martes, 25 de agosto de 2026

Una guía turística de Lugo con (groseros) errores es inaceptable

La principal metedura de pata de la guía es decir que el Puente Romano es Patrimonio de la Humanidad. Un error intolerable.

Hoy he tenido que hacer algo que me da una pereza espantosa: reescribir el artículo entero. Es tarde, así que si ven alguna frase incoherente es por eso.

Verán, cuando leí las críticas de Ana González Abelleira a la guía de turismo de Lugo difundida por el actual gobierno estuve buscando el documento y no fui capaz de encontrarlo. Escribí un artículo muy crítico con la chapuza que es sacar una guía con errores tan graves.

El problema es que las afirmaciones de Ana no son tan exactas como debieran en varios casos y cae, como es natural en el mundo de la política, en la hipérbole y la exageración. Logré por fin encontrar la guía (sí les digo que no es normal que esté tan sumamente escondida que no haya cristiano que la localice) y les invito a verla ustedes mismos aquí.

Vamos a ver las denuncias de la concejala y lo que pone la guía.

Según la noticia publicada en www.lugoxa.com Ana González Abelleira denunció las siguientes cuestiones:

La portavoz adjunta del Grupo Municipal Socialista, Ana González Abelleira, calificó de «especialmente grave» la confusión entre el Puente Romano y la Muralla de Lugo al abordar la condición de Patrimonio Mundial de la UNESCO. La edil recordó que la Muralla fue reconocida por la UNESCO en el año 2000, mientras que el Puente Romano no cuenta con esta consideración.

Totalmente de acuerdo con Ana. Es un error de bulto. Podría intentar justificarse como que por ahí pasa el Camino Primitivo, que sí es Patrimonio de la Humanidad, pero no cuela, porque no recibió tal distinción en el año 2000. Es una metedura de pata monumental.

Los socialistas señalan que los errores se extienden a otros puntos de la publicación. Entre ellos, mencionan la descripción de la Sala Porta Miñá como un espacio destinado a exposiciones temporales de pintura, una función que, según indican, no se corresponde con la actividad actual de la sala, dedicada al Lugo romano.

También de acuerdo con Ana. Hay una exposición permanente pero no temporales de pintura, que sí se celebran en la vecina capilla del Hogar de Santa María. Es una confusión que tampoco tiene cabida en esta guía.

Según González Abelleira, la publicación «confunde el estilo arquitectónico del Palacio Episcopal, se equivoca en las fechas del Círculo das Artes y atribuye actividad a la Praza Maior en la Edad Media cuando todavía no existía», además de ofrecer una explicación incorrecta sobre el origen del nombre de A Tinería.

Aquí ya empezamos a discrepar en varios puntos. Sí es cierto que se dice que el Palacio Episcopal es neoclásico cuando realmente es barroco, pero no sé por qué afirma que se equivocan en las fechas del Círculo, ya que el edificio sí es del siglo XIX (se inauguró en 1.898). También dice que en la Edad Media no existía la Plaza Mayor (la Plaza de España) cuando sí había mercados en esa zona. Igualmente afirma que es incorrecto que el nombre de la Tinería venga de su actividad de tintes, pero sí que viene de ahí, de las tinas que se usaban para labores de tinte y teñido, que es lo que dice la guía.

La portavoz socialista también puso el foco en las fotografías incluidas en la guía y en la identificación de su autoría. Según señaló, algunas de las imágenes empleadas podrían pertenecer a reconocidos profesionales de la fotografía, entre ellos Xurxo Lobato, así como a otros autores, por lo que reclama que todos ellos sean correctamente identificados y reconocidos.

Aquí de nuevo le doy la razón a Ana. No cuesta nada citar las fuentes de las fotografías, y más si se trata de una publicación oficial.

«Estamos ante una publicación que debería ser una herramienta profesional de promoción turística y que, por el contrario, transmite improvisación, falta de rigor y ausencia de una revisión técnica suficiente», subrayó González Abelleira.

Finalmente, González Abelleira reclamó al Gobierno local que recupere el criterio profesional de los servicios municipales y ponga los recursos técnicos de la ciudad al servicio de la promoción turística. «Lugo tiene patrimonio, historia y recursos turísticos de primer orden. Lo que necesita es una promoción a la altura de esa realidad», concluyó.

Estoy otra vez de acuerdo con Ana, aunque aquí hay algo que debería asumir ella: la guía sustituye a una clamorosa ausencia de “algo”. En tres décadas los gobiernos de su partido no fueron capaces de mantener una página web de turismo y unas guías decentes sobre la ciudad.

No es excusa, no me entiendan mal. “Y tú más” no es un argumento, es una defensa floja, por muy chocante que sea que quien no hizo nada reclame ahora los errores. Decir “vosotros lo hacíais peor” tiene un recorrido muy corto y como excusa tiene una fecha de caducidad muy breve, que se acerca cada vez más.

Los fallos denunciados (bueno, los que son reales) se deben a una falta de revisión por parte de historiadores que no son aceptables en una guía editada por el Ayuntamiento de la ciudad. Hasta donde yo entiendo es la misma guía que distribuía el PP como partido político, y aunque podría ser tentador decir que ahí es más disculpable, tampoco lo es. O se hace bien, o no se hace. Las chapuzas no son aceptables nunca, pero menos aún para promocionar la ciudad.

La guía ha de ser inmediatamente revisada, y siendo un documento digital, es fácil de corregir, así que, a ello.

lunes, 24 de agosto de 2026

El lío del anuncio del concurso del cartel del San Froilán

¿Usar la IA para anunciar un concurso en que no se puede usar IA es contradictorio? Pues como gallego que soy... depende.
Fotos: Anuncio del concurso y rueda de prensa posterior (foto de El Progreso).

La polémica del concurso para la creación del cartel del San Froilán de este año, o al menos una parte de dicha polémica, es el resumen de la encrucijada en que, una vez más, se encuentra inmersa la humanidad: lo artesanal frente a lo industrial.

Les digo que se trata de una parte porque creo que este tema tiene varias vertientes. Veámoslas (hoy la cosa va para largo):

En primer lugar es llamativo que la oposición haya saltado como un resorte porque se haya optado por abrir el concurso a cualquier ciudadano de a pie. El BNG principalmente defiende la “profesionalización” de la creación artística como si fuera un dogma de fe incontestable… cuando desde el año 2016 (por poner un margen de diez años, que no son pocos) hasta 2024 todos los concursos fueron abiertos. Sólo en 2025 cayeron del caballo y la iluminación les dijo que era mejor encargar el cartel a un profesional de la ciudad. Ahora ya no vale, según ellos, ningún otro sistema, lo que choca un poco contra la apertura democrática del cartel que defendían hasta 2024.

Evidentemente hay dos opciones: o se abre a todo el que quiera presentarse (como se hizo siempre) o se encarga a un artista (que es lo que se hizo en 2025). Las dos tienen sus virtudes y sus defectos. La apertura total abre la puerta a que cualquiera pueda presentarse y eso es bueno por sí mismo, pero se puede entender que realmente “no se valora” el trabajo artístico profesional. Por la contra, hacer el encargo a una persona concreta anula la participación del público.

Si revisamos cómo se ha elegido el cartel en los últimos 10 años veremos que se contemplaron todas las opciones, lo que debería hacer entender que ninguna es perfecta, pero tampoco ninguna es mala:

  • En el año 2016 había un concurso abierto y entre los participantes elegía el ganador un jurado cualificado.
  • Del 2017 al 2019 también era abierto. El público votaba en Facebook o en alguna red social y elegía a los 10 mejores y entre estos un jurado declaraba el ganador.
  • En 2020 se le dio la vuelta: el jurado elegía los 10 mejores y el público votaba entre los finalistas el que más les gustaba.
  • Desde 2021 a 2024 se siguió con el concurso abierto, pero se prescindió de la votación popular, algo chocante en quienes se consideran los garantes de la participación democrática y el asamblearismo, eligiendo el ganador un jurado, como ocurría en 2016.
  • En 2025 se privatizó, ya que se encargó directamente a un profesional con la colaboración de la Asociación Galega de Profesionais da Ilustración.

Esto hace ver que se ha pasado por todas las opciones posibles. Este año se tendía a lo que más abundó en el pasado: concurso abierto y elección del ganador por parte de un jurado cualificado.

El segundo punto de la polémica es que las bases prohíben expresamente el uso de Inteligencia Artificial para crear el cartel, pero el anuncio ha sido hecho usándola. Sí, puede parecer chocante, pero hasta cierto punto. ¿Si yo hago un concurso de cestería el cartel tiene que estar hecho en mimbre? ¿Si convoco uno de tapas tengo que anunciarlo en una loncha de bacon? Evidentemente son comparaciones que ridiculizan la conclusión, pero por Dios, que estamos hablando de un anuncio para la creación del cartel, no del propio cartel. Rebajando la comparativa a algo menos extremo es como si hacemos un concurso de caligrafía y los carteles hay que hacerlos a mano.

Decir que no se puede usar la IA como herramienta es poner puertas al campo. Mi hermana estudió arquitectura en los 90 y había profesores que le exigían hacer los planos a mano, cuando ya existían herramientas informáticas para hacer lo mismo pero mejor. No es comprensible intentar parar esos avances, ya que de ser así seguiríamos haciendo los exámenes con pluma de ave y tintero porque los bolígrafos son una creación de Satanás.

Que el Ayuntamiento use la IA para un anuncio de un concurso en que se prohíbe la IA no es una contradicción. Una herramienta ya casi ordinaria para un anuncio no tiene nada que ver con que el producto final haya de ser una creación artística original. La diferencia es bastante evidente, salvo que se quiera hacer sangre.

Sí veo en esto una cosa que no me ha gustado y creo que ha cometido un error el concejal de Cultura, Javier Vázquez: ha descargado la culpa en un funcionario, que fue el que hizo el anuncio. Mal. El responsable es él, y no se puede escudar detrás de ningún trabajador público ya que el mérito de los éxitos también se lo lleva él. Nunca un cargo público se puede esconder tras un trabajador, salvo que hablemos de un delito o algo así que haya hecho el funcionario, por supuesto.

Dejo para el final lo más llamativo de la polémica: la Escuela Superior de Arte y Diseño Ramón Falcón se ha desmarcado del tema y ha hecho público un comunicado en que dice literalmente que “en desconformidad con el proceder llevado a cabo para la elección del diseño del cartel de las fiestas patronales de San Froilán 2026, no formará parte del jurado responsable de la selección de este”. No tendría nada de llamativo si no fuera porque su director es Ramón Cabarcos, concejal del gobierno de Elena Candia y, de hecho, uno de sus pilares más sólidos.

Pues qué quieren que les diga, a mí me encanta eso.

Que un concejal dirija una escuela y que esa escuela acuerde discrepar de una decisión del gobierno del que forma parte ese concejal es un grandísimo ejemplo de dos cosas: de la compartimentación (el Ramón concejal y el Ramón director) y de Democracia, en mayúsculas.

Pensar que Elena Candia ha de imponer el criterio a Cabarcos porque es “su” concejal y que éste, a su vez, ha de imponerlo a la Escuela porque es “su” escuela es una visión torpe y dictatorial de las instituciones. A mí me parece sanísimo que pueda haber diferentes posturas y que eso no signifique “rupturas” o “crisis” sino, simplemente, coherencia.

Que la Escuela se desmarque de la decisión siendo el centro que es tiene cierta lógica, aunque suena un poco a resistencia numantina mientras hablemos únicamente del anuncio del cartel y no del cartel en sí mismo. Es como los zapateros artesanales resistiéndose a los mocasines fabricados en serie: claro que tienen su razón y que lo manual es lo manual, pero es difícil resistirse a la evolución del mundo en ciertos aspectos.

Entiendo que la extensión lógica de ese argumento es "¿y entonces por qué no permitimos carteles hechos con IA?", y sería una pregunta lícita pero engañosa. ¿Qué es lo que buscamos concretamente? ¿El "mejor" cartel o uno que reúna ciertos valores como la creatividad o la implicación artística del autor? Si la respuesta es lo primero entonces sí, deberíamos permitir la IA y asumir que es posible que llegue a hacer mejores cosas que nosotros mismos (igual que una impresora tiene mejor letra que un ser humano) pero si creemos que no es el fin último, la restricción es totalmente razonable.

Quizá, para evitar líos, en el futuro el anuncio para la creación del cartel haya de hacerse simplemente con una foto del ferial. O sin foto.

viernes, 21 de agosto de 2026

No hay duda: la apertura de Conde Fontao corresponde a ADIF

Si se molestan en leer la cláusula tercera del convenio (cosa que el señor Bustos no ha hecho, por lo visto) verán que está clarísimo quién tiene que abrir Conde Fontao: ADIF.
 

Poco ha tardado la realidad en desdecir a Jorge Bustos, concejal del PSOE que aseguraba hace pocos días que la alcaldesa tenía que decretar la puesta en servicio de la calle Conde Fontao, que lleva terminada y sin actividad desde junio.

El convenio firmado entre ADIF, la Xunta de Galicia y el Ayuntamiento de Lugo (pueden leerlo completo aquí) dice literalmente que es competencia de ADIF lo siguiente:

Licitar, adjudicar, ejecutar, dirigir, recibir y poner en servicio las obras definidas en el proyecto de construcción de la Nueva estación ferroviaria, con el alcance definido en el exponendo undécimo:

• El nuevo edificio de viajeros del ferrocarril.

• El nuevo paso inferior peatonal de uso libre.

• La urbanización del entorno inmediato de la actuación en la zona de Plaza Conde Fontao-Rúa Alta y Parque del Sagrado Corazón.

• La remodelación del viario y accesos rodados en la zona de la Plaza Conde de Fontao-Rúa Alta.

El convenio no deja lugar a la interpretación. No dice que tenga que “hacer las obras”, en genérico, sino que detalla paso a paso lo que ha de hacer la entidad estatal: licitar, adjudicar, ejecutar, dirigir, recibir y poner en servicio las obras, recogiendo expresamente el viario y accesos rodados en la zona de la Plaza Conde de Fontao.

Jorge Bustos ha elegido salir a hacer de abogado de ADIF para disparar sobre Candia, pero el tiro le ha salido errado y ha dado en dos dianas simultáneas: los vecinos de la zona (que sufren las consecuencias de una calle cerrada por capricho) y su propia credibilidad como concejal.

Estas cosas son llamativas, igual que la mala suerte que parece que ha tenido el gobierno bipartito ya que cada cosa que hace el ejecutivo de Elena Candia recibe la misma respuesta: “eso ya lo teníamos nosotros ultimado”. La pregunta que cabe hacerse es… entonces ¿a qué esperaban?

No me entiendan mal, es imposible que algunos asuntos se hubieran hecho en estos 100 días si no hubiera una tramitación previa. Desde la recuperación del quiosco de la Plaza de España al derribo de la casa de Doña Urraca es más que obvio que hubo pasos previos, eso no lo puede discutir nadie, pero tampoco parece fácil rebatir que el impulso que se está dando a estos temas (y muchos otros) no tiene nada que ver con la sensación de calma chicha que había antes en la sede municipal.

De hecho, incluso hubo temas que la propia Candia ya había impulsado desde la oposición como la que para mí es la actuación más esperada de su gobierno: la reforma de la Protectora. Volviendo a lo mismo, claro que en tres meses es imposible hacer un proyecto, registrarlo, tramitar el convenio entre las tres administraciones y firmarlo… pero la historia nos demuestra que mientras ella puso toda la carne en el asador desde la oposición y se implicó personalmente (de hecho, como socia de la Protectora estuvo en la asamblea en que se reeligió al actual Presidente por un único voto), los hoy partidos de la oposición se dedicaron a poner palos en las ruedas asegurando en un Pleno que era “ilegal” reformar y ampliar las instalaciones, que es justo lo que se hará ahora.

Así que, una vez más, cada uno ve las cosas con su prisma, como es lógico, pero la gente “del medio”, la que no tiene la carga de la defensa a ultranza de unas siglas, creo que ve que las cosas han cambiado radicalmente en Lugo, y en alguna no digo que Elena haya tenido suerte, pero si es en todas casi mejor que deje el cargo y se dedique a jugar a la Euromillones.

Nadie en su sano juicio se puede creer eso y, en todo caso, si su suerte es la de la ciudad, bienvenida sea.

jueves, 20 de agosto de 2026

¿Por qué sigue cerrada la calle Conde Fontao?

La calle está aparentemente terminada, pero ADIF no la ha recibido y, formalmente, no se puede poner en uso sin ese trámite.

Se ha dado algo casi tan escaso como un eclipse total de sol: una sorprendente unanimidad de los tres grupos políticos del Ayuntamiento de Lugo para pedir que se abra de inmediato la calle Conde Fontao al tráfico.

Obviamente la cosa tiene sus matices, porque la coincidencia en el diagnóstico entre gobierno y oposición no se traduce en que todos vayan juntos cantando el Cumbayá a ver al Ministro V de Vecino, Óscar Puente, para que se abra ya mismo una calle que está terminada, ya que cada uno echa la culpa a los otros, como no podía ser de otra forma en esta sociedad de Tirios y Troyanos que estamos sufriendo.

La alcaldesa de Lugo, Elena Candia, pide una reunión con el presidente de ADIF para que se desbloquee de inmediato la calle y se permita el tráfico de vehículos, mientras que el BNG no echa la culpa a nadie en concreto y el PSOE acusa a la alcaldesa de no abrir “por decreto” esa calle.

¿Quién tiene razón?

Decía Fraga que cuando PP y BNG están de acuerdo es que tienen razón. No es un mal axioma, porque si ambas formaciones afirman lo mismo desde puntos tan difíciles de acercar parece razonable pensar que la cosa va por ahí.

La postura del PSOE es, como prácticamente todas desde que salió del Gobierno, cosa que lleva muy mal, una contradicción en sí misma. Afirma con total rotundidad que la alcaldesa puede decretar la apertura de la calle, en lo cual es posible que tengan razón… pero no explican que si lo hace asume las consecuencias de lo que pueda pasar en una calle que no está oficialmente “finalizada” porque no ha sido recibida por ADIF, que es la administración que contrató su reforma. De hecho, esa “recepción” de las calles era la argumentación que se usó durante las largas, larguísimas, eternas… obras del casco histórico para no hacer nada con ellas cuando se pedía. Si tenían razón entonces (cosa que creo que nadie les negó cuando lo explicaron) no la tienen ahora.

Es fastidiado ser esclavo de unas siglas y tener que dar la razón como a los locos a todo lo que dicen “los míos” y quitársela a “los otros” pase lo que pase, y aunque se contradigan. Hay excepciones honrosas, como la de Melchor León, el diputado del PSOE que carga contra su partido por la crisis del asalto a Ceuta, o Celia Villalobos, que votó a favor del matrimonio homosexual rompiendo la disciplina de voto de su partido, pero son casos tan escasos que se parecen demasiado a la caza de un unicornio.

Lo único que los lucenses que sufren los atascos al pasar el puente del tren saben es que la calle sigue cortada dos meses después de la supuesta fecha de finalización y sin ver a nadie allí hacer absolutamente nada.

Imagino que el día que los representantes de ADIF vengan a cortar la cinta no mencionarán esto, pero quizá deberían, igual que deberían abrir ya la puñetera calle.

miércoles, 19 de agosto de 2026

Juan Tamariz en Lugo

La dedicatoria en el libro de oro del Verruga y Tamariz con su inolvidable "violín invisible"

Juan Tamariz era “nuestro mago”, el de mi generación. Los que nacimos en los 70 lo disfrutamos en “Tatatachán” en Televisión Española, y haciendo apariciones estelares en programas imborrables como el “Un, Dos, Tres…”.

Era, en su aspecto, el “anti mago” en aquella época. Cuando uno pensaba en espectáculos de ese ámbito se esperaba a un señor de traje, a veces con capa, elegantemente vestido y que actuaba a una distancia respetable. Tamariz era justo lo contrario. Llevaba chistera, pero el resto de su atuendo no se parecía en nada al mago arquetípico: vaqueros, chaleco, pelo largo… apariencia casi desastrada pero natural, como era él. E inolvidable.

En marzo del año 1992 estaba en el IES A Nosa Señora dos Ollos Grandes (más conocido como “El Femenino”) y tuve en honor y el placer de hacerle una entrevista a Juan Tamariz, que actuaba en Lugo bajo la carpa de Merlín e Familia, un espectáculo montado y dirigido por O Mago Antón. 

En la breve entrevista que le pude hacer contestó siempre con su constante y arrolladora simpatía. Releo lo que le pregunté de aquella y, francamente, hoy mis planteamientos habrían sido diferentes pero claro, recuerden que se las hice cuando era un adolescente de 17 años.

Lo primero que hizo es decirme “A mí háblame de tu o me niego a contestar”. Repasamos los inicios de su carrera, que empezó cuando tenía tan sólo 8 o 9 años y montaba espectáculos en casa para familiares. Se lanzó al espectáculo en firme, en un teatro, en el año 70.

Les pongo la respuesta literal que me dio cuando le pregunté si usaba algún “truco de cámara”. En esa época, en que David Copperfield asombraba al mundo atravesando paredes aparentemente sólidas o haciendo desaparecer aviones, todos dábamos por sentado que eran trucos visuales de la tele, pero Tamariz actuaba siempre con gente sentada muy cerquita y vigilando cada movimiento, y de ahí la dificultad.

Pero a lo que iba, su respuesta sobre los trucos de cámara fue esta: “Nunca, jamás. Sería absurdo, ¿no? Imagínate, primero sería engaño. La magia es un engaño, pero con aviso, oye mira, te voy a engañar, una ilusión. Pero lo otro ya sería engañar engañar. Y además sería perder el trabajo, porque llamarían a un actor y que lo haga, porque con truco de cámara lo hace cualquiera, y cogerían a alguien más guapo y elegante que yo, aunque no creo, porque para encontrar un tío tan guapo y elegante como yo, imagínate que trabajo.”

Lo que más me sorprendió es que me contó que casi todo lo había aprendido de libros. Que tuvo maestros después pero casi todo lo había sacado de libros o por creación propia, aunque fundamentalmente de libros.

Coincidí con Tamariz otra vez en el Verruga en mayo del 98. Para mi sorpresa recordaba la entrevista de años antes y cuando se fue la gente y nos quedamos solos nos hizo un truco de cartas que todavía me parece inexplicable porque la carta apareció debajo del plato de otra mesa y él no se movió el sitio. Supongo que la colocó al entrar, pero no sé ni cuándo ni cómo lo hizo. Tampoco quiero saberlo. No me gusta descubrir los trucos de magia, me encanta sentir esa sensación de asombro y de “es imposible”.

Hoy disfruto con los espectáculos de Dani Polo o del Mago Rafa, dos genios que tenemos en nuestra zona y que tienen la gran responsabilidad de transmitir a las generaciones actuales y posteriores un legado tan hermoso como aparentemente imposible: creer en la magia, sea o no “potagia” como la del inolvidable Juan Tamariz y su violín invisible.

Tatatachán.

martes, 18 de agosto de 2026

Los homenajes los carga el diablo

Se ve que los homenajes tienen su aquel

Hemos pasado de que se rindan honores a personas que lo merecen, asumiendo que todos tenemos defectos por supuesto, a mirar con lupa al destinatario y, si no pasa la prueba del tornasol político, negar el apoyo mientras se hacen fiestas honrando a gente cuyo mayor logro en la vida fue ejecutar a opositores y encarcelar a homosexuales por sus “vicios capitalistas”.

El tema de los homenajes suele ser, por no variar, del color del cristal con que se mira, igual que la bondad o maldad de las dictaduras para algunos, una contradicción tan habitual que ya nos hemos acostumbrado a ella y ya apenas se menciona.

Recientemente el BNG ha homenajeado a Fidel Castro y a Moncho Reboiras, unos días después de no asistir al reconocimiento a Fernando Ónega, ya que votó contra su reconocimiento como hijo adoptivo de la ciudad de Lugo, al igual que había hecho ya con el profesor Xesús Alonso Montero. Las comparaciones son odiosas. Evidentemente, como todo el mundo sabe, Alonso Montero y Ónega son personas malísimas, no como Fidel Castro, culmen de la democracia, y Reboiras.

Curiosamente donde el Bloque sí coincidió con el PP fue en el homenaje que se hizo en la Vieja Cárcel a Alexandre Bóveda, en un acto en que el gobierno local habló de reivindicar la importancia de preservar la memoria y transmitir a las nuevas generaciones el valor de la defensa de la libertad y de la democracia.

Pero la unanimidad tampoco se dio allí. Quienes no asistieron a este último evento fueron los concejales del PSOE, que argumentaron que no les parecía bien porque hace unos meses se negó el permiso solicitado para que el Secretario de Estado viniera a anunciar que ese espacio (la Vieja Cárcel) sería designado lugar de la memoria histórica. Los socialistas siguen insistiendo en que se denegó su solicitud, a pesar de que hasta el momento no han sido capaces de enseñar el papel en que, supuestamente, solicitaban el uso del espacio. Quizá porque no existe, lo que es un torpedo a la línea de flotación de su argumentación.

Es llamativo que se acuse a alguien de denegar algo que no se ha pedido, y que no sólo se insista en ello sino que se utilice como piedra angular de un discurso que es difícil de entender si no se parte de una falsedad. No deja de ser curioso.

Quizá el PSOE de Lugo cree que una llamada telefónica “preguntando” es suficiente para que les dejen el salón de actos, porque ellos son “más” que cualquier otra organización o ciudadano. Ellos no necesitan cubrir papeles, como el vulgo, ni hacer solicitudes, que es algo plebeyo. Ellos son mejores… que es lo que pensaban los franquistas o los que empuñaban los fusiles de la revolución cubana.

Y ellos son los que llaman cínicos a los demás...

viernes, 14 de agosto de 2026

A Don Rafael Serrano

Preciosa imagen del campo de Golf de Lugo, uno de los lugares favoritos de Rafael y Kiki
 

La hostelería es un mundo duro, pero tiene grandísimas satisfacciones, y sin duda una de las más grandes es la gran cantidad de personas a las que tratas y, en muchos casos, llegas a conocer bastante bien. No me refiero a los datos biográficos de los clientes, sino a su carácter, a su forma de ser y de tratar a los demás “cuando nadie mira”. Ni se imaginan lo que aprende uno de las personas desde el otro lado de la bandeja. Hay quienes parecen encantadores “con los suyos” o “con sus iguales” pero que cuando se ven atendidos se transforman en unos déspotas maleducados… pero afortunadamente también abunda la buena gente.

Esto hace que en mayor o menor medida todos los que hemos tenido cierta relación con el tema hayamos desarrollado favoritismos, es imposible no hacerlo. Había clientes a los que era difícil aguantar y otros que te conquistaban con su sonrisa, su amabilidad y su personalidad.

Entre estos últimos guardo recuerdos particularmente gratos de Patiño, de Don Alfonso Bao (el de Gráficas Bao)… y de la familia Serrano. Veo en la prensa que el miércoles falleció Don Rafael Serrano, el patriarca del clan, un desenlace que ya me temía porque hace pocos días me encontré a su hija Luisa y ya me dijo que estaba bastante fastidiado.

Rafael Serrano y Kiki, su mujer (que también nos dejó hace poco más de un año) eran gente de la que te hace creer que la humanidad tiene una oportunidad de ser mejor. Su elegancia no impostada, su sentido del humor y su trato a quienes les atendíamos hacía que cada vez que entraban por la puerta del Verruga a todos se nos pusiera una sonrisa en la cara.

La pasión por Lugo de Rafael y Kiki es algo que también nos unía. La suya es una de esas historias que dan valor a una ciudad: ambos eran de Albacete y vinieron a Lugo porque al Señor Serrano, que era aparejador en Hacienda, lo destinaron a la delegación de la ciudad. Imagino que de aquella, en los años 60, la idea que tenían de Lugo era la de un destierro al quinto pino, y más de una vez nos contaron que su intención era marcharse de aquí en cuanto laboralmente hubiera una oportunidad.

Sin embargo, la ciudad los enamoró y se quedaron el resto de sus vidas, poniendo aquí los pilares de una familia maravillosa con sus hijas Marta, Luisa y Cristina, y entrando a formar parte de la nómina de lucenses que aportaron mucho a nuestra urbe.

Rafael tuvo mucho que ver en el desarrollo de la ciudad hacia la Aceña de Olga, donde estableció su residencia siendo uno de los primeros habitantes que vieron el potencial de lo que hasta entonces eran simplemente unos campos.

También fue uno de los directores de obra del Gran Hotel Lugo, junto a Tomás Notario, y formó parte de su consejo de administración durante muchos años. De hecho, les ofreció a mis padres hacerse cargo del restaurante del proyecto, que entonces fue para Lugo una revolución porque hablamos de un monstruo de 167 habitaciones, discoteca, salones, cafetería e incluso bingo durante una etapa, en una ciudad donde, salvo el Méndez Núñez, no había grandes referencias en ese campo. Afortunadamente mis padres declinaron el ofrecimiento porque su objetivo nunca fue hacerse ricos sino vivir bien, que son dos cosas muy diferentes.

Pero a lo que íbamos. Rafael y Kiki eran dos personas de carácter, pero jamás confundieron eso con la grosería o la mala educación. Al revés, eran la simpatía personificada, con un sentido del humor extraordinario y un cariño por la que se convirtió en su tierra fuera de toda prueba. Siempre fueron personas muy discretas, y de hecho no he encontrado ninguna foto suya con la que ilustrar este artículo, por eso he puesto una preciosa imagen del campo de Golf de Lugo, ya que eran muy aficionados, tanto Rafael como Kiki, y de hecho era habitual que quedasen entre los primeros puestos de las competiciones lucenses.

Trasladaron a sus hijas sus grandes virtudes, y por muchos años que pasen no creo que olvide nunca a la familia Serrano como destacados miembros del club de “clientes favoritos”, esos a los que te encanta atender porque te sientes como en casa.

Mi más sentido pésame.