jueves, 13 de septiembre de 2012

Lo he conseguido en Internet, por eso me ha salido tan barato

Lo he conseguido en Internet, por eso me ha salido tan barato”. No me digan que no han escuchado esto a alguien que saca del bolsillo el último iPhone (ahora penúltimo), el Samsung S III, el chisme tecnológico de turno o el reloj de oro, que Internet vende de todo. Sin embargo no siempre hay tanto chollo en Internet, se lo digo porque de eso algo voy sabiendo como navegador compulsivo de ciertas webs de ofertas y curioseador nato de páginas de compraventa y cosas similares. 
Por ejemplo, ayer me llegó un correo de una web que se llama Offerum y que ofrece cosas presuntamente a muy bajo precio pero que como te despistes te cuela un gol que te deja helado. En el correo de ayer se ofrecía un sello de caucho personalizable, de esos con letritas que pones tú con unas pinzas, que tenía una “rebaja” de nada menos que el 52%. De 35 € pasaba a tan solo 16,90 €. No me digan que no es una tremenda oportunidad... si no fuera porque un sello de ese tipo, y encima de mejor marca (Trodat para más datos) lo vendían en el Lidl por 3,99 € – les juro que no cobro por hacer propaganda de todas estas cosas. Es decir que ofertas sí, chollos también, pero cuidadito. 

Sí que existen grandes gangas. Sin ir más lejos el otro día compré por 25 euros un lote de 120 pilas alcalinas Kodak que normalmente costarían más de 100 (miren la propia web de Kodak, donde venden 12 pilas por 10 euros más gastos de envío). Sí, yo sigo usando pilas como un loco, es lo que tiene la Wii y algún chime más que va con ese sistema. 

De todas formas todo lo dicho también pasa en las tiendas tradicionales. ¿No les ha pasado nunca comprar una cosa en un comercio y a los 200 metros verlo por la mitad de precio? Sobre todo cuando vas de viaje a uno de esos sitios en que todos los escaparates tienen prácticamente los mismos “recuerdos”, el 90% fabricados en China. 

El problema más grande que tiene Internet es el de la fiabilidad. Ahora por ejemplo hay dos estafas muy comunes. La primera es que tú te compras un móvil por Internet, por la mitad de su valor en la tienda. Te llega tu maravilloso aparatejo y funciona de maravilla durante unos meses... hasta que el vendedor denuncia su robo, da parte al seguro y te desactivan el terminal. Por lo visto es bastante habitual. ¿La solución? Muy sencilla: hacer la transacción en mano, y firmar un contrato de compraventa en que figure el terminal y su IMEI (el número de identificación que tiene cada móvil). Si el vendedor el honrado no tendrá inconveniente, y si no lo es te libras de una más que probable estafa. 

La otra táctica que se está dando es que ves en algún anuncio una ganga extraordinaria, pero aún así creíble: el iPhone 4s liberado por tan sólo 250 € o algo así. Mandas el correo para contactar y te cuenta que es un tipo que está en Suiza y que trabaja en Apple y que los consigue muy baratos por eso, que te puede enviar el móvil o lo que sea y que lo único que pide es que le adelantes los gastos de envío. Y nunca más se supo. La Interpol no se va a poner a perseguirlo, eso fijo. 

También se ven anuncios muy curiosos. En Ebay vi ayer por la tarde un tío que vende la caja de un móvil, pero como lo puso en inglés (y es de Asturias) algún pardillo pensó que era el móvil en sí y ya va la puja por más de 100 euros. Y no es la primera que vende. 

El anonimato tiene sus ventajas, pero también abre la puerta la ley de la selva. Es casi imposible regular Internet, al menos a ese nivel. No se equivoquen, el misterio en Internet es nulo: es posible saber prácticamente todo. No un mindungui cualquiera, pero un gobierno sí puede acceder a los registros que existen sobre las maniobras digitales, así que no se fíen demasiado. Otra cosa es que se tomen la molestia para perseguir a un tío que vende su móvil y luego lo denuncia a la aseguradora. Debe de parecerles matar moscas a cañonazos. 

Resumiendo: si compran algo por Internet fíjense bien en todo lo que pone el anuncio, vayan a webs de cierta confianza, y siempre que puedan queden en persona con el vendedor para ver lo que están comprando físicamente y firmen un papelito que demuestre que no le han robado el artículo.

P.D. No me gusta nada editar los artículos una vez publicados, pero por Dios, miren lo que se está pujando por una CAJA VACÍA de un móvil por no fijarse bien: ¡¡ya van por más de 360 € con los gastos de envío!!!


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