miércoles, 26 de febrero de 2020

Salvar la vida en las ciudades


Es mejor que vaya mal tu negocio a que vaya mal tu zona. Puede parecer una afirmación chocante pero la explicación es sencilla: en el primer caso la solución está en tu mano, ya que el problema es tuyo, mientras que en el segundo la cuestión es global y es difícil saber qué hacer al respecto. El problema es que ahora no hay zonas no vayan mal. Esa es la tragedia de lo que está ocurriendo con los comercios tradicionales, que su crisis no afecta únicamente al casco histórico de Lugo donde, a pesar de ser menos acusada que en otras áreas de la ciudad, también existe.

¿Cuáles son las soluciones? ¿Hacer campañas culpabilizando al cliente? ¿Anuncios intentando dar pena? No, eso nunca. No solo es humillante sino contraproducente, porque crea rechazo entre el público. Asumamos que todos buscamos lo que consideramos mejor sin tener que ser señalados con el dedo. ¿Que somos cortoplacistas? Sí, ese es parte del problema y hay que reflexionar que el futuro de todos depende del sostenimiento de la actividad económica de pequeña escala, pero es muy complicado que la gente se gaste más dinero por el mismo artículo pensando globalmente.

Ahí está una de las claves, evitar que sea “lo mismo” y de hecho no lo es. No es lo mismo un producto hecho por artesanos o por fabricantes responsables con mimo y esmero que una vulgar producción en masa de una fábrica que explota a sus trabajadores (en China el salario mínimo son unos 270 euros al mes) y tiene barra libre para contaminar los mares que todos compartimos. No es lo mismo la atención personalizada del profesional que está tras un mostrador, que aconseja y ayuda, que la fría pantalla de un teléfono que solo persigue el saldo de tu cuenta, la venta sin más.

¿Cuál es la raíz del problema? Quizá las desiguales armas con las que se lucha en esta gran batalla tengan mucho que ver, y no solo por lo indicado sobre la casi esclavización de las grandes producciones asiáticas (entre otros lugares) o sus nulos controles medioambientales. Las administraciones permiten triquiñuelas fiscales a las grandísimas empresas mientras ahogan al emprendedor, al autónomo y al pequeño empresario con condiciones que no son iguales para todos, tanto a nivel estatal como de las demás esferas administrativas. No hay más que ver que se sanciona al pequeño comercio lucense por poner letreros luminosos en zona PEPRI mientras se siguen consintiendo groseras luces en la calle a las todopoderosas cadenas.

Pero no nos engañemos, no podemos reducirlo todo a un problema administrativo, tampoco ayudan los disparatados alquileres. Hay que reconocer el esfuerzo que han hecho algunos propietarios, que se han dado cuenta de que es mejor alquilar en 1.500 que no alquilar en 8.000, pero sigue habiendo quienes pretenden ganar mensualmente por un local lo que no podrían ingresar montando ellos mismos un negocio en ese espacio, y encima sin correr ningún riesgo.

Esto es una cuestión de todos y para todos, y solo así la podremos afrontar. No se trata de dar pena sino de pedir equidad. Que el pequeño comerciante pague un alquiler exagerado, unos impuestos asfixiantes y al mismo tiempo mantenga unos precios que compitan con quien no ha de afrontar ninguna de esas condiciones es injusto.

Se habla de la despoblación del rural, que es innegable, pero muchas veces nos olvidamos de que las ciudades también están cayendo en una espiral peligrosa ¿Qué será de las próximas generaciones? ¿Dónde van a trabajar y a disfrutar de su tiempo? Pensemos en el futuro al que nos estamos dirigiendo alocadamente, el del consumismo atroz de productos de usar y tirar enviados desde quién sabe dónde mientras nuestras calles van quedando vacías de vida. No se trata de hacer culpables sino de reflexionar… y solucionar.

Artículo publicado en El Progreso del 25 de febrero de 2020

viernes, 21 de febrero de 2020

La pasarela de la NVI, un despropósito

Las propuestas de BNG y PSOE difieren notablemente tanto por ubicación como por coste.
Fotos: El Progreso y La Voz de Galicia respectivamente
Es un despropósito construir una nueva pasarela peatonal sobre la N-VI con una inversión de más de 1 millón de euros de los fondos EDUSI. Cruzar por la pasarela anunciada supondrá el doble de tiempo y de recorrido que hacerlo por el paso inferior que está en el mismo lugar. Cruzar por la nueva pasarela es un recurrido de 400 metros e ir por el paso inferior actual son 230 metros.

El recorrido por la nueva pasarela supone 50 metros de acceso peatonal hasta la rampa de subida en espiral que, con dos vuelta y media y un diámetro de 20 metros, tiene un recorrido de 155 metros. El puente sobre la N-VI tendrá una longitud de 48,50 metros y la rampa de descenso, similar a la de subida, tiene otros 155 metros de espiral. La suma de estos tramos supone un total de 408,5 metros que tendrán que recorrer las personas que opten por subir por la pasarela, mientras que atravesar por el actual paso inferior de la N-VI tiene un recorrido de 230 metros.

La pasarela que propone el PSOE no aporta nada, ni seguridad, ni comodidad, ni mejora estética de la zona. Se van a gastar mucho dinero en algo que no vale para nada, ni aporta nada a la ciudad. No es entendible como el gobierno municipal insiste en gastar más de 1 millón de euros en una obra a la que nadie le ve lógica.

Había una alternativa, propuesta por el BNG, para invertir estos fondos del EDUSI enlazando la ciudad con el río a través de las cuestas del parque de Rosalía, del parque Marcos Cela y del paseo del Miño. Los fondos que no se utilizasen podrían derivarse para unir el centro de la ciudad con el entorno del río Miño. Arroxo propuso un proyecto para crear dos pasarelas, una de ellas entre el aparcamiento del Palacio Municipal de Deportes y el parque Marcos Cela y otra entre este mismo parque y el paseo del Miño. Una actuación que permitiría conectar la ciudad con los más de 40 km de senderos que rodean el río Miño.

Nota: Este artículo fue publicado por el BNG de Lugo en enero de 2019. Ya ven cómo cambian las cosas, votando a favor de lo que antes era un "despropósito"...

jueves, 20 de febrero de 2020

Otra demora para el Auditorio (esperando al 5 de abril)

Los daños del edificio que, como es lógico, impiden su recepción. Una pena que no las mirasen cuando se "formaban" los técnicos, habríamos ganado tiempo. Las fotos las publica el Ayuntamiento de Lugo.
Dice el Ayuntamiento que el Auditorio presenta deficiencias, concretamente humedades debidas a su larguísimo periodo de cierre y a la condensación (lo reconoce el propio Ayuntamiento, no es que le quite yo importancia al tema). Se ve que no iba nadie por allí para ventilar, cosa peculiar donde las haya. También denuncian daños en unos grifos de un baño y defectos en la tarima, cuestiones de primer orden que harían peligrar la vida de los lucenses que vayan por allí. No me entiendan mal, me parece razonable que se arreglen esos detalles antes de entregar el edificio, pero es una pena que nuestros munícipes no sean tan cuidadosos con sus propios edificios, ya que la última vez que fui al MIHL tenía cristales sujetos con unos maderos mal puestos, unas humedades tremendas en el salón principal y otras cuestiones similares a las que ahora denuncian en el Auditorio. Obviamente lo de aplicarse al cuento no es una tarea habitual en nuestros próceres.

Estas son un par de "cositas" que vi en el MIHL la última vez que lo vi.
Por cierto, era la gala de entrega de medallas de oro de Lugo. ya ven...
Aunque hace 15 años que Lugo espera por el Auditorio por los problemas causados por todas las partes (el primero fue Orozco aplazando su construcción en San Fernando y luego sacándolo de allí por aquel famoso “informe” de ICOMOS que le permitió cumplir con su deseo de no hacer el auditorio en el viejo cuartel), es desde noviembre cuando llevamos dando vueltas a todo este resucitado y aplazado asunto de la entrega del edificio. Que si los técnicos tienen que formarse en el uso de las instalaciones (sigue llamándome la atención ese tema), que si hay que hacer una revisión del edificio para ver si es acorde con el proyecto (lo que se hace en todas y cada una de las obras de España e incluso hay un documento para ello que expide el arquitecto y que se llama “certificado de final de obra”), que si hay que hacer otra revisión para ver si está todo en orden… ¿No era posible hacer todo al mismo tiempo? ¿No podían haber hecho esta visita mientras los técnicos “se formaban”? Lo digo porque a estas alturas ya estarían arreglados los defectos y podría abrirse el edificio...

Es más que evidente que la intención es retrasar todo lo posible la recepción del Auditorio, no creo que a estas alturas a nadie le quepa duda. Si se puede posponer más allá del 5 de abril, que es la nueva fecha fetiche, pues fantástico, porque de lo contrario la Xunta pondrá anuncios de página completa felicitándose por la nueva dotación al servicio de los lucenses y al Ayuntamiento no le hace gracia porque son rivales políticos. Obsérvese que, siendo realistas, ya prescindimos totalmente de cualquier atisbo de objetividad en las instituciones.

Lugo asiste atónito a estas maniobras de dilación, equivalentes a las que la Xunta aplica para no hacer el Museo de la Romanización en San Fernando, agitando en una mano un supuesto proyecto que todos vemos irreal, mientras con la otra escamotean los 10 millones de euros que habían comprometido para esa necesaria instalación.

Aquí todos juegan al mismo juego, el de la política cutre que solo busca réditos inmediatos y dar en la cabeza al adversario porque al final Lugo les importa muchísimo menos que mantener sus poltronas. Así nos va.

miércoles, 19 de febrero de 2020

La Protectora no se ampliará (años después de que nuestros políticos fueran a hacerse la foto)

La Protectora se encarga de intentar arreglar una de nuestras muchas miserias como Sociedad
Foto: El Progreso
Recoge El Progreso de hoy que la Confederación Hidrográfica ha multado a la Diputación porque la Protectora no puede estar donde está. Una demostración más de que la maraña burocrática es de tal calibre que ni siquiera entre bueyes están libres de cornadas. 8.000 euros de sanción que pueden convertirse en muchos, muchísimos más si persisten en el error.

Lo más sorprendente de todo esto es que todas esas ampliaciones, proyectos, mejoras y promesas que llevamos años esperando se quedarán ahora en nada porque no solo no se podrá invertir en esas instalaciones sino que hay que sacarlas de allí. Casi nada.

Se iban a hacer una depuradora de aguas, una gatera, oficinas, clínicas, un quirófano, más espacios para los perros… y ahora no se hará nada. También se perderán todas las inversiones realizadas, como los 124.000 euros gastados por la diputación en los últimos años.

Uno se hce muchas preguntas llegado este punto. ¿Nadie se molestó en comprobar la legalidad de las actuaciones antes de lanzarse a hacer ruedas de prensa anunciándolas? Si sabían que había problemas (y obviamente lo tenían que saber porque es la causa del retraso de esos supuestos proyectos de ampliación) ¿por qué siguieron anunciando a bombo y platillo lo que no se haría?

Aquí hay mucho que rascar, e incluso hoy mismo en la noticia publicada en El Progreso hay una contradicción entre administraciones que chirría bastante. La Diputación niega que se estén planteando reubicar las instalaciones y el Ayuntamiento dice que sí, que hay conversaciones aunque todavía no dan pistas de a dónde llevarán a la Protectora.

Los 200 perros que alberga actualmente la sociedad merecen un poco más de respeto y de cuidados. No son personas, evidentemente, pero sí son seres vivos y no solo eso, sino que representan las vergüenzas de esta sociedad de usar y tirar que genera situaciones descorazonadoras que no se pueden tolerar. Esos juguetes vivos de Navidad son a los pocos meses un “problema” que la Protectora asume haciendo una labor impagable.

Bueno, se dice impagable por lo importante, pero lamentablemente el término es literal, porque también están esperando por las subvenciones del Ayuntamiento y la Diputación que se retrasan en el tiempo, “lo que está poniendo, ahora mismo, la viabilidad económica de la entidad”, en que no saben cómo van a pagar los sueldos de este mes.

Eso sí, seguro que antes del 5 de abril veremos fotos que quieren demostrar lo mucho que se hace por los animales abandonados. La política es lo que tiene. Un asco.

martes, 18 de febrero de 2020

Sarcasmo ferroviario

La estación de tren con su aspecto habitual: vacía
Las promesas sobre el ferrocarril en Lugo son ya sarcasmo. Resulta que RENFE asegura a la Plataforma “Lugo Non Perdas o Tren” que se compromete a mantener los servicios que se prestan en nuestra provincia hasta 2027… ¡y se alegran! ¿No se supone que estamos pidiendo mejoras? ¿Ahora nos conformamos con que mantengan los tristes, insuficientes y trasnochados trenes que sufrimos actualmente?

Hubo un conato de mejora que hizo que sintiéramos cierta esperanza. Se aumentaron los trenes a Madrid (pasaron de 2 a 4 diarios) y por un instante pensamos que las cosas iban a mejorar. Fue solo un espejismo, un chispazo que sirvió para demostrar lo necesitados que estamos de un replanteamiento del tema.

Mientras las administraciones planean gastar muchos millones de nuestros euros en una inútil Intermodal, RENFE se compromete a no tocar nada en 7 años así que ya veremos con qué pretenden que los viajeros “intermodalicen”. Se supone que la promesa va por lo negativo, es decir, que no habrá empeoramiento, pero adivino que tampoco habrá mejoras más allá de revisar un par de horarios y que los trenes paren en dos sitios más, una victoria pírrica, una promesa de que no nos escupirán a la cara, pero que se seguirán riendo de nosotros. Ni se les pasa por la cabeza ponernos trenes cada hora o aumentar destinos, no vaya a ser.

En tanto los lucenses que viven en Rábade, Guitiriz, Sarria o Monforte no puedan plantearse acudir a trabajar en Lugo en tren, mientras los estudiantes ni se puedan pensar coger el ferrocarril para ir a Santiago o Vigo… que nos prometan que no nos van a empeorar más aún es una tomadura de pelo, una indignidad que me parece inconcebible que alguien aplauda. Vale que no hay que morder la mano que firma los cheques de las subvenciones, pero hombre, un poquito de seriedad no vendría mal.

Artículo publicado en La Voz de Galicia del 18 de Febrero de 2020

lunes, 17 de febrero de 2020

Un destrozo y una oportunidad de mejorar

Antes de estar rota ya no servía de nada, porque no se ve lo que hay debajo, como en casi todas.
Está feo alegrarse de un posible acto vandálico, lo reconozco, pero uno no controla sus sentimientos. Quizá no debería publicarlos, y lo más razonable sería callármelos para que no se contagie mi maldad, pero ustedes y yo ya tenemos una confianza después de tantos años, y oigan, un blog no deja de ser una vía de desahogo para las cosas que uno quiere confesar si no es creyente.

Ayer por la noche saqué a Ducki de paseo e hice la ruta habitual, con visita al canil del callejón de las Estantigas. Pasé como siempre por la puerta de Ruanova y me encontré con que habían reventado la ventana arqueológica que está justo en ese punto. Mi primera reacción fue mirar hacia arriba para ver si había alguien tirando piedras, porque anda que no es difícil cargarse ese tipo de cristal, la segunda fue pensar “vaya desgraciados”… y la tercera tener esperanza en que pongan otro sistema que realmente funcione y no la tontería que había hasta el momento. 

La ventana rota canta bastante.
Espero que se arregle pronto
Lo de las ventanas arqueológicas en Lugo es de chiste. Un chiste malo y caro, que pagamos todos en abultadas, abultadísimas facturas, para que encima no valga para nada. Son ventanas que no se ven. Los cristales están siempre opacos, sucios, rallados o empañados, y no cumplen su principal función que es permitir admirar lo que hay debajo. 

En los de Doctor Castro además hay problemas de filtraciones y no es raro ver plásticos y cubos protegiendo los mosaicos que se supone que se deberían ver debajo, cuando en realidad solamente se atisban mínimamente. 

Es complejo poner un cristal en el suelo, donde uno puede pisar y pegarse un resbalón de narices (aunque en Lugo los accidentes más frecuentes son con baldosas sueltas o inexistentes, como me pasó el lunes a mí y me hice un esguince). Se obligan a utilizar unos cristales extraños con cierta porosidad, lo que compromete su transparencia y el resultado final es que no se ve nada. 

Quizás es la hora de replantearse el sistema. Tal vez deberían poner una especie de estructuras metálicas o de piedra que eleven del nivel del suelo el crista, para así poder usar uno verdaderamente transparente y que se vea lo que hay debajo. Eso sí, si optan por esta vía tendrán que mantenerlo limpio, y no lleno de verdín y hierbajos como están ahora la mayoría de los “valiosísimos restos” que tienen a la vista. 

Una vez más se demuestra que lo importante no es solo hacer, sino mantener. A ver si de esta...

viernes, 14 de febrero de 2020

El nuevo auditorio lleva terminado desde 2017... y cerrado

El nuevo auditorio, camino de convertirse en viejo auditorio sin que haya sido estrenado. Foto: La Voz de Galicia

Llevamos esperando por el nuevo auditorio desde los años 90. El inicio del proyecto se debió al derribo del Gran Teatro, una operación en que sus propietarios (eran particulares, no pertenecía a ninguna administración) decidieron venderlo a una promotora que construyó las viviendas que hoy están en esa parcela, algo que la administración no pudo impedir porque el PEPRI, por ejemplo, no llegó a tiempo de hacerlo. 

Cuando se produjo aquel derribo nos dimos cuenta de que en Lugo no quedaba ningún teatro, ya que los grandes cines existentes no hacían esa función. Por ejemplo el Kursal, que también fue derribado años más tarde siendo, creo yo, el último ejemplo de los enormes cines de la vieja época. Teníamos solamente el auditorio Gustavo Freire en Frigsa, que aunque hace esa función razonablemente bien tampoco es que sea una instalación propia de una capital de provincia. 

Originalmente, como todos ustedes recordarán, el Auditorio iba a estar en el viejo Cuartel de San Fernando, un proyecto del alcalde Joaquín García Díez que su sucesor dilató convocando un nuevo concurso (sin que a día de hoy sepamos qué problema tenía el original) del que resultó ganador un proyecto cuya actuación sobre el edificio tenía poco que ver con la sencilla intervención original. Orozco había dicho en varias ocasiones que no quería el auditorio en San Fernando y lo logró, ya que cuando iban a empezar las obras apareció un supuesto informe de ICOMOS que decía que afectaba a la Muralla. 

Ante este panorama, el Ayuntamiento y la Xunta acordaron descartar el auditorio en San Fernando y llevárselo a otra ubicación, en Aceña de Olga tras varios titubeos. Pero todo esto ocurría hace ya más de 15 años. 

Tras un larguísimo proceso se consigue terminar la obra en 2017… pero seguimos esperando. Vamos camino del tercer año desde que se culminó la construcción pero sigue cerrado a cal y canto porque el Ayuntamiento no quiere recibirlo. ¿Por qué motivo? Ellos sabrán, pero desde luego parece obvio que su principal preocupación es que desde el día en que se hagan responsables del mismo tendrán que destinar ingentes presupuestos para hacer allí algo digno del contenedor que ha costado una fortuna. 

Las excusas puestas han sido variadísimas: desde que no estaba equipado completamente (lo que, dicho sea de paso, es como pedir que si te regalan un piso venga amueblado) hasta que los técnicos no saben usar los equipos instalados (lo de leer el manual de instrucciones les está llevando mucho más tiempo del previsto, por lo visto). La última que recuerdo es que no recibirían el edificio hasta que una auditoría técnica confirmase que las obras cumplían el proyecto, una excusa de Rubén Arroxo que suena a “no sé cómo decir que no”. Eso, señores míos, se hace con cualquier edificación mediante el certificado final de obra, que expide el arquitecto y que precisamente confirma que se siguió el proyecto aprobado en la licencia, así que no me vengan con esas. 

El Ayuntamiento tiene miedo al auditorio, y no me extraña. Es una construcción tan enorme, tan llena de salas, y tan mal ubicada que va a ser un nuevo muerto que a ver cómo llenan. 

El edificio fue terminado en 2017, repito, y sigue sin entregarse, y no por falta de ganas de quien lo ha hecho sino porque quien lo ha de recibir no lo quiere coger. 

Eso sí, curiosamente sobre esto las entidades culturales no dicen ni pío. ¿Por qué motivo? Ellas sabrán, pero a lo mejor tiene bastante que ver quién está tras una administración o tras otra...