lunes, 18 de noviembre de 2019

San Fernando, la entrada más cara del mundo (y la pagamos todos)

San Fernando, o la táctica de sacar pecho cuando habría que agachar la cabeza.
Foto: La Voz de Galicia
¿Pagaría usted 44 euros por visitar un edificio abandonado y en estado ruinoso? Tómese un momento y piénselo bien. Ese dinero le daría para ir al cine, salir a cenar y, si no se pasa con el menú, incluso tomar una copa…

Analicemos lo que cuesta subir a la Torre Eiffel de París cuya entrada más cara, hasta la cumbre en ascensor, es de 25,50 euros. Llegar hasta la corona de la Estatua de la Libertad incluyendo el viaje en ferry desde Nueva York cuesta 28,50 dólares (menos de 26 euros). El pase para admirar los frescos de la Capilla Sixtina y los museos Vaticanos sin esperar colas es de 28 euros. La entrada combinada al Coliseo, el Foro Romano y Monte Palatino son 22 euros… Ningún monumento de los mencionados, todos ellos referencias mundiales, cuesta la barbaridad que nos cuesta a los lucenses traspasar las puertas de San Fernando.

Nuestro Ayuntamiento ha decidido gastarse 6.171 euros en las visitas al viejo Cuartel (a los que hay que sumar las dos páginas completas en los periódicos del sábado y la publicidad de pago en Facebook) que hoy podrán hacer 140 ciudadanos. Cualquier matemático, por mediocre que sea, les dirá que, por lo tanto, la “entrada” sale a 44,08 euros (insisto, sin contar la publicidad, que ahí podríamos llegar cómodamente a los 70 euros por persona), que pagaremos entre todos los lucenses. A la vista de los precios de los monumentos antes mencionados parece un coste exagerado, y eso siendo prudentes.

Es curioso que el Ayuntamiento de Lugo, propietario del Cuartel, destine ese presupuesto, no a hacer tareas de conservación, sino a mostrar cómo incumple flagrantemente la Ley del Patrimonio Cultural de Galicia, que dice claramente en su artículo 32 que el deber de conservar un Bien de Interés Cultural (San Fernando es BIC desde 2009) es de su dueño. Le echará la culpa a la Xunta, por supuesto, y razón en parte porque el gobierno de Feijoo no cumple los reiterados anuncios y sus propios compromisos de hacer el Museo de la Romanización en el viejo cuartel… pero mientras la administración autonómica no asuma el edificio, sin duda alguna el deber legal de conservarlo es del Ayuntamiento.

Todos los lucenses debemos luchar unidos para que San Fernando sea el prometido Museo de la Romanización, e incluso quienes en su día aportamos otras propuestas estamos dispuestos a reclamar como una piña que se hagan esas obras, pero siempre y cuando se descarte de una vez la descarada politización a la que estamos acostumbrados, vinculada al color del partido que gobierne en la administración de turno.

Si quieren hacer campañas electorales háganlas… en los quince días que marca la ley. Y, si son tan amables, sin usar el dinero de los lucenses.

viernes, 15 de noviembre de 2019

Nuevos autobuses para líneas insufribles

Esto está desde 2016. "Muy ponto"...

El miércoles se presentaron dos nuevos autobuses para la flota de urbanos de Lugo, que lucen el color rojo corporativo (me refiero al de la ciudad, no al del PSOE, aunque coincidan sin que ello sorprenda a nadie) tras más de tres años desde que se decidió en el Pleno aplicar esa imagen a propuesta del extinto grupo municipal de Lugonovo.

Me coincidió ver uno por la calle ayer mismo y la verdad es que tienen buena pinta… pero sin subirme en ellos ni probar sus maravillosas conexiones USB, completadas por sistemas de seguridad que seguro que son una maravilla, les veo dos problemas: el primero es que me siguen pareciendo mastodónticos, y salvo la línea que cubre el HULA y poco más los ves pasar semivacíos, aunque confío en que los datos de uso hagan que en esto el Ayuntamiento tenga razón y sea necesario ese mamotreto. El segundo es que seguimos con las absurdas y mal diseñadas líneas y frecuencias que llevamos sufriendo muchos años.

No nos sirve de nada tener vehículos modernísimos y cómodos si seguimos esperando cuarenta y cinco minutos o una hora a que pase un autobús y vemos cómo de repente aparecen cinco que van haciendo el trenecito por la Avenida de la Coruña y la Ronda de la Muralla. Llevamos desde 2016 esperando por la reforma de las líneas, e incluso la web oficial hecha por Monbús, la empresa concesionaria (urbanoslugo.com) anunciaba desde ese año que “muy pronto” (no “pronto” sino “muy pronto) se podrían ver las ubicaciones de los urbanos en tiempo real. Seguimos igual. Incluso hicieron una cuenta atrás que se agotó hace la tira y que, muy significativamente, contiene interrogantes en lugar de números. Ni ellos saben cuándo va a funcionar esto, si es que llega a hacerlo.

Se montó un circo publicitario con consultas a la ciudadanía, visitas a barrios y demás parafernalia que no sirvió más que para pasearse por las diferentes zonas comprobando que es un tema que interesa… pero que parece ser que da pereza arreglar.

Cuando el BNG era oposición hizo una experiencia de “geolocalización” con unos móviles y un portátil. Estaba tirado, según ellos, pero se ve que no es lo mismo hablar que dar trigo, porque tampoco vemos avances en este tema desde que entraron en el gobierno, y si bien comparto que no se puede pedir que en cuatro meses se solvente lo que lleva mal décadas, también hay que recordar que en los últimos 20 años han participado en el gobierno de Lugo en al menos dos ocasiones sin contar la actual, así que excusas las justas, que algo de responsabilidad también tendrán.

Seguiremos esperando, como siempre.

Muy bonitos. Ahora solo falta que las líneas tengan sentido.

jueves, 14 de noviembre de 2019

Aberración publicitaria

La publicidad en Lugo está desmadrada, aunque muchas veces porque no se hace cumplir la ordenanza sobre medioambiente
Foto: La Voz de Galicia
Lugo no tiene ordenanza de publicidad, y si tenemos en mente el borrador que presentaron en 2014 casi mejor que no la tenga. En aquel documento se decía que regularía toda actividad publicitaria “susceptible de atraer la atención de cuantas personas se encuentren en espacios abiertos, transiten por la vía pública, utilicen medios privados o colectivos de transporte y en general, permanezcan o discurran en lugares o ámbitos de utilización común”. Relean y piensen en las consecuencias de ese extensísimo ámbito.

Podrían sancionar a un restaurante por exponer su carta de precios (obligatorio según la normativa turística), a quien coloque una decoración exterior con cualquier publicidad o incluso vehículos de empresa rotulados. Tampoco escapa el ciudadano particular, ya que nada impediría al Ayuntamiento sancionar a un lucense por tener un cartel publicitario en su casa si es visible desde la calle (imaginen uno de esos carteles antiguos de conocidas casas comerciales) o, por qué no, prendas de vestir que contengan publicidad.

Sí, claro que me estoy yendo a ejemplos extremos, pero en una ciudad en que se tramitó una denuncia contra la cabalgata de los Reyes Magos por no tener bien matriculados los coches, nos podemos esperar cualquier cosa.

Aquel borrador, que afortunadamente no prosperó porque era un disparate de tal calibre que no fue posible su tramitación, puede revivir ahora ante la legítima necesidad de regular ciertas cuestiones, aunque mucho nos tenemos que como siempre haya a quien se le hace cumplir y a quien no. Fíjense, por ejemplo, en los letreros luminosos que algunas cadenas tienen en el casco histórico, algo totalmente prohibido por el PEPRI pero que se tolera a grandes corporaciones mientras que al pequeño empresario se le veda, con una desigualdad inasumible.


Nadie pide esto para Lugo, pero tampoco que nos puedan multar por llevar una camiseta con publicidad.

Artículo publicado en La Voz de Galicia del 14 de noviembre de 2019

miércoles, 13 de noviembre de 2019

La Línea Verde de Lugo funciona muy bien

Esta es la web de la Línea Verde. Ya ven que se puede notificar una incidencia con facilidad. Lo recomiendo mucho.
Siempre nos quejamos, yo el primero, de las cosas que funcionan mal, y les diré que es sano que la población sea reivindicativa, sobre todo cuando propone alternativas o diagnostica certeramente problemas reales cuya solución en ocasiones es menos sencilla de lo que aparenta.

Lo malo es que muchas veces protestamos donde no es. El Facebook, que es la versión digital del bar de toda la vida, es el vertedero en que echamos toda nuestra porquería, y tenemos que recordar que eso no sirve de gran cosa salvo que acudamos a los perfiles digitales de nuestros gobernantes, para que el tipo que las gestiona le diga al responsable de turno que le están llamando la atención sobre algo. Y eso no suele tener consecuencia alguna más allá de la terapia de grupo que pueda suponer. Pero en Lugo hay una alternativa, y funciona razonablemente bien: la línea verde.

He puesto en los últimos tiempos varias quejas en la línea verde y todas se han solventado, incluso una por la que critiqué hace unas semanas al Ayuntamiento y que tengo que decir que fue error mío porque donde pensé que retiraban una papelera simplemente la estaban arreglando. También es posible que la repusieran por la queja, pero ante la duda ya edité el artículo añadiendo un pie reconociendo mi equívoco (in dubio pro reo).

A lo que iba, subí a la línea verde la rotura de una tapa de registro de la calle de la Cruz (que llevaba así al menos desde 2015) y se arregló en cosa de un par de semanas o menos; lo de la papelera de la Rúanova que arreglaron en pocos días; una plancha de metal que llevaba años en la calle Noreas y que retiraron en 48 horas… una respuesta rápida, efectiva y muy cómoda de usar, así que les recomiendo que la utilicen.

Pueden bajarse la aplicación al móvil y cuando vean algo que creen que está mal le hacen una foto y la suben a la Línea Verde. Si esperan en el sitio mejor, porque les va a pedir geolocalización del problema (aunque también se puede poner a mano, es menos cómodo). También hay la opción de entrar en la página web. En ambos casos te contestan diciendo que redirigen el problema al área competente y cuando se solventa cierran la incidencia.

Había probado a hacer lo mismo con el 010 pero no funciona igual de bien. Supongo que influye que mientras en un caso la cosa es de palabra en el otro queda por escrito y eso siempre presiona más, pero sea por lo que sea funciona, y eso es mucho decir en este Lugo nuestro.

Así que ya saben, prueben a denunciar en la línea verde todas aquellas cuestiones que vean en Lugo y a ver si entre todos podemos hacer que se pongan las pilas, que buena falta nos hace.

En lo que al gobierno de Lara Méndez se refiere, felicidades por este servicio. Así da gusto.

martes, 12 de noviembre de 2019

Toca ceder pensando en el país y no en el partido

El pacto que no se repitió le costó a Ciudadanos una caída épica. A ver qué hacen ahora Sánchez y Casado
Lo de Albert Rivera es algo digno de estudio: ha dimitido, un verbo que en este país la inmensa mayoría solo sabe conjugar en tercera persona. Ha sido coherente, otra palabra poco habitual, incluso en él mismo últimamente.

Rivera llevó a Ciudadanos a hacer un papel necesario en este país, ocupando un espacio político liberal que el PP abandonó hace ya mucho tiempo y que ahora seguramente intentará ocupar, aunque de aquella manera porque nota el aliento de Vox en el pescuezo y también querrá cubrir ese flanco. Difícil elección, que deberá resolverse aplicando principios en lugar de cálculos políticos, ya que los primeros duran bastante más que los segundos.

El desplome del partido naranja se debe, en mi modesta opinión, a su cerrazón traducida en hacer un “cinturón sanitario” nada menos que al PSOE, insultando no solo a los socialistas, sino a los votos “prestados” que tuvo de ese partido y a los muchos españoles (entre los que me incluyo) que consideramos que, pese a sus errores, este país le debe mucho al PSOE. Se echaron al monte, y para eso la gente prefiere opciones más extremas, porque Ciudadanos tenía otra función que no cumplió y de ahí el castigo.

Precisamente el discurso original de Rivera, aquel en que hablaba del respeto que hay que tener a PP y PSOE por lo que han hecho de bueno por España fue el que le aupó, porque sonaba bien, incluso porque no nos hacía cómplices a todos de los desmanes que ambas agrupaciones protagonizaron. Haber votado al PP o al PSOE no significa avalar la corrupción que ambas formaciones han protagonizado, y los electores solo tenemos un puñado de opciones entre las que últimamente tenemos que elegir a la que menos asco nos dé, que ya es triste.

Si Albert se hubiera tragado su orgullo y hubiera seguido sus propias doctrinas (las del principio), en abril se habría sentado con Sánchez para un gobierno de coalición, reeditando aquel pacto que firmaron en su día y que habría sido la puerta para demostrar si Ciudadanos tenía la madera de gestor de la que siempre presume. Les faltó sentido de Estado.

Ahora la puerta se les ha cerrado en las narices y los dos partidos mayoritarios están en una encrucijada parecida, aunque aún más polarizada. ¿Puede el PP votar a favor de un gobierno de Pedro Sánchez? Lo dudo, tanto como que el PSOE acepte esa alianza. Por mucho que hablemos de una situación excepcional, si dan la menor señal de estar pensando siquiera en eso, los que votan “contra” Sánchez se irán a Vox como último recurso para parar a “los que rompen España”, y los que votan “contra” Casado virarán a Podemos como forma de luchar contra el PP.

Asumámoslo, hace ya tiempo que aquí no se vota por alguien sino contra alguien. Los dos extremos del arco parlamentario, Podemos y Vox, surgieron como reacción, como hartazgo y como forma de demostrar que la gente está harta de chorradas. El PSOE está lejos, lejísimos de aquel partido que Felipe González encabezaba y que cometió grandes errores, pero que también demostró pensar en el país por encima de las encuestas. El PP, por su parte, también está entregado a una estrategia cortoplacista, huérfano de dirigentes que vean más allá de sus narices y de la próxima elección.

Con este panorama ninguno de los dos es capaz de cerrar un pacto de Estado que garantice cierta tranquilidad durante cuatro años. Comparto con ellos que probablemente a corto plazo darían alas a sus propias versiones extremas, pero tal y como están las cosas quizás es el momento de olvidarse de estrategias y pensar con un poco más de altura.

La España moderada, la que mayoritariamente ha votado a ambos partidos, pide con silenciosos gritos que se entiendan porque de lo contrario esto acabará mal. Yo por mi parte ya estoy reflexionando sobre mi voto para marzo.

lunes, 11 de noviembre de 2019

Los cuatro culpables de que San Fernando sea una ruina

Así estaba San Fernando en 2014. Luego se le hicieron unas obras, pero a saber cómo estará ahora. Foto: La Voz de Galicia
La alcaldesa nos propone una visita al viejo cuartel de San Fernando para que veamos la ruina en que está convertido. No es frecuente que un dirigente político exponga sus propias vergüenzas con tal generosidad, pero es que la intención no es esa, sino echar la culpa de todo a la Xunta, como es tradicional en estos casos. Y tiene razón, al menos en gran parte.

El lamentable deterioro de San Fernando tiene cuatro culpables claramente identificados (bueno, uno de ellos no tan claramente) desde que en 1.998 el exalcalde Joaquín García Díez planificó cuidadosamente su futuro como Auditorio de la ciudad, para intentar compensar que no fue capaz de frenar el derribo del Gran Teatro principalmente porque era un edificio privado y sus propietarios decidieron venderlo para hacer pisos. También es cierto que sus intentos de lograr que se mantuviera mediante la compra del inmueble por la administración no fructificaron en gran parte por la tozudez y el capricho de los dirigentes provinciales de su propio partido, lo que les costó muy caro a corto plazo.

Pero a lo que íbamos, San Fernando tenía un brillante porvenir como referencia cultural de la ciudad, pero hubo cambio de sillones y entró Orozco, nuestro primer culpable, quien siguió con este tema la misma táctica que con muchos otros: retrasar su ejecución y modificarla notablemente para así no tragar el sapo de ser un mero “heredero” de los proyectos anteriores. Si hubiera continuado con lo planificado hoy tendríamos ahí un maravilloso auditorio, en pleno centro, pero no… Así que se convocó un nuevo concurso que retrasó todo.

Cuando por fin parecía que la cosa iba a cuajar, aparece en escena nuestro segundo culpable, más difícil de identificar. Hay quien afirma que fue el BNG (incluso concretan en una persona específica, aunque como no sé si es cierto no quiero extender el bulo si lo es) quien “pidió” aquel famoso informe de ICOMOS (que realmente no era tal, hasta donde yo sé, sino una mera opinión) en que se decía que el proyecto afectaba a la Muralla. Y entonces se descartó el auditorio en San Fernando y el Cuartel quedó ahí, muerto del asco.

El bipartito PSOE/BNG, que era quien gobernaba (es un decir) la Xunta en ese momento se sacó de la manga un proyecto alternativo: el Museo de la Romanización. Una idea muy bonita que completaba el mapa de centros de investigación y exposición autonómicos trayendo a Lugo de nuevo la capitalidad de la Gallaecia que tuvo en la época de Roma. Fantástico proyecto…

Pero otro cambio de gobierno, esta vez en la Xunta, hizo que la idea, más de una década después, siga siendo eso, una quimera. Feijoo, el tercer culpable de nuestra ruina en medio de Lugo, asumió el gobierno y no movió un dedo para hacer cristalizar la idea, salvo en lo que a despilfarrar dinero en proyectos que no pensaba hacer se refiere. Antes de las municipales de 2011 el entonces Conselleiro de Cultura vino a Lugo a presentar los planos del nuevo Museo y a comprometer la financiación para el año siguiente… pero hizo el doble que sus predecesores: si estos no habían hecho nada, él nada de nada.

La Ley de Patrimonio Cultural de Galicia no deja lugar a dudas: el propietario es quien mantiene el BIC

Y así llegamos a nuestros días. 2019, veinte años después de que García Díez comenzase esta andadura, no hemos llegado a ninguna parte. El cuarto culpable es la propia Lara Méndez, la titular del Ayuntamiento, propietario del Cuartel. Tiene toda la razón en exigir a la Xunta que cumpla con sus compromisos, y estoy seguro de que al oportunismo político le une una convicción sincera, pero no podemos olvidar que San Fernando es un Bien de Interés Cultural (BIC) y que como tal la propiedad tiene la obligación legal de mantenerlo en buenas condiciones y, repito, el Cuartel es del Ayuntamiento, no de la Xunta.

Cuatro culpables. Orozco, ICOMOS (impulsado presuntamente por el BNG), Feijoo y Lara Méndez. Una víctima: Lugo.

viernes, 8 de noviembre de 2019

¿Se quedarán inversores mexicanos con terrenos municipales en San Fiz?

Los terrenos que supuestamente iba a ceder el Ayuntamiento al CD Lugo pueden acabar en manos de un fondo mexicano
Aunque este domingo son las elecciones generales ya ven que yo sigo a lo mío, hablando de Lugo. La semana que viene ya hablaremos de cómo queda el mapa político general y empezaremos a pensar en el voto que nos tocará depositar en marzo o abril con las quintas elecciones que estoy seguro de que convocarán ante el nuevo “bloqueo”. Vamos a votar hasta hartarnos.

Hoy les quiero hablar de otra cosa. Últimamente he estado organizando archivos y por eso les traigo tantos artículos de “revisión de...”. El de hoy es sobre la cesión de 1,5 hectáreas de terreno en San Fiz que el Ayuntamiento anunció que haría al Club Deportivo Lugo.

Lo primero que tengo que decir es que no sé si se llegó a firmar el tema, porque no lo he encontrado en ningún sitio. Solo he visto dos noticias, una en la web municipal de marzo de 2018 en que se afirmaba que pretendían tener funcionando el nuevo campo en septiembre u octubre de aquel año. La segunda es de la cadena SER en que el presidente del Lugo, Tino Saqués, afirmaba que la cesión iba “más lenta de lo esperado”… y tan lenta por lo que se ve.

No me convence para nada la idea de ceder terreno público a una entidad privada, si bien tengo que reconocer que aquí caigo en una contradicción, porque aplaudí (y aplaudo) la que se hizo del Hospital San José a ASPNAIS. Bueno, contradicción a medias porque no lo considero igual, ya que el CD Lugo es una empresa y ASPNAIS una entidad sin ánimo de lucro y, además, con una finalidad que en mi leal saber y entender dista mucho en intenciones y beneficios de la del CD Lugo, por mucho que el deporte sea maravilloso y magnífico para la sociedad.

Pero más allá de esta idea de principio, de que es raro que durante 50 años un terreno público esté gesionado por una empresa, me preocupa otra cosa. ¿Qué pasa si se vende el CD Lugo?

En Abril ya había rumores sobre la posibilidad de que Tino Saqués vendiera el club de fútbol local, aunque los desmintió rotundamente diciendo que eran solo habladurías “para intoxicar”. Hace pocos días Radio Galega decía que estaría próximo a vender el club a un grupo mexicano por 12 millones de euros y que se firmaría en enero de 2020. ¿Qué pasará entonces con esos terrenos? ¿Seguirían siendo del club, pasando en la práctica al grupo mexicano o habría una reversión de la concesión si el pliego está bien hecho (cosa que dudo)?

Por cierto, yo, que soy accionista del CD Lugo (muy modesto, sí, pero accionista) no he recibido ni una sola carta, email o señal de humo del club diciendo nada sobre todas estas cosas. No me entiendan mal, evidentemente mis acciones no son gran cosa (creo que tengo una o dos, que compré en un rapto de orgullo patrio para intentar aportar mi granito de arena cuando las cosas pintaban bastos), pero tampoco creo que les costara tanto trabajo mandarnos un correo electrónico de vez en cuando informando de ciertas cuestiones, que los emails son gratuitos.

Confío en que nuevamente se trate de rumores “para intoxicar” y que Lugo no pierda a su principal equipo de fútbol. No porque me apasione ese deporte (la verdad es que no me hace gracia ninguno, a pesar de mis tonteos con el voleibol gracias al EMEVÉ) pero como lucense me molestaría mucho que lo que fue una sociedad local se convierta en una mera inversión de un grupo extranjero. Y si por delante se lleva terrenos municipales, ni les cuento.