lunes, 19 de enero de 2026

Accidente ferroviario en Córdoba


Ayer a las ocho y pico de la tarde un accidente ferroviario se llevó por delante dos trenes y las vidas de, que sepamos hasta ahora, 39 personas. El terrible goteo de muertes que suele haber en estas catástrofes va aumentando según se va accediendo a las zonas más dañadas por lo que hasta dentro de unos días no sabremos exactamente el balance final de la desgracia.

Los humanos buscamos culpables, explicaciones, responsables. Nos gusta que todo tenga un motivo porque nos hace pensar que la fatalidad no existe y que todos los males son evitables con medidas de seguridad, trenes nuevos y vías recién estrenadas. No es cierto. Podemos reducir el riesgo, por supuesto, y a nadie se le ocurre pensar que una estructura sin mantenimiento tenga la misma seguridad que una revisada, pero no olvidemos que cualquier día nos puede pasar algo de esto. No olvidemos que el que probablemente es el accidente más famoso de la historia, el hundimiento del Titanic, ocurrió, literalmente, en el viaje inaugural del crucero.

El equilibrio que hay que buscar entre la asunción de la posible fatalidad y la normalidad del día a día probablemente es lo más complicado de hacerse mayor. Cuando eres joven no piensas que pueda pasar nada malo porque eso sólo les ocurre “a los viejos”. Luego vas comprobando que no, que esto le pasa a cualquiera y, aunque, como decía mi abuelo, “jóvenes mueren algunos, pero viejos no queda ni el primero” en casos como el que nos ocupa no hay una gran distinción de edades.

Pero pobre consuelo es para las familias de las personas que se dirigían a Madrid en tren y que nunca llegaron. No me imagino el mazazo que supone.

Veremos estos días a los buitres que intentarán sacar provecho de la desgracia. Echándose las culpas unos a otros, sin más prueba que su interés personal y sin esperar a que los ingenieros y los técnicos nos expliquen qué pudo pasar en un lugar recién revisado y con un tren con menos de cuatro años de antigüedad como dijo el ministro del ramo.

Hoy toca estar del lado de quienes han perdido a alguien o de los supervivientes que tendrán que superar el trauma y las posibles secuelas. Toca pensar en ellos y, si hace falta, donar sangre o lo que haga falta para ayudar. Ya habrá tiempo para lo otro.

Lo único positivo de todo esto es la reacción de la gente. Los vecinos de Adamuz salieron corriendo al lugar del siniestro para ayudar en lo que pudieran. Algunos alojaron a afectados en sus casas, otros corrieron a los hospitales a donar sangre. Las personas que estaban en urgencias y que no se veían muy graves se marcharon a su casa cuando llegaron los primeros heridos, e incluso gente que estaba ingresada pidió el alta voluntaria para dejar camas libres.

España tiene muchos defectos, pero en estas ocasiones sale a relucir lo mejor de nosotros.

Por lo demás, en lo poco que puedan valer desde esta distancia, mis condolencias.

viernes, 16 de enero de 2026

¿Qué lleva Lugo a FITUR?

Cartel de la oficina de turismo (que se promocionará en FITUR) cerrada desde hace mes y medio, y personalidades importantes de ediciones anteriores de Arde Lucus

La próxima semana es FITUR, esa feria de turismo que nos dicen que es súper importante aunque nadie sabe muy bien qué reflejo práctico tiene para Lugo. Lo único que vemos es a gente de aquí que se traslada a Madrid a pasar un par de días (a nuestra costa, normalmente) para hacerse fotos allí todos juntitos y volver sin el menor atisbo de contacto con las grandes empresas que van a hacer negocios, no el ganso.

El Ayuntamiento de Lugo tiene el dudoso honor de tener doble presencia, una por partido gobernante, y presentar dos proyectos diferentes, a cada cual más bochornoso.

Por un lado, está la parte de Cultura, del BNG, que hará campaña basándose en “las salas museísticas de la ciudad”. No tienen fácil vender eso, ya que éstas presentan unas carencias tan grandes que es difícil que alguien se lo tome en serio. Supongo que dan por sentado que los destinatarios de la publicidad no van a venir realmente y que sólo es un tema de cara a la galería, pero “la galería” (que somos nosotros) sabemos cómo está la situación, y es triste de narices:

  • La oficina de turismo de Lugo, que también alberga el rimbombante “centro de interpretación de la Muralla” lleva cerrado desde el 29 de noviembre. Bueno, miento, abrió una hora el 6 de diciembre, pero como no se aguantaba del mal olor tuvieron que clausurarlo otra vez. Aunque estuviera abierto las pantallas con los vídeos sobre la Muralla no funcionan porque el sistema informático está “desactualizado”, algo que me choca porque yo tengo ordenadores de los años 90 que son capaces de mostrar vídeos.

  • La “Casa de los mosaicos” (mucho les gusta poner nombres exagerados) tiene el dudoso honor de llevar años con problemas de humedades que hacen que las ventanas arqueológicas sólo muestren llamativos cubos de plástico de colores sobre un plástico negro. No sólo no se ven los tales mosaicos, sino que la imagen de dejadez es terrible.

  • El MIHL, esa obra que costó una millonada y que iba a ser un “revulsivo” (otra palabreja muy habitual) es el mayor desastre cultural de Lugo, y eso que el listón está muy alto. No funciona nada. Las humedades, los equipos estropeados, las maquetas absurdas (porque les falta la parte técnica), las vitrinas vacías y la dejadez en general son la marca de la casa.

  • Quedan la sala Porta Miñá y el Centro Arqueológico de San Roque. La primera está bastante bien, aunque su ubicación no es la adecuada para albergar, ni siquiera temporalmente, la oficina de turismo de la ciudad. El segundo es pequeñito y, aunque es interesante, no deja de ser algo un poco pobre en solitario para llevar a FITUR como piedra angular de la muestra.

En lo que se refiere a la parte socialista del gobierno el tema es aún más ridículo si cabe, que miren que no es fácil.

Todos recordamos el Cristo que se montó justo hace un año con la frustrada visita a FITUR que iban a hacer las Asociaciones del Arde Lucus con el patrocinio de la Xunta de Galicia. Se planificaba un desfile por las calles de Madrid, una recepción del Alcalde y la Presidenta de la Comunidad en la Casa de Galicia, y una presentación en FITUR al día siguiente coincidiendo con la inauguración de la feria por el Rey Felipe VI (con lo que una foto con él no sería descartable). Tras un ataque de cuernos del Ayuntamiento como nunca se había visto y una amenaza bastante poco sutil, las asociaciones desistieron y no hubo viaje ni promoción.

El principal argumento (por llamarlo de alguna manera) esgrimido por el gobierno local era que querían “ahorrar esfuerzos” para este año, porque como es el 25 aniversario del Arde Lucus iban a montar un sarao importante para dar la campanada y hacer una promoción épica de la fiesta en FITUR, para atraer las miradas del mundo entero.

Pues bien, han invitado a las asociaciones a enviar un máximo de dos representantes por entidad. ¡Fiestón! Muchas ya han declinado la invitación y otras envían una única persona porque han planificado su “gran evento” para un día de semana y claro, la gente tiene más cosas que hacer como trabajar y esos vicios.

No han revelado su programa ultrasecreto, ese de la campanada mayúscula, el que va a llamar la atención de propios y extraños. Supongo que será una chorrada del estilo de las del 25 aniversario de la Declaración de la Muralla como Patrimonio de la Humanidad, un programa de salir del paso, autobombo político y esas cosas. Nada nuevo bajo el sol. Tal vez usen los drones que no pudieron desplegar en noviembre porque llovía (algo inimaginable en Lugo en esa fecha).

Hacer que la gente se suba a un autobús en Lugo, se pegue la paliza de bajar a Madrid, cenar (mal) en un tétrico hostal de las afueras como en años anteriores, darse un paseo por IFEMA sin más objeto que hacer una foto (porque no habrá ni encuentros con grandes operadores ni nada por el estilo), volverse al autobús y para casa con un bocata de mortadela no parece la gran fiesta que nos prometieron el año pasado. Curiosamente hace un par de días se licitó un contrato para tres habitaciones individuales por una noche, en el entorno de IFEMA, por un total de 1.000 euros (entiendo que más IVA, así que sale cada habitación a 400 euros). Se ve que la gente importante no comparte habitación y que no se desplaza lejos de FITUR, que se cansan. A los demás que les den morcilla. Bien les vale cualquier cosa.

Llueve sobre mojado. A unos días de las elecciones de 2023 la entonces alcaldesa Lara Méndez y el entonces concejal que llevaba este tema, Mauricio Repetto, nos prometieron que iríamos a ¡Nueva York! a promocionar el Arde Lucus. Nadie les creyó, e hicimos bien en no tragar porque nunca se volvió a hablar del tema, una vez pasada la cita electoral.

El problema de fondo es doble. Por un lado está la cutre imagen que se da de la ciudad. Una capital de provincia que lleva como promoción salas cerradas, deficientes o con serios problemas de funcionamiento, y un grupo reducido de personas vestidas de época para convencer a los visitantes de la “enorme importancia” del Arde Lucus.

Pero lo otro es incluso peor. El insulto a los cientos de lucenses que creían que este año sí habría un importante despliegue para promocionar una fiesta en que la ciudad se implica en su conjunto, el jarro de agua fría que se echa por encima de unas expectativas creadas por ellos mismos, y el desánimo que supone todo esto va en contra del Arde Lucus.

Da igual, lo que buscan es la foto, un par de días en Madrid y cubrir el expediente. El resto les importa un carajo.

NOTA: Una vez más he de aclarar que este artículo lo escribo y firmo yo a título particular. No como miembro de ninguna asociación ni en representación de nadie.

jueves, 15 de enero de 2026

Carta abierta a los manifestantes por el pacto con Mercosur

Ayer se quemaron paja y ruedas frente a la Xunta y otras instituciones.
Foto: Galiciapress

Queridos amigos:

Quiero empezar diciendo que muchos apoyamos vuestras protestas, demandas y reivindicaciones (en este modesto blog, sin ir más lejos, hablaba de esto hace un par de días). Estamos preocupados por vosotros aunque sólo sea por egoísmo, ya que si os va mal, a todos nos irá mal.

Por muy liberal que uno sea, no se puede aplicar una apertura de mercados entre quienes tienen diferentes requisitos de todo tipo (legales, burocráticos, laborales… y sobre todo sanitarios) porque eso es jugar con las cartas marcadas y, por sentido común, buscar la ruina de quienes os veis sometidos a importantes regulaciones que otros no tienen. No se trata de desconfiar del producto ajeno, sino de usar el sentido común.

Una vez dicho esto, tengo que añadir que es preocupante que anunciéis que tenéis intención de cortar “indefinidamente” algunas vías, como la Ronda de la Muralla, para aumentar la presión. Confío en que reflexionéis sobre esto y os lo replanteéis.

Reitero mi comprensión por vuestra situación, incluso por la sensación que supongo que tenéis de desesperación y abandono por parte de quienes se supone que os tienen que defender, pero ¿creéis que estáis fastidiando a quienes debéis? ¿Consideráis que el pueblo de Lugo (o de otras ciudades) es el responsable de vuestra situación? ¿Os parece realmente que quemar ruedas en nuestro casco histórico os va a ayudar en algo o a generar simpatías?

Hay una diferencia importante entre la protesta y el vandalismo. Lo primero es una respetable forma de expresión, lo segundo una canalización difícil de asumir de una rabia que, aunque sea comprensible, nos daña a todos.

¿De verdad consideráis que al jefazo de turno le importa un carajo esto? Más allá de una foto algo incómoda (y que muchos usarán para sus propios fines políticos), a quien hacéis la puñeta es al viandante, al bombero que apaga el fuego y al personal de limpieza que ha de fregar los restos para hacer desaparecer la mancha. Los otros están blindados en sus despachos viendo cómo utilizar esto en su provecho.

Cierto es que las manifestaciones han de generar presión, de meter ruido y de llamar la atención, eso no os lo discuto porque es una práctica discutible pero efectiva. La cuestión es a quién se está dañando y qué ventaja supone eso para vosotros.

¿Qué pasaría si en vez de dañar al ciudadano de a pie, que tiene bastante poca capacidad de influencia en las altas esferas, bloqueáis con vuestros tractores a “los grandes”? Empresas encabezadas por personas que tienen en sus teléfonos móviles el número de los ministros y diputados que votan lo que no os conviene, instituciones “importantes” que sí pueden hacer presión a quienes hay que presionar…

No entendáis esto como una llamada a bloquear el polígono de Arteixo para que Amancio Ortega mueva ficha, las rotativas de El Mundo o El País para que los periódicos no salgan un día y así crear un problema serio, o para que impidáis el paso a los edificios administrativos donde trabajan (es una forma de hablar) ministros y presidentes. Pero si hay que elegir un boicot, tal vez el objetivo no debiera ser hacer la puñeta al ciudadano medio, a los papás que llevan a sus hijos al colegio antes de ir a trabajar, al repartidor que va a contrarreloj para completar su ruta, al sufrido pequeño comerciante al que le quitáis clientes empujándolos a las grandes áreas comerciales (que curiosamente nunca bloqueáis), al currante que ve cómo el autobús del que depende no pasa por su parada y se retrasa una barbaridad porque ha de hacer una ruta alternativa… en definitiva, a quienes trabajan como hacéis vosotros para salir adelante.

Sólo os pido que reflexionéis si estáis disparando a quienes son responsables de todo esto o simplemente estáis usando a la población, igual de indefensa que vosotros ante los abusos, como rehenes de una situación intolerable.

Pensadlo, y quizá proceda una redefinición de vuestra estrategia porque la simpatía que muchos tenemos por vuestra causa se verá resentida por las molestias y problemas que causáis y de lo que se os va a culpar a vosotros, no a quienes os han llevado a esta desesperada situación.

Un saludo.

miércoles, 14 de enero de 2026

Vender humo como estrategia

Algunas de las sedes propuestas para albergar la Agencia.

La política funciona en gran parte en base a crear expectativas y cumplirlas... o por lo menos poder echar la culpa a otros de por qué no se alcanzan las metas propuestas. Es la condición humana, somos así de raritos. Nada une tanto como un enemigo común.

En Lugo, sin embargo, somos peculiares hasta en eso, porque tenemos casos como las consabidas y mal llamadas Caldas que nadie pidió, que se hicieron mal y que no funcionan después de gastar una millonada… y no pasa nada. Algo parecido ocurrió con el edificio “ecológico” o con la “peatonalización” del centro (en que algunas calles tienen de peatonal lo que yo de obispo de Guadalajara). Son proyectos fracasados o más que discutidos que se iniciaron por orden de la superioridad sin ningún apoyo real, pero que no tienen consecuencia alguna para quienes tomaron las decisiones.

Pero la última vuelta de tuerca del gobierno local es difícil de entender hasta para ellos, por muy desesperados que estén por traer “novedades” y abandonar los temas de siempre. La candidatura de nuestra ciudad a sede de la Agencia Estatal de Salud Pública nace, si no muerta, sí agonizante, porque un análisis mínimamente serio nos permite descartar Lugo como ubicación para esa sede, mal que me pese.

Antes de que me crucifiquen (como si yo no quisiera lo mejor para Lugo) les invito a leer el informe de la Comisión consultiva para la determinación de la ubicación de la sede (pueden verlo aquí) y vean los requisitos de la localidad candidata. Con los dos primeros quedamos descartados:

Requisitos de la localidad:

  • Una red de acceso a medios de transporte público, tanto aéreo, ferroviario y por carretera.
  • También se valorará positivamente la cercanía de la sede o las posibilidades de conexión con aeropuertos internacionales, especialmente con destinos a Estocolmo, Ginebra, Bruselas, Copenhague, Helsinki y Estambul, principalmente. Estas localidades albergan las principales contrapartes europeas y globales de la Agencia en las que, además, se ejercerá la representación de España. Además, la Agencia deberá establecer relaciones fluidas e intensas con centros equivalentes de otras regiones, como el Centro de Control de Enfermedades de África, el de los EE. UU., los de China y la India y participará en las reuniones técnicas asociadas tanto a las presidencias de turno de la UE, del G20 y de la OMS que puedan desarrollarse en otras ciudades.

Después habla de que hay que tener servicios hoteleros y de hostelería “a distancia próxima a la sede”, una oferta inmobiliaria suficiente y competitiva y un sector empresarial, administrativo, educativo y universitario dinámico, ya sea en la propia localidad de la sede o, como máximo, a una hora de su localización. Vamos a dar por bueno que estos tres requisitos se cumplen (más o menos, alguno de ellos). El problema está en los otros dos.

Las comunicaciones de Lugo son terroríficamente malas, y es la pescadilla que se muerde la cola: como no tenemos buenos transportes podemos dar por sentado que no vendrá la Agencia, y como la Agencia no viene, no van a mejorar los transportes. Y así todo.

Lo que me extraña es que el Ayuntamiento se haya metido en este berenjenal con tanta alegría, porque además van a tener muy complicado echar la culpa a la Xunta de Galicia del previsible fracaso de la candidatura de nuestra ciudad. Es el Estado el que decide, y lo hará en base a condiciones que ellos mismos nos han negado durante décadas.

Competimos con León, Barcelona, Granada o Zaragoza, todas ellas mejor (mucho mejor) conectadas que nosotros y eso es un requisito básico. Andalucía parece ir en cabeza en esta carrera y ya están ejecutando un plan de trabajo que implica al Ayuntamiento de Granada, la Diputación, la Escuela Andaluza de Salud Pública, la Cámara de Comercio, la Confederación Granadina de Empresarios, las direcciones de los principales hospitales y la Junta de Andalucía. En Lugo se reunió el Alcalde con el patronato de Palacio de Ferias y Exposiciones al que agradece su apoyo (aunque no hizo lo mismo con el de la Xunta, curiosamente).

Crear un espejismo de esperanza se les puede volver en contra si, como parece más que probable, es elegida otra ciudad. Pondrá en duda no sólo la influencia del PSOE local en Madrid (que a la vista de la “mejora de trenes” prometida y no cumplida parece ya bastante tocada) sino la capacidad de valoración de nuestros dirigentes para proponerse metas realistas.

Hay una diferencia importante entre apostar por lo nuestro como hablábamos estos días y el “Show business”.

martes, 13 de enero de 2026

Apostemos por lo nuestro, también en la mesa

Los tractores han vuelto a la Ronda de la Muralla para protestar por lo que consideran una injusticia... y creo que tienen razón.

Los tractores han vuelto a la Ronda de la Muralla y, aunque ayer la cortaron durante unas horas, ahora están aparcados ocupando un carril y dejando otro libre, por lo que más que de un impedimento podemos hablar de una molestia.

No comparto las manifestaciones que hacen la puñeta al resto, pero qué quieren que les diga, en ocasiones incluso sin estar de acuerdo con las formas no me queda otra que admitir que tienen razón en el fondo del asunto, y éste es uno de esos casos. Veamos por qué.

Los manifestantes protestan del acuerdo que la Unión Europea ha alcanzado con Mercosur por la que se facilita la llegada de productos de países del sur del continente americano a nuestra tierra. Como liberal no tendría nada que decir sobre eso… pero el problema no es tan sencillo porque es jugar con las cartas marcadas.

La Unión Europea tiene unas normativas leoninas para, en teoría, protegernos a los consumidores. Limitaciones sanitarias sobre pesticidas, abonos, formas y sistemas de librarse de plagas y muchas otras cosas… además de impuestos, normativas laborales, una burocracia que hace que cualquier autónomo necesite una oficina que ni El Corte Inglés… y abrimos la puerta a que entren productos que se saltan todo esto a la torera porque en sus países de origen no hay tales limitaciones o, de haberlas, son muchísimo más laxas o no hay controles efectivos.

Eso es hacer trampa.

Nos dicen los grandes líderes, tan sabios ellos desde sus bien pagados (con nuestros impuestos) despachos que no pasa nada porque habrá análisis de los productos que lleguen al mercado europeo para comprobar que todo está bien. Si eso es así, ¿por qué no se hace ese mismo análisis a los productos locales y se evitan los demás controles? ¿“Por la seguridad del consumidor”? ¿Acaso esa seguridad no es igual de importante con los productos que vienen de vaya usted a saber dónde?

El mundo es global, claro que sí, y es difícil frenar el libre intercambio de mercancías. De hecho es algo positivo pero, insisto, siempre que se juegue con las mismas normas, y aquí no está pasando eso.

En una provincia como la nuestra, eminentemente agraria por mucho que nos hablen de desarrollo industrial y otras quimeras, nos jugamos muchísimo con este tema. La ruina del campo no es sólo la quiebra de vecinos nuestros, de personas que madrugan todos los días para poner en nuestras mesas alimentos de calidad, que ya sería intolerable. Es la nuestra porque esto es una rueda y si les va mal a ellos no tardará en irnos mal a todos.

Nuestra industria es el campo, y en vez de mimarlo se le putea de forma clamorosa. Establecen para ellos unas exigencias casi imposibles que les incrementan enormemente los costes de producción y se les obliga de esta forma a subir los precios (dentro de lo que les dejan las grandes distribuidoras, claro)… y al mismo tiempo se les introduce ahora una competencia desleal de quienes hacen lo que les viene en gana y venden muy por debajo a pesar de traer los tomates de casa de Cristo.

Así funciona el mundo ahora. Avasallando, con injusticias, a quienes parece que están animando a tirar la toalla y dejar que nuestros campos se queden desiertos. Después nos quejamos de que los incendios no sé qué, y los jabalíes no sé cuánto, de lo caro que es comprar fruta o de la barbaridad que supone desayunar con leche de aquí.

Puede que al consumidor final le dé igual comprar fruta que viene de Brasil si se ahorra unos céntimos a corto plazo, pero pueden estar seguros de que todo esto no está pensado por el bien de los hogares de aquí, para aligerar la carga de la cesta de la compra. Está pensado para que los grandes distribuidores se forren a costa de aplicar una medida a la que España ha votado a favor al igual que, sorprendentemente, la Italia de Meloni que tras oponerse dio el brazo a torcer.

Sólo Francia, Austria, Hungría, irlanda y Polonia se han opuesto al acuerdo, pero sus votos no llegan para paralizar este acuerdo que, por mucha reciprocidad que tenga, sigue por la senda de convertir Europa en un mero cliente de lo más importante: la alimentación.

Ayer les hablaba de la importancia de apostar por lo nuestro en el comercio. Pues en esto… igual.

lunes, 12 de enero de 2026

Apostemos por lo nuestro

Las tres decoraciones ganadoras del concurso de navidad de Lugo Monumental

El pasado viernes, día 9, se entregaron los premios de decoración navideña de Lugo Monumental, la asociación que tengo el honor de presidir (al menos por ahora, que estamos de elecciones) y que ganó Mariña, seguida de Ikla Home y la Farmacia La Salud.

El jurado, una tarea compleja de la que yo siempre intento escapar, figurando únicamente como secretario sin voz ni voto para echar una mano con el papeleo, lo tuvo complicado y de hecho tuvieron que deshacer empates en la 2ª y 3ª plazas porque había varios locales que alcanzaron las mismas puntuaciones. 

La composición del jurado, que tal y como se anunció se haría pública con el fallo del concurso, es ajena totalmente a la directiva y asociados de Lugo Monumental (salvo la ganadora de la edición anterior, que formó parte de la edición actual), y está compuesto por personas de reconocido prestigio en sus profesiones, relacionadas con el diseño o con la promoción de la ciudad: Fernando Villalba (en representación de la Escuela Superior de Arte y Diseño Ramón Falcón), Guido Álvarez (Guido Guía, guía turístico) e Isabel Ares (de Isabel Ares Peluqueros, establecimiento ganador del año pasado).

Más allá del tema concreto de este concurso, me gustaría hacer una reflexión sobre la importancia que tiene el pequeño comercio en las ciudades.

Pasear por nuestras calles y ver los escaparates llenos de alegría y luz, con montajes ingeniosos y llamativos, es algo que creo que a todos nos gusta. La frialdad de comprar a golpe de clic no se puede comparar con esta sensación de “lleno” que dan a nuestras ciudades las iniciativas de nuestros vecinos con negocios, que desafían día a día a todo y a todos para levantar sus persianas y dar lo mejor de sí mismos.

El problema de nuestra sociedad es que lo queremos todo. Por ahorrarnos unos céntimos sacrificamos el futuro de nuestro entorno, de nuestro ecosistema económico, y nos entregamos a las grandes cadenas de internet, a las que, además, confiamos nuestros datos con toda la alegría del mundo sin darnos cuenta de que muchas veces el producto somos nosotros mismos.

¿Qué futuro tiene ese modelo si va a más? ¿Va a trabajar todo el mundo en la venta online? Si cierran todos los locales de todos los barrios, ¿nos condenamos a nosotros mismos a depender de las decisiones de los cuatro o cinco grandes prebostes que manejan (literalmente) las redes?

El comercio local es una forma de resistencia, de valentía y de futuro.

Apostemos por lo nuestro.

viernes, 9 de enero de 2026

Feliz 60º cumpleaños, ASPNAIS

Un momento de la gala de ayer, que inicia los actos del 60º aniversario de ASPNAIS.
Foto: La Voz de Galicia

Ayer se celebró, en el Círculo de las Artes, un acto de conmemoración del 60º aniversario de ASPNAIS, una asociación por la que (creo que es bastante notorio) siento particular debilidad.

Miren, soy consciente de que lamentablemente el mundo está lleno de situaciones que necesitan de la colaboración de la sociedad, pero creo que todos tenemos nuestras preferencias, nuestros “cariños” por una u otra causa. A veces es porque nos toca más de cerca, otras porque desarrollamos más sensibilidad hacia algún asunto concreto sin saber explicar el motivo… y otras, como me pasa a mí en este caso, por genuina y sincera admiración.

ASPNAIS es un modelo a seguir.

El camino de esta intachable entidad fue marcado por su recordada y añorada alma mater, Conchita Teijeiro, que en un momento en que la discapacidad era un “baldón familiar” y poco menos que una vergüenza, dio un paso adelante y luchó como una leona por “sus niños”, dándoles no sólo un proyecto de vida y de esperanza, sino algo que incluso puede ser más importante: trabajo, dignidad, visibilidad, orgullo.

Visitar ASPNAIS es entrometerse en un lugar lleno de cariño, de esfuerzo colectivo, de amor incondicional y de trabajo. Los talleres y la lavandería de la Asociación no sólo son motores económicos, son fuentes de dignidad, recursos para que quienes en otras épocas estaban poco menos que desahuciados de la sociedad tengan una forma de ganarse la vida, estar ocupados y ser útiles. Hay pocas cosas más importantes. Quizá la única sea esa ternura que la plantilla de ASPNAIS deja impregnada en todos los rincones del centro.

El gran mensaje de ASPNAIS es que el modelo correcto no es el de la caridad, sino el del esfuerzo y la ayuda. Cada uno en la medida de sus posibilidades hace lo que se espera de su persona y se crean vidas productivas y plenas.

No puedo sentir más que orgullo de que esta entidad sea lucense, ni de que disfruten de un palacio, el Hospital San José, que la Diputación les cedió durante medio siglo y que estoy seguro que no tenía mejor uso.

Conchita Teijeiro dejó un legado que la hará más merecedora de nuestra admiración y respeto que la placa de la calle que, contra toda lógica, sigue sin tener en Lugo, y sus sucesores lo mantienen con el mismo mimo y respeto que ella tuvo siempre para “sus niños”.

Felicidades a todos: a los residentes, a los familiares, a la plantilla, a la directiva y a todos los colaboradores.

Feliz cumpleaños, ASPNAIS, y por muchos, muchísimos años más.

Gracias por estar ahí.