martes, 1 de octubre de 2013

Molto facile e divertente

Este año se me ocurrió la ¿feliz? idea de volver a la escuela oficial de idiomas. Voy a hacer segundo de italiano, que en realidad es la segunda parte de primero porque ahora los idiomas los dividen en tres fases (básico, medio y avanzado), con dos cursos por nivel.

El problema es que uno tiene la memoria que tiene y les juro que estaba totalmente seguro de que hacía tres años o así que había hecho primero. Hace seis. Y seis años son muchos años para un idioma del que ni tenías idea antes de empezar ni has vuelto a tocar desde que lo dejaste.

Todos recordamos aquel anuncio que decía que el italiano es “facile e divertente”. Lo de “divertente” puede ser, y lo de “facile” (se pronuncia “fáchile”) es relativo. Sí lo es si lo comparas con alemán o ruso, supongo, pero nuestra dependencia del inglés hace que parezca que ese es el único idioma extranjero del mundo. Es más, casi parece que no sea un idioma extranjero sino una necesidad como saber sumar o leer.

¿Entonces para qué te metes, alma de cántaro? Si lo supiera… La semana pasada me puse tan tenso en la primera semana de clase que uno de los días tenía un dolor de espalda bastante serio al salir. Para que vean que uno se lo toma en serio.

La verdad es que Italia me apasiona. Me parece un país impresionante, lleno de encanto, de arte, de música, y salvo accidentes como Mussolini o Berlusconi, un lugar donde se respira por todas partes la alegría del “dolce fare niente”. Hasta las casas que se caen en pedazos tienen un encanto muy suyo. Probablemente sea por los materiales que usan para construir, pero en vez de ruinosas tienen aspecto de una elegante decadencia. De veras, no me pierde la pasión. Ya les enseñaré alguna foto que tengo por ahí. Hoy se tendrán que contentar con unas sacadas de Google, que es tarde y me da pereza rebuscar entre las miles de fotos que tengo aquí metidas.

Pues nada, ya les iré contando, pero por de pronto sudo tinta para pasar del saludo e intentar hilvanar una frase que tenga algo de sentido. Tendré que ponerme en serio a estudiar y repasar todo lo del otro año, porque aunque la vida laboral la tengo más o menos resuelta (qué lujo poder decir eso a día de hoy, soy plenamente consciente) me gustaría poder escuchar “Las bodas de Fígaro” y enterarme de lo que cantan. Sin subtítulos.

1 comentario:

  1. He de recomendarle el método que seguí yo: me lié con una italiana y ese idioma entra solo. En tres meses ya discutíamos en italiano.

    Si le resulta complicado mi método, mucha suerte con la EOI.

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