viernes, 25 de septiembre de 2020

Lara Méndez interviene para abrir el paso a Quiroga Ballesteros

Obviamente nadie en su sano juicio pretende que la gente pase por el medio pero,
¿de verdad no ven espacio para que puedan pasar los peatones?

Lara Méndez ha intervenido en la polémica sobre el cierre del paso peatonal entre Quiroga Ballesteros y Armañá o Soledad, y lo ha hecho para corregir un grave error que está perjudicando notablemente a los industriales de la Plaza y el Mercado.

En una reunión mantenida el miércoles por la tarde con los placeros y representantes de Lugo Monumental (concretamente yo  mismo) asumió la postura de los perjudicados, a los que dio la razón en sus demandas, y se comprometió a tomar varias medidas entre las que hay que destacar la apertura de un paso peatonal antes del día 13 de octubre, día en que se cumplen las tres semanas del plazo que comenzó a contar el lunes 21 de septiembre que fue cuando habló con la empresa. También se comprometió a intentar que se abra el paso los fines de semana.

Más allá de que cuando se abra ese paso habrá transcurrido un mes desde que empezó todo este lío, el hecho de reconocer que se había producido un error en la valoración de la situación le honra.  El paso se cerró porque pensaron que sería suficiente con las alternativas que se daban, a través de la Plaza de Abastos (sin darse cuenta de que ahí no hay accesibilidad porque por la parte de Quiroga Ballesteros no hay rampas) o el callejón que da a Santo Domingo, donde se están haciendo unas obras que no se lo ponen fácil a nadie. Se equivocaron y ahora corrigen su error, lo que me parece una gran noticia.

También es cierto que la alcaldesa se ve obligada a intervenir porque los responsables de área, en este caso del BNG, han hecho oídos sordos a las peticiones de los afectados. Ni se han dignado reunirse con nadie, ni se han respondido a los escritos y correos enviados. Se ve que no han tenido tiempo, que todo puede ser. Es gente muy importante y está muy ocupada.

Se podría pensar que bien está lo que bien acaba, pero los cadáveres que quedan por el camino parece que no se tienen en cuenta. El Ayuntamiento corregirá, sí, pero tras un mes y pico de un daño totalmente innecesario causado a los placeros. No hablo del que toda obra causa, que ese ya se asumía y se daba por sentado, sino de incrementar esos problemas con acciones gratuitas fuera de toda lógica.

Escudarse tras los informes técnicos cuando se va contra el sentido común es una bajeza, y aquí se ha hecho. Decir que era “imposible” garantizar un paso seguro cuando ahora se va a hacer es una incongruencia, y más si tenemos en cuenta que me juego la cabeza a que cuando la obra se haga frente a grandes cadenas de perfumería y alimentación se tenía previsto habilitar un paso a los clientes, ya que de lo contrario se les obligaría a cerrar, lo que obviamente jamás iba a pasar.

Queda agradecer a la alcaldesa su intervención, que le honra, y el temple que tuvo en la reunión en que los ánimos estaban, lógicamente, muy caldeados. “Es su trabajo” podrán decirme, y tendrán razón, pero hay quien es capaz de afrontar una reunión en esas condiciones y quien no. Yo no sé si habría sido capaz, pero me da la impresión de que habría saltado.

Ahora que sea para bien.

jueves, 24 de septiembre de 2020

En el San Froilán de la pandemia pulpo... ¿¿y conciertos??



Se avecina un San Froilán peculiar, que el Ayuntamiento dice que va a convertir en una semana cultural con seis conciertos desperdigados por toda la ciudad. Y ya. Bueno, me refiero al ala nacionalista del ayuntamiento porque la otra, la socialista, ve las fiestas con una proliferación de calderos de pulpo por las calles. Personalmente me suena mejor lo segundo que lo primero.

El pulpo es al San Froilán de Lugo lo que los toros son al San Fermín de Pamplona, su mayor característica, su nota distintiva, su seña de identidad. Que se instalen por las calles calderos cociendo pulpo me parece un acierto porque ayudará a que se mantenga un guiño a la tradición y además a que muchos locales de hostelería sobrevivan. Probablemente tendrán que atender en terraza porque entrar en los interiores es espinoso, pero al menos podrán trabajar algo.

Antes de que ayer se anunciara este permiso generalizado ya había esa inquietud. Se estaban planteando fórmulas que, en mi opinión, son muy inteligentes como la de contratar a profesionales del pulpo para instalar un puesto y atender a varios locales de determinadas zonas, una forma estupenda de dar visibilidad a la iniciativa y cooperar entre todos a trabajar conjuntamente.

El tema de los conciertos, que ya hemos tratado en otra ocasión, me chirría un poco la verdad. Mientras el Caudal Fest se aplazó, sin dar la menor información a los que tenemos entradas (ni, por cierto, darnos la opción de elegir entre la devolución del dinero o el mantenimiento del compromiso sin siquiera saber cuándo se programarán las actuaciones) es un poco llamativo que se planteen actuaciones musicales, que se entienden como concentraciones de público. También es verdad que las últimas actividades hechas en la placita de Santo Domingo (la que ahora conoce más gente por el desvío obligatorio a determinadas horas desde Quiroga Ballesteros) no había ni el gato, no sé si porque la gente tiene miedo (que también) o porque no eran lo bastante atractivas.

Aquí la lógica indica que convocar una concentración de público simultáneamente en un único lugar sólo tiene dos posibilidades: o es un fracaso o es un riesgo. Si no juntas gente has hecho el indio y si la juntas es un posible foco de contagios.

Entiendo que hay mucha gente que vive de esto, pero también hay muchos pubs que viven de abrir sus puertas y se les mantiene cerrados cuando hablamos de locales que pueden llevar un control razonable de sus actividades. No es lógico que el Dvorak o el Clavicémbalo (por poner dos ejemplos) estén cerrados cuando podrían, con aforos determinados y medidas preventivas, trabajar. A medio gas, sí, pero trabajar. Pues ahí está la contradicción. Podemos reunir desde la administración a quien nos salga de las narices pero los particulares, preventivamente culpables, no.

Si se quiere ayudar al mundo de la cultura y el espectáculo, cosa más que razonable, se pueden habilitar desde ayudas hasta otro tipo de acciones como se hace con las demás empresas. Pero también se les puede dejar trabajar al menos un poquito.

Esta pandemia nos está revelando que la administración, y no me refiero al Ayuntamiento sino a toda ella, es caprichosa. Ya lo intuíamos o incluso lo sabíamos, pero no se habían manifestado con tal claridad hasta ahora.


EDICIÓN:

No suelo editar artículos pero veo que éste se ha malinterpretado por los afectados. Verán, creo que este tema trata de dos cuestiones: la pandemia y sus medidas de seguridad por un lado y la supervivencia del mundo de la cultura por otro. Mi enfoque es que es ilógico plantear conciertos cuando se están suspendiendo y aplazando citas que, se supone, ya tenían todas las garantías (por ejemplo el Caudal Fest).

Comprendo la situación de los profesionales del espectáculo, en serio, similar a la de muchos otros negocios que siguen cerrados desde marzo y que no saben cómo van a sobrevivir (de ahí el ejemplo de los pubs que se pone en el artículo), pero la solución no necesariamente es abrirlos, sino dar ayudas a quienes no pueden trabajar. No es la panacea, claro que no, y entiendo que lo que la gente quiere es trabajar y ganarse dignamente su sustento, es lo lógico y además lo mejor en un mundo tan transversal como el de la cultura, pero "desde fuera" no parece razonable hacer cosas contradictorias.

Puede que en el "fragor" de la batalla mis palabras suenen mal, pero no están escritas con maldad ni por enfrentarme a ningún sector (ya me dirán qué gano yo con eso) sino porque me preocupa cómo se están haciendo las cosas.

En el casco histórico estamos promoviendo pequeños conciertos, actuaciones de grupos locales para animar zonas con enfoques de mínimos, sin aglomeraciones, lo que creo que es la meojr prueba de que no tengo el menor interés en fastidiar a nadie.

Un saludo.

miércoles, 23 de septiembre de 2020

El autobús urbano de Lugo podría ser gratuito todo el año

Los autobuses de Lugo son baratos pero ¿podrían ser gratis? Sin duda

El autobús urbano de Lugo es barato, muy barato. De hecho creo que es de los de menor coste de España y me atrevería a decir que quienes no lo han utilizado nunca se sorprenderían de que un viaje cueste 64 céntimos pagando a tocateja, si tienes la tarjeta (que se recarga en un cajero automático cómodamente) sale en 45 céntimos por trayecto (con descuentos aún mayores para ciertos colectivos como estudiantes y jubilados).

Sin embargo seguimos usando poco el autobús. Las caóticas líneas, las absurdas frecuencias y la falta de información fiable de este servicio hace que los lucenses sigamos optando por coger el coche, sea el turismo o el de San Fernando, pero no nos queda otra. Nadie en su sano juicio confía en el autobús urbano de Lugo para ir a ninguna parte si tiene un compromiso al que no puede llegar tarde, como por ejemplo el trabajo.

El BNG aseguraba, en campaña electoral, que era una mera cuestión de voluntad. Que eso se arreglaba en un periquete y que con cuatro móviles y un portátil podían crear un sistema de seguimiento de los buses urbanos que, si gobernaban, pondrían a funcionar antes de que puedas decir “¡Taxi!”. Llevan ahí año y medio y seguimos igual. Bueno, igual no, peor, porque las líneas se van adaptando a los cambios de circulación de la ciudad y las peatonalizaciones sin más plan que la santa voluntad de no se sabe muy bien quién, ya que los planes estratégicos, como el de movilidad, están en un cajón olvidados e ignorados (y el dinero que se gastó en ellos, por lo que se ve, despilfarrado).

"Muy pronto disponible" en realidad quiere decir "un año de estos..." o "estamos en ello..."

Pero vayamos a las propuestas en positivo, más allá de las obvias de poner las nuevas líneas a andar tras los años de espera (se ve que es como la fórmula de la Piedra Filosofal) y la información en los paneles que se utilizaron unos meses y ahora están ahí como muestra del fracaso de gestión municipal.

¿Qué les parece si ponemos los autobuses urbanos gratis? Y no me refiero a un día, como el de la movilidad que se celebró ayer, sino permanentemente.

¡Qué disparate!”, dirá alguno sin pensar ni medio segundo en el tema. Pero vámonos a las cifras.

En el año 2019 los autobuses urbanos de Lugo vendieron 2.156.828 billetes según el Ayuntamiento, un pelín más que en el año anterior. Con la transparencia que caracteriza al Ayuntamiento de Lugo, no he sido capaz de encontrar los datos económicos recientes, pero en 2015 (el más reciente que he podido localizar), en que hablamos de cifras similares, los ingresos fueron de unos 979.000 euros y los gastos de 2.220.000 euros. Nos vale de ejemplo. ¿Quién paga ese desfase? ¿De dónde salen los 1.221.000 euros que faltan? Obviamente de nuestros impuestos. El Ayuntamiento cubre la diferencia.

Es decir, que convertir el autobús urbano en gratuito todo el año no nos costaría 2.220.000 euros sino solo 979.000 euros más.

¿Se imaginan la repercusión de eso? ¿La reducción del vehículo particular? ¿La minoración de los atascos y de los conflictos del tráfico rodado? ¿La caída de la contaminación?… Convertiríamos un servicio actualmente poco menos que marginal en algo popular, porque somos como somos y lo gratis nos enloquece.

¿Y de dónde saldría el dinero? Pues qué quieren que les diga, viendo lo que se gastan aquí en caralladas como el edificio “eco-ilógico” que van a construir y aún no saben para qué lo van a usar, o de las bañeras colectivas de agua del grifo calentada con una caldera, me parece que sobra de dónde sacarlo.

Ni un millón de euros nos costaría convertir en gratis lo que ahora tenemos. Piénsenlo, den una vuelta y verán que no es el disparate que, estoy de acuerdo, puede parecer a primera vista.


martes, 22 de septiembre de 2020

¿Por qué es casi imposible repetir Comilonum?

Comilonum en la Muralla en el año 2.000 - Foto: La Voz de Galicia


Nos recuerda La Voz de Galicia de hoy que hace ya 20 años, en septiembre de 2000, Lugo se sentó alrededor de la Muralla para compartir mesa y mantel. Comilonum fue una fantástica fiesta, idea de Alberto García del Mesón de Alberto, que se pudo hacer gracias a la colaboración de 17 restaurantes. Bueno, corrijo, se hizo entre 17 pero en aquel momento estoy seguro de que el propio Alberto lo podría haber hecho él solito en cuanto a capacidad de mover materiales y personal, otra cosa sería lograr que 5.000 personas se apuntasen al tema, pero probablemente también habría sido posible. Sin embargo no lo hizo y compartió su visión con todos, y sin duda fue un rotundo éxito.

Se unieron a la organización los hoteles (por orden alfabético tal y como se publicitó de aquella) Gran Hotel, Jorge I, Méndez Núñez, Roma y Torre de Núñez y los restaurantes A Muralla, Alberto, Campos, Caseta de Fidel, España, La Barra, La Palloza, Los Robles, Manuel Manuel, Parrillada Antonio, Porta Santiago y Verruga.

Entre todos reunimos a 5.000 personas para hacer esta enorme comida, y fíjense lo que son las cosas que quedó muchísima gente sin poder sentarse porque no había más capacidad. 300 camareros atendieron las mesas, y el despliegue de medios y de recursos fue tremendo. No es fácil montar cocinas improvisadas al aire libre para tanta gente, y menos para quienes no teníamos costumbre de salir a la calle y teníamos únicamente los recursos de nuestros locales. Como anécdota les diré que mi madre hizo por primera vez en su vida café “de pota” en la cocina que habíamos montado frente a la Muralla y, a pesar de su nula experiencia con eso, le salió tan rico que todo el mundo repitió y casi no llega la enorme cantidad que preparó. Las imágenes de tanta gente rodeando la Muralla, junto a los libros que en aquel momento estaban puestos en el monumento dieron, no sé si la vuelta al mundo, pero desde luego sí a toda España.

Entonces, ¿por qué Comilonum no siguió? Se repitió un par de veces más, cada vez con menor afluencia de público, y la última fue un desastre, con unas enormes calvas en la Ronda que hacían que perdiera totalmente su significado. Incluso en una ocasión el riesgo de mal tiempo hizo que se trasladase todo a la Feria de Exposiciones, lo que acabó de cargarse el asunto.

Comilonum no se volvió a repetir porque es una ruina, así de sencillo. Los restaurantes que participaron perdieron un montón de dinero, y si bien estás dispuesto a hacer algo así por un fin más noble (la primera comida se organizó para apoyar la declaración de la Muralla como Patrimonio de la Humanidad) lo que no vas a hacer es palmar pasta todos los años, y mucha.

Foto de portada de La Voz de Galicia al día siguiente de Comilonum

Empezando por tener que cerrar tu restaurante si te coincide un día de trabajo (que es lo normal porque se hacía siempre en domingo, un día en que nadie de hostelería descansa) y dedicar todos tus esfuerzos a una fiesta en la que vas a perder dinero. Sería una opción que se podría barajar si se cobrase el cubierto cubriendo costes, pero dudo que la gente estuviera dispuesta a pagar 40 euros por persona para ese tema.

Quizás el mayor error fue repetirlo. Comilonum debió quedar como lo que se suponía que tenía que ser, una fiesta excepcional para un momento excepcional. Una unión sin precedentes de una ciudad para lograr un fin que se consiguió. Flor de un día que quedaría reflejada en las imágenes que hoy recoge la hemeroteca. Sin embargo el recuerdo es agridulce, porque se siguió haciendo y entró en lo peor que puede pasar a este tipo de actos: la decadencia. El último año la organización aseguraba que había 3.000 comensales lo que, incluso siendo cierto, es prácticamente la mitad del primer año.

¿Se podría volver a hacer? Sí, por poder claro que se podría. Evidentemente al pasar todo este terrible momento de la pandemia. Quizás para celebrar precisamente ese momento, o incluso en un Arde Lucus se juntaría la suficiente masa crítica como para conseguirlo, pero la parte económica será la más difícil de superar.

Mientras tanto nos queda ese precioso recuerdo, el de una fiesta que nos unió para luchar juntos por nuestra Muralla.

lunes, 21 de septiembre de 2020

No sé cómo no se les cae la cara de vergüenza

 


Esto es un blog, un diario, y como tal en él expreso mis impresiones e incluso en ocasiones mis sentimientos. Los míos no los de ninguna entidad ni asociación, sea yo miembro o presidente de alguna (sí, hablo del Senado y de Lugo Monumental). Hoy no me resisto a publicar aquí algunas cosas que escribí en Facebook el fin de semana, presa de la tristeza y la desesperación. He cambiado un poco la redacción de algunas cosas para dar una coherencia al conjunto pero en esencia es lo mismo, y me temo que seguiré sintiendo lo mismo durante mucho tiempo… y a mí ni siquiera me va a la cartera directamente, no sé cómo lo soportan los afectados en primera persona.

Cuando ves a personas adultas llorando porque se pone en peligro su medio de vida por la soberbia y la cabezonería de los "líderes" de las mismas administraciones que deberían velar por sus intereses se te cae el alma a los pies.

Cuando encima esos "líderes" tienen la osadía de sacar pecho y decirte los muchos desvelos que sufren por la gente mientras están haciéndonos la puñeta, entre otras cosas porque solo escuchan a los pelotas y a quienes pueden controlar o comprar te desesperas.

A veces pienso que no hay solución. Que esta ciudad no va a poder salir del pozo porque al mismo tiempo que se niega a la gente honrada ganarse su pan se gastan nuestros dineros en edificios que no saben ni para qué se van a usar y en barrios nuevos mientras el resto se caen en pedazos.

La política puede ser algo maravilloso cuando se piensa como servicio público. Cuando es un fin en sí mismo es un asco, y es lo que sufrimos en Lugo desde hace mucho tiempo con honrosas y puntuales excepciones.

Deberían recapacitar y corregir, pero no lo harán. Se refugiarán tras los parapetos de la administración, que se llaman "técnicos" y tragarán con sus ruedas de molino a pesar de que el sentido común y las pruebas indiquen que es un disparate cerrar una calle al tránsito peatonal innecesariamente. Se creerán esa milonga de que es imposible poner una puñetera pasarela a pesar de que se ha hecho en Lugo en decenas de calles y en situaciones mucho peores.

Y no lo harán por estupidez, ni siquiera por maldad, sino por algo peor, por cobardía. Por no querer ver la realidad y por esconderse para no afrontar una realidad que les supera y no saben cómo ayudar a controlar.

La situación global es terrible pero sólo se pide una cosa a la administración: no nos estorben. No parece mucho pedir.

“Tendrán que escucharos” nos dice mucha gente. El problema es que ya nos han escuchado pero se hacen los sordos. Saben con detalle cuál es el problema pero les da igual. Lo reducen todo al juego político, a "eso es competencia de los otros" como si hubiera dos gobiernos, y "los otros", con esa soberbia del nuevo rico que ejerce un poder para el que no está preparado, ignoran los problemas ajenos porque desde su recién adquirida altura ven todo plano. Y hagan lo que hagan seguirán cobrando sus sueldos, que pagamos todos porque han conseguido su único objetivo, el poder.

La decepción no puede ser mayor. Algunas de las personas responsables de lo que está pasando llegaron al Gobierno Local y, aunque sinceramente yo no les voté, pensé que harían las cosas de otra manera.  Sí, hablo del BNG. Fue al revés, se apuntaron de inmediato a la política de la foto y la nota diaria y de la imagen en vez del trabajo. Por su parte quien debe dirigir el cotarro, el PSOE, está más pendiente de aprobar los presupuestos y no cabrear a su socio que de corregir lo que saben perfectamente que es una barbaridad. ¿Y la Oposición? La digna Oposición está a por uvas, buscando un hueco junto a los nuevos líderes donde hacerse la foto y ser los sustitutos de esta política de chichinabo en la que estamos instalados. 

Personalmente creo que desear gobernar para hacer cosas por tu ciudad es un fin no sólo legítimo, sino incluso noble. Pero no sé qué les pasa a las personas que cuando lo alcanzan lo usan, no hacer las cosas bien, sino para dispararlo como arma contra todo el que se atreva a decir que el emperador está desnudo. Pues no sólo está desnudo, el emperador se mea en nosotros y aunque digamos que es orina encima nos exige que digamos que llueve.

Habitualmente soy crítico, pero es la punta del iceberg. Estos días han superado mis peores temores. Escuchar a un concejal decir a una persona a la que están obligando a cerrar "es que ese no es mi problema" me revuelve el estómago. Y me ha pasado estos días en la Plaza de Abastos, en un edificio municipal, propiedad del Ayuntamiento al que todos pagamos nuestros impuestos y del que esperamos que, al menos, tenga un mínimo de decencia.

La culpa también es de quienes lo aceptan. Y por una vez no sólo son los partidos políticos que aúpan a quienes no tienen más méritos que ser los perros falderos del líder de turno, sino también de los cobardes que, dentro y fuera de los partidos, aplauden decisiones que saben incorrectas porque no quieren perder la oportunidad de ser los siguientes en recibir las ventajas que saben que no merecen. Y así hemos llegado hasta aquí.

No sé cómo no se les cae la cara de vergüenza.


viernes, 18 de septiembre de 2020

Obras sí, aislamiento no

Poner de acuerdo a los placeros e industriales de la zona no es algo fácil pero en esto están unidos.
Por algo será.

El lunes publiqué un artículo en que daba mi opinión favorable a la peatonalización de Quiroga Ballesteros. Hoy es viernes, y ya hay que salir a decir que lo están haciendo mal. No la peatonalización, sino la forma de enfocar las obras. Precisamente el problema de raíz con este asunto es diferenciar ambas cosas. Criticar cómo se están haciendo las cosas no es criticar la peatonalización, podemos estar de acuerdo con el objetivo sin compartir la forma de llevar a cabo la ejecución y ese es el tema.

A principios de esta semana, el mismo lunes, se cerró al tráfico Quiroga Ballesteros y también se impidió el paso a los peatones. Se creó una especie de “valla de Berlín” que obliga a la gente a cruzar a través de la Plaza de Abastos para llegar a Santo Domingo. Suena muy bonito hasta que recordamos varias cosas:

- No hay rampas, solo escaleras, desde el lado de Quiroga Ballesteros con lo que no es accesible. Las personas en silla de ruedas, los que lleven carritos de bebé, los que usen carro de la compra, o incluso quienes tengan perro no pueden acceder por ahí. Cuando se hizo la reforma del edificio se habilitó una pasarela provisional que conectaba el callejón de Telefónica con Tuñas Bouzón. Ahora no lo han hecho por razones que ignoro.

- La Plaza cierra a las ocho de la tarde y no abre algún día como los domingos, lo que condena esa calle a ser un callejón sin salida al que no irá ni el gato.

- No han señalizado absolutamente nada. Lo lógico, digo yo, sería poner unos grandes carteles al inicio de las calles que vas a cortar diciendo “La Plaza y el Mercado siguen abiertos, en horario de tal a tal, y el acceso más fácil desde este punto es por aquí”. Y añadiendo “si desea ir a tal sitio, la ruta alternativa es por tal lado”. Es algo de puro sentido común. Tanto sentido común que se le dijo a los concejales Rubén Arroxo, Cristina López y Alejandro Penas el jueves pasado (cuando nos informaron de este asunto, así, en plan hechos consumados sin que pudiera opinar nadie más que ellos) nos respondieron que “por supuesto eso está previsto”… y no, no lo estaba porque no lo hicieron.

Lo absurdo de la cuestión es que el cierre es totalmente innecesario, al menos en esa dimensión, fechas y horarios. No permitir pasar de la Soledad a Santo Domingo directamente, o de Armañá a Quiroga Ballesteros andando cuando tienen los coches de los obreros aparcados en esa zona porque saben que no van a trabajar allí es una estupidez y causa un daño tremendo a un área enorme. No solo se perjudica a Quiroga Ballesteros y a la Plaza, que también, sino a todo el círculo que va desde Santo Domingo a Soledad y desde Montevideo a Armañá.

Se nos dijo, en esa reunión, que se cerraría el tráfico peatonal a lo mínimo indispensable, lo que parecía lógico. Todos somos conscientes de que las obras causan molestias e incluso asumimos que puede haber cortes puntuales por necesidades de seguridad, solo faltaría. Pero no tiene la menor lógica cerrar al tráfico peatonal una calle de esa anchura cuando en otras como Doctor Castro o la Calle de la Cruz, infinitamente más angostas, jamás se obligó a cerrar el paso. Se pusieron pasarelas y se las ingeniaron para evitar condenar a la más absoluta de las ruinas a los de la zona. Aquí parece que les importa un pimiento.


A ver si alguien es capaz de explicar por qué pasaron días cerradas al tráfico peatonal estas zonas.
Y aunque la obra se complique, siempre hay formas y maneras de solventarlo.


Lo más grave de todo es que se les avisó. El 28 de mayo hubo una reunión en la plaza en que los concejales del BNG Rubén Arroxo y Cristina López se comprometieron a llamar a los representantes de la zona a ver con antelación qué se iba a hacer y cómo para que pudieran aportar sus opiniones y sugerencias. Pues nones, no hubo tal reunión, y se avisó del comienzo de las obras el jueves 10 por la tarde, es decir, con un día hábil por el medio (el viernes) y a partir de ahí que el Diablo reconozca a los suyos.

El autoritarismo está muy feo, sobre todo cuando viene de quienes van de “asamblearios” y de ser gente “del pueblo”. Pues están jodiendo ustedes al pueblo a base de bien, señores.

Sé que soy desacostumbradamente duro, pero cuando ves a mujeres y hombres hechos y derechos que todos los días madrugan para servirnos las mejores mercancías en un edificio que es de todos al borde del llanto porque en 20 años de profesión no habían tenido la bajada en las ventas que han tenido no hay cabida para ser blando. El Ayuntamiento está hundiendo a muchas familias por falta de previsión, por soberbia y por pensar que sólo ellos están en posesión de la verdad.

Como pasó con el tema del carril de la Ronda, sólo nos queda una esperanza, que Lara Méndez tome el mando de SU gobierno y ponga solución a este desaguisado, porque es tan responsable como SUS concejales de lo que está pasando.

Peatonalización sí, obras sí, aislamiento no.


miércoles, 16 de septiembre de 2020

Si Lugo no tiene moneda en 2021 es por vagancia

 

En la moneda de 2021 no sale Lugo... porque ni lo han intentado. Vergonzoso.

Hace más de un año, concretamente en Junio de 2019, la Asociación Lugo Monumental propuso a todas las administraciones que se impulsara una iniciativa tan efectiva como poco costosa: la acuñación de una moneda de dos euros conmemorativa de nuestros tres elementos declarados Patrimonio de la Humanidad para que se pusiera en circulación en el año 2021.

Esta iniciativa, que no tendría coste alguno porque ya se programan una serie de emisiones anuales entre las que hay una dedicada a Patrimonios, daría una repercusión enorme a Lugo en toda Europa, puesto que estas monedas son de libre circulación por el espacio Euro y, además, son atesoradas por coleccionistas.

Ha pasado más de un año. El Pleno del Ayuntamiento de Lugo trató el asunto pero no se nos ha informado de que se haya dado ni un solo paso adelante en esa dirección. La Diputación Provincial de Lugo y la Xunta de Galicia por su parte, ni siquiera se dignaron contestar a la solicitud. A nivel estatal, el diputado Joaquín García Díez fue el único que se lo tomó en serio y presentó una proposición no de ley en el Congreso de los Diputados pero, hasta donde sabemos, el Gobierno no ha acusado recibo de la misma…

No es comprensible. Renunciar  a una promoción tremenda para nuestra ciudad, sin coste alguno para las administraciones sin mayor explicación que la más absoluta de las desidias es algo que no cabe en cabeza humana.

Ahora probablemente ya sea tarde, pero aunque no lo fuera si no hay interés en lo propio no hay recorrido alguno para estas iniciativas. Eso sí, después gastan ingentes cantidades de dinero público en campañas cortoplacistas que no valen absolutamente para nada, pero que permiten dar ruedas de prensa y hacer muchas fotos para lograr votos.

Así se gestiona todo. Así nos luce el pelo.

Artículo publicado en La Voz de Galicia del 16 de Septiembre de 2020

martes, 15 de septiembre de 2020

Una reflexión para los propietarios de locales vacíos... o llenos

Los locales vacíos no resultan atractivos para nadie. Tampoco para la zona.

En Lugo los locales vacíos están proliferando. El cierre de empresas, algunas de las cuales son históricas (la última, la pastelería Santos), y la inexistencia de reemplazos hace que el número aumente en todas las zonas de la ciudad, aunque en el centro es más llamativo porque por ahí pasa todo el mundo y lo ve. Darse un paseo por la Milagrosa y ver el desolador aspecto de la plaza del mismo nombre es un ejemplo bastante gráfico de ese problema afecta a toda la ciudad y no seamos simplistas, no achaquemos el problema únicamente a “es que no hay donde aparcar” porque en el centro comercial de Abella había y ya ven cómo les fue.

No es sencillo diagnosticar el problema, porque no se reduce a un único factor. La indiscutible competencia de las empresas con base en Internet, la pandemia del COVID-19, los problemas de tráfico generados por el propio Ayuntamiento… todo ayuda a que bajen rejas para no volver a subir, pero hay un factor determinantemente crítico que desde siempre ha estado ligado a los cierres: el precio del alquiler.

Tener un bajo en una buena ubicación te garantiza una renta de la que incluso puedes vivir mejor que trabajando ocho horas diarias, pero hay quienes consideran que es mejor tenerlo vacío que bajar el precio de la renta, y continúan con pretensiones disparatadas más propias de épocas de bonanza… y de ciudades más rentables que Lugo. Así nos luce el pelo, e incluso hay quienes durante los meses de cierre obligado por la pandemia no bajaron un duro a los inquilinos.

Sin embargo no demonicemos a nadie. El caso de la persona que vive de alquilar un único local es bastante poco frecuente, pero aun así no se puede generalizar y dar por sentadas cosas. Pónganse del otro lado por un momento e imaginen que viven ustedes de alquilar un local. De ahí tienen que pagar el IBI, los gastos de mantenimiento, la comunidad, las derramas, los impuestos… y dependiendo del margen de beneficio es posible que les resulte muy complicado reducir el alquiler. Eso es comprensible, claro que sí, pero incluso teniendo eso en cuenta, en peor situación quedarán si les dejan el local, ¿no creen?

Además hay que tener en cuenta que no siempre funcionamos con lógica, ni siquiera por propio interés. Hace unos años, la madre de un buen amigo mío dejó una actividad de hostelería en un local del norte de Lugo. Ella tenía a su nombre la licencia de actividad como es lógico, y la propiedad del bajo no se la quiso traspasar porque le suponía un desembolso “excesivo” (era un precio mucho más que razonable, sobre 7.500 euros). La consecuencia de aquella decisión es que el local sigue vacío a día de hoy y esto fue en 2015. Echen cuentas e incluso poniendo un alquiler de 300 euros al mes (era mayor) la propiedad perdió 10.500 euros (le resto el coste del traspaso), a los que hay que sumar otros gastos que paga el inquilino y la preocupación de tener el local muerto del asco. No siempre funcionamos con sentido común.

Pero lo peor de todo este asunto no es ni el perjuicio para la empresa que cierra (que es la que lleva la peor parte en el negocio) ni para el que alquila, o mejor dicho no alquila, el local. Es para la zona, para el conjunto. Un local vacío no tiene mayor importancia, pero cuando son varios sí que se empieza a dar un fenómeno de contagio preocupante. A nadie le gusta ir de compras a un área en que hay dos comercios abiertos y siete cerrados, la imagen es de tristeza y de desolación.

Esto logra que la zona se deteriore y, como efecto lógico, los precios bajen sí o sí. La rebaja que no quisieron hacer en momentos “buenos” la tendrán que hacer más tarde por las malas, y con una diferencia: no podrán volver a subir en mucho, mucho tiempo, si es que alguna vez lo hacen. Miren la Calle Real de La Coruña, la que fue milla de oro de una ciudad con una actividad comercial impresionante. Pasó de tener lo mejorcito de la ciudad y los alquileres más rentables a ser una triste parodia de sí misma, y los bajos que otrora ocupaban joyerías de prestigio y grandes firmas (cadenas, pero también locales) ahora están vacíos o malviven con bazares de artículos de pacotilla. ¿Ese futuro es el que quieren para la zona donde tienen sus locales?

Egoístamente los propietarios de los bajos deberían hacer una reflexión: a partir de un mínimo nivel que te cubra los gastos y te permita ganar un margen razonable, no interesa tener el local vacío, ni siquiera aunque la versión inmobiliaria de “El Cuento de la Lechera” te haga pensar que va a venir una gran cadena a pagarte una cifra inmensa por tu local. Hasta Amancio Ortega está plegando velas así que, por favor, por el bien de todos, por el suyo propio, reflexionen y plantéense rebajar el precio del alquiler a su inquilino, para ayudarle a sobrevivir en este momento, o para lograrlo si tiene el bajo vacío.

Nos vendrá bien a todos. Incluidos ustedes mismos.


lunes, 14 de septiembre de 2020

Peatonalización: Ahora le toca a Quiroga Ballesteros

Quiroga Ballesteros se librará del tráfico.
Foto: El Progreso

De nuevo comienzan obras en el casco histórico, y cambiarán los usos y costumbres que teníamos hasta ahora, confiemos en que para bien.

Se corta al tráfico, definitivamente, la calle Quiroga Ballesteros. Esto implica una revolución en la circulación rodada ya que se acabó lo de “cruzar” por el centro para atravesar la Muralla y para ir desde la calle Chantada hasta Castelao ahora habrá que rodear nuestro principal monumento lo que se dificultará más aún cuando se peatonalice la Mosquera y se haga a los vehículos subir por la calle Salvador de Madariaga para desembocar en San Roque por Hermanitas.

Aunque pueda parecer contradictorio, esa limitación al tráfico es probablemente positiva para el casco histórico. Al centro de Lugo no le beneficia absolutamente nada soportar que cientos de vehículos lo atraviesen para, como en el chiste del pollo, simplemente ir al otro lado. Ese tráfico es molesto, contaminante y no aporta nada a la zona. En una interesantísima visita que hicimos hace unos años a Pontevedra el Alcalde Lores nos explicó ese punto, unido a muchos otros que hicieron de su ciudad un modelo a seguir.

La Calle de la Reina, peatonalizada por Joaquín García Díez, es uno de los mejores ejemplos de cómo olvidamos rápidamente las virtudes de lo peatonal pero no nos planteamos volver atrás.
Foto: La Voz de Galicia

La Plaza de Abastos y el Mercado de Quiroga Ballesteros sí pueden verse más afectados en apariencia, ya que la cosa se complica para ir a comprar allí… pero de nuevo es probable que esto sea más un tema de usos y costumbres que de otra cosa. Se puede acceder en coche al aparcamiento de Santo Domingo, que cuenta con una conexión directa a la Plaza de Abastos mediante un túnel, con lo que más cómodo imposible. Sí, es cierto, el aparcamiento es de pago, pero les diré que muchas veces gastamos más dando vueltas y más vueltas a la manzana buscando dónde estacionar que lo que cuesta meter el coche un ratito en el subterráneo para ir a recoger una compra pesada, si es el caso. También tienen servicios de entrega a domicilio, si lo necesita (consulte en el puesto donde compra y se llevará una agradable sorpresa).

Nos falta ahora la tan prometida y deseada reforma de las líneas de autobús. Las pocas que pasaban hasta ahora por Quiroga Ballesteros pararán en Montevideo, y se verán reforzadas cuando se ejecute la modificación del bus urbano, ya que pasarán por ahí cinco o seis líneas lo que convertirá Bolaño Rivadeneira en el nexo de las comunicaciones del centro.

Confiemos en que las reformas sean para bien, y que en unos años nos resulte tan impensable circular en coche por Quiroga Ballesteros como ahora nos parecería transitar por la calle de la Reina o la Plaza de España.

La peatonalización siempre crea conflictos, pero suele ser para bien. Ojalá acierten porque se están jugando el futuro de mucha, muchísima gente.



viernes, 11 de septiembre de 2020

Los EREs ETOP no se prorrogan


Uno de los mantras mantenidos durante años por la entonces oposición política de este país era la intrínseca perversión de la reforma laboral y de la flexibilización de uno de los mecanismos de supervivencia de las empresas: los Expedientes de Regulación de Empleo (EREs), en que se incluyen los popularmente conocidos como ERTEs.

La crisis del COVID19 ha sido la excusa del Gobierno de España para, lejos de cumplir la largamente prometida derogación de esta herramienta, agilizarla más aún pero de forma tremendamente chapucera. Desde la declaración del Estado de Alarma del 14 de marzo, hemos ido viendo una sucesión de normativas mal redactadas, confusas e incluso contradictorias, y el resultado es que ni administración ni administrados tenemos claras muchas cosas. Pero una de las pocas que no han variado jamás es la relacionada con la duración de los Expedientes de Regulación de Empleo por causas Económicas, Técnicas, Organizativas o de Producción, los llamados EREs ETOP.

Estos expedientes se diferencian de los de fuerza mayor en que la reducción o paralización de la actividad de la empresa no se debe a un hecho irresistible (que es la naturaleza de la propia fuerza mayor, por definición) sino a una caída en las ventas o de la demanda entre otras posibles causas. Por supuesto que la crisis del COVID ha provocado esto también, pero, para que nos entendamos, no es lo mismo porque no hay una orden de cierre sino una bajada de caja.

Por lógica, la tramitación es diferente y también lo es la duración del expediente. Si el de fuerza mayor se extiende durante el tiempo en que permanezca el hecho causante (en este caso determinado por el Gobierno, de ahí la posible prórroga de expedientes) la duración del ETOP la determina la empresa, negociándola con los trabajadores. Eso implica que NO exista posibilidad de prórroga de estos EREs, algo que causa mucha confusión en empresas y gestorías.

Si un expediente se tramitó y en la solicitud se consignó que la duración estaba ligada al Estado de Alarma, así que el 21 de junio finalizaron sus efectos. Insisto, la prórroga de los EREs de fuerza mayor no se extiende a los ETOP. Algunas empresas siguieron aplicándolos y se encuentran ahora con que se les reclaman salarios, prestaciones y cotizaciones, lo que es un serio problema económico para el que lamentablemente no hay solución.

La empresa decidió la fecha de finalización y, si querían seguir aplicando las medidas, tendrían que haber tramitado un nuevo expediente, ya que no cabe la prórroga del anterior, ni siquiera con acuerdo entre las partes y comunicación a la autoridad laboral. La legislación no lo permite y la administración no puede aplicar lo que no se contempla expresamente.

El Gobierno de España podría haber modificado esto, y permitir excepcionalmente las prórrogas pactadas entre empresa y trabajadores, pero no lo hizo. Y las consecuencias, en medio de este maremágnum normativo, las pagaremos todos, con impuestos o con cierres de empresas.

jueves, 10 de septiembre de 2020

¿Por qué usar cascos cuando puedes molestar a todo el mundo y quedar de guay?

 

¿Por qué usar cascos cuando puedes molestar a todo el mundo y quedar de guay?

Ayer llevamos a Ducki, nuestro perro, a la playa. O mejor dicho, nos llevó él a nosotros porque aunque a alguno le pueda parecer disparatado fuimos por él. Tiene algunos problemillas de movilidad (aunque gracias a Maya, nuestra magnífica veterinaria, ha mejorado enormemente), achaques de la edad (va a cumplir 12 años) y el mar le sienta de maravilla. Además lo disfruta como un cachorro y nosotros con él.

Fuimos a Punta Corveira, un magnífico espacio que, gracias al Ayuntamiento de Barreiros, los que tenemos perro podemos disfrutar con nuestras mascotas. Ya les he hablado alguna vez de esa playa y realmente es un paraíso para los que queremos bañarnos con nuestros perros. Ver a un montón de canes, corriendo y jugando, sin que haya problema alguno es un ejemplo de convivencia del que muchos deberíamos aprender.

Y entre esos que quizá necesiten alguna lección está un grupito de adolescentes que, cuando estábamos magníficamente tumbados tomando el sol, aterrizaron allí con un altavoz portátil cuya principal función parece ser dar por saco al prójimo. La tecnología se alía con la falta de civismo y con un móvil y un cacharro del tamaño de un paquete de tabaco puedes molestar a todo bicho viviente en un radio de 40 metros a la redonda. Será que me estoy haciendo mayor o que me pillaron con uno de esos días en que no tienes ganas de música (literalmente en este caso) pero optamos por trasladarnos a otro punto de la playa, aprovechando además que subía la marea y era más prudente cambiar de ubicación. Una rápida consulta en Internet me informó de que el Ayuntamiento de Barreiros tiene una ordenanza que sanciona con hasta 3.000 euros la música a volumen excesivo en la playa. Me tentó llamar a la policía local, pero como les decía no tenía el día para conflictos.

Decíamos en los 80 “no hay parto sin dolor ni paleto sin transistor”, lo que ahora con la epidural y los altavoces bluetooth ha sufrido modificaciones, pero en esencia sigue siendo un proverbio bastante aplicable. Esa manía de obligar a los demás a tolerar la música que a ti te sale de las narices, habiendo como hay unos magníficos auriculares que te permiten quedarte sordo en privado sin molestar al resto, me resulta incomprensible. De hecho creo que hay algo de exhibicionismo, de provocación.

Hace unos días en la Plaza de España un grupo de chavales estaban con su altavoz a todo trapo y sus mascarillas cómodamente instaladas tapándose la nuez. Pasó la policía (en coche, como es habitual) y perezosamente se subieron la mascarilla un poquito para bajarla inmediatamente después de dejar de verse el coche patrulla... Y por supuesto mirando desafiantes a todos en algo entre un “a que molo” y un “a que no tienes huevos de decirme nada”. Por cierto, eran todos “nacionales”, y los ritmos no eran “caribeños” sino ese cutre rapeo local que, personalmente, me suena tan ridículo.

Lugo planteó en su día una ordenanza cívica que era un disparate. En este mismo blog ustedes pudieron leer mi frontal oposición a esa normativa, que no solo era una sarta de exageraciones sino, lo que es peor, un arma que cualquiera podría utilizar arbitrariamente. Pero quizá sí necesitemos una ordenanza que tenga sentido, que sea razonable y que ataje ciertos comportamientos. El límite de la libertad está en la libertad del que tienes al lado y esa verdad básica no entra en la cabeza de mucha gente.

Ya que no hay educación habrá que probar con las multas, que eso sí duele.

miércoles, 9 de septiembre de 2020

¿Más edificios sin uso?

Mientras barrios enteros se caen en pedazos el Ayuntamiento planifica nuevas construcciones sin asignarles uso alguno.

Lugo se cae a pedazos, y este mal afecta a barrios enteros como La Milagrosa o el casco histórico. Mientras, las administraciones hacen una labor totalmente absurda basada en meterse a arreglar por sí mismas edificios con los que después no saben qué hacer (véase el fracaso de los locales de gestión pública de la Xunta de la Tinería) o directamente ignoran el problema y se ponen a construir más edificios y a planificar barrios de nueva planta como si la cosa no fuera con ellos.

Nuestra ciudad cuenta con unas 12.000 viviendas vacías, pero además de eso hay un montón de edificios públicos abandonados a su suerte, propiedades municipales sin uso, y en lugar de ponerse a la tarea de reutilizarlos y rehabilitarlos nos anuncian alegremente que se van a gastar 1,5 millones de euros en un nuevo inmueble.

Lo más grande es que cuando tienes la osadía de preguntar para qué se va a utilizar ese edificio te contestan con evasivas. “Para servicios públicos”, te dicen, pero no aclaran qué servicios público son esos. ¿Oficinas de atención al ciudadano donde Cristo perdió el mechero? ¿Centros administrativos alejados del meollo municipal?

Choca mucho porque es ridículo construir un edificio sin saber su uso. Evidentemente el arquitecto que lo diseña tiene que saber para qué lo van a utilizar, porque no es lo mismo edificar un bloque que tendrá oficinas que uno para almacén o para, es un decir, sede de los bomberos. La forma, la distribución y hasta las alturas de las plantas se tienen que adaptar al uso previsto y no al contrario.

La madera es la gran promesa de futuro de Galicia, donde podríamos ser una potencia importante, pero si la usamos para cosas razonables daremos un primer gran paso en entender que la ecología no es sólo aparcar el hormigón sino reciclar edificios antes de constr

Artículo publicado en La Voz de Galicia del 09 de Septiembre de 2020

martes, 8 de septiembre de 2020

La vuelta al cole en tiempos del Covid

 

No soy padre ni tengo perspectivas de serlo, así que es muy complicado que me pueda poner en su lugar. Sin embargo tampoco soy judío y no por ello he de ser insensible a lo que hicieron los nazis a ese pueblo, ni soy mujer y no tolero la discriminación sexual. Pero si tuviera hijos estaría más que preocupado.

La vuelta al cole de este año la ilustró magníficamente El Corte Inglés con aquella imagen (ahora retirada) de un niño que parecía ahorcado. Por cierto, me encantaría que alguien me explique qué se suponía que quería transmitir ese cartel si no era exactamente eso, el suicidio de la vuelta al cole.

Pero a lo que íbamos, la cuestión no es ninguna broma. Las contradicciones están servidas y todos las vemos a diario: no se puede salir a tomar un café en grupos de más de 10 personas pero en las aulas los niños sí podrán superar ampliamente ese número; no se pueden ocupar las butacas contiguas de un teatro pero sí viajar apelotonados en trenes y autobuses; no se puede uno acodar en la barra de un bar pero sí usar la barandilla de un edificio público; no se puede utilizar la mesa de una terraza hasta que se desinfecte pero sí acomodarse en los bancos del parque… y así todo.

Lógicamente a todos nos preocupan las personas más cercanas y las más vulnerables. Tendemos a pensar que los mayores tienen más papeletas en este terrible sorteo que los niños, pero ni esto es así al cien por cien (todos hemos visto titulares en que fallecieron niños de corta edad sin patologías previas) ni nos debería tranquilizar a la hora de enviar a los menores al colegio porque esto es una cadena y si el chaval se contagia detrás va el resto de la familia.

Pero, ¿cuál es la alternativa? ¿Suspender todo el proceso educativo “sine die”? ¿Y quién atiende a los niños en casa? ¿Metemos a toda la población otra vez en sus domicilios? No hay una solución válida universal.

Nos decían que el virus sería más agresivo de nuevo en octubre o noviembre. No hemos tenido que llegar hasta ahí y en pleno agosto ya ha hecho de las suyas. Con menos gravedad, es cierto, con menos porcentaje de ingresados y de fallecidos sí, pero si partimos de que parece ser un tema estacional y que lo gordo vendrá en un par de meses (como ocurre con la gripe), la que se nos viene encima es de órdago.

La dura realidad es que aunque se diga que la salud está por encima de todo eso no es cierto. La economía es la que manda, y todos los gobiernos del mundo han elegido “sacrificar” a una parte de su población a cambio de no caer en la más absoluta de las quiebras. Es terrible, pero es difícilmente discutible porque de lo contrario a estas alturas estaríamos confinados otra vez atendiendo a las cifras de la pandemia.

No nos queda otra que intentar ser lo más autónomos que sea posible, y eso se traduce en lavarnos las manos como posesos, evitar lo que podamos las situaciones de riesgo, mantener distancias, quedarnos en casa… pero todo esto se va al garete con los niños. Meterle en la cabeza a un crío de 4 años las precauciones que ni los adultos seguimos a rajatabla es un imposible y hasta si me permiten la licencia no creo ni que sea recomendable si no queremos tener en 15 años una generación de obsesivo-compulsivos. Es una situación sin solución, porque o mandamos todo a la mierda y nos encerramos otra vez o siempre vamos a correr riesgos. Pero claro, una cosa es asumir el peligro propio y otra muy diferente el de tu hijo o de tu madre, ahí el tema es muy diferente.

Soy consciente de que el mensaje de hoy no es positivo, que es un “que haya suerte”, pero es que no hay otra. Al final podemos ayudar a la fortuna, intentar favorecerla, pero nunca podremos vencerla.

Muchos ánimos, sobre todo a los docentes, y suerte a todos. Nos va a hacer falta.

lunes, 7 de septiembre de 2020

¿Vergüenza por Coronavirus?


Esta nueva peste que asola el mundo revela lo peor de nosotros. A pesar de los anuncios llenos de flores y arcoíris y los mensajes positivistas, les diré que no me acabo de creer que la humanidad sea la especie inteligente que nos queremos creer. Sí, es verdad, en lo peor de esta situación ha habido legiones de héroes que nos cuidan en los hospitales, atienden en los supermercados o recogen la basura… todas esas personas gracias a las que la civilización sigue manteniendo un barniz de cordura, pero seguimos dejando bastante que desear.

Vemos que ahora que en Lugo hay casos de coronavirus se abre un debate que, más allá de las malas intenciones de algunas personas, resulta interesante. Si usted contrae el COVID, ¿ha de decirlo o debe callarse? ¿Está amparado por el innegable derecho a la intimidad o debe sacrificarlo por su obligación de advertir a la gente que haya podido contactar con usted? Si se trata de un negocio ¿arriesgará su futuro diciendo que ha habido casos, pudiendo ser marcado como un lazareto, o será responsable y avisará a su clientela para que se mire? Es más fácil plantear estas preguntas que responderlas.

Bueno, en realidad la respuesta es muy sencilla, debemos decirlo. Es algo elemental que si no sabemos que hemos estado en una situación de riesgo en determinado lugar o con una persona concreta, sería lógico que nos informasen para poder hacer las pruebas pertinentes y descartar que hayamos contraído la enfermedad… pero la asquerosa sociedad que estamos construyendo entre todos hace que esa responsabilidad sea penada con la marginación y el rechazo, como si contagiarse fuera algo vergonzoso o por lo que culpabilizar a alguien.

El problema no está en quien avisa, sino en la reacción de la gente. Si usted sabe que en supermercado al que suele ir hubo contagiados es perfectamente natural que sienta cierta aprensión a la hora de volver, pero recuerde que esto es como los vuelos: no hay momento más seguro para viajar en avión que tras un accidente, que es cuando la seguridad está al máximo y se revisan hasta los empastes de los pilotos.

No culpen al contagiado. Sí, hay quien lo ha pillado por inconsciente, no podemos negarlo, pero no hagan pagar a justos por pecadores. No juzguen, no condenen, no desconfíen… sean empáticos. Nadie coge esto por gusto (salvo los taraditos que van a las “fiestas del contagio”, pero eso es otro asunto) y nadie merece que se le criminalice por esto. Ni siquiera han de sentir vergüenza, porque si lo hacen no lo dirán, y si no lo dicen no sabremos si hemos estado en riesgo.

Piénsenlo y a ver si entre todos vamos mejorando un poco las cosas. Hace mucha falta. Muchísima.

viernes, 4 de septiembre de 2020

El Ayuntamiento reabrirá el carril de la Ronda de la Muralla

Los conos tienen las horas contadas.¡Por fin!

Hace algún tiempo intenté en varias ocasiones dedicar el blog a buenas noticias los viernes. Lamentablemente la dinámica de la actualidad y las poquitas buenas noticias que se generan en esta nuestra ciudad dieron al traste con la intención, y se han ido metiendo las cosas cuando ha cuadrado. Sin embargo hoy es viernes y hay una magnífica noticia: se suprime el corte al tráfico del carril de la Ronda de la Muralla.

El Gobierno Local ha accedido por fin a una demanda que era ya un clamor popular pero que, sorprendentemente, ninguna entidad había solicitado formalmente hasta que Lugo Monumental hizo la petición en una reunión que tuvo lugar el 11 de agosto. Tras unas semanas de “gestión”, ayer por fin el Ayuntamiento anunció que suprimiría el carril en toda la Ronda salvo entre la puerta de Santiago y la calle Villalba porque la inexistencia de aceras en ese punto supone un peligro importante para los peatones. 

Es preocupante el cuello de botella que se puede formar ahí, sobre todo los días de cole y teniendo en cuenta que por ese nudo van a pasar, presumiblemente, muchos coches que vayan a las Pepas, el Masculino, el Femenino, los Franciscanos, los Maristas, la Aneja e incluso la Compañía de María y el Rosalía. Pero dejemos que la naturaleza urbana haga su labor y si los atascos son tan épicos como cualquiera puede prever, ya lo quitarán también en ese punto, buscando otras alternativas. ¿Cuáles son esas alternativas? La verdad es que son complicadas, y podrían pasar desde la supresión de algún edificio de la Ronda (algo harto complejo) hasta la modificación del recorrido peatonal en ese punto, más sencillo pero menos “estético”. 

En todo caso, la vuelta a la normalidad en el tráfico rodado de la Ronda es una buena noticia a corto plazo. Evidentemente a medio y largo plazo la Ronda será peatonal, como la mayor parte de la ciudad. Ojo, digo de la ciudad y no del casco histórico. 

El coche como tal en las ciudades tiene los días contados. Serán 10, 20 o 30 años pero está claro que algún día veremos como una monstruosidad convivir con máquinas contaminantes en nuestras urbes. Quedarán relegados a los viajes interurbanos y para cuestiones puntuales como repartos de mercancías y ese tipo de cosas, pero como medio de movilidad personal estoy totalmente convencido de que desaparecerán. 

Nos iremos a patines eléctricos, las bicicletas e incluso tal vez algo más parecido a las sillas de ruedas mecánicas que a los turismos como tales. Pero el coche de motor de combustión va a desaparecer, y en ese momento la peatonalización llegará por sí sola, como una evolución lógica del urbanismo. 

Pero falta todavía mucho tiempo para ese día, y mientras tanto tenemos que operar con lo que hay ahora mismo, y ahora hay coches, muchos coches. Hay que darles salida, recorrido y solución a las necesidades de la ciudadanía, y aunque el objetivo es la peatonalización hay que hacerla con más “sentidiño” que meter unos espantosos conos naranjas (también se han lucido con el sistema en pleno verano, con la mayor afluencia de visitantes) y que el diablo reconozca a los suyos. 

Me van a permitir desde esta modesta bitácora felicitar al Ayuntamiento de Lugo por su rectificación. No les ha debido resultar fácil porque a nadie le gusta tener que retroceder en un plan, pero ojalá sean tan razonables con otras cuestiones absurdas que hay sobre la mesa como las bañeras colectivas (pomposamente llamadas “caldas” pero que en lugar de agua termal tendrán agua del grifo calentada con una caldera) o la creación de nuevos barrios cuando tenemos 12.000 viviendas vacías y hay zonas de Lugo que se caen a pedazos. 

Este difícil momento no necesita de campañas publicitarias sino de sentido común así que, insisto, felicidades por haberlo aplicado en esta ocasión. Buena falta nos hace.

jueves, 3 de septiembre de 2020

Lo ilógico de programar actividades suspendiendo actividades

 

Jueves 27 de agosto, seis y pico de la tarde...

No parece muy lógico planificar conciertos de mil personas para principios de octubre cuando se están teniendo que aplazar citas para finales de septiembre, y menos repartirlos por media ciudad. Salvo que el Ayuntamiento de Lugo tenga una bola de cristal cuyo uso restringen al resto de la humanidad, en que haya visto que el día 1 del mes que viene la pandemia va a desaparecer por arte de magia, parece imprudente la programación anunciada.

En el fondo les da bastante igual. Si hay que pagar sin que se celebren los conciertos, indemnizar o cualquier otra cosa les tira de un pie porque no pagan ellos, sino Juan Pueblo, que somos ustedes y yo. Y como además el señor Pueblo pasa bastante de exigir explicaciones así nos va, gastando el dinero público en cosas poco efectivas o en caprichos ideológicos del partido de turno.

Si una empresa privada hubiera sido la que se jugaba los cuartos montando algunas cosas como el desastroso “circuito de seguridad vial” que había en la Plaza de España el pasado jueves, día 27 de agosto, estaría en quiebra. Era desolador ver a los monitores cruzados de brazos, literalmente, mientras los papás y mamás pasaban de largo porque, tal y como está el panorama, no les daba mucha confianza el montaje como para meter a sus hijos. Algo no se hace bien cuando una actividad gratuita y que tenía que tener colas estaba más desierta que el MIHL, que ya es decir.

Ya ni siquiera tenemos que llegar a pedir que la administración tenga que hacer un balance de resultados (que sí debería presentar, aunque en los beneficios no deberíamos hablar de dinero sino de otras cuestiones menos tangibles) sino que haga cosas que tengan sentido. La foto que ilustra este artículo es de un jueves de agosto a las seis y pico de la tarde, cuando en la calle hay gente y niños pero que, por el motivo que sea (y que muchos podemos adivinar) no se fían de la organización pública como para permitirles subirse a las atracciones (que parece que de atractivo sólo tienen el nombre).

Las genialidades públicas, como dispersar las fiestas patronales por toda la ciudad, se pagan con sonoros fracasos. En La Milagrosa Orozco tuvo la brillante idea de llevarse el ferial al parque de Frigsa y casi acaba con las fiestas. Incluso García Díez, al que saben que admiro profundamente, un año llevó el ferial a la avenida de las Américas y fue un desastre.

Las fiestas patronales han de estar donde siempre: en el centro. Porque el centro es un barrio, sí, pero es el barrio de todos. Igual que los toros de Pamplona no corren por la zona industrial, porque no tendría sentido, tampoco parece que tenga mucha lógica repartir las atracciones para hacer una fiesta descafeinada que abarque mucho y apriete poco.

Pero bueno, lo harán. Hacen lo que les viene en gana porque la política es así, y con 3.000 votos puedes hacer lo que te salga de las narices en una ciudad si tienes la llave del gobierno. Es lo que hay.

miércoles, 2 de septiembre de 2020

El (fracasado) autocine en Lugo

 


Con el Autocine de Lugo ha pasado como con la playa fluvial de Lugo o la ampliación de la Protectora de Animales, entre otras muchas cosas. Se anuncia, se promete, se publicita… y no se hace. Lo denunciaba ayer Olga Louzao, portavoz de Ciudadanos en Lugo, que trasladaba las preguntas oportunas a la concejalía de Cultura para averiguar qué había pasado con la “novedosa” actuación cultural que quedó en nada.

Es chocante que una actividad que hubo en un montón de pequeñas localidades, en donde que no tuvieron ningún problema para ponerla en marcha, aquí se haya encallado en la burocracia, o al menos eso es lo que dijeron desde el Ayuntamiento en Julio, a toro pasado. Está “pendiente de procedimientos administrativos” que es lo que dicen cuando no saben por dónde salir o cuando la realidad es mucho más oscura e inconfesable  de lo que les gustaría. Vayan ustedes a saber el motivo real por el que no hubo una iniciativa en esta ciudad que había sido acogida con expectación.

Les diré que lo del autocine tiene su guasa. Hasta donde yo sé, los primeros en proponerlo fueron los de la web satírica LugoNews en plan broma. Sin embargo a algunos nos pareció tan buena idea que contactamos con empresas de las que explotan este tipo de eventos para ver si había posibilidad de traer uno a Lugo. Nos dijeron que por supuesto que sí (viven de eso, y una ciudad de casi 100.000 habitantes con todos los cines cerrados era una perita en dulce) y nos iban a mandar las condiciones y presupuestos.

Pero, ya ven qué cosas, la administración se metió en medio y claro, la empresa vio una mejor oportunidad de que la iniciativa llegase a buen puerto de la mano del Ayuntamiento y la Diputación, donde además hay más dinero. No sabían con quién se jugaban los cuartos (literalmente en este caso) y estoy totalmente seguro de que el proyecto se fue al traste porque no tenían en su oferta de películas algo que encajase en la “ideología” de quien encargaba o cualquier otra carallada por el estilo.

Es probable que nunca sepamos por qué se fue a la porra el tema. Desde luego hoy sería más discutible llevar a cabo la iniciativa, porque sería hacer competencia desleal a los cines que, ahora sí, están abiertos.

Veremos qué explicación se da, aunque les adelanto que probablemente sea la de costumbre: ninguna.


martes, 1 de septiembre de 2020

¿Por qué ha fracasado el cierre del carril de la Ronda?

Atascos diarios... en Julio y en Agosto. Ahora que comienza la "normalidad" y, próximamente, el mal tiempo... la que se va a armar será épica.

Es bastante indiscutible que poner una línea de conos naranjas en la Ronda de la Muralla para “peatonalizar” (me cuesta usar ese término para esta chapuza) uno de los carriles ha sido un sonoro fracaso y está creando muchísimos problemas pero no está trayendo aparejada ventaja alguna.

Antes de meternos en materia hay que aclarar que no estoy en contra de la iniciativa como tal, entendida como algo temporal en un momento en que era necesaria, y de hecho fue Lugo Monumental, la Asociación que tengo el orgullo de presidir, la que propuso en primer lugar este tema en el desconfinamiento cuando todos teníamos que salir en rebaño a las mismas horas y sin alejarnos de casa, lo que limitaba notablemente nuestras opciones.

Pero esta iniciativa, que tuvo su explicación y su razón de ser, no tardó mucho en convertirse en un grave problema para la circulación. La Ronda de la Muralla es, sin que hoy haya alternativa a la vista, el gran distribuidor del tráfico de Lugo, una ciudad lineal con un “garbanzo” en el medio que se rodea para continuar recorrido. Esto no es sencillo de arreglar, porque hay que actuar urbanísticamente y esas cosas llevan décadas y una planificación que nuestro bienamado Ayuntamiento es incapaz de hacer, pero en todo caso se pueden tomar una serie de medidas de sentido común que tampoco han implementado antes de montar este cristo circulatorio.

Los atascos son el pan nuestro de cada día, y lo han sido en julio y agosto, cuando la ciudad está medio vacía (este año algo menos porque mucha gente se ha quedado) y el buen tiempo invita a caminar. ¿Qué va a pasar cuando reabran los colegios y venga el mal tiempo? Si en un semáforo podías aprovechar el atasco para dar la merienda al niño ahora le vas a poder preparar una fabada, y no de las de lata.

Los repartidores están al borde de la rebelión, y con razón. Por mi trabajo hablo con muchos de ellos y están hasta la coronilla de que un recorrido que les llevaba antes media hora les ocupe ahora hora y media, con las repercusiones económicas que tiene para ellos y la bajada de servicios que pueden hacer (si supieran ustedes lo que cobran por cada paquete entregado… céntimos…).

Por si esto fuera poco, los notables perjuicios causados no se ven compensados por beneficios para casi nadie. El carril apenas tiene viandantes y los que van por la Ronda lo hacen por la acera salvo en momentos puntuales en que el incómodo adoquín les invita a bajar al asfalto, pero son pocos los usuarios.

¿Por qué pasa esto? Pues por puro sentido común. Para empezar si usted va a dar un paseo lo normal es subir al adarve. Es mucho más agradable, está más protegido de un posible despiste de un conductor, ves mucho más (incluso las vergüenzas de un Lugo que se cae a pedazos por zonas)… Y el que no está de paseo sino de recados con cierta prisa no va por la Ronda sino que atraviesa por el medio.

Por otra parte, en verano en Lugo hace calor. Pasear por un asfalto recalentado no es precisamente la mejor de las opciones, y cuando venga el frío tampoco será agradable caminar ociosamente por un lugar tan expuesto.

Estas cuestiones explican el fracaso del cierre al tráfico del carril, que encima ha sido una chapuza enorme que ha dejado como huella una larga ristra de conos naranjas afeando nuestro principal monumento. No han tenido siquiera la decencia de poner algo un poquito más estético, si bien entiendo que éste no es ni de lejos el peor efecto de la decisión.

Confiemos en que el Ayuntamiento recapacite. Me consta que en el Gobierno Local hay personas que opina exactamente lo mismo que yo y que entienden que esto no puede continuar, pero tampoco veo que hayan movido un dedo para cambiarlo…

Bastante mal están las cosas como para andar con estas tonterías. Peatonalización sí, claro que sí, pero antes hay que hacer ciertas tareas previas totalmente necesarias como mejorar las líneas de autobús (una promesa que lleva pendiente años), los aparcamientos (otra que en 2017 ya estaba “lista”) y otras cuestiones que permitan a la gente dejar en casa el coche.

Mientras tanto, la Ronda ha de recuperar de inmediato los dos carriles.