jueves, 9 de enero de 2020

¿Una segunda vida para nuestros aparatos?

La importancia de las tres R. Gráfico de www.renovablesverdes.com
Ayer nos cambiaron la caldera. Teníamos una de hace unos veinte años que funcionaba pero no con la facilidad y el consumo de las actuales y en las revisiones del gas nos decían que al ser un modelo tan viejo había que ir planteándose la sustitución porque si empezaba a dar problemas daría más gastos de reparaciones que cambiarla por otra. Aprovechando que la Xunta sacó unas subvenciones para estas cosas tiramos para adelante y ya tenemos puesta la nueva, que es maravillosa y más lista que un ajo, que hasta sabe qué tiempo hace fuera y regula la temperatura de los radiadores en consecuencia.

Pero lo que me dio una pena terrible es que se llevaran la vieja al punto limpio. No hacía más que pensar si no le sería de utilidad a alguien. Ya, ya sé que tenía años y todo lo que ustedes quieran, pero me da dolor de corazón tirar algo que funciona, aunque sea antiguo. Imagino que habrá gente que preferirá tener esa caldera que ninguna, ¿no les parece?

Hace ya años, aproximadamente en 2008, la entonces concejala Sofía López Linares presentó al pleno municipal del Ayuntamiento de Lugo una iniciativa para crear un almacén solidario con este tipo de cosas. Se trataría de recoger aparatos que funcionasen pero que por cualquier razón se cambian, y se donarían a quien los necesitase. Votaron en contra si mal on recuerdo.

No necesariamente hablamos de “cosas viejas”. Por ejemplo, imaginen la de cafeteras que han ido a parar al punto limpio cuando la gente se compró las Nespresso, o cuando sustituyen un aspirador tradicional por una especie de escoba eléctrica de esas que hay ahora sin cable. Todos tenemos en casa chismes que nos da pena tirar porque funcionan perfectamente, pero que tampoco usamos y que no hacen otra cosa que ocupar espacio a la espera de que nos decidamos a deshacernos de ellos (parezco Marie Kondo).

Si lo hubiera pensado antes seguro que alguna persona que conozco y que colabora con Cáritas (Bárbara, va por ti) le habría buscado un mejor destino, pero la verdad es que se me vino a la cabeza cuando vi como se llevaban la vieja caldera, que quizá podría haber prestado un buen servicio en casa de alguien.

Tal vez habría que darle una vuelta al tema, e incluso ver la forma de marcar los productos para que no caigamos en la espiral de donación/mercadillo/contenedor/mercadillo que, sea leyenda urbana o triste realidad, hace que mucha gente se inhiba antes de dar algo.

Reutilizar es la primera norma para intentar salir de la vorágine de fabricación a mansalva en que estamos metidos.

1 comentario:

  1. Estimado Luis...

    Non querería ser eu quen che informase de que o pasado día 30 cambiou o Código Técnico da Edificación, especialmente no seu documento básico sobre Aforro de Enerxía (DB-HE); de xeito que esa flamante nova caldeira que vos acaban de instalar ("maravillosa y más lista que un ajo") está posiblemente desfasada con respecto ás esixencias normativas actuais (para edificios novos e reformas importantes), así que non estaría de máis pensar xa nesa nova vida para a caldeira nova. ;-)

    Con respecto ó tema da adaptación e reutilización, moitas veces é máis complicado do que semella e precisa de cálculos detallados.
    Precisamente no tema das caldeiras, pode compensar cambiar unha vella de gasoil ou de gas por unha bomba de calor aire-auga se un fai o cálculo do gasto e o aforro co tempo; pero se un o repensa un pouco e mantén a caldeira vella pode que lle chegue con poñer unha bomba de calor máis pequena (e barata) que os días máis fríos do inverno non sexa suficiente e necesite da caldeira vella, que pasaría a ser unha sorte de reserva e apoio para funcionar dúas ou tres semanas ó ano. E incluso en ocasións, simplemente poñer uns bos termostatos e unha centralita de control aforra tanto coma cambiar a caldeira.
    Porque a nova caldeira terá unha nova vida útil e se cadra está afectada pola maldita obsolescencia programada e ó final o aforro non é tanto.

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