lunes, 11 de noviembre de 2013

El nuevo PSOE, el viejo PSOE

Es curioso escuchar a Rubalcaba autoproclamándose como la renovación en el PSOE. Más que nada porque lleva desde que tengo memoria metido en el ajo político. Sin embargo no puede uno fiarse, porque como el ave faisán… perdón, el ave fénix (no sé en qué estaría yo pensando) es mítica su capacidad de regeneración para mantenerse en el cotarro a costa de lo que sea y de quien sea.

He de admitir, sin embargo, que hubo dos mensajes que me gustaron de don Alfredo, sólo que me cuesta creer que los lleve a cabo. El primero es el de que denunciarán los acuerdos con la Santa Sede en cuanto lleguen al poder de nuevo. Mi incredulidad deriva de que tuvieron largos, larguísimos años, para hacerlo sin que se les pasara por la cabeza tal cosa, y eso siendo el partido que más años ha gobernado en España desde la muerte de Franco. Sin embargo, si es cierto, bienvenido sea ese paso que supone, por fin, la separación de Iglesia y Estado que muchos ansiamos desde hace años.

Supongo, eso sí, que el fin de las subvenciones a la Iglesia Católica también implicará el fin de las subvenciones de las demás confesiones religiosas, a menos que éstas tengan el aquel de las minorías, que siempre queda bien en prensa (y la foto con el señor de turno vestido de algo diferente de un cura vende un montón), o lo de la alianza de civilizaciones, que vale para todas menos para la católica, apostólica y romana. Se ve que es una civilización demasiado ajena.

El otro mensaje que me gustó es el de que “nosotros somos socialistas, no nacionalistas”. Quedar queda superideal en este momento, pero no sé qué tal lo llevará el PSC, que les recuerdo que no es parte del PSOE y que va por libre a las elecciones, o el amigo Besteiro. La aplicación de ese principio tan lógico tiene un problema grave: la “realpolitik” que hace que sin los nacionalistas, con Beiras al frente, el PSOE en Galicia tenga menos que rascar que UPyD después de lo del gallego “en el peor de los sentidos”.

A lo mejor es que están dispuestos a sacrificar sus votos en Cataluña y Galicia para lograr entrar en un granero del PP como es Madrid, pero no sé por qué tengo mis dudas de la habilidad de esa maniobra, aunque si les soy sincero me suena bien.

El PP recupera puntos en las encuestas y el PSOE sigue estancado. Es muy complicado vender un mensaje de renovación cuando el tipo que lo lanza es el mismo que dejó a este país al borde de un “evidente” e “inevitable” rescate que nunca se llegó a producir… por suerte.

Quizás Rubalcaba sólo quiere ganar tiempo para buscarse una salida digna. Suponiendo que sea posible.

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