martes, 10 de marzo de 2020

Coronavirus: ni histeria ni irresponsabilidad

Un mapa que predecía matemáticamente los casos de infección ha sido suspendido desde el 3 de marzo porque las administraciones no dan datos fiables y contrastados. Tranquilizador no es.
Fuente: http://deim.urv.cat/~alephsys/COVID-19/spain/es/index.html
Hace un par de semanas les explicaba que la paranoia desabateció las farmacias de Lugo de mascarillas protectoras. Estos días la cosa ha ido a peor… pero en ese tema seguimos igual, no se vuelvan locos con ellas porque la cosa no va por ahí ni mucho menos y les hacen daño a quienes realmente las necesitan.

Sin embargo, a pesar de que hay que tranquilizarse y no llenar la despensa de latas de atún por si el fin de la civilización se acerca, sí hay que tener cierta prudencia, que no está reñida con la mesura en el mensaje.

Por ejemplo, una tía de mi marido que vive en Madrid iba a celebrar su 80 cumpleaños el último fin de semana de marzo. Ha decidido, sabiamente, aplazar la fiesta porque hablamos de una ciudad que en 24 horas vio duplicarse el número de casos y que en otras 24 asume que esto se está poniendo feo y cierra los colegios. Es una idiotez ir de viaje al núcleo de contagio en España a lo tonto. Evidentemente hay ciertas precauciones que se pueden tomar, pero la más obvia de todas es reducir los desplazamientos a los mínimos necesarios, porque es evidente que si no vas a donde hay más casos es más difícil que pilles nada.

De la misma forma, este viernes pensábamos ir a Coruña con una amiga que quiere mirar unas cosas en Ikea (últimamente me sale llamarle “el puto Ikea”, porque me tiene bastante saturado, qué quieren que les diga) pero lo hemos dejado para más adelante. Cae de cajón que Coruña no es Haro, pero ya me dirán qué necesidad tenemos de meternos en un maldito centro comercial cerrado a cal y canto y lleno de gente. Casi mejor que nos quedamos a tomar algo en una terracita del centro de Lugo donde corre el aire y se respira mejor.

Hoy mismo me invitaron a un desayuno (en realidad es una especie de mitin pero más cómodo, con la gente sentada y un café con leche) con el Presidente de la Xunta que también he rechazado, y si les soy sincero no me parece que sea lo más prudente a día de hoy meterse en una sala enorme y abarrotada… y menos con gente mayor que es más vulnerable a este bicho…

Todo esto son precauciones básicas, tampoco es que tengamos que ir por la calle con guantes y mascarilla. Se trata de elementales medidas de precaución que no nos garantizan no contagiarnos, pero al menos se lo pone más difícil al coronavirus de las narices.

En la mano de todos está frenar en la medida de lo posible este tema, y aunque lógicamente no vamos a hacerlo desaparecer sí podremos intentar evitar exponernos.

La tranquilidad, la calma y la proporcionalidad no están reñidas con la prudencia. No seamos histéricos pero tampoco inconscientes.

“In medio virtus est”

lunes, 9 de marzo de 2020

Es ilegal que nos dejen ver el nuevo auditorio

Solo podemos ver el auditorio en fotos por lo de ahora. Pues nada, a esperar. Foto: La Voz de Galicia
 Se anunció para el pasado sábado una jornada de puertas abiertas del nuevo auditorio, e incluso se enviaron invitaciones para asistir a la actividad, lo que generó bastante expectación. Yo mismo, si les digo la verdad, tenía muchísimas ganas de acercarme para ver en persona ese edificio, que se me antoja demasiado grande para el uso que se le pretende dar. No se trata de criticar las t que se hacen, pero mi sensación es esa y ojalá me equivoque y no sea un nuevo “haiga” de esos que se pagan con nuestro dinero para ser luego utilizados en un ridículo porcentaje de su capacidad. Miren si no el MIHL.

Pero a lo que iba. Como confirmé la invitación, también me avisaron de la cancelación del tema sin más explicaciones, y fue la prensa la que nos informó de que era la Junta Electoral la que había impedido que se llevase a cabo tras una denuncia presentada por el PSOE de Lugo.

Las reglas están para cumplirlas, qué duda cabe. Quienes han tenido en su mano el modificarlas, e incluso son firmantes de muchas de ellas tienen bastante difícil justificar su improcedencia, y entiendo que hay que respetarlas, incluso aunque sean tan tontas como esta.

Me cuesta mucho trabajo entender ese tipo de restricciones. Me suena a que nacen de una concepción del votante como un ser medio imbécil que se deja cegar por una inauguración o la publicidad de un logro que todos conocemos ya. ¿O alguien piensa que el Auditorio no existe realmente? De las interpretaciones que saquemos de por qué sigue cerrado también podemos fiarnos lo veamos o no por dentro y si uno piensa que la Xunta no lo quiere entregar (difícil argumento) o que el Ayuntamiento no lo quiere recibir (extraña postura si es cierta) no va a cambiar de idea porque nos dejen ver el edificio.

Pero repito: las reglas están ahí para cumplirlas y todos se las tiran a la cabeza en cuanto pueden. Recuerdo que el PSOE había denunciado a sus hoy socios de gobierno del BNG por colocar banderolas electorales antes de la fecha de salida, cosa que hoy es curiosa pero que se olvida por son meras anécdotas de la refriega política.

Este tema de las prohibiciones es de marzo de 2011, y si tiran de hemeroteca comprobarán que el anterior alcalde, el señor Orozco, y la actual regidora, Lara Méndez, fueron sancionados con 200 euros cada uno por visitar la plaza de O Cantiño, lo que se consideró un acto electoral. Vaya tontería de multa.

Tampoco es que esté muy claro lo que se puede y no se puede hacer. La Junta Electoral hizo a la Xunta retirar de su web en 2012 la firma del contrato de PEMEX para Ferrol, pero sin embargo no consideró que el exministro José Blanco violase la norma al acudir a la Catedral de Lugo (que se había restaurado con presupuestos del gobierno del que formaba parte) porque fue una visita “privada” a pesar de llevar consigo una nube de periodistas. Ignoraba yo que fuera tan pío el señor Blanco y no sé si sigue acudiendo asiduamente a rezar a la Catedral, entiendo que ya sin reporteros.

En fin, que ya ven. Hay incumplimientos por todas partes y es raro que un gobierno no pueda hacer alarde de sus logros en plena campaña. Quizá la intención es buena, no se lo discuto, como lo de la tontería de la jornada de reflexión, que jamás he comprendido, pero ya ven, es lo que hay y se cumple. Y no hay más vueltas que darle.

Por mucho que comprendamos la norma, a mí me encantaría que nos dejen ver en qué se han gastado los 23 millones de euros que han metido aquí. Foto: COPE

viernes, 6 de marzo de 2020

ASPNAIS: El triunfo de la gestión

Parte de la reforma hace ya unos meses. Hoy está terminada con un impresionante resultado.
Foto: La Voz de Galicia
El trasdado de ASPNAIS, que comenzó ayer, a su nuevo edificio en el viejo hospital de San José supone un enorme triunfo de esta entidad, que ha superado todas las adversidades posibles para hacer realidad esa complejísima meta. Como sabrán, tengo especial debilidad por ASPNAIS e intento colaborar con ellos siempre que puedo, porque me impresiona profundamente tanto su naturaleza como su forma de trabajar. Quizá por eso tuvieron la amabilidad de mostrarme las instalaciones hace unos meses, y hay que decir que son mejores aún de lo que podíamos imaginar.

Le llaman hospital al edificio por su función, pero podríamos considerarlo lo que en realidad es: un palacio. La reforma realizada por la entidad no es que fuera integral, es que ha supuesto una mejora de tal categoría que deja en evidencia a cualquier otra instalación que haya visto, y muchas de ellas invirtiendo bastntes más millones que lo que han hecho estos magníficos gestores.

Tres millones de euros para reformar un edificio de algo más de 8.200 metros cuadrados. Es el coste de una obra que ha supuesto instalar dormitorios con baño (no recuerdo la cifra exacta pero andaban por el medio centenar de aseos), una calefacción que zonifica el edificio y que impresiona por sus dimensiones y su organización, talleres, comedores, cocinas… Les menciono todo esto porque nos dicen que hacer el Museo de la Romanización en San Fernando costará más de diez millones de euros, algo difícil de entender para un edificio de algo más de 5.200 metros cuadrados (3.00 metros menos que el San José) y que no tendrá apenas instalaciones complejas. Más del triple del coste para muchos menos metros y sin que haya que meter tanto baño ni tantos sistemas es llamativo.

El San José que empezará a funcionar en breve es como el Enterprise (sí, recuerden que soy fan de Star Trek): blanco, muy blanco, moderno, funcional, elegante y tremendamente generoso con los espacios, con una amplitud que desafía las tendencias de hacer cuchitriles para vivir.

Se me podrá decir que el edificio es público, de la Diputación Provincial para más señas, y que por lo tanto no se puede achacar todo a la iniciativa privada, y eso es cierto. La concesión hecha por la Diputación por 75 años es fundamental para cuadrar las cuentas, no se lo discuto, pero comparen las cifras del San José con cualquier otro centro público equiparable. No hay color.

Hablamos de una asociación que fue creada por los padres de las personas que tenían discapacidad intelectual en un momento que deberá pasar a la historia local con letras de oro, para cuidar de sus hijos entre todos. No es una empresa privada, no es una entidad benéfica, no es una cuestión de caridad… es la autogestión de personas que tienen un problema y buscaron la mejor forma de afrontarlo, y no solo lo han logrado sino que han conseguido que sus hijos se integren en vidas productivas, teniendo trabajos, viviendo sus vidas más allá de la mera supervivencia.

El valor de ASPNAIS, con un personal entregado e implicado, que no solo cuida de las personas sino que las ama, literalmente hablando, es incalculable. Lugo ha de apoyar conjuntamente a esta entidad y entre todos tenemos que mimarla porque son el ejemplo a seguir, el futuro de la gestión apoyada por lo público pero con la eficiencia de lo privado.

Felicidades a todos. A su Presidente, a la directiva, a todo el personal, a las familias, a los usuarios y a las administraciones que les echan una mano. Y un especial recuerdo para la que sigue siendo su buque insignia: Conchita Teijeiro.

Algunos de los principales gestores de ASPNAIS, buena gente, buenos amigos y grandísimos administradores.
Foto: El Progreso

jueves, 5 de marzo de 2020

El Verruga no volverá (insisto)

El Verruga no volverá. El local empieza una nueva vida en otras manos.
Recupero hoy este artículo que publiqué hace ya dos años, dado que el tema ha "resucitado". El diario El Progreso publicaba ayer un titular en que decía que "El Verruga reabrirá en Semana Santa", lo que dio pie a muchos comentarios y llamadas. El cuerpo de la noticia, de cuya buena intención no dudo (de hecho se agradece el recordatorio y homenaje a mis abuelos y mis padres) explicaba claramente que no es que volviera el Verruga sino que un nuevo negocio abriría en ese local, pero ya sabemos que la gente se queda con el titular y no lee, lo que da pie a estas confusiones. En fin, que confío que quede aclarado una vez más, y recuerden que este artículo es de 2018, así que no se extrañen por las incongruencias en cuanto a fechas. Gracias por su interés.

El Verruga no volverá

Publicaba ayer El Progreso la noticia de que el empresario Antonio Portela abrirá un nuevo restaurante en el local que ocupó durante casi 65 años el Verruga. Esto ha originado una riada de llamadas y mensajes preguntándonos si tenemos algo que ver y si volvemos al sector. La respuesta es clara: No.

El Verruga cerró en diciembre de 2015, hace ya tres años (cómo pasa el tiempo) y no volverá. Su alma, que fueron primero mis abuelos y mis padres después, se fue cuando lo dejaron para disfrutar de un merecido retiro y del tiempo libre que nunca habían tenido. Mi madre, Miluca, que fue la última que llevó el timón de la nave, se define como “jubilada feliz” y tiene las mismas ganas de volver a meterse en ese embrollo que de escalar el Everest. De hecho creo que si tuviera que elegir estaría encargando ya el equipo de alpinismo y contratando a unos sherpas.

Si el Verruga sigue despertando cierto interés es por la memoria colectiva, la que conserva vivo el recuerdo de un local que, a pesar de su reducido tamaño, se mantuvo en la cresta de la ola durante décadas y difundió su buen nombre mucho más allá de las Murallas... ahora que ya no existe permítanme presumir un poco de historia familiar. También se mantiene gracias al libro de recuerdos y recetas que publicamos un año después del cierre del local y que, para nuestra sorpresa, todavía hoy se sigue vendiendo bien (permitan que añada un poco de publicidad: el libro está disponible en www.ediciones.desdelugo.es).

Presentación en la Galería Sargadelos del libro del Verruga. Fue un acto precioso, la verdad.
Pero nada más. El nuevo local que abrirá en el número doce de la calle de la Cruz será peor o será mejor, pero no será el Verruga. Tendrá diferente nombre, diferente decoración, diferente estilo y diferentes recetas. Cerrará la “cicatriz” que, en palabras de José María Carrascal, dejó el Verruga en los vinos, pero no tendrá nada que ver con el restaurante que fue la vida de nuestra familia durante tanto tiempo… y eso tampoco es malo porque hay que renovarse y dar entrada a nuevas formas de trabajar y de hacer, intentando superar una tradición – difícil tarea - que justificó el eslógan de Don Alfredo Sánchez Carro “...y para comer, Lugo”.

Le deseo mucha fortuna a Antonio en su nueva etapa. El lugar es inmejorable. ¡Suerte!

miércoles, 4 de marzo de 2020

Lara Méndez: Habrá Museo sí o sí




La reunión fue clarificadora. Foto: La Voz de Galicia
Ayer por la tarde la Alcaldesa de Lugo, Lara Méndez, nos recibió a varios miembros de la Plataforma en defensa del Museo de la Romanización en San Fernando para aclararnos ciertas dudas sobre una carta que nos había remitido la semana pasada y en la que entendíamos que se insinuaban cuestiones importantísimas pero que no se concretaban fehacientemente. Despejó todas las dudas y terminó con un debate que ya venía durando demasiado tiempo: ¿qué va a pasar con San Fernando?

Lara fue contundente, el Museo de la Romanización se hará en San Fernando “sí o sí”. La Xunta se había comprometido con Lugo para financiarlo hace diez años, poniendo el 30% de los fondos para completar el 70% que venía de la Unión Europea (de los FEDER, que por el retraso se han perdido para este proyecto) pero al cambiar unilateralmente de postura no está claro si ahora aportará dinero o no para el Museo. Pero sea como sea la administración local se ha comprometido por boca de su máxima representante a hacerlo aunque sea en solitario.

Esto cambia las cosas radicalmente. El Ayuntamiento es el dueño del edificio y la suya no es una opinión más, sino el ejercicio del derecho que, como propietario, le asiste de usarlo para lo que estime oportuno, lo que termina de una vez por todas con el debate sobre la finalidad del edificio. Obviamente la Xunta de Galicia puede argumentar que si se le pide que ponga dinero tiene derecho a opinar sobre el proyecto, y tiene razón, pero también tendrá que dar explicaciones más convincentes que las que han ofrecido hasta el momento de por qué no quieren llevar a cabo lo que hace diez años calificaban de necesidad.

Saben que soy crítico con el Ayuntamiento (bueno, soy crítico con todos) pero tengo que decirles que ayer estuve a punto de arrancarme a aplaudir, porque el firme y contundente compromiso de Lara Méndez con el Museo de la Romanización acaba con toda duda. Si la Xunta no aporta el dinero prometido desde el Ayuntamiento buscarán otras vías de financiación (probablemente el famoso porcentaje cultural del Gobierno de España e incluso otras fuentes desde la Unión Europea) pero llegado el caso estarían dispuestos a financiarlo con fondos propios. Ahí es nada.

Lugo tendrá Museo de la Romanización y lo tendrá en San Fernando. Ahora falta saber cuándo, claro está, aunque la alcaldesa comprometió un plazo muy breve (en este mandato), y echar una mano en todo lo que podamos para que este proyecto cristalice cuanto antes para que nuestra ciudad tenga lo que a todas luces es necesario: un centro dedicado a su importantísimo pasado romano.

Roma locuta, causa finita.

martes, 3 de marzo de 2020

Otra chapuza: Seis meses para medir tráfico y ni siquera valdrá de gran cosa

A la izquierda la medición de tráfico de Lugo, un sistema bastante rudimentario.
A la derecha, el que usa el Ayuntamiento de Pamplona, un medidor que no solo capta cuántos sino también qué vehículos pasan por cada lugar en cada momento. Sin arcilla no podemos hacer ladrillos.
Que la pachorra es la marca de la casa en Lugo ya lo sabemos todos. Lo que se tarda aquí en hacer cualquier cosa debería ser inasumible, pero es ya casi una norma no escrita que tardemos largos meses o años en completar cuestiones que en otras ciudades se terminan en semanas.

La última muestra la vemos hoy mismo con el anuncio que recoge la prensa de nuestros concejales encargados del tema del tráfico, dos personas que me caen muy bien pero a las que no queda otra que dar un tirón de orejas porque no acaban de mover el culo, perdonen la expresión.

Hace seis meses Rubén Arroxo y Alex Pernas anunciaban a bombo y platillo que se harían mediciones del flujo de tráfico en el cruce de la Ronda de la Muralla con la Avenida de la Coruña para poder estudiar las medidas a tomar en ese punto. Hoy, medio año más tarde, anuncian que se hará lo propio en la zona de la Mosquera… La pregunta obvia es ¿no sería más lógico hacer todo al mismo tiempo o, al menos, consecutivamente?

Uno ve lo que hacen en otras ciudades y acudiendo a San Google ve que en Pamplona, por ejemplo, se toman este tema más en serio. Allí no solo es que midan el tráfico en toda la zona al mismo tiempo, lo que es lo lógico porque si uno toma datos del rodaje de septiembre con el de marzo en el mismo punto ser va a encontrar diferencias, lo que hace que los datos que se obtengan ahora de dos sitios diferentes no sean comparables, así que las mediciones valen para lo que valen, es decir, para poco.

Como les decía en Pamplona no solo miden cuántos vehículos pasan, sino cuales, ya que leen las matrículas. Así saben si son camiones, furgonetas, autobuses, turismos, motos e incluso cuentan los que no tienen placa como bicicletas y patinetes. Así es como se trabaja. Así es como se hacen las cosas.

En Lugo, sin embargo, nos vamos a algo más pedestre. Unas tiras en el suelo para detectar los pasos de las ruedas de los coches y listo. Si luego todo es un desastre porque no distinguimos entre los diferentes tipos de vehículos y las necesidades de cada cual da lo mismo, ya gastaremos dinero público otra vez en corregir la chapuza de ahora.

Y así todo.

Seis meses han pasado entre las noticias. Ya ven el gran avance... Espero que al menos no nos pongan excusas cutres como "es que estábamos analizando los datos" porque sería de chiste.

lunes, 2 de marzo de 2020

La ciudad de Lugo, a un paso ver desaparecer el Carnaval

La entrega de premios Lugo Monumental de animación callejera, que se dieron ayer domingo
El Carnaval en la ciudad de Lugo no está muerto… pero es innegable que agoniza. Que las cifras oficiales del Ayuntamiento hablen de 200 personas en el desfile cuando poblaciones como Foz cuentan con 10 veces más participantes (literalmente, hablaban de más de 2.000) es algo como para preocuparse.

¿Cuál es el motivo de la indiscutible decaída del Carnaval en Lugo? ¿Tendrá algo que ver que el Círculo de las Artes, uno de los motores tradicionales de esta fiesta, decidiera hace ya muchos años cargarse citas muy exitosas como el baile de Colores? ¿Estamos a tiempo de recuperarlo? Recuerdo que cuando era pequeño mis padres y sus amigos montaban unas comparsas impresionantes en casa de Chenita, que hacía las veces de sede del grupo. Un año lo dedicaron al mundial de fútbol con Naranjito, una televisión gigante, hasta un ojo que no le quitaba la vista de encima… otro eran muñecas mecánicas con sus relojeros… y así año tras año. Hoy no veo que nadie se moleste tanto.

La pasión por el disfraz permanece, como podemos ver en Halloween/Samaín o en el Arde Lucus, que por mucho que hablemos en este último caso de “caracterizarse” no deja de ser una comparsa gigantesca orientada, teóricamente, a la recreación aunque ves cosas que distan bastante de eso. El fondo subyacente es el mismo, el cambio, la alteración del aspecto, el ser otra persona durante un par de días.

Desde la asociación Lugo Monumental que tengo el honor de presidir llevamos ocho años repartiendo mil euros en premios para los grupos que más animen la zona. No se premia el disfraz, sino lo que alegren la calle, y tengo que reconocer que yo mismo me sorpendo a veces de quiénes ganan porque el sistema de elección de los grupos es tan objetivo y tan imposible de alterar que nunca sabes por dónde te va a salir.

Verán, el premio se financia con aportaciones de locales, que ponen el dinero que se reparte después en forma de vales de compra. Todos esos locales son los que votan a los tres grupos que, a su criterio, más han animado la zona en la que están, lo que hace imposible el favoritismo porque podrás llevarte bien con uno, dos o tres locales, pero es muy improbable que consigas convencer a los 20 que votan de que te den la mejor puntuación. Logramos con esto que la elección sea totalmente objetiva ya que el jurado se limita a contar los votos y a deshacer posibles empates, algo que les confieso que no me gusta nada aunque también se aplica siempre una fórmula lo más objetiva posible para que no sea arbitrario.

Este gran esfuerzo de la Asociación, que recuerden que no pide jamás subvenciones y solo trabaja con fondos propios, se ve recompensado por la participación de diversos grupos que suman alegría y color a las calles. Este año han participado casi cien personas en diferentes grupos y eso ayuda mucho.

Sin embargo, insisto en la tesis inicial: el Carnaval en Lugo está muriendo. Tenemos un año para pensar entre todos fórmulas para revitalizarlo así que ya saben, si tienen una buena idea compártanla que entre todos seguro que vemos la forma de hacer algo.