miércoles, 17 de abril de 2019

Miércoles de Semana Santa by Forges


martes, 16 de abril de 2019

Martes de Semana Santa by Forges


viernes, 12 de abril de 2019

¿Estaban al día los catamaranes de la Diputación en la campaña de 2018?

Uno de los catamaranes de la Diputación que circuló sin tener la documentación en regla ante la CHMS.
Foto: El Progreso
El artículo de hoy es largo, pero creo que no se puede tomar este tema a la ligera y despacharlo con cuatro ideas, así que les ruego paciencia.


La polémica de los Catamaranes de la Diputación está servida. En uno de los últimos plenos, el diputado Juan Carlos Armesto afirmó que los barcos dependientes del organismo provincial habían navegado sin los permisos y seguros pertinentes, lo que generó una amenaza de demanda por parte de Eduardo Vidal, el diputado encargado del asunto, quien aseguró que a menos que se retractase lo llevaría al juzgado por calumnias, cosa que hizo confiando en que la lentitud de la justicia no permita que esto se aclare antes de las elecciones de mayo y en que la costumbre de exagerar que tiene la oposición le dé parte de razón.

Estas cosas están casi siempre sujetas a la interpretación de Su Señoría, que puede tener agarraderas para que haya causa. Como les decía, la tendencia de la oposición a todo gobierno de exagerar el lenguaje con que describen los problemas para que parezca que poco menos que los barcos se iban a hundir en cuanto les pusiera el pie encima un pasajero algo entrado en carnes hace que es probable que haya una retractación parcial, que se venderá como un paso atrás… aunque tampoco estoy convencido de que la Diputación tenga mucho interés en airear realmente este asunto porque Armesto tenía razón en parte.

Es un tema complejo así que vamos por partes, como suelo hacer en estos casos.

¿Tenían los catamaranes los permisos en vigor en la campaña de 2018?

No. Les explico el por qué de tan tajante afirmación:

Los catamaranes de la Diputación navegan por los ríos competencia de la Confederación Hidrográfica Miño Sil (CHMS), así que necesitan permiso de ésta para poder transitar por sus aguas. Entre agosto de 2015 y mayo de 2016 la Confederación dio autorizaciones a los 5 barcos de la Diputación, y dichos documentos estaban vigentes hasta el día 31 de diciembre de 2018. Esto parece solventar este tema y apoyar que estaba todo como debía… pero las cosas no son siempre tan sencillas.

En febrero de 2018 la CHMS notifica a la Diputación un cambio en la documentación necesaria para navegar por las aguas de su competencia, indicando explícitamente que “a partir de la presente notificación, para poder llevar a cabo el ejercicio de la navegación y flotación en las cuencas de esta Confederación Hidrográfica, deberá de presentar el modelo de Declaración Responsable”. Esto anula pues el permiso anterior y lo condiciona, en román paladino, a presentar ese nuevo documento, la declaración responsable, para poder navegar en 2018, y a adjuntar una serie de anexos.

Como la Diputación no se molestó en contestar a esa carta (a pesar de que la notificación implique que sin presentar la documentación los catamaranes no podrían navegar), la Confederación reiteró el requerimiento a mediados de marzo y el Servicio de Turismo de la Diputación (a la segunda va la vencida en este caso) contesta a esos escritos a primeros de abril, remitiendo las cinco famosas Declaraciones Responsables (una por barco). Sin embargo no presentan toda la documentación, que les es requerida por parte de la CHMS pocos días más tarde (por cierto, en todo este tema la CHMS ha demostrado una rapidez asombrosa en el mundo administrativo). La Diputación contesta al requerimiento diez días más tarde, pero tampoco está completa su repuesta. Falta un documento fundamental: los certificados de navegabilidad.

¿Qué son esos certificados? Es la versión para barcos de la ITV, un documento que certifica que se han revisado y que cumplen con la normativa vigente para poder ser utilizados. Llama la atención que no la tuviesen pasada ya, por lo que podemos deducir que si la Confederación no hubiera exigido ese documento nadie se habría acordado de pasar la revisión a los barcos.

Es interesante hacer notar también que la campaña de los catamaranes de 2018 comenzó el día 24 de marzo, es decir, que documentalmente vemos que la Confederación había requerido a la Diputación las declaraciones responsables, y que solo se remitieron a principios de abril (e incompletas, como ya dijimos). Esto, por sí mismo, ya hace que Armesto tenga razón cuando dice que no estaban los permisos en regla, ya que según la propia CHMS no se podían haber validado dichos permisos según su propio requerimiento inicial.

Ahora es donde viene lo gordo. A finales de abril la CHMS vuelve a requerir a la Diputación cinco veces (una por barco) para que presente el Certificado de navegabilidad (las conocidas como ITBs). Se les contesta a mediados de mayo que se ha “iniciado el expediente de contratación para la adjudicación de las inspecciones reglamentarias” y que se les remitirá a la mayor brevedad (¿no les suena a ustedes a “ya os lo mandaremos un día de estos”?). Eso quiere decir que en mayo, dos meses después de iniciada la campaña, no se habían pasado las inspecciones ya que ni siquiera se habían contratado.

De hecho hay inspecciones que no se pasaron hasta primeros de agosto, y la Diputación no obtuvo las ITBs hasta principios de septiembre, terminando ya la campaña de los catamaranes. Sin ese certificado la CHMS no pudo considerar válidas las declaraciones responsables, así que Armesto dijo la verdad cuando afirmó que los barcos no estaban en regla.

Hasta el mes de septiembre no se envía a la CHMS la contestación a su requerimiento de mayo, generándose otra petición por parte de la Confederación en que piden que se aclare la vigencia de los seguros. Eso sí estaba bien, ya que hubo una confusión por parte de la Diputación en la documentación y al ser el pago semestral se embrolló con su periodo de vigencia.

En noviembre de 2018 la CHMS remite a la Diputación las tasas que hay que pagar para obtener los permisos de navegación de ese año, y se aprueba el gasto de dichas tasas a finales de diciembre de ese año, con lo que, en todo caso, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que la documentación no pudo estar completa antes de que se abonasen las correspondientes tasas.

De los cinco barcos (Pelegrín I, Pelegrín II, Pelegrín III, Mencía y Cañón del Sil) la Confederación no pudo considerar los permisos otorgados antes de diciembre de 2018, y ni siquiera de todos ellos, ya que el 7 de diciembre se consideró desistida la petición relativa al Pelegrín III y el 15 de enero de 2019 se archivó el expediente del Pelegrín I, del que hablaremos más tarde.


¿Tenían seguro vigente los catamaranes para la campaña de 2018?

Sí. Ahí es donde ha metido la pata Armesto, aunque su error es fácilmente disculpable. Los catamaranes tenían en vigor los seguros correspondientes, pero la propia Declaración Responsable enviada por la Diputación a la CHMS (de hecho la enviaron varias veces en fechas diferentes) decía que el seguro caducaba en pleno verano. Se equivocaron, esa fecha era la del vencimiento de los pagos, pero si el propio Eduardo Vidal firmó el documento con el error es llamativo que salte como una hidra cuando Armesto utiliza la propia declaración del que se supone responsable del tinglado.

El problema con los seguros es que habría que ver si a pesar de estar al día en pagos se harían cargo de los daños e indemnizaciones de unos barcos que no habían pasado la ITB y que no tenían permiso de la CHMS para navegar. Ese tema es grave.

Probablemente en caso de que hubiera un accidente o un siniestro de cualquier naturaleza la compañía se negaría a pagar, dependiendo de las circunstancias. Ya sabemos que para contratar seguros todo son facilidades, pero que para abonar facturas se pone la proa (¡qué bien traído!).

Si uno circula con un coche sin pasar la ITV y sin permiso de circulación y causa un accidente, la compañía le va a poner todo tipo de problemas para pagar. Seguramente, según tengo entendido (pero esto no es seguro que sea así), sí se harían cargo de los daños a terceros, pero nada impide que luego le reclamen al usuario los importes, sobre todo si el accidente lo ha provocado una avería mecánica que se habría detectado al pasar la Inspección Técnica de rigor. Si ya no tiene permiso para circular, ni les cuento.

El peculiar caso del Pelegrín I: La Diputación se lo quiere llevar de Lugo. 

El Pelegrín I es el catamarán que funcionó una temporada en Lugo. Se suponía que su ruta iba entre “las islas” y la aceña del Rey Chiquito, pero tras una farragosa tramitación administrativa, que como todos sabemos no sirvió para nada porque en 2018 no circuló en nuestro tramo de río, la Diputación comunicó a la CHMS el traslado de ese barco al embalse de Os Peares. Eso hizo que se archivase el expediente relativo al tramo del Miño en Lugo.

Ese traslado nunca se hizo. El barco sigue en medio y medio del río Miño a la altura de la escuela de piragüismo de nuestro municipio, con un lateral medio sumergido y abandonado a su suerte para mayor gloria de la Diputación Provincial de Lugo.

¿Qué pasó con ese catamarán? No lo tengo muy claro. Supongo que a la habitual desidia pública por la buena gestión de los bienes pagados con dinero de todos se une que el chapucero tablón de horarios y la pobre publicidad hundieron la afluencia de público.

El Pelegrín I a su suerte en medio del Miño en el Municipio de Lugo... a pesar de que la Diputación afirmaba que se trasladaría a Os Peares y no tiene permiso para estar ahí en este momento.

Conclusiones:

Los catamaranes de la Diputación no tenían todos los permisos necesarios en regla durante la campaña de 2018 (presentaron los documentos pero no estuvieron completos al menos hasta diciembre de ese año, y alguno de los expedientes incluso se archivó). El seguro estaba abonado, pero teniendo en cuenta las carencias de las declaraciones responsables presentadas no sería de extrañar que hubiera problemas a la hora de reclamar a las compañías posibles daños…

Mañana comienza la campaña de 2019 y en lugar de aprender de la campaña pasada y hacer los deberes con tiempo, presentaron las declaraciones responsables de este año ante la CHMS el jueves de la semana pasada, con lo que si han vuelto a meter la pata y no tienen completo el expediente volverán a caer en los mismos errores, si bien es más difícil que las cosas estén tan mal hechas, porque por ejemplo la ITB entiendo que es para varios años, así que eso queda cubierto.

Estos expedientes son tan sumamente chapuceros que me parece inconcebible que se atrevan a sacar pecho y amenazar a los demás con demandas judiciales. Ellos verán, pero van a hacer el ridículo, si bien les dará igual siempre que se sepa después del 26 de mayo.

Este tema está lleno de mentiras, de manipulación, de rasgado de vestiduras y de princesas heridas en su honor que esconden la realidad: la tramitación ha sido chapucera y deficiente y menos mal que no pasó nada, porque la revisión de los barcos detectó deficiencias que luego se solventaron, pero que estuvieron sin arreglar con los barcos navegando.

Si la verdad es que no pasan más cosas malas porque hay suerte que si no... 60.000 usuarios y las cosas llevadas así... 

jueves, 11 de abril de 2019

El Lugo ruinoso campa a sus anchas

Estas vallas ya no están. Las quitaron hace unos días, al igual que en otra casa de la calle, sin que se aprecie mejora alguna que justifique su retirada. Quizás el motivo es que vienen las elecciones.

Ahora está así. No parece que el estado sea muy fiable, pero si pasa cualquier cosa habrá que ver por qué se quitó el vallado.
Es complicado valorar algunas cosas. Por ejemplo, hace unos días el Ayuntamiento retiró las vallas de protección de dos casas en la Ruanova, aunque a la vista ambas están en el mismo estado en que estaban. De hecho una de ellas tiene unos hierros colgando que no sé el riesgo que tienen de caer al suelo (no soy ingeniero así que no puedo aseverar nada), pero con esa especie de “protección ante la duda” que parece haber en los últimos años es sorprendente que se quitasen. No son las peores de Lugo, ni mucho menos, aunque sí están en una zona muy transitada, lo que hace que si cae algo sea más probable que pille a alguien debajo.

Los hierrajos esos no dan precisamente sensación de tranquilidad. No veo qué se ha mejorado para retirar las vallas.

Durante este último mandato no veo que se haya hecho absolutamente nada para evitar la degradación y el feismo de Lugo en el tema de las casas en aparente u obvia ruina. Bueno, tampoco se hizo nada en los anteriores, pero ahora que estamos a unas semanas de elegir a los nuevos representantes públicos hay que hacer balance de lo que se hizo en este último periodo.

Un esqueleto junto a una casa en ruinas, ya son parte de nuestro paisaje desde el Patrimonio de la Humanidad.
Foto: La Voz de Galicia

A la cabeza se nos vienen a todos las casas en ruinas de la Ronda de la Muralla, tanto las que están en la esquina de Nicomedes Pastor Díaz como las que vemos desde el tramo entre la Mosquera y la puerta de San Pedro, o la de la calle Montevideo con Ruanova, o el Pazo de Doña Urraca (este caso más sangrante por ser una propiedad pública, concretamente de la Xunta de Galicia que la tiene ahí, criando helechos, en vez de intervenir en ella de una vez)… podríamos seguir haciendo un largo, larguísimo listado que afecta a toda la ciudad.

La de años que lleva esta casa así... Yo ya casi no la recuerdo completa.
Foto: El Progreso
Hay muchas herramientas que un municipio puede utilizar para evitar estas situaciones, sobre todo en los casos sangrantes en que hay riesgo de que un desprendimiento afecte a los viandantes. La casa de la Ronda con Pastor Díaz, por ejemplo, afecta notablemente a los peatones, que tienen que soslayar una zona vallada por el propio Ayuntamiento, que por cierto anula de esta forma un par de plazas de aparcamiento para discapacitados. Esa especie de “ocupación de vía pública por el morro” lleva ahí años, y más años seguirá.

Desde la multa coercitiva hasta la ejecución subsidiaria, la administración puede proteger a sus ciudadanos de estas barbaridades, y sin tirar del talonario común de todos, ya que en el caso de esta última medida, que consiste en que el Ayuntamiento ejecuta las obras necesarias y luego pasa la factura al propietario incumplidor, se recupera lo invertido. Pero hay que hacerlo.

No sé si recuerdan la campaña electoral de 1999, la que dio la entrada en la alcaldía a Orozco. En aquella ocasión fue clave el estado ruinoso de una casa en la Plaza del Campo, la que hoy es oficina de turismo municipal y centro de interpretación de la Muralla (siempre me ha llamado la atención que no esté en uno de los edificios adosados al monumento, que sería lo lógico). Pues ya ven, hoy podrían repetir a la inversa dicha campaña con muchos más ejemplos, pero claro, la pereza del Gobierno también afecta a buena parte de la oposición, que parece convencida de que con dos maquetas y tres frases ingeniosas van a lograr el favor del público.

Andar por la calle en Lugo tiene sus peligros. Entre las baldosas móviles, que hay que ir esquivando como si estuvieras en un campo de minas para no dar con tus huesos en el suelo o, como mínimo, llegar a casa con los pantalones empapados, y las casas ruinosas que te pueden hacer un agujero en el cráneo, lo más básico se convierte en opcional.

Y mientras tanto, en los plenos, se pasan el rato hablando de cosas que no tienen nada que ver con Lugo. Luego nos quejamos.

miércoles, 10 de abril de 2019

Lo bueno y lo malo de la reformada plaza de la Milagrosa

Para mi gusto demasiado cemento, demasiada losa, mucha escasez de verde y de columpios.
La peatonalización y reforma de la Plaza de la Milagrosa es una acción que, en mi opinión, va en la dirección correcta. Probablemente sea la única actuación propia de la que podemos hablar en los cuatro años de gobierno de Lara Méndez, lo cual no es que sea un balance para tirar bombas, pero vamos a centrarnos en el tema por partes:

1.- La peatonalización y el tráfico:

En primer lugar hay que decir que lo más importante de todo, que es la peatonalización de la plaza, me parece un grandísimo acierto. Llevo años diciendo que la peatonalización es algo que tiene que llevarse más allá de las Murallas, que es una política que humaniza y recupera espacios para la gente en todas partes y que lo lógico es que sea una tendencia en la que hay que profundizar. En eso han dado en la diana, sin duda alguna.

El problema es que han dejado la reorganización del tráfico para después, volteando el orden lógico. Lo normal, creo yo, es primero cambiar el sentido de las calles que se vayan a readaptar, señalizarlo, aislar la zona a peatonalizar del tráfico y después hacer las obras. Han hecho al contrario, con esa forma chapucera y cortoplacista de actuar que nos tiene donde nos tiene. No hay más que ver el cartel que tenían, en que anunciaban alegremente que el tráfico estaba cortado “provisionalmente” por obras. Si vas a peatonalizar, no es “provisional”.

Por si eso fuera poco, son muy conocidos los trastornos que se crearon para los usuarios de la línea 5 de autobús, que se encontraron un buen día con que su habitual parada ya no existía sin más información que un “búscate la vida”. Se entiende que una obra ha de tener una planificación global, que permita anunciar en las paradas afectadas algo como “a partir del día xx esta parada será suprimida por la peatonalización de la Plaza de la Milagrosa. Será sustituida por la situada en tal sitio”. Quizá sea mucho pedir.


2.- La estética:

Desde hace ya unos años en Lugo se está implantando una forma de hacer obras que se aleja muchísimo de mis criterios, aunque reconozco que eso es cuestión de gustos obviamente. La plaza inútil, la de San Marcos, o Cantiño, Augas Férreas, la rocalla de detrás de San Fernando y ahora la Milagrosa son espacios duros, sin apenas verde, y sin uso aparente. No hay una pequeña cancha de nada, unos columpios o una zona que se pueda aprovechar apara gran cosa, salvo para poner escenarios en las contadas ocasiones en que se celebran fiestas.

Al menos aquí han puesto bancos en abundancia, lo que se agradece porque en otros lugares escasean, y no por falta de espacio sino por razones que se me escapan. También se agradece que haya algún arbol, si bien creo que no compensan la falta de césped.

Destaca también, en cuanto al tema de imagen, el cajón viejo que se dejó en medio de la acera, que supongo que es de cuadros eléctricos o algo por el estilo. Es como cuando tienes la casa recogida y limpia y dejas tirado el pijama en medio de la sala, que destaca más aún. No entiendo muy bien que no lo hayan reubicado (que sería lo suyo) o, en caso de dificultad técnica para eso, al menos “disimulado”, con una cubierta de madera o algo así.




3.- Lo que echamos de menos:

¿Dónde está el kiosco? Vale que llevaba años cerrado, pero se suponía que era algo “provisional” (me da que como el desvío del tráfico). ¿Qué han hecho con él? ¿Lo han tirado a la basura o piensan volver a ponerlo? Y de ser el caso ¿dónde lo van a ubicar? Porque les recuerdo que además de vender prensa y chucherías contaba con baños públicos, los únicos de la zona, así que no estaría de más que volviera a su lugar, y a poder ser en funcionamiento.

¿Dónde está el acueducto? Acertaron con las baldosas negras, que destacan en medio de la plaza aunque les falta un cartelito que indique que es el lugar donde, debajo, hay restos del acueducto romano. Es extraño que con la obsesión que tienen con las “ventanas arqueológicas” hayan decidido enterrar esos restos en lugar de darle al barrio una prestancia y una dimensión histórica que recibiría con un elemento de esa categoría en su principal plaza. No sé el estado en que está (no he visto imágenes) pero dudo mucho que esté peor que otras cosas que se enseñan como si fueran la Gioconda.

Esas losas negras marcan el lugar por donde hay restos del acueducto. ¿Por qué no hay una ventana arqueológica?

¿Dónde están los juegos infantiles? Había pocos, pero había, junto a la puerta de la Iglesia. Un pequeño parque infantil que daba vidilla a la plaza y que se echa de menos porque es una de las pocas zonas en donde se ven bastantes chavales por la calle.

Conclusión:

La peatonalización es un gran acierto, pero no tanto ni cómo se ha ejecutado la obra ni cómo se han desatendido los detalles. Confío en que esta plaza, de uno de los principales barrios de Lugo, recupere su esplendor a partir de ahora. Una frutería, una librería y una pastelería son tres víctimas que cayeron durante las obras de peatonalización (no sé si por causa de dichas obras o simplemente coincidió que les dieron la puntilla). Tal vez regresen otras actividades a esos locales, está por ver, pero seguro que para el barrio en su conjunto esta obra marcará una diferencia, y será positiva.

martes, 9 de abril de 2019

La Xunta y el Ayuntamiento se lían a bofetadas por las obras pendientes


A pocos días del comienzo oficial de una campaña electoral que llevamos viviendo durante años, la Xunta y el Ayuntamiento se lían a bofetadas sobre las obras que la administración autonómica tiene pendientes en Lugo. El delegado de la Xunta en Lugo, José Manuel Balseiro, no se anda con rodeos y achaca el retraso a la falta de concesión de licencias por parte del Ayuntamiento, y ve una clara intención política en esa desidia porque “estamos en periodo electoral y no les interesa que estas obras comiencen con agilidad”. Por su parte, el Ayuntamiento responde que está haciendo “el ridículo” y que quienes están pendientes de informes y de papeleos son ellos, porque se les ha requerido.

Este tipo de discusiones absurdas se podría terminar si ponen papeles encima de la mesa. Si la admistración sabe de algo es de generar tanta documentación para la reparación de un lavadero público como la que haría falta para levantar la Pirámide de Keops, así que todo queda registrado, plasmado y documentado sobradamente como para que puedan demostrar cada cual sus razones.

El Ayuntamiento reconoce, por ejemplo en el caso del colegio del Sagrado Corazón, que sí es cierto que lo tienen ellos paralizado porque “están adjudicando” la dotación de servicios, pero en los demás casos aseguran que los expedientes presentados no están completos y que lo requirieron a la Xunta. Si yo fuera ellos sacaría a la luz la fecha de solicitud de la licencia y la del requerimiento, a ver cuánto tiempo ha pasado y a quién tenemos que echar la culpa del retraso. Papeles cantan.

La hemeroteca no es muy favorable a la postura municipal. Recuerdo a bote pronto la que liaron cuando afirmaban tajantemente que la Xunta no había pedido permiso para la demolición del antiguo Xeral y les pusieron en las narices el documento registrado de que sí se había hecho. Luego supimos que el servicio municipal donde estaba el expediente se lo “escondía” a otros por las guerras internas que hay entre personal del Ayuntamiento. Lo mismo ocurrió con la petición de un juzgado de lo social para Lugo, que desde el Gobierno central aseguraban que no se había reclamado por parte de la administración autonómica y de nuevo un papel registrado les dejó en mal lugar, porque sí se había pedido…

Tampoco es que el argumento de que el Ayuntamiento es lento sea descabellado. Cualquiera que haya pedido una licencia, ya sea para pintar una pared como para edificar una nave industrial, conoce la parsimonia con la que se toma la administración local estos temas. Meses y más meses en tramitar algo que en otros municipios lleva semanas, enzarzándose en largas y farragosas tramitaciones de nunca acabar, son la marca de la casa. Les pasa con sus propias obras, como para no hacerlo con las ajenas.

En cualquier caso, lo que sí está claro es que en Lugo hay un déficit de actuaciones que nadie parece estar muy interesado en solventar, porque no les va tan mal haciéndolo así. Los votantes seguimos apoyando a los partidos que utilizan las instituciones como armas arrojadizas, y que en lugar de buscar soluciones buscan excusas para dejar las cosas en plano eternamente, y eso explica que sigamos dando vueltas en círculos siempre sobre los mismos temas desde hace, como mínimo, veinte años.

En nuestra mano está parte de la solución.