jueves, 1 de marzo de 2018

Cuando el cartel perdura más que la obra que anuncia

Tampoco es que haya mejorado demasiado la cosa. No está peor, pero si no se mantiene se deteriora.
En una ciudad con restos romanos no debería llamar la atención que las cosas perduren, pero cuando lo que se mantiene en pie es un cartelón de plástico amarrado a unos hierros sujetos malamente a una fachada que debería estar limpia de polvo y paja, mientras la obra que anuncia está como está, sí cuesta trabajo que no se te vaya el ojo.

La plaza de Santo Domingo cuenta con un “adorno” que lleva ahí unos cuatro años aproximadamente. Una enorme pancarta que nos anuncia la obra de “rehabilitación do espazo urbano” del callejón del Hospital y el Carril do Son, que para que se sitúen es el lateral del convento de Santo Domingo y su trasera. El cartel se completa con una foto a gran tamaño del lamentable estado en que estaba el lugar antes de la actuación pública. Lo malo es que ya no dista tanto del lamentable estado en que está el lugar tras la actuación pública.

El tema de la publicidad en el casco histórico tiene su guasa. Mientras se sanciona a los particulares que tienen la osadía de violar las restrictivas normas al respecto, la administración, como de costumbre, hace lo que le viene en gana. Lo suyo sería que los carteles de obra, que ya de por sí son bastante discutibles cuando realmente parecen ejercer la función de anuncio político que otra cosa, se retirasen el mismo día de la inauguración de la actuación. Pero claro, es mejor dejarlo ahí hasta que el tiempo haga su función y lo pudra, aunque en esto sí son cuidadosos y el cartel está en mejor estado que la calle rehabilitada, hoy llena de pintadas, verdín, y con una tapa de alcantarilla hundida desde hace meses y conveniente vallada, pero no reparada.

El mantenimiento de este punto de la ciudad dista mucho de ser el adecuado. Se inauguró, como todo, y se dejó morir, como casi todo. Incluso si se fijan en las fotos del antes y el después ni siquiera se molestaron en tapar las pintadas que se pueden ver en la fachada de la derecha, casi al margen de la imagen.

Las actuaciones públicas a día de hoy son lamentables caladeros de votos, teniendo menos en cuenta la utilidad o la finalidad de la inversión que su repercusión en “la foto” o en la prensa del día siguiente, cortando la cinta y colgándose medallas de salvadores de lo público, mientras la tomadura de pelo es que este espacio se ha convertido en un urinario ya que la administración mantiene cerrados desde hace años los baños públicos que había en Plaza de España y Plaza de Santo Domingo. Con una inversión que supera los 300.000 euros (los del cartel más los "flecos"), se podían hacer unos buenos baños, ¿no creen?

No es de recibo que los espacios de la ciudad estén en ese estado, pero es todavía más insultante que el cartel que anunciaba la obra siga ahí, afeando la fachada de un edificio histórico, a mayor gloria de los próceres que se consideran la sal de la tierra.

Vergonzoso.

4 comentarios:

  1. Un claro exemplo da deixadez do goberno municipal. Seguen sen funcionar as luminarias do Convento, e as pintadas xa cubren gran parte do mesmo. 300000 euros para nada.
    Segue a usarse de urinario público, ou de acampada, hai pouco había instalada unha tenda de campaña ante o asombro dos poucos que nos atrevemos a pasar por aí. Un despropósito en pleno Centro histórico.

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    1. Buenos días Javier. No sé si tienes alguna foto de lo de la tienda de campaña. De ser así, ¿sería posible que me la envíes? El email del blog es historias@desdelugo.com

      ¡Gracias!

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  2. https://www.elprogreso.es/articulo/lugo/camping-improvisado-descuidada-canella-hospital/201801291358381292443.amp.html

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