
Primero estaban los de los teléfonos eróticos, el “llamamé” que podía uno interpretar como quisiera pero que estaba claramente enfocado a animarte de cintura para abajo. Luego se pusieron de moda las brujas, hechiceras, quiromantes, adivinas, magas y similares que lo mismo te leían el futuro en las cartas que en un manojo de apios. Hasta hace poco estaban mis favoritos, los programas-trampa para que llamaras a un teléfono carísimo para contestar preguntas de lo más simplonas, ya que el truco estaba, lógicamente, en tenerte un buen rato al teléfono a precio de oro. Las preguntas eran del estilo de “animales con cuatro letras” faltando una sola vocal: “vac_”. Y las llamadas de pega diciendo “¿vaci?”, “¿vacu?”, “¿ornitorrinco?”.

¿Cómo puede ser que esto se mantenga en el tiempo? ¿Cómo es posible que las normativas sean tan lentas y tan difíciles de aplicar que pasen años con una estafa hasta que se agota y saltan a la siguiente? Bueno, sí, lo mismo nos pueden decir de las compañías de móvil, pero aquí hay que ser aún más cazurro porque implica coger el teléfono y marcar un número que suele empieza por alto raro, tipo 806 y cosas así.
Lo difícil de comprender es que esto sea rentable. ¿Cuánto cuesta una hora en televisión a las tres de la mañana? Por poco que sea, que no sé si será tan poco, es cuestionable que haya tantos pánfilos como para generar ingresos suficientes para pagar todo este tinglado. Esto hace reflexionar sobre el número de inocentes que pueblan este ancho mundo. Supongo que son legión.
¿Y qué fue aquello del autocontrol de las televisiones? Parece que se han rendido a los ingresos. La pela es la pela.
A νeces сueѕta ba&X73;&X74;ante dar con con&X74;enidos bien redactados, de m&X6F;&X64;o qu&X65; debo darte las &X67;racias.Saludos!
ResponderEliminarSi deseas ver maѕ nοtіcias similareѕ Juanes