Ayer fue un día de comprobaciones.


Y por último comprobé que el PP en Lugo sigue manteniendo un poder de convocatoria sin rival. Fui al mitin central de los populares en Lugo a invitación de Joaquín García Díez, quien lleva dos semanas saltando por toda la provincia y haciendo kilómetros como si él mismo fuera candidato en esta cita electoral. Me llamó y me animó a ir así que allá nos fuimos varios amigos y hasta mi suegra. De hecho al final nos juntamos un grupito bastante considerable de 10 personas (eso ya sería un cuarto de la afluencia que tuvo Pedro Sánchez) aunque entre los cientos de simpatizantes que había en Veterinaria era una gota en un océano.

Les conté que el otro día había ido al mitin de Ciudadanos (también por invitación de Olga Louzao), y tengo que decir que probablemente la oratoria de Albert Rivera y de Inés Arrimadas supere a la de Cifuentes o incluso a la del propio Feijoo, pero no así el contenido. Me gustaron muchas cosas de las que dijeron Rivera y Arrimadas, pero no tanto el que dedicaran una buena parte de la intervención a criticar a los demás partidos. Feijoo no lo hizo para mi agradable sorpresa.
De hecho reflexionó sobre el tema, y aclaró que no estaba allí para ser negativo ni poner verdes a sus contrincantes (y eso que lo tiene fácil) sino para hablar en positivo y explicar qué quiere hacer durante cuatro años más.

Tengo que agradecer a Joaquín que me llamara, incluso que insistiera porque no me veía muy convencido de ir, porque fue una tarde muy agradable, más aún con las cañas que nos tomamos al salir del mitin en pandilla y que fueron uno de los mejores momentos del día.
¿Que me ha salido un artículo loando a Feijoo? Pues sí, para qué nos vamos a engañar. Estamos en campaña electoral y aunque intento evitar el tema político como la peste hay días en que uno, politólogo que es, no puede evitar meterse en el asunto.
¿Que si esto supone que volvería al PP? A día de hoy no. Muchas de las cosas que me hicieron marcharme siguen estando ahí, y desde que me fui me siento más libre para opinar. No porque nadie tuviera la osadía de decirme qué tengo que opinar, quizás porque ya sabían que conmigo eso funciona bastante mal (bueno, lo intentó alguien después de marcharme y le salió el tiro por la culata) sino porque yo mismo me autocensuraba. Lo hacemos todos, "defender los colores", aunque también hay que decir que no hace falta abandonar un partido para poder ser crítico ni mucho menos. Quizá si el tiempo retrocediera, que es una costumbre que no tiene, habría actuado de otra forma pero ahora lo hecho, hecho está.
Me gustó verte allí. Buena señal
ResponderEliminarHai marea
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