jueves, 19 de noviembre de 2015

Las terrazas más caras del mundo

O yo soy muy tonto o es que nos están tomando el pelo. Creo que más bien lo segundo.

Hace un par de meses, como asociación (la de Lugo Monumental, que tengo el orgullo de presidir) nos reunimos con la Alcaldesa de Lugo en un ambiente casi festivo, ya que la cosa fue rodada y la verdad es que nos cayó muy bien. Salimos encantados y pensamos “qué maja”, ya no solo en voz alta, sino públicamente a través de nota de prensa.

Tras la reunión la propia alcaldesa, en nota de prensa también que está colgada (al menos por ahora) en la web del Ayuntamiento de Lugo, anunció que se revisarían las tasas de terrazas, un tema en el que fuimos bastante insistentes porque no parece muy normal que en nuestra ciudad se paguen las tasas más altas de las siete ciudades de Galicia. En este tema, recordarán que ya les comenté las difíciles matemáticas aplicadas por la exconcejala Sonia Méndez, para quien en un metro cuadrado caben una mesa y cuatro sillas, como en el chiste de los elefantes en el seiscientos.

Pues bien, quizás pecamos de cándidos al pensar que cuando hablaba de “revisar” nos atrevimos a dar por sentado que era una revisión a la baja, porque resulta que la tasa pasa de 59,64 € a 145,54 € por metro cuadrado al año. Esto supone pagar el 244% de la tasa del año 2015. ¡Alegría!

Para mayor fantasía, este espectacular aumento solo se aplica a las calles de primera categoría, es decir, al casco histórico, ya que en TODAS las demás categorías se reduce la tasa, y pasarán a pagar entre un 56% y un 82% de lo que pagan actualmente. En calles de 5ª, por ejemplo, pagarán 17,5 euros por metro cuadrado al año.

Se nota cada día que mucha gente de la que rige nuestros destinos no ha tenido un negocio en su vida, y que en su casa no han visto lo difícil que es pagar todas las facturas a final de mes. Este tipo de cosas no ayudan, ya que por poner un ejemplo real de una cafetería del centro de Lugo, la tasa pasa de 8.349,60 euros (que ya era una pasta, porque por ejemplo en Vigo pagarían algo más de 700 euros al año) a 20.375,60 euros. Es decir, 12.026 euros más. Solo ha faltado poner al final un “¡que se jodan!”.

El incremento que puede suponer para algunos empresarios pasar de pagar las tasas anteriores a las nuevas supone una cifra tan alta que solo se podrá compensar reduciendo las terrazas, incrementando los precios o prescindiendo de parte del personal, lo que obviamente va contra los intereses del público y del empleo, pero parece que eso les trae sin cuidado. El hostelero es malo, malo, malo y ese mensaje cala muy bien, sobre todo si gracias a las tasas vamos a acabar teniendo las terrazas más caras del mundo, que quizás piensan que puede ser un gran reclamo turístico, como el del turrón 1880.

Por cierto, no deja de ser llamativa la despreocupación del gobierno local por el empleo en la hostelería cuando muestran tanta sensibilidad con los puestos de trabajo que Véndex mantenía en el sistema O.R.A.

Ya sé por dónde saldrán: “Es que hay una bonificación del 60% así que al final pagan menos que el año pasado”. Es cierto, en el ejemplo que les puse la tasa final sería unos 200 euros más barata que en 2015 pero tiene varios trucos. El primero es que una bonificación es un “favor” que tarde o temprano se retirará, porque será en un año o en dos o en tres, pero tarde o temprano dirán que “bonificar a los del centro es crear desigualdad” y se quedarán tan anchos, con lo que el precio base se aumenta espectacularmente y quedas a la merced de su “generosidad”.

El segundo es que la tasa se utiliza para calcular otras cosas, con lo que el incremento se podrá repercutir tanto en las multas como en los seguros a pagar.

Y el tercero es que va contra el sentido común que se monte todo este circo para seguir siendo la ciudad de Galicia con las tasas más altas de terrazas. Además, eso de subirlas para luego rebajarlas no sé ustedes, pero a mí me suena raro.

Falta que lo apruebe el Pleno, a ver qué dicen los demás grupos políticos.

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