| La Protectora tiene proyecto aprobado y presupuesto "de palabra". Falta concretar. ¿A qué se está esperando? Foto: La Voz de Galicia |
En este primer artículo de 2026 no puedo dejar de traer a colación el tema de Lugo que más me preocupa, y que es el futuro de la Protectora de Animales. Sí, ya sé que hay muchos temas importantísimos y de los que depende el bienestar de mucha gente, pero no puedo evitar pensar que los animales que hemos domesticado primero y abandonado después son una responsabilidad colectiva a la que estamos dando la espalda como sociedad e incluso como especie.
Las últimas noticias sobre la Protectora son nada menos que de octubre. Tres meses después de que tirios y troyanos se tirasen los trastos a la cabeza para ver quién era el primero que daba el paso para proponer un convenio en firme para financiar las reformas de la Protectora, nos encontramos con que, hasta donde sabemos no ha habido avance alguno.
El Tomégate ha paralizado la actividad política lucense ya que todos los que se juegan las habas en ese mundillo están centrados en saber qué va a pasar el miércoles de la semana que viene, ya que ese día es el que se elige a la nueva persona que presidirá la entidad y, aunque salvo sorpresas de guion la candidata del PSOE tiene todas las de ganar, sustos pasados no ayudan a que estén tranquilos y todos recordamos el “Martinazo”. Tomé está cabreado y nadie tiene claro qué puede suceder, porque ahora mismo el socialismo lucense es una jaula de grillos donde puede saltar lo imprevisto desde cualquier sitio.
Al margen de las peleas internas y los asuntos políticos, que les ocupan (y nos ocupan a todos) un tiempo que deberían dedicar a gestionar las cuestiones realmente importantes, no parece que nada se esté moviendo en torno a la Protectora. Puede ser que se esté trabajando con discreción, pero algo me dice que no es el caso.
El “dolce far niente” es la marca de la casa. Si no hay quien espolee ciertos temas parece que todo duerme plácidamente a la espera de que las cosa se solucionen solas y entre las fiestas, la enfermedad del alcalde, lo de Tomé, y el indudable desinterés que produce al Ayuntamiento el tema de la Protectora no se ven síntomas de mejora.
Mientras tanto, en estas gélidas fechas, los pobres perros siguen malviviendo y muriendo en unas instalaciones vergonzosas. Hay dinero consignado, hay proyecto aprobado, hay supuesta voluntad y hay todo menos iniciativa.
¿Qué tiene que pasar? ¿Qué haya una nueva campaña electoral para que los líderes vayan a hacerse la fotito de rigor con los perritos (eso sí bien lavados y escogidos) para hacer ver que hacen lo que no hacen? ¿Qué pasa con el día a día?
Hace unos meses la directiva de la Protectora fue reelegida con un único voto de margen, lo que demuestra que los socios no estamos muy contentos con lo que se está haciendo. Si fuera de otra forma el margen de la victoria sería otro, como es obvio.
Lo que se debió tomar como una advertencia y un motivo para ponerse las pilas no parece haber causado tal efecto, y no sé si es que cada uno ve las cosas como quiere o le interesa, pero sin duda alguna quienes están sufriendo esta desidia, esta falta de movimiento, son los pobres animales que se supone que estamos protegiendo.
El Ayuntamiento de Lugo aún no tiene presupuestos aprobados (algo difícil de entender al contar con la mayoría suficiente), pero la Xunta de Galicia y la Diputación de Lugo sí los tienen gestionados. En todo caso, si el Ayuntamiento tenía para 2025 500.000 euros y ahora tendrá que poner, como máximo, 200.000 para el proyecto, parece que no sería difícil dar el visto bueno a los números y firmar el puñetero convenio.
¿A qué esperan?