viernes, 10 de julio de 2020

¿Es seguro votar?

Votar en tiempos del Coronavirus

Es la pregunta del millón: ¿es seguro votar? ¿Me puedo contagiar en el colegio electoral? ¿Nos garantizan la total y absoluta seguridad de que es imposible coger el coronavirus cuando vayamos a las urnas? Pues en mi opinión las respuestas son SÍ, SÍ y NO. Veamos el motivo de esas impresiones y por qué no hay contradicción aunque lo pueda parecer.

Empezando por lo primero, sí, claro que es seguro ir a votar. Si se lleva la papeleta de casa, o aunque la coja en el colegio electoral (recuerden que el papel no transmite el virus), no tiene por qué haber ningún problema. Llega con su mascarilla bien puesta a un lugar que estará controlado y en que todo el mundo también la llevará, coge la del partido que quiera, la mete en el sobre, vota, se lava las manos con gel hidroalcohólico y se va a su casa tan ricamente.

Sin embargo, eso no quiere decir que no se pueda contagiar en el colegio electoral. Claro que puede hacerlo, igual que en el bar, la farmacia, el supermercado, la gasolinera, el banco, en el parque o el cajero automático. Todo puede contagiar en determinadas circunstancias, pero solo hay una persona que puede evitarlo: usted mismo. La prevención es la norma.

En cuanto a la tercera pregunta, está íntimamente relacionada con la segunda: nadie puede garantizar total y absoluta seguridad prácticamente nada relacionado con el COVID-19. Evidentemente si hay quienes incumplen las medidas de seguridad se pueden producir contagios, pero eso pasará tanto en el colegio electoral como en cualquier otro lugar. Volvemos a lo mismo: autoprotección y “sentidiño”.

Llama la atención que muchos de los que “exigen” la suspensión de las elecciones en Galicia digan lo contrario en el País Vasco, lo que nos lleva a pensar que quizá sus motivos no sean la salud pública sino los resultados que apuntan las encuestas. De todas formas, para su tranquilidad, deberían recordar que sólo hay una encuesta válida, y se producirá este domingo. Si Feijoo repite como Presidente de la Xunta o entra un tripartito (o los que sean) es una decisión que nos atañe a todos los gallegos y que se sabrá ese día, no antes.

De hecho viendo los anuncios de la campaña de Feijoo parece que no las tiene todas consigo. Le teme, como es lógico, a la desmovilización de sus votantes, que pueden quedarse en casa al creer que “esto está hecho”, algo que le pasó al mismísimo Fraga en 2005. Por su parte, los demás partidos están en la misma tesitura aunque en sentido contrario, cifrando sus esperanzas a que la confusa situación que vivimos les permita movilizar a sus votantes y dar la sorpresa con un vuelco a las encuestas, algo que puede pasar.

En cualquier caso, si me permiten el consejo el domingo vayan a votar. Vayan con cuidado, tomen medidas de prevención y utilicen el sentido común, algo que ninguna campaña puede sustituir jamás, pero vayan. Voten a quien quieran, a quien piensen que lo puede hacer mejor y eviten el voto “contra”, porque es dañino pensar en negativo, pero voten.  Elijan el cambio o la continuidad, pero elijan.

Luego estaremos cuatro años viviendo las consecuencias, así que el momento de pronunciarse es éste.

Artículo publicado en El Progreso del 10 de Julio de 2020

jueves, 9 de julio de 2020

Adios a los patinetes de alquiler en Lugo


Está prohibido, por el artículo 39 de la ordenanza de circulación, atar un patinete o una bici a una farola.

Dedica hoy La Voz de Galicia su portada a la retirada del servicio de patinetes eléctricos de alquiler en Lugo para “repensarlo”. El problema no es, como podríamos sospechar de entrada, que Lugo no sea una ciudad lo bastante grande como para tener este tipo de servicios de alquiler, sino que no hay una infraestructura tan básica como lugares donde anclarlos para dejarlos a disposición del siguiente usuario. Se une, la pérdida de este servicio, al fracaso del Ayuntamiento en el proyecto que tan pomposamente llamaron “Rebiciclate” y que solo dejó en Lugo un gasto enorme y unas estructuras que se están pudriendo sin que nadie haga nada, ni siquiera ponerles unas sencillas barras para que se pueda utilizar para atar bicis o patinetes.

Ese es el drama de nuestra ciudad, que se toman medidas a lo loco, se gastan ingentes cantidades de dinero público en poner en marcha un servicio y en publicitarlo (sobre todo en publicitarlo, hay que decir) y después se abandona. No hay más que ver los ejemplos mencionados o los contenedores soterrados del casco histórico que o están en un estado lamentable o directamente se han precintado.

El tema de bicis y patinetes levanta sarpullidos. No soy yo sospechoso de estar contra estos medios de transporte y de hecho la primera campaña que hice cuando me eligieron presidente de Lugo Monumental fue precisamente para que se modificase el borrador de ordenanza de circulación, que prohibía su acceso a las zonas peatonales, un disparate que afortunadamente se corrigió.

El problema es que se utiliza esa autorización para acceder pero no se cumplen los demás requisitos que pone la ordenanza: circular a una velocidad moderada, guardar separación con los peatones y no hacer maniobras que causen situaciones de peligro. Esto se obvia y nadie lo vigila, con esa vuelta a la “normalidad sin vigilancia” que rige el tráfico en nuestra ciudad. Con los patinetes pasa igual: gente circulando por dirección prohibida a toda leche, por las aceras a toda leche o por zonas peatonales a toda leche. Que el chisme ese pueda ir a 40 no significa que haya que hacerlo necesariamente…

Pero volvamos a lo de la cancelación del servicio de patinetes, que creo que es importante. Que se cierre “temporalmente” (también era “temporal” lo del Rebicíclate y ya ven) es preocupante porque este tipo de cuestiones son básicas si queremos tender a una ciudad más peatonal y más libre de coches.

Se ha empezado la casa por el tejado, cerrando el carril de la Ronda sin tomar medidas previas totalmente necesarias. No me entiendan mal, ese cierre temporalmente no solo es que tuviera sentido, es que lo propuse yo mismo, pero la situación de aquella era diferente. Los comercios y hostelería estaban cerrados, salíamos de casa a pasear en horarios determinados y hacían falta espacios amplios donde poder andar guardando mucha distancia. Hoy ya no se dan esas circunstancias y los beneficios indiscutibles de esa corte al tráfico se ven superados ampliamente por los perjuicios que se están causando, también indiscutibles.

Se hizo una propuesta que se ha ignorado olímpicamente: retirar los conos las noches del domingo al lunes y volverlos a poner a última hora del viernes. Así durante la semana no habría problema de tráfico y el fin de semana, que es cuando más podemos salir a andar, tendríamos ese carril disponible. Ni se nos ha contestado, como es habitual, y tampoco creo que mover unos cuantos conos sea tan sumamente farragoso como para no poder llevar a cabo esta solución, muy sencilla y práctica.

El área de movilidad del Ayuntamiento debería plantearse muy detenidamente estas cuestiones, con las que se está dañando muy gravemente al casco histórico. Si pretenden, como parece que es su intención, que la gente use bicicletas y patinetes como alternativa al coche me parece fantástico, pero lo primero que hay que hacer es poner aparcamientos a su disposición, porque por mucho que queramos ir en bici a los sitios si no hay donde dejarla te juegas una multa. Les recuerdo que el artículo 39 de la ordenanza de circulación prohíbe expresamente dejar estos vehículos “encadenados o atados a cualquier elemento de la vía no destinado a tal fin”.

miércoles, 8 de julio de 2020

¿Es posible combinar descanso y ocio?

Dos de los bares latinos clausurados en Camiño Real. Si  se fijan en el cartel de "terraza abierta 2:00 - 2:30" verán el problema... en una zona residencial.
Foto: El Progreso


Estos días las noticias sobre los problemas que generan las alteraciones de convivencia son el pan nuestro de cada día. Estamos más en casa (incluso a pesar de que podamos salir) y eso se nota, hay más roces con los vecinos y la tensión, que no se acaba de disipar del ambiente, se traduce en que vayamos a peor. El cierre de un bar de Camiño Real, que tenía la música a la calle a todo trapo y unos jaleos de padre y muy señor mío, y la huelga de hambre de un lucense al que sus vecinos le hacen la vida imposible, con ruidos hasta altas horas de la noche todos los días, son los dos ejemplos de cabecera que tenemos hoy mismo en la prensa. Sobre el segundo caso poco les puedo decir, solo los que hemos tenido vecinos molestos sabemos lo que es la desesperación de tener que madrugar y no poder dormir por su culpa… Es un caso tan problemático que lo dejo para otro día y hablaré solo de los primeros.

Hace unas semanas la alcaldesa de Lugo, Lara Méndez, publicó un bando que permite a todos los bares montar terrazas frente a sus negocios, una medida que personalmente me parece un acierto y algo muy oportuno en este momento ya que por mucho que nos digan que podemos entrar en los locales a todos nos da yuyu, así que es la única opción para que sobrevivan esos bares. Pero claro, esto está generando quejas porque algunos locales no se conforman con sacar mesas a la calle, ponen los bafles a toda pastilla a lo que se añade que muchas veces los clientes hablan con un tono de voz tan discreto que sigues su conversación cómodamente tumbado en tu cama a dos manzanas de distancia (en eso el hostelero no tiene la culpa, claro está). Y si llamas a la policía local te dicen, por lo que me cuentan, que “es que tienen permiso”. Matizan que no para la música (aunque tampoco van para que la apaguen), pero sí para usar la terraza en su horario normal, que es hasta las tantas de la mañana por la semana y media hora más los fines de semana. ¿Cómo casamos eso con el descanso de los vecinos?

Son situaciones complejas en que chocan los derechos de unos y otros: el del descanso y el de divertirse, y se añade a este último el de trabajar para quien vive de esas terrazas. Difíciles de combinar, sobre todo porque aunque parece que lo lógico es optar por el descanso todos pensamos que hay “excepciones”. Precisamente esas excepciones son el problema, ya que cada cual aplica las suyas. Por ejemplo, durante las fiestas patronales medio Lugo se echó encima de los vecinos del parque de Rosalía, que recurrieron al juzgado para que el ayuntamiento aplique sus propias ordenanzas (que se saltaban a la torera) y poder dormir. Se les criticó principalmente por dos motivos: el primero es que “ya sabían dónde se metían cuando se fueron a vivir allí” y el segundo que son unos días al año y que no tendría sentido que el San Froilán pareciese la procesión de Os Caladiños. Ahí no vemos derecho al descanso y más en una zona de viviendas caras. “¡Que se jodan, que son unos días!” es el mantra cuando quien se quiere divertir es uno mismo. Del botellón ya ni hablamos, una costumbre bastante extendida pero que en Lugo no solo no se atajó sino que se promocionó socialmente (todos recordamos a un exalcalde “visitando a los jóvenes”), y que es difícil de cortar pero no imposible.

Pero si le damos la vuelta a la tortilla también es exagerado. ¿Acabamos con toda fiesta? ¿Todo concierto? ¿Toda verbena?... ¿Convertimos la ciudad en un monasterio? Quizá la búsqueda de un punto medio razonable sea la piedra filosofal, tan deseable como complicada de obtener. Yo mismo he organizado fiestas en la calle Obispo Basulto y me ha disgustado que un sábado nos obligasen a pararla a las 23:59, mientras veía que la Diputación Provincial de Lugo organizaba conciertos que empezaban a las dos de la mañana a la semana siguiente… Insisto, es difícil, incluso contradictorio, y también comprendo al técnico que nos redujo el horario con el argumento de que “si todos los sábados tenemos fiestas hasta las tres de la mañana…” aunque ahora las tengamos todos los días de la semana.

Hoy no les ofrezco soluciones, solo les planteo reflexiones. Quizá sea uno de esos problemas sin salida, en que hagas lo que hagas fastidias a unos u otros. Pienso en los asociados de Lugo Monumental que tienen pubs y en las limitaciones a la apertura que sufren mientras ven cómo otros locales exceden sus permisos sin problema. También veo a los bares que intentan sobrevivir como pueden en un momento terrible para ellos, pero que cumplen escrupulosamente con las ordenanzas y que están siendo criticados sin motivo… Es muy complejo.

Tal vez el camino sea sentarse a dar una pensada conjuntamente ¿Y si hacemos responsables a las personas que gritan de sus gritos? ¿Y si sancionamos a los que ponen la música en la calle hasta altas horas sin permiso? ¿Y si se deja que reabran en condiciones los pubs que están aislados convenientemente y que son los lugares donde se pueden montar las fiestas sin molestar a nadie? ¿Y si establecemos horarios razonables y los cumplimos?

Una reflexión conjunta es necesaria, hoy más que nunca, porque los nervios están a flor de piel y esto acabará mal.


martes, 7 de julio de 2020

¿Cinco días de cierre?

La playa de las Catedrales, el segundo lugar de Galicia con más turismo, solo superado por la Catedral de Santiago.

¿Qué lógica tiene cerrar A Mariña cinco días? Es una pregunta que muchos nos hemos hecho cuando se anunció esta medida de contención ante el rebrote de coronavirus que afecta a municipios de nuestra costa. La lógica política, que en este país nos tiene sorbido el seso a todos, parece indicar que se hace así porque el domingo hay elecciones, aunque tal vez el motivo sea otro o, por lo menos, ese no sea el único.

Hablando con gente de la costa que se dedica a gestión de empresas, respiran aliviados por ese plazo de cinco días, ya que si se decretasen los quince que pide alguna gente se entraría en la segunda quincena de Julio… y eso tendría unas incalculables repercusiones económicas y haría un daño irreparable a la campaña estival. El “solomillo” del verano, es decir, la segunda quincena de Julio y la primera de Agosto son la piedra angular de la economía turística de A Mariña. Además, siempre se está a tiempo de prolongar esas medidas si la situación no se controla.

Sí, claro que es suena a barbaridad poner la economía en primer lugar, pero la gente tiene que comer, y si el dinero del aluminio desaparece y la pesca está como está, hay que apostar por otros sectores.

Si esta situación se diera dentro de un mes le echarían la culpa a “los de Madrid”. Una cura de humildad nos viene bien a todos, a ver si actuamos con ese “sentidiño” del que tanto presumimos y tenemos el cuidado que se nos pide, usando mascarillas y evitando situaciones de riesgo. Como “en Lugo estamos a salvo” nos lo hemos tomado con menos seriedad… y ya ven.

No bajen la guardia.

Artículo publicado en La Voz de Galicia del 8 de Julio de 2020

lunes, 6 de julio de 2020

Los supuestos ''fa'' y los que se creen ''antifa''


Si no hubieran montado la protesta nadie habría hecho demasiado caso de las pocas decenas de simpatizantes de Vox... a los que hay que restar los curiosos que fueron a ver a Abascal "en persona".

Los fascistas del futuro se autodenominarán a sí mismos antifascistas”. Es una frase habitualmente atribuida a Winston Churchill aunque no hay constancia de que la dejara escrita en ninguna parte o la pronunciase en uno de sus imperecederos discursos. Es como esa que siempre se pone en boca de Voltaire: "Estoy en desacuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo” que él nunca dijo pero que Evelyn Beatrice Hall citó como ejemplo de sus creencias. Siendo más banales, tampoco Conan Doyle escribió jamás lo de “Elemental, querido Watson”, y ya ven.

En cuanto a lo de Churchill, la verdad es que la cita le pega, y es más que probable que respondiera a su forma de pensar (solo hay que leer sus memorias para darse cuenta). Luchó contra los nazis, siendo una de las piedras angulares de su derrota, y para ello se alió con la dictadura comunista de la URSS, a la que pronto denunciaría tras la guerra por ser un nuevo fortín del totalitarismo e incluso llegó a trazar un plan militar, la “operación impensable”, para su invasión.

Todo esto viene a que la semana pasada hubo en Lugo un mitin de Vox al que acudió su jefe de filas, Santiago Abascal. Congregaron a muy poquita gente, quizás un centenar en el mejor de los casos (no estuve por allí así que lo digo a ojo por las fotos, disculpen si me equivoco hacia arriba o hacia abajo) pero tuvieron a media ciudad hablando del tema el fin de semana, un asunto que sólo se dejó de lado por el cierre de A Mariña por el brote de coronavirus, del que hablaremos pronto.

Si tuvieron tanta repercusión no fue por su reunión, que habría quedado reducida a una mera anécdota, a una pequeña foto a pie de página de la prensa local y poco más, sino porque se convocó una concentración “antifa” (se entiende que quieren decir “antifascista” pero se ve que queda más guay reducir los términos, algo muy americano) justo delante que armó un buen cirio.

El efecto de esa protesta fue justo el contrario al deseado. No voy a decir que despertasen simpatías hacia Abascal y sus siglas, que eso no es fácil, pero sí han logrado que haya habido muchas personas nada sospechosas de compartir la línea argumental de ese partido, entre las que me incluyo, que nos hemos visto obligados a defender su libertad de expresión sin mayores consecuencias. Esas “contraconcentraciones” no sólo son ajenas a la lógica del orden público y la normalidad, sino que también chirrían mucho en un Estado democrático.

En estos casos siempre aconsejo un ejercicio mental: den la vuelta a la situación. Imaginen que son los de los partidos de izquierdas los que hacen un mitin y que los de la derecha más rancia se van allí con banderas franquistas y demás parafernalia comparable con las estrellas rojas y demás símbolos extremistas. ¿Qué pasaría? ¿No estarían los del mitin protestando, con razón, de que se les torpedea su libertad de expresión? Pues aquí pasa lo mismo.

No se trata de contraponer ideas, que eso es sano, sino de buscar la confrontación en la calle. La masa es idiota, creo que eso es bastante difícil de rebatir, y es una temeridad convocar dos extremos opuestos en el mismo sitio y a la misma hora. De hecho me sorprende bastante que se hayan autorizado ambas concentraciones simultáneamente. Si es que se ha hecho.

Pero al margen de toda cuestión ideológica sobre la democracia, la libertad de expresión, y la legitimidad de un partido a expresar sus ideas, por delirantes y extremistas que éstas sean, hay un elemento de estrategia que desaconseja tomar el camino elegido por los autodenominados “antifas”: es contraproducente. A los hechos me remito. Les han dado un protagonismo a los de Vox que jamás pensaron tener en Lugo, donde, afortunadamente, no sacan votos ni para presidir la comunidad de vecinos.

Lo de las mascarillas y la distancia de seguridad no va con el líder, que se ve que se cree fuera de todo riesgo.


viernes, 3 de julio de 2020

Recuerdos de un pasado (quizás algo mejor)

¿La reconocen? Seguro que la han visto cientos de veces...

Ahora que comienza el verano, por atípico que vaya a ser, te vienen a la cabeza aquellas tardes eternas en el Fluvial en que bajábamos con la fiambrera de la ensalada, la tortilla y los filetes rebozados. Aún noto el sabor de aquellos sencillos manjares, que comías en platos de plástico sentado en una toalla como si fueran lo mejor del mundo, porque lo eran (también es cierto que tener de madre a mi madre también ayuda a que la comida esté para chuparse los dedos).

Paseando estos días por la zona me sentí mayor, no por todo esto, que son preciosos recuerdos que nos llevan a una época más feliz (cuando tienes 10 años todo es sencillo y maravilloso) sino por ver lo mucho que han cambiado las cosas… y no para bien.

Les voy a poner un ejemplo que fue el que más me llamó la atención: la casa que está justo frente a la puerta del Fluvial tiene una fuente de la que todos bebíamos sin problema. Ahora no solo tiene el cartelito de “no potable”, sino que está seca, como casi todas las fuentes de Lugo (la del Museo Provincial, la de la Puerta del Carmen…). Cuando salíamos del río íbamos a beber allí y lo que con más cariño recuerdo es que los de la casa, ahora abandonada, que está al lado tenían en el alféizar de la ventana varios vasos para que los utilizásemos libremente. Ahora en vez de vasos hay rejas.

Es un fiel reflejo de lo que estamos haciendo con este mundo. Ya sé que siempre se dice que cualquier tiempo pasado fue mejor y que los recuerdos prescinden de lo malo para quedarse con lo bonito, pero es que lo era. En aquel momento a nadie se le ocurría robar esos vasos, porque estaban allí para todos. Los usabas y los enjuagabas. Hoy no durarían ni cinco minutos, y ni siquiera porque alguien los quisiera robar para usarlos en su casa, sino porque los romperían contra una pared en un acto gratuito de destrucción y maldad como los que vemos a diario en cualquier rincón.

Es una triste reflexión, pero me temo que bastante acertada: vamos a peor, y lo seguiremos haciendo mientras los valores y la responsabilidad sean poco menos que conceptos de “un pasado superado” y se confunda el culo con las témporas.


jueves, 2 de julio de 2020

Se nos jubila Toñi


Antes muerta que sencilla

Toñi se jubiló el martes. Más de cuarenta años de profesión en la joyería Honorino Freire, una etapa que ahora cierra para vivir como siempre ha querido: a su aire. Tampoco es que no lo haya hecho hasta ahora, pero ya me entienden, no es lo mismo.

No recuerdo cuándo nos conocimos, porque la conozco desde siempre. Cuando andaba en pantalón corto ella ya estaba en la joyería (algo increíble, con lo joven que es ;) ). Sí tengo memoria de cuándo comenzamos a relacionarnos en serio, como personas adultas, y fue a partir de una reunión que hubo en la calle de la Cruz con el concejal responsable de obras de aquella época por el cambio de pavimento de nuestra calle. Ella y yo fuimos los lanzados que les dijimos que si estaban locos pretendiendo levantar la calle en plenas fiestas.

Toñi no deja a nadie indiferente, protagonista voluntaria o involuntaria independientemente de dónde esté. Da igual que sea la mujer elegantemente vestida en el pabellón de los deportes cuando juega el EMEVE que la mujer elegantemente vestida en la reunión de la comunidad de vecinos, o la mujer elegantemente vestida que visita a sus vecinos de calle para recaudar el dinero de las luces de Navidad (¡cualquiera se le resistía!). Creo que la única vez que la he visto con otro atuendo es cuando la “obligamos” a ponerse una camiseta para poner el vino en la fuente de San Vicente, cosa que creo que me ha perdonado, a duras penas pero lo ha hecho, porque la amistad todo lo puede.

En las muchas reuniones a las que he ido con ella ha sido siempre la voz de la razón, la mesura y el sentido común, pero sin confundir eso con rendir la firmeza en los principios y la férrea defensa de su forma de pensar. Lo ha hecho siempre sin estridencias, con esa magnífica voz que jamás alza porque no le hace falta, con esa mirada de “¿pero tú de qué vas, criatura?” que sabe poner cuando alguien se le pone torero y que consigue que se le deshagan como un azucarillo en las cataratas de Niágara. Se ha enfrentado a personas que avasallan allá donde van y las ha desarmado sin mover un dedo, con la envidiable, sana  y difícil táctica de dejarles hablar hasta que se dan cuenta de su propio ridículo, salvo cuando han atacado a sus amigos, a los que ha defendido independientemente de las consecuencias.

Siempre tuve claro que ciertas personas son el alma de una zona, de un barrio, de una ciudad y sin duda alguna Toñi es una de las fundamentales para entender el casco histórico de Lugo y, por extensión, la propia ciudad. Daría una magnífica responsable de lo que quisiera: una concejalía, una alcaldía o lo que le apetezca, porque no sólo tiene una inteligencia fuera de toda duda y unos valores a prueba de bomba sino que posee algo más importante: empatía.

El martes unos amigos nos juntamos para hacerle un modestísimo homenaje el día que se jubilaba (por eso el miércoles no hubo artículo, que uno ya no está para esos trotes) y creo que le gustó, o eso espero.

En cualquier caso esto no es un punto y final. Creo que es justo al contrario, un inicio. Ahora tendrá todo el tiempo que necesita para trabajar más aún, pero sin esclavitudes de horario o de otro tipo, solo tendrá que dedicarse a lo que le apetezca y estoy totalmente convencido de que serán las mismas cosas que hacía antes pero con más energía todavía.

En todo esto solo hay una sombra, la de la envidia cochina que siento cuando veo que te jubilas, Toñi. ¡Felicidades!