jueves, 5 de mayo de 2005

Diálogo

¿Es el diálogo síntoma de debilidad? La respuesta evidente es que no. El diálogo es, simplemente, la capacidad de dos interlocutores de expresar sus opiniones, ideas y proyectos sin recurrir más que a la fuerza de la palabra.

Sin embargo, las cosas a veces no son tan simples. Cuando ese diálogo se establece con un grupo armado que ha asesinado a más de quinientas personas, cuando el Gobierno de España le otorga el rango de interlocutor válido a esos matones, cuando se cede a las amenazas en lugar de continuar con una línea policial legal y que estaba dando magníficos resultados... entonces no hablamos de diálogo, sino de chantaje. Zapatero está obsesionado con llevar su visión iluminada del mundo a todos los rincones. Está totalmente cegado por la idea de ser el Presidente que acabó con ETA cueste lo que nos cueste a los españoles. Le deseo éxito, sinceramente, porque todos nos jugamos mucho aquí, pero dudo mucho que lo consiga.

Es curiosa la selección de interlocutores que hace el Gobierno. Dialoga con asesinos, pacta con partidos literalmente separatistas y anti-Estado, se alía con Francia y Alemania, que luego votan en contra de los intereses de España... Sin embargo insulta a los Estados Unidos - aunque ahora sólo falta que les limpien las botas para que les saluden en los foros internacionales -, a las víctimas del terrorismo, al PP en general y a María San Gil en el País Vasco en particular, amenaza con expulsar del PSOE a los que no piensan como la línea “oficial”...

En los años 30 Arthur Neville Chamberlain, primer ministro británico, también estaba a favor de un diálogo con Hitler. Su inocencia le llevó a subestimar a su rival y sus intenciones, con lo cual se logró el resultado que todos recordamos: la II Guerra Mundial. Un Presidente del Gobierno no puede ser iluso, no tiene derecho. Se supone que ha de evaluar las situaciones y tomar las decisiones basadas en hechos reales, no en lo que él cree que es más rentable políticamente, porque las consecuencias no las va a pagar él, sino todos.

Cuidadito con el diálogo a cualquier precio: no hace mucho ETA ofreció una tregua, que resultó ser una trampa para poder rearmarse... ¿podemos confiar en que ahora que está acorralada no nos salga con una jugada similar?. Su símbolo es una serpiente, esperemos que el nuestro no sea un ratón.

El diálogo no es un signo de debilidad, pero sí que hay que tener un poco de cuidado de a quién invitamos a nuestra mesa, no vaya a ser que cuando nos levantemos nos peguen un tiro por la espalda, como a tantos populares y socialistas del País Vasco.

Artículo del 5 de mayo de 2005 publicado en la sección de Cartas al Director de El Progreso

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