miércoles, 17 de julio de 2019

Aún estamos a tiempo



Anteayer les hablaba de la importancia de no cerrarse a nuevas formas de hacer lo que crees saber hacer, y hoy sigo por ese camino, porque, casualidades de la vida, me ha coincidido hace pocas horas ir a una presentación de un trabajo de fin de máster que se basa en esa idea.

Rosa Rey, a la que conozco desde hace un par de semanas nada más, presentó su tesis de fin de máster proponiendo un sistema de enseñanza que se aleje de las típicas clases en formato “magistral” (el profesor habla y los alumnos escuchan) dando una vuelta de tuerca al tema y apostando por la implicación en primera persona de los estudiantes en un proyecto concreto, relevante y del mundo real.

Propuso como piedra angular de su formato la disparatada idea de trasladar la estación de autobuses a una ubicación incómoda y más alejada del grueso del núcleo urbano, bajándola a la estación de tren donde, como ya sabemos, nadie va andando porque es incomodísima.

Lo mejor del trabajo de Rosa es que pretende inculcar en el alumnado algo cada vez más escaso: la visión crítica, la idea de que no porque nos den una única solución ha de ser la mejor, y que hay que preguntarse desde todos los puntos de vista si un gran proyecto es bueno por el simple hecho de costar muchos millones.

En Lugo hemos tenido ideas espantosas que no se llegaron a realizar por falta de presupuesto, como el derribo de la Muralla de Lugo que hoy protegemos como a una hija, y otras igualmente inútiles que sí se llevaron a cabo como el MIHL, un ridículo edificio que no tiene uso alguno y que nos ha costado 11 millones de euros que están literalmente enterrados. Ahora estamos a tiempo de evitar otro dispendio en algo que empeorará nuestros servicios y para ello lo fundamental es analizar el tema objetivamente, como propone Rosa Rey.

Quizá si hay que gastar fondos de la Unión Europea en mejorar nuestras instalaciones sería adecuado plantearnos soterrar la estación de autobuses, de forma que se haga esa gran plaza con la que algunos están obsesionados pero sin sacrificar para ello un servicio ubicado en un lugar cómodo y útil. Pero hacer una tontería porque tienes el dinero para ello no es un argumento, es una bobada.

Aún estamos a tiempo, y lo estaremos hasta que le metan la piqueta a la Estación de Autobuses.

Artículo publicado en La Voz de Galicia del 16 de Julio de 2019

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