viernes, 23 de octubre de 2020

Toca plegar velas

Aunque Lugo es una de las zonas menos graves dentro de Galicia, otra de las menos afectadas de Europa por el Coronavirus, está en nuestras manos que siga siendo así.

La segunda ola está siendo peor que la primera en incremento de contagios, como era previsible viendo antecedentes como los de la gripe española y otras pandemias. Curiosamente no es igual de agresiva en cuanto a fallecimientos, al menos por el momento, y no me atrevo a dar un motivo de eso porque no tengo ni idea, ni veo criterio fiable alguno al que agarrarme para ver una razón objetiva.

En cualquier caso no pinta bien y toca plegar velas, reducir en la medida de lo posible los riesgos e incluso intentar transmitir un mensaje de prudencia que nunca se debió abandonar pero que sí es cierto que todos relajamos un poquito porque las cosas parecían mejorar en esa calma que precede a la tormenta.

Quedarse en casa en la medida de lo posible parece razonable, pero también lo es hacer actividades que no supongan un peligro para nadie. Salir a pasear, guardando distancias y tomando precauciones, no tiene nada de malo e incluso creo que es favorable para la salud física y mental de todos. No estamos confinados, al menos por el momento, pero sí advertidos de lo que puede pasar si no tenemos un mínimo de precaución.

Los comercios siguen abiertos, y es bueno acudir a ellos siempre que se haga con prudencia. Todos sabemos lo que tenemos que hacer, y antes de sacar la flamígera espada de la justicia y convertirnos en esa policía de balcón tan en boga desde que empezó todo este tema, cuidemos de nosotros mismos. Si vemos que en una tienda hay bastante gente y no nos sentimos cómodos, esperemos a que salga alguien para entrar. Si en un local la terraza tiene las mesas demasiado juntas (en esto veo cierta relajación, la verdad) nadie nos obliga a sentarnos, seamos prudentes y vayamos a la de al lado si las tiene más separadas.

El Ayuntamiento de Lugo organizó en el casco histórico dos series de conciertos de pequeña envergadura para los sábados en la Plaza del Campo (con los Tardeos de San Vicente) y los domingos en las calles Cruz y Obispo Basulto (en forma de Sesiones vermú) en colaboración con Lugo Monumental y los locales de la zona. Se han aplazado siguiendo un elemental criterio de sentido común y de prudencia. No necesitamos que las cifras suban en Lugo para tomar precauciones, hemos de hacerlo para evitar que suban.

Esto no quiere decir que no se haga nada, ni mucho menos, sólo que el formato ha de ser diferente y evitar toda reunión innecesaria. De hecho para Samaín se está preparando una actividad para los niños pero con todas las garantías posibles.

Permítanme un consejo, tómense todo esto con calma. Estamos todos nerviosos y saltamos a la mínima. La situación nos tiene hartos y está haciendo mella en nuestra empatía, paciencia e incluso educación. Tomen aire, a través de sus mascarillas, y sonrían. Hay muchas cosas por las que estar de mala leche pero con eso no vamos a arreglar nada. Antes de juzgar lo que ven pregúntense si es posible ponerlo en perspectiva, porque no todo es lo que parece a primera vista.

Así que recuerden: sentidiño, es la palabra clave.

jueves, 22 de octubre de 2020

Salir a la calle puede salvar muchos negocios

Las terrazas de Lugo, un servicio público que permite salvar muchos negocios. Foto: El Progreso


Una de las medidas más efectivas para ayudar a la hostelería a sobrevivir económicamente a la situación actual fue el permiso extraordinario para instalación de nuevas terrazas y ampliación de las existentes que concedió el Gobierno del Ayuntamiento de Lugo. Esta excepcional medida está vigente, según las noticias publicadas, hasta el próximo día 1 de noviembre.

Sin embargo, el invierno que se avecina no permite ser optimistas, y parece lógico que se amplíe esta medida hasta, al menos, el próximo 31 de enero, fecha en que también finalizan los expedientes de regulación de empleo que el Gobierno de España ha prorrogado. El Gobierno de España, se supone, ha hecho esa prórroga porque tienen una estimación de los efectos económicos de la pandemia a medio plazo y por lo tanto parece una fecha objetiva a la que extender los efectos de la medida aprobada por el Ayuntamiento.

De la misma forma, sería interesante extender automáticamente esa medida si se producen futuras prórrogas de los expedientes de regulación de empleo, que son actualmente unos plazos conocidos por todos y muy publicitados por la prensa de todos los ámbitos. 

Dado que lo que viene ahora es mal tiempo, y que va a quedar así durante una buena temporada, parecería razonable que se permita la instalación de paraguas, toldos provisionales y demás elementos para proteger a los clientes de la lluvia, siempre que no supongan el cierre total del espacio (lo que convertiría esas terrazas en espacios equiparables al interior de los locales, lo que no tendría sentido desde un punto de vista sanitario y mucho menos estético) y que todos los elementos sean instalados sin dañar solados o fachadas. 

Es lógico valorar muy positivamente las medidas que tomó en su momento la Alcaldesa de Lugo, Lara Méndez, tolerando temporalmente la instalación de estas terrazas en lugares donde hasta el momento no se permitían, pero el plazo dado se agota y no tenemos noticias de una prórroga, por lo que es necesario aprobarla y publicitarla cuanto antes para que los negocios puedan hacer sus previsiones. 

Pero no sólo hablamos de hostelería. El comercio también debería poder salir a la calle y ocupar una parte de la vía pública (siempre que la disposición física lo permita, lo que será más sencillo en calles peatonales) para la instalación de cualquier elemento que considere oportuno. El comercio local necesita revitalizarse y la instalación de puestos de venta externos, publicidad o incluso pequeñas atracciones para niños podría ser una de las claves de esa recuperación. 

Confiemos en que el Ayuntamiento, que en esto ha hecho las cosas razonablemente bien, acceda a estas peticiones que fueron presentada oficialmente ayer (aunque ya se habían enviado unos días antes de forma menos “formal”) y eche un cable en la medida de sus capacidades.

miércoles, 21 de octubre de 2020

La segunda ola ya está aquí

La segunda ola ya está aquí. Foto: La Voz de Galicia

La cosa no pinta bien. Cada día que pasa vemos que se aprueban nuevas restricciones pero que, aun así, los contagios siguen subiendo… y las muertes también. Nos enfrentamos al dilema que hubo en marzo entre salud y economía, teniendo en cuenta que sin la primera no hay la segunda… pero que sin la segunda tampoco hay la primera.

Hagamos memoria: cuando todo esto empezó leíamos cosas contradictorias. La OMS nos decía que las mascarillas eran innecesarias y personas de reconocido prestigio nos decían que no exagerásemos y que las dejásemos para quienes las necesitaban. Yo mismo me hice eco de aquellas recomendaciones. Pero pronto las cosas fueron cuesta abajo, y de repente lo que antes era un disparate se convirtió en una obligación, probablemente no porque al principio tuviesen dudas fundadas sino porque no había máscaras para todo el mundo y hacerlas obligatorias habría sembrado un pánico total entre la población.

En marzo vivimos una situación como jamás habíamos experimentado: el confinamiento. Las calles desiertas, las plazas vacías, la gente encerrada en sus casas como en la época de la peste… fue un duro, durísimo golpe del que vamos a tardar mucho tiempo en recuperarnos. Desde el punto de vista psicológico todos estamos alterados desde aquella, con una inquietud permanente, un terror colectivo que no nos sacamos de encima porque esto no ha terminado, y que nos hace estar más susceptibles con cualquier cosa. No me quiero imaginar cómo están psicólogos y psiquiatras de desbordados, porque la cosa no es para menos.

Pero el problema más grave es que aún no sabemos cómo va a evolucionar la situación, y seguimos viendo las contradicciones de que hablábamos antes pero casi un año después de que la palabra “coronavirus” entrara en nuestras vidas.

Ayer se publicaron nuevas restricciones en Galicia, prohibiendo las reuniones de más de 5 personas. Sin embargo, en los centros de trabajo o en las aulas se pueden juntar 25 sin problema alguno. Se nos dice que los edificios han de ventilarse continuamente, pero los grandes mamotretos administrativos (empezando por el de la Xunta) son herméticos y no tienen aire fresco porque no hay ventanas que abrir. Se obliga a cerrar en algunos lugares las tiendas de 24 horas para evitar los botellones, pero se puede comprar alcohol hasta las 21:59 y después irse al parque en manada a hacer el ganso porque no hay policía que se atreva a meterse en esa multitud. Nos cuentan que el IVA de los productos de primera necesidad es del 4%, pero las mascarillas tributan con el 21% a pesar no ser opcionales. No podemos juntarnos salvo en el autobús urbano, donde la gente va apilada y se ve que no pasa nada… y así todo.

El más grave de los problemas que tenemos es el coronavirus, pero le sigue de cerca la confusión que están creando entre todos. En el sainete de Madrid, por ejemplo, tenemos por un lado a un Gobierno de España que toma medidas allí que no adopta en otros territorios con la misma situación, lo que parece una especie de “vendetta” mal disimulada, y por otro a un Gobierno de la Comunidad de Madrid emperrado en levantar unas restricciones que son de puro sentido común porque pintan bastos. Pues no, peleas de colegio, caprichitos a nivel institucional y rabietas infantiles que pagamos todos.

Nos hace falta “sentidiño”, porque si esta crisis nos ha de servir para algo (que lo dudo) es para saber que llevábamos viviendo de eslóganes mucho tiempo. El peor, el de que “tenemos la mejor sanidad del mundo”, nos decían hasta que vimos que no era cierto y que el personal sanitario, escaso en comparación con otros países, se tenía que “proteger” (es un decir) con bolsas de basura y que no se les hacían PCR para no dales la baja. Eso sí, futbolistas y ministros se hacían pruebas día sí y día también porque son mucho más importantes para la marcha del país. Y así todo.

Mientras tanto, vemos pasmados cómo en China, donde empezó todo, la gente ya no lleva mascarilla y hacen vida normal. ¿Qué saben que no nos cuentan? ¿Lo controlan, como lleva sugiriendo el puro sentido común, con pruebas masivas cada vez que aparece un positivo? Hay algo que no encaja.

En España, en Europa, la segunda ola no viene, está aquí. Tenemos el agua por la rodilla y subiendo. No creo que haya otro confinamiento porque la economía no lo resistiría, pero recuerden que eso no quiere decir que la situación no sea gravísima. Cuídense, cuiden de los suyos, eviten situaciones de riesgo gratuito… Por favor, tengan mucha precaución.

martes, 20 de octubre de 2020

Fantástico proyecto para el barrio del Carmen

Infografía de cómo quedarán los caminos del barrio del Carmen. A mi entender, precioso y respetuoso con su historia y configuración.

Da gusto poder decir que algo que se proyecta en Lugo está bien pensado, tiene sentido y hasta es bonito. Lamentablemente suele ser excepcional, pero en esta ocasión el Gobierno Local ha acertado de pleno con el proyecto del barrio del Carmen, cuyos caminos se van a rehabilitar pero, a pesar de la costumbre en Lugo, se hará de forma razonable y poco invasiva.

El magnífico estudio del arquitecto Ramón Cabarcos, del que La Voz de Galicia publicó una generosa porción en varios extractos hace unos meses, es el guion a seguir para entender la película del Carmen. Un repaso al urbanismo, la sociedad, la economía y la vida de una burbuja residual de lo que Lugo debió ser hace decenios… e incluso durante siglos. Tengo el placer de contar con un ejemplar del estudio, si bien tengo que reconocer que todavía no lo he podido leer (entre otras cosas porque estoy con reformas en casa y quedó allí encerrado con los demás libros, esperando volver a ver la luz) pero sí me encantaron los artículos que salieron en el periódico y cuya filosofía comparto plenamente.

Me preocupa enormemente este barrio. Creo que puede ser la mejor zona de Lugo para vivir, por ubicación, por vistas, por ese ambiente rural que todavía tiene a pesar de estar a un tiro de piedra de la Muralla, pero precisamente por eso mismo entiendo que los grandes promotores tienen su vista puesta en él.

He visto planes para “urbanizar” el Carmen que son un auténtico atentado al buen gusto, convirtiéndolo en una zona anodina, en una avenida más de las que puedes encontrar en cualquier ciudad, y a la que sólo le faltaría plantar palmeras para ser lo más anodino e impersonal del mundo. Se ideó una gran avenida que atravesaría lo que hoy son huertas y zonas verdes, flanqueada por edificios de viviendas de nueva planta. Una sosería que no me parece razonable para la última zona con personalidad propia que nos queda por cargarnos.

En cambio la propuesta que presentó Lara Méndez es, a falta de otra palabra mejor para definirla, perfecta. Una intervención mínima en los caminos tradicionales, una iluminación a ras de suelo elegante y que genera poca contaminación lumínica, una rehabilitación de muros perimetrales que respeta los trazados tradicionales, construcción de cercas de madera para enlazar con el Camino Primitivo… Vamos, lo que viene a ser una actuación conservadora que mantiene la personalidad de la zona y la puede convertir en el homenaje al campo que, como ciudad rural que somos, se le debe.

Hay que felicitar a la Alcaldesa y desearle que en el futuro este proyecto cristalice y que sea ejemplo para muchas otras intervenciones en la ciudad, a ver si nos quitamos ese complejo paleto de necesitar “haigas” y que destrozó maravillosos lugares como San Marcos o la plaza de O Cantiño para convertirlas en… bueno, en lo que son ahora.

lunes, 19 de octubre de 2020

Cada vez menos trenes

 

Los escasos trenes que llegan a Lugo son cada vez menos que antes. Vamos hacia atrás.

Hay noticias que, si las relacionas, te dan una perspectiva más realista de lo que sucede. Con la cuestión del tren en Lugo pasa lo mismo.

Por un lado vemos que RENFE no hace más que suprimir servicios al haber “poca demanda”, claro que si para ir de Lugo a Coruña sólo hay dos trenes (uno a las 8:24 y otro a las 21:34) que tardan casi dos horas (1:52 el primero y 1:41 el segundo), y para hacer el trayecto inverso también existen únicamente dos opciones (uno, para madrugadores, a las 6:38 y otro por la tarde a las 19:30) y son más lentos aún (1:47 y 1:56 respectivamente) uno se explica con cierta facilidad el motivo de la “baja demanda”.

A Madrid pasamos de tener cuatro trenes diarios a uno solo, el Alvia de las 11:10 que llega allí a las 17:56 partiéndote la mañana y la tarde en ambos sitios. Para hacer el recorrido inverso hay dos (será que viene más gente de la que va) a las 13:00 y a las 14:57.

Y luego les extraña que usemos el coche o vayamos en el autobús.

En Lugo habíamos vivido un atisbo de esperanza cuando se lograron los aumentos de frecuencia con la capital de España, aunque siempre estuvo pendiente el tema de las cercanías, que aquí son casi inexistentes, y ahora más.

Pero les hablaba de más noticias. El señor Losada, delegado del Gobierno en Galicia, afirma que el AVE llegará en el plazo fijado (le quedan dos meses y medio porque dijeron 2020), pero a Lugo ya no lo mencionan. Hablan de “Galicia”, como también hicieron desde los gobiernos de Rajoy, que dieron por perdida la conexión con Lugo algo que, si les soy sincero, me preocupa bastante poco porque ni voy tanto a Madrid ni creo que necesitemos un tren tan caro para hacer ese trayecto mientras seguimos sin poder optar a viajar a Santiago en ese medio.

El tercer titular es el de los avances para la Intermodal, en que se van a sacar de la manga una modificación por la puerta de atrás de la normativa urbanística para desproteger un edificio que habían clasificado “por equivocación” (¿se lo cree alguien?, ¿en serio?) para poder perpetrar el disparate mayúsculo de construir una mega estación de trenes a la que no llegarán trenes, el típico proyecto para entretenernos mientras nos toman el pelo descaradamente.

Estas tres noticias, vinculadas, hacen una foto realmente absurda: no hay viajeros, por lo que no hay trenes, pero habrá un mamotreto de hormigón para… nadie. Cifrar las esperanzas de que llegue el AVE o que vengan más frecuencias de trenes porque tenemos una gran estación es como construir un garaje climatizado para ver si se llena solito de coches clásicos y deportivos de alta gama: una necedad, de la que además somos cómplices.

Las entidades que aseguran velar por el futuro ferroviario de la provincia, y más concretamente la vergonzosa plataforma “Lugo, non perdas o tren”, calla como una meretriz (vamos a ser finos) mientras las administraciones se ríen en nuestra cara. Es lo que tiene vivir de subvenciones y patronazgos políticos, que cuando los que gobiernan son los mismos que te financian tienes que callarte o, como mucho, publicar tímidas notitas de prensa en que pides, con la gorra en la mano, si serían tan amables de ponernos algún tren, que ahora no tenemos casi ninguno. Eso sí, cuando le toca a “los otros” te rasgas las vestiduras y montas manifestaciones porque es un engaño a los lucenses. Y así todo. Aún recuerdo la “reunión” que mantuvieron con el responsable de Renfe tras la que anunciaron que se “mantendrían los servicios”. Pues ni eso, pero la respuesta es un clamoroso silencio.

Y así todo. Nos quedamos sin trenes pero nos harán “una gran estación”, con esa mentalidad paleta que hizo que construyeran el absurdo puente blanco, el MIHL o tantas otras obras públicas en que se han despilfarrado millones y millones de euros que nos venían muy bien para convertir esta ciudad en lo que debiera ser pero que, por ineptitud, por ignorancia o por maldad no han sabido o no han querido hacer.

Y seguimos para bingo, con más proyectos absurdos que no servirán para nada pero que quedan muy bien en los titulares (o eso parece, al menos) como el edificio de madera en casa de Cristo, las caldas “ecológicas” de agua del grifo calentada con una caldera, la reconversión en perrera de un matadero en que ni siquiera hay terreno para que los pobres animales salgan a pasear, o la construcción de nuevas urbanizaciones en una ciudad con barrios enteros que se caen en pedazos semiabandonados.

Alegría, paga Juan Pueblo. Y no sólo paga sino que aplaude con las orejas.


viernes, 16 de octubre de 2020

No todos son ''okupas''

En un país como el nuestro, que funciona a golpe de titular y de palabras grandilocuentes que no siempre están respaldadas por la realidad, se nos traslada cada poco tiempo un nuevo caso de “okupación”, un “palabro” milenial de esos que viene a reflejar una difícil realidad: la de que hay gente sin vivienda que entra en la ajena para poder sobrevivir… a veces.

El primer punto que hay que aclarar antes de entrar en materia es que no todas las ocupaciones son “okupaciones”. Sé que suena raro, pero de la confusión nacen muchos problemas. Para centrar el debate, ocupar una vivienda es exactamente eso: entrar ilegalmente a vivir en un hogar ajeno, independientemente de que sea primera, segunda o decimoquinta vivienda de los propietarios, que para eso lo son.

Pero hay otras situaciones que se nos venden con el mismo titular pero que no son tales. Cuando hay un problema de un alquiler que se deja de pagar entiendo yo que no podemos hablar de ocupación, sino de impago de rentas que, aunque para el propietario la consecuencia es similar, en realidad es un caso diferente. Para empezar porque el destino del inmueble ya no era el uso y disfrute del dueño, que lo tenía puesto en alquiler, y para seguir porque no hay una violencia en la entrada a la vivienda. Con esto no pretendo justificar el tema ni muchísimo menos, no me entiendan mal (ya estoy oyendo los respingos de “pero éste qué dice, ¿le parece bien que se deje de pagar el alquiler?”), sólo estoy diciendo que no es lo mismo eso que una ocupación.

Incluso dentro de estas últimas podemos establecer categorías también. No es lo mismo violentar la puerta de una vivienda de una persona que está hospitalizada (todos hemos visto casos de estos en el telediario) y, además de robarle sus enseres, quedarse allí a residir por las bravas, que entrar en una casa abandonada y usarla como vivienda. Vuelvo a lo de antes, no estoy apoyando lo segundo, sólo estoy situando un poco las cosas.

El desalojo de viviendas ocupadas, las de verdad, tiene que ser inmediato. Es inadmisible que una persona no pueda entrar en su propia casa porque alguien se la ha robado, literalmente hablando. Un simple título de propiedad ha de ser respaldo suficiente para disponer de tu casa y hacer con ella lo que te venga en gana, que para eso es tuya. Y no, no creo que “es que es una segunda vivienda” valga como excusa, que si la ha comprado es porque ha podido y ha querido (otros que también podían quizá se lo han gastado en tabaco o en irse a Cancún de vacaciones).

Evidentemente no es tan fácil. Los profesionales de la ocupación suelen ser muy listos. Se inventan un contrato de alquiler, que tienen allí guardado para sacar cuando viene la policía a echarlos, con lo que al propietario sólo le queda la vía judicial: denunciar que el contrato es falso, ir a juicio… y esperar los meses (o años) que la lenta, lentísima justicia de este país tarda en resolver cualquier cosa. Esta táctica es muy sencilla de resolver, pero nadie está muy por la labor.  Es tan simple como modificar la ley para decir algo como que “se considerará que no tienen efectos los contratos de alquiler que no estén registrados con el consentimiento fehaciente de propietario e inquilino, y cuyas fianzas no estén depositadas en la Cámara de Comercio”. Esto tendría dos efectos positivos: el primero es que daría seguridad jurídica a las partes, ya que ambos tendrían pruebas de las condiciones del contrato, y la segunda es que afloraría mucha economía sumergida en forma de alquileres no declarados, que nos conocemos.

Con esa sencilla medida evitaríamos tener que demostrar la invalidez de un contrato falso porque si no está registrado lo es automáticamente, así que nos quedaría ver qué hacemos con los demás casos. El de la persona que está de alquiler, pero por circunstancias no puede pagar la renta es el que más me preocupa, porque si bien entiendo que a todos nos puede pasar algo así (la vida da muchas vueltas) también es cierto que quien está percibiendo la mensualidad a lo mejor depende de ella para vivir o para pagar los gastos de esa misma vivienda, así que no es tan sencillo. No todos los propietarios son fondos buitre y malvados especuladores. El seguro de inquilinato es una de las opciones, ya que, aunque sube algo el precio de la renta, da garantías al propietario de que va a cobrar al menos una parte importante de la deuda. Por ahí podríamos tener una solución, o en un tipo de “fondo público de garantía” para las rentas siempre que la vivienda cumpla con unos mínimos de habitabilidad y unos precios máximos de alquiler por metro cuadrado… haber hay vías.

¿Todo esto es una justificación de las “okupaciones” pata negra? ¿Estoy diciendo que si una persona sin recursos puede entrar alegremente en una casa abandonada a vivir? Pues sinceramente, aunque no apoyo que esa sea la solución, sí es cierto que no lo puedo condenar tajantemente. Recuerden que hablamos de casas abandonadas, no simplemente “vacías”. Tal vez en esto soy más comprensivo porque conocí el caso de un hombre que vivió muchos años en una casa abandonada. No molestaba a nadie, tenía la casa razonablemente cuidada y nadie le dijo nunca nada, quizá porque ni siquiera se sabe a día de hoy de quién era el inmueble. Nada que ver con otros casos que vemos de gente que está cobrando sus prestaciones, que utiliza coches de alta gama y tiene móviles de 400 euros, que crean problemas de convivencia en toda la zona, y que están metidos en casa ajena porque les es más cómodo que pagar un alquiler…

En fin, es un tema complicado, con muchas variables, y hoy sólo pretendía transmitirles una idea: que no todos los casos son iguales y que, si bien es lógico defender la propiedad del dueño del inmueble que para eso lo ha pagado, no se puede tratar de la misma manera a quien rompe una cerradura para entrar en casa ajena que al que se retrasa dos meses en el pago del alquiler porque se ha quedado en paro. Las circunstancias son diferentes y las soluciones también.


jueves, 15 de octubre de 2020

¿El viejo matadero como protectora? No lo veo, la verdad

Más allá de las pintadas, el espacio no parece el más adecuado para una Protectora y además está hecho polvo...

El viejo matadero, situado en Nadela cerca de la EDAR, no vale para nada. Sé que suena radical e incluso extraño viniendo de alguien que está obsesionado con el reciclaje de edificios, pero es lo que hay. Se cae en pedazos y estamos hablando de un edificio que realmente no tiene valor alguno, una nave de fábrica corriente y moliente cuyo mejor destino puede ser la piqueta.

El estado del edificio es lamentable. Está arruinado, lleno de pintadas (por cierto, algunas me parecen preciosas pero ese es otro tema) y lo que es peor, con las instalaciones hechas polvo.

En una ciudad que deja caerse en pedazos el Cuartel de San Fernando se nos dice que el viejo matadero será rehabilitado para albergar a la Protectora de Animales, cuya actual ubicación es insostenible porque por lo visto afecta a un regato o algo por el estilo.

No soy yo sospechoso de ser contrario al bienestar de los pobres animales que la perrera alberga, comiéndose uno de los marrones más vergonzosos que, como sociedad, generamos, pero sinceramente el traslado al viejo matadero no me parece solución por varios motivos.


El primero es que el espacio es ciertamente limitado, además de que la distribución no es la más acertada para una instalación como esa. Por grande que nos parezca el matadero, no crean que lo es tanto si hablamos de cientos de canes que tienen que vivir allí. Por otra parte, no tengo muy claro que la cercanía a la EDAR sea el mejor ambiente del mundo, entre otras cosas porque hace un ruido bastante considerable como para estar allí todo el santo día. El tercer argumento sería el económico. Antes de meterse a comprometerse a ideas que pueden resultar peregrinas (como las muy anunciadas y comprometidas ampliaciones de la actual Protectora que jamás se pudieron llevar a cabo a pesar de haberse rentabilizado políticamente una y otra vez) lo suyo sería hacer un estudio técnico que nos diga si sale más rentable aprovechar el edificio o tirarlo y hacer uno nuevo.

En el caso de que, como sospecho, sea menos costoso empezar de cero que aprovechar un espacio sin valor intrínseco alguno, tal vez la ubicación no sea la más acertada. A eso es a lo que hay que dar una vuelta.

Por último, aunque sé que suena raro sobre todo viniendo de alguien tan poco dado a estas cosas como yo, lo de llevar a los perros a un sitio donde se sacrificó a tantos animales me da un poco de reparo. Sí, ya sé que se puede interpretar como lo contrario, como que se lleva la vida a un sitio donde hubo mucha muerte, pero no lo veo… No soy de “energías” ni esas cosas, ni pienso que vaya a haber un poltergeist perruno que nos toque las narices, pero francamente, siento inquietud por esa acción. No es explicable, no es lógico e incluso les diré que me resulta un pelín vergonzoso reconocerlo públicamente, pero estamos en confianza ustedes y yo después de tanto tiempo.

Creo que deberían darle una vuelta a la idea.