viernes, 10 de enero de 2020

El complejo turístico fantasma de Quiroga (lo hemos pagado entre todos, claro)

Edificio principal de Augas Mestas - Foto: La Voz de Galicia

En Quiroga hay un impresionante complejo turístico. Cerrado, pero lo hay. Se llama Augas Mestas. Está ubicado en un entorno impresionante, entre los ríos Sil y Lor entre el Caurel y la Ribeira Sacra… y es el enésimo ejemplo de la desidia de la administración cuando coincide que algo se ve que no le interesa y, además, se mezcla con estar en “territorio enemigo”.

Verán, en 1996 la Diputación de Lugo construyó un ambicioso proyecto que contemplaba en Quiroga un club náutico con camping con vestuarios y recepción, 32 parcelas para tiendas de campaña y caravanas, zona de acampada libre, 4 bungalós de 6 plazas, tres casas de piedra e instalaciones como un restaurante y piscina. Funcionó por temporadas, más bien pocas, aunque curiosamente en 2004 se amplió para cerrar en 2006. Desde aquella, hace ya 14 años, está ahí muerto del asco, con la única visita de quienes lo han saqueado durante todo este tiempo y no han dejado nada que se pueda arrancar. Se intentó hacer algo en 2008 y se valoró un proyecto con COGAMI que no llegó a ninguna parte.

La ubicación es fantástica, un paraíso. Pero claro, está en un ayuntamiento "enemigo", lo que supongo que influye.

Como es habitual en estos casos, cuando la administración ve que algo va de pena lo intenta endilgar a otros, así que la Diputación sacó a concurso la “explotación” (es un decir) del chiringuito. Quedó desierto porque ninguna empresa tuvo la osadía de meterse en ese lodazal. Modificaron las condiciones para mejorarlas y por fin en 2015 una empresa, Tourgalia, fue valiente y se animó a intentar recuperar la zona. Se le adjudicó por 25 años la concesión del espacio. Aún no ha podido abrir la puerta.

Pero fíjense que aquí no acaba la historia. Cuando a mediados de 2015 la empresa tenía todo preparado para abrir se encuentran con que el complejo no tiene licencia. Un ejemplo más de la prepotencia pública a la hora de tramitar las cuestiones que a los particulares les suponen duras multas si se les pasa por la cabeza hacer algo parecido. Fueron los gobiernos de Francisco Cacharro los que se negaron a pedir licencias en sus instalaciones fluviales porque se lo dijo Dios, supongo. Cuando empezaron a perder juicios contra los ayuntamientos se vieron obligados a rectificar y empezar a tramitar los papeleos, y se fueron pidiendo licencias para todos los clubes náuticos edificados en los 90… salvo este.

El problema de Augas Mestas es que es un sapo difícil de tragar legalmente. Está edificado en un terreno rústico y a pesar de eso en 2006 parecía que los problemas estaban allanados. Tras un larguísimo proceso en que estaba metida la Confederación Hidrográfica, con la pachorra que les caracteriza, se logró la autorización de ese organismo. En 2017 el Ayuntamiento de Quiroga reclamó a la Diputación el último documento que faltaba y el organismo provincial contestó que la mandaría “cuando acaben las obras”. Se ve que siguen allí trabajando a destajo porque no lo han enviado, aunque en junio de 2017 la Diputación aseguraba que estarían terminados en un mes, y hasta que llegue ese informe técnico que falta no puede haber autorización.

Así está el tema, pero parece que la administración provincial prefiere perder el tiempo cambiando el nombre al embarque de Doade, un tema mucho más importante dónde vamos a parar. Les iba a hablar de eso, pero lo vamos a dejar para la próxima semana porque no quiero mezclar ambos temas.

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