lunes, 6 de febrero de 2017

Ya ha merecido la pena

Sargadelos abarrotado. Foto: La Voz de Galicia
Pueden ver el fantástico reportaje fotográfico aquí
El artículo de hoy supongo que se lo esperaban, pero a veces ser previsible no tiene nada de malo, y más cuando se cumplen sobradamente tus expectativas por las que estar agradecido a tanta gente.
 
El sábado presentamos, en la Galería de Sargadelos de Lugo, el libro “Restaurante Verruga: Historias y recetas” que recoge, como ya sabrán los lectores de este blog, anécdotas, vivencias y más de 50 recetas del restaurante que mi familia regentó durante 65 años. No se preocupen que no les voy a dar la lata repitiéndoles cosas del libro por dos motivos: el primero es que ya lo he contado en otros artículos y el segundo que no quiero destripar demasiado el final (bueno, no hay asesinatos ni nada, pero ya me entienden) para que lo compren, ¡qué caray!

El artículo de hoy es para dar las gracias. El sábado cayó una tromba de agua de las que hacen época, e incluso los datos nos dicen que el temporal fue peor que el tan recordado Hortensia, así que a quienes desafiaron a los elementos para asistir a la presentación hay que darles las gracias no solo por tomarse la molestia sino por hacerlo en esas condiciones. Particularmente tengo que hacer mención a mi hermana Cristina, mi cuñado Sergio y mis sobrinas Lola y Lara que vinieron desde Madrid, que no es ninguna broma, y también de mi cuñada Esther, que se molestó en coger el coche desde Sada para acompañarnos. Este tipo de cosas son las que recuerdas para siempre.

Personalizo en esos dos ejemplos por las distancias, pero por supuesto que todas y cada una de las personas que vinieron a la presentación tienen un mérito tremendo porque no es habitual que haya tal cantidad de público en un acto de este tipo (sobre todo con el diluvio universal encima,  insisto) y más que achacarlo al interés (que también se vio, la verdad) creo que hay que sumarlo al “debe” de la amistad. Y qué quieren que les diga, si tuviera que elegir entre vender muchos libros o tener muchos amigos la inversión en imprimir habría sido ruinosa.

Nos acompañaron familiares, trabajadores y clientes del Verruga, compañeros de trabajo, y hasta un escritor ya consagrado (Héctor, el siguiente con Ediciones Desdelugo, ¿eh?)… amigos todos ellos que hicieron que fuera un acto sencillo, modesto, pero emotivo y muy especial. Creo que hay pocos días que marcar a fuego en el calendario pero éste será sin duda uno de ellos. Gracias a todos los buenos amigos que habéis venido. 

El cuadro de Patiño, la mejor portada. Foto: La Voz de Galicia
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A riesgo de quedar muy mal si me olvido de alguien en los agradecimientos a la hora de hablar de la presentación del libro, tengo que nombrar a varias personas concretas por méritos propios. La primera, como anfitrión, es Jesús, Suso de Sargadelos, que durante décadas ha sido y sigue siendo el responsable de mantener encendido un faro en el mundo de la Cultura de esta ciudad, y la mayúscula no es accidental. Bajo su dirección, Sargadelos ha acogido más presentaciones y actos culturales de los que pueda recordar nadie (salvo el propio Suso y su prodigiosa memoria), de forma desinteresada y siempre pensando en el bien común lo que es una rareza hoy día. Además de él, toda la gente de Sargadelos siempre tan amable y que nos facilitó tanto las cosas para el acto del sábado merece un gran aplauso por nuestra parte.

También quiero reproducir los agradecimientos relativos al libro, como son el cariñoso saludo a José María Carrascal, que tan amablemente redactó el prólogo de la obra (lo que le da una altura mucho mayor al libro) y que continua siendo un gran embajador de nuestra ciudad allá por donde va (y va por muchos sitios). El prólogo es sin duda lo mejor escrito de todo el libro pero tampoco pretendo otra cosa, porque el estilo de nuestro insigne vecino de adopción es difícil de igualar, ya no digamos de superar, y más cuando pone como en este caso, su cariño y sus recuerdos personales en el asunto.

A La Voz de la Verdad, la imprenta que concretó tan fantástica terminación, también hay que reconocerle su calidad, rapidez y profesionalidad y tanto Ana como Emilio han tenido una paciencia infinita con mis continuas llamadas, que el estoicismo no es una de mis escasas virtudes.

Por supuesto a ASPNAIS, que tuvo la mejor de las representaciones con una comitiva encabezada por José Reigosa, su presidente, la directora del centro Mónica Seijas, Maria del Carmen López Mosquera, amiga y trabajadora del centro que nos animó muchísimo desde el principio con este asunto, y a los chicos del centro que no solo vinieron a la presentación sino que ayudaron muchísimo en el acto. De hecho si no es por ellos no habríamos podido sacarlo adelante, porque fueron fundamentales.

"Los autores". Foto: La Voz de Galicia
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A mis padres, también quiero darles las gracias por haberse animado a llevar esto hasta el final y escribir el libro a tres bandas, confiando en mí para tantas cosas y desafiando a la prudencia arriesgándose a publicarlo conmigo.

…Y a Marcos por ser el soporte eterno de todo. No imaginan cuánto de él hay en este libro y en todos los demás líos en que me meto, y no me refiero simplemente a “estar ahí” sino a mucho más. Probablemente yo soy la cara de muchas cosas, pero sin él la mayoría o no existirían o serían muchísimo peores. Yo también lo sería.

Gracias a todos. No sé si habrá segundo libro pero al menos éste ya ha merecido la pena.

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