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| Un mapa que predecía matemáticamente los casos de infección ha sido suspendido desde el 3 de marzo porque las administraciones no dan datos fiables y contrastados. Tranquilizador no es. Fuente: http://deim.urv.cat/~alephsys/COVID-19/spain/es/index.html |
Hace un par de semanas les explicaba que la paranoia desabateció las farmacias de Lugo de mascarillas protectoras. Estos días la cosa ha ido a peor… pero en ese tema seguimos igual, no se vuelvan locos con ellas porque la cosa no va por ahí ni mucho menos y les hacen daño a quienes realmente las necesitan.
Sin embargo, a pesar de que hay que tranquilizarse y no llenar la despensa de latas de atún por si el fin de la civilización se acerca, sí hay que tener cierta prudencia, que no está reñida con la mesura en el mensaje.
Por ejemplo, una tía de mi marido que vive en Madrid iba a celebrar su 80 cumpleaños el último fin de semana de marzo. Ha decidido, sabiamente, aplazar la fiesta porque hablamos de una ciudad que en 24 horas vio duplicarse el número de casos y que en otras 24 asume que esto se está poniendo feo y cierra los colegios. Es una idiotez ir de viaje al núcleo de contagio en España a lo tonto. Evidentemente hay ciertas precauciones que se pueden tomar, pero la más obvia de todas es reducir los desplazamientos a los mínimos necesarios, porque es evidente que si no vas a donde hay más casos es más difícil que pilles nada.
De la misma forma, este viernes pensábamos ir a Coruña con una amiga que quiere mirar unas cosas en Ikea (últimamente me sale llamarle “el puto Ikea”, porque me tiene bastante saturado, qué quieren que les diga) pero lo hemos dejado para más adelante. Cae de cajón que Coruña no es Haro, pero ya me dirán qué necesidad tenemos de meternos en un maldito centro comercial cerrado a cal y canto y lleno de gente. Casi mejor que nos quedamos a tomar algo en una terracita del centro de Lugo donde corre el aire y se respira mejor.
Hoy mismo me invitaron a un desayuno (en realidad es una especie de mitin pero más cómodo, con la gente sentada y un café con leche) con el Presidente de la Xunta que también he rechazado, y si les soy sincero no me parece que sea lo más prudente a día de hoy meterse en una sala enorme y abarrotada… y menos con gente mayor que es más vulnerable a este bicho…
Todo esto son precauciones básicas, tampoco es que tengamos que ir por la calle con guantes y mascarilla. Se trata de elementales medidas de precaución que no nos garantizan no contagiarnos, pero al menos se lo pone más difícil al coronavirus de las narices.
En la mano de todos está frenar en la medida de lo posible este tema, y aunque lógicamente no vamos a hacerlo desaparecer sí podremos intentar evitar exponernos.
La tranquilidad, la calma y la proporcionalidad no están reñidas con la prudencia. No seamos histéricos pero tampoco inconscientes.
“In medio virtus est”










