miércoles, 19 de octubre de 2011

“Gaudeamus igitur”

Aunque estos días estoy dando vueltas a los latinajos, lo de hoy no es uno de ellos, es la primera frase de la canción “Gaudeamus igitur”, el himno universitario por excelencia, el más universal. La cancioncilla habla del honor de estudiar, del respeto a los profesores y esas cosas que no están muy de moda. También hablaba, antes de que la censura se cargara alguna estrofa, de vírgenes y el papel de las mujeres, hoy trasnochado.

En Lugo tenemos dos universidades a falta de una: la Universidad de Santiago de Compostela, con su magnífico campus en nuestra ciudad, y la Universidad Nacional de Educación a Distancia, la U.N.E.D. recientemente implantada y que crece día a día. Esta última hace cada año una solemne apertura de curso en Lugo, con un conferenciante que da una lección magistral sobre algún tema de interés.

Este año la conferencia será mañana, jueves, a las 19:00 horas, y le auguro una amplia asistencia de público ya que el conferenciante está de rabiosa actualidad: el flamante Ministro de Fomento, el señor José Blanco. Es en serio, de verdad. Algunos amigos a los que se lo dije me venían con un “estás de coña, ¿no?” e incluso pensaron que había hecho un montaje con la invitación para tomarles el pelo. Pues no, de veras, es real.

Acto inauguración curso académico

El título de la conferencia, “La educación como garantía del crecimiento y de la cohesión” no podía ser más oportuno. Veremos al señor Blanco, un Ministro que no acabó primero de derecho, explicándonos lo bueno que es estudiar para garantizar nuestro futuro. A él no le ha hecho falta, pero bueno, puede pregonar lo importante que es para los demás.

La universidad, en mi modesta opinión, ha de ser elitista. Por supuesto mucha gente pensará automáticamente que defiendo una universidad “para ricos”. Nada más lejos. Lo que defiendo es que sólo la élite de los estudiantes, los que obtengan mejores notas, puedan estudiar carreras universitarias. Si resulta que no tienen medios económicos, el Estado se los ha de proveer. Si los tienen pero no alcanzan la nota mínima, no les dejaría entrar.

Lo que no parece muy lógico es que una Universidad ponga a dar una charla a un señor que, con todos los respetos, se fue a Santiago de vacaciones a costa de su familia y no pegó chapa. ¿Que ha llegado a Ministro? pues bien por él, que ahí sí que soy mucho menos elitista, creo que un Ministro no ha de ser necesariamente licenciado, pero eso no justifica que nos lo traigan como el gran ejemplo a seguir.

Luego nos extrañamos de que los críos hoy en vez de ser astronautas, futbolistas, arquitectos, médicos o veterinarios, quieran ser concursantes de Gran Hermano o amantes de un famoso. Para forrarse sin esfuerzo. La Sociedad va de capa caída, pero hombre, la Universidad al menos debería marcarse unos mínimos.

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