jueves, 27 de marzo de 2014

Este muerto (político) está muy vivo

Que en el asunto del Pokemon el PP, en su conjunto, tiene que bajar las orejas es una obviedad. Las pruebas que están saliendo sobre la actuación de ediles de este partido en Santiago son como para no alzar la voz demasiado a nivel autonómico o nacional sobre aquello de la presunción de culpabilidad que, como ya hemos hablado muchas veces, se ha instaurado descaradamente en nuestro incultísimo e iletrado país.

Sin embargo, es llamativo que sea el BNG, precisamente el BNG, el que levanta la voz airado y diga que no justifica una moción de censura en Lugo por lo que ocurre en Santiago.

Me llama la atención que sea el Bloque porque se entiende que es el partido que asegura defender las diferencias, el caso concreto, la identidad propia y todas esas cosas que ha elevado a los altares de un fanatismo que fácilmente se confunde con una religión. Decir que “todo el PP es igual” es lo mismo que decir que “toda España es igual”, “toda Europa es igual” o “todos los rubios son iguales”, es decir, una sandez.

Justificar un doble discurso en que se dice que el Alcalde de Lugo tiene que dimitir, que no se puede seguir así, que Orozco “non pode seguir sendo alcalde”… pero por otro lado que no votará una moción de censura porque “el PP es igual de corrupto” es una voltereta con tirabuzón de compleja culminación.

El BNG está acorralado entre su discurso tremendista y la realidad, tozuda realidad, que cada día pone a Orozco más contra las cuerdas. La grabación que se hizo pública hace que los que aún defendíamos su presunción de inocencia, incluso su posible honradez, dudemos más aún y, desde luego, consideremos injustificable que este señor siga un solo día más al frente de un ayuntamiento que se ha convertido, según se desprende de las propias palabras del Alcalde, en su oficina de empleo particular.

De las declaraciones sobre la “bonhombría” de Orozco ya ni hablo, que acabo de desayunar y las carcajadas me pueden dar un disgusto digestivo. Decir que quien habla de colocar a dedo, no a quien tiene más necesidad sino a quien tiene el mejor enchufe, es una cuestión de bondad es desafiar ya no sólo la inteligencia, sino la paciencia de los lucenses.

Y así están las cosas: un Orozco que por primera vez en 15 años parece estar acabado (creo que nunca he sido tan contundente porque nunca lo había visto así), un PP atado de pies y manos por la ajena situación de Santiago, y un BNG absurdo que condena al alcalde pero no mueve un dedo para que se vaya. Esta situación es de guion de cine en plan "este muerto está muy vivo" porque todos dan por cadáver político al Alcalde pero ahí sigue, aunque no tan pancho.

La política de bajo nivel en el ojo del huracán. Y el lucense medio pasmado viendo cómo nunca pasa nada y el más tonto hace relojes.

NOTA de última hora: Nunca edito los artículos, pero he de añadir que me sorprende que el BNG también se atreva a decir que no van a cambiar a "un corrupto por otro", lo que les puede generar demandas por difamación de quien no ha sido siquiera acusado, inculpado, encausado, procesado o imputado por ninguna causa, es decir Jaime Castiñeira, de cuya honradez nadie ha dudado.

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