martes, 12 de noviembre de 2013

Confío en la Policía

Creo que voy a dejar de insistir en usar el Twitter. No sólo no le pillo el tranquillo sino que para mí, que soy de párrafo largo y explicación pormenorizada, me cuesta mucho reducir a 160 caracteres una idea sin que me salga rana. Ayer mismo me pasó.

Cuando me dirigía ayer por la mañana al trabajo vi que, frente al edificio de la Xunta de Galicia, detenían a un tipo. Lo que llegué a observar es al hombre tirado en el suelo boca abajo, esposado e inmovilizado, y una nube de policías a su alrededor. Bueno, quien dice nube dice 7 u 8.

Me llamó la atención por el número y lo “retransmití” vía Twitter poniendo literalmente lo siguiente: “Espectacular detención frente a la Xunta por la mañana. Tres coches patrulla para reducir a una persona... #proporcionalidad”. No fue un comentario afortunado, hay que decirlo, porque transmite una crítica a la policía que no pretendía.

Como encima ahora las redes se enlazan solas para dar más difusión a los textos, esto saltó también al Facebook (luego nos quejamos del espionaje, pero es que lo ponemos tan fácil…) y ahí es todavía peor, porque parece que si escribes poco es porque lo tienes muy claro, así que la mala redacción del “twit” se interpreta aún peor en la otra red.

En fin, a lo que iba, que me critico a mí mismo. Que no estoy de acuerdo con lo que transmite ese mensaje. No era la intención y lo único que pretendía decir es que me llamó mucho la atención lo de tener tres coches para detener a un tío.

Obviamente no es tan sencillo, como bien me hizo notar un buen amigo de la policía nacional, que me dijo que no es lo mismo un duelo que una detención, y que para esta última, cuantos más mejor. Si encima el detenido es, como en el caso de ayer, un tipo que no está en sus cabales y que agredió a gente sin mediar palabra, peor me lo pones.

Como buen liberal que soy no me gusta el ejercicio de la fuerza ni del exceso normativo por parte del Estado, pero eso no quiere decir que nunca sea necesaria. Una cosa es el liberalismo y otra la estupidez, no nos confundamos. Si un tío agrede a la gente por la calle, claro que tiene que venir la policía, y a poder ser en buen número, a acabar con esa situación, y punto.

Ahora la cuestión que agrava el tema es que el chaval (debía de andar sobre los treinta o treinta y pocos) se murió camino al HULA, y vendrán los dimes y diretes de la acción policial. Bueno, pues aquí lo que procede es una autopsia para evitar posibles problemas a los policías, ya que si este hombre estaba tan mal como parecía probablemente hubiera tratamientos psiquiátricos de por medio, y si ayer, como decía algún funcionario, se pretendía arrojar a los coches, es que muy bien no estaba.

Soy liberal, como decía, pero tengo una tendencia a creer en la versión de la Policía que se basa en que ocho señores pagados para defenderme no tienen por qué mentir. Y si lo hace, la sanción deberá ser proporcional a la traición en la confianza de la sociedad. Pero primero tiene que haber esa confianza. Por mi parte la hay. Confío en la Policía, al menos hasta que me demuestren lo contrario.

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