miércoles, 29 de abril de 2015

Lo cerca que estuvimos de que Liñares fuera Alcalde de Lugo

Les voy a hacer una confesión: me lo estoy pasando de miedo con las municipales. Son las primeras elecciones en las que veo los toros desde la barrera, y tengo que decir que es mucho más divertido cuando, encima, te puedes permitir ser un poco gamberro y hacerte la foto con Rosa Díez y asistir a una conferencia del BNG.

Siempre he sido un poco “verso libre” y suelo decir lo que pienso. Desde luego, todo lo que digo es porque lo pienso así (sería un poco confuso decir que “pienso todo lo que digo” porque a veces si fuera más prudente me callaría).

Tras este pequeño trabalenguas les diré que otro capítulo para el cachondeo está siendo la reacción de los partidos políticos tras la encuesta publicada el domingo por La Voz de Galicia. Una vez más, por lo que se ve todos tienen razones para el optimismo, y vamos desde el “solamente es una encuesta” de los que no van a rascar nada, hasta el agradecimiento por ser elegido alcalde mayoritariamente de quien adelanta a Orozco por un 0,3%, siendo el margen de error el 0,5%, lo que hace que hablemos de un obvio empate los que no vivimos en fantasilandia.

Lugonovo se autoadjudica la “llave del gobierno”, dando por sentado que el BNG va a apoyar a Orozco y que Ciudadanos se aliará con el PP, siendo más obvio lo primero que lo segundo en mi modesta opinión.

Pero a lo que menos importancia veo que le está dando es a la valoración de los candidatos, cuando en mi opinión es de lo más revelador. Entre otras cosas porque la extrapolación de la intención de voto es un tema, ya que hablamos de futuribles, y otro muy diferente es la percepción que se tiene de los cabezas de lista, que es algo más “real” porque es una cuestión de ahora mismo, un hecho objetivo (es objetiva la existencia de esa percepción, no que ésta refleje la realidad).

En esa valoración se pone en cabeza el señor Orozco, cosa que no extraña a nadie porque a pesar de todos los pesares es una bestia política (en el buen sentido del término) y un tipo cercano que puedes detestar como alcalde pero que te apetece llevarte de cañas. Un 98,3% de conocimiento te deja descolocado porque lo único que puedes pensar es que el 1,7% de los encuestados dice no saber quién es su alcalde desde hace casi veinte años sólo por fastidiar. O eso o viven con Bob Esponja, en una piña debajo del Miño.

La segunda mejor nota es para Olga Louzao, cabeza de lista de Ciudadanos. Poco conocida, sí (un pírrico 16,9% pero que supera al primero de Lugonovo y al de UPyD, que lleva ahí ya unos años), pero muy apreciada por los que la hemos tratado (la primera persona es totalmente intencionada).

El otro extremo de la lista está formado por Agustín, candidato de UPyD, que tiene como losa difícil de levantar el ir detrás de Ildefonso Saavedra, que ya es triste.

Igual de doloroso para Jaime Castiñeira debe de ser figurar como tercero por la cola, a un deprimente 0,43 % de la nota de Saavedra. Es obvio que la postura en el tema del HULA y algunas cosas más le están pasando factura.

¿Que le doy mucha importancia a los candidatos? Mucha no, toda. Las municipales se basan principalmente en quién es la cabeza visible de la lista, intentar que los otros 24 no te quiten demasiados votos, y que el programa lo lean con generosidad. Todo lo demás son filigranas.

Es más, miren si es importante que creo que deberían ser ilegales las componendas entre partidos para negociar la continuidad o salida del líder por intereses espurios.

Para aclarar este concepto les voy a poner un ejemplo: si el BNG y Lugonovo ponen como condición la cabeza de Orozco para pactar, los lucenses se encontrarían con que no conocen a su alcalde, que sería probablemente Santín. “¿Y ese quién es?” dirá la mayoría… Pues precisamente ese es el problema.

Siguiendo con este bonito ejemplo les hago notar que el número tres de la lista de Orozco de 2007 era un tal Francisco Félix Fernández Liñares. Imaginen lo que habría pasado si el panorama de 2015 hubiera tenido lugar en 2007: Liñares habría sido alcalde.

Es preocupante pensar lo cerca que estuvimos de que Liñares fuera Alcalde de Lugo. Si el BNG hubiera pedido la dimisión de Orozco para pactar (lo que ya están diciendo ahora, tanto ellos como otros partidos) habríamos tenido al señor de los sobres como primer edil.

Para echarse a temblar.

1 comentario:

  1. Estuve en una mesa de Ciudadanos que se presentaban en Lugo y cual fue mi sorpresa al ver a los candidatos: una chica muy amable que sonreía mucho pero que de política nada, un viejo conocido de la política lucense que ya ha sido concejal con otro partido y otro viejo conocido de la sociedad lucense en especial por los funcionarios municipales y que no destaca por ser una persona dialogante. Por lo tanto no me he sorprendido al conocer el resultado de las encuestas.

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