lunes, 3 de octubre de 2016

Algunas casetas del pulpo incumplen las bases de la adjudicación

Comenzó este fin de semana una parte fundamental del San Froilán: ya están abiertas las barracas, con sus carreras de camellos, la tómbola del Cubo y esas extrañas máquinas que han sustituido a las grúas de gancho. A ver si va a ser cierto ese vídeo que circula por Internet y que ayuda a conseguir premio siempre en esos chismes y por eso las han cambiado.

Gastroarte ha ocupado la calle Puro Cora, en lugar de instalarse en Ramón Ferreiro ya que no parece necesario que ocupen el espacio de los manteros, que han captado el mensaje y no vienen por cientos como hace años. Se ve que Orozco se equivocó notablemente cuando decía que era imposible “poner puertas al campo”, hasta que su sillón estuvo en juego y ahí sí que se afanó en perimetrar el labrantío.

Las diferencias entre las casetas son notorias pero
¿Qué dicen las bases?
Y, cómo no, por fin están instaladas las casetas del pulpo: las de Torre de Núñez, Manolo de Marce y las dos de la Bruxa, una que funciona bajo esa denominación y otra con un nombre diferente. Sin embargo no hay posibilidad alguna de error porque se reconocen con facilidad las estructuras de Irimia, que destacan con su nívea palidez entre las de antes.

La pregunta es ¿está el Ayuntamiento cumpliendo sus funciones de inspección? ¿No habíamos quedado en que las bases son sagradas y están para respetarlas? Lo digo porque hay flagrantes incumplimientos de lo escrito en la documentación que se colgó en Internet y a la que teóricamente se aferra la concejala del ramo, Carmen Basadre, para justificar su injustificable actitud en todo este asunto. Bueno, en casi todo, porque lo de presentar el programa de las fiestas frente a las polémicas casetas fue una bravuconada de difícil comprensión, con la sorprendente complicidad de Lara Méndez, que está apoyando decididamente a Basadre en su huída hacia adelante.

Esto es un tejado a una vertiente
Pero a lo que íbamos, dicen las bases en su artículo 11.4, denominado “aspectos constructivos”, que “a estrutura ensamblarase mediante solucións metálicas ou de madeira, combinando piares, vigas e/ou cimbras para o apoio de correas para a sustentación da cuberta de lousa ou imitación, que se resolverá a unha ou dúas augas”.

Un tejado a dos aguas es aquel con inclinación hacia dos lados del edificio, mientras que uno a un agua parece referirse a lo que realmente se llama “a una vertiente”, siendo el que tiene una superficie con un único ángulo sobre una de las fachadas de la construcción. En este caso no se respeta lo dicho en las bases porque los tejados de tres de las cuatro
Esto es un tejado a dos aguas
casetas (la del Torre de Núñez parece cumplir con una leve inclinación) son planos. Por otro lado lo de que sean de “losa o imitación” obviamente ya ni lo menciono, porque en esos mismos tres casos el incumplimiento es obvio. En el del Torre de Núñez nuevamente es discutible.

En cuanto a los cerramientos se supone que deben ser “de madeira ou similares”, cosa que, a menos que se haya descubierto una madera blanca y metálica de la que no tengo noticia, tampoco se da en las casetas de la Bruxa.

Y esto es un tejado plano
El interior, por su parte, deberá estar decorado según las bases “en función do seu uso, caseta de feira específica para polbo e comida tradicional referida ao San Froilán clásico, da que se debera facilitar esbozo-deseño previo”. No tengo ni idea de si hubo ese supuesto esbozo-diseño previo, pero de ser el caso me gustaría saber qué idea tiene de “caseta de feria tradicional” quien el dio el visto bueno a esa especie de hangar para aviones futuristas. Se insiste en el punto 11.5 hablando de que hay que respetar “a tipoloxía tradicional feiral galega”, que yo no veo por ningún lado, no sé ustedes.

En cuanto a otras condiciones recogidas en el pliego, como la de tener los precios “exposto ao público, en carteis ben visibles, cunhas dimensións de 30 x 20 cm”, tampoco he visto que se cumplan. Esos carteles son específicos para los productos básicos (pulpo, pan, vino y patatas) mientras que para otros alimentos se exige que se coloquen “tanto no interior como no exterior da instalación, o cadro de prezos autorizado, visado polo Concello, para coñecemento do público”.

¿Caseta tradicional? Quizá en el 2050...
No conozco los productos adicionales que se comercializan en las casetas. Según la base décimo segunda tienen que ser “típicos e tradicionais da gastronomía galega”, pero en vista de lo que se ha instalado como “caseta tradicional” no me sorprendería que en los menús se ofrezcan cosas tan propias de la feria de San Froilán de Lugo como gazpacho, migas, escalibada, fabada o musaka. Total, ¿qué sería de la tradición sin desafíos?

Algunas de las cuestiones son totalmente anecdóticas, en mi opinión, pero como se cansó de decir la señora Basadre, "nadie recurrió las bases" así que toca cumplirlas a rajatabla, y más con todo lo que ha pasado.

Tal y como están las cosas, con hosteleros perjudicados por cómo se han hecho las cosas, no sería de extrañar que algunos presentaran denuncias contra el Ayuntamiento si se está haciendo la vista gorda ante tamañas y groseras violaciones de lo especificado en las bases de la adjudicación de las casetas, esas bases que según la concejala hay que seguir a rajatabla. En eso estoy de acuerdo con ella. Lo sorprendente es que no lo haga.

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