martes, 15 de septiembre de 2026

Elecciones en ASPNAIS

La sede de ASPNAIS, el antiguo Hospital de San José, cedido por la Diputación de José Ramón Besteiro por 50 años a la entidad.

ASPNAIS está de elecciones. Este sábado la asociación elige a una nueva directiva al renunciar José Reigosa a la presidencia por motivos de salud según indica la prensa, y por primera vez desde que se creó la entidad hay dos candidaturas.

Mientras Conchita Teijeiro presidió ASPNAIS nadie se presentó para relevarla, por motivos más que obvios, y lo mismo ocurrió con José Reigosa, que asumió el relevo de Conchita en 2013 y pilotó con éxito la ambiciosa idea de trasladarse a un palacio como es el antiguo hospital San José, cedido a la entidad por la Diputación presidida por José Ramón Besteiro.  A pesar de las voces que alertaban de los riesgos de la operación, consolidó una reforma del edificio que convirtió a ASPNAIS, sin duda alguna, en la joya de la corona del panorama asistencial gallego, por no decir nacional.

Reigosa renuncia, pero se presenta como vocal en una de las dos listas, la encabezada por Eugenio Corral, quien ha sido durante muchísimos años su mano derecha en asuntos tan vitales como el más relevante de todos: la reforma del edificio actual y el traslado. Parece evidente que podemos decir sin temor a equivocarnos que es la opción “continuista” con la línea que ha llevado a ASPNAIS a donde está.

La otra lista la encabeza Bernardino Pardo, médico jubilado e hijo de Conchita Teijeiro, y que asegura buscar una mayor implicación de las familias, aunque tampoco ocultan que su intención es abandonar la actual independencia de ASPNAIS e integrarse en FADEMGA, una federación de asociaciones que, a su vez, responde ante una Confederación nacional. No es que piense que es algo necesariamente malo, pero si les soy sincero desconfío bastante de ese tipo de macro-organizaciones a las que sólo les veo objeto cuando están compuestas de pequeñas entidades que necesitan agruparse para sobrevivir. No e el caso de ASPNAIS, a la que le va de fábula solita y cuyos intereses en FADEMGA son, como mínimo, cuestionables.

Como no podía ser de otra manera la política que todo lo emponzoña ha metido su zarpa también en esto, entre otras cosas porque la candidatura de Bernardino ha iniciado una ofensiva bastante dura contra Eugenio. Bernardino dijo en prensa que no quiere que los partidos políticos manden en ASPNAIS. Es bastante obvio por dónde va la cosa, ya que Eugenio es un destacado militante del PP, e incluso su contrincante podría tener algo de razón, si no fuera porque el propio Bernardino fue candidato al Senado con el BNG y, recientemente, uno de los portavoces de la plataforma contra la moción de censura que hizo alcaldesa a Elena Candia. Podría entender que alguien ajeno a la política se queje de la vinculación del otro, pero en este caso parece que la cosa es más bien “es que es de un partido que no me gusta”.

En cualquier caso, la vinculación política de una persona no determina la de su colectivo, y Bernardino debería saberlo de primera mano porque su madre, Conchita Teijeiro, fue el mejor ejemplo para este caso: admiradora acérrima de Fraga y absoluta y entregada “pepera” jamás ocultó sus preferencias políticas, y aun así se cameló a todo cuanto socialista y nacionalista se le puso por delante (con Orozco a la cabeza, ya que ambos hasta se reían de ese tema).

Por si eso fuera poco, en la lista de Eugenio Corral figuran destacados militantes del PSOE (como Serafín Fernández, que fue jefe de gabinete de Ricardo Varela en el bipartito), de la CIG (Xesús Sánchez, más conocido como “Tuto”, fue secretario nacional de CIG Xustiza), o de Comisiones Obreras (Nahum Reija es delegado sindical de CC.OO. en la Diputación). Para ser una lista “del PP” la veo muy variopinta, y de hecho es estupendo que haya esa variedad de filiaciones porque aquí los partidos (en eso tiene razón Bernardino) no pintan nada.

Evidentemente quien haya leído hasta aquí este artículo entenderá que, si yo fuera socio de ASPNAIS, votaría sin duda alguna por Eugenio Corral. Lo conozco desde hace muchísimos años y la mejor muestra de mi admiración por él es que en este mismo blog he propuesto reiteradamente su nombre para presentarse a la Alcaldía de Lugo, el cargo que, para mí, es el más importante del mundo, literalmente hablando. Es inteligente como pocas personas que haya conocido, ingenioso, hábil y tiene una dedicación, un compromiso y una pasión por ASPNAIS fuera de toda duda. Si eso no les llega, su experiencia como gerente de la APEC y su historial profesional lo hacen idóneo para presidir ASPNAIS porque conoce los entresijos de la administración como nadie y tiene una brillantez para ideas nuevas y romper esquemas que pocas personas poseen.

Pero más allá de eso, me parece la opción lógica porque admiro a ASPNAIS y lo que han logrado: su funcionamiento, el cariño que se desprende en cada una de las piedras de ese edificio, el buen rollo que hay con el personal, el paraíso que han construido para los usuarios, a quienes cuidan como no he visto en ningún otro sitio… así que creo que lo suyo es aplicar el principio de “si no está roto, no lo arregles”.

Siempre se dice que en las elecciones no gana la oposición, sino que pierde el gobierno. Si las cosas van bien, parece que lo razonable es seguir por el mismo camino y creer, como creo yo, que ASPNAIS es un ejemplo a seguir hace que el sentido común dicte continuar por la senda actual.

El sábado sabremos qué pasa, pero sea lo que sea, que sea lo mejor para ASPNAIS.

lunes, 14 de septiembre de 2026

¿Dónde estaba usted en los atentados del 11S?

El 11S fue un plan perfectamente pensado para que medio mundo viera esto en directo.

Los aniversarios nos recuerdan el paso inexorable del tiempo, sobre todo cuando son de cosas que recordamos como los 25 años del Arde Lucus o del atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York.

Hay momentos históricos traumáticos, y sin duda uno de ellos fue el secuestro y uso de aviones comerciales como proyectiles contra los dos icónicos edificios (más el tercero que se estrelló, supuestamente, porque los pasajeros se rebelaron antes de llegar a su destino) de la que, al menos en aquel momento, era la capital económica del mundo.

Creo que todos los que tenemos ya unos años, es decir, los que teníamos cierta edad cuando pasó todo aquello, recordamos exactamente dónde estábamos cuando pasó todo. Yo recuerdo que estaba en el Verruga, porque mis padres estaban de viaje (recuerdo perfectamente el miedo que teníamos para su regreso en avión) y me quedé allí echando una mano. En el restaurante no teníamos televisión normalmente, pero a veces se ponían unas y no recuerdo por qué motivo (algún evento importante deportivo, supongo) de aquella las había. Apagadas, normalmente, pero las había.

Cuando el primer avión se estrelló contra una de las torres alguien nos avisó y encendimos la televisión para ver en riguroso directo cómo pasaba lo mismo con el segundo, que era precisamente lo que los terroristas querían: horrorizarnos viendo en tiempo real la masacre.

Desde aquella el mundo ha cambiado. Los terroristas han ganado porque su objetivo no era destruir dos edificios sino modificar la sociedad, y lo han hecho. De hecho, para muchos estudiosos (y creo que para casi todos nosotros) el Siglo XXI empezó ahí y nos hizo salir de nuestro sueño de oro de un mundo que progresaba y que parecía que se encaminaba a una paz que, por lo que se ve, era tan frágil como probablemente falsa.

Hoy seguimos inmersos en guerras por el control del petróleo, de territorios y de recursos. Lo que pensábamos que era cosa del pasado no lo es, y la normalidad que disfrutamos todavía en gran parte de occidente puede desaparecer el día menos pensado víctima de nuestra autocomplacencia y de una sensación de “eso no puede pasar aquí” que, lamentablemente, cada día vemos que es más artificial.

Me pregunto si desde una pequeña ciudad del noroeste de España podemos hacer algo para que el mundo empiece a recuperar una cordura que quizá nunca tuvo pero que creíamos ver. Dudo mucho que los lucenses tengamos la capacidad de hacer que Trump, Putin y demás megalómanos del mundo reflexionen sobre el futuro, así que no nos queda otra que seguir viviendo nuestro día a día mejorando lo que podamos de nuestro entorno.

¿Tiene sentido cuidar tu parcela del jardín si hay incendios en todo el entorno? Quizá no pero, ¿qué otra opción tenemos?

Sí, no es que sea hoy el artículo más esperanzador de este blog, pero hay días así.

jueves, 10 de septiembre de 2026

El Arde Lucus 2027 tiene fecha, elegida por las asociaciones

Por primera vez (que yo sepa al menos) se votaron las fechas de la próxima edición del Arde Lucus y por primera vez (también que yo sepa) se nos reunió con antelación para prepararla. Foto: La Voz de Galicia

El Arde Lucus del año 2027 será entre los días 17 y 20 de junio. La decisión se tomó en una reunión que hubo este lunes y donde por primera vez, que yo sepa, se dio a elegir en votación a las asociaciones participantes en la fiesta. Hasta ahora, al menos en los años en que yo mismo he estado implicado en la directiva de una asociación del Arde, nunca se había consultado y el gobierno local anunciaba unilateralmente la fecha y si no te gusta, te fastidias.

Evidentemente habrá gente a la que le vaya mejor o peor. Por ejemplo, es probable que coincida otra vez con el Son do Camiño, porque los fines de semana de junio son justitos y no hay mucho donde elegir. La decisión se tomó teniendo en cuenta varios factores:

El curso escolar termina el 21 de junio, con lo que el fin de semana anterior es más que probable que los niños tengan exámenes así que no parece lo más adecuado meter la fiesta en esa época. El siguiente fin de semana, si los coles ya están cerrados, se vería comprometido uno de los números más atractivos del Arde: el desfile de colegios.

Nos quedaría entonces el primer y el tercer fin de semana. El primero es la Ofrenda del Reino de Galicia, una tradición que en Lugo tiene muchísima importancia histórica y que, por mucho que sea un acto relativamente puntual, no tiene mucho sentido mezclar con las togas y los tambores.

Esto reducía las opciones a una, aunque la votación estuvo bastante reñida y hubo que desempatar, pero finalmente se hizo y salió el que les decía al principio.

La reunión también sirvió para hablar de más asuntos: financiación de las asociaciones y sistema de gestión de este tema, la reubicación de los trastos que tenemos almacenados en un local que está a estrenar y que es una pena dedicar a eso, las citas que tenemos por delante este año y el próximo para promocionar la fiesta… y la creación de un Consejo Municipal del Arde Lucus, una propuesta estupenda de Damián y Elena Candia que permitirá regularizar todo lo relacionado con la fiesta.

Verán, hasta ahora todo se hace de forma un poco (bastante) chapucera. No hay sistematización de nada, ni protocolos ni reglamentos de ningún aspecto de la fiesta. De hecho, ni siquiera está claro cómo se entra a formar parte de la misma o no, y un Consejo Municipal resolvería todas estas cuestiones en lugar de dejarlas, como hasta ahora, a capricho del funcionario el político de turno.

A mí me sorprendió enormemente, por ejemplo, saber que a algunas asociaciones que nos visitan durante el Arde Lucus se les pagaron gastos disparatados y se les alojó en el Gran Hotel mientras a otras se les metió en un pabellón sin duchas. ¿Quién tomó esas decisiones? ¿Quién comete semejante diferenciación entre unos y otros sin más criterio que “porque sí”?

No hay la menor transparencia. El bipartito, en mi opinión en un intento de crear mal ambiente entre las asociaciones del Arde Lucus, como uno de sus últimos actos publicó lo que cobra cada entidad de subvención. No pasó nada. Lo raro, de hecho, es que no se supiera hasta entonces porque en años anteriores no lo sabíamos. La transparencia nunca es mala (bueno, salvo secretos industriales y esas cosas, nos entendemos).

Esto ha cambiado. Ahora no sólo las asociaciones serán informadas sino que podrán opinar, proponer, y en determinados casos incluso decidir, y sobre todo habrá un canal formal que cree un procedimiento que diga cómo se entra o, si es el caso, cómo se sale de la organización de la fiesta. Como debe ser.

No me atrevo a decir que todas las asociaciones están contentas, que la última vez que escribí eso me riñeron algunos, pero desde luego el ambiente de las reuniones es otro. Incluso la gente más beligerante o que estaba más enfadada relajó enormemente el tono y las formas, y se llegó a conclusiones constructivas.

Lo más triste es que la gente está sorprendida de que se les pregunten las cosas de su propia fiesta.  Llegará el día en que habrá desacuerdos, por supuesto, pero si se ponen sobre la mesa con normalidad y se decide la conclusión entre todos… ¿qué puede salir mal?

miércoles, 9 de septiembre de 2026

El Leirapárking del HULA se convertirá (por fin) en un estacionamiento decente

Infografía de cómo quedará el "Leirapárking" una vez adecentado. 500 plazas de aparcamiento que, ahora sí, serán útiles de verdad. Imagen: Ayuntamiento de Lugo

Una vez más Elena Candia desbloquea un tema que dormía el sueño de los justos desde hace años, y una vez más los socios del antiguo bipartito se lamentan de que “les han robado el trabajo”. Hablo, como no, del ansiado asfaltado del llamado “leirapárking” del HULA, por todos los lucenses conocido por sus amplios baches llenos de agua y barro.

Más de 500 plazas de estacionamiento en el entorno del hospital de Lugo serán mejoradas y se asfaltarán los trayectos para evitar los agujeros terribles que, desde su inauguración, acompañaron este espacio.

La historia de esta instalación es como sigue: como el aparcamiento interior del HULA era bastante costoso (lo que, afortunadamente, ya no sucede porque se bajaron los precios espectacularmente, cosa que el Ayuntamiento, por cierto, no hizo con sus estacionamientos del casco histórico) el gobierno de Lugo, bajo el mandato de Lara Méndez, creó en el año 2018 un gran estacionamiento público y gratuito en el entorno del hospital. Cerca de 400 plazas que cubrían una demanda muy popular, en una actuación acertada por parte de la exregidora.

El problema es que la calificación urbanística del suelo no permitía pavimentar, por lo que se utilizaron materiales “blandos” (tierra, concretamente) que, con las primeras lluvias, trajeron el desastre: unas enormes “fochancas” que se llenaban de agua y hacían que los coches fueran dando botes como si estuvieran en medio del monte y barro en los zapatos y los bajos de la ropa de los usuarios.

¿De quién fue la culpa de esa ejecución? Bueno, aquí yo no hablaría de culpas sino de retrasos. El material usado no era opcional por lo que les decía, como el Plan General decía que ese suelo no era urbanizable, no se podía meter asfalto. El problema era que el PXOM de Lugo, aprobado en el año 2011, no estaba completo ya que faltaba el famoso 5% que había quedado pendiente y que se aprobó… ¡en 2023! 12 años para tramitar esa pequeña parte del Plan General, que incluía casualmente esta zona. Esto hace que la responsabilidad de usar un material inadecuado fuera de los que retrasaron más de una década completar el PXOM.

¿Por qué se retrasó el asfaltado desde 2023? Pues vayan ustedes a saber, pero la chapuza no quedó ahí. En noviembre de 2023 se aprobó definitivamente el 5% que faltaba… y un mes antes, en octubre, se inauguró una ampliación de ese aparcamiento… también hecho de tierra. ¿No habría sido razonable retrasar esa ampliación unos meses y hacerla bien en lugar de gastar nuestro dinero dos veces? Pues se ve que no.

Desde noviembre de 2023 el leirapárking se podía haber asfaltado. Estamos en septiembre de 2026. Han pasado tres años sin mover un dedo y, una nueva casualidad de la vida, Elena Candia en pocos meses impulsa el tema y antes de final de año solventará este problema de una vez por todas.

No me entiendan mal, por supuesto que puede que exista un trabajo previo, pero con una lentitud y una pachorra que contrasta con la energía y la rapidez con que se están moviendo las cosas ahora en la ciudad.

Parece ser que el bipartito estaba retrasando todas las cosas que, según ellos, estaban preparadas y no hicieron en casi 30 años para hacerlas en estos meses. Incluso aunque nos lo creyésemos (que es harto difícil de hacer) es una disculpa bastante endeble y tiene una lectura bastante triste, porque implica que nos han obligado a aparcar entre charcos y fosas durante tres años para poder cortar la cinta cerca de las elecciones.

Pues mala suerte, amigos. Haber hecho las cosas cuando podíais.

martes, 8 de septiembre de 2026

La Diputación ficha como jefa de prensa a Carmen Uz

Carmen Uz. Foto: El Progreso

Tras una larguísima trayectoria en El Progreso la periodista Carmen Uz, que también es a día de hoy la presidenta de la Asociación de la Prensa de Lugo, pasa a ser jefa del gabinete de comunicación de la Diputación, un paso que ha sorprendido a muchísima gente por el momento elegido, a nueve meses de las elecciones.

Conociendo al público imagino que habrá dos posturas diferenciadas: la primera, la bienintencionada y a la que me quiero sumar, es la de felicitar a Carmen Uz y desearle lo mejor. La otra es la de los críticos que ven una compra de voluntades o algo oscuro. Me parece incomprensible este segundo punto de vista.

Incluso para aquellos que consideran que Carmen no era imparcial en El Progreso también debería ser ésta una buena noticia, ya que se compromete con una institución concreta y deja de ser parte del periódico lucense, con lo que los que la consideraban parcial “se libran de ella”.

Pero el fondo del asunto es si un buen profesional puede ser contratado en una institución o si debe mantener su independencia. Yo apuesto por lo primero si queremos acabar con la tendencia a meter en los puestos de confianza a personas de perfil político alto pero de poca capacidad profesional.

Siempre estamos hablando de que en la política tienen que entrar personas competentes. Si hubieran puesto de jefe de prensa al cuñado de la presidenta o al jefe de zona de nosédónde de su partido político a los que ahora critican el fichaje de Carmen les habría parecido mal también. Habrían dicho, con razón, que hay que contar con personas preparadas y eso es exactamente lo que acaba de hacer Carmela López, la Presidenta de la Diputación, al contratar a una persona con un conocimiento profundo e innegable de la política local como es Carmen Uz.

Igual que Elena Candia cuenta con una periodista experimentada como Paula Pereira para llevar el tema de prensa, Carmela López apuesta por alguien cuya trayectoria es totalmente indiscutible desde el punto de vista profesional, no veo qué crítica se puede hacer a eso.

En cuanto a la propia Carmen Uz me parece que da un paso valiente. No sólo por la fecha, que es un componente importante porque en nueve meses hay elecciones y, aparentemente, lo normal sería que el bipartito pierda la Diputación, sino por pasar de observadora y comentarista a partícipe. Es algo que no todo el mundo haría pero que es muy bonito: poder estar ahí e intentar corregir lo que ves equivocado, o ser parte de un equipo en el que crees y confías es algo fantástico e ilusionante para lo que hay que echarle una alta dosis audacia. Yo mismo no lo hice cuando pude, aunque no por falta de ganas o de valor sino porque no era el momento al tener compromisos irrenunciables de otro tipo y, aunque no me arrepiento, sí es cierto que me hace ver estas cosas con una nunca disimulada envidia.

En resumen, Carmen, te deseo lo mejor en este puesto y te felicito por tu coraje y a Carmela López por contar contigo. Es un acierto.

lunes, 7 de septiembre de 2026

Hay radicales en todas partes

Juzgar a una tendencia por los más radicales que la defienden no es sólo un error, sino la piedra angular de la polarización de la sociedad.

Si podemos aprender algo de las concentraciones en apoyo a Ceuta, los ultras antifa que fueron a intentar reventarlas y los ultras fascistas que se metieron a degüello, es que la gente “normal” que está hasta el moño de todo ese puñetero circo... pero sin embargo entra al trapo y es cómplice más o menos involuntario.

Leemos en redes a tirios y troyanos tirándose los trastos y diciendo “y tú más” como si eso fuera un argumento o una razón para radicalizar más la postura propia, cuando precisamente debería ser al contrario: los “demócratas” de izquierdas que fueron con megáfonos a reventar las concentraciones en apoyo a Ceuta lo hacían por su “libertad de expresión”, igual que los “demócratas” de derechas impidieron, con los mismos gritos, empezar un concierto de las Tanxugueiras a su hora reivindicando el mismo principio. Los alaridos, las caras coloradas de ira y la rabia mal contenida son propios de los tarados de un lado y de otro, y el clima político o la forma de comunicarse de nuestros representantes tampoco es que ayude a calmar los ánimos.

En Lugo hemos visto que una periodista fue amenazada, algo completamente intolerable... pero cuidado, es intolerable contra cualquiera. Ha trascendido más porque era periodista, pero si fuera alguien dedicado a la política estoy seguro de que el otro bando lo justificaría porque hasta ahí llega la estupidez humana, que entiende que hay agresiones "justificadas" y otras que no. Ahí está gran parte de la raíz del problema.

Otra parte del mismo problema es considerar que las posturas enfrentadas son las extremas, que esos ultras, esa panda de pirados, representan a uno u otro sentir. Nada más lejos. Son una pequeña minoría, pero muy ruidosa y la que la prensa saca en grande porque es "más noticiable".

Estoy totalmente convencido de que de las 3.000 personas que hubo el otro día en la Plaza de España los exaltados se podían contar con los dedos de las manos… bueno, quizás haya que añadir los de los pies, pero ya saben a qué me refiero. En un colectivo de ese tamaño los iracundos son una fracción, pero son los que salen en portada al día siguiente haciendo cortes de manga y condenando a los demás a ir en el mismo saco.

Es como si a cada uno de nosotros nos juzgasen por el peor día que hemos tenido, por nuestro peor error o por nuestro momento más vergonzoso. No creo que haya nadie que no tenga algo de lo que se arrepienta o que lo abochorne, yo el primero, y me molestaría que se me juzgase por ese “algo”, aunque soy consciente de que eso pasa, y de que yo también lo hago inconscientemente con otras personas.

Pasa en casi todos los ámbitos. Uno se pasa diez años tomando el café en el mismo bar, pero un día el camarero tiene un error o un mal gesto y se pone la cruz al local para siempre jamás… como si el empleado (o el jefe, que me da igual) no hubiera aguantado nuestros malos días y salidas de tono en esa década sin decir ni pío. Todos somos humanos, y no hay cosa más snob que no comprender que “quienes nos atienden” también pueden estar de mal humor.

No me entiendan mal, esto no es un tratado para animarles a ser maleducados o groseros ni mucho menos, sino un canto a ser comprensivos con alguien que tiene un mal día. Si son muchos días o incluso son tendencia es que esa persona es así, que no es lo mismo. Usar el sentido común en esto es la fórmula, como en casi todo.

Pues en las masas pasa lo mismo. Si juzgamos las concentraciones en apoyo a Ceuta por los ultras que se meten en medio a montar jarana, o a los que se manifestaban contra esas concentraciones por los ultras que se meten en medio a montar jarana (la repetición es intencionada) nos estamos equivocando en ambos casos.

Hay gente de bien que cree que lo de Ceuta es intolerable en ambas posturas: unos porque creen que no se puede consentir una invasión por muy pacífica que sea y otros porque creen que no se puede consentir que se devuelva a esas personas a Marruecos por las bravas. Ambos tienen sus motivos y sus razones, pero si empezamos haciendo caso solamente a los que gritan el ruido nos impedirá escuchar y sin eso, el entendimiento es imposible, y el entendimiento lo es todo, incluso aunque no se llegue a conclusiones comunes.

En Sajonia-Anhalt acaba de ganar la extrema derecha y la gente se está asustando. No me extraña, a mí también me da miedo que ganen unos nazis reconvertidos, igual que me daba miedo que ganasen unos comunistas reconvertidos. Los extremos, por naturaleza, no suelen ser positivos y sobre todo si en ambos casos coinciden en el punto fundamental: la supremacía del Estado sobre la persona, que es la quitaesencia de cualquier dictadura, sea del signo que sea.

Así que si ustedes creen que lo de Ceuta es un asalto orquestado por Marruecos con la connivencia de Pedro Sánchez porque le tienen agarrado por los huevos (hablando mal y pronto) con lo que le han sacado del móvil a través de Pegasus, o si creen que la ultraderecha está agitando el avispero aprovechando una situación de migración masiva de personas que simplemente buscan una vida mejor… sigan pensando eso, pero cálmense. No apoyen exageraciones, no repitan bulos “que les llegaron al móvil”… y sobre todo, no crucifiquen al que piensa diferente metiéndolos en el saco de los radicales de su grupo, porque en el de usted también los hay.

jueves, 3 de septiembre de 2026

La manifestación de ayer por Ceuta

La plaza de España llena en la concentración de ayer

El programa se cumplió, para bien y para mal, en la manifestación de ayer. Empezando por el final, la “contramanifestación” logró su objetivo: que en la prensa de hoy salga que hubo incidentes. Es evidente que era su intención.

Es curioso que las redes se han llenado de insultos contra las concentraciones por defender al país. Algo que en cualquier nación del mundo es normal en esta España nuestra parece que es de “fachas”, y se acepta que haya personas increpando e intentando provocar una reacción con un megáfono al lado.

Aquí sólo hay tres posibilidades: o no comunicaron la concentración a la subdelegación (cosa que la convierte en ilegal), o la comunicaron y se les prohibió (de nuevo la haría ilegal) o la comunicaron y no se les prohibió a pesar de la obvia intencionalidad de provocar un conflicto. En todo caso en España las concentraciones no precisan autorización pero sí comunicación y la autoridad (en este caso la subdelegación del Gobierno) debe impedirlas si considera que pueden crear un conflicto. Aquí era obvio. Mantener la paz no creo que fuera su objetivo.

En todo caso las persona que reaccionaron gritando a los “contramanifestantes” cometieron, en mi opinión, un error. Entiendo que es muy cansino ser siempre los responsables, los calmados y los adultos, soportar que estén dándote la turra e insultándote y tú te tengas que mantener impasible, sin mover un dedo… pero es lo que toca. Las fotos de los cortes de manga y la gente roja de ira gritando de uno y otro lado es negativa y radicaliza a los radicales… pero también a los que no lo son.

Por lo demás todo fue bien. Me sorprendió favorablemente que aunque, como me temía, hubo quienes corearon la consigna de “Pedro Sánchez, hijo de puta”, no tuvieron éxito y en un suspiro se apagó la frase.

El manifiesto lo leyó Ramón Carballo, con todo el gobierno local y destacados representantes del PP y de Vox, pero ante un público variopinto en que pude saludar a conocidos socialistas lucenses, lo que me sorprendió favorablemente. El discurso fue prudente, sin estridencias ni ataques al gobierno, enfocado en la defensa de los vecinos ceutíes y reconociendo y felicitando la actuación de los servicios que están lidiando con esta situación. Muchos aplausos cuando se mencionaba la unidad de España, la indiscutible soberanía del país en Ceuta o el apoyo a la sociedad ceutí.

¿Cuánta gente hubo? Vayan ustedes a saber, porque esto siempre es un caos numérico. Yo les diría que había unas 3.000 personas más o menos, pero a ojo de buen cubero. Siendo Lugo no es un dato menor, pero las concentraciones siempre son difíciles de cuantificar y a veces los números son interesados. Por ejemplo, la Delegación del Gobierno en Madrid cifra la concentración en la capital de España en 50.000 personas. Si damos por buena la cifra y vemos las fotos de la gente que había, ¿son conscientes de lo que suponen 70.000 en Ceuta, cifra oficial reconocida por el Gobierno? Es peor mentir porque la consecuencia lógica es más dañina.


Si aquí hay 50.000 personas, imaginen la avalancha en Ceuta de los 70.000 "invasores"