viernes, 26 de junio de 2020

Alcoa no se va a salvar tirando huevos ni cortando carreteras

Echarle huevos a la cosa no debería ser esto.

Ayer por la tarde pasé por delante de la Subdelegación del Gobierno y me encontré con que la habían decorado con toques de un agradable tono amarillento. “¡Qué modernos!”, pensé yo, hasta que me fijé en que eran huevos estampados contra la fachada que una empresa de limpiezas se afanaba por retirar. Las huellas de la “protesta” por Alcoa.

No comprendo este tipo de protestas. ¿Acaso piensan que la subdelegada del Gobierno o la empresa van a razonar “pues mira, íbamos a cerrar, pero a la vista de que están quemando neumáticos y cortando las autovías, que convocan huelgas y que están lanzando huevos contra las sedes del Gobierno nos lo hemos replanteado y vamos a mantener la fábrica abierta”. Como principio rector es curioso. Obviamente no se trata tampoco de invitar a los dueños a tomar el té para exponerles pausadamente por qué van a acabar con la economía de media provincia, pero hay términos medios, como en casi todo.

Que se consienta que una serie de personas, por mucha razón que tengan y muy preocupados que estén por su futuro y el de su zona (todo ello legítimo), corten una autovía quemando neumáticos o lleven a cabo acciones vandálicas para “reivindicar” no es de recibo. Ese matonismo legitimado por la inacción de los diferentes gobiernos es inaceptable, y es la misma historia que cuando los piquetes “informativos” amenazan o coaccionan a las personas que quieren trabajar durante una huelga con la excusa de que es por su bien. Inconcebible, pero lo vemos cada vez que hay una convocatoria de paro, y se ve que a todo el mundo le parece normal.

Por supuesto este tipo de protestas sólo se consieran licitas desde la tribuna de la nueva normalidad si van contra "los otros", igual que los escraches que hace no demasiado se hacían ante las casas de algunos diputados y que eran "jarabe democrático" y ahora son una agresividad intolerable y una intromisión en la intimidad y esas cosas. Ya saben, la habitual flexibilidad argumental que los afiliados tragan inconcebiblemente. 

En el terreno político las piruetas de cada uno de los partidos con este asunto llaman también la atención. Desde los concejales que se manifiestan frente a la subdelegación de su propio gobierno hasta los de enfrente, que reclaman soluciones a largo plazo que no dieron cuando gobernaban en Madrid. Si bien es cierto que cuando gobernaba Rajoy no se anunció el cierre de la planta, también lo es que se pusieron parches pero no se alcanzó un arreglo que garantice la continuidad que ahora se exige.

Fíjense qué cosas se decían hace unos años por parte de quienes hoy piden la "nacionalización"...

Lo del BNG ya es harina de otro costal. Me comentaba ayer un amigo que recordaba las mismas banderas con estrella roja cuando en 1979 se inauguraba Alúmina-Aluminio solo que de aquella se protestaba contra la apertura de la fábrica. Ahora se hace contra el cierre, en uno de esos ejercicios de malabarismo ideológico tan habituales en este país. Pero no todo es historia antigua, recordemos que hace unos pocos meses Ana Pontón decía que "Si Sánchez quiere ser presidente y quiere tener el voto del BNG tiene que haber una solución para Alcoa y para todas las electrointensivas, porque depende única y exclusivamente de que haya voluntad política". Ahora, a un par de semanas de las elecciones autonómicas retuercen el discurso para intentar echar la culpa a Feijoo de lo de Alcoa, lo que es difícil de creer cuando ellos mismos presumían de que su acuerdo con Sánchez salvaría la fábrica, y por supuesto cuando era para bien a la Xunta ni la mencionaban, no fuera que se llevara parte de esa “gloria” que ahora se torna en ridículo.

La solución para Alcoa no va de manifestaciones, de protestas ni de rasgarse las vestiduras, va de dinero. Es una empresa internacional y como tal tiene el mismo amor a la costa de Lugo como le pueda tener yo al fútbol, que me importa un bledo. Si pretenden que en sus lejanas sedes se escuchen los ecos de las protestas para convencerlos es que no saben de lo que hablan. El dinero es cobarde y huye de los problemas, así que a menos que se plantee una solución económica Alcoa cerrará, y las acciones agresivas lo único que harán es acelerar esa decisión.

1 comentario:

  1. No debemos sorprendernos, amigo Latorre. Los mismos que ayer estrellaron huevos contra la subdelegación por el cierre son los que chillaban protestando por la apertura. Los mismos que se desgañitaban chillando que la autopista era "unha navallada na nosa terra", son los que ahora exigen que pase a manos de la Xunta. Ya chillarlo también contra la cuota láctea y contra su supresión más tarde. Y todo así.
    Eso sí, en las encuestan suben como la espuma.
    Galicia es el País de las Maravillas.

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