lunes, 20 de abril de 2020

De EREs, bulos y retrasos


A nuestros representantes les encantan los datos, las estadísticas y las tablas y en ocasiones olvidan que más allá de las estrategias políticas y las ruedas de prensa cada uno de esos números representa a una persona, una empresa, una situación vital específica que se ve muy afectada tanto por sus decisiones como por sus números de circo.

En los últimos días está habiendo una confusión tremenda entre la opinión pública, causada por el cruce de declaraciones, entre otros, de la Ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, el diputado Gómez-Reino y el Presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, sobre los plazos de tramitación de los EREs (popularmente llamados ERTEs) y sobre quién tiene la culpa de que la gente tarde tanto en cobrar.

Desde la experiencia de las trincheras, lo primero que hay que decir es que es vergonzoso que unos y otros se tiren los trastos a la cabeza con un tema tan serio como el sustento económico de muchas familias. Pero si quieren hablar de culpables, hablemos. El primero de todos es el señor Pedro Sánchez, que aprobó tal cantidad de normas sin orden ni concierto que tiene despistadas a las asesorías particulares e incluso a las mismísimas administraciones públicas.

Sacarse de la manga una reducción de plazos de tramitación de un ERE y pretender que en cinco días se resuelva queda muy bonito y está muy bien si tramitas uno, dos o diez. Pero todo cambia cuando la avalancha es de la magnitud de la recibida y se ha creado tal confusión sobre las situaciones que se pueden aprobar y las que no. Para que se hagan una idea del calibre del asunto, les diré como ejemplo que una provincia pequeña como Lugo, que en los peores años de la crisis económica recibía unos 300 EREs al año, registró más de 4.000 expedientes en el último mes.

Se movilizaron todos los recursos humanos, en Lugo se multiplicó por nueve el personal dedicado a tramitar esta documentación y se trabajó sin descanso haciendo jornadas intensivas incluso en festivos y fines de semana, pero ni así era posible cumplir el plazo exigido por el Gobierno. En esa tesitura la Xunta de Galicia recurrió a un artículo de la Ley de Procedimiento que le permite duplicar el plazo de resolución, pasando de cinco a diez días hábiles, lo que supuso no solo el necesario balón de oxígeno para afrontar este asunto con garantías, sino también que se pueda dar respuesta en plazo. Si la administración no resuelve en el tiempo marcado se considera que hay silencio administrativo positivo, que aunque es favorable no tiene ni la seguridad jurídica ni la transparencia de una resolución. Y eso sin contar que se estaría abriendo la puerta a hacer EREs ilegítimos a quien no tendría derecho a ellos. Eso es lo que se ha evitado con la acertada e imprescindible ampliación de plazos que decretó la Xunta.

¿Ha afectado a muchos expedientes esa decisión? No. De los aproximadamente 3.700 que tenían que ser resueltos en Lugo más de un 80% salieron en los cinco días originales, y de los restantes la mitad solo tardaron uno o dos días más. Otros casos más complejos sí se resolvieron más tarde, pero con la serenidad y el rigor que precisaban.

¿Supone eso un grave retraso en el cobro de las prestaciones? Lo dudo. Incluso agotar esos cinco días hábiles añadidos supondría un retraso máximo de siete naturales, como sabe cualquiera. Incluso nueve si contamos los afectados por los festivos de Semana Santa, pero en ningún caso de quince, un bulo malintencionado que propagaron la Ministra de Trabajo o el diputado Gómez-Reino, que se ve que de tramitación no tienen ni idea.

Me imagino que para mucha gente, a la vista de todo lo anterior, la pregunta es “si me han resuelto el ERE en marzo, ¿cómo puede ser que los trabajadores no cobren sus prestaciones hasta mayo?” Pues porque en el SEPE están sufriendo la misma avalancha a que se enfrentó la Xunta (en eso el Presidente Feijoo se ha equivocado cargando contra la administración del Estado, sabiendo lo que ha pasado en la autonómica) y dar salida a todos esos expedientes es un trabajo colosal que tiene que tener a los compañeros de esas oficinas igual de desbordados que estuvimos los demás. Además el SEPE solo hace pagos una vez al mes, así que los que no entraron para el pago de abril ya quedan para el de mayo. Quizás el Estado podría habilitar pagos extraordinarios según se vayan mecanizando los expedientes para evitar ese retraso, pero en cualquier caso eso no es culpa ni de los trabajadores del SEPE ni de los de la Xunta.

Por último me gustaría señalar la contradicción de que la Ministra de Trabajo y el diputado Gómez-Reino, que tan críticos eran con la reforma laboral que querían derogar a toda costa, estén ahora defendiendo los EREs con uñas y dientes. Ya ven lo que es la vida, una cosa contra la que te manifestabas ahora no solo te la comes con patatas sino que pides más.

Todo el personal de la administración está haciendo las cosas lo mejor que puede. Deberían ver la entrega y la generosidad de mis compañeros, de los que me siento orgulloso porque están trabajando a destajo, conscientes de que de su tarea depende que mucha gente reciba sus prestaciones a fin de mes.

Todo el que cargue contra ellos sin saber de qué está hablando debería avergonzarse.

2 comentarios:

  1. Mi bien querido Luis, usted, que de estos asuntos sabe un poco más que el resto de mortales, me gustaría que, en la medida de lo posible, me aclarase una duda que me asalta.

    Una óptica decide acogerse a un ERE temporal, y digo decide porque no tenía que cerrar por fuerza, dado que forma parte de los establecimientos considerados como imprescindibles.
    Una vez aceptado tal ERE, y que parte del salario de sus trabajadores lo estamos pagando el resto de españoles con los impuestos, como es posible que ahora decida abrir el establecimiento a partir del día 27 del presente mes, siga acogida al ERE temporal, y que retomando su actividad económica de nuevo, sigamos siendo los contribuyentes los que abonen el salario de estos trabajadores?
    Un saludo y gracias por sus tan clarificadores artículos.

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    1. Pues verá. Las ópticas son uno de los establecimientos que tenía permiso para abrir pero más tarde salió una resolución que les obliga a cerrar salvo urgencias.

      Es un caso similar a lo que ha pasado con fisioterapeutas y dentistas.

      Todos estos casos pueden abrir pero únicamente para tratar urgencias y desde luego los empleados que estén trabajando bajo ningún concepto podrían estar incluidos en un ERE. Eso sí, si el autónomo el titular de la empresa quiere atender las urgencias personalmente no hay ningún inconveniente incluso podría recuperar trabajadores si los necesita pero por supuesto a esos trabajadores les pagaría él y no el SEPE.

      No sé si esto contesta a su pregunta.

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