El bilingüismo es algo que parece que no acaba de cuajar. Se basa, entiendo yo, en que tanto el castellano como el gallego son lenguas que conviven pacíficamente en nuestra tierra y que tan de aquí es la una como la otra.

Pero aun aceptando su tesis de que esa palabra dice que es lo “pata negra”, aferrarse a eso es tan absurdo como pretender que digamos “Alacante” porque lo manda la ley (cosas veredes) mientras se emperran en repetir “Galiza” o “Feixoo” como si fuera lo más normal del universo.
Con todo esto lo que pretendo no es hacer un alegato contra el gallego, como muchos habrán pensado (el talibanismo idiomático es lo que tiene) sino una apuesta por el castellano como lengua tan gallega como la que más. Estoy un poco harto de que se den o se quiten carnets de “gallego de pura cepa” por quienes se empeñan en negar la realidad de que en esta tierra hay mucha gente castellano hablante que se siente gallega, aunque no haga un casus belli de ello.

Esos méritos son suficientes para justificar el “expediente”, pero en mi opinión merece la dedicatoria porque su obra es la de un gallego, y como tal son letras gallegas. Negarle el reconocimiento porque escribió mayoritariamente en castellano me parece negar la realidad de que Galicia es bilingüe y que hay una normalidad que la política se empeña en enturbiar. Cela escribió en lo que le dio la gana e hizo muy bien.
Como persona me caía bastante gordo, si les soy sincero, pero no estamos hablando de simpatías personales sino del reconocimiento de un genio de las letras. Beethoven tampoco es que fuera muy conocido por su sociabilidad y ahí lo tienen, autor de lo que la Unión Europea utiliza como himno. Las cosas son como son.
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