Dios me libre de ser alarmista, pero hay cosas que es importante mencionar, y una de ellas es el peligro que supone en nuestro municipio la incidencia del gas radón. Vamos por partes.
¿Qué es el gas radón?:
El radón es un gas radiactivo natural, incoloro, inodoro e insípido. Su peligro radica en que no es detectable en el día a día, pero si se acumula (cosa que ocurre en espacios cerrados) aumenta enormemente el riesgo de padecer cáncer de pulmón, siendo la segunda causa principal de esta enfermedad después del tabaquismo.
Lugo es una zona muy afectada por la composición de nuestro suelo, que filtra este gas a inmuebles ubicados en sótanos, plantas bajas o semisótanos. Por ello, el Consejo de Seguridad Nuclear ha incluido el municipio en la zona sensible para hacer mediciones.
¿Qué hay que hacer?
Es obligatorio medir el radón en centros de trabajo que se encuentren en bajos, sótanos o semisótanos de Lugo al ser una zona de riesgo. Es decir, en pisos altos no hay peligro así que no se asusten: no han de hacer mediciones en sus casas salvo que estén en un bajo.
Un centro de trabajo es aquel donde hay empleados por cuenta ajena. Esto quiere decir que los autónomos sin trabajadores no están obligados a hacer estas mediciones, pero es muy recomendable por su propia seguridad, ya que si son los que están en el local serán los afectados.
La mecánica es muy sencilla: se instalan unos detectores durante tres meses, que pasado ese plazo se recogen y analizan. Eso da unas mediciones que se incluyen en un informe. En función de lo que diga la medición hay que tomar una serie de medidas que pueden ser tan sencillas como aumentar la ventilación, o más drásticas, llegando a tener que hacer obras para incluir ventilación forzada.
Para llevar a cabo esas mediciones hay que contar con laboratorios especializados y aprobados por la administración. Una vez se tengan los resultados acreditados, la empresa tiene que hacer un informe recogiendo dichas mediciones y las acciones a llevar a cabo, en su caso.
Hay que instalar un mínimo de 2 detectores por local, y están exentas las estancias en que no haya personas más de 50 horas al año (por ejemplo, cuartos de baño o almacenes en que no se esté habitualmente).
La colocación de los medidores se ha de llevar a cabo en una determinada época del año. No se pueden poner en verano, así que la fecha límite para ponerlos es febrero. Después, tienen que estar tres meses instalados en el local y se retiran para comprobar las mediciones.
Si todo va bien y da niveles que están dentro de lo aceptable, la medición es válida durante 10 años.
Este tema es importante y de hecho desde Lugo Monumental, la asociación que tengo el honor de presidir, hemos unido a unos cien establecimientos y así hemos logrado abaratar drásticamente los costes con una oferta conjunta. Tras analizar varios presupuestos, el elegido supone una reducción de costes tan llamativa que supone tan sólo un 30% de otras propuestas, con un ahorro de más de la mitad del coste.
Si ustedes viven o desarrollan una actividad en una planta baja les recomiendo que se tomen esto en serio. Si no es el caso, no se preocupen que no tienen nada que temer.