porque salvo casos puntuales, es desolador. El amigo Carlos ha puesto un público en sus (magníficas) infografías que no sé si se correspondería con la realidad.

También se han mencionado usos deportivos, lo que de nuevo obvia la existencia del viejo pabellón de la OJE en pleno casco histórico y que lleva cerrado casi medio siglo. Quizá lo que sería razonable es que los esfuerzos vayan encaminados a una visión de conjunto, recuperando ese pabellón y usando el terreno de la estación para otros menesteres.

En cuanto a las propuestas alternativas que creo que sí podrían tener más sentido una sería la de una gran residencia pública para personas mayores, que al estar en pleno centro les daría una maravillosa libertad de movimientos. No me parece ninguna locura, más bien al revés, es un planteamiento muy interesante. Quizá, si el Museo de la Romanización no sale adelante o se cambia su propuesta de ubicación (a lo mejor el desierto MIHL no es mal lugar para ese Museo) tampoco sería mal sitio San Fernando para ese centro de mayores.


Creo que, en resumen, estas son las cinco preguntas que tenemos que hacernos. Si responden lo que opinan a cada una, la propuesta les sale sola.

1 comentario:

  1. Estimado Luís;

    Ó ver o título do seu artigo de hoxe díxenme: Alá vou! Pero creo que coincidimos en prácticamente todo, polo que xa respostou vostede por min.

    O único que puntualizaría sería que eu ademais dos buses interurbanos querería que na estación de autobuses parasen os buses urbanos (e esta servise de intercambiador). Iso axilizaría o transporte público e pode facerse mantendo o edificio e reducindo (moito) o espazo das dársenas, xa que os buses non teñen que estar alí almacenados.

    Se ademais asumimos que o aparcamento soterrado que xa temos é suficiente, que o máis razoable é manter o edificio, que no espazo liberado polas dársenas podemos gañar zona verde e que o edificio pode acoller outros usos o único que hai que facer é convocar ben un concurso de ideas e decidir cómo facelo... e executalo (non deixalo so en bonitas propostas de concurso, nun caixón)

    E facelo, por suposto, cunha idea xeral de cidade.

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