viernes, 29 de agosto de 2025

Haz lo que yo digo pero no lo que yo hago

560.000 euros al año para gestionar La Vieja Cárcel. Eso da para unos cuantos puestos públicos...

Más de 560.000 euros al año es el presupuesto que se maneja para la empresa privada que gestionará La Vieja Cárcel, en una nueva licitación que nuestro gobierno local, ese de izquierdas que dice defender el sector público, ha difundido recientemente… porque le manda la ley, como es habitual.

La cosa tiene su miga, porque de la empresa que se haga con el contrato ha de subrogar 13 nóminas de quienes están actualmente, incluidas las personas que gestionan la empresa que a día de hoy lleva el tema. Es decir, que si otra empresa gana el concurso tiene que contratar a su competencia y no puede meter a su propio personal, lo de, de facto, limita muchísimo el interés de la licitación para cualquier otra firma. No está mal pensado, no.

Lo más curioso es que quienes promueven este sistema son los mismos que cacarean que están con lo público, aunque privaticen día sí y día también todos y cada uno de los servicios de nuestro Ayuntamiento. De hecho, si les soy sincero, no se me ocurre ninguna excepción porque incluso la inspección del cobro de recibos, algo que es una labor puramente administrativa y funcionarial, lo lleva una empresa privada.

No me entiendan mal, a mí me parece que es razonable que la administración administre y no se meta a cosas que ni conoce ni se le dan bien. Pero tal vez las cosas se han desmadrado un poco y las instituciones están invadiendo parcelas que no son suyas.

El sector público ha crecido de una forma tan desmesurada que hoy no se puede hacer prácticamente nada sin la competencia, muchas veces desleal, del ayuntamiento, comunidad o administración de turno. Ellos pueden hacer lo que los demás no: abrir cafeterías en edificios que si fueran privados estarían demolidos (por la ley de costas, por ejemplo), utilizar zonas públicas que a un privado jamás le dejarían usar, modificar la vida de los particulares para los objetivos que consideren apropiados en cada momento, aunque no sean un interés público obvio…

Meter personal funcionario a gestionar un centro cultural quizá no sea lo más acertado, no se lo discuto, pero la contradicción evidente entre lo que se dice y lo que se hace tampoco me parece de recibo. Es una pirueta dialéctica complicada andar pidiendo una banca pública (sobre todo después el nefasto resultado de las cajas de ahorros, que eran exactamente eso y fue lo que tuvimos que rescatar con miles de millones) y al mismo tiempo delegando en las empresas privadas la gestión de todo cuanto se hace.

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